sábado, 18 de julio de 2026

Sergio Lima y las aventuras del Máscara Negra


Hace cinco años me solicitaron una presentación de una maravillosa obra juvenil inédita de Sergio Lima (poemas y collages), pero como el proyecto se ha estancado y me disgustan las publicaciones póstumas, aquí va, acompañada de dos de sus ilustraciones.

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EL RETORNO DEL MÁSCARA NEGRA 

¿Cuántas piezas magníficas del surrealismo no han llegado nunca a conocerse o han sido descubiertas mucho tiempo después, por los más dispares motivos? El caso que nos ocupa, las Aventuras do Máscara Negra de Sergio Lima, es de los más expresivos. Sergio Lima, llamado a convertirse en uno de los exponentes máximos del movimiento surrealista en las décadas siguientes, la compuso cuando solo tenía diecisiete años, exactamente entre agosto y diciembre de 1957. Hacía honor pues a la potencia revolucionaria rimbaldiano-ducassiana que ha sido siempre la fuerza renovadora del surrealismo, después de haberse echado a rodar como bola de fuego en los años 20. 

El año 1957, si echamos un vistazo a sus efemérides, fue un año de sorprendente fecundidad. Breton y Legrand publican L’art magique y aparecen dos números de Le Surréalisme, même. En poesía, nada menos que Le gigot, sa vie et son oeuvre de Benjamin Péret, Pena capital de Mário Cesariny, Poésie surnoise de André Frédérique, La tortuga ecuestre de César Moro, Construcción de la destrucción de Aldo Pellegrini y El AGC de la Mandrágora de Enrique Gómez Correa. En el lenguaje ensayístico –aparte L’art magique–, el Maltraité de peinture de Jacques Hérold, La petite anatomie de l’inconscient physique de Hans Bellmer y Amour-érotisme et cinéma de Ado Kyrou. Y, aunque no se viera entonces como tal, la presentación que Maurice Baskine, el surrealista alquimista operativo, hizo de su Fantasophe-roc, venía a ser la mejor expresión del “arte mágico”, una suerte de presentación a su manera de la obra de Breton y Legrand. 

En cuanto a los dos números –segundo y tercero– de la revista que dirigía Breton, abundaba en contenidos esotéricos, poéticos y subversivos, con colaboraciones muy notables, entre otros, de Joyce Mansour, Julien Gracq, Élie-Charles Flamand, Jean Palou, Adrien Dax, Robert Lebel, E.L.T. Mesens, Leonora Carrington, Toyen, Wolfgang Paalen, Marie Wilson, Remedios Varo, Yves Élléouët... 

Es en este contexto de magia, poesía y revuelta donde se inserta esta obra de Sergio Lima, uno de los más perturbadores roman-collages del surrealismo. Lamentablemente, As aventuras do Máscara Negra no llegaron a publicarse. Pero a mí me impactaron las tres imágenes que descubrí en su libro Collage, una de las obras capitales sobre la expresión collagista, con la que mantienen las Aventuras una relación esencial, como con A alta licensiosidade, esa apabullante catarata de imágenes de lo maravilloso que hacía pensar en la fertilidad inagotable de la naturaleza amazónica. 

Como no hay nada casual, en los dos números de Le Surréalisme, même encontramos el ensayo de Péret sobre la “capoeira” y, precisamente dedicado a él, un formidable ensayo de Leopoldo Chariarse donde relata sus vivencias con los indígenas del Amazonas en 1947, incluyendo un retrato sobre la antropofagia y los jívaros de un demoledor anticlericalismo que no falta en algunos collages del Máscara Negra, como ese en que aparece Cristo hecho un verdadero cristo (además, el estudio clásico de Mayoux sobre Péret, en el n. 3, va acompañado de la inmortal foto insultando a un cura). Toda la fuerza subversiva del surrealismo, fuerza que de modo muy raro aparece, o simplemente no aparece, en el resto de los movimientos culturales, se expone en las Aventuras do Máscara Negra explícitamente, y ya el primero de los collages nos muestra a un policía (que es todos los policías) quemado vivo en llamaradas que festeja un grupo de indios, que son concretamente kamaiurás del Alto Xingú en sus fiesta del kuarupe, dato que sé porque aparecen en la portada del catálogo de una fascinante exposición dedicada a los indios del Amazonas por el Museo de Etnología de Lisboa, que yo vi en 1986. Este es uno de los “primeiros assassinatos” del Máscara Negra: “a polícia é queimada viva; os índios em jubilo percibem que estão com a peste vermelha na sola dos pés”. Como se verá, a cada collage corresponde una leyenda, pero a medida que avanzamos podemos confirmar que, tal dice el autor en nota final, las leyendas son “ilustrações” de las imágenes, no son una “explicación” de la imagen, no son una reducción sino una amplificación, un disparo, y van de simples títulos (algunos evocando los de Magritte, o los de Toyen, como “O preságio da violência”) a verdaderas prosas poéticas, siendo ora líricas ora narrativas, del mismo modo que el delirante relato lleno de rupturas se ve invadido de continuo por el lenguaje metafórico. Esas prosas, por ejemplo, son la nota común en el capítulo “A gata negra”, donde la Mujer-Gata (heroína que se suma a la Decapitada, la Vampira y las desnudas y sonrientes mujeres del País Silencioso) hace pensar a la vez en Molinier (otro nombre que puede ser traído a colación aquí, para sumarlo, entre los que no aparecen en las efemérides, a los de Artaud y los surrealistas rumanos) y en Irma Vep, quien hacía sin lugar a dudas buena pareja con el mayor Máscara Negra de todos los tiempos, o sea Fantomas –y en esta narración con crimen que es “A gata negra”, al final el héroe de la novela-collage aparece encapuchado como Fantomas. En el capítulo anterior, “O cesto de vime”, el título del collage final, “A volta da decapitada”, parece sacado de la saga de Fantômas. Del mismo modo, en el siguiente, “A vampira”, personaje que es la novia del Máscara Negra, ella misma con una máscara de murciélago y tan maléfica que chupa la sangre de toda la ciudad, parece brotar de una película de terror de la Universal. ¿No estamos viendo/leyendo la obra de quien, en consonancia con el surrealismo de aquellos años, y remitimos no solo al libro de Kyrou, sino a los artículos de Benayoun en los dos números de Le Surréalisme, même, se manifestaba como uno de los grandes cinéfilos del surrealismo, que llegó hasta el desarrollo de una labor muy rica en el medio brasileño? Incluso el capítulo “O estouro dos búfalos de neve” se compone de cinco divertidos collages que homenajean el género cinematográfico por excelencia (con el slapstick), o sea el western, convertido el Máscara Negra, maestro de metamorfosis, en un pistolero y un indio de las praderas, y el western en un género erótico, o no fuera Eros quien rige toda la obra de Sergio Lima. Señálese también que muchas de las leyendas nos dan la sensación de que estamos ante el guion de una película surrealista. 

Que la fuerza revolucionaria del surrealismo no era nada sin el humor, y que ese humor debía tener el color de la nigredo, lo estableció André Breton en una de sus obras capitales. Uno de los capítulos de Collage lleva el título “A imagem como nigredo”, y el héroe de nuestro roman-collage, dedicado “à mulher noturna”, cuyo altar más sagrado, en el sentido en que Octavio Paz hablaba de un “sagrado extrarreligioso”, es su “bôca negra”, lleva puesta, en las antípodas de las ridículas mascarillas sanitarias del actual mundo distópico, una máscara negra. Sergio Lima es un poeta de la noche romántica, y su nigredo es, por supuesto, una nigredo erótico-convulsiva, inscrita en el surrealismo más arrebatado, el más extremo, el que más se correspondería con el romanticismo frenético. ¿Y qué declaración más frenética que esta de que “se os polos fossem constituídos de gêlo negro e fervente, eu já teria elegido o local de meu suicídio”? Pero esa noche no existiría sin la presencia ofuscante de la mujer, del prodigio de su cuerpo cósmico, del exceso de su cuerpo que rompe todas las normas “clásicas” que han regido y continúan rigiendo la cultura dominante de Occidente. Uno de los collages de las Aventuras publicados en Collage es el tercero del libro; recuerdo la impresión que me produjo ese miembro inferior femenino (¡que se haya osado llamarlos “inferiores”!) irrumpiendo, pero como si la constituyera, de una cascada decalcomaníaca (y en la parte superior un paisaje que me recordaba algunos cuadros de entonces de Mário Cesariny, uno de los aliados claves de Sergio Lima, tanto como lo era mío). Ese collage a la vez anuncia uno de los capítulos posteriores, “Os olhos brancos das mulheres do país silencioso”, por cuya serie en color desfilan mujeres situadas en espacios de la naturaleza –el fabuloso “país silencioso”–, lo que no deja de ser otra afirmación de romanticismo de la mejor ley, mientras que la “cuenta nueva”, por evocar aquel poemario de Gutiérrez Albelo titulado Romanticismo y cuenta nueva, la esgrimen los collages del tercer capítulo de la segunda parte, con su ostentoso fetichismo de la lencería femenina, el que lo abre, titulado “O leito da leitura”, siendo otro de los que aparecieron en 1984 en Collage, al lado de “A cascada”. 

Las Aventuras do Máscara Negra, novela-collage con toda la fibra y la mecánica endiablada del automatismo, en que el collage es lo mismo que la poesía y las imágenes son la “casa del deseo”, es una de las obras que hacen la gloria del surrealismo en su esplendor de movimiento de aventura, de desafío, de provocación, siempre proyectado hacia el infinito de la verdadera vida. 

7/8 de agosto de 2021


miércoles, 15 de julio de 2026

Henri Rousseau y el surrealismo (2)

Una de las cartas de analogía publicadas en el número 5 de Le Surréalisme, même (1959) es la de Henri Rousseau: 


En 1961, el primer número de La Brèche contiene un largo ensayo de André Breton, interrogándose sobre Rousseau como escultor, que puede leerse también y mejor en Le surréalisme et la peinture. A este ensayo pertenece la siguiente declaración, en letras mayúsculas: "D'INTÉRÊT DÉRISOIRE AU POINT DE VUE RÉALISTE, CES OEUVRES SONT BEL ET BIEN DE RESSORT SURRÉALISTE AVANT LA LETTRE (au même titre que les premiers Chirico)".

Al año siguiente, 1962, Fuego libre, espléndido libro de Enrique Molina, contiene un poema que nos remite a uno de los más bellos y conmovedores cuadros del aduanero:



En 1963, Vratislav Effenberger dedica una monografía a Rousseau, como hará Renzo Margonari en 1978. A otra gran figura del surrealismo checoeslovaco, Karol Baron, se debe este Homenaje a Rousseau, de 1985, perteneciente a su ciclo "Día, semana, mes, año":

Por último, de los años 80 es una de las características cajas de Allan Glass, La flauta de Rousseau:


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Para José Pierre, Niño en las rocas era una de las obras más "oníricas" que había conocido:


El mismo José Pierre señala cómo la obra de Rousseau (y lo parafraseo) concluye con un himno triunfal al sueño femenino, identificado con la mujer misteriosa y radiante, y André Breton escribía, de esa maravillosa obra, El sueño: "En este gran lienzo, toda la poesía y con ella todas las gestaciones misteriosas de nuestro tiempo están incluidas; ninguna otra me hace sentir, en la frescura inagotable de su descubrimiento, el sentimiento de lo sagrado":

domingo, 12 de julio de 2026

Henri Rousseau y el surrealismo (1)

El "mirífico" Henri Rousseau, como lo llamó André Breton, está presente en el surrealismo desde sus orígenes. En efecto, Les Champs Magnétiques iba a llevar nueve ilustraciones inspiradas en sus cuadros, aunque al final se limitara a los retratos picabianos de los dos poetas. Al año siguiente, en la valoración de Littérature (n. 18), recibe altas calificaciones por parte de la plana mayor del grupo: sobre 20 puntos, 17 le da Aragon, 15 Soupault, 14 Breton, Éluard y Fraenkel. Soupault incluso le dedicaría un libro, en 1927 (Henri Rousseau, le douanier), pero más interés ofrece el entusiasmo que Breton le manifestaría a lo largo de las décadas siguientes. Está bien estudiado en el imprescindible Dictionnaire André Breton dirigido por Henri Béhar, por lo que me limitaré a señalar unos pocos hitos, del mismo modo que limito este dosier a un puñado de datos que recuerdo o tengo anotados. El primero de esos hitos bretonianos fue, ya en 1922, conseguir que Jacques Doucet comprara una de sus obras más emblemáticas, La charmeuse de serpents.

En 1939, Jacques Brunius filma Violons d'Ingres (VER), obra pionera que incluye un homenaje a Rousseau (Ado Kyrou la vería como "la primera aplicación del género pintura filmada", mucho antes de que Alain Resnais se estrenara con su Van Gogh).

En 1942, tras la muerte de Styrsky, Jindrich Heisler, Karel Teige y Jindrich Honzl idean un álbum para Toyen, titulado La vida comienza a los cuarenta años (que Toyen cumplía el 21 de septiembre), con collages y textos. El álbum, de un solo ejemplar, se abre con este collage donde aparecen, de izquierda a derecha, Toman, Jindrich Honzl, la propia Toyen a las riendas, Heisler y Teige. La carriole du père Juniet (1908) era una de las obras de Rousseau que Toyen más estimaba.



En 1946, Victor Brauner se instala en el estudio de la calle Perrel donde trabajaba Rousseau, y lo celebra con esta pintura en que alía La encantadora de serpientes a un conglómeros de los que pintaba en aquella época:

La rencontre du 2 bis rue Perrel


Dos años después, Breton y Masson publican precisamente Martinique charmeuse de serpents, bellísima obra con textos escritos en 1943 por Breton y textos y dibujos de Masson.

De 1949 es otra pieza magnífica del surrealismo: la Anthologie de la poésie naturelle de Camille Bryen y Alain Gheerbrant, donde no falta nuestro aduanero:


En 1953, Rousseau es una de las figuras elegidas para el juego del "Ouvrez-vous?". Como es de esperar, casi todos le abren la puerta sin dudarlo, y las dos negativas más bien dejan malparados a quienes las profieren (Gérard Legrand dice que la ingenuidad no es su fuerte y Georges Goldfayn que no sabría qué decirle). Jean-Louis Bédouin: "Sí, para brindar"; André Breton: "Sí, recibimiento de los niños a Papá Noel"; Elisa Breton: "Sí, con amor"; Julien Gracq: "Sí, sin duda"; Simon Hantaï: "Sí, con familiaridad"; Wolfgang Paalen: "Sí, para preguntarle si ha pintado La gitana dormida"; Benjamin Péret: "Sí con gran afecto"; José Pierre: "Sí, con alegría y orgullo"; Bernard Roger: "Sí, batiendo palmas"; Jean Schuster: "Sí, a la vez familiar y respetuosamnte"; Anne Seghers: "Sí, es un familiar"; Toyen: "Sí con admiración"; y Michel Zimbacca: "Sí, preparándome para hablar el lenguaje de los pájaros".

viernes, 10 de julio de 2026

Baudelaire, los waoranis y una princesa turca

Si en el dosier de Kafka y el surrealismo inserté la imagomorfosis de Robert Benayoun, no hice lo mismo con la de Baudelaire en el suyo:


Estas imagomorfosis de Benayoun (un surrealista que pide a gritos una recopilación de sus escritos dispersos) aparecieron en el número inaugural de Le Surréalisme, même, 1956. En el mismo número hay una bella nota de Alain Joubert sobre los indios aucas, que se refiere en realidad a la tribu waorani:


¿Qué ha sido de los waoranis? Lo peor hubiera sido su exterminio o extinción, pero tampoco podíamos hacernos muchas ilusiones: agredidos por sucesivas oleadas evangelizadoras, y con el negocio petrolífero por medio, hoy son sedentarios y dependientes, tan aculturados como para formar parte de los circuitos del siniestro "ecoturismo".

También en este número de Le Surréalisme, même, hay una página dedicada a Fahr-El-Nissa Zeid, quien viene a ser una princesa turca proclive al arte, que en los años 50 vivía entre París y Londres; nacida en 1901, vivió hasta 1991, y de su obra artística hay muchas imágenes en la red. La página de la revista surrealista presenta unas creaciones muy curiosas, anteriores a su inmersión en la abstracción lírica, que es la representada en esas imágenes. En el pasaje de Medio Oriente que le dedica Caleidoscopio surrealista a los turcos, Fahr-El-Nissa Zeid merecía aunque sea la referencia de haberle interesado al grupo bretoniano lo suficiente como para la consagración de esta página.

miércoles, 8 de julio de 2026

Miró, Ubú, Brassaï

 

Una adición a nuestro dosier sobre Jarry y el surrealismo: con respecto a la pasión ubuesca de Miró, es fundamental consultar las páginas 105-124 del pequeño catálogo de 1978 Dessins de Miró provenant de l'atelier de l'artiste et de la Fondation Joan Miró de Barcelone, dedicadas a los dibujos que hizo de Ubú en 1972, a partir de las anotaciones a su ejemplar de 1921; la presentación de estos dibujos es muy iluminadora, y luego se reproducen, acompañadas de sus pasajes correspondientes, todas las ilustraciones, muy divertidas y que son en total cuarenta y nueve.

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Para amenidad de esta entrada, he aquí las tres mejores fotos que se le hicieron nunca a Miró, obras de Brassaï. En las dos primeras, en el Barrio Chino de Barcelona, y la tercera, en el Museo Marítimo de la misma ciudad. Año 1955. De la primera existe una variante.



lunes, 6 de julio de 2026

Baron, Teige, Poesía, Irma Vep

Karol Baron, Objeto mutante para Teige, 1970

"La poesía, ars major, el arte de las nueve Musas, es lo que la palabra poiesis significaba para los griegos: una creación libre y soberana. La poesía no es solo los versos y los poemas en prosa: la poesía es la cualidad de ciertas cosas y funciones que existe incluso allí donde no de trata de arte. Fuera del dominio de la producción artística y estética, existen objetos y acontecimientos, seres y vidas poéticos. Poesía no es versos rimados, sino descargas eléctricas por las que el ser humano expresa su afectividad. La poesía está presente en todo lo que libera el espíritu humano y, no estando limitada al dominio del arte, se encuentra reducida, oprimida, aplastada por todo lo que esclaviza a ese espíritu; la poesía es función de la libertad y de su búsqueda, de la revuelta y de la revolución". (Karel Teige, Del artificialismo al surrealismo)

Karel Teige, 1942

sábado, 4 de julio de 2026

Arp is Art


La Conquête du monde par l'image, 1942

Escultura para ser perdida en el bosque, 1932

lunes, 29 de junio de 2026

Jacques Lacomblez (1934-2026)

El concilio boreal, 1989

Partió este último sábado y era una de las grandes figuras del surrealismo (aunque no lo verás en las historias y pendejadas al uso). A guisa de homenaje, hemos preparado un pequeño dosier con cuatro de sus catálogos: el de 1987 en la galería de Bruselas Le Miroir d'Encre, el de 2002 en la de París L'Écart Absolu, el de 2009 en Saint-Brieuc y el de 2016 en la galería Quadri de Bruselas, que tan bellas publicaciones le dedicó.

También reproduzco la entrada de Caleidoscopio surrealista a este inmenso poeta y artista de personalidad extraordinaria, con el añadido de posteriores publicaciones suyas o sobre él.

catálogos Jacques LACOMBLEZ

http://infosurr.net/depart-de-jacques-lacomblez/

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Jacques Lacomblez. Poeta y pintor, y autor de textos críticos y aforismos. En Bélgica frecuentó a Marcel Lecomte, Marcel Havrenne, Achile Chavée y André Lorent. Lacomblez se sentiría más cercano al grupo de París que al de Bruselas, incluso en la entrega al automatismo –y en el interés por el romanticismo alemán, con el que mantiene una relación esencial. Comenzó en el grupo Phases para fundar en 1958 la espléndida revista Edda, que tuvo cinco números entre esa fecha y 1965. En ese año de 1958 conoció a Breton –de quien diría en 1967 que fue un “gran inventor de libertad y de vida”–, participando al siguiente en la exposición “Éros” y en 1960 en la de Nueva York. Colaboró luego en La Brèche (números 3 y 5), con prosas y dibujos, firmando además, en estos primeros años 60, importantes documentos con el grupo. En 1962, escribía Robert Benayoun: “El periplo de Jacques Lacomblez, a la vez subterráneo, glaciar, desértico, desemboca, a través de un circuito introspectivo voluntariamente desorientado, en una suerte de espeleología del pensamiento”.

Ha ilustrado libros de Guy Cabanel, Édouard Jaguer, Roger Brielle, Franklin Rosemont, Laure Missir, Claude Tarnaud. A este último lo llamó “el hombre de la transparencia” –Jacques-B. Brunius, por cierto, los consideraba a ambos los poetas más “radicalmente originales” de la poesía francesa posterior a la guerra. Del máximo interés es su Conversation avec Claude Arlan, publicada por las ediciones Tandem en 1998, así como Le peu quotidien, (“humoresques, impromptus et bagatelles”), en Syllepse, 2001, con ilustraciones de Jacques Zimmermann y un interesante prefacio de Pierre Zimmermann. Otra entrevista destacable hay en el tomo 1 de L’art du jazz, con Éric Benveniste calificándolo de “pintor sonoro-solar, cuya gama cromática se escucha como gama musical”.

Desde 1962 viene publicando libros de poemas y aforismos: L’aquamanile du vent (1962, ilustrado por Guido Biasi), Un pays pour la haine des mots (1963, con cubierta y frontispicio de Juan Carlos Langlois), Grande ligne (1974), Filigranes (1974), L’agonie, l’heure, le vent mêlés (1975, con frontispicio de Urbain Herregodts), Le balcon sur le fleuve (1975, con cubierta y frontispicio de Zimmermann), Corps cité (1981), Cité de mémoires (1984), Un peu de la tisane universelle (1992), Pour une phrase voilée (1996), Le voyageur immobile (2001), Extrême du temps (2007, con ilustraciones de Lucques Trigaut), La nuit défénestrée (2009), Un temps de corte paille (2011), Presque rien (Mélans légers) (2011, con ilustraciones de Laure Missir), Jetées d'exil (2013) De dérive et d'instant (2016), Bois flottés (2016 y 2017), Sautes d’instant, brins d’humeur et un petit bout de jardin (2024, con dibujos de Jean-Claude Silbermann) y Souvenirs, avatars & peccadilles (2025). En 2010, su antología D’ailleurs le désir lleva collages de Suzel Anya y prefacio de Claude Arlan.

Desde 1998, en que le dedica La forêt protégée ou les fées au vert, ha prodigado las referencias a obras y pasajes de textos de André Breton, como L’air de l’eau (1999). En 2001, siete dibujos suyos y seis “postulados” de Édouard Jaguer se inspiraban en Pez soluble (En marge de “Poisson soluble”). De 2006 son los dibujos de Douze constellations de Jacques Lacomblez pour André Breton où gravitent les étoiles renversées de Guy Cabanel.

De aforismos se publicaba en 2008 Pages de mégarde, con ilustraciones de Jean-Claude Charbonel, quien en 2009, al organizarle una exposición, dedicaría a su obra plástica “El tiempo cristalizado o la búsqueda de lo real absoluto”, señalando sus “afinidades profundas con la materia de Bretaña”. En el catálogo de Les Yeux Fertiles, donde expuso en 2002, hay textos de Benayoun, Havrenne, Henein, Jaguer, Lecomte, Tarnaud, pero más importante aún es el bello catálogo de la galería Quadri en 2004 Jacques Lacomblez de 1950 à 2004, con un gran ensayo de Jaguer y muy completa documentación (otro, en 2014, llevará textos de Guy Cabanel, Jean-Michel Goutier y Laurens Vancrevel). En 2011, se editó el filme de Ludovic Tac Jacques Lacomblez, marxiste et surréaliste, y en 2019 aparecía en Le Grand Tamanoir una "antología de miradas" sobre su obra, titulada Un jardin universel, con escritos de  Gérard Durozoi, Heribert Becker, Guy Cabanel, Jean-Michel Goutier, Jean-Pierre Lassalle, Georges-Henri Morin, Pierre Prigioni, Michel Remy, Ludovic Tac, Jacques van Lennep y Laurens Vancrevel. Fiel al surrealismo, aún vemos colaborar a Lacomblez en el almanaque Lo que será de Brumes Blondes, 2014.

“No conversar más que con los que consideran a las medusas como la lencería fina de bellas náufragas”.

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Jacques Lacomblez es un nombre recurrente en este blog desde sus inicios hasta los últimos años. Recopilando las principales entradas que le he dedicado, reparo que en una de ellas había yo reproducido ya el primero de los catálogos que he subido hoy al pdf.

2012 quadri gallery

jueves, 25 de junio de 2026

El poema collage, estudiado por Georges Sebbag

Ya nos hemos referido a la poca relevancia crítica de que ha disfrutado el poema collage, tan cultivado por el surrealismo desde sus orígenes. Por fin, los poemas collages han sido estudiados en profundidad por Georges Sebbag, centrándose en sus primeros tiempos, pero llegando ahora a los años 30 con un inesperado practicante de los mismos: el célebre pintor Pablo Picasso.

Los hitos iniciales del poema collage surrealista los marca, como es de suponer, André Breton, quien desde 1918 da el puntapié de salida, antes incluso de que haya nacido la escritura automática, con el poema collage versificado "Para Lafcadio". Del 13 de enero de 1919 es la espectacular carta collage a Jacques Vaché (quien había muerto una semana antes de que Breton, sin saberlo, la escribiera), objeto del fascinante libro de Georges Sebbag L'imprononçable jour de sa mort. Jacques Vaché. Janvier 1919, donde se reproduce el facsímil de la carta. Bien conocido era, a diferencia, y del mismo año, "El corsé misterio", poema collage confeccionado a partir de material periodístico, o sea de sus artículos y su publicidad, que contagia a sus amigos Louis Aragon y Théodore  Fraenkel (quienes por añadidura también habían recibido de Breton cartas collages). Pocos años después, concretamente en 1924, este tipo de poema collage es cultivado por otros miembros del grupo, como Jacques Baron, Simone Breton, Robert Desnos, Max Morise y Georges Limbour. Con posterioridad, otros surrealistas se han interesado por el procedimiento, sin que hasta la fecha nadie haya hecho ni siquiera un inventario mínimo de este curioso apartado creativo.

El nuevo libro de Sebbag, titulado Aragon, Leiris, Péret, Fraenkel, Picasso, collagistes surréalistes. Mars 1920-décembre 1935, procede al análisis de los poemas collages de estos autores, a partir de las fuentes periodísticas con que fueron elaborados, al alcance hoy gracias a la tan útil digitalización de la prensa. Sebbag reproduce casi todas esas fuentes, y el resultado es un volumen que es todo un placer lúdico para el lector, con la añadidura de la inteligente interpretación que va haciendo el investigador de todos los poemas, aunque en ocasiones esa interpretación sea difícil y hasta imposible.

Los dos primeros surrealistas abordados son Aragon y Leiris, el primero con cuatro poemas de 1924 y el segundo con otros cuatro incluidos en los relatos de Le point cardinal (1927). Uno de los motivos más atractivos a lo largo del libro es el de las conexiones entre los nombres de la constelación surrealista a la hora de los recortes, coincidiendo los orígenes de tal o cual material de Aragon con otros de Baron, Simone o Breton, los de Leiris con otros de Péret y Breton, los de Péret con otros de Breton y Aragon y los de Fraenkel con otros de Breton.

Los de Benjamin Péret, "el amante inmoderado" como lo designa para título de su capítulo Georges Sebbag, son los más apetitosos del conjunto, en especial "Aussitôt parue..." y el de ...et les seins mouraient... El primero de estos ya ofrece una llamativa composición tipográfica, pero el segundo es una de las piezas maestras del género, la joya de más quilates en la colección presentada por Sebbag Recordemos que el delirante relato peretiano se publicó en 1929, pero está datado en 1926, y que su personaje, Macarelle, sumergido en constantes aventuras, al echarle una mirada al cielo veía en él el siguiente poema collage, reproducido a doble página:


Sebbag distingue en este "vasto cielo estrellado" catorce células o secuencias poéticas procedentes de 48 recortes (cuyo origen ha descubierto en 43 casos): Péret ha concebido "una constelación de pequeños poemas cuyo modo de lectura exige cambios de dirección cuando se pasa de una célula a otra. El poema collage en doble página permite una modulación particular del espacio y el tiempo. Mientras que el espacio se asemeja a una vasta extensión (tierra, mar o cielo), el tiempo se difracta en una explosión de momentos centelleantes. Benjamin Péret parece encontrarse a gusto en esta configuración". Sebbag, tras señalar cómo el poema participa de la atmósfera característica de los cuentos de Péret, aún diferencia lúcidamente su poema visionario de una composición tipográfica de Birot publicada en Sic, y en general de los poemas similares de las tendencias anteriores, incluidos el dadaísmo y el futurismo.

No hay resaca con los cuatro poemas collages de Fraenkel, datados entre 1920 y 1922, ya que ofrecen mucho interés y en este caso participan de su "humor sombrío", cercano al del Dr. Faustroll y a Dadá. Es el momento de remitir a una entrada de este blog, hace tres años, ya que remite a su vez a un artículo pionero del propio Sebbag (VER), cuando solo se conocían dos de estos cuatro poemas. El de la muerte del papa es singular por la presencia en fuerza de la foto.

Y por último, Picasso, con tres singularísimos poemas collages de 1935 íntegramente escritos, o sea sin cortar y pegar. Como es habitual, se acude sobre todo a los sucesos, si bien en este viaje a los periódicos de hace cien años nos sorprendemos, más que con la barbarie habitual de las costumbres, con algunas noticias turbadoras, tal la del éxodo rural que ya se producía en Francia allá por 1925.

Cierra el libro Sebbag con una reflexión sobre el collage en los tiempos que corren, cuando se ha convertido en una "planta invasora", un "deporte universal" y tantísimas veces un "puro bandidaje" plagiario. Los medios digitales han contribuido en este caso a acelerar el desastre.

Tras el trabajo de los poemas collages, encontramos un catálogo de las publicaciones consagradas por Jean-Michel Place al surrealismo "y compañía". Y el inventario es apabullante: revistas capitales, la colección "Surréaliste" (once tomos), la colección "Surréalisme années 2020" (nueve tomos), los cinco libros de y sobre Claude Cahun y la colección "Entre deux jours" dedicada a Vaché y Breton y al cuidado sus cuatro preciosos volúmenes del mismo Georges Sebbag. Señalemos que Dix cahiers surréalistes, que forma parte de la colección "Surréalisme années 2020", reproducía muchos otros poemas collages, compuestos en la primavera de 2024, y fue reseñado aquí hace exactamente un lustro (VER)

martes, 23 de junio de 2026

"Soapbox", 253-255

Nuevo trío de Soapbox, con Pierre Peuchmaurd, Jan Svankmajer, Massimo Borguese (un homenaje a los "alquimistas surrealistas"), un poema de Christine Delcourt a Guy Cabanel, etc.:







domingo, 21 de junio de 2026

"La Révolution Surréaliste", 7

Aparecido el 15 de junio de 1926, el número 7 de La Révolution Surréaliste es algo menos potente que los anteriores, pero manteniendo un nivel que aún hoy pasma. En la portada, una foto desviada de Atget (populares observando el eclipse de 1909), mientras que la vuelta de portada señala la aparición en las Ediciones Surrealistas de la bola de nieve de Picasso, y anuncia las de Man Ray, Tanguy, Malkine, Picabia y Arp, aunque solo se editaría la del primero (cuyo Revolving Doors, acabante de salir, también se publicita aquí); curioso es otro proyecto truncado: una antología poética en diez discos por Aragon, Artaud, Breton, Desnos, Éluard, Morise, Péret y Soupault. Al otro lado de la página, se dan lúdicamente los nombres de los artistas que están exponiendo en la Galérie Surréaliste: 

El privilegio editorial se concede a Artaud, con su L'enclume des forces, que preside la foto de Man Ray con su maniquí entre un cono y una esfera, punto de partida de su cuadro Aline y Valcour. Otras ilustraciones hay en este número de Chirico, Arp, Dedé Sunbeam, Picasso, Masson y tres debutantes: Tanguy, Pierre Roy y Malkine. Tanguy aún se vale del collage y de la fantasía gráfica, y aún presenta figuras antropomórficas. De Chirico hay dos: una es La partida del poeta, y la otra El enigma de la fatalidad, que ilustra la continuación de El surrealismo y la pintura y perteneció al propio Breton. También está la foto de la vitrina de corsés, un clásico de Atget, ilustrando la sección de los sueños (uno de Marcel Noll y otro de Michel Leiris). De La noche de amor de Malkine dirá Édouard Jaguer que es "uno de los cuadros más felices que el primer surrealismo haya engendrado"; helo aquí, en color:


Hay poemas de Soupault (con la foto de una escena ritual de la Nueva Bretaña), Éluard, Leiris (mezclando dos poemas, lo que se corregiría en el número siguiente) y Desnos, de este sus sublimes Poemas a la Misteriosa, tres de los cuales traduciría Aldo Pellegrini en su antología. En cuanto a los "Textos Surrealistas", son de Arp y Aragon.

Pierre de Massot escribe sobre Étienne Marcel, pero más interesante es el desaforado relato del incomparable Benjamin Péret, "La última noche del condenado a muerte", mientras que de Crevel, quien acaba de publicar La mort difficile, hay el relato, más convencional a su lado, "El puente de la muerte".

Las "crónicas" son de Marcel Fourrier (grupo Clarté y única colaboración no surrealista) y Maxime Alexandre (el soberbio "Libertad, libertad querida"), y a ellas sigue la "Protesta" de Aragon y Breton por la participación de Max Ernst y Juan Miró en los ballets de Diaghilev, si bien ambos serían "rehabilitados" en el número siguiente.

Añadamos que en este mes se publica la segunda edición del Manifiesto y Pez soluble, pero con el novedoso añadido de la Carta a las videntes, aparecida en el número 5 de la revista. 

jueves, 18 de junio de 2026

Les Yeux Fertiles: Guylaine, GSP

El Grupo Surrealista de París expone en Les Yeux Fertiles (Tout doit apparaître!) y presenta el viernes el número 6 de Alcheringa.


Sigue, el día 25 y en la misma galería, la inauguración de una exposición de Guylaine, en que se presentará un libro editado por L'Or aux 13 Îles, con textos de renombre. Hemos nombrado a Guylaine a propósito de publicaciones de François-René Simon, Roger Renaud, Pierre Peuchmaurd, Alain Joubert y Guy Cabanel. Ya era hora de disponer de una buena publicación sobre ella.

lunes, 15 de junio de 2026

"La Révolution Surréaliste", 6


Hace hoy cien años que aparecía el número 7 de La Révolution Surréaliste, pero por despiste habíamos olvidado celebrar el número 6, publicado tres meses antes y el primero sin la bonita cubierta de color naranja.

Se abre el número 6 con un poema de Éluard que incluiría Aldo Pellegrini en su prestigiosa antología; este año publica Éluard Capital del dolor. En la página contraria, se anuncia una revista del grupo (con el de Clarté) que no vería la luz: La Guerre Civile, pero en contrapartida sí tendría alguna posteridad la Galérie Surréaliste, que se inaugura el 26 de marzo con una exposición de cuadros de Man Ray y objetos de las islas, cuyo catálogo es la segunda de las Éditions Surréalistes (la tercera sería la bola de nieve de Picasso). Esta exposición la consideró "indecente" la prensa por la colocación en la vitrina de una escultura oceánica que es la que, fotografiada por Man Ray, aparece en la cubierta del catálogo; pertenecía a Breton, como la mayoría de las obras expuestas.

Una sorprendente colaboración es la de las fatrasies de Bataille; no lleva firma y fueron pedidas por el grupo a través de Michel Leiris. Sigue una defensa de Lautrémont por Paul Éluard, contra la revista Le Disque Vert, que dirigía el vanguardista Paul Dermée. 

Los "Textos surrealistas" son cuatro claves poemas de Breton que incluiría luego en Le revolver à cheveux blancs y que aquí no llevan sus títulos: "Camp volant", "Non-lieu", "Sur la route qui monte et descend" y "Les attitudes spectrales"; el segundo de ellos sería antologado por Pellegrini y concluye con el bello verso "Jamais la liberté que pour la liberté".

De Soupault, al borde de su justa defenestración, hay un relato, pero más interés ofrecen la "Entrada de los súcubos" de Aragon (quien este año publica El campesino de París, el gran libro surrealista de 1926) y la entrega final de "Esos animales de la familia" de Péret. Los papeles secantes fotografiados en el consejo de ministros sirven para mostrar "el cretinismo de nuestros dirigentes", "esas almas imbéciles" tan similares a las de hoy en cualquier país, y en la misma dirección, la foto sin comentarios del Prix Femina recuerda que la madre de los imbéciles está siempre preñada y no hace distinciones de sexo. Siguen una "confesión" de Desnos, maravillosa como todos sus escritos de esta época, y la tercera parte del Glosario de Leiris. Una de las palabras definidas, "Ruina" ("l'air y bruit, l'ennui s'y amenuise") fue ilustrada por Masson, quien también haría la portada del libro, solo editado en 1939:



La sección de Poemas los tiene de Viot y Baron, pero palidecen al lado de la sensacional "Mort héroique du lieutenant Condamine de la Tour", que Péret envió al concurso de poesía de la Academia Francesa. Hay aún, en este riquísimo número, un relato de Unik inspirado en el cine cómico y "crónicas" llenas de espíritu subversivo por Crevel (quien acababa de publicar Mi cuerpo y yo), Crastre, Éluard y Masson. Breton, en fin, continúa con "El surrealismo y la pintura", dedicado a la palinodia chiriquiana, con la ilustración de su Orestes y Electra tachada vigorosamente, al modo de lo que haría en los años 30 en Tenerife Gaceta de Arte con los ejemplos de arte retrógrado.

No obstante, los surrealistas siguen ilustrando la revista con reproducciones de Chirico. Hay otras de Masson (una de ellas, Las constelaciones), Man Ray, un Picasso lamentable, Max Ernst (quien exponía en París este mes, llevando su catálogo poemas de Éluard, Péret y Desnos, y publicaba este año Historia natural) y, por primera vez, Arp. Una máscara oceánica ilustrando los poemas de Breton, a la vez que remitía a la exposición en la galería surrealista, proclamaba el valor mágico que el arte tenía para los surrealistas frente al estético o el decorativo.


martes, 9 de junio de 2026

Jarry en Silbermann y Welson

Uno de los catálogos de exposiciones de Jean-Claude Silbermann que poseen especial relieve es el titulado Jean-Claude Silbermann. Le pointillé clandestin, Brest, 2007.

Con textos suyos, una entrevista, buenos artículos y cerca de cien páginas bien ilustradas, incluye reproducciones de las ilustraciones que le hizo en 2006 a El supermacho, una de las obras clave de Alfred Jarry; por ello las añado a mi saga de Jarry y el surrealismo:




"et il commença de s'assoupir près de sa compagne endormie dans l'absolu"

"on ne fait pas grand, on laisse grandir"

*

Jarry sigue inspirando a algunos surrealistas, incluido ahora mismo John Welson, quien acaba de terminar este Ubú rey:

jueves, 4 de junio de 2026

Surrealismo en Shangai

Y van tres avisos consecutivos de Juan Jesús González Gómez, esta vez sobre un trabajo que se ocupa de la espinosa cuestión del surrealismo en China.

el surrealismo y china: terreno desconocido

Ya en Caleidoscopio surrealista señalábamos que solo un chino había participado en el movimiento surrealista: Raymond Tchang, y que las cosas se complicaron cuando el sistema de Mao se encargó interminablemente de aquel desdichado país, por no hablar de su famosa "revolución cultural", que tanto encandiló a mucha izquierda occidental.

Este trabajo que nos señala JJGG se centra en Shangai y, tras hacer un buen balance de China en el imaginario del primer surrealismo, aporta algunos nombres, empezando por el de Lang Jingshan, fotógrafo famoso influido por el surrealismo y buen conocedor de la obra que hacía Man Ray, con quien se encontraría en París. Luego se centra en dos grupos: la Sociedad Tempestad, que entre 1932 y 1935 montó en Shangai cuatro exposiciones que incluían "obras de inspiración surrealista", y la Sociedad China de Artistas Independientes, que expuso en 1935. De los artistas del primer grupo el más surrealista fue Pang Xunquin, y del segundo Zhao Shou, buen difusor de quien se dice que tradujo el segundo manifiesto, aunque esperemos que no sea similar a la que tantos años se repitió que había hecho Fernando Vela en la Revista de Occidente, y que no pasaba de una vulgar reseña. A estos dos grupos les destruyeron casi todas sus obras, primero con la guerra japonesa y luego con la "revolución cultural", que solo aceptaba el realismo socialista.

El surrealismo en Shangai no parece haber ido más allá de lo que llama Laurent Walden, autor de este trabajo, la "estética surrealista". En la nota 22, al comentar que "los surrealistas europeos "se entusiasmaron ingenuamente por el nuevo régimen maoísta", generaliza erradamente, y cuando pone como ejemplo el trabajo de Marcel Mariën en Shangai durante los años 63-65, no añade que salió tan escaldado de todos los horrores allí vistos y hasta sufridos (relatados en detalle) que la violencia de sus juicios indignó a sus íntimos Scutenaire y Nougé, tristes estalinistas hasta la muerte, aunque nunca se fueron a vivir a sus amadas dictaduras.

Y un apunte final: no es cierto que André Breton no haya estado en China, a donde le habían predicho que iría, y quien lo dude que consiga como pueda, si aún no la tiene, esta pequeña maravilla de Guy Girard: Breton en China.

Salvador Dalí, Alexandra David-Neel y André Breton
ante un convento de lamas automático,
fotografía de Raymond Tchang