sábado, 10 de noviembre de 2018

Ángel Zapata: “Luz de tormenta”

En 2006 publicaba Ángel Zapata el libro de relatos Las buenas intenciones y otros cuentos, al que siguió en 2006 La vida ausente, también de relatos. Materia oscura, que vio la luz en 2015 y que ya tuvimos ocasión de reseñar aquí, combinaba los cuentos con textos más breves de estructura poemática, forma que acaba por reinar en esta nueva entrega, Luz de tormenta.
Los cuentos de Ángel Zapata, de veras magníficos y cada vez más inmersos en la atmósfera surrealista, han recibido aclamación crítica, y lo que más deseamos es que esta sea una veta que el escritor no abandone.
Los breves textos de Luz de tormenta son verdaderas iluminaciones, pero esta es la luz rimbaldiana, cargada de tensión poética y de revuelta, no la luz “mística” de los tan parodiables poetas “puros”. Lejos, lo más lejos posible del ejercicio técnico del hacer literario, o de la escritura poética como mera reflexión yoica, Ángel Zapata no pacta con ninguna infamia, y su poesía de calidad visionaria y fuerza onírica esplende como un relámpago en la tormenta.
Estos cuatro libros han sido editados –muy bien editados– en la misma colección de Voces de Espuma, y como todos llevan en portada una bella y turbadora ilustración de Roberto Carrillo, constituyen en conjunto una lujosa, espléndida unidad.
Al enlace editorial (donde se puede acceder a un extracto del libro) añadimos el enlace con una de las varias entrevistas –siempre muy ricas, llenas de lucidez y firmeza– que se han realizado con Ángel Zapata, así como el del comentario que dediqué a Materia oscura.

José Ardillo: “Los primeros navegantes”

Hacia 1995 y repetidas veces, de paso para mis peregrinaciones portuguesas, o de vuelta de ellas (en una ocasión, pertrechado con una botella de oporto vintage), tuve la ocasión de encontrarme con los componentes del Grupo Surrealista de Madrid, con quienes incluso llegué a colaborar en sus diversas actividades.
Las relaciones fueron muy cordiales con Eugenio Castro, José Manuel Rojo, Lurdes Martínez y Javier Gálvez, que proseguirían muchos años en el grupo, mientras que con Conchi Benito, ya más distanciada del mismo, solo tuve un encuentro fugaz del que solo recuerdo su bella sonrisa.
Luego estaban Carlos Valle de Lobos y Toni Malagrida, que se alejarían pronto, pero con quienes hice muy buenas migas. El primero se trasladó a vivir creo que al País Vasco, y nos perdimos el rastro, pero lo recuerdo muy bien, tan lúcido como vehemente, y de gustos certeros. En cuanto a Malagrida, fue mi gran amistad del grupo. Tenía una excelente formación literaria y filosófica, no la que le habían dado los estudios universitarios, desde luego, sino la que se había forjado él mismo. Nos pasábamos lo que escribíamos e iniciamos una correspondencia muy fecunda que ha durado hasta el presente (y sin ninguna intervención del cacharro con que está esto escrito). Son dos textos suyos (y pocas veces alguien puede presumir de que se capte tan bien lo que uno ha hecho) los que “blindan” mi recopilación Mares y fábulas, para señalar que todo aquello no es “literatura”. Por mi parte, lector de muchos cuentos suyos que me parecían magníficos pero que no pasaban de su presentación en máquina de escribir, le publiqué algunos en un suplemento cultural de Tenerife. Luego, Malagrida dejó el grupo para dedicarse, desde posiciones inequívocamente libertarias, a la lucha antiindustrial, impulsando el boletín Los amigos de Ludd, que poseyó una extraordinaria calidad hasta que la demagogia de alguno de sus miembros lo mandara al garete.
Ahora, firmando como José Ardillo, Malagrida, que ya ha dado a la luz las novelas El salario del gigante, La repoblación y Buenos días, Sísifo (así como los muy interesantes ensayos Las ilusiones renovables y Ensayos sobre la libertad en un planeta frágil), me sorprende con la recuperación de los cuentos que formaban parte de la serie “Fascículos de la historia universal”. En estos relatos terribles, Malagrida se revela maestro del absurdo, citando como las fuentes de inspiración de algunos de ellos diferentes textos de Kafka (La muralla china), Hawthorne (El holocausto de la tierra), Borges (el brevísimo Del rigor en la ciencia) y Marcel Schwob (El terror final), aunque lo que emerge de la lectura del conjunto es una formidable originalidad, un mundo propio y un humor arrasador que le pertenece.
Otra tanda de cuentos suyos –quizás aun superiores a estos de Los primeros navegantes y otros fascículos de la historia universal– componen la recopilación El cumpleaños de Columela y otros relatos, que esperamos las Ediciones El Salmón tengan la feliz iniciativa de publicar como han hecho ahora con los de esta serie.

Alicia en el país del surrealismo

Lou Dubois, Mad is rose, 2014

Esta página acaba de surgir, dedicada a Alicia y el surrealismo:

viernes, 9 de noviembre de 2018

Cornucopia 2010-2016

Cornucopia, Birdland, 2010

Un interesante vídeo con los trabajos colectivos de Cornucopia (Gregg Simpson, John Welson, Rik Lina):

Exposiciones 1992-2007

Ludwig Zeller, Collage de aniversario, 1991

Seguimos añadiendo los documentos de exposiciones del surrealismo que nos facilita Rik Lina (participante en todas ellas), y que se caracterizan todas por la dimensión internacionalista y por su carácter nunca pretencioso y a veces casi “secreto”, aunque siempre rotundamente afirmativo. El material fotográfico que se añade a los catálogos permite en ocasiones encontrarnos con figuras entrañables del surrealismo ya desaparecidas.
Vamos esta vez del año 1992 al 2007, aunque con esta fecha nos acercamos quizás demasiado al momento presente.
La primera es la que tuvo lugar en Londres en1992, titulada “Brittle winds” y que contó con la participación de Conroy Maddox (quien aparece en una de las fotos), Leonora Carrington, Patrick Hughes, John Welson, Philip West, Tony Pusey y otros.
Tres se celebraron en Chile. “Los lugares maravillosos”, por el Atelier Cadavre Exquis, en Santiago (1995), con participación de Hendrik Beekman, Guy Girard, Jorge Leal Labrín, Jean-Pierre Paraggio, Tony Pusey, Philip West, Peter Wood y otros. “Coleópteros” también en Santiago (1999), con Jorge Leal Labrín, Philip West, Tony Pusey, Aldo Alcota, etc. Y “Ojo del infinito azul” en Valparaíso (2006) con Jorge Leal Labrín, Elizé Bleys y otros.
En 2005 tuvo lugar en Bélgica la titulada “Estrategias del placer”, con obras de Jean Benoît, Adrien Dax, Robert Lagarde, Marcel G. Lefranq, Milan Napravnik, Alain-Pierre Pillet, Jean Terrossian, Marianne Van Hirtum...
Por último tenemos un dossier dedicado a la exposición de Sonámbula, que tuvo como escenario, en 2007, la Fundación Eugenio Granell y que contó con obras entre otros de Álex Januário, Aldo Alcota, Miguel Ángel Huerta, Susana Wald, Enrique Lechuga, Jorge Kleiman, Alejandro Puga y Ludwig Zeller.

“Analogon”, n. 85


Analogon acaba de publicar su número 85, segundo del año presente. Tema central: "Cuerpo y materia".

jueves, 8 de noviembre de 2018

“El Ojo Tópico” indaga las ruinas


Acaba de publicarse el número segundo de El Ojo Tópico, “Pecios de una Atlántida cotidiana”, que animan Eugenio Castro, Marcos Isabel y Eloy Santos.
Si el primero se dedicaba a la estatua, este se ocupa de la ruina, entroncando pues con una de los grandes temas del romanticismo revolucionario.
Al juego de la estatua y el obrero se suma ahora el del deseo de la ruina.
Muy interesantes son estos dos números, que El Ojo Tópico nos permite amablemente ofrecer a los lectores de este espacio.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

R. R. Green: “Legends of heresy”

Si hace cinco años reseñamos aquí Unscripted journeys, el libro viajero de R. R. Green, ahora saludamos la aparición de Legends of heresy, variopinta miscelánea enteramente libre de un espíritu que respira libertad por todos sus poros.
Legends of heresy está dedicado a Debra Taub, su compañera de tantos años y ella misma una figura notable del surrealismo.
Asistimos a un apasionante desfile de textos breves, ensayos, diatribas, esculturas, pinturas, dibujos, muebles, joyas, invenciones, todo con el sello del surrealismo.
El capítulo 2 es una feroz invectiva contra las religiones, que hubiera hecho las delicias de Benjamin Péret, como hace las mías, y el resto de los textos viene marcado por el humor, con prioridad para el sarcasmo de la insondable imbecilidad reinante.
Si Édouard Jaguer privilegiaba sobre las pinturas de Robert Green sus esculturas de madera, debe decirse que aquí se reproducen esculturas en infinidad de materiales, convirtiendo a Robert Green en un nombre indesplazable para cualquier visión que se quiera dar de la escultura surrealista –¡y aquí tenemos a uno que nunca hará esculturas para ayuntamientos! Del mismo modo, también se vale de muy diferentes piedras preciosas para sus invenciones joyísticas.
Los dibujos son de una gran frescura, con mucha gracia, derivando en muchos de ellos hacia el cómic y hacia la caricatura. Y discrepando amigablemente de mi inolvidable y siempre admirado amigo Édouard Jaguer, sus pinturas me parecen tan certeras como sus esculturas, aunque muy diferentes de inspiración.
Por último –Robert Green ha sido carpintero, y supongo que lo seguirá siendo–, sus muebles surrealistas son también un capítulo de otra zona del surrealismo, en este caso antologada hace ya algunas décadas por Emmanuel Guigon.
Cierra este dinámico volumen un capítulo sobre la Galería Bugs Bunny de los surrealistas de Chicago; el historiador no es otro que Ron Sakolsky.

martes, 6 de noviembre de 2018

Michael Löwy: “A estrela da manhã”


Esta obra clave de Michael Löwy –el libro de referencia sobre surrealismo y marxismo– acaba de ser reeditada en Brasil, ya que se encontraba agotada la edición de 2002, traducción de L’étoile du matin, que irrumpió en el año 2000.
La presente edición suma un ensayo publicado independientemente en 2011: “Carga explosiva: el surrealismo como movimiento romántico revolucionario” (no aparece en él citado mi ensayo de 2006 sobre romanticismo y surrealismo, el más extenso y documentado hasta el presente, aunque tal vez se deba a que Michael Löwy no lo conocía).
Muy bien ilustrado, A estrela da manhã incluye imágenes de Alex Januário (quien traza en las solapas una entusiasta semblanza del autor), Guy Girard, Ody Saban, Anny Bonin, Eugenio Castro, Sergio Lima, Thomas Mordant, Penelope Rosemont, Franklin Rosemont, Michel Zimbacca, Kathleen Fox, Eva Svankmajerova, Jan Svankmajer, Albert Marencin, Marie S., Jean-Pierre Guillon, Halina, Martin Stejskal y el propio Michael Löwy.
En la parte final, Sergio Lima actualiza de manera significativa sus “Notas sobre el movimiento surrealista en Brasil”, que ahora llegan a este mismo año 2018. Esto quiere decir que en el mismo volumen encontramos pues no una sino dos piezas de referencia.
estrella de la mañana

domingo, 4 de noviembre de 2018

"Vida en tránsito"

Recién publicado en La Grieta:



jueves, 1 de noviembre de 2018

Surrealismo La Grieta

Desde hace algún tiempo se encuentra en funcionamiento el nuevo espacio Surrealismo La Grieta, que acaba de publicar el primer número de un folleto homónimo.
Situado en las coordenadas Cádiz-Sevilla, pero con voluntad internacionalista, absorbe el anterior Ojo de la Gaviota, a que nos hemos referido aquí algunas veces.
En su enlace es posible consultar su número inaugural, muy bien diseñado, al modo de Dreamdew y Drosera, llevándose la parte del león un ensayo muy lúcido e incisivo de María Santana, quien ya en el último número de Salamandra ofrecía un texto magnífico, “Sobre el anhelo de encontrar fantasmas”.
Se da noticia en las primeras entradas de La Grieta de la aparición reciente del n. 24 de Dazet, el boletín del Grupo Surrealista del Río de la Plata, y del n. 7 de Klidonas, la revista del grupo griego (el último número de que teníamos noticia era el 5).
Descubrimos también un original documental de David Jarab dedicado a Vratislav Effenberger, sobre el que enviamos al siguiente enlace, con reportaje descriptivo y trailer: jarab effenberger.
Dos nuevos libros son el de Julián Lacalle y Julio Monteverde Invitación al tiempo explosivo, antología viva de juegos, y el de relatos de Ángel Zapata Luz de tormenta, que comentaremos aquí próximamente.
En las Ediciones Las Dunas, por último, Violeta Cadena publicó hace unos meses el delicioso Monumentos de Cádiz, que puede verse íntegramente en una de las entradas de La Grieta.

Klidonas,n. 6

lunes, 29 de octubre de 2018

Al día

El último trío de Soapbox (119-121) se detiene en Fontières du monde habité de Alexandre Pierrepoint, reproduce un ensayo de Julien Starck sobre Élie-Charles Flamand, da noticia de nuevas traducciones de Embirikos, llama la atención sobre la página de Max Bucaille, sobre un curioso librito de Leonora Carrington, etc.
Para acabar de actualizarnos un poco, anunciemos esta exposición de Man Rayreescuchemos la voz consternadora de Antonin Artaudcelebremos los hermetismos de Ithell Colquhoun, que ve reeditado enriquecidamente uno de sus libros claves

*

Cristina Vouga
Luiz Morgadinho

Este verano tuvo lugar en Gondomar (Portugal) una exposición de “libros de artista” titulada “Pensamiento e risco”. Aunque en la mayoría de los libros concebidos no había ni pensamiento ni riesgo, sino más bien indigencia, banalidad y conformismo, señalemos la presencia vitalizadora de la Cabo Mondego Section of Portuguese Surrealism.

Miguel de Carvalho
Seixas Peixoto


Rik Lina

viernes, 19 de octubre de 2018

Obéline Flamand / Élie-Charles Flamand

Obéline Flamand, El ojo de Horus, 2006

El próximo sábado, día 27, en el Centro Pierre Cochereau de Saint-Mandé (Isla de Francia), el poeta Michel Passelergue disertará sobre Élie-Charles Flamand bajo el título “Una búsqueda del Verbo en los meandros del sentido”, ocupándose de su poesía y de sus otras grandes preocupaciones, como la alquimia, el esoterismo, las ciencias naturales, el jazz, etc. Por su parte, Obéline Flamand hablará de su propia pintura.

*

Es el momento de remitir a la página de esta maravillosa artista, y de nuevo a la de Élie-Charles Flamand, donde es de lectura obligatoria el Propos mosaïqué, que prolonga y complementa Les méandres du sens, pero que, a diferencia de este, no existe como libro.
A lo largo de unas 250 páginas, Flamand no deja de demostrar, por si hiciera falta, la fidelidad al espíritu surrealista, que lo alimentó toda su vida. En su carácter misceláneo, incluidas tres entrevistas, es un conjunto –un mosaico– fascinante, con profundas reflexiones sobre la poesía y muchas rarezas, sucediéndose armoniosamente páginas siempre incitantes sobre Rembrandt, Catalina de Médici, Charles Meyron, los “plomos del Sena” que tanto interesaron a Breton, Paul Signac, Eugène Gabritschevsky, la Torre Saint-Jacques, Nicolas Flamel, Slavko Kopac, la mineralogía pasional de Michel Cachoux, Cyrano de Bergerac, Marc Haven, Stanislas Rodanski (¡magnífica evocación!), el arte musicalista, Louise Janin, Rimbaud, Louis Armstrong, etc.
Flamand vuelve a recordar a André Breton, pero también dedica un párrafo admirable a Toyen. Ambos pasajes los voy a reproducir, junto a la respuesta que da en una de las entrevistas a su distanciamiento de ciertos aspectos del surrealismo:

Certes, une ouverture de plus en plus grande à la spiritualité, un engagement dans la quête initiatique m’ont éloigné peu à peu d’un certain nombre des conceptions de celui qui fonda le Surréalisme. Mais qu’importent ces désaccords, ils n’enlèvent rien à la vénération que je porte à sa mémoire. Cette puissante figure garde une place prépondérante au plus profond de moi-même. Breton fut véritablement mon éveilleur. Il se montrait parfois intolérant, insatisfait, déconcertant car, étant une individualité fort complexe ainsi que tous les génies, il lui arrivait d’éprouver des difficultés à équilibrer ses contradictions. Mais il était sensible à l’extrême, très généreux, et une intense chaleur humaine émanait de sa personne. Son intuition, sa sûreté de jugement en de nombreux domaines furent bien souvent exemplaires et il vous dévoilait des perspectives intellectuelles immensément vastes. La fréquentation journalière de cette irradiante présence incitait au dépassement de soi, à défier toutes les conventions, à l’audace créatrice. Interroger en sa compagnie les aspects secrets du monde, rechercher partout le merveilleux était fascinant. Avec un tact et une sollicitude sans faille, il sut encourager mes dons naissants et conforter ma vocation poétique

J’ai fait la connaissance de Toyen dès mon entrée dans le groupe surréaliste en 1952 et ma sympathie à son égard fut immédiate et vive. Chaque jour, nous nous rencontrions aux réunions tenues, autour d’André Breton, dans divers cafés. Son aspect était quelque peu insolite: elle portait toujours des pantalons, un blouson de gros tissu bleu foncé et un béret de même couleur. Benjamin Péret, avec son humour coutumier, l’appelait “la baronne”, tant ces habits peu seyants ajoutés à un français non parfaitement maîtrisé, prononcé 40 avec un fort accent slave, et aussi à une distinction naturelle, pouvaient évoquer quelque aristocrate ruinée venue d’Europe centrale. Mais on se rendait très vite compte que ces apparences cachaient une réelle et charmante féminité, ainsi qu’une personnalité supérieure, aux dons exceptionnels. Et le regard aquilin dénotait la sûreté de jugement. A l’évidence, ce peu de goût pour la parure n’était que la manifestation extérieure de la modestie, de l’effacement de soi associé au mépris des contingences, que l’on retrouve chez certains grands créateurs totalement voués à leur art. Une telle simplicité, une telle absence de prétention nuit, le plus souvent, à une rapide diffusion de leur œuvre, et il faut attendre que la postérité répare cette injustice –comme ce fut le cas, fort heureusement, pour Toyen. Ayant eu le privilège de voir ses peintures, qu’elle montrait avec parcimonie, presque uniquement à quelques amis, je fus captivé par cet art subtil où, avec une inventivité toujours renouvelée, une force de suggestion toute personnelle, s’exprimait le merveilleux dont Breton pensait qu’il est l’essence même du surréalisme. C’est pourquoi, lorsqu’en 1957, l’éditeur lyonnais Armand Henneuse me proposa de publier mon premier livre: A un oiseau de houille perché sur la plus haute branche du feu, c’est à Toyen que, tout naturellement, je pensai pour l’illustrer. A ma grande joie, elle me dit qu’étant sensible à ma poésie, elle acceptait volontiers.

Outre son côté positif, il y avait dans le Surréalisme un rejet de la spiritualité, une négation violente et ironique de celle-ci, qui me choquaient. On y constatait un attachement à une révolution sociale ayant sans doute eu sa justification au début du mouvement, mais dont on sait maintenant ce qu'il faut en penser. S'y manifestaient aussi une grande déférence pour quelques figures comme Léon Trotsky, les anarchistes les plus extrêmes, Sade, et parfois un certain attrait pour le morbide. Ces aspects ne me convenaient guère, c'est le moins que l'on puisse dire.

jueves, 18 de octubre de 2018

Sueños, poemas y escritos de Jindrich Styrsky

Imagen: Lautréamont, 1939

Imprescindible es este libro de Jindrich Styrsky que acaba de publicarse, ya que permite el acceso en lengua inglesa a sus principales escritos. Unido al volumen enorme de Lenka Bydzovska y Karel Srp y al de fotografías editado en la colección de Fototorst, conforma el conjunto de referencia sobre una de las figuras capitales del surrealismo.
Titulado Dreamverse, se divide en tres partes, dedicadas a los sueños, a la poesía y al resto de sus escritos. Jed Slast ha traducido íntegramente las ediciones checas de Sueños (1970), Versos (1946) y Textos (2007), pero dejado de lado otros escritos a veces importantes, como los artículos sobre Fantomas, sobre los dibujos de Frantisek Bidlo y sobre el psicoanalista surrealista Bohuslav Brouk, la semblanza de Rimbaud, los ensayos biográficos sobre Sade y el célebre “Emilie me visita en un sueño”. Este último ya había aparecido traducido por el propio Jed Slast en Edition 69, la recopilación de material erótico que ha publicado la misma editorial de Dreamverse, Twisted Spoon Press (actualmente descatalogada, pero de próxima reedición).
Se trata sin duda de todo un acontecimiento, ya que la obra de Styrsky es uno de los filones más ricos de todo el surrealismo. Pedir una traducción española sería excesivo, pero sí que debiera esperarse una en lengua francesa.
Dreamverse es de una gran riqueza iconográfica, sobre todo por lo que se refiere a la sección de sueños, ya que Styrsky acompañaba los textos con collages, dibujos, pinturas, siendo el resultado una pura maravilla.
El enlace editorial permite ver el ensayo de Karel Teige que sirve como prólogo (preparado en 1948 para una monografía sobre Styrsky, esta fue prohibida por los caballeros del Partido), el índice, una muestra de cada una de las tres secciones, la nota explicativa del traductor y el texto sobre Fantomas.


martes, 16 de octubre de 2018

Diluvio de poesía

He aquí otro nuevo trabajo conjunto de Julien Starck y Jean-Pierre Paraggio, que he de saludar con el mismo entusiasmo con que saludé en abril del año pretérito L’hiver. Edita nuevamente, y con la misma pulcritud, Les Météores.
“Diario del pez” y “En el vientre de la ballena” enmarcan los títulos “Círculo”, “Onda”, “Superficie”, “Ola”, “Esfera” y “Pliegue”, compuestos cada uno de una serie de “sellos”, poemas de seis versos que acompañan uno a uno los pequeños “enigmats” de Jean-Pierre Paraggio.
 “L’animal au front de mer / Plissé / Aux vagues circulaires / Aux circulations pierreuses / Dérive / Monstre d’amour / Vers une crête / À flanc de falaise / À flanc de flamboiement / À flanc de vague / Merveilleuse / De la vie diluvienne” (“Dans le ventre de la baleine”)



martes, 9 de octubre de 2018

Memorias de Parapluycha

Es de una publicación excepcional de lo que me voy a ocupar hoy.
Ya el 14 de enero de 2015 tuve el privilegio de reproducir aquí mismo, facilitado por un amigo, el dosier que, en su número de octubre-noviembre de 1996, dedicó la revista aquitana Jour de Lettres (Jacques Rigaut: “Le jour se lève, ça vous apprendra”) al grupo de Burdeos Parapluycha. Surgido en 1966, este grupo del surrealismo, altivamente independiente y ajeno por completo a las fiestas del mercado, difícilmente podía llamar la atención de los tristes historiadores del surrealismo, especializados en fechas de despedida y cierre (1969, 1966, años 40, años 30 y hasta –y no cito a un pajullo, sino nada menos que a Luis Cernuda–“hacia 1930”).
Ese dosier, al que volvemos a remitir debajo, sirve como introducción totalmente fiable y muy rica a la aventura Parapluycha. Excelente es la presentación de Didier Periz, utilísima la cronología, magnífico el tract de 1971 “Défense d’y voir”, una delicia el inventario de técnicas gráficas y de juegos parapluycha, etc. No todos los días (ni siquiera, ya, todos los años) se hacen descubrimientos como ese con que pasé yo euforizado del año 2014 al año 2015.
Ahora, uno de los participantes en aquella aventura, André Mimiague, ha tenido la feliz idea de publicar, en Terre d’Ombre (título, por cierto, de un cuadro de Tanguy), Burdeos, Mémoires d’un parapluycha, relato de una vivacidad, de una frescura, de un humor, de un espíritu tan empapado de juego y de poesía, que hasta resulta más gratificante y estimulante que la mayoría de manifestaciones del surrealismo actual. No conozco mejor ejemplo de cómo se puede hacer una evocación “histórica” sin caer ni un instante en la trampa de la nostalgia o, lo que es aún peor, en la del academicismo. Las palabras de la contraportada ya nos sitúan en la mejor ruta:

¿Parapluycha?
¿Qué lazos con el Surrealismo?
¿Qué singularidades?
¿Qué rarezas?
¿Qué aventura colectiva?
¿Por qué un «sueño australo-chino en Burdeos»
en los años 60?

André Mimiague
nos da aquí su testimonio...
evoca un estado de espíritu, acontecimientos,
amistades, encuentros esenciales
(André Breton, por ejemplo)...
en una palabra:
            ¡una tenaz línea poética de vida!

El contenido del libro, a lo largo de un centenar de páginas, responde de sobra a las expectativas. André Mimiague va hilvanando esas “memorias”, que comienzan con descubrimientos muy influyentes como el de Los campos magnéticos, el de Giorgio de Chirico, el Retrato de una bailarina o las Constelaciones de Miró. Chirico fue decisivo para él y para su hermano Georges: “nuestras búsquedas gráficas y pictóricas iban en el sentido chiriquiano”, y en el caso suyo, “paradójicamente, mientras más argumentaba yo contra la boga de la abstracción, más me encaminaba hacia una suerte de abstracción pictórica”, deseoso de “despojar”, de “sugerir”, algo a que lo invitaba su curiosidad por los fenómenos hipnóticos. Es en el catálogo de la exposición surrealista internacional L’Écart Absolu, celebrada en 1965, donde descubre el Retrato de una bailarina, “que se correspondía de maravilla con mi deseo de un minimalismo evocador”. En cuanto a las experimentaciones de aquellos años, enumeradas en el citado dosier, pero también en el libro, nada de la experimentación por la experimentación, sino la búsqueda de la irrupción de lo imprevisible, la tentativa de “inventar la vida”.
La carta enviada a André Breton, verdadera “botella al mar”, recibió una poco esperada respuesta, y está reproducida en la página de Georges Mimiague cuyo enlace damos también al final. Visitan a Breton en la Rue La Fontaine, asisten a los encuentros de La Promenade de Vénus, toman conocimiento de La Brèche, se relacionan de cerca con Radovan Ivsic y Jorge Camacho... Precisamente en el número 7 y último de La Brèche había la colaboración de un paisano que pronto va a incorporarse a las actividades parapluycha: el gran Jacques Abeille, que respondía a la encuesta de las representaciones eróticas.
El 24 de febrero de 1966, en un café bordalés, firman la partida de nacimiento de Parapluycha los hermanos Mimiague, Alain Tartas y Pierre Chaveau, a quienes se sumarán luego Michèle Bigué, Michèle Crouau y el citado Jacques Abeille. André Mimiague explica la palabra “parapluycha” (amalgama de “paraplue” y “chat”) y señala sus antecedentes en Lautréamont, el Gato de Cheshire, el personaje paragüesco de Vous ne m’oubliriez (interpretado, como es sabido, por Breton), Erik Satie y su colección de paraguas, el paraguas-nube de Paalen, el gato con paraguas de Goya y –descubrimiento más tardío– uno de los relatos de Alphonse Allais, escritor de fábula sobre quien no albergo dudas acerca de que hubiera pertenecido a Parapluycha.
En 1967 celebra Parapluycha una exposición de su “arte salvaje” en la “caverna de Cessac”, canteras subterráneas donde se cultivaban champiñones, valiéndose del uso sistemático de los hilos, técnica a que permanecerán fieles. Se describen aquí los varios procedimientos gráficos parapluycha, entre los que destacan las “graphychas”, las “désécritures”, las “parapluychagrafies” los “peignogrammes” y los “digigrammes”; de estos últimos publicaría en 1972 Georges Mimiague una recopilación acompañada de poemas, titulada La forêt carnivore. Pero hay muchas más actividades, a través de carnés, de la música (con presencia central del jazz de un Albert Ayler) o del cine (los “dramimages”, o “cine indigente”). En fin, toda una ebullición creativa de unos años de revuelta y de ansias libertarias en que aún no se sospechaba el embrutecimiento generalizado en que todo se iba pronto a estancar.
Mientras, tras la muerte de André Breton, el surrealismo en su tierra de origen ha sufrido unas convulsiones de las que Jacques Abeille ha sido precisamente uno de sus más perspicaces comentadores. André Mimiague señala cómo Jean Schuster y sus acólitos han pretendido “desaparecer el surrealismo”, pero no hay acritud en sus juicios, tan solo constataciones y el deseo de continuar el surrealismo, como continuaba en muchos lugares –incluida la propia Francia, a través del Bulletin de Liaison Surréaliste.
En 1972 celebró Parapluycha otra exposición (y aún habría otra, en 1975, en Nanterre). André Mimiague respondió a los organizadores (un colectivo llamado ¡Présence Panchouenette!) un cuestionario que dirigieron a una serie de artistas, y esas respuestas lo retratan bien:

Religión: Ni dios ni amo. “En Francia, la voluntad de grandeza de Dios padre no sobrepasa los 4.810 metros de altura sobre el nivel del mar».” (A. Breton)
Complejo, obsesión neurosis: Parapluycha.
Deporte práctico: Vivir.
Situación familiar: Surrealista.
Signos particulares: Parapluycha.
Tipo de mujer: Madeleine.
Música preferida: Dominio sonoro: Ayler.
Cineasta preferido: Buñuel.
Película preferida: “Los enanos empezaron pequeños” (Herzog).
Hora preferida: Cada hora es una gran hora.
Cuestión subsidiaria: ¿La anécdota te parece más importante que la Historia, o a la inversa?: “Cada día es un gran día”. Parapluycha.

La pregunta que le hubiera gustado ver incluida es “¿Qué es lo que esperamos?” Mimiague cita una de mis películas favoritas, rodada en la isla de Lanzarote, pero también hay una curiosa referencia canaria, ya que cuenta haber estado en Tenerife, visitando el Jardín Botánico (como Breton y Péret en 1935) y realizando con Madeleine sobre la tierra volcánica “vastas obras efímeras con mensajes firmados Parapluycha”. Mucho me hubiera gustado conocer el testimonio fotográfico de estas obras, si es que lo hubo, lo que aprovecho para señalar cómo se echa en falta una documentación visual de parapluycha, aunque hay alguna (y muy relevante) en el citado dosier.
Con mayor o menor destaque, y reapareciendo a veces, hay jugosas referencias a figuras que se van cruzando con los parapluycha, como Pierre Molinier, Jacques Prévert, Alain Jouffroy, Alain-Pierre Pillet, Régine Deforges, François Leperlier, Vincent y Micheline Bounoure. Los apuntes sobre las poco conocidas cajas de Micheline son muy interesantes, como también la descripción de la panoplia de objetos miniaturizados de Madeleine Peyrouset, presentada en la exposición “Le collage surréaliste en 1978” de la galería Le Triskèle (actualmente se está celebrando “Le collage surréaliste en 2018”), y que André Mimiague describe como “todo un arte de la cita digno del MIMAR (museo imaginario del arte rectificado)”.
El libro de memorias de André Mimiague está repleto de deliciosas invenciones verbales, palabras-valija como “parapluycha”, que hacen la lectura una fiesta. Al final, en el último renglón, se responde a la pregunta de cuál fue (o es) el gesto parapluycha más simple:
“¡La botella al mar!”
georges mimiague
André Mimiague, 1 Rue de l'Aurausse, 81170, France.

*

En 1970, Alain Jouffroy organizó el número 19-20 de Opus International, “Surréalisme International”, que al final incluía un “Diccionario secreto de los surrealistas”, donde no faltaron André ni Georges Mimiague, el primero con un poema y el segundo con un texto sobre su pintura firmado por Jacques Abeille:



Novedades musicales


Doy noticia de dos recientes novedades musicales salidas del surrealismo.
Por un lado, David Nadeau acaba de publicar Partitions pour piano, compuesto de catorce solos y un dúo, en 286 páginas. Puede descargarse gratuitamente en el blog de La Vertèbre et le Rossignol, que es donde ha sido editado:
Las partituras han sido redactadas por Nadeau este verano, a partir de transposiciones de algunas de sus piezas electrónicas y electroacústicas en ficheros Midi. La mayor parte de las versiones originales de estas piezas de arte sonoro han aparecido en diversas compilaciones desde 2015, y algunas figuran igualmente en su disco sencillo Le labyrinthe de la mort symétrique (2016).
Las obras reproducidas en portada y contraportada son decalcomanías sin objeto preconcebido, realizadas en tinta china sobre papel por el propio Nadeau, en 2005.

*

En segundo lugar, damos este enlace de W. A. Davison, si bien observo que conviene copiarlo y pegarlo en la cabecera gúglica, ya que si no solo aparece la página general:
https://www.mixcloud.com/william-davison2/the-long-play-episode-9-cyclone/

sábado, 6 de octubre de 2018

Julian Trevelyan

Julian Trevelyan, Máquina de hacer nubes,
exposición de objetos, Londres, 1937

Hoy se inaugura en la galería Pallant House una retrospectiva de Julian Trevelyan, que ha originado el siguiente catálogo:

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Y hace tres días abrió en el centro artístico monárquico de la Corte española esta de Dorothea Tanning:

miércoles, 3 de octubre de 2018

“Onirografías” de Pierre-André Sauvageot

Una exposición de Pierre-André Sauvageot será inaugurada el jueves de la próxima semana:


“Soapbox”, 116-117-118


Ya recuperada su página, Soapbox nos brinda tres nuevos números, con poemas de Jean-Raphaël Prieto, noticias de poemarios de Alexandre Pierrepont (Frontières du monde habité, dibujos de Massimo Borghese y prefacio de Jean-Yves Bériou) y Julien Starck (Déluge, con dibujos de Jean-Pierre Paraggio, dos de los cuales vemos aquí), la información de que la exposición de collages surrealistas emigra a la casa de André Breton en St-Cirq-Lapopie, etc.

Del romanticismo al surrealismo

La exposición sobre romanticismo y surrealismo celebrada en los Musées de Belfort este verano y titulada Imagination souveraine generó un buen catálogo de solo 80 páginas pero a gran tamaño, publicado por Silvana Editoriale.
La exposición se centró en la figura de Julien Gracq, con muestra de sus manuscritos y un ensayo de Marc Verdure titulado “Julien Gracq entre romantisme et surréalisme”.
Solo hay dos ensayos más. Uno sobre el romanticismo alemán y el surrealismo, agudo pero limitado a una visión del surrealismo que no parece ir más allá de André Breton y de un par de pintores. Y otro sobre las relaciones entre Max Ernst y Caspar David Friedrich, por Julia Drost, que puede considerarse desde ahora como el estudio de referencia sobre esa conexión artística.
En el catálogo propiamente dicho sobresalen los excelentes comentarios de Valérie Sueur-Hermel a cuatro piezas de Rodolphe Bresdin, grabador tan singular, estimado por Baudelaire, Huysmans, Gautier y Breton. Incluso diríamos que lo mejor del catálogo son estas páginas de Valérie Sueur-Hermel sobre los sueños, las ciudades fantásticas, los castillos y los caballeros errantes de Bresdin y las dos que dedica a su más notable discípulo, o sea Odilon Redon.
De los artistas surrealistas, se reproducen obras solo de Max Ernst, Salvador Dalí, André Masson, Fred Deux y Victor Brauner, sobresaliendo, por lo poco conocido, el homenaje de Masson a William Blake.

André Masson, Homenaje a William Blake,
1970, Musées de Belfort

sábado, 29 de septiembre de 2018

“Droomschaar” / Stir Up


De nuevo por gentileza de Rik Lina presentamos un material documental de notable interés.
En primer lugar, recorremos sucintamente la aventura de la revista anarcosurrealista neerlandesa (pero, como resulta predecible, de rotunda impronta internacional) Droomschaar, entre los años 1990 y 1994.
En segundo lugar, la noticia de una serie de exposiciones organizadas por Arnost Budik y su grupo Stir Up en varias localidades de la República Checa y en Bruselas, estas últimas contando con la colaboración vital de Amirah Gazel. Entre los años 2000 y 2014.
Como “bonus”, añadimos el catálogo de la exposición de 1994 en Amsterdam de Rik Lina con Jan Giliam y Anjelica Burns, particularmente interesante por lo que respecta a las insólitas pinturas sobre discos de vinilo del primero y a las realizadas sobre el suelo por el segundo, aunque también las entrevistas pinturas de Anjelica Burns resultan muy incitantes,como se aprecia en la imagen que hemos elegido para encabezar esta nota.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Jorge de Lima


“Agulha” dedica su último monográfico a Jorge de Lima, incluyendo el texto de referencia de Claudio Willer:

domingo, 23 de septiembre de 2018

“Soapbox”, 114-115

Esperemos que la página del umbo, súbitamente desactivada, reaparezca cuanto antes. Por ello, presentamos hoy estos nuevos números directamente.

(Lazo ya restablecido:






domingo, 16 de septiembre de 2018

Automatismo colectivo, CMSPS

CMSPS, Paisajes ininterrumpidos, 2009

Este pdf que hoy presentamos documenta la actividad de automatismo colectivo realizada por la Cabo Mondego Section Portuguese of Surrealism en los últimos diez años, con presencia de numerosas figuras del surrealismo internacional:

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La única presencia discordante es la de Fernando Arrabal, sobre quien conviene siempre recordar (aunque ya llovía sobre mojado) el precioso vapuleo que le dio hace unos años Alain Joubert:

Ronda expositiva

Grace Pailthorpe, Vuelo de medianoche, 1936

Exposiciones en curso o de próxima inauguración, de Alexander Calder, Batlle Planas, Joan Miró y Grace Pailthorpe/Reuben Mednikoff:

viernes, 14 de septiembre de 2018

Poesía surrealista argentina

Acaba de publicarse este ensayo del poeta Carlos Barbarito sobre algunas figuras del surrealismo argentino, en concreto Víctor Chab, Roberto Aizenberg, Marcelo Bordese y Alejandro Puga. Al final, un poema dedicado a Juan Andralis, "Materia desnuda".

Víctor Chab, El teatro y su doble, 1998

jueves, 13 de septiembre de 2018

“Little shop of magic 2”


De esta exposición que se inaugura hoy poco sabemos, salvo que la organiza Wedgwood Steventon, que participa el grupo surrealista de Leeds entre otros y que tiene lugar en el Centre Space Gallery de Spode Works, Stoke-on-Trent, Inglaterra.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Alberto Mayol

Alberto Mayol, collage n. 1405, 2016

Con una producción impresionante de collages, dibujos, óleos, acrílicos, acuarelas y esculturas, Alberto Mayol, ubicado en Barcelona, es una figura secreta, que reconoce su relación muy estrecha con el surrealismo en tanto aventura del espíritu y posición ante la vida. Su página recientemente abierta, y sobre la que hoy llamamos la atención, permite acceder a un mundo muy personal, que si en alguna ocasión evoca, consciente o azarosamente, los hallazgos de Chirico, Duchamp, Max Ernst, Magritte, Luca o Novak, deslumbra no solo por su fuerza inventiva sino también por su unidad poética.
En sus dibujos, Alberto Mayol parece sumergirse más en un sentimiento del absurdo social y metafísico, mientras que sus collages están más cercanos a los enigmas del surrealismo, con riqueza simbólica, choques llenos de sorpresas y la presencia muy frecuente del humor –que va de lo maravilloso a lo grotesco– y del signo de Eros. Junto a las piezas individualizadas hay también series, siendo de gran interés la del tarot con todos sus arcanos, la de las postales “interpretadas en su destino”, la de los “amantes de la tradición” y la de los ensamblajes en conserva.
Estas piezas de pequeñas dimensiones –¡más de mil quinientas!– van de 1975 hasta recientemente, revelando una constancia que solo puede provenir de una auténtica necesidad interior, ya que, entre otras cosas, Alberto Mayol solo ha expuesto en un par de ocasiones, durante los años 80, en Barcelona y Bregenz.
Este nuevo sitio, que me es tan grato presentar, se limita a lo esencial, o sea a reproducir una selección de la obra de Alberto Mayol, con algunos logros absolutos, como por ejemplo el que nos da la imagen que faltaba del mito de la sirena.

Alberto Mayol, collage n. 1471, 2017