domingo, 30 de julio de 2023

Roger Galizot y el surrealismo

Édouard Jaguer traza la semblanza de Roger Galizot, en el número 64 de Infosurr:

Este homenaje a Roger Galizot se compone de los siguientes elementos:

1. Uno de sus poemas, publicado en La Tortue-Lièvre, también con motivo de su muerte.

2. Dos poemas en el número 2 (segunda serie) de Phases, mayo de 1970.

3. Su admirable ensayo sobre la poesía en el número siguiente de Phases.

4. El no menos admirable ensayo sobre "los verdugos de textos y castradores de palabras que atentan «científicamente» contra la poesía en los laboratorios de la lingüística", pieza maestra que da buena cuenta de aquella época de dictadura de la pedantería más espantosa que sufrimos quienes la vivimos. Élémental, número 1, 1974.

5. Otro espléndido ensayo, en el número 5 de Phases, noviembre de 1975, exponiendo su concepto de "materialismo mágico" como "revolución permanente de la imaginación".

6. Ensayo sobre el pintor Henri Maccheroni, "poeta de una pintura materialista", que interesa por Galizot más que por el pintor estudiado.

7. La traducción al portugués del ensayo contra los verdugos y castradores que el avezado Mário Cesariny hizo para sus fenomenales y contundentes Textos de afirmação y de combate do movimiento surrealista mundial. Esta obra se publicó en 1977, tres años después del número único de Élémental.

120 euros cuesta ahora mismo Orgasme à coeur ouvert, el muy celebrado poemario de Galizot, lo que bloqueó mi deseo de haberlo presentado aquí. Es uno de los libros que merecen reeditarse, por ejemplo en Le Grand Tamanoir. Quizás algún día...

domingo, 23 de julio de 2023

Al oeste nos vamos con el mosquetero Soupault

En 1922 se publicaba el poema de Philippe Soupault Westwego, elaborado en los años anteriores con un delicioso sabor coloquial al modo de Apollinaire, influjo que él reconocía, junto al de Cendrars y Reverdy. En Gerona acaba de realizarse "por capricho" una edición que, como puede generosamente reproducirse y solo se ha hecho una tirada de veinticinco ejemplares, aquí presentamos como regalo de verano. Westwego es también el nombre de una ciudad de Louisiana famosa por su fabricación de petroleros, pero el poema, como señala Serge Fauchereau, es ante todo "una llamada al viaje y a la aventura a medida que remontan los recuerdos de la infancia y de los héroes favoritos del poeta", entre estos Nick Carter, ese personaje asociado a André Breton en un extenso cómic de David B. y al que Oldrich Lipsky dedicó la película Adela no ha cenado todavía, en que intervenía, encargado de la animación, un joven Jan Svankmajer. También nos enumera Soupault a "André el de los ojos color de planeta / Jacques Louis Théodore / y el gran Paul mi árbol querido / y Tristan cuya risa es un gran pavo", retrotrayéndonos al magnético período que antecede a la irrupción del surrealismo, hace ahora cien años, cuando se saludaba muy cordialmente a Rimbaud y Lautréamont.

La edición de Westwego ha corrido a cargo de pierre d. la, en las ediciones a...z, y la traducción la ha hecho un nombre de prestigio. Recordemos que de pierre d. la destacamos en su día su formidable Galería de personajes (en la red hay varios breves documentales al respecto, como este), y aprovechemos para remitir a su espacio, de una hoy muy rara frescura imaginativa, en Boek visual.

Enrique Carlón, 
Recordamos a Philippe Soupault, 1990

viernes, 21 de julio de 2023

Philippe Collage (1943-2007)

Dibujo de Philippe Collage,
en el número 6 de Ellébore (1982)

Esta vez damos la palabra a Guy Ducornet para que trace la semblanza de nuestro nuevo invitado de honor, Philippe Collage, en el artículo que le consagró en Infosurr a su fallecimiento:


El dosier se compone de imágenes de obras suyas reproducidas a lo largo de los años 70 y 80 en las revistas PhasesKalejdoskop y Ellébore, del homenaje a Duchamp en el catálogo de Jean-Jacques Lebel ya reproducido aquí, de la ilustración al libro de Georges Goldfayn también reproducida aquí, de la página del catálogo de Phases de 1983 con una nota de Jean-Marc Debenedetti y, como plato fuerte, del muy interesante diálogo sobre el objeto con Gilles Ghez, Debenedetti y Philippe Casella, publicado en Ellébore, una de esas revistas que, después de 1969, se avergonzaban del nombre surrealismo pero eran y son inexplicables sin el surrealismo.

Por supuesto, remitimos también al libro de Georges Gronier con collages de Collage L'Adverbe ou la solitude, que ya subimos en su día a Surrint. En conjunto, esperamos haber dado una imagen útil de este versátil artista ligado a Phases y cuya obra sigue siendo bastante desconocida.

viernes, 14 de julio de 2023

Celebración de Roger Renaud

En 1977 se editaban reunidos todos los números del Bulletin de Liaison Surréaliste (1970-1976), pero yo solo obtuve ese volumen dos décadas después, quedándome impactado con su calidad sostenida, en unos tiempos en que todos continuaban enseñando que el surrealismo había desparecido allá por 1966 o 1969. Hoy el índice onomástico apabulla: Jacques Abeille, Karol Baron, Jean-Louis Bédouin, Vincent Bounoure, Guy Cabanel, Bernard Caburet, Jorge Camacho, Vratislav Effenberger, Jean-Pierre Guillon, Robert Guyon, Guy Hallart, Marianne Van Hirtum, Joyce Mansour, Albert Marencin, Georges-Henri Morin, Roger Renaud, Martin Stejskal, Nanos Valaoritis... por limitarme a aquellos nombres que colaboraron en la revista en tres y más ocasiones. Pero de todo lo mucho que ofrecía este boletín de circulación casi "interna", si algo me admiró y exaltó como ya no lo hacía nada en la época, eso fueron los ensayos firmados por el simple apellido Renaud, y en particular los dedicados a los amerindios y a la cultura celta. Reunían preocupaciones y proclividades mías de siempre, pero con una fuerza, un furor y una lucidez que los situaban de modo natural en la cresta de la ola surrealista surgida en 1924. Cuando Sergio Lima me invitó a coordinar con él el número 2 de A Phala, ya en el año 2013, una de mis obligaciones particulares fue la de reproducir como plenamente vivos dos de esos ensayos: "Le cercle brisé" y "Nos descendants les gaulois", verdaderas bombas de profundidad que ilustraban óptimamente la postura de Renaud en las dos incendiarias temáticas señaladas, contra una Roma que aún impera.

Continuando algunos dosieres últimamente dedicados a los nombres menos conocidos del Bulletin, este que hemos elaborado se consagra a Renaud, y recibe dos adiciones. El dosier, una vez más, se apoya en la semblanza de Renaud incluida en Caleidoscopio surrealista

Roger Renaud (1947). El poeta y ensayista Roger Renaud entra a formar parte del grupo surrealista en 1968, colaborando en el n. 6 de L’Archibras con dos “enigmas”. Era el peor momento para entrar en el surrealismo, pero Renaud, con buen instinto, transita al Bulletin de Liaison Surréaliste, revista de la que es uno de sus puntales, con poemas, un texto sobre Villiers en que exalta los poderes de la poesía y, sobre todo, tres textos sensacionales: “Le cercle brisé”, en el n. 4, “Nos descendants les gaulois”, en el 5, y “Je, nous, blessés”, en el 8. Se trata de algunas de las páginas más lúcidas que el surrealismo brindó en la década de los 70, y por algo el n. 2 de A Phala, en 2013, volvió a publicar los dos primeros. Si en ellos Renaud embiste contra Roma –Occidente–, en el tercero celebra las culturas amerindias en una época en que era apoyante del American Indian Movement, al cual el movimiento surrealista dirige una soberbia carta colocada tras el artículo de Renaud (en febrero de 1973 había tenido lugar la ocupación de Wounded Knee), y de la que extraigo algunos párrafos: “El tambor indio nos dice que hay más esperanza en la miseria y el dolor indio de hoy que en todas las riquezas adulteradas y todo el saber abstracto de la civilización blanca. (…) El tambor indio nos habla de la vida, contra una civilización cuya única razón de ser parece la muerte, una civilización que mata y se mata a sí misma. (…) Es por ello que estamos a la escucha de las naciones indias; porque mejor que nadie ellas saben lo que fue, lo que es y lo que debe ser”. Intacto me gustaría reproducir “Nos descendents les galois”, pero solo cito dos pasajes: “«Occidente», que se arroga el privilegio de la movilidad, es en realidad la sociedad más estática posible, nunca habiéndose desviado de este principio: destruir las culturas existentes donde quiera que se encuentra con ellas, para reemplazarlas por imperios formales”; “De la historia solo quiero retener una lección, la primera: nuestros ancestros han sido esclavizados por Roma. Lo que debe seguir es el fin de esa historia”. En cuanto a “Le cercle brisé”, que pertenece al libro “Retour du Roi Arthur”, incluye una reflexión sobre el marxismo como ideología que ha extendido la ley de Roma provocando incontables etnocidios.

La línea de estos escritos es proseguida en un ensayo soberbio, que aparece en La civilisation surréaliste (1976): “Aquel cuya voz nadie escucha”. Aún en 1977, Renaud colabora, con poemas, en Surréalisme (y con una nota sobre la artista Josette Exandier en el n. 14-15 de Obliques, “La femme surréaliste”), pero es una pena no verlo proseguir una obra ensayística que se anunciaba como una de las pocas importantes de estas últimas desoladas décadas. En 1992 fue de los que levantaron su voz contra el intento museístico del trío Pierre-Schuster-Silbermann. En 1995 se publicaron sus poemas del 69 al 74, bajo el título de Humeurs de cendres rumeurs du sang, recibiendo una fina reseña de François-René Simon en el n. 5 de Le Cerceau; títulos de sus tres series: “Chante ishta (l’œil du cœur)”, “Le voile pierre-fendre” y “Balance d’ombres, poids d’incidents”. De 1998 es L’explosion viking ou l’agonie d’un monde. En 2006, hace unas observaciones epistolares muy lúcidas a la nueva publicación de À la niche les glapisseurs de dieu!, que Guy Ducornet tuvo la probidad de reproducir en la página 99 de Surréalisme & athéisme. En 2010, da unas magníficas respuestas a las cuestiones sobre la exaltación que formuló François-René Simon en el n. 1 de L’Or aux 13 Îles, y en el n. 3 de esta misma revista reaparece con unos excelentes poemas.

El dosier, así, se compone de los siguientes elementos:

1. Los "enigmas" del número de L'Archibras (1968).

2. Todas las colaboraciones del Bulletin de Liaison Surréaliste (1970-1976).

3. El ensayo en La Civilisation Surréaliste (1976).

4. La bella página dedicada a Josette Exandier en el volumen colectivo La femme surréaliste (1977).

5. Los poemas en Surréalisme (1977), acompañados de reproducciones de Josette Exandier.

6. La respuesta a Guy Ducornet en Surréalisme et athéisme (2006).

7. Las soberbias respuestas a la encuesta sobre la exaltación en el n. 1 de L'Or aux 13 Îles (que no desmerecen de los grandes ensayos de los años 70) y los poemas en el número 3 de la misma publicación, sin duda la más maravillosa revista que ha dado el territorio surrealista en las últimas décadas y donde mejor podían haber encajado estas últimas intervenciones de Roger Renaud.

Este dosier se complementa con el prólogo-poema al volumen colectivo De l'ethnocide (1972) y con el poemario Humeurs des cendres rumeurs du sang (1995, pero recopilando los poemas de 1969 a 1974), tras el cual reproduzco la reseña de su viejo camarada Georges-Henri Morin, aparecida en Le Cerceau, la revista de Alain Joubert y Nicole Espagnol.

Con posterioridad a su elaboración, hemos añadido en pdf su respuesta a la encuesta de 1969 "Rien ou quoi?".

La figura de Roger Renaud fue abordada recientemente, con su habitual finura e inteligencia, por Natan Schäfer. En su día di el enlace, como lo vuelvo a dar ahora.

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Sobre Josette Exandier (1944-2008), artista tan secreta como originalísima, pueden verse unas muy pocas imágenes en la red (La caricia, La novia, La fée Morgasme...), para sumar a las señaladas y a la que aparece en la encuesta de la exaltación.

Josette Exandier, La fée Morgasme

sábado, 8 de julio de 2023

Bernard Caburet

Reproduzco, con algunas correcciones, la semblanza dedicada a Bernard Caburet en Caleidoscopio surrealista:


Bernard Caburet (1942-1981). Espíritu lúdico y subversivo por y con excelencia, Bernard Caburet forma con Robert Guyon el grupo L’Ékart, de Lyon, que se da a conocer en el segundo número de L’Archibras. En 1968, se encarga de realizar el volumen de la colección Poètes d’Aujourd’hui dedicado a Raymond Roussel, con un gran ensayo de más de cien páginas. Negando el cese del surrealismo, decretado por Schuster y unos cuantos acólitos en 1969, participa en Brumes Blondes, en el Bulletin de Liaison Surréaliste, en Surréalisme y en el libro colectivo La civilisation surréaliste. En la revista holandesa, responde a la encuesta sobre las maravillas del mundo y publica la prosa “Cousin terne avare et viable d’Aloïse”; en el Bulletin encontramos su juego de dados y deriva “La jetée d’ombre” (n. 1), el relato de unos hallazgos de azar objetivo sobre Locus Solus (íd.), un texto sobre Jean-Pierre Brisset (uno de los antecedentes nunca cuestionados del surrealismo, n. 2) y su colaboración con Guyon y Morin en el “Plano poético de Lyon” (n. 3); en Surréalisme muestra su interés por el lenguaje y sus ambigüedades, no dejando por manos ajenas, como en otros trabajos suyos, la denuncia de los “siniestros estructuralistas”; son magníficos también sus textos en el libro colectivo, con un ensayo sobre el juego y lúcidos ataques a Bachelard, al Antiedipo, al racionalismo de la escuela de Francfurt (Marcuse incluido), etc. En 1975 publicó Les sept piliers d’une révolution mécanique con siete grabados de Paul Hickin, seguido de Une semaine de bonté des machines déchirants, a la vez que presentaba con un gran texto (tomado de La civilisation surréaliste) el catálogo Armes et bagages. Colaborador también de la revista Phases, le ajusta cuentas en su n. 4 (1973) al nauseabundo libro de Xavière Gauthier Surréalisme et sexualité, señalando cómo su sola unidad reside en su mala fe e indigencia mental, en su banalidad, en los medios viles y sórdidos para procesar a Breton –por algo esa obra tendría un gran éxito en los despachos universitarios.


El dosier que le hemos consagrado consta de los siguientes elementos:

1: La respuesta en la revista surrealista neerlandesa Brumes Blondes, n. 2, otoño de 1968, a la encuesta sobre las siete maravillas del mundo

2-10: Los ensayos en La civilisation surréaliste, 1969, exceptuado el que aparecería en Armes & bagages.

11-17: Las colaboraciones en los tres primeros números del Bulletin de Liaison Surréaliste, 1970-1971.

18: Nueva intervención en Brumes Blondes, n. 4, primavera de 1972.

19-20: El artículo en el número 4 de Phases, 1974.

21-25: El ensayo de Armes & bagages, 1975.

26-30: Colaboraciones en los dos números de Surréalisme, 1977.

31: Texto para la exposición de Jean Terrossian, tal y como fue reproducido en el número 2 de L'Or aux 13 îles, en 2011.

Complementamos el dosier con el libro de 1975, que sin duda hará las delicias de quienes no lo conozcan.

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Añadimos su respuesta a la encuesta de 1970 Rien ou quoi?:






lunes, 3 de julio de 2023

"Caça e Pesca"


Hay proyectos qu cristalizan y avanzan en las cercanías del surrealismo, sin adscribirse al movimiento surrealista. En tiempos muy recientes tenemos este de Caça e Pesca, que anima en Curitiba un nombre del surrealismo, Natan Schäfer, junto a un grupo de amigos entre quienes destaca Jasmina Schmidt. Es ella la que señala en el editorial del número inaugural de esta ágil y vivaz publicación de cuatro páginas (más algunas sorpresas sueltas o adosadas) que ellos están "a la escucha del inconsciente" y que exaltan el azar, el juego y la sorpresa.

Sin ningún encorsetamiento, han elaborado ya tres estupendos números en que, aparte haber traduccciones de algunos surrealistas, abundan los juegos en el más puro espíritu del surrealismo. Así, el de "Tanto...cuanto", con objetos; el titulado "Abelhudo", a partir de frases escuchadas en un determinado trayecto; el de las "historias paralelas", a partir de escritos automáticos y que nos lleva de nuevo al Bulletin de Liaison Surréaliste; uno con paronomasias; o este de la miopía, que reproduzco aquí como ejemplo:



La "nube bigote" de André Mimiague

Una nueva carta de André Mimiague... "porque hay que saludar de vez en cuando". Estos "guiños" suyos son de esas raras cosas que alegran la vida, y me hacen pensar en los de Zuca Sardan, otro espíritu que permanece fiel a las cartas a la manera antigua, o en las esporádicas ediciones artesanales (es decir, artísticas) de Javier Gálvez. Mi buzón cuando recibo algo de ellos se convierte en un buzón festivo: las propias simpáticas funcionarias de los correos me lo han dicho, manifiestamente estupefactas.