martes, 27 de febrero de 2024

Giovanna (1934-2024)

Giovanna, Al servicio de la alacridad, 1976

Giovanna ha sido otra surrealista longeva, y que además siguió haciendo siempre una obra de una extraordinaria inventiva, tanto en el terreno plástico como en el literario.

Su comienzo en el surrealismo fue arrollador, pero para no repetirme remito a la nota que le dediqué en octubre de 2017, con motivo de la aparición de su libro de poemas y aforismos.

El sencillo homenaje que le dedicamos hoy se compone de los siguientes elementos:

1-3. Ensayo de Jean-Michel Goutier sobre sus figuras con la máquina de escribir, en el primer número de L'Archibras, 1967.

4. Todo queda dicho en la leyenda de la fotografía, número 2 de la misma revista, 1967.

5-8. José Pierre es autor de las mejores páginas sobre Giovanna, aquí en vena creativa. También en L'Archibras, número 6, 1968.

9-10. Mismo número de L'Archibras, acompañando la célebre imagen de La carta absoluta un capital ensayo de Radovan Ivsic, donde se expresan valoraciones definitivas sobre el fenómeno teatral contemporáneo. 

11-15. El dosier del número 14-15 de Obliques sobre la mujer y el surrealismo, en 1977. Más José Pierre y de nuevo el ensayo de Goutier, pero con dos imágenes nuevas y sobre todo la fenomenal, antológica portada del número 2 de L'Archibras.

16-17. Una de sus colaboraciones en Ellébore. Esta es la del número 6, de 1982, con dibujo y poema..

18. Página de uno de los catálogos de Phases, movimiento del que formó parte.

19. Otra ilustración en Ellébore, número 4, 1980, para una recopilación del gran Maurice Blanchard.

20. Su caricatura de Benjamin Péret para uno de los libros principales sobre el amado surrealista, en 1982.

Giovanna está felizmente representada en la revista Pleine Marge (números 12, 20, 23, 31, 40 y 48), con aforismos, poemas, acrílicos, dibujos (algunos con el ordenador sustituyendo a la máquina de escribir), etc.; en el número 12 hay un ensayo de José Pierre, y en el 20 una serie de "aporismos" sobre Sade. No por el trabajo que me hubiera dado, sino porque acaso no guste a la asociación de Pleine Marge, no los he presentado aquí. Es de agradecer a Jacqueline Chénieux-Gendron que concediera cancha libre a Giovanna para que diera a conocer con regularidad en esa revista tan atenta al surrealismo sus creaciones tan poéticas y sorprendentes.

"La angustia de la página blanca es menos pura que la del cuadro negro."

Carótidas pervertidas, 1978

De Deus ex machina, 1977


Eros y Thanatos, "froissage", 1979

Migración clandestina, 1977

Self adhesive / Self matic, 1991

sábado, 24 de febrero de 2024

Alfred Jarry y el surrealismo (1)

Al igual que Lautréamont, Alfred Jarry ha sido una estrella fija del surrealismo, desde que André Breton lo llamara "el maestro de todos nosotros". En él encontró Breton (y todo el primer surrealismo en general) fuerzas para la resistencia contra la infamia todopoderosa. Y es precisamente a Breton a quien se debe no solo el punto de partida, sino los tres textos capitales sobre Jarry que podemos espigar en la historia del movimiento. En 1918 escribe su primer ensayo, recogido en Los pasos perdidos. Luego está su presencia en la Antología del humor negro (1940) y por fin "Alfred Jarry, iniciador e iluminador", en La llave de los campos (1951), a propósito de Jarry y las artes plásticas (en ese mismo año, se enfrentará a su ridícula recuperación cristiana radiofónica, con una campaña que orquestaría Benjamin Péret).

Estamos pues ante otra figura "incólume", Pero tan importantes en los orígenes jarryanos del surrealismo son Vaché y Théodore Fraenkel, quien hasta hablaba como los personajes de Jarry. El ensayo de Breton es una conferencia que fue seguida de la representación de Haldernablou y Ubú rey; en ese momento, Breton no conoce aún El amor absoluto, pero ha tenido acceso al manuscrito de Faustroll.

En 1918, el juego de las calificaciones (Littérature, n. 18) incluye a Jarry, que saca una buena nota media. Gabrielle Buffet le otorga un 20 (lo máximo), Fraenkel un 18, Soupault un 17, Éluard un 16, Aragon un 15 y Breton y Péret se quedan en un 14.

1923 es otro año clave. No tanto porque aparezca Faustroll con prefacio de Soupault, como porque pinta Max Ernst, que debe a sus amigos de París el descubrimiento de Jarry, el primero y uno de los mejores retratos de Ubú, no como rey sino como emperador, a la vez trompo y tonel, con cabellera verde y una bala como bigote, junto a su "gancho de phinanza":

Max Ernst, Ubu Imperator

En 1928, el grupo presurrealista Devetsil representa en Praga Ubú rey, con escenografía de Jindrich Honzl (el nombre clave del poetismo, junto a Nezval) y decorados de Styrsky. He aquí tres instantáneas de la representación, en la tercera apareciendo Ubú y el capitán Bordure:




En 1926, Antonin Artaud, Robert Aron y Roger Vitrac fundan el Teatro Alfred Jarry, con la finalidad de "destruir el teatro francés". Su canto del cisne sería el folleto El teatro de Alfred Jarry y la hostilidad pública, ilustrado con una serie de fotografías de Eli Lotar, dos de las cuales, con Artaud en la segunda, vemos aquí:



Un excelente catálogo. De los nabis a la patafísica. Alfred Jarry, publicó el IVAM con motivo de una exposición inaugurada en diciembre de 2000. Emmanuel Guigon se encarga, con la sagacidad y los conocimientos que lo caracterizan, de la parte que corresponde sobre todo al surrealismo, y hay muchas imágenes que veremos en estas notas, como, sin ir más lejos, estas dos, pero muchas otras irán surgiendo en nuestras próximas entregas.

miércoles, 21 de febrero de 2024

De Lautréamont a Jarry

Cerrado el ciclo de Lautréamont, pasamos en un par de días al de Jarry. En el de Lautréamont hemos añadido un dato importante: la edición de 1948 con prólogo de Julien Gracq (su "Lautréamont toujours"), remitiendo a la vez a su entrevista radiofónica de 1968.

A los tableros de Man Ray y Marcel Duchamp también seguimos añadiendo más piezas. Marcel Duchamp:

Jean Terrossian, Duchamp libre, 1974

Dream Helmet, n. 1, 1978

pierre d. la, Galería de personajes

Man Ray:

Dream Helmet, n. 1, 1978

pierre d. la, Galería de personajes

domingo, 18 de febrero de 2024

Lautréamont y el surrealismo (y 12)

2003 es un año capital en los anales lautreamontianos. Sobre todo porque se publican las 50 visions sur Maldoror de David Martí, pero también porque, por primera vez, son ilustradas las poesías de Ducasse, y nada menos que por Jean-Claude Silbermann. Es en L'Écart Absolu, y de Silbermann es también la autoría del prefacio. 

David Martí, Las entrañas de Maldoror

Jean-Claude Silbermann,"El plagio es necesario"

De Carlos Martins es este Maldoror, datado en 2007:


El grupo surrealista de Londres, aparte un juego sobre los "manuscritos ocultados" de Lautréamont, auspició en 2007 un "potlatch" a partir de la célebre conminación del plagio: 12. Y en 2015 añadió este otro juego, para celebrar su aniversario: 3.

Un sueño de Mattias Forshage, con nuestro más estimado protector:


Un gommage de Eugenio Castro, de la serie entre 2009 y 2012:


Otro sueño, de Guy Girard, en su Abrégé d'histoire universelle vu en rêve (2012):


En 2016 aparecía la traducción neerlandesa de las poesías, por Laurens Vancrevel, con cubierta de Alex Januário, que fotografió los parajes natales de Ducasse:


Kenneth Cox, el 4 de abril de 2017, aniversario de Ducasse, descubre La capa de ante del cefalópodo:


Tres potentes collages de Pierre-André Sauvageot, con sus maldororianas leyendas correspondientes:

Et quand je commets un crime, je sais ce que je fais : je ne voulais pas faire autre chose! Debout sur le rocher, pendant que l’ouragan fouettait mes cheveux et mon manteau, j’épiais dans l’extase cette force de la tempête, s’acharnant sur un navire, sous un ciel sans étoiles. Je suivis dans une attitude triomphante, toutes les péripéties de ce drame, depuis l’ins- tant où le vaisseau jeta ses ancres, jusqu’au moment où il s’engloutit, habit fatal qui entraîna, dans les boyaux de la mer, ceux qui s’en étaient revêtus comme d’un manteau.

Et quand je rôde autour des habitations des hommes, pendant les nuit orageuses, les yeux ardents, les cheveux flagellés par le vent des tempêtes, isolé comme une pierre, au milieu du chemin, je couvre ma face flétrie, avec un morceau de velours, noir comme la suie qui remplit l’intérieur des cheminées : il ne faut pas que les yeux soient témoins de la laideur que l’Être suprême, avec un sourire de haine puissante, a mise sur moi.

... pendant que des légions de poulpes ailés, ressemblant de loin à des corbeaux, planent au-dessus des nuages, en se dirigeant d’une rame raide vers les cités des humains, avec la mission de les avertir de changer de conduite, le caillou à l’œil sombre, voit deux êtres passer à la lueur de l’éclair, l’un derrière l’autre ;

El vaso de Maldoror, dado a conocer en 2019 por el Grupo surrealista de Ottawa:


El Isidore Ducasse de Alberto Mayol, en 2020:


En 2022, un ensayo de Alexandrian sobre Breton "descubridor y redescubridor de escritores" aparece acompañado de diversos collages de Lou Dubois, uno de ellos dedicado a Lautréamont, como otros a Péret, Sade, Jarry, Rimbaud, Roussel o Lichtenberg:


Y acabamos con estos dos retratos, el primero por Dan Stanciu y el segundo por Sasha Vlad, tan plenamente de mi gusto este que no pude dejar de reproducirlo aquí hace unas pocas semanas (me parece la despedida ideal de Maldoror para todo momento):


viernes, 16 de febrero de 2024

Marianne van Hirtum, por Patrick Négrier

Marianne van Hirtum (1ª fila, segunda por la derecha),
en el desierto de Retz con el grupo surrealista, 1960

No se publica todos los meses, ni siquiera todos los años, una monografía excepcional sobre una figura del surrealismo que además no forme parte de esa galaxia de grandes nombres reconocidos y que son casi siempre del área exclusivamente artística. Pero la excepción ha saltado de manera inesperada con Marianne van Hirtum en un extraordinario ensayo que le ha dedicado Patrick Négrier, sólido y avezado filósofo conocido por sus estudios sobre esoterismo y masonería en particular.

Hirtum, poète surréaliste ya fue anunciado aquí, y aunque la información que nos llegaba dDesde el título del primer capítulo, vemos que no se ha intentado la operación habitual de aminorar el surrealismo de la figura estudiada: "Hirtum, una auténtica surrealista". Como tal es estudiada, a partir de su actitud de revuelta integral, de su capacidad de decir NO, consecuente a sus "posturas frente a las pruebas de la vida", título del capítulo siguiente. El cuarto lleva por título "Hirtum exégeta implícita de Lautréamont", que nos vuelve a situar en nuestras recientes preocupaciones ducassianas. Pero es en el capítulo sexto donde nos acechaba una verdadera sorpresa. Al tratar de la política y la poética en Hirtum, se califica su postura como la de un "individualismo anarquista garantizador de una libertad salutífera", individualismo libre que la alejaba de todo gregarismo, de "toda pertenencia ilusoria a una sociabilidad", pero apresurándose Patrick Négrier a aclarar (remitiendo al ensayo de Vratislav Effenberger "El individuo y el grupo") que ello no se contradice con su pertenecia duradera a la colectividad surrealista, ya que a lo que ella se negaba (a diferencia incluso de no pocos surrealistas) era a dejarse engañar por las cantinelas del mañana y de sus luchas sociales, a ese Futuro que no es otra cosa que el tiempo de la Muerte, o dicho con Jean-Louis Bédouin, en cuya cita mía favorita de la cuestión de la Utopía se apoya Patrick Négrier: "Somos utopistas; pero nuestra utopía es la vida, la vida inmediata, la vida que se descubre en su plenitud, aquí y ahora". ¿Y la sorpresa? La sorpresa está en que nuestro ensayista, al comparar las preocupaciones políticas de la época de Hirtum y las actuales se insurge ardiente y lúcidamente contra el actual mundialismo económico y su oligarquía del dinero, pasando revista en las páginas 120 y 121 a toda la peste contemporánea, a los continuos atropellos a los principios del "derecho natural" acontecidos por aquí (Occidente) desde la "pandemia" decretada por la siniestra OMS y en fin a todas las medidas que las élites financieras han ido imponiendo a sus títeres de los gobiernos occidentales y la complicidad de estos y de los llamados "medios de comunicación", que ya no son sino medios de transmisión e imposición de órdenes a los esclavos. Négrier se detiene en algunas aberraciones de su país, pero su análisis es aplicable al resto de los países. Y si se podrían discutir algunas de las respuestas que él baraja, difícilmente el retrato que hace de la época actual, en que hemos asistido de paso a la debacle de la propia inteligencia revolucionaria, que en paz descanse.

En este orden de cosas, Patrick Négrier hace unas puntualizaciones acertadas a la ilusión en que cayó el propio Breton con aquella pifia de Garry Davis y la "constitución de los Estados Unidos del Mundo", y lo hace ensarbolando las armas de la poesía y la libertad como contrapartida cara a las dictaduras políticas, que han pisoteado hasta las más nimias "libertades", sin grandes repulsas, apoyadas en su fascismo sanitario y últimamente su fascismo climático. Que en todos lados gobiernan criminales, señores, no se olviden de esta verdad elemental.

Uno de los capítulos más interesantes de este libro es el octavo, donde se estudia el arte poética de nuestra surrealista a través del Diálogo entre cocodrilo y sol, texto fascinante, aunque todos los suyos lo sean. Y Patrick Négrier nos brinda, a la vez que estudia las ideas objetivas de la escritora, un ensayo magistral sobre la propia poesía como fenómeno irreductible. Este libro ofrece más de lo que promete y va mucho más allá de su título.

El capítulo noveno, a la vez que subraya la importancia de su cercanía al pensamiento amerindio, estudia Proteus volens, uno de sus últimos escritos o "gritos", como así los llama Patrick Négrier, quien remata su breve conclusión general con estas palabras: "Marianne van Hirtum encarnó la esencia misma de la poesía en lo que la vida puede tener de duro, de terrible y de maravilloso a la vez".

Tras una cuidada y muy útil cronología, se reproducen algunas dedicatorias de Marianne van Hirtum a Patrick Négrier, demostrativas de lo estrecho de su amistad, a la que debemos algunas confidencias y detalles personales no meramente anecdóticos, o sea sustanciosos. Ella vivía en un piso de la Rue Delambre, por la que yo pasé accidentalmente la tercera y última vez que estuve en París, hará unos veinte años (prometí no volver jamás), encontrándome por fuera del Hotel Delambre la siguiente placa, y es que allí estaba el Hotel des Grands Hommes donde Breton y Soupault escribieron Les champs magnétiques; vivía pues ella en la misma calle (y muy cerca, ya que su número era el 1 y el del hotel el 35) donde nació la escritura automática y por tanto el propio surrealismo:

martes, 13 de febrero de 2024

"Caça e Pesca", 7

Entre las publicaciones cercanas al surrealismo, esta de Curitiba es una de las más ricas y dinámicas. Al celebrar su primer aniversario, se presenta con mayor vistosidad que nunca, y añade suelto un avión de papel con los "aviasueños" de Marceli Mengarda. Destaquemos como siempre las intervenciones de Natan Schäfer y Jasmina Schmidt, y además la traducción de un ensayo de Carl-Michael Edenborg aparecido ya hace años en el número 2 de la revista del Grupo Surrealista de Estocolmo El hombre de la calle, un artículo muy incisivo de Juan Carlos Otaño, dos sueños con un collage de Benjamín Rivera-Meza y, en la página de cierre, la presencia de Dan Stanciu y Sasha Vlad con su sentido tan peculiar de lo maravilloso. Natan Schäfer hace también una reivindicación merecida de César Aira, cuya proximidad al surrealismo no debiera soslayarse.

B. Rivera-Meza, collage de la serie El ángel sodomizado, 2022
arquivocontravento@gmail.com

jueves, 8 de febrero de 2024

Lautréamont y el surrealismo (11)

En anteriores entregas hemos dado cuenta de algunos hitos y rarezas que conforman el relato por hacer de la entente Lautréamont-surrealismo. No es nuestro afán ser exhaustivos, todo no puede estar, por olvido o por desconocimiento, y en ocasiones iremos haciendo añadidos, como hace poco las referencias al estudio Maldoror de Marcel Jean y Arpad Mezei (1946) o a la serie de dibujos de Toyen Cache-toi, guerre! (1944).

A partir de 1980 damos datos algo deslavazados. El primero tiene que ver con piezas a las que no hemos podido tener acceso. En efecto, es una pena que Mário Cesariny, en el catálogo de la exposición surrealista internacional celebrada en Lisboa en 1984, no reprodujera un collage de Gérard Legrand titulado Suplemento a los viajes de Maldoror, porque yo no tengo noticia de que pueda verse en ninguna otra publicación.  Al año siguiente, en Berlín Este, Maximilian Barck fundaba la asociación de escritores y artistas independiente Maldoror, y aún en 1989 inauguraba las Ediciones Maldoror.

En 1990, Rik Lina hace su segundo homenaje a Maldoror, al que sucederá otro en 2000:



Es Rik Lina quien abre el apetitoso The Surrealist Book (número 5 de la revista Patricide), con este plato zampado en 2009:

Ludwig Zeller, en 1992, compone su collage Homenaje a Maldoror:


Al año siguiente, en el número 6 de Salamandra, dentro de la sección "Más realidad", Javier Gálvez, poeta árboreo, da cuenta de un maldororiano hallazgo:


Y de ahí saltamos al año 2003, que es otra fecha ineludible en los anales surrealistas de Lautréamont...