domingo, 15 de mayo de 2022

La banda de Fantomas

Como la "hibernación" tiene toda la pinta de ser un cierre definitivo, comunico a quien pueda interesarle que me he trasladado con armas y bagajes al blog La banda de Fantomas.

La actualidad del surrealismo queda ahora muy eficientemente cubierta por Paul McRandle en su página SurrealistNYC.

NOTA a 1 de marzo de 2022: Los buscadores remiten aún muy pobremente o nada a "La banda de Fantomas", por lo que aquellas entradas de interés general para el surrealismo comenzarán también a aparecer en este espacio, debajo de esta nota, que llevará una fecha inevitablemente actualizada.

"Dreamdew", n. 30

Acaba de publicarse el número treinta de Dreamdew. Toda la colección ha ido apareciendo en "Surrealismo internacional", pero ahora está disponible sin necesidad de mayores búsquedas en la página de Peculiar Mormyrid:

todo dreamdew




jueves, 12 de mayo de 2022

El estudio capital sobre René Alleau

David Nadeau nos da la feliz noticia de aparición de un importantísimo libro sobre René Alleau, que ya tendré ocasión de comentar aquí. Las palabras que nos hace llegar merecen transcribirse en su integridad:

Le livre de Gilles Bucherie qui vient de paraître est aussi dense et riche que l’est l’écriture de René Alleau elle-même, dont il saisit avec une acuité étonnante plusieurs des principaux enjeux complexes et subtils, notamment le décryptement à plusieurs niveaux des textes hermétiques, l’Histoire comme processus alchimique, l'ésotérisme de la stratégie éditoriale. En ce sens, ce livre répond à merveille à mon Arche utopique, l’auteur ayant eu accès à de nombreux et rares éléments de documentation qui m’avaient échappé : le programme des conférences et planches de la loge Thébah pour l’année 1963-1964, l’article certainement essentiel « Notes sur la poésie et l'initiation » (1971) et les notes inédites d’Alleau (incluant celles pour le projet de texte rétrospectif « Les mémoires d’un chasseur d’énigmes »). Aussi, j’ai cru comprendre que René Alleau avait eu une production poétique, elle aussi inédite.

L’ouvrage apporte des informations importantes et tout à fait méconnues au sujet des liens entre le surréalisme parisien et l'ésotérisme, comme le projet d'un Cercle de la Rose du Livre qui aurait réuni Canseliet, Alleau et Breton (un certain Cédric Mannu en parlerait dans La Table D'Émeraude), ceux d’un Institut des Sciences Traditionnelles par Hunwald et d’un Centre international de sciences humaines par Alleau.

J’ai enfin découvert grâce à ce livre les circonstances de l’initiation alchimique d’Alleau en 1945 par Eugène Canseliet; d’abord transmise par lettres puis lors de rencontres en 1952-1953. Je me posais depuis longtemps cette question. Gilles Bucherie a par ailleurs tout à fait raison de relever les imbrications des textes de Canseliet et Alleau et ce travail pourrait être poursuivi. Par contre, j’aurais aimé en apprendre davantage sur la rencontre d'Alleau avec le surréalisme, et avec Antonin Artaud en particulier (en 1936)…

Comme j’aurais aimé avoir pris connaissance, à l’époque de la rédaction de L’Arche utopique, de l'interprétation symbolique du Saint-Empire par Henri Hunwald et des circonstances de l'initiation de Jean Palou à Thébah! Ce sont des points essentiels.

Une piste intéressante pour étudier le travail de peintre paysagiste d'Alleau, fort méconnu, est soulevée par Gilles Bucherie; celle de la nécessité de l’effacement de l’observateur.

Bref : tout travail futur sur l’œuvre de René Alleau devra partir de là!

domingo, 8 de mayo de 2022

Bernard Roger, de 1950 a 2022

Para quienes estamos ya en la época del declive físico, no hay mejor noticia que esta: Bernard Roger acaba de publicar un libro (y un gran libro)... a los 98 años.

Se trata de Les demeures de l’invisible, dedicado a las relaciones entre la arquitectura y la alquimia, con parada final en Gaudí y los surrealistas. Un libro sobre el que volveremos aquí dentro de un par de meses (aún no ha comenzado a distribuirse, por lo que sabemos).

Es una buena oportunidad para recordar la trayectoria de Bernard Roger, otra de las tan magníficas como poco conocidas figuras del surrealismo en torno a André Breton.

Nuestro dosier se compone de los siguientes elementos:

1. Cartel interpretado, realizado con René-Guy Doumayrou, otro arquitecto del surrealismo que ha desarrollado una obra muy notable. Lo acompaño del comentario de José Pierre en el segundo volumen de su obra sobre los "tracts" del grupo surrealista de París, ya que, además, el propio Bernard Roger habla de esta actividad de subversión, llevada a cabo en 1950

2. El maravilloso bosquejo para la instalación de una sala de cine en el fondo del lago Pavin, publicado en el n. 4-5 de L'Âge du Cinéma (1951). Por cortesía de Georges Sebbag, lo precedo de la página de cabecera con las firmas de los participantes en el número (que podía ser reproducido, traducido y adaptado solo en la Tierra del Fuego) y recortes de películas pertenecientes a este ejemplar.

3. Las tres brevísimas y deliciosas noticias en la hoja Médium (números 2, 3 y 7, 1952). Hoy más que nunca es necesaria una invasión de plagas en todos los parlamentos y ayuntamientos del planeta, empezando por los de Europa, Australia y Canadá. Magníficas las dianas de Bernard Roger: la política, la religión y el maquinismo.

4. Otra pieza maestra, en el catálogo de la exposición EROS (1959-1960): las "Indicaciones concernientes a los trabajos de conversión de Notre-Dame de París en palacio de Amor". (Cuando visité este lugar, hace más de treinta años, me limité a subir a lo más alto; una de las cosas más interesantes es que podías derramar saliva sobre quienes estaban asistiendo a misa.)

5. Colaboraciones en L'Archibras, números 2, 6 y 7 (1967, 1968 y1969). Señálese que Bernard Roger estuvo muy cerca del gran René Alleau, recibiendo una solidísima formación en las cuestiones a que se va a consagrar cada vez más y trabajando en la reedición de obras antiguas del hermetismo como traductor y como prologuista.

6. Texto del catálogo de la exposición de Jorge Camacho "Le ton haut", 1969. Lo reproduje hace poco en su totalidad (le ton haut).

7. Su respuesta, muy fina, a la encuesta interna realizada en 1970 por Vincent Bounoure sobre la continuidad o no del surrealismo, "Rien ou quoi?". Esta encuesta se ha convertido en una verdadera rareza, ya que la tirada que se hizo fue de 75 ejemplares; tengo fotocopias gracias al envío que me hizo hace no muchos años mi amigo Sergio Lima.

8. Única colaboración en el Bulletin de Liaison du Surréalisme, n. 4, 1971.

9. Portadas de los libros Paris et la alchimie (1981, libro extraordinario, fundamental sobre la materia, con fotos de Jorge Camacho), À la découverte de l'alchimie (1988), Arcanes de la philosophie naturelle de Jorge Camacho (1998, con prólogo suyo, que también reproduzco), La cathédrale de Séville et le bestiaire hermétique (2001, con Camacho) y por último Initiation et contes de fées (2013).

10. En el n. 1 de L'Or aux 13 Îles, enero de 2011, la impecable puesta en su sitio de una triste biografía novelada de Nadja. En colaboración con sus amigos Jorge Camacho y Alain Gruger.

Bernard Roger participó en el juego de "Ouvrez-vous?", cuyas respuestas aparecieron en el número inaugural de la revista Médium, en noviembre de 1953. Entre otros, dice que abriría la puerta a Jean-Jacques Rousseau ("amistosamente"), a Seurat ("maravillándome"), a Henri Rousseau ("apretándole las manos"), a Nerval ("para que se quede las horas que quiera"), a Goya ("con admiración"), a Fourier ("ofreciéndole mi casa"), a Fulcanelli ("para ver su rostro") y a Freud ("con interés"). Algunas negativas: a Verlaine ("con indignación"), a Marx ("no, disculpándome"), a Huysmans ("por deferencia hacia las damas"), a Víctor Hugo ("demasiado ruidoso"), a Chauteaubriand ("no tengo problemas para dormir"), a Balzac ("falta de interés") y a Cézanne ("no quiero perder el tiempo").

Ann Radcliffe y el surrealismo

En 1937 publicaba André Breton, en La Nouvelle Revue Française, "Límites no-fronteras del surrealismo", donde abordaba el fenómeno de la novela gótica. Tras referirse a la obra fundacional, El castillo de Otranto (1764), y a la siguiente, El viejo barón inglés, de Clara Reeve (177), se ocupa de Ann Radcliffe, cuya primera novela gótica, Los castillos de Athlin y Dunbayne, es ya de 1789.

Ann Radcliffe había sido designada por Isidore Ducasse como "el Espectro Chiflado", y Breton, en la lista complementaria de 1932 a la del primer manifiesto, escribía de ella que era "surrealista en el paisaje", tan presente, por cierto, en sus novelas como en su diario. En el ensayo citado, Breton avanza destacando el personaje de Schedoni, perteneciente a El italiano, "modelo sobre el que procuró componerse el personaje de Byron", y "las hermosas muchachas diáfanas que pasan por las umbrías pobladas de pájaros" de La novela del bosque. Sobre Schedoni volvería Annie Le Brun en Les châteaux de la subversion, señalando como este personaje criminal era situado por Ann Radcliffe, en consonancia con los vientos revolucionarios, en la soledad conventual, o sea en plena sede del horror religioso.

Ya en "Situación de Melmoth" (1954), Breton apunta las debilidades de la citada novela de Clara Reeve y de otras, incluidas las primeras de Ann Radcliffe (sentido común, racionalismo, realismo, o sea lejanía de las patadas que al rigor histórico y psicológico le había dado la novela walpoliana). Donde esta se supera es en La novela del bosque, que es de 1791, o sea el año de Justine. Y es que "la carga de un proyectil de largo alcance como Otranto permanecía suspendida, destinada a no percutir sino más lejos y en la historia". Las dos obras más representativas de la Radcliffe, Los misterios del castillo de Udolfo El italiano, son de 1794 y 1797 respectivamente, quedando en medio, 1796, la obra maestra del género, El monje de Lewis, que es sin discusión muy superior, siendo las otras, a juicio de Breton, "de penosa lectura", al ser su autora "incapaz de todo verdadero vuelo de altura".

Sin embargo, con un poco de desocupación, estas novelas no dejan de ser entretenidas y divertidas. Y sobre todo fueron enormemente influyentes. Una lista incompleta de los influjos de su autora enumera nada menos que a Jane Austen, Walter Scott, Wordsworth, Coleridge, Shelley, Keats, Poe, Byron obviamente, Dickens, Wilkie Collins, las hermanas Bronté, la Rebeca de Daphne du Maurier con su secuela fílmica y hasta Gombrowicz (Possessed, su curioso pastiche de novelas góticas, de 1939).

En 1936, o sea un año antes del ensayo de Breton, los tres principales surrealistas de Hainaut, Fernand Dumont, Achile Chavée y André Lorent, realizaban una narración colectiva titulada Les Mystères du Drapeau Blanc, "sin otro medio que el desencadenamiento de las imaginaciones que, en esa época, se dejaban a gusto guiar por las obsesiones más inesperadas" (Lorent). La iniciaba Dumont y la continuaban Lorent y Chavée, suspendiéndose cuando la retomaba Dumont no por cansancio, sino para que la continuara el lector. En ese momento, los personajes acaban de llegar a una enorme pieza oval donde se han encontrado con un hombre (¿o un genio?) que, sentado en el centro de la sala, lee "un ejemplar único de Los misterios del castillo de Udolfo escrito a mano sobre piel de muchacha". El personaje se identifica en el último párrafo como "EL EMBAJADOR DE LO MARAVILLOSO".

Pero además hay dos imágenes del surrealismo, y excepcionales, directamente asociadas a Ann Radcliffe. La primera es de Dorothea Tanning, gran lectora juvenil de novelas góticas (y de Poe, Coleridge, las hermanas Brontë). Es su pintura A Mrs. Radcliffe Called Today, de 1945:


Se trata de un maravilloso homenaje a las novelas de Ann Radcliffe, y al género en general (El castillo de Otranto era uno de sus libros favoritos), con el título delineado debajo de las columnas, la arquitectura medieval en belleza y esa fantasmal mujer en llamas que evoca los terrores de tantas figuras femeninas de la novela gótica. Patrick Waldberg, en el bello ensayo sobre Dorothea incluido en Les demeures d'Hypnos ("Dorothea, la memoria embrujada"), señala la importancia de las lecturas góticas en la formación de la artista y comenta este cuadro donde "nos vemos de repente transportados a los palacios sonámbulos y los bosques diáfanos de Los misterios de Udolfo".


En 1959, René Magritte pinta El castillo de los Pirineos, uno de sus muchos cuadros inolvidables con solo haberlo visto una vez. Esta pintura tiene para él "el carácter de una aparición, que hubiera gustado a Ann Radcliffe". El castillo de los Pirineos, cuya "atmósfera" entusiasmaba a este viejo admirador de Fantomas, era una de sus lecturas favoritas en el terreno romántico, junto a Nerval y Gaspar de la noche. En una de sus cartas a Harry Torczyner, le escribía, el 27 de abril de aquel año: "El castillo de los Pirineos de Radcliffe es una novela negra romántica con el encanto y los defectos de una escuela literaria no exenta de desaliño. Es posible que su lectura le decepcione, pero le encantará la atmósfera que evoca. El cuadro, por su parte, no está exento de rigor, e incluso de dureza. Por eso he sacrificado la banderita sobre una torre y los árboles. El cielo, las nubes, el castillo sobre la piedra por encima de una mar agitada, subsisten necesariamente".

Poco importa que El castillo de los Pirineos no sea una obra de Ann Radcliffe, sino de Catherine Cuthbertstone. En efecto, publicada en 1804 en Inglaterra, sería traducida al francés pocos años después con el nombre de Ann Radcliffe, y así la conoció Magritte. 

Cerramos esta nota sobre Ann Radcliffe y el surrealismo, que continúa a las dedicadas al comienzo de "Surrealismo internacional" a Thomas de Quincey y Carolina de Günderrode, con este más que apropiado collage de otro amante del surrealismo frenético:

Max Bucaille, Roman noir, 1939

Los Misterios de la Bandera Blanca

Esta joyita de los surrealistas de Henao a que me refiero en el artículo sobre Ann Radcliffe y el surrealismo merece ser más conocida y merece también ser continuada, en el momento en que aparece el Embajador de lo Maravilloso:

mystères

Denise Bellon: "Le souvenir d'un avenir"

El Barbarroja del celuloide acaba de subir a su bajel tres películas de Jan Svankmajer y este valiosísimo mediometraje sobre la adorable Denise Bellon, amiga de tantos años de André Breton y fotógrafa clave de las grandes exposiciones del movimiento surrealista:

denise bellon chris marker

Lo que aprovecho para recordar arriba el libro fundamental sobre ella y para reproducir dos de sus espléndidas fotografías de surrealistas: la de Yves Tanguy en su estudio pintando La oreja del sordo en 1938, y la de Nicole Espagnol y Alain Joubert, de quienes hace poco hablábamos, en el desierto de Retz en 1960.