lunes, 25 de mayo de 2026

Carta V de Sète: gloria a Pierre Peuchmard

Con la letra V, la Carta de Sète se sitúa en su recta final, pero lo hace de modo excepcional, celebrando la aparición de las poesías completas de Pierre Peuchmaurd.

La presentación del libro ha corrido a cargo de Jean-Yves Bériou, y nadie mejor, porque no solo es un gran poeta (mi predilecto de las últimas décadas, con Raúl Henao y Sergio Lima), sino un ensayista brillante y vibrante. No discrepo un ápice de todas las citas que se transcriben de su presentación, caracterizando el "lirismo radical" y distanciándolo de la tan común "poesía filosófica". Y también es memorable la reflexión de Alain Roussel sobre la libertad y las imágenes.




pierre peuchmaurd: obra poética completa

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Y ya que hablamos de POESÍA, hemos de saludar, aunque ya lo haya hecho Paul Mc Randle, la aparición de un nuevo poemario de Alice Massénat, a quien comenzamos a conocer precisamente por consejo de Pierre Peuchmaurd.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Tarot de Alberto Mayol

Alberto Mayol, artista de Barcelona a quien nos hemos referido en varias ocasiones (ver sobre todo este enlace), acaba de modernizar los arcanos mayores, que nos han ocupado últimamente, a raíz de la publicación de un volumen sobre el surrealismo y el tarot, del que dijo Eliphas Lévi nada menos que "es una obra monumental y singular, sencilla y fuerte como la arquitectura de las pirámides, en consecuencia, durable como ellas; libro que resume todas las ciencias y cuyas combinaciones infinitas pueden resolver todos los problemas; libro que habla haciendo pensar; acaso la obra maestra del pensamiento humano y con certeza una de las cosas más bellas legadas por la Antigüedad", mientras que Cirlot encontraba en él "un simbolismo especializado tan vasto como el de los sueños", lo que ya lo acerca plenamente al surrealismo.

Aunque haya en Mayol el influjo de otras corrientes creativas modernas, es el surrealismo la que más lo inspira, como se demuestra nuevamente en estas cartas muy inventivas y llenas de detalles sabrosos.

alberto mayol tarot

domingo, 17 de mayo de 2026

Roman Erben

 

En el número 178 de Infosurr, da noticia Michel Remy de la actualidad de Roman Erben:


Más sobre esta magnífica figura del surrealismo checo trasladada a Alemania:

1. Esta preciosa publicación en Ab Irato:


2. En el número 5 de la segunda serie de Phases, el ensayo que le dedicó Procop Voskovec, localizable con otras muchas cosas en la página de Phases (https://mouvementphases.fr).

3. Poemas en el n. 4 del Bulletin de Liaison Surréaliste y en los números 7 y 8 (segunda serie) de Brumes Blondes.

4. Muchas colaboraciones en Le Melog.

5. Nota de Petr Král en el Dictionnaire général du Surréalisme (1982):


6. Caleidoscopio surrealista:

jueves, 14 de mayo de 2026

Marianne Ivsic (2)

En 2016 dediqué una nota a Marianne Ivsic (VER), sobre quien se publicó hace un par de años un libro de Alain Segura, apoyado en una caracterización típicamente palurda de Guy Debord (Marianne Ivsic como "la última surrealista") y centrado en su relación con ella durante mayo de 1968.

Ahora, una subasta Drouot nos da acceso a tres collages-poemas suyos, que son una verdadera rareza:

https://drouot.com/fr/s?query=marianne+ivsic&searchId=7637425171902060265

Antes seguía yo estas subastas, y hasta recibía sus bellos catálogos, pero ya no, por lo que debo esta información a la amabilidad de Natan Schäfer.

Añado esta otra imagen, muy mal reproducida, que se encuentra en otro lugar del catálogo:

martes, 12 de mayo de 2026

"Signo Ascendente", revista surrealista argentina


Como ya en su día dimos el enlace de las revistas clásicas del surrealismo en la Argentina (VER), añadimos ahora (y de nuevo gracias a la sagacidad y amabilidad de Xesús González Gómez) el de Signo ascendente, seguido del que nos lleva a una nota de Silvia Guiard y del pasaje de Caleidoscopio surrealista en que se ubicaba y caracterizaba sucintamente esta aventura del surrealismo en aquellas tierras.

https://americalee.cedinci.org/s/americalee/item/8968

https://archivosenuso.org/acerca_de_revs_surr


En 1976, Argentina se sume en el horror de una dictadura militar. Aquí sería preciso reproducir en su integridad la relación de Silvia Guiard* “Buenos Aires: el surrealismo en la lucha contra la dictadura”, escrita en 2005 para la edición castellana de La estrella de la mañana de Michael Löwy, y también disponible en el n. 2 de A Phala. Sin ninguna conexión con los grupos anteriores del surrealismo en el país ni con el surrealismo internacional, en los años 70 se va forjando un nuevo grupo, primero al calor de un resurgir por el surrealismo en el movimiento estudiantil y en revistas como El Hemofílico (cuyo director, Juan Carlos Otaño, sería encarcelado al reproducir en portada una de las pinturas de Clovis Trouille) y luego como respuesta al espeluznante orden militar, contra el cual el grupo surrealista intervendrá, en las medidas de sus posibilidades, de manera constante. En 1977 se gesta el grupo Poddema (designación tomada de un libro de Michaux), que en 1979 publica el primer número de la revista homónima y en 1980 el segundo, ya con el cuarteto clave de la época: Julio del Mar, Silvia Grénier (o sea, Guiard), Alejandro Mael y Alberto Valdivia. Hay en ella, aparte los escritos de los componentes del grupo, textos, entre otros, de Jacobo Fijman (muy interesante personalidad, al igual que Miguel Ángel Bustos, cuya poesía ha sido recogida en Visión de los hijos del mal), Pierre Mabille, Aloysius Bertrand y Metzergenstein, seudónimo de Otaño. Con el mismo fin de Poddema, o sea, “para que la aspiración humana a la libertad se mantenga, como pedía Breton, en la posibilidad de recrearse sin cesar”, aparece en octubre de 1980 el primer número de Signo Ascendente, en el que, con portada de Dorothea Tanning, encontramos textos de André Breton y de Benjamin Péret (entre ellos, “Signo ascendente” y “La sopa deshidratada”) y homenajes a Robert Owen y a Charles Cros; en la dirección y redacción, Julio del Mar, Silvia Grénier y Alberto Valdivia. Fructífero es el encuentro con Josefina Quesada, pintora que trabajó con Batlle Planas y en cuya casa se reúnen los surrealistas, permitiéndoles contactar con el grupo de París y luego con el de Praga, y así acceder a publicaciones centrales de la década anterior, como en particular los números de Surréalisme y La civilisation surréaliste. En 1981, un boletín especial, con escritos de los miembros del grupo más Juan Perelman, llegado de Bolivia, incluye un texto de Michael Löwy y un dibujo de Martin Stejskal. La apoteosis del grupo, que, con libros de sus integrantes, intervenciones políticas y declaraciones, llegará hasta los años 90, es sin duda el n. 2-3 de Signo Ascendente (“El surrealismo en mayo de 1982”), verdaderamente extraordinario. Los miembros del grupo son Josefina Quesada, Julio del Mar, Silvia Grénier, Juan Perelman, Alejandro Mael y Alberto Arias. En la presentación se habla de “hacer nuestra la tradición surrealista, contribuir en todo y por todo a la prosecución de la aventura surrealista, he aquí los dos ejes esenciales sobre los cuales se fundan nuestros objetivos”. Hay poemas, relatos y ensayos, aparte los miembros del grupo, de Michel Zimbacca, Aurélien Dauguet, Michael Löwy, Vincent Bounoure y Vratislav Effenberger, e ilustraciones de Julio del Mar, Silvia Grénier, Alejandro Mael, Cecilia Heredia, Felicitas Artigas, Eva Svankmajerová, Jean Terrosian, Karol Baron, Marianne van Hirtum y Jean-Louis Bédouin. Silvia Grénier presenta unos poemas de Benjamin Péret. Una encuesta sobre el automatismo, de extremo interés, incluye una respuesta de Marianne van Hirtum y va seguida de la traducción de “El mensaje automático” de André Breton. Hay varios textos automáticos colectivos, varias prosas a dúo y dos juegos: el de lo uno en lo otro, que debe tenerse en cuenta a la hora de estudiar este juego central en el surrealismo, y el de interpretación táctil basado en el que había organizado Jan Svankmajer en 1977 (Surréalisme, n. 2). Un homenaje de Josefina Quesada al pintor mediúmnico Casimiro Domingo, admirado por Batlle Planas. Y una sección central dedicada a los “escándalos”, en particular el de una exposición del surrealismo en el Museo de Bellas Artes patrocinada por la Philip Morris y el de la participación de Enrique Molina y Olga Orozco en los jurados de los execrables concursos culturales de la Coca-Cola. En una nota, el grupo reivindica las obras de Jacobo Fijman, Batlle Planas, Roberto Arlt y Alejandra Pizarnik (“e, incluso, pese a todo, la de Enrique Molina”); mezquina y sectaria en cambio es una nota de Mael ajustándole cuentas a Pellegrini porque consideró a Batlle Planas en su Panorama “neorromántico” y no surrealista y en cambio colgó obras de no surrealistas en la exposición “Surrealismo en la Argentina” (donde, por cierto, y ello se silencia, había… ocho obras de Batlle Planas), la arrogancia llegando al extremo de preguntarse que “quién era Pellegrini” para no considerar a Batlle Planas surrealista.

Tras este número, el grupo contacta con Juan Andralis, Sylvia Valdés y Carmen Bruna*, que se integran en Signo Ascendente, como hacen los jóvenes Ricardo Robotnik y Gloria Villa. En los muy activos años 85-88 participan –ya no encontramos al aguerrido Mael– Arias, Bruna, del Mar, Grénier, Robotnik, Villa, Sonia Rodríguez y Carlos Marcaida (los dos últimos de presencia efímera). “El grupo –escribe Silvia Guiard– difunde su producción sensible en recitales, muestras y presentaciones con músicos amigos, al tiempo que continúa expresándose en volantes y declaraciones y, a veces, en algunos periódicos como Nueva Presencia o La Razón que, en el 86, tendrá el inusual gesto de dejar en manos del grupo un suplemento recordando el aniversario de la muerte de Breton”. Entre el 83 y el 88, Signo Ascendente publica Morgana o el espejismo y Lilith de Carmen Bruna, Salomé o la búsqueda del cuerpo y Los banquetes errantes de Silvia Grénier, Una temporada en Tenerife de Ricardo Robotnik, Himnosis de Alberto Arias y Crisol de sábanas de Daniel Fernández, más, en 1986, la preciosa “cajita visual” Severa vigilancia, con creaciones de Villa, del Mar, Robotnik y Sergio Lima. Este último nombre señala el enlace Buenos Aires-São Paulo, a donde han viajado en 1985 Silvia Grénier, Julio del Mar, Gloria Villa y Ricardo Robotnik, invitados por Lima, a una mesa redonda sobre el surrealismo en América Latina. Es este el momento en que se escribe el “Manifiesto de los surrealistas argentinos” contra la presencia de Jean Schuster y José Pierre (publicado posteriormente por Mário Cesariny como n. 11 de sus Noa-Noa Surrealist Editions). En la inauguración, Grénier, del Mar y Lima cuestionaron al dúo francés, que eludió la polémica, abandonando la sala inmediatamente Lima y Geyser Péret. En el manifiesto se alude a los que “se apartaron voluntariamente del movimiento, teniendo la pretensión de cerrarlo detrás de ellos, como quien cierra una lápida fúnebre”; se señala que para los surrealistas argentinos “el surrealismo no tiene nada que ver con las exposiciones magistrales, con las crónicas meramente históricas o académicas, en fin con las palabras vacías de pasión que estos personajes nos trajeron aquí”; y se afirma que, al contrario, “el proyecto surrealista se encuentra lejos todavía de haber sido alcanzado y conserva para nosotros toda la vitalidad, todo el furor y la pasión que tenía en su comienzo”. La “pareja infernal”, como los ha llamado Alain Joubert, es descrita como una “caricatura” que pretende “lucrar el resto de su vida con la obra del surrealismo ocultando lo que evidentemente ya no les pertenece: la rebelión surrealista”, sin dejar pasar la visión despectiva y galocéntrica de José Pierre con respecto al surrealismo en Latinoamérica. Al año siguiente, es Octavio Paz quien recibe una “Breve carta abierta”, que repudia sus posiciones reaccionarias proyankis, y también se publica el boletín Amor=Unión libre, contra la política eclesiástica de olvidar los crímenes militares, y se lee una declaración de denuncia del “genocidio iniciado en América con la llegada del primer encomendero de indios: Cristóbal Colón”, señalando no solo la responsabilidad de la iglesia, sino –dedo en la llaga que se pone pocas veces– la de la idea de progreso defendida por los liberales como Sarmiento, ideólogos de la “conquista del desierto” con su “darwinismo social”. Todas estas intervenciones –y solo puedo aquí resumir– llevaron a un reagrupamiento a partir del cual el grupo lo formaban Óscar Pablo Baldomá, Luis Conde, Carmen Bruna, Julio del Mar y Silvia Grénier, quienes elaboran juegos colectivos y se relacionan con los grupos de París, Praga, Estocolmo, Chicago y Madrid. Como “Grupo surrealista de Buenos Aires” firman en 1991 el primer Boletín Surrealista Internacional, respondiendo a la encuesta sobre los objetivos presentes del surrealismo, y proponen a los demás grupos una acción conjunta repudiando los festejos del V Centenario del “descubrimiento” de América, que cristaliza en el segundo Boletín. Dificultades de todo tipo llevan en seguida a la suspensión de la actividad colectiva, siguiendo Silvia Grénier una obra que se manifiesta a través de las revistas del movimiento en otros países.

jueves, 7 de mayo de 2026

"Infolettre" 14

Édouard Jaguer, Polen de volcán,
dibujo realzado, 1945

Aunque suponemos a los lectores de este sitio suscritos a la página de Phases, por si acaso remitimos a la última "infolettre", interesantísima, dedicada a los dibujos de infancia de Édouard Jaguer y a su correspondencia con Claude Tarnaud.

Tarnaud es una figura mayor del planisferio surrealista, pero está sumido en el olvido fuera del área estrictamente surrealista (y aún ahí lo deconocen muchos de los surrealistas "actuales", por no decir la mayoría de ellos), ya que los críticos prefieren seguir dando la tabarra con los artistas más que bien conocidos (ahora mismo, hay nuevas exposiciones de Leonora Carrington, Lee Miller y Giacometti, por no hablar de la esperpéntica Frida Kahlo, esa dolencia crónica).

infolettre 14

Claude Tarnaud, El incendiario
objeto poema, 1961

jueves, 30 de abril de 2026

"Halo", n. 2


Para junio próximo se anuncia el número 4 de la bella revista Halo, lo que resulta como mínimo intrigante ya que no existe el 3. Sí el 1, al que ya aludí a propósito de las máscaras surrealistas de Lou Dubois, y el 2, que es un festín de surrealismo, aunque al igual que ocurre con in toto, haya alguna que otra vertiente aparte de la propiamente surrealista.

Como para recordar el número inaugural, o sea el consagrado a René Alleau, este segundo abre con un característico ensayo suyo, "Les voiles féeriques de la voie", rescatado de un Cahiers du Sud de 1954, y lo ilustran acuarelas y collages propios. Su temática anunciaba la obra maestra de Bernard Roger sobre la interpretación hermética de los cuentos tradicionales, Initiation et contes de fées, aparecida en 2013.

Una breve semblanza de Sergio Lima deja paso a un sentido, penetrante y combativo homenaje de Bruno Barnabé, que nos devuelve la presencia de este surrealista de proa (y como tal, poco consensuado) en todo su esplendor. Sergio Lima estuvo muy unido en sus últimos tiempos a Miguel de Carvalho, así que la transición se hace sin ruptura alguna con sus respuestas al cuestionario formulado por Yoan Armand Gil, en principio sobre las ediciones de Debout sur l'Oeuf, pero que va más allá de ese apartado para tratarse de un autorretrato perfecto, largo y tendido, de la infatigable labor, tanto personal como colectiva, de este vivaz surrealista de Portugal, que ha posibilitado la perpetuación del movimiento en un país donde este fue tan importante, a diferencia, por ejemplo, de lo ocurrido en Bélgica; además, en la línea de la revista, hay abundantes ilustraciones de sus obras.

Aunque Lucien Coutaud, como tantos otros, se "retiró" del surrealismo (a raíz de la expulsión de Victor Brauner), la investigación que hace Jean Binder de su amistad con Gilbert Lely y de sus trabajos de ilustración de Ma civilisation, interesan a todos los seguidores tanto de Lely como del divino Marqués; aquí se reproducen no solo todos los trabajos para Lely, sino pinturas sobre Sade y su castillo.

De Natan Schäfer hay dos colaboraciones, una de ellas a partir de un poema de Anne Éthuin, pero que es tan personal, incisiva e inteligente como la otra y todas a las que nos tiene acostumbrados. Sigue un relato de sueño inédito de Endre Rozsda, presentado y comentado por Patrice Conti, y una sorprendente declaración sobre el centenario del surrealismo por Michel Minnekeer, que incita a leer su libro L'Or du temps. À feu couvert, del que ha sido extraída y también publicado o por publicar en Venus d'ailleurs.

Por si fuera poco, completan este número, con entera brillantez, un ensayo de Patrick Lepetit sobre gnosis y surrealismo (que rehace el capítulo de Le surréalisme. Parcours souterrain), otro de Aristide Gripon sobre Rrose Sélavy y un último de David Nadeau sobre el rollo alquímico de Fabienne Havard, todos de extremo interés. Difícil pedir más, y solo falta añadir que hay también ilustraciones de Bruno Barnabé, Yoan Armand Gil, Rik Lina, Aurélie Aura, Aristide Gripon, etc., en un conjunto de una belleza y solidez que poco ya esperábamos.

halo 2

Bruno Barnabé, 
Main de cartes, carte du corps, 2025

Sergio Lima, collage de
As aventuras do Máscara Negra, 1954

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Los interesados en la alquimia y el surrealismo encontrarán en el vasto catálogo  de Venus d'ailleurs el cuaderno de Flambermont Ma-dame de Paris, conjunto de poemas prefaciados por Patrick Lepetit y dedicados a Élie-Charles Flamand, con ilustraciones de Yoan Armand Gil y un collage del propio Flambermont.