Nuevo trío de Soapbox, con Pierre Peuchmaurd, Jan Svankmajer, Massimo Borguese (un homenaje a los "alquimistas surrealistas"), un poema de Christine Delcourt a Guy Cabanel, etc.:
Surrealismo Internacional
martes, 23 de junio de 2026
domingo, 21 de junio de 2026
"La Révolution Surréaliste", 7
Aparecido el 15 de junio de 1926, el número 7 de La Révolution Surréaliste es algo menos potente que los anteriores, pero manteniendo un nivel que aún hoy pasma. La vuelta de portada señala la aparición en las Ediciones Surrealistas de la bola de nieve de Picasso, y anuncia las de Man Ray, Tanguy, Malkine, Picabia y Arp, aunque solo se editaría la del primero (cuyo Revolving Doors, acabante de salir, también se publicita aquí); curioso es otro proyecto truncado: una antología poética en diez discos por Aragon, Artaud, Breton, Desnos, Éluard, Morise, Péret y Soupault. Al otro lado de la página, se dan lúdicamente los nombres de los artistas que están exponiendo en la Galérie Surréaliste:
El privilegio editorial se concede a Artaud, con su L'enclume des forces, que preside la foto de Man Ray con su maniquí entre un cono y una esfera, punto de partida de su cuadro Aline y Valcour. Otras ilustraciones hay en este número de Chirico, Arp, Dedé Sunbeam, Picasso, Masson y tres debutantes: Tanguy, Pierre Roy y Malkine. Tanguy aún se vale del collage y de la fantasía gráfica, y aún presenta figuras antropomórficas. De Chirico hay dos: una es La partida del poeta, y la otra El enigma de la fatalidad, que ilustra la continuación de El surrealismo y la pintura y perteneció al propio Breton. También está la foto de la vitrina de corsés, un clásico de Atget, ilustrando la sección de los sueños (uno de Marcel Noll y otro de Michel Leiris). De La noche de amor de Malkine dirá Édouard Jaguer que es "uno de los cuadros más felices que el primer surrealismo haya engendrado"; helo aquí, en color:
jueves, 18 de junio de 2026
Les Yeux Fertiles: Guylaine, GSP
lunes, 15 de junio de 2026
"La Révolution Surréaliste", 6
Se abre el número 6 con un poema de Éluard que incluiría Aldo Pellegrini en su prestigiosa antología; este año publica Éluard Capital del dolor. En la página contraria, se anuncia una revista del grupo (con el de Clarté) que no vería la luz: La Guerre Civile, pero en contrapartida sí tendría alguna posteridad la Galérie Surréaliste, que se inaugura el 26 de marzo con una exposición de cuadros de Man Ray y objetos de las islas, cuyo catálogo es la segunda de las Éditions Surréalistes (la tercera sería la bola de nieve de Picasso). Esta exposición la consideró "indecente" la prensa por la colocación en la vitrina de una escultura oceánica que es la que, fotografiada por Man Ray, aparece en la cubierta del catálogo; pertenecía a Breton, como la mayoría de las obras expuestas.
Una sorprendente colaboración es la de las fatrasies de Bataille; no lleva firma y fueron pedidas por el grupo a través de Michel Leiris. Sigue una defensa de Lautrémont por Paul Éluard, contra la revista Le Disque Vert, que dirigía el vanguardista Paul Dermée.
Los "Textos surrealistas" son cuatro claves poemas de Breton que incluiría luego en Le revolver à cheveux blancs y que aquí no llevan sus títulos: "Camp volant", "Non-lieu", "Sur la route qui monte et descend" y "Les attitudes spectrales"; el segundo de ellos sería antologado por Pellegrini y concluye con el bello verso "Jamais la liberté que pour la liberté".
De Soupault, al borde de su justa defenestración, hay un relato, pero más interés ofrecen la "Entrada de los súcubos" de Aragon (quien este año publica El campesino de París, el gran libro surrealista de 1926) y la entrega final de "Esos animales de la familia" de Péret. Los papeles secantes fotografiados en el consejo de ministros sirven para mostrar "el cretinismo de nuestros dirigentes", "esas almas imbéciles" tan similares a las de hoy en cualquier país, y en la misma dirección, la foto sin comentarios del Prix Femina recuerda que la madre de los imbéciles está siempre preñada y no hace distinciones de sexo. Siguen una "confesión" de Desnos, maravillosa como todos sus escritos de esta época, y la tercera parte del Glosario de Leiris. Una de las palabras definidas, "Ruina" ("l'air y bruit, l'ennui s'y amenuise") fue ilustrada por Masson, quien también haría la portada del libro, solo editado en 1939:
martes, 9 de junio de 2026
Jarry en Silbermann y Welson
Uno de los catálogos de exposiciones de Jean-Claude Silbermann que poseen especial relieve es el titulado Jean-Claude Silbermann. Le pointillé clandestin, Brest, 2007.
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| "et il commença de s'assoupir près de sa compagne endormie dans l'absolu" |
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| "on ne fait pas grand, on laisse grandir" |
jueves, 4 de junio de 2026
Surrealismo en Shangai
Y van tres avisos consecutivos de Juan Jesús González Gómez, esta vez sobre un trabajo que se ocupa de la espinosa cuestión del surrealismo en China.
el surrealismo y china: terreno desconocido
Ya en Caleidoscopio surrealista señalábamos que solo un chino había participado en el movimiento surrealista: Raymond Tchang, y que las cosas se complicaron cuando el sistema de Mao se encargó interminablemente de aquel desdichado país, por no hablar de su famosa "revolución cultural", que tanto encandiló a mucha izquierda occidental.
Este trabajo que nos señala JJGG se centra en Shangai y, tras hacer un buen balance de China en el imaginario del primer surrealismo, aporta algunos nombres, empezando por el de Lang Jingshan, fotógrafo famoso influido por el surrealismo y buen conocedor de la obra que hacía Man Ray, con quien se encontraría en París. Luego se centra en dos grupos: la Sociedad Tempestad, que entre 1932 y 1935 montó en Shangai cuatro exposiciones que incluían "obras de inspiración surrealista", y la Sociedad China de Artistas Independientes, que expuso en 1935. De los artistas del primer grupo el más surrealista fue Pang Xunquin, y del segundo Zhao Shou, buen difusor de quien se dice que tradujo el segundo manifiesto, aunque esperemos que no sea similar a la que tantos años se repitió que había hecho Fernando Vela en la Revista de Occidente, y que no pasaba de una vulgar reseña. A estos dos grupos les destruyeron casi todas sus obras, primero con la guerra japonesa y luego con la "revolución cultural", que solo aceptaba el realismo socialista.
El surrealismo en Shangai no parece haber ido más allá de lo que llama Laurent Walden, autor de este trabajo, la "estética surrealista". En la nota 22, al comentar que "los surrealistas europeos "se entusiasmaron ingenuamente por el nuevo régimen maoísta", generaliza erradamente, y cuando pone como ejemplo el trabajo de Marcel Mariën en Shangai durante los años 63-65, no añade que salió tan escaldado de todos los horrores allí vistos y hasta sufridos (relatados en detalle) que la violencia de sus juicios indignó a sus íntimos Scutenaire y Nougé, tristes estalinistas hasta la muerte, aunque nunca se fueron a vivir a sus amadas dictaduras.
Y un apunte final: no es cierto que André Breton no haya estado en China, a donde le habían predicho que iría, y quien lo dude que consiga como pueda, si aún no la tiene, esta pequeña maravilla de Guy Girard: Breton en China.
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| Salvador Dalí, Alexandra David-Neel y André Breton ante un convento de lamas automático, fotografía de Raymond Tchang |
domingo, 31 de mayo de 2026
"Dreamdew", 40
André Breton y Meret Oppenheim en el nuevo número de Dreamdew; la parte de Breton, con análisis de Georges Sebbag a los sueños con Vaché.























