martes, 12 de mayo de 2026

"Signo Ascendente", revista surrealista argentina


Como ya en su día dimos el enlace de las revistas clásicas del surrealismo en la Argentina (VER), añadimos ahora (y de nuevo gracias a la sagacidad y amabilidad de Xesús González Gómez) el de Signo ascendente, seguido del que nos lleva a una nota de Silvia Guiard y del pasaje de Caleidoscopio surrealista en que se ubicaba y caracterizaba sucintamente esta aventura del surrealismo en aquellas tierras.

https://americalee.cedinci.org/s/americalee/item/8968

https://archivosenuso.org/acerca_de_revs_surr


En 1976, Argentina se sume en el horror de una dictadura militar. Aquí sería preciso reproducir en su integridad la relación de Silvia Guiard* “Buenos Aires: el surrealismo en la lucha contra la dictadura”, escrita en 2005 para la edición castellana de La estrella de la mañana de Michael Löwy, y también disponible en el n. 2 de A Phala. Sin ninguna conexión con los grupos anteriores del surrealismo en el país ni con el surrealismo internacional, en los años 70 se va forjando un nuevo grupo, primero al calor de un resurgir por el surrealismo en el movimiento estudiantil y en revistas como El Hemofílico (cuyo director, Juan Carlos Otaño, sería encarcelado al reproducir en portada una de las pinturas de Clovis Trouille) y luego como respuesta al espeluznante orden militar, contra el cual el grupo surrealista intervendrá, en las medidas de sus posibilidades, de manera constante. En 1977 se gesta el grupo Poddema (designación tomada de un libro de Michaux), que en 1979 publica el primer número de la revista homónima y en 1980 el segundo, ya con el cuarteto clave de la época: Julio del Mar, Silvia Grénier (o sea, Guiard), Alejandro Mael y Alberto Valdivia. Hay en ella, aparte los escritos de los componentes del grupo, textos, entre otros, de Jacobo Fijman (muy interesante personalidad, al igual que Miguel Ángel Bustos, cuya poesía ha sido recogida en Visión de los hijos del mal), Pierre Mabille, Aloysius Bertrand y Metzergenstein, seudónimo de Otaño. Con el mismo fin de Poddema, o sea, “para que la aspiración humana a la libertad se mantenga, como pedía Breton, en la posibilidad de recrearse sin cesar”, aparece en octubre de 1980 el primer número de Signo Ascendente, en el que, con portada de Dorothea Tanning, encontramos textos de André Breton y de Benjamin Péret (entre ellos, “Signo ascendente” y “La sopa deshidratada”) y homenajes a Robert Owen y a Charles Cros; en la dirección y redacción, Julio del Mar, Silvia Grénier y Alberto Valdivia. Fructífero es el encuentro con Josefina Quesada, pintora que trabajó con Batlle Planas y en cuya casa se reúnen los surrealistas, permitiéndoles contactar con el grupo de París y luego con el de Praga, y así acceder a publicaciones centrales de la década anterior, como en particular los números de Surréalisme y La civilisation surréaliste. En 1981, un boletín especial, con escritos de los miembros del grupo más Juan Perelman, llegado de Bolivia, incluye un texto de Michael Löwy y un dibujo de Martin Stejskal. La apoteosis del grupo, que, con libros de sus integrantes, intervenciones políticas y declaraciones, llegará hasta los años 90, es sin duda el n. 2-3 de Signo Ascendente (“El surrealismo en mayo de 1982”), verdaderamente extraordinario. Los miembros del grupo son Josefina Quesada, Julio del Mar, Silvia Grénier, Juan Perelman, Alejandro Mael y Alberto Arias. En la presentación se habla de “hacer nuestra la tradición surrealista, contribuir en todo y por todo a la prosecución de la aventura surrealista, he aquí los dos ejes esenciales sobre los cuales se fundan nuestros objetivos”. Hay poemas, relatos y ensayos, aparte los miembros del grupo, de Michel Zimbacca, Aurélien Dauguet, Michael Löwy, Vincent Bounoure y Vratislav Effenberger, e ilustraciones de Julio del Mar, Silvia Grénier, Alejandro Mael, Cecilia Heredia, Felicitas Artigas, Eva Svankmajerová, Jean Terrosian, Karol Baron, Marianne van Hirtum y Jean-Louis Bédouin. Silvia Grénier presenta unos poemas de Benjamin Péret. Una encuesta sobre el automatismo, de extremo interés, incluye una respuesta de Marianne van Hirtum y va seguida de la traducción de “El mensaje automático” de André Breton. Hay varios textos automáticos colectivos, varias prosas a dúo y dos juegos: el de lo uno en lo otro, que debe tenerse en cuenta a la hora de estudiar este juego central en el surrealismo, y el de interpretación táctil basado en el que había organizado Jan Svankmajer en 1977 (Surréalisme, n. 2). Un homenaje de Josefina Quesada al pintor mediúmnico Casimiro Domingo, admirado por Batlle Planas. Y una sección central dedicada a los “escándalos”, en particular el de una exposición del surrealismo en el Museo de Bellas Artes patrocinada por la Philip Morris y el de la participación de Enrique Molina y Olga Orozco en los jurados de los execrables concursos culturales de la Coca-Cola. En una nota, el grupo reivindica las obras de Jacobo Fijman, Batlle Planas, Roberto Arlt y Alejandra Pizarnik (“e, incluso, pese a todo, la de Enrique Molina”); mezquina y sectaria en cambio es una nota de Mael ajustándole cuentas a Pellegrini porque consideró a Batlle Planas en su Panorama “neorromántico” y no surrealista y en cambio colgó obras de no surrealistas en la exposición “Surrealismo en la Argentina” (donde, por cierto, y ello se silencia, había… ocho obras de Batlle Planas), la arrogancia llegando al extremo de preguntarse que “quién era Pellegrini” para no considerar a Batlle Planas surrealista.

Tras este número, el grupo contacta con Juan Andralis, Sylvia Valdés y Carmen Bruna*, que se integran en Signo Ascendente, como hacen los jóvenes Ricardo Robotnik y Gloria Villa. En los muy activos años 85-88 participan –ya no encontramos al aguerrido Mael– Arias, Bruna, del Mar, Grénier, Robotnik, Villa, Sonia Rodríguez y Carlos Marcaida (los dos últimos de presencia efímera). “El grupo –escribe Silvia Guiard– difunde su producción sensible en recitales, muestras y presentaciones con músicos amigos, al tiempo que continúa expresándose en volantes y declaraciones y, a veces, en algunos periódicos como Nueva Presencia o La Razón que, en el 86, tendrá el inusual gesto de dejar en manos del grupo un suplemento recordando el aniversario de la muerte de Breton”. Entre el 83 y el 88, Signo Ascendente publica Morgana o el espejismo y Lilith de Carmen Bruna, Salomé o la búsqueda del cuerpo y Los banquetes errantes de Silvia Grénier, Una temporada en Tenerife de Ricardo Robotnik, Himnosis de Alberto Arias y Crisol de sábanas de Daniel Fernández, más, en 1986, la preciosa “cajita visual” Severa vigilancia, con creaciones de Villa, del Mar, Robotnik y Sergio Lima. Este último nombre señala el enlace Buenos Aires-São Paulo, a donde han viajado en 1985 Silvia Grénier, Julio del Mar, Gloria Villa y Ricardo Robotnik, invitados por Lima, a una mesa redonda sobre el surrealismo en América Latina. Es este el momento en que se escribe el “Manifiesto de los surrealistas argentinos” contra la presencia de Jean Schuster y José Pierre (publicado posteriormente por Mário Cesariny como n. 11 de sus Noa-Noa Surrealist Editions). En la inauguración, Grénier, del Mar y Lima cuestionaron al dúo francés, que eludió la polémica, abandonando la sala inmediatamente Lima y Geyser Péret. En el manifiesto se alude a los que “se apartaron voluntariamente del movimiento, teniendo la pretensión de cerrarlo detrás de ellos, como quien cierra una lápida fúnebre”; se señala que para los surrealistas argentinos “el surrealismo no tiene nada que ver con las exposiciones magistrales, con las crónicas meramente históricas o académicas, en fin con las palabras vacías de pasión que estos personajes nos trajeron aquí”; y se afirma que, al contrario, “el proyecto surrealista se encuentra lejos todavía de haber sido alcanzado y conserva para nosotros toda la vitalidad, todo el furor y la pasión que tenía en su comienzo”. La “pareja infernal”, como los ha llamado Alain Joubert, es descrita como una “caricatura” que pretende “lucrar el resto de su vida con la obra del surrealismo ocultando lo que evidentemente ya no les pertenece: la rebelión surrealista”, sin dejar pasar la visión despectiva y galocéntrica de José Pierre con respecto al surrealismo en Latinoamérica. Al año siguiente, es Octavio Paz quien recibe una “Breve carta abierta”, que repudia sus posiciones reaccionarias proyankis, y también se publica el boletín Amor=Unión libre, contra la política eclesiástica de olvidar los crímenes militares, y se lee una declaración de denuncia del “genocidio iniciado en América con la llegada del primer encomendero de indios: Cristóbal Colón”, señalando no solo la responsabilidad de la iglesia, sino –dedo en la llaga que se pone pocas veces– la de la idea de progreso defendida por los liberales como Sarmiento, ideólogos de la “conquista del desierto” con su “darwinismo social”. Todas estas intervenciones –y solo puedo aquí resumir– llevaron a un reagrupamiento a partir del cual el grupo lo formaban Óscar Pablo Baldomá, Luis Conde, Carmen Bruna, Julio del Mar y Silvia Grénier, quienes elaboran juegos colectivos y se relacionan con los grupos de París, Praga, Estocolmo, Chicago y Madrid. Como “Grupo surrealista de Buenos Aires” firman en 1991 el primer Boletín Surrealista Internacional, respondiendo a la encuesta sobre los objetivos presentes del surrealismo, y proponen a los demás grupos una acción conjunta repudiando los festejos del V Centenario del “descubrimiento” de América, que cristaliza en el segundo Boletín. Dificultades de todo tipo llevan en seguida a la suspensión de la actividad colectiva, siguiendo Silvia Grénier una obra que se manifiesta a través de las revistas del movimiento en otros países.

jueves, 7 de mayo de 2026

"Infolettre" 14

Édouard Jaguer, Polen de volcán,
dibujo realzado, 1945

Aunque suponemos a los lectores de este sitio suscritos a la página de Phases, por si acaso remitimos a la última "infolettre", interesantísima, dedicada a los dibujos de infancia de Édouard Jaguer y a su correspondencia con Claude Tarnaud.

Tarnaud es una figura mayor del planisferio surrealista, pero está sumido en el olvido fuera del área estrictamente surrealista (y aún ahí lo deconocen muchos de los surrealistas "actuales", por no decir la mayoría de ellos), ya que los críticos prefieren seguir dando la tabarra con los artistas más que bien conocidos (ahora mismo, hay nuevas exposiciones de Leonora Carrington, Lee Miller y Giacometti, por no hablar de la esperpéntica Frida Kahlo, esa dolencia crónica).

infolettre 14

Claude Tarnaud, El incendiario
objeto poema, 1961

jueves, 30 de abril de 2026

"Halo", n. 2


Para junio próximo se anuncia el número 4 de la bella revista Halo, lo que resulta como mínimo intrigante ya que no existe el 3. Sí el 1, al que ya aludí a propósito de las máscaras surrealistas de Lou Dubois, y el 2, que es un festín de surrealismo, aunque al igual que ocurre con in toto, haya alguna que otra vertiente aparte de la propiamente surrealista.

Como para recordar el número inaugural, o sea el consagrado a René Alleau, este segundo abre con un característico ensayo suyo, "Les voiles féeriques de la voie", rescatado de un Cahiers du Sud de 1954, y lo ilustran acuarelas y collages propios. Su temática anunciaba la obra maestra de Bernard Roger sobre la interpretación hermética de los cuentos tradicionales, Initiation et contes de fées, aparecida en 2013.

Una breve semblanza de Sergio Lima deja paso a un sentido, penetrante y combativo homenaje de Bruno Barnabé, que nos devuelve la presencia de este surrealista de proa (y como tal, poco consensuado) en todo su esplendor. Sergio Lima estuvo muy unido en sus últimos tiempos a Miguel de Carvalho, así que la transición se hace sin ruptura alguna con sus respuestas al cuestionario formulado por Yoan Armand Gil, en principio sobre las ediciones de Debout sur l'Oeuf, pero que va más allá de ese apartado para tratarse de un autorretrato perfecto, largo y tendido, de la infatigable labor, tanto personal como colectiva, de este vivaz surrealista de Portugal, que ha posibilitado la perpetuación del movimiento en un país donde este fue tan importante, a diferencia, por ejemplo, de lo ocurrido en Bélgica; además, en la línea de la revista, hay abundantes ilustraciones de sus obras.

Aunque Lucien Coutaud, como tantos otros, se "retiró" del surrealismo (a raíz de la expulsión de Victor Brauner), la investigación que hace Jean Binder de su amistad con Gilbert Lely y de sus trabajos de ilustración de Ma civilisation, interesan a todos los seguidores tanto de Lely como del divino Marqués; aquí se reproducen no solo todos los trabajos para Lely, sino pinturas sobre Sade y su castillo.

De Natan Schäfer hay dos colaboraciones, una de ellas a partir de un poema de Anne Éthuin, pero que es tan personal, incisiva e inteligente como la otra y todas a las que nos tiene acostumbrados. Sigue un relato de sueño inédito de Endre Rozsda, presentado y comentado por Patrice Conti, y una sorprendente declaración sobre el centenario del surrealismo por Michel Minnekeer, que incita a leer su libro L'Or du temps. À feu couvert, del que ha sido extraída y también publicado o por publicar en Venus d'ailleurs.

Por si fuera poco, completan este número, con entera brillantez, un ensayo de Patrick Lepetit sobre gnosis y surrealismo (que rehace el capítulo de Le surréalisme. Parcours souterrain), otro de Aristide Gripon sobre Rrose Sélavy y un último de David Nadeau sobre el rollo alquímico de Fabienne Havard, todos de extremo interés. Difícil pedir más, y solo falta añadir que hay también ilustraciones de Bruno Barnabé, Yoan Armand Gil, Rik Lina, Aurélie Aura, Aristide Gripon, etc., en un conjunto de una belleza y solidez que poco ya esperábamos.

halo 2

Bruno Barnabé, 
Main de cartes, carte du corps, 2025

Sergio Lima, collage de
As aventuras do Máscara Negra, 1954

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Los interesados en la alquimia y el surrealismo encontrarán en el vasto catálogo  de Venus d'ailleurs el cuaderno de Flambermont Ma-dame de Paris, conjunto de poemas prefaciados por Patrick Lepetit y dedicados a Élie-Charles Flamand, con ilustraciones de Yoan Armand Gil y un collage del propio Flambermont.


viernes, 24 de abril de 2026

Las comunicaciones de Jean-Claude Silbermann

Jean-Claude Silbermann, enseña, 1974,
recorte sobre madera

En el número 177 de Infosurr, se daba noticia de un cuaderno de Jean-Claude Silbermann titulado Le Gouvernail et le Grappin, en que, a partir de unas reflexiones sobre el sentido que se puede dar a los términos "contemporáneo" y "moderno" cuando se aplican al "arte", se llegaba a la cuestión del surrealismo, para afirmar, apoyándose en citas de Breton y de Péret, que su base sería menos el automatismo que lo maravilloso. 

También lamentaba Richard Walter, el autor de la nota, que estas periódicas comunicaciones de Silbermann sean tan "raras y subterráneas". Y tanto lo son que su tirada es de treinta ejemplares, para hacer llegar a un puñado de amigos y conocidos privilegiados. Si Le Gouvernail et le Grappin es de febrero de 2024, a enero de 2025 corresponde Un bruit de pas dans le coquillage y a febrero de 2026 Déjà, la primera en las Éditions Enclos de Six Bananes (!) y la segunda en las habituales Éditions Sam Berlinn. 

Un bruit de pas dans le coquillage es un modelo de escritura libre, inventiva, incisiva, que imagina y poetiza e indaga sobre lo imaginario y la poesía, con atención especial a los sueños, incluidas frases escuchadas como "La vida es el teatro del tiempo" o un reencuentro en el café con André Breton y Joyce Mansour (uno de esos sueños que "nos impiden morir durmiendo"). En el capítulo "Pesca" (los otros son "Infancia" y "Lilou"), de un poema se salta a magníficas reflexiones como esta que nos recuerda la importancia decisiva para nuestra supervivencia de los grandes hontanares del surrealismo y de los nombres más señeros y vivificantes del surrealismo (todos ellos agitantes a través de los libros, por mucho que algunos bobos del propio surrealismo hayan querido oponer los libros a "la calle"):

"No habrá nunca un colegio Sade, ni un instituto Lautrémont. Sus pasiones no son compatibles con la vida en común. Por muy diferentes razones, yo dudo que pueda haber una avenida Benjamin Péret o un bulevar Antonin Artaud. Sus pensamientos, a pesar de estar tan alejados el uno del otro, divergen demasiado del pensamiento corriente. En las noches del tiempo, Sade, Lautréamont, Péret, Artaud, Jarry, Duprey, Rodanski, abrazan ante nosotros un futuro permanente".

Esta otra cita, que cierra el cuaderno, merece traducirse en una época en que no pocos surrealistas se contentan, políticamente hablando, con que el monstruo del Estado resida en manos de una izquierda cada vez más corrupta, imbécil y con harta frecuencia criptoestalinista (esa misma que dio toda su medida liberticida en los años 2020-2022):

"El hecho de que las probabilidades de una revolución anarquista exitosa parezcan imposibles no significa que debamos abandonar nuestro ideal, dice el rumor sin fin".

Déjà es una entrega más breve, pero cuenta con muchos pequeños dibujos de esos tan característicos de Silbermann. Los vasos comunicantes con la otra plaquette son por lo demás evidentes, con el mito de "los grandes despreocupados", la reaparición de la citada frase del tiempo (que era el tema máximo de Le Gouvernail et le Grappin) o el motor onírico, aquí partiéndose de un sueño de caída desde un avión.

Los cuadernos de Jean-Claude Silbermann son de lo mejor que se publica en un plano surrealista o en cualquier plano que sea. Y a mí particularmente me reactivan dos sueños despiertos: el de una recopilación de todas estas rarezas y el de un libro a todo lujo sobre su singularísima obra plástica, que es una de las auténticas maravillas del surrealismo de las últimas seis décadas.

Página de Déjà

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Algunas de las apariciones de Jean-Claude Silbermann en Surrint:


viernes, 17 de abril de 2026

Prévert y Rimbaud: "Enfance 2"

Este collage de Jacques Prévert no lo tengo datado, aunque supongo que será de los años 60 o principios de los 70:


Su título, Circulaban bestias de una elegancia fabulosa, procede de la segunda parte del poema de las Iluminaciones, "Infancia". De allí mismo tomaba Max Walter Svanberg una frase anterior: "El enjambre de hojas de oro rodea la casa del general", que comenta José Pierre en la página 88 de su libro sobre el artista sueco, con la hipótesis de que las dos figuras puedan ser también aquellas bestias de fabulosa elegancia:


Este sublime poema, en que "la lejana infancia se defiende contra la muerte y el olvido" (José Pierre) y que ha sido visto como "admirable poema de la inquietud" (Jean-Pierre Richard), debe leerse en su totalidad, pero me limito a reproducir la parte a que remiten estas dos bellas imágenes:


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Como adenda a esta adenda, señalemos que, entre 1942 y 1963, Clovis Trouille trabajó en este maravilloso cuadro cuyo título más conocido es Le bateau ivre, pero que tiene muchos otros: La experiencia inconfesableLa bella (evasión de forzados)Naufragio -mi naufragioLa orgía La bella la Medusa:


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Y aún, esta nota de Jean-Claude Silbermann en el léxico de erotismo contenido en el catálogo EROS (59-60), con el retrato de Jean-Louis Forain:


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Repasando los catálogos de la subasta Breton, encuentro este dibujo de Sade en prisión que, aparte estar en su casa, aparece titulado de su puño y letra, por lo cual se le atribuye:


Asimismo, este fantasmal Retrato de Apollinaire, datado en 19 de marzo de 1949:


Ambas imágenes han sido ya incorporadas a los capítulos que he dedicado a estos ilustres antecesores del surrealismo.

domingo, 12 de abril de 2026

Cinco máscaras surrealistas

Estas cinco máscaras fueron creadas por Lou Dubois para la velada organizada por mi inolvidable amigo Sergio Lima el 2 de abril de 2024, como celebración, en el Museo de Arte Moderno de S. Paulo, del centenario del primer manifiesto del surrealismo. 







Han sido reproducidas en el muy bello primer número de Halo, dedicado a las máscaras y las carnestolendas. Tan pronto llegue a mis manos, comentaré el segundo, que contiene mucho material surrealista.

martes, 7 de abril de 2026

"Images pilleuses" de Roland Sig

Constelación de los peces, 1983

Hace unos días dábamos noticia de la aparición de una monografía sobre Roland Gil que viene a hacerle justicia plena, valiendo una vez más aquello de que más vale tarde que nunca. Recordemos que se relacionó libremente con André Breton y de modo esporádico con el grupo parisino, no solo porque vivía lejos de París sino por poco gusto hacia la actividad colectiva. No parece que manejara una buena brújula, cuando vemos cómo optó por seguir a Jean Schuster (quien le dedicaría un buen artículo en 1988) y no se aproximó al equipo de Bounoure, aparte lamentar la expulsión de Max Ernst, más que justificada a tenor de aquello en que acabó convertido quien fuera su primera fuente de inspiración como collagista; también lamentaba, aquí tal vez con razón, que en el café se hablara más de jazz y cine que de poesía. Pero esto es ya anecdotario histórico, y carece de relevancia a la hora de lo principal, que es la emergencia de una obra muy singular y olvidada casi por completo.

El corazón crítico de este catálogo con infinidad de ilustraciones es de Patick Lepetit, quien se ha convertido en los últimos años en uno de los mejores estudiosos del surrealismo. Con magisterio, y tras haber enfocado en otros trabajos su prolongada faceta francmasónica, analiza sus collages, su situación en el surrealismo y su obra escrita, concluyendo con la afirmación de que Roland Sig "se inscribe plenamente en el movimiento surrealista". Hay también un estudio de Pierre Dourthe sobre sus collages eróticos y pornográficos, la mayoría de estos de un carácter blasfemo que hubiera puesto en éxtasis a Benjamin Péret, y entre ellos un homenaje a Oscar Panizza y El concilio de amor. Este estudio es seguido del relato erótico inédito "Alberte en tenue lamée la nuit", que iba a llevar ilustraciones de uno de sus amigos, Robert Lagarde. Otras páginas hay suyas, destacando "La comtesse aux images", y al final una cronología, pero la parte del león se la llevan las reproducciones de sus obras, que solía agrupar en series: "decalcomanimágenes", "colorocolages", "erastitudes", "transapariencias", "constelaciones", "Mutus liber", "Alvéolos del sueño", "Las iluminadoras", un brillante alfabeto, etc.

No todos los días se descubre un conjunto tan explosivo como este. Destaquemos además una bella carta-collage a Breton en 1951 (de la que se reproducen algunas de sus... 36 páginas). Breton poseía también un gran manuscrito ilustrado, pero más material procede de los archivos de Annie Le Brun y Radovan Ivsic o ha sido facilitado por su propia familia. En conjunto, un arsenal de collages, dibujos, pinturas, escritos y cartas que convierten este esmerado y hermoso volumen en una fiesta de la poesía y la imaginación.

"El deseo es mi dinamismo-dinamita".


Pedidos: librairie.metamorphoses@gmail.com. Y recordemos que esta librería ya ha publicado dos libros surrealistas extraordinarios: Chimères de Paul Paun (VER) y Tourbillon d'être de Ghérasim Luca (VER).
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Una de las "iluminadoras" de Roland Gil es Justine, así vista en 1971 y que sumamos a nuestro inventario sadiano: