lunes, 29 de junio de 2026

Jacques Lacomblez (1934-2026)

El concilio boreal, 1989

Partió este último sábado y era una de las grandes figuras del surrealismo (aunque no lo verás en las historias y pendejadas al uso). A guisa de homenaje, hemos preparado un pequeño dosier con cuatro de sus catálogos: el de 1987 en la galería de Bruselas Le Miroir d'Encre, el de 2002 en la de París L'Écart Absolu, el de 2009 en Saint-Brieuc y el de 2016 en la galería Quadri de Bruselas, que tan bellas publicaciones le dedicó.

También reproduzco la entrada de Caleidoscopio surrealista a este inmenso poeta y artista de personalidad extraordinaria, con el añadido de posteriores publicaciones suyas o sobre él.

catálogos Jacques LACOMBLEZ

http://infosurr.net/depart-de-jacques-lacomblez/

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Jacques Lacomblez. Poeta y pintor, y autor de textos críticos y aforismos. En Bélgica frecuentó a Marcel Lecomte, Marcel Havrenne, Achile Chavée y André Lorent. Lacomblez se sentiría más cercano al grupo de París que al de Bruselas, incluso en la entrega al automatismo –y en el interés por el romanticismo alemán, con el que mantiene una relación esencial. Comenzó en el grupo Phases para fundar en 1958 la espléndida revista Edda, que tuvo cinco números entre esa fecha y 1965. En ese año de 1958 conoció a Breton –de quien diría en 1967 que fue un “gran inventor de libertad y de vida”–, participando al siguiente en la exposición “Éros” y en 1960 en la de Nueva York. Colaboró luego en La Brèche (números 3 y 5), con prosas y dibujos, firmando además, en estos primeros años 60, importantes documentos con el grupo. En 1962, escribía Robert Benayoun: “El periplo de Jacques Lacomblez, a la vez subterráneo, glaciar, desértico, desemboca, a través de un circuito introspectivo voluntariamente desorientado, en una suerte de espeleología del pensamiento”.

Ha ilustrado libros de Guy Cabanel, Édouard Jaguer, Roger Brielle, Franklin Rosemont, Laure Missir, Claude Tarnaud. A este último lo llamó “el hombre de la transparencia” –Jacques-B. Brunius, por cierto, los consideraba a ambos los poetas más “radicalmente originales” de la poesía francesa posterior a la guerra. Del máximo interés es su Conversation avec Claude Arlan, publicada por las ediciones Tandem en 1998, así como Le peu quotidien, (“humoresques, impromptus et bagatelles”), en Syllepse, 2001, con ilustraciones de Jacques Zimmermann y un interesante prefacio de Pierre Zimmermann. Otra entrevista destacable hay en el tomo 1 de L’art du jazz, con Éric Benveniste calificándolo de “pintor sonoro-solar, cuya gama cromática se escucha como gama musical”.

Desde 1962 viene publicando libros de poemas y aforismos: L’aquamanile du vent (1962, ilustrado por Guido Biasi), Un pays pour la haine des mots (1963, con cubierta y frontispicio de Juan Carlos Langlois), Grande ligne (1974), Filigranes (1974), L’agonie, l’heure, le vent mêlés (1975, con frontispicio de Urbain Herregodts), Le balcon sur le fleuve (1975, con cubierta y frontispicio de Zimmermann), Corps cité (1981), Cité de mémoires (1984), Un peu de la tisane universelle (1992), Pour une phrase voilée (1996), Le voyageur immobile (2001), Extrême du temps (2007, con ilustraciones de Lucques Trigaut), La nuit défénestrée (2009), Un temps de corte paille (2011), Presque rien (Mélans légers) (2011, con ilustraciones de Laure Missir), Jetées d'exil (2013) De dérive et d'instant (2016), Bois flottés (2016 y 2017), Sautes d’instant, brins d’humeur et un petit bout de jardin (2024, con dibujos de Jean-Claude Silbermann) y Souvenirs, avatars & peccadilles (2025). En 2010, su antología D’ailleurs le désir lleva collages de Suzel Anya y prefacio de Claude Arlan.

Desde 1998, en que le dedica La forêt protégée ou les fées au vert, ha prodigado las referencias a obras y pasajes de textos de André Breton, como L’air de l’eau (1999). En 2001, siete dibujos suyos y seis “postulados” de Édouard Jaguer se inspiraban en Pez soluble (En marge de “Poisson soluble”). De 2006 son los dibujos de Douze constellations de Jacques Lacomblez pour André Breton où gravitent les étoiles renversées de Guy Cabanel.

De aforismos se publicaba en 2008 Pages de mégarde, con ilustraciones de Jean-Claude Charbonel, quien en 2009, al organizarle una exposición, dedicaría a su obra plástica “El tiempo cristalizado o la búsqueda de lo real absoluto”, señalando sus “afinidades profundas con la materia de Bretaña”. En el catálogo de Les Yeux Fertiles, donde expuso en 2002, hay textos de Benayoun, Havrenne, Henein, Jaguer, Lecomte, Tarnaud, pero más importante aún es el bello catálogo de la galería Quadri en 2004 Jacques Lacomblez de 1950 à 2004, con un gran ensayo de Jaguer y muy completa documentación (otro, en 2014, llevará textos de Guy Cabanel, Jean-Michel Goutier y Laurens Vancrevel). En 2011, se editó el filme de Ludovic Tac Jacques Lacomblez, marxiste et surréaliste, y en 2019 aparecía en Le Grand Tamanoir una "antología de miradas" sobre su obra, titulada Un jardin universel, con escritos de  Gérard Durozoi, Heribert Becker, Guy Cabanel, Jean-Michel Goutier, Jean-Pierre Lassalle, Georges-Henri Morin, Pierre Prigioni, Michel Remy, Ludovic Tac, Jacques van Lennep y Laurens Vancrevel. Fiel al surrealismo, aún vemos colaborar a Lacomblez en el almanaque Lo que será de Brumes Blondes, 2014.

“No conversar más que con los que consideran a las medusas como la lencería fina de bellas náufragas”.

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Jacques Lacomblez es un nombre recurrente en este blog desde sus inicios hasta los últimos años. Recopilando las principales entradas que le he dedicado, reparo que en una de ellas había yo reproducido ya el primero de los catálogos que he subido hoy al pdf.

2012 quadri gallery

jueves, 25 de junio de 2026

El poema collage, estudiado por Georges Sebbag

Ya nos hemos referido a la poca relevancia crítica de que ha disfrutado el poema collage, tan cultivado por el surrealismo desde sus orígenes. Por fin, los poemas collages han sido estudiados en profundidad por Georges Sebbag, centrándose en sus primeros tiempos, pero llegando ahora a los años 30 con un inesperado practicante de los mismos: el célebre pintor Pablo Picasso.

Los hitos iniciales del poema collage surrealista los marca, como es de suponer, André Breton, quien desde 1918 da el puntapié de salida, antes incluso de que haya nacido la escritura automática, con el poema collage versificado "Para Lafcadio". Del 13 de enero de 1919 es la espectacular carta collage a Jacques Vaché (quien había muerto una semana antes de que Breton, sin saberlo, la escribiera), objeto del fascinante libro de Georges Sebbag L'imprononçable jour de sa mort. Jacques Vaché. Janvier 1919, donde se reproduce el facsímil de la carta. Bien conocido era, a diferencia, y del mismo año, "El corsé misterio", poema collage confeccionado a partir de material periodístico, o sea de sus artículos y su publicidad, que contagia a sus amigos Louis Aragon y Théodore  Fraenkel (quienes por añadidura también habían recibido de Breton cartas collages). Pocos años después, concretamente en 1924, este tipo de poema collage es cultivado por otros miembros del grupo, como Jacques Baron, Simone Breton, Robert Desnos, Max Morise y Georges Limbour. Con posterioridad, otros surrealistas se han interesado por el procedimiento, sin que hasta la fecha nadie haya hecho ni siquiera un inventario mínimo de este curioso apartado creativo.

El nuevo libro de Sebbag, titulado Aragon, Leiris, Péret, Fraenkel, Picasso, collagistes surréalistes. Mars 1920-décembre 1935, procede al análisis de los poemas collages de estos autores, a partir de las fuentes periodísticas con que fueron elaborados, al alcance hoy gracias a la tan útil digitalización de la prensa. Sebbag reproduce casi todas esas fuentes, y el resultado es un volumen que es todo un placer lúdico para el lector, con la añadidura de la inteligente interpretación que va haciendo el investigador de todos los poemas, aunque en ocasiones esa interpretación sea difícil y hasta imposible.

Los dos primeros surrealistas abordados son Aragon y Leiris, el primero con cuatro poemas de 1924 y el segundo con otros cuatro incluidos en los relatos de Le point cardinal (1927). Uno de los motivos más atractivos a lo largo del libro es el de las conexiones entre los nombres de la constelación surrealista a la hora de los recortes, coincidiendo los orígenes de tal o cual material de Aragon con otros de Baron, Simone o Breton, los de Leiris con otros de Péret y Breton, los de Péret con otros de Breton y Aragon y los de Fraenkel con otros de Breton.

Los de Benjamin Péret, "el amante inmoderado" como lo designa para título de su capítulo Georges Sebbag, son los más apetitosos del conjunto, en especial "Aussitôt parue..." y el de ...et les seins mouraient... El primero de estos ya ofrece una llamativa composición tipográfica, pero el segundo es una de las piezas maestras del género, la joya de más quilates en la colección presentada por Sebbag Recordemos que el delirante relato peretiano se publicó en 1929, pero está datado en 1926, y que su personaje, Macarelle, sumergido en constantes aventuras, al echarle una mirada al cielo veía en él el siguiente poema collage, reproducido a doble página:


Sebbag distingue en este "vasto cielo estrellado" catorce células o secuencias poéticas procedentes de 48 recortes (cuyo origen ha descubierto en 43 casos): Péret ha concebido "una constelación de pequeños poemas cuyo modo de lectura exige cambios de dirección cuando se pasa de una célula a otra. El poema collage en doble página permite una modulación particular del espacio y el tiempo. Mientras que el espacio se asemeja a una vasta extensión (tierra, mar o cielo), el tiempo se difracta en una explosión de momentos centelleantes. Benjamin Péret parece encontrarse a gusto en esta configuración". Sebbag, tras señalar cómo el poema participa de la atmósfera característica de los cuentos de Péret, aún diferencia lúcidamente su poema visionario de una composición tipográfica de Birot publicada en Sic, y en general de los poemas similares de las tendencias anteriores, incluidos el dadaísmo y el futurismo.

No hay resaca con los cuatro poemas collages de Fraenkel, datados entre 1920 y 1922, ya que ofrecen mucho interés y en este caso participan de su "humor sombrío", cercano al del Dr. Faustroll y a Dadá. Es el momento de remitir a una entrada de este blog, hace tres años, ya que remite a su vez a un artículo pionero del propio Sebbag (VER), cuando solo se conocían dos de estos cuatro poemas. El de la muerte del papa es singular por la presencia en fuerza de la foto.

Y por último, Picasso, con tres singularísimos poemas collages de 1935 íntegramente escritos, o sea sin cortar y pegar. Como es habitual, se acude sobre todo a los sucesos, si bien en este viaje a los periódicos de hace cien años nos sorprendemos, más que con la barbarie habitual de las costumbres, con algunas noticias turbadoras, tal la del éxodo rural que ya se producía en Francia allá por 1925.

Cierra el libro Sebbag con una reflexión sobre el collage en los tiempos que corren, cuando se ha convertido en una "planta invasora", un "deporte universal" y tantísimas veces un "puro bandidaje" plagiario. Los medios digitales han contribuido en este caso a acelerar el desastre.

Tras el trabajo de los poemas collages, encontramos un catálogo de las publicaciones consagradas por Jean-Michel Place al surrealismo "y compañía". Y el inventario es apabullante: revistas capitales, la colección "Surréaliste" (once tomos), la colección "Surréalisme années 2020" (nueve tomos), los cinco libros de y sobre Claude Cahun y la colección "Entre deux jours" dedicada a Vaché y Breton y al cuidado sus cuatro preciosos volúmenes del mismo Georges Sebbag. Señalemos que Dix cahiers surréalistes, que forma parte de la colección "Surréalisme années 2020", reproducía muchos otros poemas collages, compuestos en la primavera de 2024, y fue reseñado aquí hace exactamente un lustro (VER)

martes, 23 de junio de 2026

"Soapbox", 253-255

Nuevo trío de Soapbox, con Pierre Peuchmaurd, Jan Svankmajer, Massimo Borguese (un homenaje a los "alquimistas surrealistas"), un poema de Christine Delcourt a Guy Cabanel, etc.:







domingo, 21 de junio de 2026

"La Révolution Surréaliste", 7

Aparecido el 15 de junio de 1926, el número 7 de La Révolution Surréaliste es algo menos potente que los anteriores, pero manteniendo un nivel que aún hoy pasma. La vuelta de portada señala la aparición en las Ediciones Surrealistas de la bola de nieve de Picasso, y anuncia las de Man Ray, Tanguy, Malkine, Picabia y Arp, aunque solo se editaría la del primero (cuyo Revolving Doors, acabante de salir, también se publicita aquí); curioso es otro proyecto truncado: una antología poética en diez discos por Aragon, Artaud, Breton, Desnos, Éluard, Morise, Péret y Soupault. Al otro lado de la página, se dan lúdicamente los nombres de los artistas que están exponiendo en la Galérie Surréaliste: 

El privilegio editorial se concede a Artaud, con su L'enclume des forces, que preside la foto de Man Ray con su maniquí entre un cono y una esfera, punto de partida de su cuadro Aline y Valcour. Otras ilustraciones hay en este número de Chirico, Arp, Dedé Sunbeam, Picasso, Masson y tres debutantes: Tanguy, Pierre Roy y Malkine. Tanguy aún se vale del collage y de la fantasía gráfica, y aún presenta figuras antropomórficas. De Chirico hay dos: una es La partida del poeta, y la otra El enigma de la fatalidad, que ilustra la continuación de El surrealismo y la pintura y perteneció al propio Breton. También está la foto de la vitrina de corsés, un clásico de Atget, ilustrando la sección de los sueños (uno de Marcel Noll y otro de Michel Leiris). De La noche de amor de Malkine dirá Édouard Jaguer que es "uno de los cuadros más felices que el primer surrealismo haya engendrado"; helo aquí, en color:


Hay poemas de Soupault (con la foto de una escena ritual de la Nueva Bretaña), Éluard, Leiris (mezclando dos poemas, lo que se corregiría en el número siguiente) y Desnos, de este sus sublimes Poemas a la Misteriosa, tres de los cuales traduciría Aldo Pellegrini en su antología. En cuanto a los "Textos Surrealistas", son de Arp y Aragon.

Pierre de Massot escribe sobre Étienne Marcel, pero más interesante es el desaforado relato del incomparable Benjamin Péret, "La última noche del condenado a muerte", mientras que de Crevel, quien acaba de publicar La mort difficile, hay el relato, más convencional a su lado, "El puente de la muerte".

Las "crónicas" son de Marcel Fourrier (grupo Clarté y única colaboración no surrealista) y Maxime Alexandre (el soberbio "Libertad, libertad querida"), y a ellas sigue la "Protesta" de Aragon y Breton por la participación de Max Ernst y Juan Miró en los ballets de Diaghilev, si bien ambos serían "rehabilitados" en el número siguiente.

Añadamos que en este mes se publica la segunda edición del Manifiesto y Pez soluble, pero con el novedoso añadido de la Carta a las videntes, aparecida en el número 5 de la revista. 

jueves, 18 de junio de 2026

Les Yeux Fertiles: Guylaine, GSP

El Grupo Surrealista de París expone en Les Yeux Fertiles (Tout doit apparaître!) y presenta el viernes el número 6 de Alcheringa.


Sigue, el día 25 y en la misma galería, la inauguración de una exposición de Guylaine, en que se presentará un libro editado por L'Or aux 13 Îles, con textos de renombre. Hemos nombrado a Guylaine a propósito de publicaciones de François-René Simon, Roger Renaud, Pierre Peuchmaurd, Alain Joubert y Guy Cabanel. Ya era hora de disponer de una buena publicación sobre ella.

lunes, 15 de junio de 2026

"La Révolution Surréaliste", 6


Hace hoy cien años que aparecía el número 7 de La Révolution Surréaliste, pero por despiste habíamos olvidado celebrar el número 6, publicado tres meses antes y el primero sin la bonita cubierta de color naranja.

Se abre el número 6 con un poema de Éluard que incluiría Aldo Pellegrini en su prestigiosa antología; este año publica Éluard Capital del dolor. En la página contraria, se anuncia una revista del grupo (con el de Clarté) que no vería la luz: La Guerre Civile, pero en contrapartida sí tendría alguna posteridad la Galérie Surréaliste, que se inaugura el 26 de marzo con una exposición de cuadros de Man Ray y objetos de las islas, cuyo catálogo es la segunda de las Éditions Surréalistes (la tercera sería la bola de nieve de Picasso). Esta exposición la consideró "indecente" la prensa por la colocación en la vitrina de una escultura oceánica que es la que, fotografiada por Man Ray, aparece en la cubierta del catálogo; pertenecía a Breton, como la mayoría de las obras expuestas.

Una sorprendente colaboración es la de las fatrasies de Bataille; no lleva firma y fueron pedidas por el grupo a través de Michel Leiris. Sigue una defensa de Lautrémont por Paul Éluard, contra la revista Le Disque Vert, que dirigía el vanguardista Paul Dermée. 

Los "Textos surrealistas" son cuatro claves poemas de Breton que incluiría luego en Le revolver à cheveux blancs y que aquí no llevan sus títulos: "Camp volant", "Non-lieu", "Sur la route qui monte et descend" y "Les attitudes spectrales"; el segundo de ellos sería antologado por Pellegrini y concluye con el bello verso "Jamais la liberté que pour la liberté".

De Soupault, al borde de su justa defenestración, hay un relato, pero más interés ofrecen la "Entrada de los súcubos" de Aragon (quien este año publica El campesino de París, el gran libro surrealista de 1926) y la entrega final de "Esos animales de la familia" de Péret. Los papeles secantes fotografiados en el consejo de ministros sirven para mostrar "el cretinismo de nuestros dirigentes", "esas almas imbéciles" tan similares a las de hoy en cualquier país, y en la misma dirección, la foto sin comentarios del Prix Femina recuerda que la madre de los imbéciles está siempre preñada y no hace distinciones de sexo. Siguen una "confesión" de Desnos, maravillosa como todos sus escritos de esta época, y la tercera parte del Glosario de Leiris. Una de las palabras definidas, "Ruina" ("l'air y bruit, l'ennui s'y amenuise") fue ilustrada por Masson, quien también haría la portada del libro, solo editado en 1939:



La sección de Poemas los tiene de Viot y Baron, pero palidecen al lado de la sensacional "Mort héroique du lieutenant Condamine de la Tour", que Péret envió al concurso de poesía de la Academia Francesa. Hay aún, en este riquísimo número, un relato de Unik inspirado en el cine cómico y "crónicas" llenas de espíritu subversivo por Crevel (quien acababa de publicar Mi cuerpo y yo), Crastre, Éluard y Masson. Breton, en fin, continúa con "El surrealismo y la pintura", dedicado a la palinodia chiriquiana, con la ilustración de su Orestes y Electra tachada vigorosamente, al modo de lo que haría en los años 30 en Tenerife Gaceta de Arte con los ejemplos de arte retrógrado.

No obstante, los surrealistas siguen ilustrando la revista con reproducciones de Chirico. Hay otras de Masson (una de ellas, Las constelaciones), Man Ray, un Picasso lamentable, Max Ernst (quien exponía en París este mes, llevando su catálogo poemas de Éluard, Péret y Desnos, y publicaba este año Historia natural) y, por primera vez, Arp. Una máscara oceánica ilustrando los poemas de Breton, a la vez que remitía a la exposición en la galería surrealista, proclamaba el valor mágico que el arte tenía para los surrealistas frente al estético o el decorativo.


martes, 9 de junio de 2026

Jarry en Silbermann y Welson

Uno de los catálogos de exposiciones de Jean-Claude Silbermann que poseen especial relieve es el titulado Jean-Claude Silbermann. Le pointillé clandestin, Brest, 2007.

Con textos suyos, una entrevista, buenos artículos y cerca de cien páginas bien ilustradas, incluye reproducciones de las ilustraciones que le hizo en 2006 a El supermacho, una de las obras clave de Alfred Jarry; por ello las añado a mi saga de Jarry y el surrealismo:




"et il commença de s'assoupir près de sa compagne endormie dans l'absolu"

"on ne fait pas grand, on laisse grandir"

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Jarry sigue inspirando a algunos surrealistas, incluido ahora mismo John Welson, quien acaba de terminar este Ubú rey: