martes, 23 de noviembre de 2021

Witold Gombrowicz, por Georges Sebbag

El mentalista indomable

Gombrowicz mentaliste es el título de este excelente ensayo de Georges Sebbag, en que se aborda la figura y la obra de uno de los grandes escritores y espíritus del siglo XX.

En 1968, dentro del número 3 de L’Archibras (el de la portada con el teléfono Black Power), se publicaba una entrevista de Sebbag a Gombrowicz seguida de su artículo “La razón errante”, en que reseñaba su última novela, Cosmos, aparecida un año antes. Pero es que ya Sebbag había publicado en 1966, cuando era aún estudiante de filosofía, en Critique, la revista fundada por Georges Bataille, una recensión de sus obras publicadas en lengua francesa. Este interés por Gombrowicz ha tenido continuidad y se remata ahora, cincuenta y cuatro años después, con este libro que hubiera sin duda agradado a Gombrowicz, ya que a la vez que lúcido está por completo exento de esa pedantería que el escritor polaco detestaba.

Lástima que no llegara a buen puerto el proyecto de adaptación cinematográfica de Ferdydurke, evocado por Éric Losfeld en sus memorias. Dirigida por Sebbag, iba a contar como actores estelares con Mimi Parent, Alain Joubert y el propio Losfeld, quien estaba convencido de que aquel iba a ser para él el inicio de una gran carrera cinematográfica...

El repaso a las ideas motores de Gombrowicz se funde con un estudio de cada una de sus novelas, que fueron todas memorables. Como Georges Sebbag es un hombre del surrealismo, y uno de sus mejores estudiosos en el último medio siglo, no deja nunca de señalar las coincidencias de su escritor con este movimientoo, nunca traídas por los pelos. En varias ocasiones, Gombrowicz, que era un admirador de Lautréamont y de Jarry, celebró la pugna del surrealismo contra la Forma, y su interés por los fenómenos de azar objetivo no son desconocidos de cualquier lector de sus novelas. Pero además he aquí esta cita que yo he espigado en el repaso a algunas de sus páginas a que me ha convidado la lectura del libro de Georges Sebbag: “Todo lo que se refiere al sueño me fascina y me excita”. A lo largo de su indagación, Sebbag se apoya también en Roussel y en Trost.

He aquí un estudio que hace revivir al escritor de que se ocupa, lo cual es ave rara in terris. Pero es que además las obras de Gombrowicz han resistido muy bien el paso de los años y resultan hoy tan actuales como en el momento en que aparecieron. Georges Sebbag lo sabe y no deja de salpicar sus páginas de comentarios sobre la sociedad occidental que enlazan con otros libros suyos como Le masochisme quotidien, Le dégoût, le sans goût Le génie du troupeau o Le gâtisme volontaire, cuyos títulos ya son bastante orientativos y hasta no carecen de un cierto sabor gombrowiano.

En fin, la vuelta más esmerada y fértil a un escritor central y genuino, ahora que ya tenemos perspectiva para ver la de charlatanes que dio el siglo XX (no hablemos, por caridad, del presente).

gombrowicz mentaliste






*

Esta obra de Georges Sebbag me llevó a repasar las publicaciones que tengo de Gombrowicz. Curiosamente, no encuentro ni una sola de sus novelas, perdidas en la vorágine de los años (alguna por prestarla y un par de ellas porque las leí en Portugal, donde yo me desprendía de los libros una vez acabados, ya que el movimiento constante no me permitía conservarlos). Pero sí tengo su diario (páginas arrancadas, ya que también lo leí en Portugal), su testamento, la embestida genial al Dante, el intercambio de cartas con Dubuffet (quien se queda un par de escalones por debajo de su interlocutor), su curso de filosofía en seis horas y cuarto y la invectiva contra la poesía. Esta última se publicó en Portugal junto a El deshonor de los poetas de Peret: un volumen explosivo, aunque no tanto como el que reunía a Vaché y Cravan, al que me he referido en otra ocasión.

La imagen de Gombrowicz es la de un feroz individualista: en los tiempos que corren hubiera sido de los pocos en negarse a esa monserga fascista hoy ubicua del “bien común” (no otra cosa representa el fascio), en cuyo nombre todos están siempre prestos a sacrificar la libertad individual. Tanto como la pedantería, el “olor a universidad” (la universidad era para él una fábrica de cretinos), los especialistas, las generalizaciones, el objetivismo o la ciencia (cuyo desarrollo significaba para él la muerte y a la que declaró “eterna guerra”), como la patria, los periódicos o la retórica, Gombrowicz detestaba el oscurantista “nosotros”. Actualísima es también su afirmación de que “la mentira permanente nos corroe”, o la consideración de que Europa es “un desierto” (y más aún: “la muerte”). En sus mejores momentos, el tono de las invectivas solo hace pensar en otro implacable: Thomas Bernhard. Yo me he deleitado leyendo de nuevo su burla de Borges y de su literatura sobre la literatura (aunque Gombrowicz reconoce que detesta aún más a quienes rinden culto al pope bonaerense), o las del estructuralismo, el nouveau roman, la filosofía occidental (de la que solo libra a Schopenhauer por haber escapado a las taras del “intelectualismo” y de la debilitación de la sensibilidad), el existencialismo, el marxismo. No conocía o recordaba yo, en cambio, el análisis demoledor a que sometió a Mascolo, un nombre conocido de los surrealistas, y es que Gombrowicz rechazaba con la misma fiereza tanto a los comunistas como a los católicos o a los chovinistas.

¡Qué espíritu tan saludablemente salvaje! Tuvo el valor de definir a la estupidez como “hermana gemela de la inteligencia” (y cómo olvidar su mejor apotegma “Cuanto más inteligente se es, más estúpido”). Y el día que visitó el Louvre lo describió como “uno de los lugares más estúpidos del mundo”. Ungaretti, cuando cayó en sus manos el magnífico panfleto contra Dante, escribió: “El libro de ese polaco sobre Dante es innoble. Es insensato e imbécil haber publicado una calumnia así. Yo lo he roto en mil pedazos y he enviado al diablo esa monstruosidad producida por un cretino”.

¿Quién tiene ya esa altura?  Autor, encima, de cinco novelas extraordinarias, Gombrowicz fue un maestro incomparable, cuya importancia capital Georges Sebbag nos ha vuelto a recordar de la mejor manera posible.

Blog en hibernación

Hoy se cumplen diez años de la apertura de este espacio dedicado al surrealismo. A la vista del espectáculo entristecedor, por no decir bochornoso, que viene dando el surrealismo, a lo que se suma el silencio en que están incurriendo algunos amigos (o que uno creía tales) de quienes antes recibía informaciones y de los que hoy me entero de lo que publican por otras vías, y como para mí no hay pasado si no hay presente, este blog entra en hibernación indefinida.

Lo que más me apena es no seguir divirtiéndome con estas antologías de imágenes, que de paso servían para joder la marrana:

última galería

giorgio agamben

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Martin Stejskal / Zuzana Lazarová


Martin Stejskal, uno de los grandes nombres del surrealismo checo, expone en una galería de Praga, conjuntamente con Zuzana Lazarová.

*

La Galería Pstrossova 23, donde transcurre la exposición, advierte: “En relación con la situación epidémica, hay que observar las medidas de higiene y presentar un certificado de vacunación o una prueba negativa para covid-19”.

A estos extremos hemos llegado, por ahora (al principio era solo “un papelito para facilitar los viajes”), y este es la situación del surrealismo en noviembre de 2021. Por “medidas de higiene” se entiende lavarse las manos (de todo lo que está pasando) y llevar puesto un bozal (para ocultar aquello en que cada uno se ha convertido).

galería 34


*

Como vemos en las siguientes fotos, los surrealistas checos se lo pasaron pipa en la apertura de su exposición, tras haber presentado su certificado “sanitario”, que margina a cuatro millones y medio de sus compatriotas, aunque ellos demuestren ser buenos ciudadanos preocupados por el BIEN COMÚN. Con la misma preocupación y la misma alegría en el trabajo, otros surrealistas que se han pasado la vida ladrándole al capitalismo, y que a la hora de la verdad han demostrado no ser sino sus mascotas, presentan sus libros y sus revistas o participan en un “encuentro de amigos” provistos de las mascarillas “sanitarias” con que muestran plena obediencia aun a las medidas más estúpidas del Régimen. Y ahora mismo, cuando las sociedades occidentales se han convertido en sociedades fascistas de coartada sanitaria, la tribu surrealista se entretiene contestando bucólicamente a una encuesta sobre... surrealismo y arquitectura. Esto es el surrealismo en noviembre de 2021.





lunes, 15 de noviembre de 2021

“Dreamdew”, n. 28

Nada menos que 28 números lleva ya este precioso boletín onírico. Esta vez ilumina la figura de un artista popular mejicano y sus “alebrijes”, complementando los deliciosos sueños de Remedios Varo traducidos a la lengua de William Blake. Y no falta, por supuesto, la habitual sección de sueños.

pdf




domingo, 14 de noviembre de 2021

“Peculiar Mormyrid” y la reinvención del Viaje


Este es uno de los mejores números de la revista Peculiar Mormyrid, con infinidad de colaboraciones repartidas a lo largo de unas 250 páginas, y sin que ninguna de las verbales se convierta en el típico tostón habitual en otras. Con el reciente número de Alcheringa (Grupo Surrealista de París), brinda una óptima oportunidad de acceder a las fuerzas del surrealismo actual, fértil en indagaciones, propuestas e inventiva.

El volumen se estructura muy bien, en catorce secciones. Con abundantes ilustraciones a todo color, es un placer hojearlo, a distancia brutal de la edición digital (a ver si se les mete en la cabeza a todos que un libro o revista-libro sencillamente no existe).

En las “Preparaciones para el viaje”, Mattias Forshage pasa revista erudita a los viajeros sistemáticos, esporádicos o accidentales del surrealismo: Cramer, Viot, Mary Low, Artaud, Breton, Péret, Benoît, los emigrantes a América, Granell, Tarnaud, Ted Joans, Rik Lina... De Ted Joans no me consta para nada que trabajara en una empresa aérea ni sin duda puso nunca un “selfie”, y no conocer los viajes de Rik Lina no da permiso para cuestionarlos (en su casa de Amsterdam pueden admirarse sus cincuenta cuadernos de dibujos realizados a lo largo de sus dilatados viajes por el mundo). Pero sea como sea, el viaje surrealista queda a años luz del viaje romántico, y no ofrece nada que se pueda comparar ni remotamente al Voyage à Orient de Gérard de Nerval.

Sigue un cuestionario con respuestas del propio Forshage, Jason Abdelhadi, Michèle Bachelet, Steven Cline, Joël Gayraud, Stuart Inman, Juan Carlos Otaño y Christopher K Starr. Hay aquí observaciones muy interesantes y las preguntas están bien planteadas.

Sasha Vlad, movilomanía

La caja de sorpresas sigue con una soberbia colaboración de J. Karl Bogartte, la “movilomanía” de Sasha Vlad (dibujos realizados con el movimiento del autobús en que se viaja), un juego itinerante de The House of Mysticum, una muy fina comunicación de Antonella Gandini y otra de Janice Hathaway (con un divertido poema para acompañar las demostraciones de su viaje fotográfico en la propia casa), los encuentros por Jason Abdelhadi de unos naipes (entre ellos el del Barco Ebrio) dispersos por los alrededores del “Grotesque Nameless Monument” y un breve ensayo de Anthony Redmond que se cierra con unos versos del inmortal Hellhound on my Trail de Robert Johnson.

Es el momento de surgir una diatriba de lo más feroz contra el turismo y el “sistemático desencanto” del mundo llevado a cabo en estas últimas décadas hasta el último rincón del planeta. Todos los párrafos de esa página 89 los marqué con asteriscos e ídem toda la siguiente en general, hasta encontrarme al final con que Massimo Borguese nombra mis viajes portugueses, recorrido el rectángulo rebelde “a la manera de un rabdomante”. Nada puede halagarme y alegrarme más que un piropo a Lusitania fantasma y sus fotografías correspondientes: mis incontables vagabundeos, siempre solitarios y abismados, por la tierra portuguesa, creo que pueden ser un ejemplo de abolición de la contradicción entre viaje interior y viaje exterior, aparte haber sido fuente de la mayor parte de los poemas y relatos que he escrito en los últimos 34 años.

Esta implacable diatriba contra el turismo debe ser ubicada con todos los honores junto al “Manifiesto anti-turístico” de Joaquim Palminha Silva, publicado en el número 73-74 de la revista libertaria portuguesa A Ideia. Aquí antecede a otro de los momentos fuertes de la revista: “Reinventando el espacio (Memorias del agua)”, en que seis maravillosas pinturas de Izabella Ortiz inspiran un texto de Mattias Forshage magnífico como todos los suyos.

Izabella Ortiz, pintura

Los mormíridos elaboran luego unas estupendas tablas sobre los modos de transporte (en forma de encuesta), los viajeros estáticos, los grandes viajeros pre-surrealistas y los juegos surrealistas itinerantes, con sus lugares de celebración. Es otro de los puntos altos de este número, ya que el texto de Jason Abdelhadi cala bastante hondo y se enriquece con un apéndice curiosísimo en que intervienen el dibujante de cómic Rodolphe Töpffer, los circos que recorrían América, un misterioso hombre provisto de un yelmo que le impedía ver y que pretendía recorrer el mundo en 1908 tan solo con un carrito, con la finalidad de encontrar novia, un actor elizabethiano que viajaba danzando, el propio Charles Fourier y los viajes de la Armonía, etc.

Sasha Vlad y Dan Stanciu nos deleitan con seis nuevos capítulos de uno de los libros surrealistas más memorables de los dos últimos decenios: The Parasite of the Azure; he aquí uno de ellos:

Dan Stanciu/Sasha Vlad,
Les parasites de l'azur

En fin, para no ser prolijos (y de nuevo cada lector encontrará sus preferencias), resumiré destacando la sección centrada en el sueño; la dedicada a las islas, los archipiélagos y el surrealismo, en que, aparte la intervención preceptiva del Inner Island Group y el relato verdaderamente excepcional de un viaje  a Sirenusa por el grupo La Sirena (con un estupendo poema colectivo), la introducción nos recuerda la experiencia surrealista de 2017 en la isla de Wight (The archaeology of hope) y nos remite a un documento del grupo surrealista de Estocolmo (We see the sea); el guion de una película por Steven Cline; y un recorrido que consta en los Ghost Paper Archives. Más textos e imágenes hay de Bruno Jacobs, Paul McRandle, Javier Gálvez, Kathleen Fox, David Coulter, Doug Campbell, Vittoria Lion, Erik Vole, Hazel Cline, Guy Girard, Joël Gayraud, Tony Roehrig, Philip Kane, Abegalia, Benedict Keaney, Eugenio Castro, Wade German, Nicholas Alexander Hayes, Aaron Dylan Kearns, etc. Nada hay aquí de relleno ni nada que nos aleje del surrealismo.

Por descontado, cuando se La nombra, nadie habla sin respeto y devoción de la “Pandemia”, aunque Stuart Inmann cita el último libro de Giorgio Agamben (Where are we now?), uno de los pocos pensadores europeos que ha desenmascarado ese nuevo disfraz de Elohim. Por otra parte, hallo insidioso que uno de los colaboradores (carece de importancia cuál) insinúe que viajar sea “una necesidad humana para todos” (nunca me ha gustado eso de “todos”). Poco antes de la aparición del neoElohim, el presidente de España, un deficiente mental (y criminal) dijo, quedándose tan pancho, que el turismo “está inscrito en el ADN humano”, pero yo conocí en las tierras portuguesas de Miranda y Carrazeda seres sublimes (y para mí envidiables), hoy ya en la Tierra de la Verdad, que no salieron jamás de su aldea y de su entorno (lo cual sin duda nunca los acomplejó), por no hablar de los “viajeros sésiles” enumerados en una de las tablas de los mormíridos a que más atrás me refería.

Con diez espléndidos números en su haber, Peculiar Mormyrid expresa un surrealismo vivo y sin concesiones, ya con seis años en el candelero.

pm 10

Doug Campbell, Tormenta sobre Sirenusa, con el castillo de Praga

“There ain’t no such animal”

Haciendo la reseña del número 10 de Peculiar Mormyrid, tomo conocimiento de otro texto polémico, en el blog del grupo, sobre las “componendas” en el surrealismo:

no hay tal animal

sábado, 13 de noviembre de 2021

Cahiers Benjamin Péret n. 10

Jean-Jacques Lebel,
Benjamin Péret abriendo la oreja para escuchar el canto de un pájaro, 1958

Acaba de publicarse el décimo número de los Cahiers Benjamin Péret.

El principal dosier se dedica a las traducciones de Péret a otras lenguas (portuguesa, española, italiana, alemana, inglesa, etc.) y está lleno de curiosidades, no las menores la que ofrece una traductora al persa y las de Samuel Beckett reveladas por Gérard Durozoi. Los otros dosieres se dedican a David Gascoyne y J. H. Matthews, que supieron divulgar a Péret.

La sección de correspondencia da a conocer unas cartas a Westphalen, en que Péret pide ayuda al poeta peruano para su antología de cuentos y leyendas tradicionales.

Los estudios son tres, todos muy interesantes. Jacques Demarcq se ocupa de la antología de poesía surrealista que elaboró Péret y Arturo Schwarz publicó en Milán en 1959. Gérard Durozoi nos descubre las sorprendentes ediciones Kickshaws del tipógrafo John Crombie y Sheila Bourne, que contaron con poemas de Péret. Y Manon Julian ilumina la figura brasileña de Pagu (Patrícia Galvão), que conocemos gracias a Sergio Lima.

En los documentos encontramos al Péret traductor, en este caso del poeta peruano Augusto Lunel, y Hervé Girardin, Gérard Durozoi y Richard Walter homenajean a Jean- Michel Goutier, fallecido hace un año.

Las “Actualidades” recuerdan a Simone Debout, Her de Vries, Bernard Noël y Michel Zimbacca y proceden al habitual registro reseñístico. Es obligatorio señalar aquí la publicación de una muy importante monografía sobre Pieyre de Mandiargues:

visions de mandiargues

Hay reseñas también de Hiémale de Jacques Lacomblez, el primer tomo de los cuentos de Leonora Carrington en traducción francesa,  la monografía de Humphrey Jennings por Michel Remy y Neil Coombs, Les Sans-Culottides de Guy Girard, las cartas de André a Simone Breton, Na zona tórrida do Brasil de Péret en 100/Cabeças, etc.  (En la reseña de esta última se habla de “la calamitosa situación política y sanitaria que reina en Brasil”: por lo visto en Francia se vive en una armonía política y sanitaria digna de Fourier o de Jauja.)

Se cierra este número con un índice de los diez ya publicados. Como siempre, esmero de diseño y felices ilustraciones, de Jean-Jacques Lebel, de Jean-Claude Silbermann, de Guy Roussille, de Aube Breton, de Gilles Ghez, de Alex Januário.

cahier 10