miércoles, 15 de julio de 2026

Henri Rousseau y el surrealismo (2)

Una de las cartas de analogía publicadas en el número 5 de Le Surréalisme, même (1959) es la de Henri Rousseau: 


En 1961, el primer número de La Brèche contiene un largo ensayo de André Breton, interrogándose sobre Rousseau como escultor, que puede leerse también y mejor en Le surréalisme et la peinture. A este ensayo pertenece la siguiente declaración, en letras mayúsculas: "D'INTÉRÊT DÉRISOIRE AU POINT DE VUE RÉALISTE, CES OEUVRES SONT BEL ET BIEN DE RESSORT SURRÉALISTE AVANT LA LETTRE (au même titre que les premiers Chirico)".

Al año siguiente, 1962, Fuego libre, espléndido libro de Enrique Molina, contiene un poema que nos remite a uno de los más bellos y conmovedores cuadros del aduanero:



En 1963, Vratislav Effenberger dedica una monografía a Rousseau, como hará Renzo Margonari en 1978. A otra gran figura del surrealismo checoeslovaco, Karol Baron, se debe este Homenaje a Rousseau, de 1985, perteneciente a su ciclo "Día, semana, mes, año":

Por último, de los años 80 es una de las características cajas de Allan Glass, La flauta de Rousseau:


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Para José Pierre, Niño en las rocas era una de las obras más "oníricas" que había conocido:


El mismo José Pierre señala cómo la obra de Rousseau (y lo parafraseo) concluye con un himno triunfal al sueño femenino, identificado con la mujer misteriosa y radiante, y André Breton escribía, de esa maravillosa obra, El sueño: "En este gran lienzo, toda la poesía y con ella todas las gestaciones misteriosas de nuestro tiempo están incluidas; ninguna otra me hace sentir, en la frescura inagotable de su descubrimiento, el sentimiento de lo sagrado":

domingo, 12 de julio de 2026

Henri Rousseau y el surrealismo (1)

El "mirífico" Henri Rousseau, como lo llamó André Breton, está presente en el surrealismo desde sus orígenes. En efecto, Les Champs Magnétiques iba a llevar nueve ilustraciones inspiradas en sus cuadros, aunque al final se limitara a los retratos picabianos de los dos poetas. Al año siguiente, en la valoración de Littérature (n. 18), recibe altas calificaciones por parte de la plana mayor del grupo: sobre 20 puntos, 17 le da Aragon, 15 Soupault, 14 Breton, Éluard y Fraenkel. Soupault incluso le dedicaría un libro, en 1927 (Henri Rousseau, le douanier), pero más interés ofrece el entusiasmo que Breton le manifestaría a lo largo de las décadas siguientes. Está bien estudiado en el imprescindible Dictionnaire André Breton dirigido por Henri Béhar, por lo que me limitaré a señalar unos pocos hitos, del mismo modo que limito este dosier a un puñado de datos que recuerdo o tengo anotados. El primero de esos hitos bretonianos fue, ya en 1922, conseguir que Jacques Doucet comprara una de sus obras más emblemáticas, La charmeuse de serpents.

En 1939, Jacques Brunius filma Violons d'Ingres (VER), obra pionera que incluye un homenaje a Rousseau (Ado Kyrou la vería como "la primera aplicación del género pintura filmada", mucho antes de que Alain Resnais se estrenara con su Van Gogh).

En 1942, tras la muerte de Styrsky, Jindrich Heisler, Karel Teige y Jindrich Honzl idean un álbum para Toyen, titulado La vida comienza a los cuarenta años (que Toyen cumplía el 21 de septiembre), con collages y textos. El álbum, de un solo ejemplar, se abre con este collage donde aparecen, de izquierda a derecha, Toman, Jindrich Honzl, la propia Toyen a las riendas, Heisler y Teige. La carriole du père Juniet (1908) era una de las obras de Rousseau que Toyen más estimaba.



En 1946, Victor Brauner se instala en el estudio de la calle Perrel donde trabajaba Rousseau, y lo celebra con esta pintura en que alía La encantadora de serpientes a un conglómeros de los que pintaba en aquella época:

La rencontre du 2 bis rue Perrel


Dos años después, Breton y Masson publican precisamente Martinique charmeuse de serpents, bellísima obra con textos escritos en 1943 por Breton y textos y dibujos de Masson.

De 1949 es otra pieza magnífica del surrealismo: la Anthologie de la poésie naturelle de Camille Bryen y Alain Gheerbrant, donde no falta nuestro aduanero:


En 1953, Rousseau es una de las figuras elegidas para el juego del "Ouvrez-vous?". Como es de esperar, casi todos le abren la puerta sin dudarlo, y las dos negativas más bien dejan malparados a quienes las profieren (Gérard Legrand dice que la ingenuidad no es su fuerte y Georges Goldfayn que no sabría qué decirle). Jean-Louis Bédouin: "Sí, para brindar"; André Breton: "Sí, recibimiento de los niños a Papá Noel"; Elisa Breton: "Sí, con amor"; Julien Gracq: "Sí, sin duda"; Simon Hantaï: "Sí, con familiaridad"; Wolfgang Paalen: "Sí, para preguntarle si ha pintado La gitana dormida"; Benjamin Péret: "Sí con gran afecto"; José Pierre: "Sí, con alegría y orgullo"; Bernard Roger: "Sí, batiendo palmas"; Jean Schuster: "Sí, a la vez familiar y respetuosamnte"; Anne Seghers: "Sí, es un familiar"; Toyen: "Sí con admiración"; y Michel Zimbacca: "Sí, preparándome para hablar el lenguaje de los pájaros".

viernes, 10 de julio de 2026

Baudelaire, los waoranis y una princesa turca

Si en el dosier de Kafka y el surrealismo inserté la imagomorfosis de Robert Benayoun, no hice lo mismo con la de Baudelaire en el suyo:


Estas imagomorfosis de Benayoun (un surrealista que pide a gritos una recopilación de sus escritos dispersos) aparecieron en el número inaugural de Le Surréalisme, même, 1956. En el mismo número hay una bella nota de Alain Joubert sobre los indios aucas, que se refiere en realidad a la tribu waorani:


¿Qué ha sido de los waoranis? Lo peor hubiera sido su exterminio o extinción, pero tampoco podíamos hacernos muchas ilusiones: agredidos por sucesivas oleadas evangelizadoras, y con el negocio petrolífero por medio, hoy son sedentarios y dependientes, tan aculturados como para formar parte de los circuitos del siniestro "ecoturismo".

También en este número de Le Surréalisme, même, hay una página dedicada a Fahr-El-Nissa Zeid, quien viene a ser una princesa turca proclive al arte, que en los años 50 vivía entre París y Londres; nacida en 1901, vivió hasta 1991, y de su obra artística hay muchas imágenes en la red. La página de la revista surrealista presenta unas creaciones muy curiosas, anteriores a su inmersión en la abstracción lírica, que es la representada en esas imágenes. En el pasaje de Medio Oriente que le dedica Caleidoscopio surrealista a los turcos, Fahr-El-Nissa Zeid merecía aunque sea la referencia de haberle interesado al grupo bretoniano lo suficiente como para la consagración de esta página.

miércoles, 8 de julio de 2026

Miró, Ubú, Brassaï

 

Una adición a nuestro dosier sobre Jarry y el surrealismo: con respecto a la pasión ubuesca de Miró, es fundamental consultar las páginas 105-124 del pequeño catálogo de 1978 Dessins de Miró provenant de l'atelier de l'artiste et de la Fondation Joan Miró de Barcelone, dedicadas a los dibujos que hizo de Ubú en 1972, a partir de las anotaciones a su ejemplar de 1921; la presentación de estos dibujos es muy iluminadora, y luego se reproducen, acompañadas de sus pasajes correspondientes, todas las ilustraciones, muy divertidas y que son en total cuarenta y nueve.

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Para amenidad de esta entrada, he aquí las tres mejores fotos que se le hicieron nunca a Miró, obras de Brassaï. En las dos primeras, en el Barrio Chino de Barcelona, y la tercera, en el Museo Marítimo de la misma ciudad. Año 1955. De la primera existe una variante.



lunes, 6 de julio de 2026

Baron, Teige, Poesía, Irma Vep

Karol Baron, Objeto mutante para Teige, 1970

"La poesía, ars major, el arte de las nueve Musas, es lo que la palabra poiesis significaba para los griegos: una creación libre y soberana. La poesía no es solo los versos y los poemas en prosa: la poesía es la cualidad de ciertas cosas y funciones que existe incluso allí donde no de trata de arte. Fuera del dominio de la producción artística y estética, existen objetos y acontecimientos, seres y vidas poéticos. Poesía no es versos rimados, sino descargas eléctricas por las que el ser humano expresa su afectividad. La poesía está presente en todo lo que libera el espíritu humano y, no estando limitada al dominio del arte, se encuentra reducida, oprimida, aplastada por todo lo que esclaviza a ese espíritu; la poesía es función de la libertad y de su búsqueda, de la revuelta y de la revolución". (Karel Teige, Del artificialismo al surrealismo)

Karel Teige, 1942

sábado, 4 de julio de 2026

Arp is Art


La Conquête du monde par l'image, 1942

Escultura para ser perdida en el bosque, 1932

lunes, 29 de junio de 2026

Jacques Lacomblez (1934-2026)

El concilio boreal, 1989

Partió este último sábado y era una de las grandes figuras del surrealismo (aunque no lo verás en las historias y pendejadas al uso). A guisa de homenaje, hemos preparado un pequeño dosier con cuatro de sus catálogos: el de 1987 en la galería de Bruselas Le Miroir d'Encre, el de 2002 en la de París L'Écart Absolu, el de 2009 en Saint-Brieuc y el de 2016 en la galería Quadri de Bruselas, que tan bellas publicaciones le dedicó.

También reproduzco la entrada de Caleidoscopio surrealista a este inmenso poeta y artista de personalidad extraordinaria, con el añadido de posteriores publicaciones suyas o sobre él.

catálogos Jacques LACOMBLEZ

http://infosurr.net/depart-de-jacques-lacomblez/

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Jacques Lacomblez. Poeta y pintor, y autor de textos críticos y aforismos. En Bélgica frecuentó a Marcel Lecomte, Marcel Havrenne, Achile Chavée y André Lorent. Lacomblez se sentiría más cercano al grupo de París que al de Bruselas, incluso en la entrega al automatismo –y en el interés por el romanticismo alemán, con el que mantiene una relación esencial. Comenzó en el grupo Phases para fundar en 1958 la espléndida revista Edda, que tuvo cinco números entre esa fecha y 1965. En ese año de 1958 conoció a Breton –de quien diría en 1967 que fue un “gran inventor de libertad y de vida”–, participando al siguiente en la exposición “Éros” y en 1960 en la de Nueva York. Colaboró luego en La Brèche (números 3 y 5), con prosas y dibujos, firmando además, en estos primeros años 60, importantes documentos con el grupo. En 1962, escribía Robert Benayoun: “El periplo de Jacques Lacomblez, a la vez subterráneo, glaciar, desértico, desemboca, a través de un circuito introspectivo voluntariamente desorientado, en una suerte de espeleología del pensamiento”.

Ha ilustrado libros de Guy Cabanel, Édouard Jaguer, Roger Brielle, Franklin Rosemont, Laure Missir, Claude Tarnaud. A este último lo llamó “el hombre de la transparencia” –Jacques-B. Brunius, por cierto, los consideraba a ambos los poetas más “radicalmente originales” de la poesía francesa posterior a la guerra. Del máximo interés es su Conversation avec Claude Arlan, publicada por las ediciones Tandem en 1998, así como Le peu quotidien, (“humoresques, impromptus et bagatelles”), en Syllepse, 2001, con ilustraciones de Jacques Zimmermann y un interesante prefacio de Pierre Zimmermann. Otra entrevista destacable hay en el tomo 1 de L’art du jazz, con Éric Benveniste calificándolo de “pintor sonoro-solar, cuya gama cromática se escucha como gama musical”.

Desde 1962 viene publicando libros de poemas y aforismos: L’aquamanile du vent (1962, ilustrado por Guido Biasi), Un pays pour la haine des mots (1963, con cubierta y frontispicio de Juan Carlos Langlois), Grande ligne (1974), Filigranes (1974), L’agonie, l’heure, le vent mêlés (1975, con frontispicio de Urbain Herregodts), Le balcon sur le fleuve (1975, con cubierta y frontispicio de Zimmermann), Corps cité (1981), Cité de mémoires (1984), Un peu de la tisane universelle (1992), Pour une phrase voilée (1996), Le voyageur immobile (2001), Extrême du temps (2007, con ilustraciones de Lucques Trigaut), La nuit défénestrée (2009), Un temps de corte paille (2011), Presque rien (Mélans légers) (2011, con ilustraciones de Laure Missir), Jetées d'exil (2013) De dérive et d'instant (2016), Bois flottés (2016 y 2017), Sautes d’instant, brins d’humeur et un petit bout de jardin (2024, con dibujos de Jean-Claude Silbermann) y Souvenirs, avatars & peccadilles (2025). En 2010, su antología D’ailleurs le désir lleva collages de Suzel Anya y prefacio de Claude Arlan.

Desde 1998, en que le dedica La forêt protégée ou les fées au vert, ha prodigado las referencias a obras y pasajes de textos de André Breton, como L’air de l’eau (1999). En 2001, siete dibujos suyos y seis “postulados” de Édouard Jaguer se inspiraban en Pez soluble (En marge de “Poisson soluble”). De 2006 son los dibujos de Douze constellations de Jacques Lacomblez pour André Breton où gravitent les étoiles renversées de Guy Cabanel.

De aforismos se publicaba en 2008 Pages de mégarde, con ilustraciones de Jean-Claude Charbonel, quien en 2009, al organizarle una exposición, dedicaría a su obra plástica “El tiempo cristalizado o la búsqueda de lo real absoluto”, señalando sus “afinidades profundas con la materia de Bretaña”. En el catálogo de Les Yeux Fertiles, donde expuso en 2002, hay textos de Benayoun, Havrenne, Henein, Jaguer, Lecomte, Tarnaud, pero más importante aún es el bello catálogo de la galería Quadri en 2004 Jacques Lacomblez de 1950 à 2004, con un gran ensayo de Jaguer y muy completa documentación (otro, en 2014, llevará textos de Guy Cabanel, Jean-Michel Goutier y Laurens Vancrevel). En 2011, se editó el filme de Ludovic Tac Jacques Lacomblez, marxiste et surréaliste, y en 2019 aparecía en Le Grand Tamanoir una "antología de miradas" sobre su obra, titulada Un jardin universel, con escritos de  Gérard Durozoi, Heribert Becker, Guy Cabanel, Jean-Michel Goutier, Jean-Pierre Lassalle, Georges-Henri Morin, Pierre Prigioni, Michel Remy, Ludovic Tac, Jacques van Lennep y Laurens Vancrevel. Fiel al surrealismo, aún vemos colaborar a Lacomblez en el almanaque Lo que será de Brumes Blondes, 2014.

“No conversar más que con los que consideran a las medusas como la lencería fina de bellas náufragas”.

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Jacques Lacomblez es un nombre recurrente en este blog desde sus inicios hasta los últimos años. Recopilando las principales entradas que le he dedicado, reparo que en una de ellas había yo reproducido ya el primero de los catálogos que he subido hoy al pdf.

2012 quadri gallery