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| La Conquête du monde par l'image, 1942 |
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| Escultura para ser perdida en el bosque, 1932 |
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| El concilio boreal, 1989 |
Partió este último sábado y era una de las grandes figuras del surrealismo (aunque no lo verás en las historias y pendejadas al uso). A guisa de homenaje, hemos preparado un pequeño dosier con cuatro de sus catálogos: el de 1987 en la galería de Bruselas Le Miroir d'Encre, el de 2002 en la de París L'Écart Absolu, el de 2009 en Saint-Brieuc y el de 2016 en la galería Quadri de Bruselas, que tan bellas publicaciones le dedicó.
También reproduzco la entrada de Caleidoscopio surrealista a este inmenso poeta y artista de personalidad extraordinaria, con el añadido de posteriores publicaciones suyas o sobre él.
http://infosurr.net/depart-de-jacques-lacomblez/
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Jacques Lacomblez. Poeta y pintor, y autor de textos críticos y aforismos. En Bélgica frecuentó a Marcel Lecomte, Marcel Havrenne, Achile Chavée y André Lorent. Lacomblez se sentiría más cercano al grupo de París que al de Bruselas, incluso en la entrega al automatismo –y en el interés por el romanticismo alemán, con el que mantiene una relación esencial. Comenzó en el grupo Phases para fundar en 1958 la espléndida revista Edda, que tuvo cinco números entre esa fecha y 1965. En ese año de 1958 conoció a Breton –de quien diría en 1967 que fue un “gran inventor de libertad y de vida”–, participando al siguiente en la exposición “Éros” y en 1960 en la de Nueva York. Colaboró luego en La Brèche (números 3 y 5), con prosas y dibujos, firmando además, en estos primeros años 60, importantes documentos con el grupo. En 1962, escribía Robert Benayoun: “El periplo de Jacques Lacomblez, a la vez subterráneo, glaciar, desértico, desemboca, a través de un circuito introspectivo voluntariamente desorientado, en una suerte de espeleología del pensamiento”.
Ha ilustrado libros de Guy
Cabanel, Édouard Jaguer, Roger Brielle, Franklin Rosemont, Laure Missir, Claude
Tarnaud. A este último lo llamó “el hombre de la transparencia” –Jacques-B.
Brunius, por cierto, los consideraba a ambos los poetas más “radicalmente
originales” de la poesía francesa posterior a la guerra. Del máximo interés es
su Conversation avec Claude Arlan,
publicada por las ediciones Tandem en 1998, así como Le peu quotidien, (“humoresques, impromptus et bagatelles”), en
Syllepse, 2001, con ilustraciones de Jacques Zimmermann y un interesante
prefacio de Pierre Zimmermann. Otra entrevista destacable hay en el tomo 1 de L’art du jazz, con Éric Benveniste
calificándolo de “pintor sonoro-solar, cuya gama cromática se escucha como gama
musical”.
Desde 1962 viene publicando libros de poemas y aforismos: L’aquamanile du vent (1962, ilustrado por Guido Biasi), Un pays pour la haine des mots (1963, con cubierta y frontispicio de Juan Carlos Langlois), Grande ligne (1974), Filigranes (1974), L’agonie, l’heure, le vent mêlés (1975, con frontispicio de Urbain Herregodts), Le balcon sur le fleuve (1975, con cubierta y frontispicio de Zimmermann), Corps cité (1981), Cité de mémoires (1984), Un peu de la tisane universelle (1992), Pour une phrase voilée (1996), Le voyageur immobile (2001), Extrême du temps (2007, con ilustraciones de Lucques Trigaut), La nuit défénestrée (2009), Un temps de corte paille (2011), Presque rien (Mélans légers) (2011, con ilustraciones de Laure Missir), Jetées d'exil (2013) De dérive et d'instant (2016), Bois flottés (2016 y 2017), Sautes d’instant, brins d’humeur et un petit bout de jardin (2024, con dibujos de Jean-Claude Silbermann) y Souvenirs, avatars & peccadilles (2025). En 2010, su antología D’ailleurs le désir lleva collages de Suzel Anya y prefacio de Claude Arlan.
Desde 1998, en que le dedica La forêt protégée ou les fées au vert,
ha prodigado las referencias a obras y pasajes de textos de André Breton, como L’air de l’eau (1999). En 2001, siete
dibujos suyos y seis “postulados” de Édouard Jaguer se inspiraban en Pez soluble (En marge de “Poisson soluble”).
De 2006 son los dibujos de Douze constellations de Jacques Lacomblez
pour André Breton où gravitent les étoiles renversées de Guy Cabanel.
De aforismos se publicaba en 2008
Pages de mégarde, con ilustraciones
de Jean-Claude Charbonel, quien en 2009, al organizarle una exposición,
dedicaría a su obra plástica “El
tiempo cristalizado o la búsqueda de lo real absoluto”, señalando sus
“afinidades profundas con la materia de Bretaña”. En el catálogo de Les Yeux Fertiles, donde expuso en 2002, hay
textos de Benayoun, Havrenne, Henein, Jaguer, Lecomte, Tarnaud, pero más
importante aún es el bello catálogo de la galería Quadri en 2004 Jacques Lacomblez de 1950 à 2004, con un
gran ensayo de Jaguer y muy completa documentación (otro, en 2014, llevará
textos de Guy Cabanel, Jean-Michel Goutier y Laurens Vancrevel). En 2011, se
editó el filme de Ludovic Tac Jacques
Lacomblez, marxiste et surréaliste, y en 2019 aparecía en Le Grand Tamanoir una "antología de miradas" sobre su obra, titulada Un jardin universel, con escritos de Gérard Durozoi, Heribert Becker, Guy Cabanel, Jean-Michel Goutier, Jean-Pierre Lassalle, Georges-Henri Morin, Pierre Prigioni, Michel Remy, Ludovic Tac, Jacques van Lennep y Laurens Vancrevel. Fiel
al surrealismo, aún vemos colaborar a Lacomblez en el almanaque Lo que será
de Brumes Blondes, 2014.
“No
conversar más que con los que consideran a las medusas como la lencería fina de
bellas náufragas”.
Jacques Lacomblez es un nombre recurrente en este blog desde sus inicios hasta los últimos años. Recopilando las principales entradas que le he dedicado, reparo que en una de ellas había yo reproducido ya el primero de los catálogos que he subido hoy al pdf.
2012 quadri gallery![]() |
| Autopsia del fantasma de E.T.A. Hoffmann, 1988 |
Ya nos hemos referido a la poca relevancia crítica de que ha disfrutado el poema collage, tan cultivado por el surrealismo desde sus orígenes. Por fin, los poemas collages han sido estudiados en profundidad por Georges Sebbag, centrándose en sus primeros tiempos, pero llegando ahora a los años 30 con un inesperado practicante de los mismos: el célebre pintor Pablo Picasso.
Los hitos iniciales del poema collage surrealista los marca, como es de suponer, André Breton, quien desde 1918 da el puntapié de salida, antes incluso de que haya nacido la escritura automática, con el poema collage versificado "Para Lafcadio". Del 13 de enero de 1919 es la espectacular carta collage a Jacques Vaché (quien había muerto una semana antes de que Breton, sin saberlo, la escribiera), objeto del fascinante libro de Georges Sebbag L'imprononçable jour de sa mort. Jacques Vaché. Janvier 1919, donde se reproduce el facsímil de la carta. Bien conocido era, a diferencia, y del mismo año, "El corsé misterio", poema collage confeccionado a partir de material periodístico, o sea de sus artículos y su publicidad, que contagia a sus amigos Louis Aragon y Théodore Fraenkel (quienes por añadidura también habían recibido de Breton cartas collages). Pocos años después, concretamente en 1924, este tipo de poema collage es cultivado por otros miembros del grupo, como Jacques Baron, Simone Breton, Robert Desnos, Max Morise y Georges Limbour. Con posterioridad, otros surrealistas se han interesado por el procedimiento, sin que hasta la fecha nadie haya hecho ni siquiera un inventario mínimo de este curioso apartado creativo.
El nuevo libro de Sebbag, titulado Aragon, Leiris, Péret, Fraenkel, Picasso, collagistes surréalistes. Mars 1920-décembre 1935, procede al análisis de los poemas collages de estos autores, a partir de las fuentes periodísticas con que fueron elaborados, al alcance hoy gracias a la tan útil digitalización de la prensa. Sebbag reproduce casi todas esas fuentes, y el resultado es un volumen que es todo un placer lúdico para el lector, con la añadidura de la inteligente interpretación que va haciendo el investigador de todos los poemas, aunque en ocasiones esa interpretación sea difícil y hasta imposible.
Los dos primeros surrealistas abordados son Aragon y Leiris, el primero con cuatro poemas de 1924 y el segundo con otros cuatro incluidos en los relatos de Le point cardinal (1927). Uno de los motivos más atractivos a lo largo del libro es el de las conexiones entre los nombres de la constelación surrealista a la hora de los recortes, coincidiendo los orígenes de tal o cual material de Aragon con otros de Baron, Simone o Breton, los de Leiris con otros de Péret y Breton, los de Péret con otros de Breton y Aragon y los de Fraenkel con otros de Breton.
Los de Benjamin Péret, "el amante inmoderado" como lo designa para título de su capítulo Georges Sebbag, son los más apetitosos del conjunto, en especial "Aussitôt parue..." y el de ...et les seins mouraient... El primero de estos ya ofrece una llamativa composición tipográfica, pero el segundo es una de las piezas maestras del género, la joya de más quilates en la colección presentada por Sebbag Recordemos que el delirante relato peretiano se publicó en 1929, pero está datado en 1926, y que su personaje, Macarelle, sumergido en constantes aventuras, al echarle una mirada al cielo veía en él el siguiente poema collage, reproducido a doble página:
Nuevo trío de Soapbox, con Pierre Peuchmaurd, Jan Svankmajer, Massimo Borguese (un homenaje a los "alquimistas surrealistas"), un poema de Christine Delcourt a Guy Cabanel, etc.:
Aparecido el 15 de junio de 1926, el número 7 de La Révolution Surréaliste es algo menos potente que los anteriores, pero manteniendo un nivel que aún hoy pasma. En la portada, una foto desviada de Atget (populares observando el eclipse de 1909), mientras que la vuelta de portada señala la aparición en las Ediciones Surrealistas de la bola de nieve de Picasso, y anuncia las de Man Ray, Tanguy, Malkine, Picabia y Arp, aunque solo se editaría la del primero (cuyo Revolving Doors, acabante de salir, también se publicita aquí); curioso es otro proyecto truncado: una antología poética en diez discos por Aragon, Artaud, Breton, Desnos, Éluard, Morise, Péret y Soupault. Al otro lado de la página, se dan lúdicamente los nombres de los artistas que están exponiendo en la Galérie Surréaliste:
El privilegio editorial se concede a Artaud, con su L'enclume des forces, que preside la foto de Man Ray con su maniquí entre un cono y una esfera, punto de partida de su cuadro Aline y Valcour. Otras ilustraciones hay en este número de Chirico, Arp, Dedé Sunbeam, Picasso, Masson y tres debutantes: Tanguy, Pierre Roy y Malkine. Tanguy aún se vale del collage y de la fantasía gráfica, y aún presenta figuras antropomórficas. De Chirico hay dos: una es La partida del poeta, y la otra El enigma de la fatalidad, que ilustra la continuación de El surrealismo y la pintura y perteneció al propio Breton. También está la foto de la vitrina de corsés, un clásico de Atget, ilustrando la sección de los sueños (uno de Marcel Noll y otro de Michel Leiris). De La noche de amor de Malkine dirá Édouard Jaguer que es "uno de los cuadros más felices que el primer surrealismo haya engendrado"; helo aquí, en color:
Se abre el número 6 con un poema de Éluard que incluiría Aldo Pellegrini en su prestigiosa antología; este año publica Éluard Capital del dolor. En la página contraria, se anuncia una revista del grupo (con el de Clarté) que no vería la luz: La Guerre Civile, pero en contrapartida sí tendría alguna posteridad la Galérie Surréaliste, que se inaugura el 26 de marzo con una exposición de cuadros de Man Ray y objetos de las islas, cuyo catálogo es la segunda de las Éditions Surréalistes (la tercera sería la bola de nieve de Picasso). Esta exposición la consideró "indecente" la prensa por la colocación en la vitrina de una escultura oceánica que es la que, fotografiada por Man Ray, aparece en la cubierta del catálogo; pertenecía a Breton, como la mayoría de las obras expuestas.
Una sorprendente colaboración es la de las fatrasies de Bataille; no lleva firma y fueron pedidas por el grupo a través de Michel Leiris. Sigue una defensa de Lautrémont por Paul Éluard, contra la revista Le Disque Vert, que dirigía el vanguardista Paul Dermée.
Los "Textos surrealistas" son cuatro claves poemas de Breton que incluiría luego en Le revolver à cheveux blancs y que aquí no llevan sus títulos: "Camp volant", "Non-lieu", "Sur la route qui monte et descend" y "Les attitudes spectrales"; el segundo de ellos sería antologado por Pellegrini y concluye con el bello verso "Jamais la liberté que pour la liberté".
De Soupault, al borde de su justa defenestración, hay un relato, pero más interés ofrecen la "Entrada de los súcubos" de Aragon (quien este año publica El campesino de París, el gran libro surrealista de 1926) y la entrega final de "Esos animales de la familia" de Péret. Los papeles secantes fotografiados en el consejo de ministros sirven para mostrar "el cretinismo de nuestros dirigentes", "esas almas imbéciles" tan similares a las de hoy en cualquier país, y en la misma dirección, la foto sin comentarios del Prix Femina recuerda que la madre de los imbéciles está siempre preñada y no hace distinciones de sexo. Siguen una "confesión" de Desnos, maravillosa como todos sus escritos de esta época, y la tercera parte del Glosario de Leiris. Una de las palabras definidas, "Ruina" ("l'air y bruit, l'ennui s'y amenuise") fue ilustrada por Masson, quien también haría la portada del libro, solo editado en 1939: