jueves, 25 de junio de 2026

El poema collage, estudiado por Georges Sebbag

Ya nos hemos referido a la poca relevancia crítica de que ha disfrutado el poema collage, tan cultivado por el surrealismo desde sus orígenes. Por fin, los poemas collages han sido estudiados en profundidad por Georges Sebbag, centrándose en sus primeros tiempos, pero llegando ahora a los años 30 con un inesperado practicante de los mismos: el célebre pintor Pablo Picasso.

Los hitos iniciales del poema collage surrealista los marca, como es de suponer, André Breton, quien desde 1918 da el puntapié de salida, antes incluso de que haya nacido la escritura automática, con el poema collage versificado "Para Lafcadio". Del 13 de enero de 1919 es la espectacular carta collage a Jacques Vaché (quien había muerto una semana antes de que Breton, sin saberlo, la escribiera), objeto del fascinante libro de Georges Sebbag L'imprononçable jour de sa mort. Jacques Vaché. Janvier 1919, donde se reproduce el facsímil de la carta. Bien conocido era, a diferencia, y del mismo año, "El corsé misterio", poema collage confeccionado a partir de material periodístico, o sea de sus artículos y su publicidad, que contagia a sus amigos Louis Aragon y Théodore  Fraenkel (quienes por añadidura también habían recibido de Breton cartas collages). Pocos años después, concretamente en 1924, este tipo de poema collage es cultivado por otros miembros del grupo, como Jacques Baron, Simone Breton, Robert Desnos, Max Morise y Georges Limbour. Con posterioridad, otros surrealistas se han interesado por el procedimiento, sin que hasta la fecha nadie haya hecho ni siquiera un inventario mínimo de este curioso apartado creativo.

El nuevo libro de Sebbag, titulado Aragon, Leiris, Péret, Fraenkel, Picasso, collagistes surréalistes. Mars 1920-décembre 1935, procede al análisis de los poemas collages de estos autores, a partir de las fuentes periodísticas con que fueron elaborados, al alcance hoy gracias a la tan útil digitalización de la prensa. Sebbag reproduce casi todas esas fuentes, y el resultado es un volumen que es todo un placer lúdico para el lector, con la añadidura de la inteligente interpretación que va haciendo el investigador de todos los poemas, aunque en ocasiones esa interpretación sea difícil y hasta imposible.

Los dos primeros surrealistas abordados son Aragon y Leiris, el primero con cuatro poemas de 1924 y el segundo con otros cuatro incluidos en los relatos de Le point cardinal (1927). Uno de los motivos más atractivos a lo largo del libro es el de las conexiones entre los nombres de la constelación surrealista a la hora de los recortes, coincidiendo los orígenes de tal o cual material de Aragon con otros de Baron, Simone o Breton, los de Leiris con otros de Péret y Breton, los de Péret con otros de Breton y Aragon y los de Fraenkel con otros de Breton.

Los de Benjamin Péret, "el amante inmoderado" como lo designa para título de su capítulo Georges Sebbag, son los más apetitosos del conjunto, en especial "Aussitôt parue..." y el de ...et les seins mouraient... El primero de estos ya ofrece una llamativa composición tipográfica, pero el segundo es una de las piezas maestras del género, la joya de más quilates en la colección presentada por Sebbag Recordemos que el delirante relato peretiano se publicó en 1929, pero está datado en 1926, y que su personaje, Macarelle, sumergido en constantes aventuras, al echarle una mirada al cielo veía en él el siguiente poema collage, reproducido a doble página:


Sebbag distingue en este "vasto cielo estrellado" catorce células o secuencias poéticas procedentes de 48 recortes (cuyo origen ha descubierto en 43 casos): Péret ha concebido "una constelación de pequeños poemas cuyo modo de lectura exige cambios de dirección cuando se pasa de una célula a otra. El poema collage en doble página permite una modulación particular del espacio y el tiempo. Mientras que el espacio se asemeja a una vasta extensión (tierra, mar o cielo), el tiempo se difracta en una explosión de momentos centelleantes. Benjamin Péret parece encontrarse a gusto en esta configuración". Sebbag, tras señalar cómo el poema participa de la atmósfera característica de los cuentos de Péret, aún diferencia lúcidamente su poema visionario de una composición tipográfica de Birot publicada en Sic, y en general de los poemas similares de las tendencias anteriores, incluidos el dadaísmo y el futurismo.

No hay resaca con los cuatro poemas collages de Fraenkel, datados entre 1920 y 1922, ya que ofrecen mucho interés y en este caso participan de su "humor sombrío", cercano al del Dr. Faustroll y a Dadá. Es el momento de remitir a una entrada de este blog, hace tres años, ya que remite a su vez a un artículo pionero del propio Sebbag (VER), cuando solo se conocían dos de estos cuatro poemas. El de la muerte del papa es singular por la presencia en fuerza de la foto.

Y por último, Picasso, con tres singularísimos poemas collages de 1935 íntegramente escritos, o sea sin cortar y pegar. Como es habitual, se acude sobre todo a los sucesos, si bien en este viaje a los periódicos de hace cien años nos sorprendemos, más que con la barbarie habitual de las costumbres, con algunas noticias turbadoras, tal la del éxodo rural que ya se producía en Francia allá por 1925.

Cierra el libro Sebbag con una reflexión sobre el collage en los tiempos que corren, cuando se ha convertido en una "planta invasora", un "deporte universal" y tantísimas veces un "puro bandidaje" plagiario. Los medios digitales han contribuido en este caso a acelerar el desastre.

Tras el trabajo de los poemas collages, encontramos un catálogo de las publicaciones consagradas por Jean-Michel Place al surrealismo "y compañía". Y el inventario es apabullante: revistas capitales, la colección "Surréaliste" (once tomos), la colección "Surréalisme années 2020" (nueve tomos), los cinco libros de y sobre Claude Cahun y la colección "Entre deux jours" dedicada a Vaché y Breton y al cuidado sus cuatro preciosos volúmenes del mismo Georges Sebbag. Señalemos que Dix cahiers surréalistes, que forma parte de la colección "Surréalisme années 2020", reproducía muchos otros poemas collages, compuestos en la primavera de 2024, y fue reseñado aquí hace exactamente un lustro (VER)

martes, 23 de junio de 2026

"Soapbox", 253-255

Nuevo trío de Soapbox, con Pierre Peuchmaurd, Jan Svankmajer, Massimo Borguese (un homenaje a los "alquimistas surrealistas"), un poema de Christine Delcourt a Guy Cabanel, etc.:







domingo, 21 de junio de 2026

"La Révolution Surréaliste", 7

Aparecido el 15 de junio de 1926, el número 7 de La Révolution Surréaliste es algo menos potente que los anteriores, pero manteniendo un nivel que aún hoy pasma. La vuelta de portada señala la aparición en las Ediciones Surrealistas de la bola de nieve de Picasso, y anuncia las de Man Ray, Tanguy, Malkine, Picabia y Arp, aunque solo se editaría la del primero (cuyo Revolving Doors, acabante de salir, también se publicita aquí); curioso es otro proyecto truncado: una antología poética en diez discos por Aragon, Artaud, Breton, Desnos, Éluard, Morise, Péret y Soupault. Al otro lado de la página, se dan lúdicamente los nombres de los artistas que están exponiendo en la Galérie Surréaliste: 

El privilegio editorial se concede a Artaud, con su L'enclume des forces, que preside la foto de Man Ray con su maniquí entre un cono y una esfera, punto de partida de su cuadro Aline y Valcour. Otras ilustraciones hay en este número de Chirico, Arp, Dedé Sunbeam, Picasso, Masson y tres debutantes: Tanguy, Pierre Roy y Malkine. Tanguy aún se vale del collage y de la fantasía gráfica, y aún presenta figuras antropomórficas. De Chirico hay dos: una es La partida del poeta, y la otra El enigma de la fatalidad, que ilustra la continuación de El surrealismo y la pintura y perteneció al propio Breton. También está la foto de la vitrina de corsés, un clásico de Atget, ilustrando la sección de los sueños (uno de Marcel Noll y otro de Michel Leiris). De La noche de amor de Malkine dirá Édouard Jaguer que es "uno de los cuadros más felices que el primer surrealismo haya engendrado"; helo aquí, en color:


Hay poemas de Soupault (con la foto de una escena ritual de la Nueva Bretaña), Éluard, Leiris (mezclando dos poemas, lo que se corregiría en el número siguiente) y Desnos, de este sus sublimes Poemas a la Misteriosa, tres de los cuales traduciría Aldo Pellegrini en su antología. En cuanto a los "Textos Surrealistas", son de Arp y Aragon.

Pierre de Massot escribe sobre Étienne Marcel, pero más interesante es el desaforado relato del incomparable Benjamin Péret, "La última noche del condenado a muerte", mientras que de Crevel, quien acaba de publicar La mort difficile, hay el relato, más convencional a su lado, "El puente de la muerte".

Las "crónicas" son de Marcel Fourrier (grupo Clarté y única colaboración no surrealista) y Maxime Alexandre (el soberbio "Libertad, libertad querida"), y a ellas sigue la "Protesta" de Aragon y Breton por la participación de Max Ernst y Juan Miró en los ballets de Diaghilev, si bien ambos serían "rehabilitados" en el número siguiente.

Añadamos que en este mes se publica la segunda edición del Manifiesto y Pez soluble, pero con el novedoso añadido de la Carta a las videntes, aparecida en el número 5 de la revista. 

jueves, 18 de junio de 2026

Les Yeux Fertiles: Guylaine, GSP

El Grupo Surrealista de París expone en Les Yeux Fertiles (Tout doit apparaître!) y presenta el viernes el número 6 de Alcheringa.


Sigue, el día 25 y en la misma galería, la inauguración de una exposición de Guylaine, en que se presentará un libro editado por L'Or aux 13 Îles, con textos de renombre. Hemos nombrado a Guylaine a propósito de publicaciones de François-René Simon, Roger Renaud, Pierre Peuchmaurd, Alain Joubert y Guy Cabanel. Ya era hora de disponer de una buena publicación sobre ella.

lunes, 15 de junio de 2026

"La Révolution Surréaliste", 6


Hace hoy cien años que aparecía el número 7 de La Révolution Surréaliste, pero por despiste habíamos olvidado celebrar el número 6, publicado tres meses antes y el primero sin la bonita cubierta de color naranja.

Se abre el número 6 con un poema de Éluard que incluiría Aldo Pellegrini en su prestigiosa antología; este año publica Éluard Capital del dolor. En la página contraria, se anuncia una revista del grupo (con el de Clarté) que no vería la luz: La Guerre Civile, pero en contrapartida sí tendría alguna posteridad la Galérie Surréaliste, que se inaugura el 26 de marzo con una exposición de cuadros de Man Ray y objetos de las islas, cuyo catálogo es la segunda de las Éditions Surréalistes (la tercera sería la bola de nieve de Picasso). Esta exposición la consideró "indecente" la prensa por la colocación en la vitrina de una escultura oceánica que es la que, fotografiada por Man Ray, aparece en la cubierta del catálogo; pertenecía a Breton, como la mayoría de las obras expuestas.

Una sorprendente colaboración es la de las fatrasies de Bataille; no lleva firma y fueron pedidas por el grupo a través de Michel Leiris. Sigue una defensa de Lautrémont por Paul Éluard, contra la revista Le Disque Vert, que dirigía el vanguardista Paul Dermée. 

Los "Textos surrealistas" son cuatro claves poemas de Breton que incluiría luego en Le revolver à cheveux blancs y que aquí no llevan sus títulos: "Camp volant", "Non-lieu", "Sur la route qui monte et descend" y "Les attitudes spectrales"; el segundo de ellos sería antologado por Pellegrini y concluye con el bello verso "Jamais la liberté que pour la liberté".

De Soupault, al borde de su justa defenestración, hay un relato, pero más interés ofrecen la "Entrada de los súcubos" de Aragon (quien este año publica El campesino de París, el gran libro surrealista de 1926) y la entrega final de "Esos animales de la familia" de Péret. Los papeles secantes fotografiados en el consejo de ministros sirven para mostrar "el cretinismo de nuestros dirigentes", "esas almas imbéciles" tan similares a las de hoy en cualquier país, y en la misma dirección, la foto sin comentarios del Prix Femina recuerda que la madre de los imbéciles está siempre preñada y no hace distinciones de sexo. Siguen una "confesión" de Desnos, maravillosa como todos sus escritos de esta época, y la tercera parte del Glosario de Leiris. Una de las palabras definidas, "Ruina" ("l'air y bruit, l'ennui s'y amenuise") fue ilustrada por Masson, quien también haría la portada del libro, solo editado en 1939:



La sección de Poemas los tiene de Viot y Baron, pero palidecen al lado de la sensacional "Mort héroique du lieutenant Condamine de la Tour", que Péret envió al concurso de poesía de la Academia Francesa. Hay aún, en este riquísimo número, un relato de Unik inspirado en el cine cómico y "crónicas" llenas de espíritu subversivo por Crevel (quien acababa de publicar Mi cuerpo y yo), Crastre, Éluard y Masson. Breton, en fin, continúa con "El surrealismo y la pintura", dedicado a la palinodia chiriquiana, con la ilustración de su Orestes y Electra tachada vigorosamente, al modo de lo que haría en los años 30 en Tenerife Gaceta de Arte con los ejemplos de arte retrógrado.

No obstante, los surrealistas siguen ilustrando la revista con reproducciones de Chirico. Hay otras de Masson (una de ellas, Las constelaciones), Man Ray, un Picasso lamentable, Max Ernst (quien exponía en París este mes, llevando su catálogo poemas de Éluard, Péret y Desnos, y publicaba este año Historia natural) y, por primera vez, Arp. Una máscara oceánica ilustrando los poemas de Breton, a la vez que remitía a la exposición en la galería surrealista, proclamaba el valor mágico que el arte tenía para los surrealistas frente al estético o el decorativo.


martes, 9 de junio de 2026

Jarry en Silbermann y Welson

Uno de los catálogos de exposiciones de Jean-Claude Silbermann que poseen especial relieve es el titulado Jean-Claude Silbermann. Le pointillé clandestin, Brest, 2007.

Con textos suyos, una entrevista, buenos artículos y cerca de cien páginas bien ilustradas, incluye reproducciones de las ilustraciones que le hizo en 2006 a El supermacho, una de las obras clave de Alfred Jarry; por ello las añado a mi saga de Jarry y el surrealismo:




"et il commença de s'assoupir près de sa compagne endormie dans l'absolu"

"on ne fait pas grand, on laisse grandir"

*

Jarry sigue inspirando a algunos surrealistas, incluido ahora mismo John Welson, quien acaba de terminar este Ubú rey:

jueves, 4 de junio de 2026

Surrealismo en Shangai

Y van tres avisos consecutivos de Juan Jesús González Gómez, esta vez sobre un trabajo que se ocupa de la espinosa cuestión del surrealismo en China.

el surrealismo y china: terreno desconocido

Ya en Caleidoscopio surrealista señalábamos que solo un chino había participado en el movimiento surrealista: Raymond Tchang, y que las cosas se complicaron cuando el sistema de Mao se encargó interminablemente de aquel desdichado país, por no hablar de su famosa "revolución cultural", que tanto encandiló a mucha izquierda occidental.

Este trabajo que nos señala JJGG se centra en Shangai y, tras hacer un buen balance de China en el imaginario del primer surrealismo, aporta algunos nombres, empezando por el de Lang Jingshan, fotógrafo famoso influido por el surrealismo y buen conocedor de la obra que hacía Man Ray, con quien se encontraría en París. Luego se centra en dos grupos: la Sociedad Tempestad, que entre 1932 y 1935 montó en Shangai cuatro exposiciones que incluían "obras de inspiración surrealista", y la Sociedad China de Artistas Independientes, que expuso en 1935. De los artistas del primer grupo el más surrealista fue Pang Xunquin, y del segundo Zhao Shou, buen difusor de quien se dice que tradujo el segundo manifiesto, aunque esperemos que no sea similar a la que tantos años se repitió que había hecho Fernando Vela en la Revista de Occidente, y que no pasaba de una vulgar reseña. A estos dos grupos les destruyeron casi todas sus obras, primero con la guerra japonesa y luego con la "revolución cultural", que solo aceptaba el realismo socialista.

El surrealismo en Shangai no parece haber ido más allá de lo que llama Laurent Walden, autor de este trabajo, la "estética surrealista". En la nota 22, al comentar que "los surrealistas europeos "se entusiasmaron ingenuamente por el nuevo régimen maoísta", generaliza erradamente, y cuando pone como ejemplo el trabajo de Marcel Mariën en Shangai durante los años 63-65, no añade que salió tan escaldado de todos los horrores allí vistos y hasta sufridos (relatados en detalle) que la violencia de sus juicios indignó a sus íntimos Scutenaire y Nougé, tristes estalinistas hasta la muerte, aunque nunca se fueron a vivir a sus amadas dictaduras.

Y un apunte final: no es cierto que André Breton no haya estado en China, a donde le habían predicho que iría, y quien lo dude que consiga como pueda, si aún no la tiene, esta pequeña maravilla de Guy Girard: Breton en China.

Salvador Dalí, Alexandra David-Neel y André Breton
ante un convento de lamas automático,
fotografía de Raymond Tchang