viernes, 28 de abril de 2017

Traviesas


Más que jactarme de ser el único surrealista que se ha fijado en los rostros y figuras que habitan las viejas traviesas de madera de las vías férreas, debería denigrarme por solo haberlos advertido al cabo de tantos años de recorrer esas vías. Curiosamente, el primer “hallazgo” fue en una traviesa abandonada en un rincón de la aldea de Tua, junto al río Duero portugués, pensando que era algo excepcional y con la exaltación que en aquel templo gastronómico que era y es el Calça Curta me daban el medio litro de vino que servían y sirven con las comidas y los sucesivos moscateles de Favaios que remataban cada refección (entremezclados a veces con unos anisados caseros que preparaba Dona Branca en su vecina venta de tiempos remotos, ya desaparecida hace más de veinte años). No traía aquel día la cámara, y cuando pude traerla ya no estaba la traviesa fundacional, pero en seguida descubrí que se trataba de un fenómeno más o menos habitual. Los registros que aquí presento, y que son la mitad de los que tengo, fueron hechos en los años 2004, 2005, 2016 y 2017, en la línea del Tua, que de allí arrancaba y que ya fue destruida por una presa faraónica, y en la del Alto Duero, entre Tua y el apeadero de la Alegria y entre las Vargelas y Pocinho, hoy sin duda el tramo más imponente de la ya raquítica red ferroviaria de Portugal. No llegaron a tiempo de incorporarse al libro de fotos portuguesas Disparos del archibrazo, aunque sí a la posterior trilogía Portugal. Viaje sin retorno, pero como esta es una obra de escasa difusión, los pongo aquí a disposición de los curiosos. Algunos de esos registros, sobre todo los verticales, ofrecen revelaciones al ser girados, y hasta a veces no estaba cierto de cuál había sido mi intención, pero los dispongo como me parecen más potentes.
Entre la infinidad de normas estúpidas de la Unión Europea (que estos días, por ejemplo, trata como un gran tema la prohibición de fumar en las playas) está la de la prohibición de las traviesas de madera, sustituidas por otras de cemento o por nada. En Portugal solo resisten estas del Alto Duero, pero supongo que estén sentenciadas. Hechas la mayoría de roble negral, tienen un olor solo comparable para mí al de las jaras, que los portugueses llaman “estevas” y que abundan por este mismo territorio pizarroso.
A partir de cierto punto, los rostros sobre todo comienzan a repetirse demasiado, pero sin embargo en recientes caminatas, cuando ya no esperaba nada, aún pude ser sorprendido por más de una docena, y sin buscarlos, o sea al ir displicentemente fijándome en mis pasos. El espacio y la atmósfera del lugar también ayudan: un río ancho y aún hermoso (pese a las presas que lo han domado), declives montañosos de peñascos graníticos o de cultivo en terrenos pizarrosos de viñas u olivos, un silencio que solo interrumpen algún pájaro o el brinco de un pez, la ausencia total de otro bicho humano que uno mismo...

miércoles, 26 de abril de 2017

Exeter, 1967


Paul Cowdell evoca con acierto oportuno la exposición surrealista de Exeter hace 50 años, uno de los más bellos hitos del surrealismo en tierras inglesas:
(Creo que debe hacerse una aclaración, por lo que se refiere a la idea repetida de que el grupo de París “desdeñó” esa exposición, idea originada en la manipulación que John Lyle, con un exceso de susceptibilidad, hizo de la nota dedicada a aquellos eventos por Robert Benayoun en el n. 2 de L’Archibras, nota muy simpatizante, y en la que si se habla en efecto de “reunión nostálgica” es para añadir de inmediato: “mais préparatrice d’un net regain d’activités”; lo de “nostalgia” aludía no solo al reencuentro de los viejos amigos del London Bulletin, sino al hecho de que en la exposición predominaban sobremanera las obras del pasado. Benayoun, que había participado activamente en los eventos de Exeter y que además era todo lo contrario de un espíritu mezquino, no es desde luego sospechoso de minusvalorar una reactivación del surrealismo en un país que le era muy caro. Por lo demás, su nota, que nadie bienintencionado puede considerar “desdeñosa”, y que concluye con un homenaje al gran Brunius, fallecido esos días, solo lo comprometía a él, y no al “grupo de París”.)
Y recordemos que en 1967 tuvo lugar también la exposición internacional surrealista de São Paulo, originadora del primer número de A Phala.

Lacomblez, Klapheck...


Hoy comienza en Quadri una exposición de Jacques Lacomblez, coincidente con la aparición del poemario Le Chansonnier, que incluye siete ilustraciones de Georges-Henri Morin.

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Y prosigue en la Galerie Lelong la de otro gran visionario, Konrad Klapheck:

Konrad Klapheck, The ladies

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En la patria del esperpento continúan menudeando declaraciones supercretinas sobre Breton y el surrealismo como la que aquí presentamos. Nos envía el enlace una amiga, con este comentario: “No entiendo cómo se pueden decir estas estupideces. Estuve a punto de ir a esta charla y si no lo hice fue por un virus de gripe. Dudo que me hubiera quedado callada ante esta fatal idea de Breton como castrador del hedonismo años veinte. No entiendo esa visión, ni sé de dónde se la han sacado, ni tampoco qué relevancia puede tener para entender el surrealismo el que la gente se fuera o no de copas, ni en qué se basan para decir que Breton no iba a los cafés parisinos a disfrutar de la vida… Me hastía esta gilipollez cada día más. Lee hasta el final, porque no tiene desperdicio”. 
https://www.ull.es/portal/noticias/surrealistas/

sábado, 22 de abril de 2017

Jorge Camacho

Jorge Camacho, La danza del chamán, 1996

Roger Renaud anuncia con estas bellas palabras la exposición de Jorge Camacho:
“Du 25 avril au 24 juin, galerie Sophie Scheidecker, 14 bis rue des Minimes, 75003 Paris (vernissage, le 22 avril, 18:30-20:30): Exposition d’oeuvres de Jorge Camacho, l’un des quelques très grands passants du surréalisme de l’après-guerre, chercheur philosophal de l’or de peindre dans des athanors aux ailes d'oiseau, jamais en-deçà de l’amitié et de ce que l'on ne sait pas.
Jorge Camacho (1934-2011): au cou d’un Indien, un collier de grains de sable d’Andalousie, et chacun comme une clé pour ouvrir les miroirs sur ce qu’on ne voit pas mais qui regarde”.

viernes, 14 de abril de 2017

Julien Starck/Jean-Pierre Paraggio: “L’hiver”


Esta es uno de las más bellas publicaciones que han llegado a mis manos en estos últimos meses, correspondiéndose los poemas esenciales de Julien Starck, divididos en “La nieve”, “La estrella”, “El río” y “El fuego”, con una serie deslumbrante de collages de Jean-Pierre Paraggio.
Ya anteriormente, Starck (presencia habitual en las ediciones del umbo) y Paraggio aunaron fuerzas en “Souffle continu”, un battement de paupières, pero ahora el resultado se supera con creces. La edición de Les Météores, en papel negro, realza tanto los poemas de Julien Starck, en letras blancas, como los collages, que nunca como aquí evidenciaron la inagotable riqueza imaginativa de los “illustrats” de Paraggio.
Todas las imágenes contenidas en L’hiver están disponibles en el nº 76 de Soapbox, que acaba de aparecer junto al 75, el 77 y el 78.

Starck/Paraggio, "El río"

“Vigor mortis”

La duermevela
El Ojo del Buey publica con este título un pequeño cuaderno compuesto por ocho fotografías de Bruno Jacobs y Javier Gálvez tiradas en cementerios, y precedidas de la traducción en francés y en español de un texto de Kenneth Cox, en que este las presenta.
Es un buen momento para recordar no solo la Antología de Spoon River sino sobre todo la que debe ser obra maestra del género: Los muertos, las muertas y otras fantasmagorías, del gran Ramón Gómez de la Serna, libro que me debo haber leído unas seis o siete veces. Es una lástima que Ramón no visitara los cementerios acompañado de una cámara fotográfica, como hacía Styrsky. (Y por asociación de rarezas, apunto aquí otra pieza de un clásico de la literatura española, Pío Baroja: El hotel del cisne, escrito en París ya en la vejez, donde se puso a reproducir sueños tal cuales, sorprendiendo a propios y ajenos; ¿cuántos conocerán este libro?)
Como en otras ocasiones (molinos, salinas, onomástica callejera), una publicación del eje Madrid-Cádiz me inspira digresiones, sino que esta vez una cierta pereza me deja en el magín traer aquí a colación viejas visitas fotografiadas a cementerios de Madrid, Lisboa (¡Cementerio de los Placeres!), la Mina de S. Domingos o Montemor-o-Novo. Como imagen apropiada al día de hoy, remito sin embargo a la que editó Mário Cesariny en el n. 8 de sus Noa noa:


lunes, 10 de abril de 2017

Paul Nash, Yves Laloy, Jorge Camacho

Paul Nash, The white horse, Uffington, Berkshire, c. 1937

Una retrospectiva de Paul Nash, a quien tantas excepcionales fotografías y pinturas debemos, se inauguró ayer en Norwich:

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Hace unos días dio por su parte comienzo en la estupenda Galerie 1900-2000 una exposición de Yves Laloy: 

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Y el día 22, en la galería parisina de Sophie Scheidecker, se anuncia una de nuestro inolvidable Jorge Camacho, sobre la que volveremos para entonces.

Jorge Camacho, El sueño de Sancho, 1978

sábado, 1 de abril de 2017

La estrella polar de “Arcane 17”

He aquí otra publicación importante del nuevo año, aparecida en Dark Window Press. Cristaliza así en forma de libro la parte de la exposición “Nyth Grug” que tuvo lugar en el País de Gales el verano de 2015, y que llevaba por título “Dominio de Arcane 17” –previamente se publicó el volumen dedicado al “Dominio de Alicia”, aquí ya reseñado.
Han contribuido a las imágenes Patrick Lepetit, John Richardson, Michael Löwy, Wedgwood Steventon, Jean-Pierre Paraggio, Neil Coombs, Guy Ducornet, Guy Girard, Michel Remy, Pierre-André Sauvageot, Pedro Prata, Miguel de Carvalho, Seixas Peixoto, Desmond Morris, John Welson, Kathy Fox, Ody Saban, Beth Garon, Paul Garon, Jean-Claude Charbonel (a título póstumo, y recordado en un epígrafe inicial), Laurens Vancrevel, Gregg Simpson, Rik Lina, Mary Jacob y Krzysztof Fijalkowski; en la ilustración de portada, Guy Girard y John Welson presentan a Melusina en la Fuente. Predomina el collage y hay sobre todo colaboraciones, casi todas inspiradas en la obra de Breton. El resultado, en la pluralidad de su calidad imaginativa y poética, es deslumbrante.
La introducción, que apela a la “esperanza” en el “futuro” y señala la vigencia de una obra de Breton tan visionaria y revulsiva como discutida e incomprendida, es de John Richardson y John Welson. Hay buenos ensayos de Patrick Lepetit y David Nadeau, textos más breves de Guy Girard, Michael Löwy, John Richardson (una pieza eligiendo una palabra de cada página del libro) y Marie Pierre (quien presenta su graciosa colaboración con Richardson) y poemas de Richardson/Welson, Francine Samuel y Mary Jacob.
El texto de Desmond Morris, escrito a los 87 años, es despreciable: no solo resulta insignificante y no aporta nada, sino que acumula chismes y falacias contra Breton (entre las últimas, la de que los “surrealistas” que se quedaron en París lo acusaron de “cobarde” por haberse exiliado). O esto es demencia senil o yo me he equivocado siempre con este tipo. Por otra parte, es una vergüenza que una publicación surrealista canalice semejante porquería.
Pero exceptuado el inesperable texto macaco desnudo de Desmond Morris, esta es una publicación magnífica, que complementa óptimamente Alice, the looking glass threw, también editado por Dark Window Press.

John Welson, Pedro Prata, Miguel de Carvalho,
Rik Lina y Seixas Peixoto,
Siete flores convertidas en estrellas

Max Vincent, GSM, “Infosurr”, Lenin

Ávidos que estamos de pensamiento crítico verdaderamente lúcido e independiente, produce especial satisfacción la existencia de una página como esta de Max Vincent, en la que se encontrará un apartado dedicado al surrealismo, con ensayos de envergadura:

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Este enlace da cuenta de las actividades del Grupo Surrealista de Madrid a lo largo del período 2013-2016, actividades que han tenido casi todas un eco en este espacio:

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El nº 126 de Infosurr ofrece una excelente reseña del libro de cartas de Breton a Simone por Jean-Pierre Lassalle y notas sobre publicaciones a que no hemos aludido aquí. Entre estas, señalemos el n. 13 de The Oystercatcher (Laurens Vancrevel destaca los textos de Ron Sakolsky y Penelope Rosemont), el cuento filosófico de Jacques Abeille La grande danse de la réconciliation (que cierra su Cycle des contrées, iniciado en 1986) y dos cuadernos de la serie Lost and Found dedicados a Ted Joans (lost and found).

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No sabemos si por iniciativa de la editorial o de los tres editores, el ejemplar de André Breton’s Arcane 17, a lodestar for the 21 century viene acompañado, como celebración de otro 17, de un sello con la siniestra imagen “real-socialista” de Lenin-Cristo adoctrinando a los obreros-apóstoles en su santa “revolución” (los campesinos se daban por imposible y por ello serían masacrados a millones). Lamentablemente, mucho surrealismo sigue apegado al folklore “revolucionario” de los verdugos de Kronstadt, cuyo partido único liquidó a todo el resto de las fuerzas como mínimo tan revolucionarias como lo eran ellos en su origen. Si por aquí pasa la “esperanza” en el “futuro” de los surrealistas, que me guarden un huevo de la echadura.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Surrealismo y Argelia


El número 201-204 de la revista Algérie Littérature/Action, que tras muchos avatares ha llegado a mis manos con varios meses de retraso, merece destacarse especialmente, ya que supone el tratamiento muy amplio y serio de una materia importante en la historia política del surrealismo y también en la de su proyección internacional.
La primera parte, bellamente ilustrada, se consagra a Baya y se abre con el texto que escribió André Breton en 1947. Contiene una biografía, una entrevista de 1994 (Baya moriría en el 98), otra con Hamid Nacer-Khodia sobre Jean Sénac y ella, dos poemas dedicados por Sénac, textos sobre su obra y por último, firmado por Mohamed-Karim Assouane, el artículo “Baya y Henri-Cachin Kréa, dos argelinos en casa de André Breton”.
Este artículo nos conduce al apartado “Henri Kréa y los surrealistas”, que comienza con una retahíla de recuerdos por Jean-Jacques Lebel, algo soporífera, pero que incluye unas estupendas líneas sobre Éluard visto como “el menos intenso de los poetas surrealistas”, como un surrealista de “postura estetizante”, que Lebel opone con acierto tanto a Péret como a Artaud. Pese a las cálidas dedicatorias de Kréa a Breton (que yo cito en la segunda edición de Caleidoscopio surrealista), Lebel concluye afirmando que “en el fondo la proximidad de Kréa al surrealismo fue bastante episódica y frágil”. Alain Joubert completa el perfil de Kréa, de quien se reproducen luego su texto en Front Unique (“La revolución argelina o la victoria del espíritu”) y cuatro páginas de las Occultations que hizo con Erró en 1959.
En eco al encantamiento de Breton por Baya tenemos el que tuvo por la cantante Taos Amrouche. El texto de Marie Virolle se acompaña de una página inédita de azar objetivo bretoniano en la que el fundador del surrealismo nombra a Taos Amrouche, que luego es evocada por Aube Breton.
Entramos en el tramo político con “André Breton y los surrealistas: pensamiento/acción colonialista”, documentado de forma impecable. Está muy bien haber comenzado con un estudio sobre la intervención del surrealismo naciente en la cuestión de la guerra del Rif, ya que es el inicio de su constante y siempre virulenta postura anticolonialista. Alain Joubert es entrevistado a propósito del surrealismo y el colonialismo y luego, con Guy Ducornet (que se exilió a América), da cuenta de lo que suponía en la época el llamado “servicio militar”. Hay aquí la joya de una carta en clave hilarante que le envió Péret desde Francia.
La única sección endeble es la que se titula “Los pintores surrealistas y la revolución argelina”, ya que se enumeran en ella una serie de nombres de surrealistas accidentales, como Cesare Peverelli, o que ya no eran exponentes del movimiento surrealista, como André Masson. En uno de los textos, se consideran “pintores del movimiento surrealista” a muchos que nunca lo fueron, como Parré, Recalcati, Abidine, Arroyo o Kijno. El artículo de Fadila Yahou se dedica al Gran cuadro antifascista colectivo, “la obra más emblemática de la lucha anticolonialista”, realizada por Baj, Lebel, Dova, Crippa, Erró y Recalcati entre 1960 y 1961.
Por último, hay un capítulo sobre el surrealismo en la literatura de Argelia y del Magreb, centrado en las figuras de Habib Tengour y Kateb Yacine y en el libro ya clásico de Hédi Abdel-Jaouad Fugues de Barbarie, que tanta utilidad ha tenido para descubrir aventuras ignotas –me encontré con este libro de preciosa portada, donde aparece una Mona Lisa bellamente arabizada, al pasar accidentalmente por la librería Mona Lisait, en el viaje a París que hice en octubre de 2003.
Ha dirigido este número, de un modo que sorprende por su competencia, Marie Virolle, quien no merece sino felicitaciones por tan gran trabajo.

Baj, Crippa, Dova, Erró, Lebel y Recalcati,
El gran cuadro antifascista colectivo, 1960-61

sábado, 25 de marzo de 2017

“Dreamdew”, n. 8

Ya ha aparecido el n. 8 de Dreamdew, con material como siempre excelente. Dato curioso, en una de las secciones hay una breve reseña de la exposición de Marsella “Le rêve”, de cuyo catálogo nos ocupamos hace unos días, dándose la coincidencia en la valoración de la exposición por Dreamdew y la del catálogo por nosotros, negativas en conjunto ambas, frente al consenso encomiástico que parece haberse dado.

John Welson/John Richardson,
El mar de los sueños

miércoles, 22 de marzo de 2017

Sueños marselleses

Aunque en su momento anuncié la exposición dedicada al sueño por el museo Cantini de Marsella (septiembre de 2016-enero de 2017), solo ahora, gracias a un amigo, me llega a las manos el catálogo.
La parte del león se la lleva el surrealismo, pero, como siempre en las instituciones museísticas (y académicas), reducido a la época de Breton, y sobre todo a las primeras décadas, abundando en consecuencia las imágenes y los comentarios más que trillados. Por otra parte, si no se hace caso alguno al surrealismo del último medio siglo (incluido el checo), lo que lo sustituye es, en líneas generales, de una pobreza y de una banalidad más que penosas.
Kay Sage, Casandra, 1941
Pero hechas estas salvedades, también hay cosas buenas, empezando por la travesía que Emmanuel Guigon, principal autoridad en la materia del objeto surrealista, hace sobre el “sueño-objeto”, de los inicios a los años 60. Sigue un buen trabajo de Olivier Coisinu titulado “Los estados segundos: en la fuente del sueño surrealista”, donde se ocupa sucintamente de las teorías de Maury, Hervey de Saint-Dénys, Charcot, Janet, Myers, Mesmer, William James y Bergson para enmarcar el tratamiento de los primeros pasos dados por el surrealismo en la gran materia del sueño. En tercer lugar, Guillaume Théolière capta cuatro momentos: el del tarot de Marsella en 1941 (ocupándose de las poco conocidas cartas de Kay Sage sobre Casandra y de Gordon Onslow Ford sobre Peter Ibbetson, que quedaron en proyecto); el de Dreams that money can buy, la ecléctica película de Hans Richter, Nueva York, 1942; y, alejándonos ya del surrealismo, los de Dalí en Los Ángeles, 1944, y Brion Gysin en Marsella, 1958.
El catálogo de imágenes parte del simbolismo, con destaque, por lo menos conocidas que son, para las obras de Léon Spilliaert y Valère Bernard.
Gordon Onslow Ford,
Peter Ibbetson, 1941
La cronología es un fiasco. Los hitos están bien señalados hasta los años 40, pero a partir de ahí las chorradas se van acumulando, para concluir con el potaje cultural de las últimas décadas. Todo se tuerce en realidad cuando en 1936 aparece Céline de quien se cita su afirmación de que, de haber dormido bien, no hubiera escrito nunca una línea –¡lo que hubiéramos ganado, con la de somníferos potentes que hay hoy! Por último, la bibliografía, más que “selecta” es ridícula, sin que ni siquiera venga citado el excepcional estudio de Sarane Alexandrian, quien parece seguir siendo una bestia negra para los trabajos académicos en general, algo que en último término mucho lo honra.
Esta breve reseña da a entender por qué ya no pido este tipo de catálogos, ni los trabajos universitarios en general. Estos mismos días, en la Sorbona, tenía lugar un seminario sobre La Main à Plume, que se presentaba como reivindicativo, al afirmar que este grupo surrealista es “aún mal conocido” y que ha sido “marginalizado por la historia oficial del surrealismo”. Pero La Main à Plume goza de excelentes estudios y antologías, y es un misterio lo que pueda ser la “historia oficial” del surrealismo –en cualquier caso, La Main à Plume está suficientemente tratada en historias como la de Durozoi o enciclopedias como la de Biro y Passeron.

Eric Bragg, Objeto onírico: invasión, 2006

sábado, 18 de marzo de 2017

“Soapbox”, 71-74

Una nueva tanda de “cajas de jabón” para propagar la poesía acaba de colocar Jean-Pierre Paraggio a nuestra disposición:

Jean-Pierre Paraggio, frontispicio de
Quelques mots claires, de B. Chaput

A la vez, damos noticia de dos muy recientes poemarios ilustrados por él: À, de Laurent Albarracin (cuarenta poemas, colección del Orpiment, ediciones del Réalgar, con cuatro pinturas más las de la cubierta), y Quelques mots claires, de Benoît Chaput (siete poemas, colección del umbo, Passage du Sud-ouest, con pintura de frontispicio).
Todos los poemas de À comienzan con la a preposicional, y de ellos reproduciré el más apropiado para estas fechas, en que estamos a la espera de que lleguen las andoriñas de Bécquer y Ramón:
                        À sa propre vitesse l’hirondelle est dédiée
                        poème écrit d’une pure dédicace
                        en l’air, de sa mine de graphite pur
                        et son paraphe à rien attaché
                        son estafilade de perles noires
                        sa loquacité muette, insituable
                        par l’equivocité d’un cri entrant
                        dans une épée, s’y carrant à l’aigu

Jean-Pierre Paraggio, ilustración de
À, de Laurent Albarracin

Celebrando “Arcane 17”

Cubierta del manuscrito de Arcane 17, 1944,
 encuadernado por Lucienne Talheimer
Para abril se anuncia esta muy importante publicación en la editorial de Neil Coombs:

miércoles, 15 de marzo de 2017

"Surreal Poetics"


Esta es una nueva página de surrealismo, al cuidado de Daren Berton y centrada en la poesía escrita. En lengua inglesa, incluye también poemas en portugués y español.
El tercer número de “Surreal Poetics”, en proyecto, se dedica al surrealismo como “crítica social”, “experiencia vivida” y “naturaleza maravillosa”.
Aunque manejando el concepto equívoco de “estética surrealista”, “Surreal Poetics” se quiere situar en la égida de Breton y Lautréamont y sus referentes son fiables, por lo que habrá que estar atentos a su trayectoria.

Jean-Claude Silbermann

Mañana en París se inaugura una nueva exposición de Jean-Claude Silbermann, quien, pese a desligarse del movimiento surrealista en 1969, ha mantenido de modo incólume, durante medio siglo, una obra jovial y regocijante, sin parecido con ninguna otra.
Reproduzco hoy la página dedicada a Silbermann en el catálogo de la venta Breton, con interesantes declaraciones y la reproducción de La vidente, que está hoy en el museo de Arturo Schwarz.


sábado, 11 de marzo de 2017

Ithell Colquhoun y las piedras vivientes

Tarot de Ithell Colquhoun, 1977

Siguen publicándose las obras de Ithell Colquhoun, fascinante figura del surrealismo británico. La última es Living stones, lo que aprovechamos para remitir a la página de esta incomparable surrealista-ocultista.

Fourier y el surrealismo

El número 27 de los Cahiers Charles Fourier está dedicado al redescubrimiento de Fourier por Breton y los surrealistas, y tendrá continuación. Lástima el perfil solo historicista, cuando se podría contar con la perspectiva actual de un Michael Löwy o un Guy Girard, por poner solo dos ejemplos.

Nougé, Cesariny

Reunión de todos los escritos publicados en vida por Paul Nougé, la figura capital del surrealismo belga junto a René Magritte:


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Quien le hubiera dicho a Mário Cesariny que acabaría glorificado en el mamotreto cavaquista del Centro Comercial de Belém. Todo ello con amplio aparato de música burguesa (me entero que lo enseñó a tocar piano el nefando Lopes Graça), en esa Lisboa que si con el odiado meapilas de Salazar logró escapar a la destrucción bélica, no lo ha podido ya a la destrucción maciza de la industria pesada turística.
(Hablando de industria pesada y depredadora, Cesariny también hizo la gracia de acabar aceptando un premio de la Fundación EDP, siglas que significan Electricidad de Portugal, pero que realmente quieren decir Empresa Destructora de Portugal, dada su feroz desfiguración de la tierra portuguesa, culminada hace tan solo un año con la erección de la brutal presa del Tua –¡en pleno “Patrimonio de la Vanidad”!–, que asesinó el sublime valle del Tua y liquidó una de las líneas férreas más espectaculares del mundo. Hoy esa fundación es una de las “especialistas” en la obra de Cesariny.)
Este es el calendario de la cesarinada lisboeta, en el décimo aniversario de su óbito:

miércoles, 8 de marzo de 2017

Los “retratos metafísicos” de Paul Lemuel Cabanel

Hace unas semanas destacábamos en uno de los números de Soapbox el poema de Paul Lemuel Cabanel “El enigma de Benjamin Péret”. Ahora, ese poema acaba de aparecer dentro de un poemario que merece anotarse en este blog de surrealismo. En efecto, De la nue, apparus, editado en Tolosa, incluye una serie de “retratos metafísicos” de diferentes figuras del surrealismo, entre las cuales –aparte Péret– André Breton, Ghérasim Luca, Aimé Césaire, Yves Tanguy y Wifredo Lam; pero también hay nombres que no nos son indiferentes, como William Blake (y su “palabra de Mago”), Vincent Van Gogh o Piranesi, y un largo poema al retrato ocultista de Mme. Stuart Merrill realizado en 1892 por el pintor simbolista Jean Delville.
“Desierto” evoca los “desiertos” pictóricos de Yves Tanguy, sin los cuales el surrealismo no sería lo que es:
“Plantés dans le désert, des convives / soutenus par leur ombre métaphysique. / Perle l’effroi provocant du silence / en des eaux laquées des signes. // Des croûtes de silence happent l’ermite / épiant l’épopée des homuncules. // Orgue d’or dans un jardin des Hespérides, / crissement muet du grillon / au contact d’une rose des sables, / cérémonie martelée au fond des brumes... ou des eaux.”
De la nue, apparus es un homenaje de Paul Lemuel Cabanel a su abuelo, Guy Cabanel, uno de los poetas mayores del surrealismo, en su 90 aniversario. Un extenso poema, “La pintora y el poeta”, está dedicado a la vez a la maravillosa Mireille Cangardel, “su compañera habitada de mundos extraños que su pincel desvela”.
Una segunda parte de este cuaderno, en consonancia plena con la poesía de Guy Cabanel, se compone de breves poemas de inspiración oriental. Y de nuevo, como en los retratos metafísicos, Paul Lemuel Cabanel, muestra ser un poeta que cree en el “poder mágico de la imagen” y para quien “lo Maravilloso es una Revelación”.
Este muy bello poemario ha sido editado por el propio autor.
lemuelcabanel@gmail.com

Jean Delville, Mme. Stuart Merrill 
("Vert céladon les yeux initiés /
de Madame Stuart Merrill /
épousent les voix de l'au-delà")

El surrealismo en Egipto: 1938-1948

El catalogo francés de la exposición parisina dedicada al grupo Art et Liberté ha sido traducido con motivo de la traslación madrileña que ya anunciamos. Se trata de un catálogo de referencia, sobre todo en el aspecto documental e iconográfico, ya que el estudio que lo acompaña se centra sobre todo en la cuestión del nacionalismo y el internacionalismo, sin indagación especial en las obras. Los comisarios califican los tiempos actuales como “una época en que el mundo es cada vez más diverso”, aunque mi apreciación es diametralmente opuesta.
En un período imposible que más turbulento, el surrealismo tuvo una bella recepción en Egipto, cumpliendo, como en tantos otros lugares, una función eminentemente liberadora. La figura central es sin duda Georges Henein, uno de los grandes del movimiento surrealista, pero hay otros nombres muy valiosos, como El-Telmisany, Ramses Younane (de quien es la imagen elegida para la cubierta), Fouad Kamel y otros que reciben al final útiles semblanzas, incluidas las de Lee Miller y Mayo, que actuaron como enlace entre París y El Cairo, o las de Albert Cossery, Edmond Jabès, Eric de Nemes.
El aparato ilustrativo se divide en las siguientes secciones, acompañadas de buenas notas introductorias: “La revolución permanente”, “La voz de los cañones”, “Cuerpos fragmentados”, “La mujer de la ciudad”, “Realismo subjetivo”, “El Grupo de Arte Contemporáneo”, “Escribiendo con imágenes” y “Fotografía surrealista”.
Edita Skira, pero la exposición tiene lugar en el museo monárquico de Madrid, que hace preceder el catálogo de un interminable prólogo jactancioso del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (sic).
Recordemos que sobre el surrealismo en Egipto hay una importante página:
“Todos ustedes conocen esos quioscos grisáceos y sosos que albergan tanto potentes transformadores como cables de alta tensión y en cuyas puertas una breve inscripción suele advertir: «Prohibido abrir: peligro de muerte». Pues bien: el surrealismo es algo sobre lo que una mano de innumerables dedos ha escrito su réplica a la fórmula anterior: «Por favor, abrir: peligro de vida».” (Georges Henein)


sábado, 4 de marzo de 2017

Una saga de Drácula, por Guy Girard

Pierre-André Sauvageot, frontispicio de
La geste de Dracula en Cotentin
La entrega número 19 de las autoediciones de Guy Girard relata un capítulo de la vida de Drácula, una “gesta” hebdomadaria, de lunes a domingo, en la región más septentrional de Normandía.
La “misión” de Drácula en Cotentin solo se desvela el último día, o mejor dicho la última noche: el encuentro en el museo Emmanuel Liais de Cherburgo con la momia de una princesa egipcia. El inepto de Van Helsing, comiéndose una barra de chocolate en el campanario de la catedral de Coutances, ni se entera de los movimientos de su ancestral enemigo, a diferencia de lo que ocurre con Madame Chantelouve, la diabólica amante de Durtal.
Una vez más, el surrealismo, con todo lujo poético y como hicieron tantas veces los románticos, se nutre de lo mejor de la llamada “cultura popular”.

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Vale la pena deambular por la geografía normanda en que se mueve Drácula durante estas siete jornadas. Todo comienza entre el Mont Saint-Michel y el islote de Tombelaine (véase la imagen de Sauvageot), pero un vistazo a las fotos de estos lugares no deja de mostrar un tropel de coches con que se desplazan esos insaciables vampiros miserabilistas que son los turistas. También aparece Flamanville, y si el relato de Guy Girard lo concluyó el 16 de enero de 2017, podría señalarse que el 9 de febrero tuvo allí lugar un escape en la central nuclear (Francia es actualmente un polvorín nuclear), que hace pensar en la “fábrica subhumana” a que el relato se refiere en otro lugar. Drácula pasa por el semáforo de Flamanville, hoy convertido en restaurante fino.
En el lado bueno, agrada saber que el museo Emmanuel Liais, famoso por su tiburón y por la momia que se trajo Napoleón de Egipto en 1832, conserva todo su carácter de viejo museo de provincia, de “cabinet de curiosités”. En general, todos los museos europeos han sido pasto del funcionalismo y el didactismo más apestosos, con resultados a veces trágicos, como ocurrió con el del Abade de Baçal en Bragança; recuerdo en Portugal dos, sensacionales: el de Lamas (Aveiro), iniciativa de un prócer a lo Ciudadano Kane y que debe continuar igual, y el rural de Estremoz, atiborrado de bellezas inauditas, y que ya habrá sido racionalizado, puesto que recuerdo cómo la funcionaria a su cargo hasta me pedía disculpas por aquel batiburrillo sublime.
Pero ahora lo que hace falta es continuar la aventura de Drácula, a quien parece esperar en el puerto de Cherburgo nada menos que el fantasma del Titanic, con sus “cuatro chimeneas tan lúgubres y descarnadas como las torres de un lejano castillo de los Cárpatos”...

martes, 28 de febrero de 2017

Pierre-André Sauvageot: fotos y fotocollages

Pierre-André Sauvageot, imagen de la película Rue K.

Llamamos la atención sobre otra página que merece conocerse: la de Pierre-André Sauvageot, a quien ya hemos dedicado aquí una nota y a quien frecuentemente aludimos por su participación en las publicaciones colectivas del grupo surrealista de París y por sus frontispicios a las periódicas autoediciones de Guy Girard.
La sección de fotocollages es espléndida, y si algunas de las series ya son conocidas (“La vida secreta de las estatuas”, “París tropical”, “Grandes mareas de equinoccio”, “Breton en China”, “Estatuas y rocas”, “Ciudad y cine”, este último con todas las imágenes de esa joya que es Paris Thèbes), otras son parcial o totalmente novedosas: la de fotocollages inspirados en Los cantos de Maldoror (que saben a poco, deseando que esta serie aumente), la de interiores con animales (asociándolos al mobiliario), las “onirografías” (acompañadas de un texto sobre la práctica collagista, y de divertida visión), los inspirados en El campesino de París y Aniceto o el panorama, “Las máquinas de lo extraño” (con el conocido “Escuchador” y el para mí desconocido “Medidor de acantilados”, cuyas características son definidas en la página), etc.
En la sección de fotos destaca la serie marina y la de visiones femeninas en el bosque. Pero la sorpresa es la conexión establecida con la película que recientemente recomendamos de Jean-Claude Mornard Una aventura de Harry Dickson, ya que hay aquí una serie de fotos para un proyecto de filme realizado sobre Jean Ray y Harry Dickson, además de un conjunto dedicado a la reunión de la Sociedad Sherlock Holmes de Francia en el Tren Azul, estación de Lyon, año 2000.  Unas fotos de Praga también iban dirigidas a un filme, con Prokov Voskovec como protagonista.
La serie fílmica, compuesta sobre todo por documentales sobre figuras de revuelta y artistas del cómic, tiene como plato fuerte “Rue K.”, uno de los mejores cortometrajes surrealistas de estos últimos años.

Pierre-André Sauvageot, Medidor de acantilados

sábado, 25 de febrero de 2017

Richard Misiano-Genovese: “Interiors”

Richard Misiano-Genovese, Ojos

Richard Misiano-Genovese suma y sigue en las publicaciones de La Belle Inutile. Ahora es la vez de una serie de fotomontajes basados en la utilización de rayos X sobre la mano izquierda del artista, y como siempre dejando intervenir al azar.
Interiors, precedido de unas citas de La pequeña anatomía de la imagen de Hans Bellmer, incluye una decena de espectrales imágenes (Ojos, Manzana, Paraguas, Retrato, Juegos de azar, Mano-corazón tarot, Multiplicidad, Naturaleza muerta, Manos y rosa e Hidra) en que Misiano-Genovese no pierde las mañas de inquietar gravemente toda espiritualidad bucólica.

Richard Misiano-Genovese, Juegos de azar

“A Ideia” y el abyeccionismo

Portada de Yves Elléouet, 1965
El número 77-80 de la revista de cultura libertaria A Ideia, con más de 400 páginas, se centra en el abyeccionismo, con motivo del cincuentenario del proyecto de revista Abjecção (1966), frustrado por la presión policial sobre algunos de sus participantes.
Efímero movimiento en que intervinieron algunos surrealistas portugueses, el abyeccionismo es enfocado a fondo por António Cândido Franco en el texto central de este volumen, titulado “Sobre la circunstancia y sobre la ética del abyeccionismo”.
Lo más benévolo que puede decirse del abyeccionismo es que su nombre fue un completo equívoco, ya que el surrealismo es por naturaleza antiabyeccionista. Se supone que la idea era considerar que en una época abyecta (la nuestra, a su manera, no lo es menos) el poeta se ve condenado a la inadaptación social y en consecuencia a ser visto como abyecto, pero a nadie se le escapa que es imposible llamar “abyectos” a un António Maria Lisboa, a un Antonin Artaud, a un Jean-Pierre Duprey o a un Stanislas Rodanski. La fuente del equívoco la apunta el propio António Cândido Franco cuando señala la diferencia entre Luiz Pacheco (padre de familia numerosa que siempre me ha parecido un energúmeno, a pesar de que aquí se lo presente como un ejemplo de “hombre libre”) y por la otra parte Cesariny y Cruzeiro Seixas. Conviene rever el magnífico documental de la exposición “Surrealismo abrangente”, donde Cruzeiro Seixas le cita a Eurico Gonçalves unos versos de Cesariny: “Para frente puxam os bois, para cima puxam os homens”, comentando en seguida que “la idea de la abyección es lo contrario” y que “si una persona quiere provocar la abyección, está falseando alguna cosa”. “No estoy de acuerdo”, afirma contundentemente este artista y poeta a quien no le gustaba nada en el abyeccionismo su aspiración a llegar al máximo de la degradación.
¿Y Cesariny? En 1983 escribe: “Aquí y ahora y siempre en todas partes el surrealismo no tiene nada que ver con el abyeccionismo”, aunque poco después acabe por considerar aquella efímera aventura como una de las “claves” del surrealismo portugués, línea en que lo sigue António Cândido Franco.
El interés de los abyeccionistas por Sade y Bocage forma parte del mismo equívoco. Sade es la antiabyección, y Bocage en todo caso anuncia un fenómeno que sí merece toda estima: la bohemia revolucionaria. Pero esta nunca fue abyecta, sino una respuesta a la abyección, una tendencia ebria de ideal, de signo ascendente, como se ejemplifica en el gran Max Estrella (opuesto además, dentro de la propia bohemia, al sí que abyecto don Latino de Hispalis). Bocage es objeto de muchos trabajos en este número de A Ideia, e incluso hay una interesante encuesta sobre su signo actual.
Hay mucho más material, concerniente parte de él al surrealismo. De nuevo encontramos las trasnochadas críticas situacionistas, en un artículo que se apoya en Vaneigem, el apóstol del viva la tecnología porque con ella no tendremos que trabajar, y del viva el hedonismo juvenil del hago lo que me da la gana. Notable interés, en cambio, ofrecen el reportaje sobre Bruno da Ponte, director de la editorial Minotauro, donde tantas cosas valiosas se publicaron, la evocación de António José Forte por Fernando J. B. Martinho y sobre todo el magnífico ensayo de Maria João Fernandes sobre Raúl Perez, gran artista y gran figura del surrealismo, muy raramente abordado como merece –este es un estudio de referencia. Y hay también cartas a Cruzeiro Seixas de Franklin Rosemont, sobre quien se reproduce la semblanza de Michael Löwy.
En conjunto, otro número sólido, que se suma a los tres anteriores para enriquecer de modo impresionante la bibliografía del surrealismo en Portugal.
Pedidos: Revista A Ideia, Rua Celestino David n.º 13-C, 7005-389 Évora, Portugal.
https://issuu.com/a.directa/docs/a_ideia_2016_2a_parte

miércoles, 22 de febrero de 2017

Ody Saban, “Arte y Libertad”, Realismo surrealista

Ody Saban, Escala en los sueños de los árboles de la noche, 2011

Mañana jueves se inaugura en París una exposición de Ody Saban, que se prolonga hasta el 18 de marzo.
ody invierno 2017

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La exposición parisina del movimiento “Arte y Libertad”, tan impregnado de surrealismo y con la figura central de Georges Henein, viaja a Madrid, donde estará hasta el 28 de mayo. Espero comentar el catálogo cuando me lo traigan unos amigos de esos que todavía son capaces de viajar.

Inji Efflatoun, Composición surrealista, 1942

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Una declaración de Jesús García Rodríguez y Bruno Jacobs, publicada hace unos días en el blog de Peculiar Mormyrid, denuncia los aperturismos y confusionismos surrealistas, en este caso no tan flagrantes como los de Santiago Ribeiro, pero sí suficientes como para haber provocado ya en su día una contundente repulsa por parte de Miguel de Carvalho y algunos de sus amigos, en concreto a una presencia indeseable, que por ahí se empieza. Dado que merece ser conocido, es de lamentar que este texto firmado en el verano de 2016 solo ahora haya aparecido en el citado blog, y que no nos haya llegado noticia de él por ninguna vía en su momento correspondiente.

sábado, 18 de febrero de 2017

Eugenio Castro: los poemas

De Eugenio Castro, la figura más decisiva en la larga trayectoria del Grupo Surrealista de Madrid, pasamos a disponer ya de tres muy notables libros recopilatorios: H, La flor más azul del mundo y ahora El Gran Boscoso... es eso. Aunque la poesía marca su presencia inevitable en los dos anteriores (y también como reflexión sobre el fenómeno poético, nunca reducido en el surrealismo a la escritura), la nueva publicación describe la trayectoria específicamente poética, desde 1980 hasta el presente. Algunos de los títulos que la componen ya son conocidos, al haber aparecido independientemente, en Salamandra o en otros libros, pero también hay nuevos textos.
Edita La Torre Magnética, con excelente maquetación, y la portada lleva una fotografía de Javier Gálvez, con quien Eugenio Castro ha colaborado muchas veces.
Este amplio poemario de un poeta que ha traducido a Ghérasim Luca, Joyce Mansour y Jean-Pierre Duprey, afinidades electivas que hablan por sí solas, abre de la mejor manera las publicaciones surrealistas del año 2017.


Rikki Ducornet: de y sobre

Rikki Ducornet, pintura

Siempre en candelero, Rikki Ducornet publicó en 2016 otra de sus novelas, Brightfellow, poco después de que apareciera un volumen colectivo sobre ella. Este volumen incluye muchos ensayos, dos entrevistas, una bibliografía y algunas imágenes de sus obras plásticas, que pueden verse aún mejor en su página, a la que una vez más remitimos.

Les Coleman, en el iglú del Gran Oso Hormiguero

Les Coleman, dibujo

El último número de Infosurr (125) anuncia la aparición en marzo, dentro de la colección Le Grand Tamanoir, de una edición bilingüe (inglés y francés) de Les Coleman, una de las figuras más vivaces del surrealismo británico. Al cuidado de Michel Remy.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Susana Wald, en la selva oscura

Este domingo en Oaxaca se inaugura la exposición de Susana Wald “Entrada en la selva oscura”, que se prolonga hasta el 23 de abril. La nota que le dedica a la serie pictórica en su página, vale además para recorrer esta nuevamente.

Susana Wald, Noche de Huayapam, 1997

Jiri Kolar: retrospectiva en Brasil

Jiri Kolar, Venus del Pacífico, 1969

Hoy, en São Paulo, se inaugura una exposición dedicada a Jiri Kolar, cuyo catálogo comentaremos en su momento. El espacio en que se celebra ya ha dedicado exposiciones a Alechinsky, la colección de Arturo Schwarz, Picasso, Dalí y Miró.

sábado, 11 de febrero de 2017

El cine de Jean-Claude Mornard

El pintor, dibujante y sherlockholmista belga Jean-Claude Mornard es autor de dos cortometrajes que muy bien vale la pena ver, y sobre los que un amigo de París nos ha alertado, calificándolos de “casi-surrealistas”. Ambos han sido producidos por Films Steak Tartare, en 2016.
El primero de ellos, Una aventura de Harry Dickson, el propio Mornard lo califica de “relato un poco surrealista”, considerándolo un homenaje a Jean Ray, Jean Rollin y Louis Feuillade. Mornard actúa como Harry Dickson, que en unas aventuras delirantes se enfrenta a un muerto viviente, a una ogresa (una estupenda Suzanne del Puppo) y, por las calles de un cementerio, a un peligroso trío compuesto por Musidora, Isadora y Lucifera.
Viaje a la dimensión Z, realizado con Toon Hertz, quien en la película anterior hacía de alumno del detective y aquí desempeña el papel de profesor Spot, cuenta también con solo actores aficionados. Estamos en este caso ante un homenaje a George Meliès, a Julio Verne y “al cine cuando aún era atracción de feria”. Mornard vuelve a ser el personaje principal, Ulises Frog, que parodia a los héroes de los relatos de ciencia ficción, pero con un humor que raramente se encuentra en ese enojoso género. Tras un combate de dinosaurios atómicos, nos encontramos con el pobre Lobo, un cíclope sordomudo que interpreta Bolas Karlosi (el muerto viviente de la aventura de Harry Dickson) y al que se comen literalmente Ulises y el profesor. Los amantes de la saga de Fantomas se sorprenderán gratamente al ver aparecer poco después a Sonia Davidoff, quien ha sido expulsada de su castillo por la sacerdotisa Fumanchá, con la que Ulises Frog sostendrá un duelo de espadas. Hay un papel también para el Hombre Lobo, interpretado por otra nueva revelación cinematográfica, Lon Nashy.
Con estos dos cortometrajes nos situamos, felizmente, en las antípodas tanto del estúpido cine comercial actual como de la insufrible pedantería del cine intelectualizante y supersubvencionado.


Noticias de Jacques Prévert

Jacques Prévert, La enseñanza libre

Una exposición de collages de Jacques Prévert se pone en marcha, lo que aprovechamos para dar noticia también de algunas publicaciones aparecidas en 2016.
“–¿Por qué haces siempre monstruos?
–Porque no veo sino eso por todas partes”.

Jacques Prévert, Monumentos y ruinas

miércoles, 8 de febrero de 2017

Richard Oelze

Richard Oelze, Silencio creciente

Uno de los artistas más secretos e intensos del surrealismo es objeto de una magnífica exposición que de Londres acaba de pasar a New York para proseguir en Alemania. El catálogo, de 56 páginas y con 50 ilustraciones en color, tiene textos en inglés y alemán. Las páginas del galerista Michael Werner permiten ver en todo su esplendor las imágenes expuestas.

Richard Oelze, Fragmento arcaico, 1935

sábado, 4 de febrero de 2017

“Analogon”, número 80


La revista imbatible de la historia del surrealismo llegó a su número 80. Tema elegido: “Puentes y túneles”.
analogon 80!