viernes, 15 de noviembre de 2019

“Dreamdew”, n. 19

Maurice Henry, El sueño del visitante, 1936

El nuevo número de Dreamdew ofrece muchísimo interés, sobre todo por lo que concierne a los sueños de música y a la encuesta que abre Joël Gayraud, para publicar en un próximo número de la revista del grupo parisino, Alcheringa. Lo completa un fragmento de la conocida obra de Julio Monteverde De la materia del sueño.

martes, 12 de noviembre de 2019

Campos magnéticos, 1919-2019

Sigue la intensa actividad surrealista en Brasil, ahora con esta exposición que hoy se inaugura, sobre el collage:

 

 Y hace unos días se presentaba una traducción de Jacques Rigaut, lo cual se suma a la reciente biografía prefaciada por Annie Le Brun:


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Añadamos que, en su espléndido prólogo a la prometedora biografía de Rigaut, que hoy ha llegado a mis manos, Annie Le Brun refiere cómo Rigaut, según ha revelado Jean-Luc Bitton, fue el primer lector de Los campos magnéticos, percibiendo inmediatamente "la importancia de este texto que se abría a paisajes peligrosos que él supo reconocer por ser también los suyos".

Sergio Lima: un poema surrealista


A Boca da Sombra que te ergue Branca se presenta como “un poema surrealista”, lo que tratándose de Sergio Lima –toda una vida consagrada al surrealismo– no ofrece discusiones.
En la estela de Amore y de A alta licenciosidade, este es un poema erótico de alto voltaje, que parece consagrado a una diosa de la sexualidad, con apabullante lujo de metáforas. Pero Natan Schäfer lo expresa en su nota de contraportada mejor de como yo podría hacerlo.
Otra muestra de la unidad de la obra de Sergio Lima reside en el hecho de que se acompañe este poema de una serie de dibujos realizados en 1965, totalmente apropiados al contenido.
Al Igual que Surrealismo en Curitiba, A Boca da Sombra que te ergue Branca ha sido publicado –primorosamente– por Contravento Editorial.


viernes, 8 de noviembre de 2019

El surrealismo en Curitiba


Esta “piedra fundamental” del surrealismo en Curitiba nos ha llegado como una verdadera sorpresa. Se trata de un bonito, muy esmerado cuaderno de cerca de cien páginas que amplía del modo más inesperado y promisorio la geografía del surrealismo en tierras brasileñas. Edita, organiza y presenta Natan Schäfer, aunque la animación de esta nueva punta de lanza del surrealismo le corresponde también a Xavier Vásquez Freire.
La presentación plantea como cuestión crucial la de la imagen surrealista, que en uno de los ensayos posteriores es objeto de un abordaje por parte de alguien que se ha pasado la vida reflexionando y profundizando en ella: Sergio Lima (“La imagen vista como fenómeno del ser”), y en otro por parte de Thiago Ehrenfried Nogueira.
Los músicos,
dibujo automático de Natan Schäfer, 2019
Siguiendo una de las mejores y más fértiles tradiciones del surrealismo, lo primero a que se procede es a la reivindicación de figuras que han anunciado el surrealismo, y que en este caso son los poetas simbolistas de Curitiba Emiliano Perneta y Dario Velloso. El segundo creó el Instituto Neopitagórico y el Templo de las Musas, y el primero fue un activista libertario y abolicionista. Dos figuras –“dientes de una correa de transmisión”–del máximo interés. En otra de las secciones de Surrealismo em Curitiba encontramos una serie de registros fotográficos pétreos y mitológicos, por Vásquez Freire y Natan Schäfer, de una deriva realizada un día del pasado mes por los alrededores de la Ilha da Ilusão, donde hace 108 años fue coronado Príncipe de los Poetas Paranaenses Emiliano Perneta. Hay también una increíble foto de Velloso como príncipe templario, empuñando una espada entre los árboles de un bosque.
La sección más extensa lleva por título “Rupestres” y contiene poemas de Natan Schäfer y de Vásquez Freire (uno de ellos al alimón), aforismos de Jasmina Schmidt (autora del collage de la cubierta, que se titula Laura), un “cut-up” de Schäfer a partir de fragmentos de obras de Conan Doyle, Karl Marx y Machado de Assis y el juego de las definiciones en que interviene una docena de participantes. Uno de los poemas de Schäfer va dedicado a André Breton, Francis Picabia y el magnífico músico Nelson Cavaquinho, mientras que del juego de las definiciones, con la frescura de siempre, podemos citar estas cuatro: “¿Qué es el amor? Es una curva en espiral centrípeta hasta el infinito”; “¿Cómo nace el deseo? A través del galope de los caballos sobre el azul”; “¿Qué es la persistencia de la memoria? Es una hélice de porcelana contra un libro que arde”.
La última sección es la de collages, que tanta fortuna han tenido en el surrealismo brasileño, con Sergio Lima y el grupo Decollage. Hay siete de Schäfer, tres de Walter Tenorio, cinco de Xavier Vásquez Freire, dos de Jasmina Schmidt y uno hecho entre tres, como un cadáver exquisito. Pero hay muchas más imágenes a lo largo de Surrealismo em Curitiba: magníficos dibujos automáticos de Natan Schäfer (un par de ellos, sobre fotos de autor desconocido), fotos suyas y de Vásquez Freire, cadáveres exquisitos por ambos y “paisajes digitales” de Stéfano de Mare Georgetti a partir de ceremonias con ayahuasca.
La recepción simultánea de Surrealismo em Cuturiba y del nuevo poema de Sergio Lima, A boca de sombra que te ergue branca, ha sido para mí la mejor manera de festejar los ocho años de existencia de Surrealismo Internacional.

Cadáver exquisito, Xavier Vásquez Freire y Natan Schäfer, 2019

martes, 5 de noviembre de 2019

Claude-Lucien Cauët, el Amor, la Revuelta


Le valet de trèfle es un nuevo poema amoroso de Claude-Lucien Cauët, en la estela del reciente La fiancée vésperale, ya saludado aquí. La tirada, en las Éditions Apa, es de diez ejemplares (¡!). Y la sota de trébol, nada menos que el gentil caballero de la carreta.
Alain Roussel, siempre brillante, dedica una preciosa nota a La fiancée vésperale de Claude-Lucien Cauët, que merece destacarse. Y es que, además, me recordó cómo, hace un par de años, un colectivo surrealista, al solicitar colaboraciones para una revista, rogaba evitar la poesía amorosa, lo que a la sazón me hizo pensar que hubieran rechazado “La unión libre” o “Yo sublimo”.

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El surrealismo nos reserva a veces estas decepciones, como también (aparte periódicas genuflexiones ante los dioses científicos y tecnológicos y hasta una ante el mismísimo papa romano) cuando aflora el solapado estalinismo de considerar que la caída de los siniestros regímenes de dictadura policiaca del Partido por excelencia supuso una pérdida de “horizontes”. Ya lo expresaba así en 2008 Jean-Marc Debenedetti en el flácido “elogio de la libertad” que fue su autobiografía Les mangeurs d’horizons: “La caída final de la Unión Soviética ha acarreado un marasmo espiritual, bajo la forma de una resignación en la que parece que no haya ya nada que esperar de un cambio de orden social”. Porque si el “horizonte” estaba en aquellos regímenes, o en algo que se les parezca, preferimos el “marasmo espiritual” de quienes antes estaban tan ilusionados (y tampoco hay que quejarse tanto, cuando aún mantiene la llama más o menos pura Corea del Norte, y siguen vigentes Cuba o China). Y como aparte: ¿nadie quiere recordar, sin necesidad de alejarnos mucho, ni en el tiempo ni en el espacio, la lección de muchas pequeñas sociedades rurales europeas que fueron un modelo de comunitarismo sin sombra de autoritarismo?
(Y me permito otro aparte: hacia 1971, cuando yo comencé a leer a André Breton, mi revuelta contra la sociedad burguesa y el estado era total y absoluta –y poco he cambiado desde entonces– sin que ni por asomo se me ocurriera mirar hacia la Unión Soviética y sus satélites, o pensar que allí había cualquier “horizonte”.)

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Pero la poesía de Claude-Lucien Cauët cabalga por encima de todo eso.

“Cahiers Benjamin Péret”, n. 8

Jean-Claude Biraben, El océano, 1984

Este nuevo número de los Cahiers Benjamin Péret es, como todos los anteriores, un primor de diseño (solo superado, en los últimos tiempos, por las tres maravillas de L’Or aux 13 îles) y con contenido suculento para los entusiastas de Benjamin Péret y del surrealismo en general.
Los dosieres se dedican a Claude Courtot (bastión de la Asociación desde sus orígenes), Jean-Claude Biraben y E.L.T. Mesens.
El dosier de Biraben ofrece un estudio excelente de Gérard Durozoi acompañado de una completa bibliografía y una lista de exposiciones; lo completan una selección de los aforismos aparecidos en su boletín Le Pique-feu, del que publicó 27 números entre 2001 y 2014, más extractos de su última creación literaria, reseñada por Gérard Roche en otro sitio del Cahier. En cambio, todo el material del dosier Mesens es conocido, por lo que interesará tan solo a quienes aún no estén familiarizados con una figura tan importante en el devenir del surrealismo.
Si ya Jacques B. Brunius está presente en el espacio dedicado a Mesens, él solo llena la sección de Correspondencia, con cartas a Breton, Péret y Bédouin que, sin aportar nada relevante, se dejan leer (y sobre todo carecen de las tonterías inherentes a este engorroso género). El fino instinto de Brunius se advierte cuando señala las limitaciones del surrealismo de David Gascoyne y Herbert Read o denuncia el carácter intrigante de Patrick Waldberg.
La sección de Estudios la abre Courtot con un trabajo académico, pero bien más interesante que los panegíricos de las primeras páginas, abordando la relación de Péret con el lenguaje argótico; no faltan las banalidades darwinianas (“las sociedades más evolucionadas”, “los obreros particularmente evolucionados”). Siguen un ensayo de Jerôme Duwa sobre las ruinas, tomado de Mélusine, y otro sobre la correspondencia de Leonora Carrington, por Katia Segura Pantoja. A esta se le ve el plumero cuando cita el pasaje de la Antología del humor negro en que Breton cuenta cómo la Carrington, en un restaurante de lujo, se descalzó y metió los pies en la mostaza. “A pesar de este episodio, Leonora Carrington y André Breton mantuvieron su amistad y su relación epistolar”. ¡”A pesar de”! Es como si Breton, que ni siquiera dice que haya acudido a esa cena, se hubiera disgustado con la boutade de la Carrington, cuando refiere el hecho con total simpatía –la que desde luego nunca tuvo hacia las “personas respetables” que aquel día tanto se escandalizaron. Esta sección acaba con una nota de Michel Jacubowsky sobre el blasón bastante decepcionante que le hizo a Péret Marcel Jean.
En la sección documental, hay material sobre el nacimiento de la Asociación, extractos del excepcional Danser sur la corde de Maurice Blanchard y un texto conocido de Leonora. Blanchard, en la sección Potlatch, es objeto de un breve texto con que Jean-Michel Goutier lo presentaba en la ignota revista Canal 1978.
La sección de Actualidad contiene excelentes reseñas de Jean-Pierre Lassalle y Gérard Roche, dedicadas a obras ya comentadas aquí. Pero varias novedades nos esperan. La primera es la aparición reciente de una edición del maravilloso libro de Maurice Henry Les metamorphoses du vide; el si no es que las Éditions du Sandre ya lo presentan como “indisponible”, y la habitual especulación libresca ya se ha puesto a venderlo a un precio duplicado. En segundo lugar están las exposiciones consagradas en 2018 por el Museo de Arte Moderno de México a Remedios Varo y a Leonora Carrington, de las que yo no creo haber dado noticia. La reseña de los catálogos no invita a obtenerlos, como no sea para la iconografía: lejanos van los tiempos en que bastaba la firma de un Jaguer o un Alexandrian para darle prestigio a un volumen colectivo, hoy la mediocridad y la fatuidad, cuando no la ignorancia y la malignidad campando por sus respetos.
O sea, todo lo que Benjamin Péret detestaba.
Exposición Leonora Carrington

Al día

Surrealist NYC da noticia de nuevas publicaciones de Valery OisteanuRikki Ducornet Joël Gayrauda lo que hay que añadir la de una importante retrospectiva de Paalen.