domingo, 19 de octubre de 2025

Sade y el surrealismo (1967-1976)

Jane Graverol, figura central del surrealismo en Bélgica, pinta en 1967 un Hommage au divin Marquis:


Es una lástima, pero no tengo reproducción de la pintura de Conroy Maddox The Castle Grounds of the Marquis de Sade (Lacoste), de 1967, pero en revancha pronto nos encontraremos con su maravilloso Hotel de Sade.

En 1968, Jacques Hérold veranea en Lacoste e inventa el "presionismo", movimiento artístico para realizar auténticas naturalezas muertas colocando los objetos sobre una superficie plana y aplastándolos con una máquina, en concreto la vieja prensa hidráulica de las bodegas de una cooperativa vinícola cercana. Entre esas obras, tenemos Las brumas de Lacoste, con una botella de vino, un plato, un tenedor y unos callaos que, tras haber sido colocados sobre una armazón acolchada con espuma de plástico, fueron presionados por la máquina.


Dos obras de Toyen no pueden faltar en la antología más exigente que se haga de Sade y el surrealismo: En el castillo de Silling y En el instante del silencio de las leyes, ambas de 1969:



Recordemos el pasaje de Sade en palabras de Monseñor Chigi, el amigo de Juliette y de la princesa Borguése, que origina el segundo de estos títulos: "Si se comparan los siglos de anarquía con aquellos donde las leyes tuvieron el mayor rigor, bajo cualquier gobierno, fácilmente nos convenceremos de que solo en el instante del silencio de esas leyes surgieron las más grandes acciones".

Ese mismo año se representó Le roi Gordogane de Radovan Ivsic en el castillo de Lacoste. Un año antes se había publicado en las Éditions Surréalistes, con memorables ilustraciones de Toyen.

En 1970 nos reencontramos con el impenitente sadiano Man Ray, quien ejecuta la siguiente litografía, del mismo modo que, al año siguiente, el Retrato imaginario del Marqués de Sade, escultura en yeso:




Pero hay aún más: también en 1970, Man Ray publica en edición limitada las 27 fotos de Mr. and Mrs. Woodman (Marquis de Sade), realizadas con sus maniquíes eróticos en Hollywood en 1947; algunas de ellas pueden verse en este enlace (o simplemente pinchando título y autor y yendo a imágenes), del mismo modo que  la foto suya de una Rue Sade, datada en 1938, en este otro. Y por cierto que el señor y la señora Woodman serían redescubiertos unas cuantas décadas después por Stuart Inman:


En 1971, Roland Gil incluye a Justine en su lista de "Iluminadoras":


En el mismo año, Timothy R. Johnson le escribe una carta-poema a Sade. Recordemos que suyo es el Rendez-vous of the comrades-in-arms, con los surrealistas y sus antecesores y héroes, Sade por supuesto entre ellos, que reproduciría en 1976 la revista Living Blues dentro de su suplemento especial "Surrealism & Blues"; el retrato de Sade es allí el clásico de Man Ray, que acabamos de ver.

Pierre Facheux diseña en 1972 Les crimes de l'amour, con un "desgarro rosa" en su juego gráfico: 


La Lettre au citoyen Gaufridy, del mismo año, lleva un frontispicio de otro de nuestros surrealistas sadianos más recurrentes, Jacques Hérold:


También del año 1972 es En el castillo de Lacoste, con Emila Medková dialogando fotográficamente con la obra maestra de Toyen, que es veintiséis años anterior:


Apuntemos en 1975 una obra de Constant que ya reproduje en "Jarry y el surrealismo": Encuentro de Ubú y Justine.

Se celebra en 1976 la exposición surrealista mundial de Chicago; en el catálogo, esta es la página correspondiente al Dominio de Juliette:


Simultáneamente, Man Ray (desaparecido este año) realiza sus Dominios de Sade. Uno es este objeto:


Otro es un dibujo con el castillo de Lacoste que puede verse en este enlace. Y en tercer lugar vuelve a las figuras de madera de Mr. and Mrs. Woodman:


miércoles, 15 de octubre de 2025

LRS, n. 5, 15 de octubre de 1925


Desde el número 4, la sede de La Révolution Surréaliste está situada en el n. 42 de la Rua Fontaine, domicilio de André Breton. El quinto aparece hace hoy cien años y su portada expresa el deseo de revolución permanente, con las publicaciones anteriores estrujadas, y entre ellas el infame Un cadavre. Detrás de ella, en cambio, una lista ya apabullante de "obras para consultar": el Manifiesto, Le pèse-nerfs de Artaud, C'est les bottes de sept lieues de Desnos, Simulacre de Leiris y Masson, Il était une boulangère de Péret, Soleils bas de Limbour y Masson, etc.

Abre el número la escandalosa carta de Gengenbach, uno de los grandes excéntricos de aquella hora, y sigue la sección de "Textos surrealistas", con Pierre Brasseur, Raymond Queneau, Paul Éluard, Dedé Sunbeam y Monny de Boully, mientras que la de "Poemas" los contiene de Chirico (tres), Leiris (visuales), Éluard, Desnos (visual), Marco Ristitch, Desnos y Brasseur, y la de "Sueños" de Morise y Leiris. De Jacques Baron prosigue su "Decadencia de la vida", iniciada en el número 3.

El surrealismo de los yugoeslavos fue el más potente signo inicial de la internacionalización del surrealismo. A las colaboraciones citadas de Boully y Ristitch se añaden dos magníficas páginas presentadas por el primero y tituladas "El vampiro", un "relato imaginado" a partir de una serie de testimonios en un asilo de alienados y que se traducen del número 6 de la revista de Belgrado Témoignages, dirigida por Ristitch.

Pero sin duda el plato fuerte de este número es la "Carta a las videntes" de André Breton, que aparecería luego y hasta hoy en las ediciones de los manifiestos, no siendo de subvalorar que un año después saliera en la misma revista la "Carta a la vidente" de Antonin Artaud, dedicada al propio Breton. El ensayo bretoniano lo ilustra una obra de Chirico, J'irai... le chien de verre, que perteneció a Breton desde 1925 hasta 1929.

Péret inicia "Ces animaux de la famille", típico relato delirante, tras una "Nueva carta sobre mí mismo" del atormentado Artaud. La sección de "Crónicas" cuenta con una incendiaria perorata de Aragon contra las llamadas "artes decorativas", la presentación por Desnos de un poeta cartero de los Pirineos Bajos, una reseña de Éluard sobre el Saint-Just de Massot y la más conocida de Breton sobre la hagiografía leninista de Trotsky. En cuanto a la "Correspondencia", tenemos la hoy clásica de Joë Bousquet y un breve mensaje de Masson mostrando su creencia en  la entelequia de la "dictadura del proletariado", que acabaría denostando, como es más que sabido (sobre los detalles de la cuestión política, cada vez más remota en comparación con otras dimensiones del surrealismo, todo está en el volumen segundo de los Archives du surréalisme, presentados y anotados por Marguerite Bonnet).

Completa este número un importante panfleto: "La Révolution d'abord et toujours". Publicado en agosto, supuso el acercamiento entre el grupo surrealista y el de la revista Clarté, y todo lo referente a su elaboración y contextualización puede consultarse en la obra de José Pierre, aunque en este caso él cede la palabra a Marguerite Bonnet, que lo estudia a la perfección, si bien también es útil la lectura de lo que dice Victor Crastre en Le drame du surréalisme. Breton en 1934 considerará este folleto "ideológicamente bastante confuso", y con razón, pero como siempre en este tipo de documentos nos encontramos con pasajes y declaraciones admirables: "Nos declaramos en insurrección contra la Historia", "Tenemos necesidad de la Libertad", "Lo que nos repugna es la idea de Patria", "Nuestro amor de la Revolución", y en general toda la diatriba contra Occidente, Europa y "la alta finanza internacional".

Ilustraciones, aparte la de Chirico, hay de Joan Miró (dos: el famoso Tierra labrada y La Trampa, que es como un cadáver exquisito), Max Ernst, Picasso (cuatro), Masson (dos de sus dibujos automáticos) y una pintura hiperrealista enviada desde el Japón por Claire Malraux y que Georges Sebbag contextualiza en la página 69 de su André Breton. L'amour-folie

Merece resaltarse la ilustración de Max Ernst, última de este número, ya que se trata de La bella jardinera, que formaría parte de la exposición de "arte degenerado" en 1937. Parodia de un ridículo cuadro de Rafael cuatrocientos años anterior, fue vista por los nacionalsocialistas como "un insulto a la mujer alemana" y desaparecería en la vorágine de la época.

LRS, 5

domingo, 12 de octubre de 2025

Sade y el surrealismo (1961-1966)

De 1961 a 1969 se prolonga el proceso contra Shibusawa Tatsuhiko y su editor, por haber traducido Juliette; serían declarados culpables y condenados a pagar una pesada multa. Tatsuhiko, seguidor de André Breton y que en 1964 publicaría La vida del Marqués de Sade (en que se inspiraría Yukio Mishima para su Madame de Sade, un año posterior), intentaba introducir a Sade en Japón desde 1953.

En 1963, Gilbert Lely da a la luz el poema inédito La Verité, con un aguafuerte de Jacques Hérold:


Más estudios de Lely siguen apareciendo en las obras completas de Sade, lanzadas por él a partir de los manuscritos originales, y que fueron en total quince volúmenes, entre 1962 y 1966

Desde Lacoste, Gherasim Luca le envía esta postal a André Breton, datada en el 1 de enero de 1962 ("Au château de Sade, / la pierre hérésite entre / les ruines et la carrière. / D'où son suxéchec. / D'oiseau à oiseau / de tout coeur / Gherasim Luca"):


El mismo año, André Masson celebra una de sus vueltas al surrealismo con una serie paroxística a la que pertenece esta Ceremonia en casa de de D.A.F. de Sade:


De 1963 es este Estudio para "La filosofía en el tocador", de Hans Bellmer (quien dos años antes había realizado el dibujo El sentido común (Los crímenes del amor), que también puede sumarse a sus obras "sadianas"):


En los Países Bajos, J. H. Moesman pinta esta admirable Pavana (para un Marqués difunto):


En 1964 surge el Grupo Lacoste, en Checoslovaquia, que prolongaría su existencia hasta 1969, con su revista Styx. Jorge Camacho en el mismo año expone una serie de Sade saludada por André Breton, pero las obras que reproducimos son de 1965 y 1967, respectivamente La table de Minski y Madame, vous descendez dans les tenêbres (Hommage a Sade), la segunda una de sus (muchas) obras maestras:



De Jiri Havlicek se publica en el número inaugural de Styx la obra Demonios atacando Lacoste:


Por fin, del mismo año 1966, veamos de José Francisco Aranda Luis Buñuel sueña con el Marqués de Sade, que Mário Cesariny expuso en 1984 en Lisboa:

jueves, 9 de octubre de 2025

Un brindis por Sasha Vlad

En la ciudad donde, no por elección, sino por accidente, vivo, o sea, La Laguna, Tenerife, Islas Canarias, hay, al principio del Callejón de los Petudos, pasaje entre las dos calles principales muchas décadas cerrado, una pequeña tienda de nombre "El Rincón de Sasha", que, dedicada a complementos elegantes del vestuario, ostenta desde hace algún tiempo un bonito maniquí. Aunque el nombre de Sasha es un hipocorístico corriente de Alejandro en los países eslavos, suena para mí lo suficientemente exótico como para, cada vez que paso por esa céntrica calle, acordarme de Sasha Vlad, uno de mis surrealistas predilectos de las últimas tres décadas, continuador, con Dan Stanciu, de la fabulosa tradición surrealista rumana, y a cuya gentileza además debo la estupenda portada de la edición definitiva de Caleidoscopio surrealista:

Sasha Vlad, Graal Filibuste, 2014

Recientemente, con Rik Lina y Miguel de Carvalho, tuve la ida de sacarnos una foto junto al maniquí, pero no llevábamos cuarta persona y soy hostil a molestar a la gente con favores fotográficos. Ahora, con la estancia de Ángel Zapata, del Grupo Surrealista de Madrid y mi más poderoso aliado surrealista en áreas hispánicas  (por no decir, desde 2020, en todas las áreas del surrealismo), vi la oportunidad, cuando íbamos por allí con Inés Mendoza, fina narradora venezolana que nos acompañaba, de realizar el sencillo deseo. No soy dado a reproducir fotos mías, y de hecho nunca lo he hecho en los catorce años de existencia de este blog, pero abro hoy una excepción en honor de Sasha Vlad. Al recibirla, me escribió: "De hecho, es una fotografía surrealista de varias capas: un retrato doble, un bello lugar encontrado, un maniquí haciendo un gesto adecuado y en la esquina izquierda la imagen borrosa de una persona misteriosa", a lo que añadiría en correo siguiente un "gracias a la esposa de Ángel (!)", que debió sonarle a "la esposa del Ángel". En cuanto a la "figura misteriosa", salió para decirnos que tuviéramos cuidado con el maniquí, ya que yo acababa de moverlo para dejarlo orientado hacia la cámara de Inés.

Figura misteriosa, maniquí, MC y Ángel Zapata,
21 de agosto de 2025 (Foto de Inés Mendoza)

viernes, 3 de octubre de 2025

Sade y el surrealismo (1957-1959)

Poema de Jorge Cáceres, en 1957:



Clovis Trouille, de quien vimos en 1937 su Justine, homenajea ahora, en 1958, al protagonista de La filosofía en el tocador, con su Dolmance y sus fantasmas de la lujuria, también conocido por Dolmance en su castillo de Lacoste y Lujuria, o los ensueños del Marqués de Sade


En el colosal catálogo de Trouille (Éditions Melie-s), que nunca me cansaré de recomendar, junto a esta pintura se reproduce este poema (no datado) de Yves Battistini:


Paula Rego no es santa de mi devoción, llena de prebendas al final de su vida y pintándole allá por inicios de los 90 un siniestro retrato a un imbécil presidente de la república portuguesa, pero fue amiga de algunos poetas surrealistas lusitanos, y el Ogro Minski es siempre el Ogro Minski:


Y llegamos a uno de los platos fuertes de nuestro relato: la ejecución del testamento del Marqués de Sade, celebrada por el grupo surrealista de París el 2 de diciembre de 1959, en el apartamento de Joyce Mansour, con un sublime montaje de Jean Benoît, que de antemano arrasaba y reducía al ridículo toda la moda futura de los "happenings". Aporto el material esencial, que me exime de detalles: la tarjeta de invitación (con la ilustración de Benoît luego a todo color), fotos sacadas por Gilles Ehrman, las notas del propio Benoît, el artículo de Breton (incluido en Le surréalisme et la peinture), la narración coetánea del evento por Alain Jouffroy (que tomo de su libro Une révolution du regard) y un ensayo de Radovan Ivsic, que se encargó de la banda sonora para mimetizar lo que desearía Sade haber sido y fue: el volcán del Etna en erupción.
















Nota: Lo idóneo es ver el material de Breton y Benoît directamente en el catálogo de la exposición EROS, de 1959-1960.

Aún en este glorioso año de 1959, Gilbert Lely publicaba la carta de Sade sobre su detención seguida de los Étrennes philosopiques, con doble frontispicio de Bellmer:

miércoles, 1 de octubre de 2025

Phases infolettre 12: Renzo Margonari

Renzo Margonari, Improbable, de hecho increíble, 1999

La última "infolettre" de Phases incluye una divertida historia de azar objetivo que involucra a mi admirado Renzo Margonari, y que me vale para referir dos anécdotas de azar humorístico solo contadas a algunos amigos muy allegados.

Hace unos años, el artista italiano me envió, como regalo más que generoso, una pintura enrollada en tubo a la que puso la simple dirección "Miguel Corrales. Santa Cruz de Tenerife", sin certificarla. Que haya llegado a mis manos en una isla cuya población es de un millón de habitantes, podría hacer pensar que yo soy aquí un hombre famoso, si no se supiera que ocurrió lo siguiente: en la oficina de correos de la capital, el jefe se asomó para preguntar si alguien conocía a aquel señor del tubito, y entonces uno de los carteros que accidentalmente estaban allí, avanzó para decir "¡Yo lo conozco!", tratándose del único cartero que conozco en todo el mundo aparte Ferdinand Cheval y François (el cartero ciclista de Tati), Carlos Senequiert Crozet, un avezado polemista de amplia cultura, gran conocedor de las letras francesas. Saltándose de manera saludable el reglamento, se hizo con el tubo y me lo llevó a La Laguna, donde lo dejó en casa de otro amigo, cuando lo más predecible es que se hubiera devuelto o incluso (más probablemente, a tenor de aquello en que se han convertido los servicios de correos) perdido.

Contada esta anécdota a Renzo Margonari, me corresponde con otra igual de sorprendente. Llega en tren un amigo a Mantua, sin saber su dirección. Se sube al primer taxi que encuentra fuera de la estación y le pregunta: "¿Conoce usted a Renzo Margonari?" Respuesta del taxista: "Sí, es mi cuñado". Nunca puedo recordar esta historia sin emitir una risueña carcajada.

infolettre 12

le-chat-et-la-bibliotheque-du-hasard

Renzo Margonari, No se sabe si no se sueña, 2000