domingo, 20 de diciembre de 2020

“Infosurr”, n. 145, &c


Este nuevo número de Infosurr tiene como trabajo extenso (y por supuesto espléndido) la reseña que Gérard Durozoi ha hecho de la correspondencia de André Breton con Jacques Doucet y con Benjamin Péret. La segunda ya la tratamos aquí, pero no la de Doucet, que ofrece también gran interés (por cierto que se cumplen hoy exactamente cien años de la primera carta enviada por Breton).
En este número hay breves pero jugosos comentarios de los poemas Du string de Hervé Delabarre (por Richard Walter) y White Quetzal: from Orlando to Nice de Rikki Ducornet (por Laurens Vancrevel). Heribert Becker da cuenta de un importante volumen en checo de Milan Napravnik, que yo solo anoté sin más, ya que nada sabía; se trata de una selección de textos entre 1978 y 2016 más una cronología de su vida y su obra y varias reproducciones de cuadros e “inversages”, titulada Prokletá slast a jiné eseje, o sea El placer proscrito y otros ensayos. Usando el traductor en el siguiente enlace se puede tener algo más de idea, aunque la traducción sea una chapuza:
Como siempre, hay mucho más en Infosurr, con destaque para el artículo dedicado por Hervé Girardin a la continuación de las obras completas de Alain-Pierre Pillet y la estupenda nota dedicada a la exposición de collages de Pierre Rojanski en la Maison André Breton y que firma nada menos que André Mimiague (¡maravilloso collage del reloj parlante, en portada!).
Y el número 146 ya viene en camino...

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Le Grand Tamanoir anuncia como inminente la aparición de Les Sans-culottides ou quelques rêves d’Anna Freud, poemas de Guy Girard sobre collages de Christian Martinache, con nota inicial de Sergio Lima.
  
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Libro de Paul McRandle y Kirstin Chappel:
 
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Anuncio de una nueva publicación de Cravan, con postfacio de Annie Le Brun:
 
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Y la ya acostumbrada galería de imágenes sobre la pandemia de ratas políticas y ciudadanos imbéciles que sigue asolando el planeta (olvidaba a los periodistas, que pueden asignarse a cualquiera de esas dos categorías).

Edinburgo surrealista


Se ha publicado recientemente el volumen primero de Edinburgh as it will be, un divertidamente corrosivo “ejercicio de urbanismo colectivo en el espíritu de megapolisomancia especulativa”. Esta ciudad escapa así por unas páginas a los peligros de calvinismo, folklorismo tartán y estalinismo municipal que han venido asediándola a lo largo de los tiempos. Sin duda que todos los lugares precisan de este tipo de acciones surrealistas. Voy pues a ocuparme de esta mierda de La Laguna en que estoy residiendo hace unos años y de la que no he podido irme, una vez dejé de trabajar, a causa sobre todo de la galera de los libros (ya lo decía Marcel Mariën).
La experiencia ha consistido en ir pasándose una serie de surrealistas, casi todos del área anglosajona, un libro de fotos históricas de la ciudad, tiradas entre 1844 y 1924, interviniendo cada uno de ellos en la que le correspondía.
La idea parece ser de Doug Campbell (al menos su nombre es el primero en la lista de unas treinta firmas), pero es una pena que al menos hasta el momento, que yo sepa, no se haya cumplido la promesa de dar a conocer el conjunto on line (ni conozco manera de obtenerlo). Limitémonos a ver la portada y el último de los collages.

domingo, 13 de diciembre de 2020

El tarot de ases de Alberto Mayol

Alberto Mayol, Homenaje a Raymond Roussel, 2020

En el verano de 2018 llamamos la atención sobre la ingente obra de Alberto Mayol Sánchez, señalando la cercanía al surrealismo sobre todo de muchos de sus collages. Ahora es un placer presentar esta flamante serie, rigurosamente inédita, de homenajes poéticos a figuras del surrealismo y a algunos de sus grandes antecedentes.
He aquí la lista de los 21 nombres elegidos por Alberto Mayol para esta serie de “faros” de la poesía, la imaginación y la revuelta: Sade, Nerval, Poe, Baudelaire, Rimbaud, Ducasse, Jarry, Apollinaire, Roussel, Kafka, Ramón, Éluard, Artaud, Péret, Breton, Toyen, Moro, Espinosa, Cirlot, Leonora y Joyce Mansour.
carpeta

Péret en Nantes

la parole est à péret

Alberto Mayol, Homenaje a Benjamin Péret, 2020

“Littérature”, diciembre de 1920

El número 17 de Littérature cumple cien años. Incluía dos textos claves: el “Atestado” colectivo y las páginas fabulosas de Jacques Rigaut que comienzan de manera inolvidable (“Seré serio como el placer”), y que Breton elegiría para su Antología del humor negro.
El “Atestado” lo firmaron Louis Aragon, André Breton, Pierre Drieu La Rochelle, Paul Éluard, Théodore Fraenkel, René Hilsum, Jacques Rigaut y Philippe Soupault, reunidos en el Restaurant Blanc de la Rue Favart. Con el propósito de tomar distancias de la “vanguardia artístico-literaria”, deciden rechazar textos con alusiones a hechos literarios y textos de naturaleza filosófica, pero en cambio tendrán en cuenta las especulaciones políticas y las cuestiones sexuales. No habrá lugar para los poemas (Éluard en contra), la crítica no será un fin, se escribirá como se habla y el lenguaje no deberá ser un fin (Éluard en contra).
Para números siguientes (hasta marzo no saldrá el 18) se anuncian un artículo de Roussel, un texto de Rigaut sobre el dinero, un inédito de Ducasse, “La estética del folletín” por Jules Maury y una intervención de Breton que hubiera sido hilarante: “Mi candidatura a las próximas elecciones”, en consonancia con la impronta dadá que todavía se manifiesta con cierta fuerza en este número.
El 20 de diciembre, Breton le escribe su primera carta sobre la actividad intelectual de la época y sobre sus propias ideas al bibliófilo Jacques Doucet, para quien ha comenzado a trabajar. Constituirá esta correspondencia un documento invalorable, habiéndose publicado recientemente en Gallimard las cartas de Breton. 

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Y ahora, cien años después, más imágenes (sin orden ni concierto) sobre el horror de represión e imbecilidad en que ha acabado sumiéndose el “planeta soberbio” (pero que un poco por todas partes ve aumentar los signos de humor insurgente y revuelta):

domingo, 6 de diciembre de 2020

Patrick Lepetit y el surrealismo internacional, hoy


Esta es una publicación muy notable, que da cuenta de muchas vertientes del surrealismo actual. Patrick Lepetit ha aceptado el desafío de la revista de Niza Vocatif y ha hecho un gran trabajo, donde si no están todos los que son sí que se da una muestra bastante amplia y representativa de la fuerza y vigencia del surrealismo en nuestro tiempo.
Patrick Lepetit es presencia habitual en las notas que venimos sacando durante los últimos años. Baste ahora recordar su perfil de poeta y ensayista y sobre todo el gran mérito de haber puesto de nuevo sobre el tapete la cuestión crucial de las relaciones esenciales entre el surrealismo y el hermetismo, algo olvidadas quizás en las décadas últimas.
En cubierta de este número de 80 páginas, Evocación élfica de nuestro inolvidable Jean-Claude Charbonel, quien a su vez exploró con intensidad el territorio mítico y mágico tan propio de la apuesta del surrealismo. Y como pórtico, un dibujo de Jacques Lacomblez, otro inspirado de la gran tradición lírica romántica y simbolista en que arraiga el surrealismo. Inmejorable tino pues con que se abre el fuego y que conduce a la presentación de Lepetit, en tres sólidas páginas que titula así: “Bajo el signo ascendente, hacia y contra todo”, un título que señala ya de por sí la posición combativa, apasionada que lo caracteriza en todo lo que hace. Estas páginas las reproduzco más abajo.
Las ilustraciones son de John Welson, Ody Saban, Rik Lina, Juan Andralis, Gregg Simpson, Miguel de Carvalho, Seixas Peixoto, Enrique de Santiago, Guy Girard y Sasha Vlad. Los poemas, de Jehan Van Langhenhoven, Hervé Delabarre, Jacques Lacomblez, Daniel Abel, Allan Graubard, J. Karl Bogartte, Alain Roussel, Guy Girard, John Welson, Odile Cohen-Abbas, Bruno Geneste, David Nadeau, David Greenslade, Rodrigo Verdugo, Beatriz Hausner, Valery Oisteanu (“Serenade pour Sarane”, un emocionado homenaje a Alexandrian), Christophe Dauphin, Kenneth Cox, John Richardson, Ludovic Tac, Paul Sanda, Serge Pey, Joël Gayraud, Fabrice Pascaud, Jean Bonnin y Enrique de Santiago.
Hay importantes ensayos y documentos. En primer lugar, Daniel Abel narra con lenguaje magnífico su encuentro con André Breton en 1958. Recordemos que hace un año le dedicamos una nota, remitiendo a una entrevista en que hablaba precisamente de ese encuentro. Este es un testimonio realmente admirable, que ya vale por todo el número de la revista.
El propio Patrick Lepetit (a quien además se deben la mayoría de las traducciones de otras lenguas que el francés) entrevista a Ody Saban y dedica un breve ensayo a la admirable pintura de John Welson (“Territorios mágicos de lo imaginario”), con quien ha compuesto el bello libro Earthly kingdoms and dreamy knights, ya aquí reseñado.


Un texto tan excepcional como el de Daniel Abel es el de Rik Lina, “Virgirima”, maravilloso, sorprendente relato empapado de mitología y azar objetivo. Una verdadera joya, sobre el surgimiento de uno de sus lienzos, que aquí vemos reproducido (en la revista lo que encontramos es un grabado sobre el mismo tema):

Rik Lina, Vigirima, 1976, 1979

Con interés retrospectivo, se ofrece luego el resultado de varias entrevistas con Juan Andralis (1928-1994), quien está más o menos bien, si no fuera por detalles como su caída en el tópico del “surrealismo histórico” o la narración de cómo intentó meterle a André Breton el embolado de Jorge Luis Borges. Se da noticia de su imprenta y editorial El Archibrazo, fundada en 1966, tras volver a Argentina después de su estancia parisina. Hoy existe, en su secuela, el proyecto El Archibrazo:
Tras una buena página de Laurent Doucet titulada “Datura” (¡anagrama de Artaud!), un ensayo muy largo de Thomas Mordant sobre la “civilización surrealista” interesa menos por sus chirriantes profecías o aún más chirriantes propuestas como la de “jugar con la tecnología”, que por unas reflexiones muy agudas sobre la actividad del juego en el surrealismo (por cierto: yo que pensaba que era privilegio de la memez española el tranque del llamado “lenguaje inclusivo”, me lo encuentro aquí a cada paso: “individuos e individuas”, “todos y todas”, “cada uno y cada una”, etc.).
Certeramente, Patrick Lepetit ha preferido componer un número en que poemas, ensayos e imágenes van entremezclándose. El conjunto ofrece una buena visión del surrealismo en marcha, de todas sus afirmaciones (y rechazos), para oponerlo al desconocimiento que priva en muchos medios que se limitan a lo que dictan el conformismo y la ignorancia reinantes, en esta materia como en todas.



 
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Como coleta, aprovecho para recordar que Le Vocatif era el nombre de una publicación fundada por Tom Gutt en 1972 y que alcanzó la friolera de 286 números, aunque se trataba de una simple hoja plegada en cuatro. En los siguientes enlaces puede verse el sumario de todos los números y un artículo de Dominique Rabourdin sobre el especialmente rico número 100 (este segundo enlace está en el momento en que escribo desactivado, pero supongo que será un problema pasajero):

sábado, 5 de diciembre de 2020

Claude-Lucien Cauët: la risa y el viento

Claude-Lucien Cauët nos trae los frescos aires de la poesía en tiempos de pestilencia mental. Hace solo un mes acabó de imprimirse, editado de nuevo por aPa, Touchés au pavois, que va alternando dos discursos poéticos a cuál más magnetizante. En junio se publicó Épitres de juin, también en aPa, y hace exactamente un año (sin que tampoco hayamos dado aquí noticia) Le rire et le vent, en las ediciones de la revista Ficelle, donde ya había aparecido Éclats d´âme.
Para Le rire et le vent, Claude-Lucien Cauët accedió a una breve nota de presentación, por Yves Barré; como puede leerse en el enlace que doy abajo, me eximo de comentarios, ya que no tengo por costumbre hablar de los poemas, que creo lo hacen por sí solos. Resulta curioso, por otra parte, que, habiéndole enviado al editor una primera versión con títulos para cada poema y luego manifestado que los prefería sin título, este haya preferido seguir su propio gusto y no el del poeta, quien declara: “No deseo titular mis poemas. Los considero como fragmentos tomados del flujo verbal, y del mismo modo que no tienen ni mayúscula inicial ni punto final, no sabrían recibir un título. Su montaje forma un único poema en veinticinco tomas numeradas con números romanos. Por otra parte, los dos protagonistas principales del poema son la risa y el viento, y de ahí el título”.
La pequeña edición de Le rire et le vent se enriquece con una serie de grabados de Vincent Rougier.
“nada está cerrado a decir verdad / nada está oculto / y ese es el misterio!”
“golpeo a puñetazos la coraza del gran usurpador que no replica no responde  no se mueve y toca a rebato en una caverna vacía”