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sábado, 7 de febrero de 2026

Ludvik Svab, guitarrista


Ludvik Svab pertenece al pequeño grupo de surrealistas músicos, pero su caso es muy notable, ya que formó parte durante los años 60 y 70 del excelente combo Pražský Dixieland o Praga Dixieland Band.

Hay muchas grabaciones de la Pražský Dixieland, y vídeos en youtube con su presencia. Svab era un fino guitarrista rítmico, y a veces interpretaba buenos solos. En esta interpretación del estándar Maple Leaf Rag, lo vemos acompañando al pianista a partir del minuto y los diecisiete segundos:

Maple Leaf Rag

En Washington and Lee Swing, ejecuta a los tres minutos y cincuenta y cuatro segundos un solo de bella factura:


La prueba de fuego de toda banda jazzística clásica (hot o swing) eran los blues, y la Praga Dixieland Band se desempeña a la perfección, con todo feeling, en esta interpretación de su Blues de Praga, siempre con Svab a la guitarra:

domingo, 25 de enero de 2026

Ludvik Svab, navegante del caos

Recientemente llamábamos la atención sobre una publicación dedicada a Ludvik Svab (VER). Confirmo ahora que se trata del "libro clave" sobre esta figura de primer rango en el surrealismo checo, pero además se trata de una obra suntuosa, recomendada a todo amante del surrealismo y de conocimiento obligatorio para quien se interese en su tan singular vertiente checa.

En edición muy original, consta de 400 páginas y de dos discos con material fílmico de y sobre Svab. El título hace referencia a una frase que contestó a su mujer una vez que quería arreglarle su cuarto, y que él convirtió en uno de sus eslóganes: "Puedes ordenarlo después de que me muera". 

Al final de esta nota reproduzco el sumario de los editores, por lo que me limito a una ligera descripción del libro, que comienza con cien páginas de fotografías tomadas de los filmes. Jiri Hornicek escribe sobre su cinefilia, siempre amateur por lo que el amateurismo tiene de libertad (libertad que multiplicaba el hecho de que se declarara "técnicamente inepto"), mientras que Euzenie Brabcova se centra en sus películas privadas. Sin duda, el trabajo de mayor interés para el surrealismo es el de Frantisek Dryje, "Ser capaz de sumergirse en uno mismo", muy rico y con la reproducción de reflexiones amplias del propio Svab y una valoración de Effenberger, entre las reflexiones de aquel su afirmación de que para el surrealismo es tan importante lo que se proclama como lo que se rechaza. Un estudio de Stanislav Dvorsky  sobre Svab y el jazz cierra la primera parte.

La segunda se divide en nueve apartados, para empezar el que reproduce sus escritos publicados sobre el cine: un magnífico ensayo de 1968 sobre Feuillade, prólogo a la traducción checa de Francis Lacassin; un artículo sobre "la mujer visible" que hace pensar en Ado Kyrou y su suma sobre el amor-erotismo, el cine y el surrealismo; otro sobre el slapstick que en su caso nos evoca los fundamentales libros de Petr Král; un trabajo muy extenso sobre Fritz Lang; unas notas sobre el artículo de Robert Lebel "Pornographes & Co" (consultable en el primer tomo de sus obras completas); y tres textos sobre Svankmajer, en concreto sobre El castillo de Otranto, Alicia y Comida.

Siguen sus tres colaboraciones con el Instituto del Cine Checoeslovaco, destacando entre ellas "Metamorfosis del humor", introducción a un programa del cineclub de 1985, en que seleccionó, entre otras obras, Sherlock Jr., y, de su compinche Svankmajer, El osario y El castillo de Otranto. Pasando a sus propias películas, encontramos en primer lugar sus guiones realizados (con los de Ott 71 y L'autre chien) o no, los publicados después de 1989 (con Las cacerías de Baron Karol, La muerte de Vratislav Effenberger, El archibrazo y El cine imposible) y una serie de inéditos.

En el siguiente capítulo, Svab queda situado en el grupo surrealista checoeslovaco, al que perteneció unos cuarenta y cinco años y del que fue una de sus figuras conspicuas. Effenberger y Frantisek Dryje escriben sobre él, y él sobre Effenberger y Karel Hynek (a un artículo sobre las fotos de Emila Medkova, aparecido en Le La, puede accederse en este enlace de surrint). Sueños (otros conocíamos por el catálogo de Other Air y están reproducidos en nuestra nota anterior), el juego de la cadena de la buena suerte y textos sobre el collage, Mikulas Medek y Toyen, completan otro capítulo, al que sigue el de poemas (siete), el que componen tres escritos sobre psiquiatría y un último con documentos biográficos y correspondencia. Hay aún más, ya que, como bonus, encontramos una obra maestra de humor absurdo, la obra dramática Principios de primavera.

Pero Ludvík Šváb: Tidy Up After I Die se convierte en una ganga si consideramos que viene acompañado de dos discos con toda su filmografía y la película de Martina Kudlacek L'amour fou. Esta película, magnífica, es de 1995, por lo que tuvo la felicidad de aparecer en vida de Svab hasta reaparecer en la edición checa de este libro, o sea en 2017, como lo hace ahora en la inglesa. 

El segundo disco se ofrece como un continuum en el que la mayoría de las filmaciones muestran que no presumía cuando afirmaba ser técnicamente un inepto. A lo largo de la travesía de más de dos horas de duración, su figura oronda y su rostro risueño aparecen de modo constante, pero también están presentes el grupo surrealista, y, individualmente, Vratislav Effenberger, Karol Baron y Zbynek Havlicek. Breve es el pasaje dedicado al estudio de Mikulas Medek, pero hay un formidable reportaje de dieciséis minutos y a todo color sobre las investigaciones de Stejskal ("La dinámica del cambio en la obra de Martin Stejskal"), que comienza con sus experiencias con LSD y nos conducen al número 1 de Surréalisme, de fértil colaboración checoeslovaca gracias a Vincent Bounoure; los textos son de Svab, Effenberger, Bédouin y el propio artista. Extensas son también las filmaciones dedicadas a la banda en que tocaba, la Praga Dixieland Band, con retazos de sus viajes musicales, y a su vida profesional como psiquiatra, entre ellas la celebración, entrañable, de su 70 aniversario, en 1994, que es la única parte sonora de todo el disco. Y aún se incluye, como perfecto redondeo, el desayuno de Alimento, su cumbre como actor, a las órdenes de Svankmajer.

Mención particular merece la presencia, a partir del minuto 14 y 40 segundos, de sus tres películas, aunque no sumen en total ni cinco minutos; forman parte de su proyecto humorístico de revisión de figuras y filmes híticos. La primera es Ott 71, suerte de homenaje a los pioneros olvidados. De la segunda, L'autre chien, veíamos en la nota anterior su guion, y no es otra cosa que una interpretación satírica de la secuencia inicial de Un perro andaluz. La tercera es El (completamente vestido) desnudo bajando (y subiendo) las escaleras, otro homenaje más para incluir en nuestra galería duchampiana; rodado en el hospital donde trabajaba, y con un ajetreado Svab subiendo y bajando las escaleras, era una respuesta al capítulo duchampiano del largometraje de Hans Richter Dreams that money can buy. Estos divertidos y antológicos cortos los hizo Svab en 1971.

"El orden es para los idiotas, una persona inteligente puede navegar en el caos".



miércoles, 10 de diciembre de 2025

"Dreamdew", número 39

Recién salido de la hornada, este nuevo número de Dreamdew continúa los sueños de Meret Oppenheim y, como si quisiera celebrar la aparición del volumen al inglés de Ludvik Svab, reproduce "La geografía del sueño", cuya versión francesa en S.u.rr... divulgábamos aquí hace pocas semanas.




viernes, 21 de noviembre de 2025

Ludvik Svab

Con Marie-Dominique Massoni, 1991 (foto de Stuart Inman)

Acaba de publicarse un libro clave, sobre Ludvik Svab, figura capital del surrealismo checoeslovaco. Había aparecido en 2017 en la lengua de Toyen, pero ahora disponemos de traducción a la lengua de Ambrose Bierce.

Aunque extrañamente no forma parte de la antología de Petr Kral, hay disponible material suficiente sobre Svab, detectado en la entrada de Caleidoscopio surrealista, que reproduzco en seguida, a la espera de recibir futuramente la novedosa monografía. Añadamos este ensayo muy rico sobre sus películas y guiones cinematográficos: VER. Igualmente, este enlace sobre el documental que le dedicó Martina Kudlacek y que lamentamos no sea visible.

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Ludvik Svab (1924-1997). Surrealista desde 1952, en que encuentra a Effenberger, Hynek y Medek, el psiquiatra Ludvik Svab surge en el n. 3 de Objeto, año 1958, con una serie de poemas, aunque destacará sobre todo como crítico –sin olvidar sus “foto-collages espontáneos” ni sus facetas de historiador y reseñista de cine y de guitarrista en el grupo de hot jazz Prague Dixieland. En ese año organizó un ciclo de conferencias, “Las reglas del juego”, en la clínica psiquiátrica donde trabajaba, siendo prohibidas tras celebrarse la primera. Diez años después, es, con Effenberger, el único surrealista de los años 50 que perdura, firmando el documento “Prague aux couleurs du temps”. Por supuesto, Svab continúa en la aventura surrealista tras el certificado de defunción ecuménico dictado por una facción del grupo parisino. En el n. 2 de Surréalisme, nos da noticia de sus guiones cinematográficos, presentando un “remake” de la secuencia inicial de Un perro andaluz (“El otro perro”). En 1992 intervino como actor inolvidable en la inolvidable película de Svankmajer Alimentación, y tres años después filmaba Martina Kudlacek L’amour fou/Ludvik Svab, película que mostraba la importancia del surrealismo como movimiento subversivo contra la dictadura comunista.

Al morir, nadando en Italia, Aurélien Dauguet le dedicó un bello poema en el n. 3 de S.u.rr… (donde también se tradujo su artículo “Geografía del sueño”), titulado “Oh, didn’t he ramble”, o sea una de las canciones con que la vida triunfa de la muerte en los entierros de Nueva Orleans, acompañado de una foto suya ante el mar con el verso baudeleriano “homme libre toujours tu chériras la mer”: “Il aurait pu être / Un derviche qui cherche le vent / Ou un miroir qui se souvient // Il aurait pu être / L’âme des guitares l’ombre d’une proie / Le Temps avalé le voyeur perdu / La spirale confondue / La grâce des très vieilles pierres / Le givre dansant / La larme dans la toile de l’épeire // Il fut cela / Et / Tout un feu de braises ardent et généreux”.

Analogon lo homenajeó por todo lo alto que se merecía en su n. 20-21, y lo mismo hizo el catálogo Other air con notas de Bruno Solarik, Frantisek Dryje e Ivo Purs (la de este sobre su método del fotocollage espontáneo, inventado ya en los años 90), acompañadas de un sueño suyo y de otro de Roman Telerovsky protagonizado por él.

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Surréalisme, n. 2:


Tres homenajes en el n. 20 de Analogon:

Jan Svankmajer,
Retrato táctil de L.S.

Eva Svankmajerova.
Ludvik Svab. como Aquabel




S.u.rr…, n. 3:





Textos en Other Air:





Y sin olvidar su extraordinario papel en uno de los más sabrosos cortometrajes de Jan Svankmajer:  COMIDA.

domingo, 23 de marzo de 2025

Stanislas Dvorsky

El número 161 de Infosurr, con 16 páginas, incluye una larga semblanza de Her de Vries por Richard Walter, quien al mismo tiempo nos da una noticia que yo desconocía: el fallecimiento el 21 de febrero de 2020 de Stanislas Dvorsky (un poco más tarde y lo hubieran aprovechado para incrementar la crematística estadística mortífera del bicho volador: con el palito hasta el fondo de la nariz funcionando a 40 o 50 ciclos, vivo o ya muerto, se hubiera sumado a las vergonzosas atribuciones de Alain Joubert y Nelly Kaplan, pero el hospital de turno llegó tarde).

Stanislas Dvorsky fue una figura central del surrealismo checoeslovaco en los años 60, debutando en 1960 en la revista Objeto y firmando con Effenberger, Peter Kral y Ludvik Svab la famosa declaración aparecida en el número 6 de L'Archibras. Gran ensayista, fue sobre todo fue un poeta extraordinario, de los que no pueden faltar en una antología de la poesía surrealista total, por mucho que se trate de una figura secreta; esa antología ya existe, aunque en lengua alemana: es la de Heribert Becker Das surrealistische gedicht, y en ella está Dvorsky. 

El dosier elemental que he elaborado como homenaje se compone de los siguientes elementos:

1. Nota de Petr Kral en el Dictionnaire général du surréalisme et de ses environs (1982).

2. Nota de Petr Kral en The International Encyclopedie of Surrealism, 2019.

3. Nota de Richard Walter en el citado número de Infosurr, 2014.

4. La traducción de algunas páginas suyas en la crucial antología de Petr Kral Le surréalisme en Tchécoslovaquie, 1968.

5. Poema en el número 123-124 de Opus International, dedicado al surrealismo internacional.

6. Fragmentos del poema "Raíles" vertido al inglés y acompañado por una nota sobre Dvorsky, en el capítulo III de la "Anthology of Czech and Slovak Surrealism", n. 40 de Analogon, 2004. Este poema se encuentra también representado en la antología de Petr Kral, pero aquí puede accederse a él en otra de las lenguas más conocidas.

No es posible dejar de subrayar la enorme labor realizada por Petr Kral en la difusión del surrealismo checo y eslovaco, y aquí puede comprobarse una vez más.

Emila Medkova Ojos, 1962

domingo, 26 de febrero de 2023

Homenajes a Marcel Duchamp (1)

Los homenajes de todo tipo que se han dedicado a Marcel Duchamp son incontables, pero yo he seleccionado 21 entre los que pertenecen a figuras del surrealismo y sus alrededores.

En 1971 se publicaba un homenaje colectivo cuyas imágenes pueden verse en el siguiente enlace.

En 1991, la galería 1900-2000, tan importante para el surrealismo, y que se origina en 1972, cuando Man Ray animó al gran Marcel Fleiss a abrir un espacio dedicado al arte fuera de las modas y que tuvo en 40 rayografías suyas su entrada en fuego, dedicó una exposición a piezas inspiradas en los clásicos de Duchamp. Aún puede obtenerse directamente el catálogo, así como muchos verdaderamente estupendos de esta galería modélica. En el que nos concierne, hay unas 150 obras y las introducciones son espléndidas, por Édouard Jaguer y Jean-Jacques Lebel; las hubiéramos reproducido aquí si el catálogo fuera a estas alturas difícil de obtener.

Parte de las imágenes que ponemos vienen de ese catálogo, pero otras, y de las más significativas, como las de Gaston Puel (que acompaño de su descripción en uno de los catálogos de subasta de Claude Oterello), Roberto Matta, Wolfgang Paalen, Eugenio Granell, Hans Bellmer, Isabelle Waldberg, Jean Terrossian, Maurice Henry o Alan Glass, no. Las ordenamos más o menos cronológicamente.

Roberto Matta, Los solteros veinte años después, 1937

Jacques Hérold, Objet votif à Marcel Duchamp, 1947



Wolfgang Paalen, La clef Duchamp, 1950

Marcel Jean, en los blasones del
Almanach surréaliste du demi-siècle, 1950

E.F. Granell, El rey y la reina buscan a Marcel Duchamp, 1957

Hans Bellmer, Retrato de Marcel Duchamp, 1959

Jiri Kolar, Retrato de Marcel Duchamp, 1959

Jiri Kolar, Tablero de dibujo de Marcel D., 1961

Isabelle Waldberg, 
Portrait abstrait de Marcel Duchamp, 1960

Isabelle Waldberg, Marcel Duchamp, 1958-1978

Henri Ginet, Le voyage de noce en Colchide, 1969

Maurice Henry, Hommage à Marcel Duchamp, 1965

Imágenes del cortometraje de Ludvik Svab, 1971

Jean Terrossian, Duchamp libre,1974

Jean-François Bory,
Bonjour, Mr. Duchamp, 1976

Marcel Mariën, After Duchamp et entre-temps, 1978

Dream Helmet, n. 1, 1978

Marcel Duchamp (1887-1968). Figura mítica del arte del siglo XX, Marcel Duchamp fue otro amigo de los surrealistas, al modo de Picabia y Arp, ya que tenía en común con ellos ser mayor que los jóvenes que crearon el surrealismo. De hecho, Duchamp se forja en el post-impresionismo y en el cubismo y pasa por el futurismo y el dadaísmo, movimiento este al cual se lo asocia tanto como al surrealismo. Es, ante todo, una figura única, sin paralelos, inventor del “ready-made” y autor de dos de las obras más enigmáticas y trascendentes del siglo: el Grand verre y Étant donnés. Su influencia ha sido enorme, aunque ello dio lugar a un torrente devastador de arte (o “anti-arte”) pretencioso, hueco e insufrible; Marcel Mariën consideraba su posteridad “absurda y consternadora”, y puede acusársele, bajo la fachada de la indiferencia, de haberse museificado a sí mismo en su mausoleo del Museo de Filadelfia, convertido como estaba en el autoconservador de los mínimos vestigios de su “obra”, en vez de haberse desinteresado de la perennidad o del destino de sus “invenciones” e “intervenciones”.
Al igual que Crevel, Duchamp se orienta al fundador del surrealismo en la bifurcación Tzara-Breton. Corre el año 1922 cuando la revista Littérature publica en su n. 5 un texto de su alter-ego Rrose Sélavy y el primer ensayo crítico importante sobre su obra. Autor: André Breton, quien ya aquí lo encumbró definitivamente, debiendo decirse que durante muchísimo tiempo solo Breton y los surrealistas se tomaron en serio a Duchamp, y hasta habría que especificar que los surrealistas de París, ya que hay un bastante indicativo silencio de los tan “inteligentes” surrealistas belgas en torno a él. Al año siguiente, Duchamp “inacaba” su Verre, pero habrá que esperar a 1934 para que, en el n. 6 de Minotaure (cuya portada llevó uno de sus rotorrelieves, considerados por Alexandrian su primera obra “en un espíritu surrealista”, al apelar “a lo maravilloso”, y que en 1926 originaron su película Anémic cinéma), el propio Breton publique el primer ensayo sobre esta obra insoslayable, ensayo que es la base de todos los demás: “Phare de la marié” (poco antes, Breton, en el n. 5 de Le Surréalisme au service de la Révolution, había publicado extractos de La Boîte verte, con sus notas sobre la obra). La admiración de Breton hacia Duchamp era recíproca, afirmando Duchamp en una ocasión: “Breton es un hombre de mi mismo orden, hay una comunidad de visión que compartimos”.
Tras participar en las exposiciones de Tenerife y Londres, y en la de objetos surrealistas de la galería Ratton, Duchamp se convierte en el hombre de confianza de los surrealistas a la hora de preparar sus grandes exposiciones, en particular las de 1938, 1942 (en Nueva York), 1947 y 1959, y no preparó también la de 1965 por el desliz de haber invitado por su cuenta y riesgo al inaceptable Dalí (de quien era un gran apreciador), cuando organizó con Breton la exposición neoyorquina de 1960. En la del 38 fue “generador-árbitro”, ideando el techo con los mil doscientos sacos de carbón colgados sobre un brasero, el horno eléctrico en el que se tostaban granos de café brasileño, los porta-revólveres para colgar los dibujos y la calle de Todos los Diablos, y encargándose de uno de los maniquíes callejeros. En la neoyorquina (“First papers”), organizada por él y Breton, urdió su carácter laberíntico (con un kilómetro y medio de cuerda, que obstaculizaba el acceso a las obras), diseñó la cubierta del catálogo (en portada la foto de unas perforaciones dejadas por cinco disparos que realizó sobre el muro de la casa de campo de Kurt Seligmann y en la contraportada el título sobre fondo de queso gruyere) e ideó los “retratos-compensación” de los exponentes, tomados del stock de fotomatones de un fotógrafo de barrio, que los estaba vendiendo en saldo; Duchamp formó parte en Nueva York, además, del consejo de la revista VVV, con Breton y Max Ernst, realizando la portada del número 2-3 (Breton, además, presentó el número Duchamp de la revista View). En la exposición del 47, vuelve a ser decisivo, además exponiendo su Rayo verde y ejecutando el altar de “El controlador de la gravedad”, aparte de nuevamente encargarse de la cubierta del catálogo, en portada un seno de caucho y en contraportada la frase “Prière de toucher”. La de “Éros” señalaba ya desde la primera página de su catálogo que estaba dirigida por André Breton y Marcel Duchamp, con su autorretrato dibujado-esculpido como primera ilustración. En 1952, Breton afirmaba en Entretiens: “Duchamp siempre disfrutó por parte de los surrealistas, y de mí en particular, de un prestigio único, tanto por el genio que testimoniaban todas sus intervenciones en el plano artístico y del anti-arte como por su liberación ejemplar de toda la servidumbre y miserias que son el tributo de las actividades artísticas propiamente dichas”.
Merece anotarse también la realización de la puerta de cristal con la silueta de una pareja que hizo para la Galería Gradiva, abierta por Breton en 1937, así como, en 1945, el montaje, con Enrico Donati, de los dos escaparates de la librería Brentano con motivo de la aparición de Arcane 17 y de Le surréalisme et la peinture, montaje que provocó las iras de la Sociedad para la Supresión del Vicio y de la puritana Liga de Mujeres, siempre al acecho censor en el país del dólar, en una acción adelanto de las agresiones al surrealismo que emprendería el feminismo universitario pocas décadas después.
En 1955, el primer número de la revista Médium daba a conocer la puerta de Marcel Duchamp, a la vez abierta y cerrada, en dos dibujos que acompañaban el juego del “Ouvrez-vous?”, y un año después Duchamp confeccionaba la portada del primer número de Le Surréalisme, même, valiéndose de la fotografía de la moldura Hoja de viña femenina, una de las piezas que preparaban Étant donnés, la obra en que trabajó de 1946 a 1966 cuando se pensaba que había dejado toda actividad artística.
En las Conversaciones con Marcel Duchamp de Pierre Cabanne (1967, traducidas en el 72 al español, un libro de lectura obligatoria varias veces en la vida), Duchamp explica así su “posición con respecto a la pintura surrealista”: “Muy buena. Pero nunca me gustó su forma de adherirse a lo que existía, o sea, la abstracción. No me refiero a los primeros pintores, como Max Ernst, Magritte o Dalí; hablo de los seguidores, los de 1940. Se trataba ya de un viejo surrealismo... En el fondo el surrealismo sobrevivió porque no era una escuela pictórica. No es una escuela de arte visual como las demás. No es un ismo ordinario, porque este ismo va hasta la filosofía, la sociología, la literatura, etc.” A la pregunta (tonta) de cómo aceptaba una persona tan independiente el “enrolamiento” en el surrealismo, responde: “No se trataba de un enrolamiento, yo había sido sacado del mundo ordinario por los surrealistas. Me apreciaban mucho. Breton me apreciaba mucho; nos encontrábamos bien juntos. Tenían mucha confianza en las ideas que yo podía aportar, que no eran antisurrealistas, pero que no siempre eran, tampoco, surrealistas.” Estas entrevistas fueron realizadas en 1966, muy poco antes de morir Breton, mientras que al año siguiente decía, para liquidar equívocos: “Siempre he dicho que sentía hacia Breton un gran reconocimiento por su comprehensión en una época en que él era el único que me desvelaba a mí mismo. No repudio por tanto nada de lo que ha escrito sobre mí”. El n. 1 de L’Archibras recoge su homenaje, respondiendo a la pregunta sobre lo que considera ser “lo esencial sobre Breton”: “No he conocido hombre con una mayor capacidad de amor, con un mayor poder de amar la grandeza de la vida, y no se comprenderá nada de sus odios si no se sabe que se trataba para él de proteger la calidad misma de su amor de la vida, de lo maravilloso de la vida. Breton amaba como un corazón late. Era el amante del amor en un mundo que cree en la prostitución. Ese es su signo.” Y con respecto al surrealismo: “Nunca me he asociado a la exploración en equipo de esas tierras desconocidas, a causa de una suerte de imposibilidad de carácter en cuanto a intercambiar lo más íntimo de mi ser con nadie. Y además, yo era quince años mayor que ellos. Pero ninguna de sus tentativas de traspasar las puertas del misterio me dejaba indiferente o me eran ajenas. El surrealismo fue una formidable aventura de la que los espíritus tranquilos solo retendrán sin duda el folklore insólito”. En la primera página del n. 6 de la misma revista, el grupo surrealista señalará su propia partida, con unas líneas de Jean Schuster.
La bibliografía duchampiana es magnífica: Breton, Alexandrian, Michel Carrouges (con cuyas interpretaciones extravagantes –algo que tanto divertía al artista– polemizó espléndidamente Jehan Mayoux en Bizarre, 1955, texto recogido en el tomo quinto de sus obras), Robert Lebel (que lo conoció bien), Octavio Paz, Alain Jouffroy, Jean Suquet (estudios capitales), Arturo Schwarz (con varios trabajos que culminan en L’œuvre complète de Marcel Duchamp, 2000), Jean-Christophe Bailly, Franklin Rosemont (“Marcel Duchamp y nuevas formas de oposición heterodoxa”, en el n. 4 de Arsenal). Libro de sumo interés es, pese a firmarlo Jean Clair, Duchamp et la photographie (1977). También son numerosos los homenajes creativos a su obra y a su figura, como el Objet votif à Marcel Duchamp de Jacques Hérold (1947), la pintura La clef Duchamp de Wolfgang Paalen (1950), la escultura en bronce de Isabelle Waldberg Portrait abstract de Marcel Duchamp (1960, a la que debe añadirse la cabeza en bronce sobre tablero de ajedrez, 1958-1978), la caja Adieu Léonard bonjour Marcel de Maurice Henry (1965) y el poema “To baîller or not to éternuer” de Ted Joans (1992). Muchos más hay en el catálogo de la galería 1900-2000 After Duchamp, publicado en 1991 con estudios de Édouard Jaguer y Jean-Jacques Lebel que hay que añadir a los antecitados.
Robert Lebel dijo una vez que Duchamp era inimaginable haciendo vidrieras de iglesias, lo que señala en efecto su diferencia con infinidad de artistas que pasaron por el surrealismo para acabar poniéndose al servicio de las instituciones, estatales o eclesiásticas, abominadas por el surrealismo.
Una lujosa revista, Étant donné, existió entre 1999 y 2011, con diez números, publicada por la Association pour l'Etude de Marcel Duchamp. Los escritos de Duchamp están editados en su totalidad, con los de Duchamp du signe (1975) organizados por su especialista, el ridículo antisurrealista Michel Sanouillet. Catálogos ricos hay muchos, como el publicado en Madrid en 1989. En México, Era editó en 1968 un precioso “libro-maleta” diseñado por Vicente Rojo “a la manera de Marcel Duchamp” (o sea, de su Boîte-en-valise de 1941), con un ensayo de Octavio Paz, textos seleccionados por este (entre ellos la carta a Breton de 1954 comentándole el libro de Carrouges y despidiéndose con un “Téngame al corriente de los debates en Médium”), un álbum fotográfico, un sobre con reproducciones, diversos documentos.
“En el fondo de una mina, Rrose Sélavy prepara el fin del mundo” (Robert Desnos).

sábado, 15 de octubre de 2022

"Dreamdew", 32

Otra nueva maravilla de Dreamdew, en que concluye el gran ensayo de Ludvik Svab y prosiguen los sueños del insaciable fabulador poético H. P. Lovecraft.




jueves, 24 de febrero de 2022

El número checoeslovaco de "Le La"

En octubre de 1980, el magazín de Ginebra Le La, animado por Gilbert Dunant y Michel Dubret, ofrecía su número 12 y último al surrealismo checoeslovaco. El interés es enorme, ya que capta en lengua francesa al grupo más compacto del movimiento surrealista, en un momento clave.

Abre el número una de las imágenes del ciclo "Reductio ad absurdum" de Karol Baron, que reproduzco en seguida para así verla en color. Esta en concreto se titula Canta, si tienes gana, y si en otras aparece de nuevo el pajarito, continuamos con una en que lo sustituyen unas mariposas.


Intervienen Frantisek Dryje (con unos "comentarios" oníricos), Eva Svankmajerova  (imagen y texto), Ludvik Svab (un artículo sobre las fotografías de Emila Medkova), Jiri Koubek (fragmento de un ensayo minerológico) y Vratislav Effenberger (fragmento de "La objetividad de la interpretación activa"). Aparte esto, la parte del león es para el juego de interpretación colectiva "Bonjour, monsieur Gauguin" (cuadro que está en Praga y que vemos aquí también en color), comentado por Vratislav Effenberger (quien expone al principio el sentido de estos juegos durante el período 1971-1974) y en el que participan él, Martin Stejskal, Eva Svankmajerova, Andrew Lass y Jan Svankmajer. 

En la última página, las siglas corresponden a los cuatro lelás: Michel Dubret, Gilles Dunant, Naïla Attia y Vince, en correspondencia con el dibujo de la cubierta.

le la 12