sábado, 6 de septiembre de 2025

Sade y el surrealismo (1946-1950)

Hans Bellmer es otro ilustre sadiano del surrealismo. En 1946-1947 dibuja Diálogo del cura y el moribundo y una serie de homenajes al divino:






El mismo año de 1947, Simon Watson Taylor, en Free Union Libres, traduce la proclama Franceses, un esfuerzo más por ser republicanos, de La filosofía en el tocador. Al año siguiente, Jean-Jacques Pauvert publica Juliette, que le acarreará una década de conflictos con el Estado, y en Egipto La Part du Sable incluye en su primer número este poema de Claude Serbane ilustrado por Hassan El-Temisani:


Pero este año de 1947 es ante todo el de una obra maestra de Magritte, La filosofía en el tocador (anticipada en otra pintura, de 1935, El modelo rojo):


Valentine Hugo ilustra en 1948 Eugenia de Franval, una de las novelas de Los crímenes del amor; con prólogo y notas de Gilbert Lely, incluye ocho láminas de Valentine, de las que vemos aquí cinco, las dos primeras siendo las únicas ilustraciones abiertamente eróticas que hizo:






André Breton visita Lacoste en el invierno de 1948. La foto en el jardín de estatuas de Louis Malachier es bastante conocida (junto al supuesto "Fantasma de Sade"), pero no tanto la segunda que presentamos:



De este mismo año tan rico es el conocido poema de Octavio Paz (quien, por entonces en París, unía sus fuerzas al grupo de Breton) "El prisionero (Homenaje a D.A.F. de Sade)", y también el vaso de Sade ideado por Jacques Hérold y situado en el número 5 de Néon junto a los de Breton, Jarry, Péret y Madame de Sombreuil (la heroína del vaso de sangre azul):


En el mismo número, Gilbert Lely, que en este año de 1948 había publicado una antología de Sade en Seghers, anunciaba la aparición de un conjunto de cartas inéditas que vería la luz al año siguiente con el título de L'Aigle, Mademoiselle...:


Este conjunto de cartas llevó un célebre aguafuerte de Hérold, quien al año siguiente, ilustraría con cuatro más La Vanille et la Manille, carta inédita de Sade a su mujer. Vemos aquí L'Aigle, Mademoiselle... y dos de los cinco aguafuertes de esta última carta (Robert Lebel dedicaría un inmediato artículo a esta magnífica publicación, "Jacques Hérold, ilustrateur", incluido en el tomo 1 de sus obras completas):




En una nota de su prefacio a L'Aigle, Mademoiselle..., Lely precisa que el frontispicio de Hérold no le fue sugerido por el título del libro, sino que se trató de un "emotivo encuentro": "En 1942, al día siguiente de una peregrinación a Lacoste, durante la cual un águila había sobrevolado el autobús que le conducía al castillo del Marqués, Hérold pintó un lienzo que tituló La femmoiselle lit l'aigle. El frontispicio de la presente recopilación es la transposición al aguafuerte de un sueño pictórico anterior en seis años al descubrimiento de la carta a Mlle. de Rousset". La femmoiselle lit l'aigle sería conocido luego como La liseuse d'Aigle, y en Lacoste en 1942 pintó Hérold también Fragment de liberté y la Femmoiselle (en 1953 compraría una mansión en Lacoste, utilizando el cuarto de los gusanos de seda como estudio y recibiendo allí la visita de André Breton y Max Ernst). Alexandrian, en su maravilloso libro sobre Hérold, da más informaciones: Hérold sintió que el águila "lo guiaba imperativamente hacia el indiscernible lugar de la sepultura de Sade, cuya última voluntad había convertido en anónima. Esta visión impresionó tanto a Hérold que a su vuelta a Oppède pintó irresistiblemente a una joven, heroína sadiana como Juliette o Madame de Saint-Ange, sosteniendo un águila sobre su regazo, y le hará decir, en su Maltraité de peinture«Esta gran águila que abría con sus alas las grutas de la montaña, yo la he desplegado ante mí sobre mis rodillas, y lentamente, en voz alta, yo la he leído... Leed los objetos; solo ellos desencadenan vuestra imaginación, pues los libros son escritos por otros». Fue igualmente en Oppède, después de La liseuse d'Aigle, que concibió La Femmoiselle, a quien hará una recomendación análoga: «Si lees en la cama, lleva siempre contigo un árbol de leer. O incluso, en la cama, lee tu cama»."


Lely, como ya hemos anotado, había vivido también en Lacoste entre 1942 y 1943, no descuidando poner en la portada de la antología de Seguers una foto de la torre sadiana:


En 1949 se publica de Lely una nueva edición de Ma civilisation, tras la dactilografiada de 1942 y la de 1947. Señalamos esta porque contiene ya los cinco poemas que componen Le Château-Lyre, escritos entre marzo de 1943 (cuando residía frente al castillo de Sade) y 1949. En 1946 le escribió a André Breton una carta con la maqueta del poema homónimo y dos fotografias que aparecen reproducidas en Gilbert Lely. La poésie dévorante (Bibliothèque Mélusine), fotografías de las ruinas del castillo que evocan a las de Styrsky. En la edición de 1947 de Ma civilisation, hay dos poemas de la serie (realmente tres, ya que "Le Château-Lyre" está dividido en "Sade" y "Lacoste"), en esta de 1949 dos más, y solo en la de 1977 se incluirá "Amour livré aux serfs", escrita en el 43 y que cerraba hasta entonces el conjunto de Ma civilisation. He aquí las admirables páginas de esta última edición donde se funde su amor por Josée con la memoria del Marqués:







Ya de 1948, no se incluyen en La poésie dévorante esta foto del propio Lely junto a la fuente del castillo de Lacoste ("la adorable fuente", como le escribe a Breton) ni la de la ruinosa pero aún imponente fachada:

 


Breton redacta una protesta por la persecución estatal a una edición de La filosofía en el tocador, protesta aparecida el 14 de mayo de 1950 en Combat y firmada, entre otros, por Benjamin Péret, Camille Bryen, Jacques B. Brunius, Jacques Hérold, Maurice Henry, Marcel Jean, Jean Paulhan Raymond Queneau, Jacques Prévert y Georges Bataille (obras completas, tomo 3, p. 1028-1029) así como una nota sobre L'Aigle, Mademoiselle... (ídem, p. 1123-1124).

1950 es otro año demasiado rico como para continuar con él en este capítulo, pero aún cerramos circularmente con Bellmer y su ilustración de Los infortunios de la virtud:

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Ánimas en acción

Ya informé aquí (VER ENLACE) de las inspiradas actuaciones automáticas de Rik Lina y Miguel de Carvalho en la Piedra de la Sal del Roque de las Bodegas (Anaga, Tenerife). Hoy presento la serie completa realizada por Miguel, que enriqueció las frotaciones iniciales en su enclave de Figueira da Foz, donde desemboca el Mondego, río el más saturado de poesía de Portugal:




domingo, 31 de agosto de 2025

La revuelta y el sueño

Que alguien como Sasha Vlad me califique a Bruno Montpied, de cuyo blog hablábamos recientemente, como "uno de los artistas más interesantes de nuestro tiempo, que combina el art brut con el surrealismo, además de su trayectoria como teórico e historiador del arte", convierte en un privilegio presentar hoy una serie de obras suyas y en colaboración, gentilmente facilitadas. Las suyas son tres deslumbrantes ejemplos de la serie de los "Empilés" (números 42, 22 y 12, respectivamente), datados en este mismo año de 2025:

Le grand maître des empilés

Fête foraine pour empilés

Equilibristes empilés

Once en fructífera colaboración con Sasha Vlad, nada menos que de 2002 a 2023:

Caille-âme et homard, 2004

Horizon à figures, 2010

Judith a raccourci Holopherne, 2023

La Peur des gros poissons, 2004

La Révolte et le sommeil, 2019

Le Sorcier et son bâton-guitare, 2023

Le Monument et son gardien effaré, 2010

L'homme-larve parmi les choses vives (4), 2012

Le motard fantôme y Bataille de chiffes
et de chiffres
, 2002

Robot menacé, 2002

Y un cadáver exquisito "intercontinental", con Yoan-Armand Gil, Sasha Vlad y Dan Stanciu, de 2009 (cuyo título final mutó la palabra "couffins" en "confins"):

J'annonce la fin des confins et des boîtes à douleur, 2009

La elaboración de este cadáver exquisito puede seguirse en una entrada de Le Poignard Subtil (VER), del mismo modo que, en otra de esas entradas podemos admirar unas muestras de "contactomanías oníricas" de Sasha Vlad presentadas por Bruno Montpied (VER) de las que ya hablamos en una reseña del número 2 de Hydrolith (VER), pero sin enviar a los ejemplos en color.

¡Surrealismo Internacional se ha convertido hoy en una auténtica fiesta imaginativa estival!

jueves, 28 de agosto de 2025

Las anagrafomorfosis de Guy Girard

Guy Girard, Anagrafomorfosis de André Breton, 2024

En el número cuarto de L'Or aux 13 Îles, descubríamos las anagrafomorfosis en óleos de Guy Girard, "resultantes de una técnica de interpretación imaginaria y gráfica de las firmas de personajes célebres". El ejemplo dado era el de Robespierre, pero en el número quinto de Alcheringa, junto a  un breve ensayo informativo de Girard, tenemos más: de Breton y de Ducasse (que ya he incluido en el capítulo correspondiente de Lautréamont y el surrealismo); las dobles de Saint-Pol Roux y Auguste Blanqui y de Engels y Mallarmé; y de Poe y una carta firmada por Robespierre y Saint-Just.

La primera anagrafomorfosis surgió en el otoño de 1992, dedicada a Sade; la última de que nos da noticia, en la primavera de 2024, para Fourier. Es un modo muy bello de "impulsar los encuentros imaginarios con personas cuyas vidas y obras me apasionan", idóneo sin duda para quien durante algunos años, en las autoediciones que íbamos reseñando aquí puntualmente, nos habituó a las irrupciones de los héroes más queridos del surrealismo y del imaginario surrealista.

sábado, 23 de agosto de 2025

Guy Ducornet, 2014 (2)

En la primera carta que presento hoy, verano de 2014, el infatigable Guy Ducornet habla de sus incesantes collages, de los que me manda dos fotos, y de la visita de un amigo de Alain-Pierre Pillet, Christian Oestreicher. En la siguiente, del 31 de julio, acusa recibo del tomo segundo de Surrealismo: el oro del tiempo, que ve como una patada en el trasero de los liquidacionistas (y mejor aún, de los historicistas habituales del surrealismo), con espacio para Infosurr, la museificación del surrealismo y el alfabeto de los sordomudos. Siguen cartas de agosto y septiembre, estas con elogios a la labor de Belotti (L'Or aux 13 Îles) y un comentario sobre el washboard que aparecía en su foto a la batería, sin duda tras yo haberle aludido a mi gusto por este instrumento rítmico, muy utilizado en los viejos blues.

En la carta del 3 de octubre, de paso algunos días por París, me noticia la muerte de Jean-Jacques Pauvert, acompañada de un artículo sobre él en L'Immonde, que no tiene interés reproducir aquí. El 23 de noviembre ya ha vuelto a París para pasar el invierno, y el 29 inicia su diatriba contra el pseudoartista Jeff Koans, que disfrutaba por la altura de un enorme éxito mediático y comercial. Interesan mucho sus reflexiones, de altos vuelos,  sobre el arte y el mundo y sobre la responsabilidad de Marcel Duchamp en su triste posteridad (y atención a la deliciosa acción surrealista del propio Ducornet en el Museo de Filadelfia...). Esta carta iba acompañada de una entrevista a Nathalie Heinich, autora del libro El paradigma en el arte contemporáneo, que tampoco interesa reproducir aquí.

La carta del 26 de diciembre, modelo de su lucidez y su probidad, debe ser la primera llamada de atención en el movimiento surrealista sobre el bluf en que se había convertido la viuda Rosemont, a quien ya en 2013 él había encontrado, en una visita a París, "hostil, arisca, muy vieja y desagradable", para ahora chocar con un comportamiento despreciable respecto a su Annandale Blues; imagino lo que hubiera pensado del asilo concedido recientemente en su fantasmal grupo de Chicago al surrealista papista. Esta carta cita algunos trechos de la última mía, en que lamentaba yo la facilidad con que se prodigaban revistas enormes o en la aberración de ver en un anuario libertario portugués hablar de Borges como "anarquista", volviendo él sobre cuestiones como la de Duchamp, el mercado del arte, las exposiciones surrealistas de corte historicista y la problemática o imposible enseñanza universitaria del surrealismo, y con novedades como sus reservas a Sade o la explosión polemista en una de aquellas revistas hinchadas por las facilidades de comunicación informática, en concreto Hydrolith, en su número segundo y último. Un párrafo final que no he escaneado lo ocupan sus deseos de un buen año y su ritual invitación a quedarme en sus casas de Francia. 

Pero aún el año se cierra al día siguiente con unas fotos (dos son un ejemplo de sus transformaciones collagistas) y, de nuevo sin que haga falta reproducir el documento, un diálogo entre un "crítico inteligente" (Jean-Philippe Domecq) y un "conservador oficial" (un tal Jean de Loisy), como manera de "añadir algunas líneas a nuestras reflexiones".

Cierra la tanda una carta sin fecha, pero que, por tratar de la polémica desgastante y hasta letal de Hydrolith, pertenece a este fin de año o a los inicios de 2015.

guy ducornet 2014 (2)

Laurens Vancrevel, Rik Lina, Guy Ducornet

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Por la tarde de haber dejado preparada esta nueva entrega para su publicación, al buscar un disco en mi colección jazzística, me deparo con el VDisc que Guy Ducornet me había enviado como regalo en agosto de 2014, único disco antiguo que poseo, y que, no sé por qué, no había encontrado en una búsqueda que hice hace unos meses. Se publicó en el año 1945, y el tema I'll Never Be The Same por la orquesta de Artie Shaw contiene un maravilloso solo de Roy Eldridge.


miércoles, 20 de agosto de 2025

Sade y el surrealismo (1941-1945)

El material existente sobre Sade en el surrealismo es enorme, tal vez hasta superior al de Lautréamont, e incluso el estudio intelectual de ese tema cuenta con un libro específico (Svein Eirik Fauskevag, Sade dans le surréalisme, 1982), al que complementó en 2011 el de Michaël Trahan La posterité du scandal, centrado en la recepción crítica de Sade durante la primera mitad del siglo. Aquí nos limitamos a señalar algunos jalones y rarezas, pero tanto es lo que tenemos registrado que solo avanzamos a trompicones, ocupándonos ahora de solo un lustro, por su carácter en verdad espectacular.

El lustro a que me refiero no puede empezar mejor: tras las páginas de Breton en 1940, Jacques Hérold, al año siguiente, ilustra a Sade en el juego de Marsella, ya que le salió ocuparse de él y de Lamiel, lo que le pareció perfecto, siendo ambas cartas de la rueda, o sea de la Revolución, la de Sade el genio y la de Lamiel la sirena. Sade, genio de la Revolución, blande una copa-puñal, y sus ojos, vistos de frente en su perfil, tienen por pestañas una mujer desnuda tendida (afortunadamente, no se aceptó la insistencia de Victor Serge en elegir a Robespierre en lugar de Sade):


Y atención a Hérold, porque se trata de otro de los grandes surrealistas sadianos, y lo vamos a reencontrar muy pronto. 

En 1942-1943, huyendo del nazismo, Gilbert Lely se refugia en una casa frente a las ruinas del castillo de Lacoste. Se encuentra con Josée, inspiradora de los poemas de Le Château-Lyre, en los que Lely hasta habla con el Marqués. Pero esto lo dejaremos para más adelante, bastando decir que su experiencia vital en Lacoste es el cimiento tanto de esos poemas como de su Vie de Sade.

Seguimos en las cimas con la gran pintura por excelencia de la iconografía de Sade, Au château de Lacoste, de Toyen, 1943: 


No cambiamos de año con otro nombre checo, Jindrich Heisler, quien hace el frontispicio, no menos inolvidable que las dos imágenes anteriores, de La filosofía en el tocador:


Gérard Légrand, en L'Art magique, evoca el impacto que le produjo, una década antes, esta imagen:


En 1944, Roberto Matta hace en cera y mina de plomo sobre papel Los 120 días de Sodoma (y, como veremos, será Sade quien medie para su retorno al surrealismo, en 1959):


Quien se interese podrá buscar en la red algunas reproducciones de las veintidós planchas con que la repelente Leonor Fini ("pintora oficial del mundanismo trasnochado", según Annie Le Brun, y "la dama caca del museo imaginario", según Marcel Mariën) ilustró una edición de Juliette en 1944. Otra clase de interés nos ofrece esta antológica foto de Marcel Mariën, un año posterior, titulada De Sade a Lenin:


En Les mystères de la chambre noire, Édouard Jaguer, que no podía dejarla escapar, escribe: "Presentada en la exposición surrealista de Bruselas de 1945, une con rara felicidad en la elipse el propósito revolucionario y el erotismo; sin embargo, su significación latente no se encuentra de ningún modo agotada por la conjunción de esos dos aspectos de la reivindicación surrealista. De hecho, más que de un axioma visualizado, se trata sin duda y sobre todo de otra cosa, como el inicio de una historia que pertenece al espectador continuar, de un encanto y un amargor que anuncian en el fotógrafo de un instante la coloración particular de los cuentos reunidos en su libro Figures de poupe".