miércoles, 9 de septiembre de 2015

Rik Lina y las texturas de la imaginación

Rik Lina, Le vin nouveau, 2001

Una magna exposición de Rik Lina, titulada As texturas da imaginação” se inaugura este sábado 19 en Famalicão, durando hasta el 15 de enero.
Y como ya casi estamos en la época de probar los vinos nuevos, algo tan preceptivo para los surrealistas, acompañamos esta nota de una pintura de lo más apropiada. En efecto, nada mejor para inaugurar esta amplia muestra de uno de los grandes pintores mágicos del surrealismo que regarla con el delicioso vinho verde nuevo (blanco o tinto) de las tierras de Famalicão.

El surrealismo y el mito templario


El tercer número de La Vertèbre et le Rossignol acaba de salir y es obtenible vía lulu.
Los números anteriores aparecieron en 2009 y 2010, como expresión del grupo homónimo. Su principal animador era y sigue siendo David Nadeau, quien ahora opta por un número monográfico, con mayor empaque y calidad visual.
Se dan en este número los resultados de la investigación propuesta por Nadeau hace un año, y que pudimos airear aquí mismo. Se trataba, a partir de un sello medieval de los caballeros templarios y de un grabado de Baphomet, de confrontar los contenidos utópicos y distópicos asociados al mito templario”, considerado este como capaz de plantear de manera directa “la cuestión de las relaciones entre el esoterismo, la utopía libertaria y el poder autoritario”.
El resultado es magnífico, con poemas, ensayos e intervenciones sobre las dos citadas imágenes. En forma de collage, fotografía o dibujo se expresan Sasha Vlad, Patrick Lepetit, Marcus Rogério Salgado, Stephen Kirin, Alex Januário, Rodrigo Mota, Bill Howe, Rik Lina, Irene Plazewska, Steve Venright (cuya contribución, La cruz de Baphomet, aparece en la portada), Antonio Ramírez, Floriano Martins, Ribitch, etc. Con poemas, Rodrigo Verdugo Pizarro y Dan Stanciu. Con una carta a Baphomet Éliphas, Verónica Cabanillas Samaniego. Con un texto conjunto de azar objetivo, Merl Fluin y Paul Cowdell. Con ensayos, Patrick Lepetit y Paul Sanda. Lástima que hayan faltado los checos y eslovacos, pero eso ya tiene que ver más bien con su existencia muy independiente; recuérdese también que el otro grupo checo, Stir Up, celebró en 2007 la exposición “Templarios, iniciados al misterio”.
Nadeau introduce la investigación y la cierra con unas conclusiones, aunque unos anexos incluyen un pasaje del César Anticristo de Jarry (quien, como Villiers en El castillo de Axel, se ha valido de la figura del templario para representar, como señala Nadeau, “el triunfo del amor y del espíritu sobre las condiciones miserables de existencia”), un poema de Breton y otro de Desnos y un texto de L’écart issolud de Jean-Pierre Lassalle, uno de los grandes conocedores de la materia templaria y hermética en general; estos anexos se acompañan de los Baphomets de Pierre Molinier y Kurt Seligmann.
Los ensayos de Lepetit y Sanda son magistrales, pero los antiteos y anticristianos (entre quienes me sitúo) fruncirán el ceño cuando el segundo habla del “Dios total”, de “grandes santos” como Santo Domingo o de “la fe en Jesús, una fe justa y tolerante, libertaria y libertadora”, que es como él caracteriza la religión de los templarios en tanto opuestos a la inenarrablemente abyecta iglesia romana.
Estamos ante un proyecto cuya realización superó las expectativas, y que debería tener continuidad en otros similares, hoy que se está imponiendo el sistema de publicaciones sin coste editorial

Sasha Vlad, Graal flibuste

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Guy Cabanel/Jean Terrossian


Guy Cabanel y Jean Terrossian, dos de las figuras que más estimamos en el surrealismo, al que pertenecen desde hace más de medio siglo, conjuntan fuerzas en esta tan pequeña como maravillosa publicación de Ab irato. Ya lo habían hecho en Quinquets, aparecido en 1997.
Este Diario íntimo, por supuesto, no tiene nada que ver con ridículos títulos similares, ya que se trata de una serie de relatos oníricos. Datan de 1943 a 1953, o sea cuando Cabanel tenía entre 17 y 27 años, y son veinte en total, hasta apareciendo en dos de ellos el Almirante Leblanc, cuyo Hommage, una de las mejores publicaciones surrealistas de los últimos tiempos, publicó también Ab irato, en 2009.
Los ocho dibujos de Terrossian son magníficos, porque no podía ser de otro modo. Estamos, en fin, ante una alegría plena para el espíritu. Una pura delicia, como se puede apreciar en esta simple muestra que aquí doy.


Nota: Adviértase que la imagen de portada es El retorno de Melmoth, otro homenaje a uno de los predilectos héroes del surrealismo, cuyo nombre hasta dio título a un grupo y a dos revistas.

Byron Baker/Will Alexander


The Codex Mirror, Anon Edition, Flagstaff/Los Angeles es obra de inspiración conjunta de Byron Baker y Will Alexander. Lo esencial queda dicho en la interesantísima nota inicial del segundo, que por ello reproduzco. El libro se compone de 60 dibujos de Baker y 60 textos de Alexander, divididos en seis apartados: “Pion’s mirror”, “Axion’s mirror”, “Preon’s mirror”, “Branon’s mirror”, “Dilaton’s mirror” y “Chamaleon’s mirror”. No hacía falta el nombre de los autores para detectarlos en seguida, tan característicos son los dibujos del uno como los escritos del otro. Estamos ante otra muestra mayor del automatismo surrealista.


Marie Wilson/Nanos Valaoritis



De excepcional podemos calificar esta nueva publicación de Rêve à Deux, que supone también un homenaje a dos figuras muy grandes y muy entrañables del movimiento surrealista.
Terre de diamant apareció en 1959, y se componía de 16 dibujos de Marie Wilson con “textos paralelos” de Nanos Valaoritis, o espigados por él en obras de carácter mítico-religioso. Iba dedicado, entre otros, a Elisa y André Breton, Manina y Alain Jouffroy, Charles Estienne, Wolfgang Paalen, Robert Benayoun y Andreas Embirikos. Algunos títulos: “La puerta de las serpientes”, “El demonio del cielo”, “En el umbral del conocimiento”, “Aparición del espíritu”, “El origen del universo”, “El espíritu del desierto”, “El arcángel del placer”, “El rey de los planetas”, “El genio del tiempo”, “La torre del deseo”.
Los dibujos-mandala de Marie Wilson evocan el arte mediúmnico –ha sido siempre una entusiasta no sólo del cartero Cheval, sino también de Crépin y Lesage, a quienes debe su gusto por la simetría, que ya había contrariado a sus profesores de arte–, y aparecieron en distintas revistas del surrealismo, incluidas Le Surréalisme, même (en cuyo segundo número habla Breton de ella en la página inicial), Bief, Surréalisme, Antinarcissus y Arsenal. En el n. 7 del Bulletin de Liaison Surréaliste, Valaoritis publicó un texto sobre esta magnífica artista que nunca ha firmado una obra (a diferencia de los miles de artistas abstractos cuya firma sí que nunca es abstracta), y el propio Valaoritis presenta unas obras suyas en el n. 25 de Pleine Marge, mientras que el catálogo de sus Daedalic isomorphs (2000) lleva entre otros un texto de Laura Corsiglia, para añadir a los que le dedicaron Philip Lamantia y Thom Burns en la exposición de San Francisco en 1984 (Apparitions, City Lights Books), sin olvidar el largo poema de Sotère Torregian “Actuelles of Dr. Pangloss or an omphalic note for Terre de diamants”, reproducido en Surreal adventurer.
Es un lujo absoluto disponer ahora de esta perfecta edición, cuyos textos en lengua inglesa han sido traducidos por el propio Valaoritis.

Marie Wilson y Nanos Valaoritis, Atenas, 2000
(foto Tassos Vrettos)

Toyen evocada por Alain Joubert

Una impagable evocación de Toyen, coincidente con la aparición del filme de la colección Phares, ha publicado Alain Joubert en el número 5 de L’Échaudée, ediciones Ab irato, primavera de 2015: “Toyen, petits faits et gestes d’une très grande dame”. Esta nota me resarce de la decepción que tuve hace años al preguntarle a Eugenio Granell por Toyen, limitándose a decirme que era una mujer “fea” y a mostrarme un dibujo suyo. Joubert la pudo conocer mucho mejor, y refiere unos recuerdos muy simpáticos y emotivos de “la dama de granito con pinceles de terciopelo”. Señala el peso decisivo de su presencia en el grupo, sitúa entre sus cómplices principales a Benjamin Péret (descuidado en la película de Phares, como ya dije), se detiene en su cinefilia (principalmente compartida con Benayoun, Legrand y Goldfayn), la retrata en los encuentros estivales de Saint-Cirq-Lapopie, etc. Subrayo este pasaje: “Toyen no tuvo nunca el culto de las «raíces», ni cultivó el gusto de las sujeciones, originales o de circunstancias, y por tanto no se dejó jamás engañar por los «honores» o «reconocimientos» oficiales que son su secuela ordinaria. El único mundo en que ella se reconocía, al cual aceptaba pertenecer, por el corazón y por el espíritu, por el deseo y por la voluntad, por la elección lúcida, para ser claro, se definía enteramente en una sola palabra: surrealismo”.
Se reproducen también aquí los dibujos de Cache-toi-guerre, acompañados del poema de Jindrich Heisler.
L’Échaudée es una revista de crítica social que da cancha a la poesía y al cómic.

Toyen, Anudan y vuelven a anudar (1950), una de las tres obras
que Élie-Charles Flamand puso como ejemplos de "arte mágico"

Al día



En el Museo Barjola de Gijón, tiene lugar hasta el 27 de septiembre la exposición “Objetos revelados”, con objetos encontrados y reconstruidos por Enrique Carlón que fotografía Mara Herrero.
http://www.museobarjola.es/es/detalleexposicion.asp?id=244

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Merecen señalarse también la exposición de art brut en Praga y Hauterives (Palais Cheval) y, en Viseu (Portugal), la titulada “Arte Nostra Damus”, ya que participan en ella siete colaboradores de la sección Cabo Mondego del surrealismo portugués: Rik Lina, Miguel de Carvalho, Seixas Peixoto, Alberto d’Assumpção Alexandre Magno, Cristina Vouga, Vitor Zapa y Luís Morgadinho.

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Una amplia antología de la obra poética de Hervé Delabarre acaba de publicarse con el título de Prolégomènes pour un ailleur. Va de 1962 a 2010, e incluye inéditos. El prefacio es de Christophe Dauphin y el postfacio de Jean-Pierre Guillon.
Al igual que decimos hoy de Guy Cabanel y Jean Terrossian, Hervé Delabarre es un nombre fijo de la constelación surrealista desde hace medio siglo. Todos ellos ya participaron en La Brèche, años 60. ¡Admirable!
http://www.leshommessansepaules.com/auteur-Herv%C3%A9_DELABARRE-320-1-1-0-1.html

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También en Rêve à Deux, acaba de aparecer otra selección de Sotère Torregian: Surreal adventurer. Poems, texts, other interludes, con doce dibujos de Brian Lucas. Incluye más poemas a Arshile Gorky (Torregian tiene ancestros armenios), un largo homenaje a Cartier-Bresson y la “nota onfálica” a Terre de diamant de Marie Wilson y Nanos Valaoritis, que apareció en el n. 2 de Hydrolith.
Torregian afirma que el surrealismo sigue siendo su “perspectiva”. Pero, por desgracia, nos encontramos con un poema de 2009 encabezado por un epígrafe de Breton y otro de... Pablo Neruda, conocido agente de la Kgb en América Latina, y en medio de un poema de 1995 celebra el 35 aniversario de la “revolución cubana”, o sea de la dictadura castrista. Hay más perlas, como cuando alude a “la causa de la liberación marxista-leninista de África”, o cuando lo vemos de pronto evocando al camarada Mao, uno de los mayores asesinos en masa del siglo pasado, si no el mayor. De ahí que el descubrimiento de Sotère Torregian me haya interesado, pero no entusiasmado, por muy gran poeta que sea.

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He aquí una nueva publicación de Zuca Sardan. Las sextillas son 66, y las acompañan tres dibujos. Las cubiertas de Vento Norte Cartonero son elaboradas a mano por un equipo de colaboradores que recicla con tijeras, pinceles, tinta y mucha creatividad el cartón recogido en las calles, casas y comercios de Santa Maria. Por supuesto, quien pinta la de Xorok Kopox es el propio Zuca. 

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Ha sido una idea muy meritoria la de Javier Gálvez recordando con una de sus ediciones de El Ojo de Buey a Jorge Kleiman, quien durante su residencia española colaboró con el grupo surrealista madrileño hasta el punto de incluso formar parte de él. Kleiman murió en 2013, pasando su desaparición desapercibida, a pesar de que se trata de uno de los máximos pintores argentinos contemporáneos.
El homenaje se compone de una serie de retratos realizados por Gálvez y de una selección de los “pintamientos” del artista aparecidos en Salamandra.


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Un libro muy interesante salió el año pasado en Les Presses du Réel. Se titula Le splendide XIX siècle des surréalistes y consta de muchos trabajos de uniforme calidad, cuyos títulos darán una idea al lector:
“Sobre una imaginería mágica. André Breton, Max Ernst y la «espléndida ilustración» del siglo XIX”, por Étienne-Alain Hubert, autor de muchos excelentes trabajos sobre el surrealismo y uno de los encargados de las obras completas de Breton.
“Del pasaje del «Cosmorama» al pasaje de la Ópera: Aragon soñando en el París de Balzac”, por Robert Kopp.
“Víctor Hugo y el surrealismo”, por Vincent Gille, en una versión de un texto ya conocido.
“En las fuentes de Una semana de bondad, novela-collage de Max Ernst”, por Henri Bordes.
“Max Ernst, actor e inspirador en el cine”, por Dominique Païni.
“La novela popular francesa vista por los surrealistas”, por Daniel Compère.
“Duchamp con Mallarmé”, por Thierry Davila.
“Marcel Duchamp, héroe melvilliano”, por Scarlett Reliquet, que se centra, por supuesto en el parentesco con el escribiente Bartleby.
“Relectura y apropiación de Charles Fourier por el surrealismo. 1945-1965”, por Fabrice Flahutez.
Au rendez-vous des amis en la tradición temática del retrato de artistas en grupo”, por Alain Bonnet.
“«Caspar David Friedrich, pintor de la angustia romántica». El surrealismo y la herencia romántica alemana”, por Julia Drost.
“Antes de Freud. Hervey de Saint-Dennis, Alfred Maury y discurso onírico pre-surrealista”, por Stefanie Heraeus, quien, dando muestras de evismo crítico, no nombra ni una sola vez Le surréalisme et le rêve.
“Tres fotomontajes de Dora Maar”, por Victoria Combalía.
“Odilon Redon, un precursor surrealista controvertido”, por Marlen Schneider.
“Los fumistas entre ellos. El surrealismo y las artes incoherentes. Marcel Duchamp y Alphonse Allais”, por Annabelle Görgen-Lammers, quien hace un trabajo magnífico, enfocando al incomparable Allais en su hidropático contexto y en sus lazos ántumos y póstumos con el surrealismo.
Falta de tiempo me impide reseñar este volumen como merece.

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Viviendo entre 1873 y 1906, y coincidiendo con Alphonse Allais, sobre quien escribió, Alfred Jarry es uno de los nombres que mejor señalan la transición entre los dos siglos. Referente máximo del surrealismo, Jarry sigue inspirando a los surrealistas, como puede apreciarse en este flamante collage de Alex Januário, titulado Jarry y la visión ardiente.