miércoles, 31 de diciembre de 2025

Surrealismo y tarot (2)

Martin Stejskal, La torre, 1996


En 1972 se publicaba en España un librito que fue la perfecta introducción de mi época juvenil a los secretos de los arcanos mayores: El Tarot o la máquina de imaginar, de Alberto Cousté. Para quien ya se movía en la máquina de imaginar del surrealismo, nada más bienvenido. El reciente catálogo de Fulgur Press aborda muchos capítulos de la "historia de amor" entre el surrealismo y el tarot, pero deja otros en la sombra o tan solo los roza. Aquí detallo algunas de las adiciones que se le podrían hacer, a veces yendo a los alrededores del movimiento surrealista, pero siempre con una compatibilidad con el surrealismo tal y como se ha configurado.

Para empezar tenemos a Jules Perahim, quien se inspiró duraderamente en el libro de Papus sobre el tarot y ya en 1932 pintaba Equilibrio perfecto, con la figura del Ahorcado. Pero lo más destacado en Perahim es su imaginario sobre las correspondencias entre los veintidós arcanos mayores y las veintidós letras del alfabeto hebreo, que si ya puede expresarse en ese cuadro (analogía entre la figura del Ahorcado y la letra lamed), culminará con el alfabeto de 1974, publicado en las ediciones parisinas de Mony Calatchy (pueden verse todas las imágenes en este enlace).

Jules Perahim, El ahorcado, 1932


Figura fascinante, que sin ser surrealista no puede sino atraer al surrealismo, es la de Xul Solar, quien en 1954 diseñó las cartas del tarot "modificado" con correspondencias astrológicas:



El tarot de Xul Solar, como otros a que nos referimos en estas dos notas, parece confirmar el veredicto de Eliphas Lévi: "El Tarot es una obra monumental y singular, sencilla y fuerte como la arquitectura de las pirámides, en consecuencia durable como ellas; libro que resume todas las ciencias y cuyas combinaciones infinitas pueden resolver todos los problemas; libro que habla haciendo pensar; acaso la obra maestra del pensamiento humano y con certeza una de las cosas más bellas legadas por la Antigüedad". Para Juan-Eduardo Cirlot, experto máximo en sueños, en simbolismos y en surrealismo, la observación de las combinaciones y de los significados que se desprenden de los arcanos mayores, ya de por sí tan "similares a los sueños", da lugar a "un simbolismo especializado tan vasto como el de los sueños".

Como ya señalamos en la reseña del libro de Fulgur Press, Connaissance des degrés de Marcel Lecomte merece por sí solo un estudio riguroso, con sus veintidós admirables poemas en correspondencia con los arcanos mayores. Aunque escrito en 1965, solo se publicaría en 1986.

Cuatro años después, o sea en 1990, la revista Kula daba un gran empujón al surrealismo español colectivo posterior a 1936, con su primer número, auspiciado por las cartas taróticas:


Tampoco pertenece al surrealismo Niki de Saint Phalle, quien por otra parte es tratada con alguna detención en el catálogo de Fulgur Press, pero es difícil que el surrealismo sea indiferente a su gaudiano Jardín del Tarot en Toscana, trabajado desde 1978 hasta su apertura en 1998, e incluso después, porque cuando muere en 2002 aún deja indicaciones para su plena culminación.


Plenamente surrealista es el muy bello libro de Kirin Arcanos mayores, publicado en 1999 con una introducción del poeta Alejandro Puga, para quien las veintidós cartas son como "un inmenso paisaje donde color, perspectiva, figura humana, animal, planta o recorte en forma de lágrima que contiene un ofrecimiento o una caricia, se fusionan siguiendo el antojo del Genio y los arrebatos de la Armonía". Puga selecciona un texto para cada arcano: de Novalis, del Tao, de Chazal, de Crevel, de Ducasse, de Apollinaire, de Duprey, de Artaud, de Breton, de Lichtenberg, etc. A la carta de la Torre la acompaña, por supuesto, el primer cuarteto de "El desconocido" de Nerval.



Un año antes, "El loco" de Kirin ilustraba la portada de una antología de Raúl Henao, uno de los grandes poetas de América y del surrealismo, por si hace falta que lo vuelva a repetir:


El número 3 de L'Or aux 13 Îles (2014), contiene un juego de Jean-Pierre Le Goff, inventado en 2002 y descrito en las páginas siguientes a la que reproduzco por un participante privilegiado, Joël Gayraud:


Elena Almau pinta en 2012 su tarot particular, que merece también especial atención. Jean-Pierre Paraggio dio a conocer el arcano 7 ("El carro") en el número 6 de L'Impromptu, pero nos quedamos con las muchas ganas de conocer la colección completa:


En el mismo año, una publicación del London Surrealist Group, The Overflowing Milkmaid with Curved Feet, incluía el juego de la libertad del Loco, presentado por Jane Sparkes; en consonancia son suyos los cuatro collages del tarot que aparecen unas cuantas páginas más adelante:







Entre otros conocedores en profundidad del tarot, no quiero dejar sin nombrar a Jean-Pierre Lassalle, y entre otros entusiastas practicantes a Philip Lamantia. Y para concluir, qué mejor muestra de esta vitalidad del tarot en el surrealismo que la serie expuesta en 2021 por Guy Girard con el título de "Le tarot de Cocagne", de la cual vemos aquí su versión de "El Mago" (habría, por supuesto, que conocerla íntegramente, resultando penoso que no encaje en los pobres criterios de encorsetamiento cronológico del catálogo que reseñamos hace un par días):