sábado, 31 de diciembre de 2016

Última exposición surrealista del año


La última exposición surrealista del año tiene lugar hoy mismo, en la Galería Carmen Coronada de Cádiz.
Expone Eric Bragg, y acompañamos las imágenes con su texto sobre este hallazgo en las estructuras de toba del Mono Lake.


Capturing the image of the calcium carbonate tufa structures mimicking Millet's farmer couple was a chance event that occurred during the photography of these natural, geological formations in California, and the suggestive imagery was only identified several hours after the photo was taken. Instead of presenting a symbol of death (the casket overpainted by a basket, as revealed by the Louvre's 1963 x-ray analysis instigated by Dali) that appeared between the farmer and his wife in the original painting by Millet, the Mono Lake photo suggests a sprouting phallic image rising between the couple, perhaps as a psychological displacement of the original pitchfork, as well as serving as an interpretative, transformative symbol of regeneration, in contrast with the original symbolism intended by Millet and modified by Dali. Perhaps this image also demonstrates the self-propagating contagiousness of obsessive, subjective interpretation: my obsession with Dali's obsession of Millet's original obsession, that ultimately approaches a timeless moment of both erotic anguish and hope.
Eric Bragg


viernes, 30 de diciembre de 2016

“Analogon”: revista y ediciones


Analogon publicó su segundo número del año 2016, que es el 79 de su cuenta general. Tema principal: el vagabundeo y la errancia.
A la vez han aparecido varios libros más, siempre en las ediciones Analogon: de Andrew Lass, Los diminutivos, poesía y dibujo; El principio de la imaginación es una antología del grupo, con ensayos, encuestas, poemas, ilustraciones, etc.; y Jan Gabriel ha traducido textos de Benjamin Péret.


Cabanel, Cramer, Daumal... y una guinda navideña

Guy Cabanel despide el año nada menos que con tres publicaciones. Ya hemos anunciado, en Sonámbula, Air féminin, y en Éditions Litan, Le rendez-vous métaphysique, pero también en Litan aparece D’ombre roulée, en edición de 30 ejemplares, trece de ellos con tres fotografías numeradas de Malika Mokadem.

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Las ediciones Marguerite Waknine han reeditado los textos claves de Henrik Cramer, en concreto “Visions et naissances” y sus cuentos breves. Ya incluidos en Visions et naissances, Éditions du Rocher, 1988, volumen amplio que se cerraba con el artículo de Laurens Vancrevel sobre su conterráneo aparecido en Phases, permiten ahora un nuevo acceso.
La misma editorial acaba de publicar textos importantes de René Daumal, de quien damos a la vez el enlace de otro de sus escritos recién aparecidos.

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Y para acabar el año humorísticamente, he aquí un botón de muestra especialmente grotesco de lo que se escribe de modo habitual sobre el surrealismo, publicado en un llamado “Diario de las ideas y del compromiso de los estudiantes parisinos” y rápidamente aireado por la académica Association pour l’Étude du Surréalisme. Lo doy tanto por su brevedad como por su carácter a fin de cuentas más jocoso involuntario que imbécil manifiesto:

Isabelle Dalbe, Morin, Camacho, Peuchmaurd, Pillet

Jorge Camacho, frontispicio de
La loutre le trappeur, de G.-H. Morin

Interesante es el blog de Isabelle Dalbe, en el que destacamos una reseña reciente suya de La loutre le trappeur de Georges-Henri Morin y un “Homenaje permanente” a Pierre Peuchmaurd.
La loutre le trappeur apareció este verano en las Éditions La Doctrine de Ginebra, reúne poemas de 2005 a 2026, lleva una ilustración de Jorge Camacho y es distribuido por Infosurr.

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Infosurr, como ya señalamos, distribuye también el tomo 1 de las Oeuvres complètes de Alain-Pierre Pillet, compuesto por  todas sus autoediciones, algunas con ilustraciones de Robert Lagarde, Sergio Dangelo, Heré Télémaque y Jean Terrossian. El frontispicio es de Max Schoendorff.

Josef Istler

Josef Istler, Pantano

Una exposición amplia de Josef Istler (1919-2000) tiene lugar hasta el 15 de enero en el Museum Kampa de Praga. Doy algunos enlaces informativos, y aprovecho para reproducir la semblanza que mi añorado amigo (y venerado maestro) Édouard Jaguer le dedicó en Peinture surréaliste et imaginative en Tchécoslovaquie, en 1983.


Josef Istler, Acuario, 1951

martes, 27 de diciembre de 2016

Cronología general del surrealismo, año 2016

A la vez que hemos subido a la sección de Páginas, como documento autónomo pues, la cronología del surrealismo con que se cierra la edición segunda de Caleidoscopio surrealista, actualizamos los datos al año 2016, aun considerando que algunos más podrán surgir.

2016
R Peculiar Mormyrid (nn. 3 y 4).
L Fernando Palenzuela/Enrique Lechuga, Uno sin otro. Alex Januário, A noite absoluta. Sergio Lima, O rasgo absoluto. Claude-Lucien Cauët/Pierre-André Sauvageot, Paris Thèbes. Ana Orozco/Jean-Raphäel Prieto, La belle afaire. Guy Girard, Le poème de Tucheng. Mauro Placì, Dans la frontière errante. Régis Garaudy, Et mes mois l’un après l’autre décrochent. Alain Joubert, La clé est sur la porte. Guy Cabanel, Le rendez-vous métaphysique, D’ombre roulée y (con Susana Wald) Air féminin. Jacques Lacomblez, Bois flottés. Will Alexander, Spectral hyerogliphics. Richard Misiano-Genovese, Liquid dreams. Allan Graubard/Gregg Simpson, Sirenes. Steven Cline, Burrowing fruits. Amirah Gazel/Alfonso Peña, Paralelo/Centrífugo. Jesús García Rodríguez, Migración. Javier Gálvez/Silvia Guiard, Álgebra de la mirada. Julio Monteverde, Las hojas rojas. Miguel de Carvalho, Neste estabelecimento não há lugares sentados y North star. Paul Bogaers, Stereosophic conjunction. En las ediciones Analogon, publicaciones de Jan Kohout, Karel Sebek, Jan Gabriel, Andrew Lass y Katerina Pinosová, más la antología El principio de la imaginación. /// Surrealist key concepts (ed. Fijalkowsky/Richardson). Robert Lebel, Oeuvres complètes (tomo 1). Jacques B. Brunius, Dans l’ombre où les regards se nouent. Georges Sebbag, André Breton 1713-1966. Des siècles boules de neige.
E Figueira da Foz: “À luz dos castelos envidraçados”. Costa Rica: “Las llaves del deseo” (luego en Panamá y Colombia). Matera: Renzo Margonari. Praga: Jan Gabriel. Famalicão: Sergio Lima, “Fogo ténue incendeia o corpo”. Pergamino: Víctor Chab. Burdeos: Albert Marencin. Bruselas: Jacques Lacomblez; Lucques Trigaut. Sète: Jean-Pierre Paraggio, “Pics et ombres”. Amsterdam: Rik Lina. Santiago de Compostela: Janice Hathaway; Kathleen Fox. Atwater Village: Byron Baker. Japón: Virginia Tentindó.
J Este año hay abundantes juegos en los números de Peculiar Mormyrid sobre todo en la sección “Madrépora” del n. 4 y en su blog. Los juegos del Grupo Surrealista de París han originado algunas publicaciones: L’an 2016, Il croyait voir, Les fondements de la mécanique céleste.
M Inner Island Surrealist Group: “Hands off the word «surreal»”.
C Steven Cline, The oneiric flood.
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La gran confirmación de este año vino de los Estados Unidos, con Peculiar Mormyrid, que no solo continuó expresándose en la red a través de una espléndida página sino que produjo, y también en papel, dos excepcionales números de su revista homónima, el 3 incluyendo un homenaje a André Breton en el cincuentenario de su muerte y el 4 dedicado al surrealismo y el mar, con amplia participación internacional. El cincuentenario de Breton originó por fin la publicación libre de su correspondencia, a la vez que ofreció nuevos coletazos de la ineptitud y la maledicencia.
Dos exposiciones internacionales vuelven a reunir a muchos nombres del surrealismo, la de Figueira da Foz dedicada al collage, con un catálogo en que los participantes expresan su actitud hacia el surrealismo y hacia la práctica collagista.
Redondean este año las expresiones colectivas el n. 2 de Spectra (“En el umbral del bosque”) y el 4 de La Vértèbre et le Rossignol (“La prueba peligrosa”) y los tres anuales de Analogon.
Una sección de discos comienza a ser necesaria en esta cronología, teniendo que anotarse este año los de David Nadeau –Le labyrinthe de la mort symetrique, en SuRRism-Phonoethics– y Eric Bragg –Voyage to Ulthar

sábado, 24 de diciembre de 2016

Ron Sakolsky: “Hands off the word «surreal»”

Este magnífico manifiesto de Ron Sakolsky acaba de ser difundido.

HANDS OFF THE WORD “SURREAL”!

The enemies of poetry have always been obsessed with making it a slave to their immediate ends. They see jet bombers without thinking of Icarus.
Benjamin Péret

On December 19, 2016, the gatekeepers of discourse at Miriam-Webster Dictionary named “surreal” as its Word of the Year. 
Far from taking this dubious distinction as a compliment, the living surrealist movement is appalled by Webster’s simplistic, distorted and one-dimensional characterization of the term “surreal” as being relegated to descriptions of disaster situations. As surrealists, we must speak for ourselves to provide a larger surrealist context for understanding the deeper questions of why such disasters happen in the first place and how to transform the present reality of which they are the inevitable byproduct.  
According to the Dictionary’s editor, Peter Sokolowski, “Miriam-Webster, which first began tracking [computer] search trends in 1996, found a spike for the word after the 9/11 attacks. We noticed the same thing after the Boston Marathon bombings and the shootings at the Pulse nightclub in Orlando. The single biggest spike in look-ups came the day after Donald Trump’s election. Surreal has become the sort of word that people seek in moments of great shock and tragedy.” To situate the term “surreal” exclusively among the disquieting deeds mentioned above is to do the English language a grave disservice. Surrealism remains the sworn adversary of all forms of authoritarian orthodoxy rather than merely acting as their expressive dimension. 
If “surreal’ is to be remembered as the “go-to” word for 2016, let it be recalled for all of its many wonders rather than being stereotyped as merely a descriptor for the malaise associated with terrorism and electoral politics and the terrorism of electoral politics. It is true that the word “surreal” brilliantly evokes that visceral sense of the uncanny associated with such strangely unsettling events, but it is capable of doing so much more. Sokolowski demonstrates his ignorance of surrealism by saying, “I believe there are words such as surreal or love that help us grapple with things difficult to understand”. If he had spent any time at all attempting to understand the subversive qualities of the “surreal” rather than concentrating his attention on mitigating the horrors of the real, he would not have juxtaposed surrealism and love. Love is not foreign to surrealism, but is one of its guiding inspirations along with Liberty and Poetry. 
Hands off the word “surreal”! Release it from the miserabilist Procrustean chopping block where Webster has editorially imprisoned it, and let its convulsive beauty illuminate not only the dystopian nightmare but the utopian dream of a world in which we can all live more poetic lives. And rest assured that what we surrealists call the Marvelous will be the playing field for our passional attractions not just for the year 2016 but for the entirety of the 21st century.
                                                              Ron Sakolsky, Inner Island Surrealist Group

miércoles, 21 de diciembre de 2016

El castillo vitrificado de John Welson

John Welson, A la luz de un castillo vitrificado-I, 2016

Concluimos hoy esta rápida cata en el catálogo de collages À luz dos castelos envidraçados/In the light of glazed castles, con la figura de John Welson, que es otro de los que han ofrecido una buena semblanza y una declaración interesante sobre el surrealismo, identificándonos plenamente con el párrafo que cierra esa declaración.




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Aparte la serie a que pertenece la imagen de arriba, John Welson está presente dentro del grupo Cornucopia, que desde 2010 realiza collages por intercambio creativo epistolar entre él, Gregg Simpson y Rik Lina. En Figueira da Foz expusieron, aparte el siguiente, un collage titulado El castillo Lacoste del Marqués de Sade.

Cornucopia, Humo santo, 2014

domingo, 18 de diciembre de 2016

“El ojo de la gaviota”


Remitimos hoy, excepcionalmente, a una página de facebook. Se trata de “El ojo de la gaviota”, donde hay mucho material ya comentado aquí: pequeñas publicaciones y registros de acciones poéticas llevadas a cabo en la ciudad atlántica de Cádiz.
Las publicaciones han aparecido también en papel, siendo las últimas Monumentos de Cádiz, Monumento al levante y Cádiz tactilado. Anteriores son Mareas, Las revelaciones oceánicas, Ruido de muros, El hilo de las mareas, Las olas convergentes, Corrales y curiosidad y La cosecha deslumbrante. Todas ellas revelan lo que puede hacer la sensibilidad poética en un espacio eso sí que privilegiado. Este Cádiz oculto descubierto por el ojo de la gaviota me hace pensar en un lugar como Arrecife, blanca capital de Lanzarote donde yo, de vivir allí, hubiera puesto manos a la obra para remedar la actividad de nuestros amigos en Cádiz y de paso por Cádiz.
Acompañamos esta nota de dos páginas de la edición inglesa de Cádiz tactilado. La edición española ha aparecido en Solsticio Ediciones.


Robert Lebel al completo

André Breton y Robert Lebel, 1965, Archivos Jean-Jacques Lebel

Las obras completas de Robert Lebel han comenzado a publicarse, lo que era ya una necesidad. Edita el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Ginebra y se encarga de la presentación, la ordenación y las notas Jerôme Duwa, con indiscutible competencia.
El primero de los cuatro tomos proyectados se dedica a los textos sobre el surrealismo y lleva por título Le surréalisme comme essuie-glace, 1943-1984. Se cierra con un ensayo de Gérard Durozoi.
Lebel tuvo una relación muy libre con el surrealismo, al que se acercó ya en 1928, para alcanzar en los años del exilio americano su mayor adhesión. Sobrevivió a varias crisis del grupo, y mantuvo siempre la amistad con Breton. Pero también persistió la que tenía con figuras que se habían vuelto indeseables, como en concreto Patrick Waldberg y Max Ernst. Después del 69, participa en la continuidad de Surréalisme y el Bulletin de Liaison Surréaliste, pero también aparece apadrinando, ya en la hora senil, la siniestra broma de la Asociación por la Cultura, Tecnología, Urbanismo, Artes y Letras, último nicho en que se cobijaban los que habían decidido continuar la aventura surrealista... sin usar la palabra surrealismo.
Este volumen incluye muchos textos importantes, aunque suficientemente conocidos: los de VVV (sobre John Quidor y la carta a Waldberg); los de la enciclopedia Dacosta (en la que Lebel fue figura capital); el del catálogo Le surréalisme en 1947; el del Premier bilan de l’art actual; la respuesta a la encuesta de L’art magique; “André Breton, iniciador de la pintura surrealista” y su contribución al homenaje a Breton de L’Archibras; el diálogo con Ernst incluido en los Écrits del artista; el texto del número sobre el surrealismo de Opus International; el gran ensayo sobre Tanguy; y sus citadas aportaciones a las revistas surrealistas parisinas de los años 70, una de ellas titulada “Essuie-glace” o sea “Parabrisas”.
Hay textos menos o nada conocidos, ya que proceden de revistas generales o pequeños catálogos. Así, Lebel escribe sobre Jacques Hérold ilustrador de Sade, sobre Dorothea Tanning, sobre Alexander Calder (denunciando ya en 1955 –¡no le esperaba nada!– el mamotretismo escultural), sobre De Chirico (relacionándolo con Duchamp), sobre el ensayo edipiano de Gérard Legrand, sobre las esculturas de Jean-Jacques Duprey, sobre Isabelle Waldberg, sobre Wifredo Lam, sobre Max Ernst. Algunos de estos textos son meramente divulgativos, como el que dedica en 1971 a la vida y milagros de su consagrado amigo Max Ernst, situándose en el otro extremo tres de los cuatro dedicados a su amada Isabelle Waldberg, que es una pena no se hayan incluido en el lujoso volumen publicado en 1992: el de 1960, sobre sus “seres-plantas”, el de 1971, “Isabelle Waldberg a la entrada o salida de su palacio de la memoria”, y el sueño de 1984, “Reminiscencia en claroscuro de una exposición de Isabelle Waldberg”.
En 1967, Lebel escribió para el volumen italiano Metafisica, dada, surrealismo (repartiéndose el trabajo con Michel Sanouillet y Patrick Waldberg, ¡qué compañías!) un largo ensayo, que ofrece muy escaso interés (se trata de un aburrido repaso histórico a la expresión artística del surrealismo), a pesar de que Gérard Durozoi lo considere “el texto más importante” del libro y lo analice con un detallismo que no merece.
En una jugosa nota, Durozoi se hace eco de la vez en que Breton tomó conocimiento de que Duchamp había dicho que la “posteridad” quizás tendría una palabra que decir sobre el Chirico espantoso. No deben dolernos prendas a la hora de decir que Duchamp lanzó una monumental imbecilidad, incluso doble: por creer en el absurdo de la “posteridad” y por insinuar que ese Chirico podría tener algún valor. La nota de Durozoi, que también corrige lúcidamente a Lebel, merece traducirse: “Robert Lebel relata en su artículo sobre De Chirico «la sorpresa de André Breton» cuando tomó conocimiento de esa noticia de Duchamp «en que, por primera vez, la relatividad hacía irrupción en la apreciación del arte». Se podría considerar sin embargo que Breton y los surrealistas tenían ya la experiencia de esa relatividad –al menos implícita cuando ellos revalorizan obras hasta entonces descuidadas o desconocidas (el caso más flagrante siendo el de Lautréamont). Lo que sorprendió a Breton fue quizás la aplicación de esa relatividad a una obra que él acusaba de haberse renegado totalmente y de haber perdido toda «carga»: ¿cómo podría apreciarse como positivo tal empobrecimiento?”

Lübeck, Lenk, Mégret

Siguiendo su línea de investigar y ahondar lo más posible en las figuras menos conocidas del surrealismo, Xesús González Gómez ha publicado recientemente ensayos sobre Mathias Lübeck, Elisabeth Lenk y Frédéric Mégret, que pasan a ser lo mejor, más amplio y más riguroso que se ha escrito en cualquier parte sobre estas figuras y en particular su relación con el surrealismo. También en su blog hay un reciente trabajo sobre Benjamin Péret.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

El castillo vitrificado de Richard Waara


La siguiente de las “declaraciones” que seleccionamos es la de Richard Waara, personalidad muy cordial y dadivosa para quien el surrealismo es “el único juego que merece ser jugado” y a quien hemos aludido aquí abundantes veces. Waara participó en la exposición de Coimbra con sus cubomanías dedicadas a Antonin Artaud, Roger Gilbert-Lecomte y Aimé Césaire, o sea los tres poetas enfocados por Will Alexander en sus Spectral Hieroglyphics, que editó hace poco él mismo en su editorial surrealista Rêve à Deux.


Breton y el cine

De los nombres a que se han dedicado ya volúmenes de la colección “Le cinéma des poètes” de Jean-Michel Place, el de André Breton es con diferencia el más interesante, tanto por tratarse de Breton como por haberlo realizado Georges Sebbag, uno de los mejores conocedores de la obra bretoniana y que ya este mismo año festejaba su cincuentenario con la biografía, todo menos rutinaria, André Breton 1713-1966. Des siècles boules de neige.
En su estilo único que a las mentes académicas resulta demasiado “subjetivo” (¡!), Georges Sebbag desbroza la materia, añadiendo como de costumbre sugestivos apuntes casi al margen. Se va, por supuesto, de la época en que Vaché y Breton descubrían la “mitología moderna” del cine a la decepción final del viejo fundador del surrealismo, creo que muy comprensible. Páginas especialmente bellas y agudas se ocupan de Musidora, de las reflexiones bretonianas sobre el tiempo fílmico, del libro Nadja tratado por su autor como una película, de La edad de oro, del dibujo animado y el slapstick. Sobre este último, recuerdo haber leído una vez no sé dónde (¿en Benayoun?) que el actor favorito de Breton era W. C. Fields, coincidencia total conmigo, aunque no hay constancia escrita de que Breton lo considerara así y debe provenir la afirmación de algún comentario suyo a los amigos.
En las obras completas de Breton, al anotar los editores la referencia que hay en “Como en un bosque” a la película Ah! le beau voyage, única que parangona Breton con Peter Ibbetson en la expresión amorosa, señalan que para ellos ha sido siempre un enigma. Sebbag da el título original, A little journey, lo que nos permite saber que se trata de una película muda dirigida en 1927 por Robert Z. Leonard, de la que no se ha encontrado hasta el presente ninguna copia, aunque quizás aparezca algún día de modo milagroso, como ocurrió con las de Charlie Bowers. Director corrientito, Leonard es autor de algunas buenas películas, como Pride and prejudice (Más fuerte que el orgullo) y Susan Lenox, con Greta Garbo, objeto en 1947 de un extraordinario poema de Juan Eduardo Cirlot.

“Soapbox” 68-70, &c

Otro triunvirato de Soapbox acaba de salir, con muchas novedades y rico en enlaces.
Destaquemos entre las publicaciones dos nuevas de Sonambula: Air féminin de Guy Cabanel y Susana Wald y Bois flottés de Jacques Lacomblez; la traducción al francés de más textos de Embirikos (oktana embirikos); Le rendez-vous métaphysique de Guy Cabanel; y Paragraphes de Jean-Claude Biraben.
Resaltemos también el poema y el collage de Jean-Raphaël Prieto y el poema de Paul Lemuel Cabanel a Benjamin Péret.
http://lesminutesdelumbo.com/?page_id=17

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“Surrealist NYC” acaba de publicar un interesante ensayo de Paul McRandle, “El Gran Misterio”:

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Prosigue en el centro Paul Klee de Berna la exposición dedicada a Paul Klee y los surrealistas:

Zuca Sardan, en el "Almanaque Insolación" (2)

Dado que los lectores de "Surrealismo Internacional" sentirán más interés por la colaboración del Maestro Zuca Sardan en el "Almanaque Insolación" que por el almanaque en sí, damos ahora al pie el pdf, señalando que la antológica colaboración suya va de la página 246 a la 260.


Si los años 70 en España tuvieron como aliciente la descomposición del régimen franquista y su jubilosa liquidación, la década siguiente, con el nuevo orden auspiciado principalmente por la izquierda socialista, supusieron una triste resaca y el avance imparable de la sociedad mercantil, ahora reforzada por las carradas de dinero europeo.
En las Islas Canarias, la ebullición de los años anteriores dio paso a una vil y apagada tristeza. Como una rara excepción, surgió entonces en la isla de Tenerife el movimiento Insolación, con muchas publicaciones e intervenciones de carácter casi secreto, pero fuertemente subversivo, donde dominaba el genio del humor y de la mistificación. Aunque Insolación no pertenece al surrealismo, tenía algunos referentes inequívocos, como Jarry, Roussel o Duchamp, y no es difícil espigar los guiños al surrealismo. Ahora se ha recuperado gran parte de su material, que andaba desperdigado y hasta se daba por desaparecido. 
Como invitado especial a esta rareza bibliográfica encontramos al gran Zuca Sardan, considerado por los editores “el escritor y artista más insolado del mundo”. La presencia del maestro Zuca justifica por sí sola esta noticia que damos.

domingo, 11 de diciembre de 2016

El castillo vitrificado de Richard Misiano-Genovese

Richard Misiano-Genovese, Lady in waiting, 2015

Otra de las “declaraciones” más interesantes sobre el collage que aparecen en el catálogo À luz dos castelos envidraçados es esta de Richard Misiano-Genovese, a cuya insaciable actividad investigadora del lenguaje surrealista nos hemos referido aquí reiteradamente. En Coimbra expuso Dama de honor y Mujer mecánica en estado de gracia, piezas ambas realizadas el pasado año.


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Richard Misiano-Genovese es además noticia, ya que acaba de lanzar en las ediciones de La Belle Inutile una nueva publicación, Liquid dreams, donde da una muestra de sus “sueños líquidos” –veinte en total–, de los que ya vimos uno aquí.
Como siempre, Misiano-Genovese acompaña las imágenes de la reflexión teórica, funcionando como introducción a ellas el ensayo “La imagen como anagrama”, que se divide en las partes “Tijeras y pegamento”, “Persuasores ocultos” y “Testificando contra el visionario”.
A lo largo de estas páginas centradas en la práctica del collage, diserta el artista sobre los sueños diurnos, el ensueño, el automatismo y el sueño, su preferencia por el collage no digital, la importancia del azar en la busca de una nueva imagen y, en fin, el carácter específico de estos “sueños líquidos” realizados a partir de grabados en metal, con formas biomórficas simples recortadas en la revista Images, reminiscencia de las visiones biomórficas de un Jean Miró o un Hans Arp, pero siguiendo luego un proceso regido por el azar.
Misiano-Genovese insufla así esas visiones decimonónicas (y ya de por sí pocas cosas me han cautivado tanto como las de Doré que ilustraban La balada del viejo marinero)  con las llamas de la deriva erótica contemporánea.

Richard Misiano-Genovese, Liquid dream, 2, 2016

Ludwig Zeller: “Caballero de la Orden de la Poesía”


Otra publicación chilena importante en 2013 fue esta antología del gran Ludwig Zeller, que acompañaba su exposición correspondiente. Se conmemoraban así los 75 años de Mandrágora como “raíz viva de la insumisión poética y leyenda perenne del surrealismo en Latinoamérica”.
Los poemas ya eran todos de mi conocimiento, menos el dedicado a Paul Delvaux, “Las fases de la luna”, inspirado en el conocido cuadro que recordamos aquí (Zeller alude a Otto Lidenbrock, el iracundo geólogo y mineralista del Viaje al centro de la tierra, y es que el propio Delvaux señaló que estos curiosos personajes presentes en varios de sus cuadros son un trasunto de Lidenbrock, o de su hijo).
El enlace que damos muestra el catálogo en su integridad, lo que permite no solo seguir la antología de poemas, caligramas recortados en papel y collages, sino el ensayo de Enrique-Gómez Correa sobre Zeller (donde lo llama “Caballero de la Orden de la Poesía”, lo que es sin duda más honorable que ser “Caballero de la Orden de Santiago de la Espada” o de cualquier otra patujada) y el poema de Zeller a la gran figura mandragórica. Una maravilla.

Paul Delvaux, Fases de la luna, 1939


miércoles, 7 de diciembre de 2016

El castillo vitrificado de Jean-Pierre Paraggio

Jean-Pierre Paraggio, collage, 2016

Otro de los nombres que enaltecen la exposición de collages portuguesa es el de Jean-Pierre Paraggio, quien desde hace ya muchos años lleva una labor enorme de divulgación y defensa del surrealismo y de sus más atractivos entornos, y a la vez despliega una obra fascinante en el terreno del collage, visto como “una teoría de lo maravilloso”.
El septenario de su declaración sobre el collage es admirable, como lo es este collage reproducido en el catálogo, y que no necesita de su firma para revelar las manos poéticas que lo han inventado, tan inefable como real. Los collages de Jean-Pierre Paraggio revelan “todo un mundo de formas imaginadas donde se entrelazan miméticamente los tres reinos, animal, vegetal y mineral, y que nos miran desde hace más tiempo que el que nosotros las llevamos mirando” (Joël Gayraud).


Mandrágora, 1948

Pese a lo mucho que intentamos abarcar en este espacio de informaciones surrealistas, muchas veces nos llegan las noticias con retraso, o hay publicaciones que no obtenemos por su dificultad o por no parecernos de especial relevancia. En el caso que hoy nos ocupa, un pequeño cuaderno que no llega a las 50 páginas y que nos pasó desapercibido (solo nos hicimos eco en su día de la exposición a la que acompañaba), resulta poseer una importancia excepcional. Ofrecido generosamente por uno de los componentes del grupo Derrame, aporta material de la máxima relevancia sobre la legendaria exposición surrealista de Santiago de Chile en 1948, que fue la octava exposición internacional del movimiento surrealista.
Esta publicación apareció a mitad del año 2013 y arroja plena luz sobre la muy brumosa exposición de la Galería Dédalo, introduciéndose en algunos de los recovecos más secretos del surrealismo chileno. Se perdonan incluso algunos disparates del envolvente aparato crítico (Los vasos comunicantes como libro de poemas escrito por Breton y Éluard), así como las repeticiones a lo papagayo de las inenarrables sandeces feministas sobre el surrealismo y de las abyecciones del canon antibretoniano.
La lista de las obras presentes en la exposición es la primera vez que yo la veo, y hay muchas fotos, así como la reproducción de un revelador artículo de prensa, aunque este haya sido tomado del sitio Breton. En el montaje de la exposición hasta se anticipa la exposición E.r.o.s. que tendría lugar en París diez años después. Se cita también ampliamente una carta capital de Jorge Cáceres a Breton, donde entre otras cosas le da cuenta de las actividades de Matta, entonces en plena euforia estalinista (nunca es que fueran a mejorar mucho sus simpatías autoritarias) y llamando al partido comunista “el más revolucionario de los partidos”.
Las piezas más interesantes de la exposición de 2013 proceden del fondo de Braulio Arenas, hoy casi todo en el Museo Nacional de Bellas Artes. Y parte de ellas habían sido expuestas en el 48. Hay piezas de Arenas, Cáceres, Arp, Brauner, Leonora, Domínguez, Gorky, Hérold, Lam, Magritte, Novarina, Tanguy, Toyen... De Hérold, un gran amigo de los chilenos, está El huevo de los filósofos, exhibido en 1948, y el dibujo que ilustró la portada de El pensamiento transmitido de Arenas. Pero quizás lo más sorprendente sean los dos dibujos de Breton expuestos en Santiago, ya que no están incluidos en la recopilación de Je vois, j’imagine; el primero de ellos, titulado Llegada del hada en el temblor de tierra, al parecer hecho con la mano izquierda, recuerda los que en Je vois, j’imagine aparecen en las páginas 86 y 87, dedicados en 1937 a Jacqueline (y conectados a su vez a los de las páginas 177 y 181).
El catálogo lleva a cabo una reivindicación de una secreta figura chilena: Haroldo Donoso, quien no perteneció al grupo pero estuvo a cierta cercanía del surrealismo. El hecho más sobresaliente –muy sobresaliente– es que Haroldo Donoso expuso en 1950 en Madrid (galería Clan) y 1951 en París (librería Paul Morihien) una serie de pinturas, dibujos y collages ilustrando nada menos que L’union libre. Añadamos que en la propia exposición de 1948 uno de los maniquíes llevaba inscritos en su cuerpo versos de este poema. Y que en 1965 incluiría Ludwig Zeller estas bellas piezas de Donoso dentro de una retrospectiva que le organizó.
No me extiendo en mis comentarios, ni acompaño esta nota de otras ilustraciones que la cubierta, ya que, y aquí viene lo mejor, el catálogo está íntegramente reproducido como pdf en la página del Museo chileno, y además a todo color y muy enriquecido con respecto a la publicación:

sábado, 3 de diciembre de 2016

El castillo vitrificado de David Coulter

David Coulter, Beso francés, 1996

El espléndido catálogo À luz dos castelos vitrificados reproduce una obra de cada uno de los participantes en esta exposición de Figueira da Foz dedicada al collage surrealista, pero sobre todo posee el interés de llevar incorporada, junto a una semblanza, la declaración de cada uno de los convocados sobre su práctica collagista (si es que la mejor respuesta no es la de Guy Ducornet, quien al no decir nada parece decir que todo está dicho con sus composiciones tan fuertes y singulares).
Vamos a dar una muestra de algunas de las intervenciones que nos han parecido más interesantes, empezando por la de David Coulter, que lleva a cabo en el collage una actividad de puro encantamiento y que deslumbra por su tratamiento de las imágenes de la cultura popular, con un humor de alta corriente al que él mismo se refiere en su jugoso escrito.


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A la vez, aprovechamos para dar este enlace documental sobre la exposición:

Breton, Cesariny, centenarios

Gallimard ha publicado las cartas de André Breton a Jacques Doucet, al cuidado, con plenas garantías, de Étienne-Alain Hubert.

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Las nuevas jornadas Mário Cesariny, en Famalicão, contaron con diferentes actos, entre los cuales la proyección de películas sobre él y sobre Cruzeiro Seixas y el lanzamiento de dos nuevas publicaciones: Mário Cesariny entre nós e as palavras (cuaderno 15 del Centro de Estudos do Surrealismo) y Mário Cesariny e o “virgem negra” ou a morte do autor e o nascimento do actor, ambos presentados por Perfecto E. Cuadrado.

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Centenarios en 2017: Leonora Carrington, René Alleau, Gösta Kriland, David Hare, Chris J. Van Geel, Anker Spang-Larsen, Marcelle Loubchansky, Jean Palou. Recordemos que en 1917 calificó Apollinaire Les mamelles de Tiresias “drama surrealista”, dando origen a esta palabra, al mismo tiempo que se encontraban Breton, Aragon y Soupault.

Zuca Sardan, en el “Almanaque Insolación”


Si los años 70 en España tuvieron como aliciente la descomposición del régimen franquista y su jubilosa liquidación, la década siguiente, con el nuevo orden auspiciado principalmente por la izquierda socialista, supusieron una triste resaca y el avance imparable de la sociedad mercantil, ahora reforzada por las carradas de dinero europeo.
En las Islas Canarias, la ebullición de los años anteriores dio paso a una vil y apagada tristeza. Como una rara excepción, surgió entonces en la isla de Tenerife el movimiento Insolación, con muchas publicaciones e intervenciones de carácter casi secreto, pero fuertemente subversivo, donde dominaba el genio del humor y de la mistificación. Aunque Insolación no pertenece al surrealismo, tenía algunos referentes inequívocos, como Jarry, Roussel o Duchamp, y no es difícil espigar los guiños al surrealismo. Ahora se ha recuperado gran parte de su material, que andaba desperdigado y hasta se daba por desaparecido.
Como invitado especial a esta rareza bibliográfica encontramos al gran Zuca Sardan, considerado por los editores “el escritor y artista más insolado del mundo”. La presencia del maestro Zuca justifica por sí sola esta noticia que damos.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

La obra de referencia sobre el automatismo canadiense

Imagen de Jean-Paul Mousseau,  Égrégores, 1947

En 2014 fue traducido al francés este libro que ofrece la mejor documentación y un análisis excepcional del movimiento automatista canadiense. Edita a todo lujo, con innumerables ilustraciones, Kétoupa Édition, Montreal.
Ray Ellenwood ha hecho un trabajo impecable, extraordinario, que además actualiza la edición inglesa de 1993 en bibliografía y eventos retrospectivos, hasta el mismo año 2014.
No puede cuestionarse la importancia del movimiento automatista, ni la calidad de su legado, con obras verdaderamente magníficas, pero sí que cuesta valorar positivamente su aportación al surrealismo y su interés para el surrealismo, hoy.
Ray Ellenwood aporta minuciosamente todos los datos de la trama automatismo-surrealismo, y los analiza con muy fina inteligencia y con admirable honestidad. Lo primero que llama la atención es la quisquillosería de los automatistas con respecto al movimiento que les dio alas. Es en efecto desmoralizadora la prolija lista de declaraciones hostiles hacia el surrealismo, en muchos casos tras haberlo defendido, y contrastando además con el interés de André Breton hacia ellos, manifestado en París a Riopelle. Si Riopelle escapa a ese listado, no así el propio Borduas (de quien arranca todo, tras su lectura deslumbrada de “El castillo estrellado”, hacia 1940), Pierre Gauvreau, Claude Gauvreau, Marcel Barbeau, Gilles Hénault, Marcelle Ferron, Fernand Leduc, Jean-Paul Mousseau... Una lista demasiado larga, con Hénault a la vez atacando a los automatistas desde la barricada estalinista (para Borduas, que vio unidos a cristianos y comunistas contra el arte nuevo, los comunistas fueron “más opresores que liberadores”). A la lista también parece escapar Thérèse Renaud, autora del maravilloso poemario Les sables du rêve.
Pese a su rápido interés por desmarcarse del surrealismo, los automatistas fueron considerados “surrealistas” por sus muchos detractores, lanzando ya el equívoco Borduas cuando titulo sus primeros lienzos “surrealistas”. Entre las críticas que formulaban al movimiento de Breton, la que dominaba era la del propio sentido del automatismo, con matizaciones que a veces rayaban en el ridículo o primaban por su dogmatismo en la negación a veces endiosada de otro arte que el que ellos hacían. En 1976 escribirá Marcel Barbeau: “El automatismo es muy simplemente una apertura al inconsciente, nada más. No se lo puede definir sino así. No se lo puede encerrar en cuadros precisos”. ¿Y entonces?
Pierre Gauvreau,
Máquina de estirar el tiempo,2006
Que el surrealismo es un modo de vida y una respuesta al mundo parecen haberlo más o menos entendido todos, pero los que dan en el clavo son dos componentes muy especiales del grupo de Pellan, o sea Mimi Parent y Jean Benoît, quienes, por decirlo en palabras de Ellenwood, “consideraban simplemente a los automatistas, como demasiado intelectuales para su gusto y demasiado preocupados por los «problemas» de la pintura”.
Quemando, como es habitual en artistas, sus “etapas”, pocos escaparon además, en su edad “madura”, a las obras aberrantes, que la línea dura del surrealismo rechaza y también en general la más o menos blanda. Así los vemos, según los casos, entregados a las obras públicas y decorando calles para las olimpiadas, o haciéndole unas vitrinas de tres pisos a un palacio de justicia, o embadurnando espectacularmente un Volkswagen en vez de dinamitarlo, o levantando gigantescas construcciones de acero en medio de la urbe, o ejecutando murales de “integración” a la arquitectura y anuncios comerciales, o poniendo sus trabajos al servicio del ministerio de negocios culturales, o, como es el caso del propio Riopelle, fabricando una monumental escultura-fuente para el parque olímpico de Montreal, etc.
Por interesante que sea, y lo es, hay también en el movimiento automatista mucha danza, mucha música, mucho teatro, terrenos como es sabido conflictivos para el surrealismo. Y faltan muchas cosas y preocupaciones que sí había en París, en Praga, en Lisboa o en Bucarest, por ejemplo.
En suma, un capítulo sin duda capital de la historia del arte del siglo XX, pero un capítulo secundario en la historia del surrealismo, que en tierras canadienses tendría –aparte los “parisinos” Mimi Parent y Jean Benoît o el “mejicano” Alan Glass– encarnaciones más genuinas, con Roland Giguère, Léon Bellefleur, el Paul-Marie Lapointe de La vierge incendié, el grupo de la Costa Oeste, Gilles Petitclerc, Ladislav Guderna, Ludwig Zeller, Susana Wald, Beatriz Hausner, William A. Davidson, David Nadeau, el Inner Island Surrealist Group, el grupo Les Boules, etc. Una duradera descendencia que reduce a su justa medida la crítica que en los años 40 hicieron los automatistas del surrealismo como movimiento “decadente”. Hoy el automatismo pasó y el surrealismo prosigue.
Restan muchas obras y publicaciones y Refus global, el incendiario manifiesto de Borduas, siempre actual y tan exaltado recientemente por un Will Alexander.
Y restará también esta obra magnífica de Ray Ellenwood, que da memoria a una aventura que posee su valor en sí, llena de riesgos y propuestas, en tiempos que fueron difíciles, dado el oscurantismo bien hondo y clerical del Canadá de los años en que ellos emergieron, y que ellos contribuyeron valerosamente a liquidar.

Marcel Barbeau, Nadja, 1946

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Jean-Paul Riopelle, Homenaje a Roberto el Diablo, 1953,
Fundación Gandur, Ginebra 

No conocía este cuadro de Riopelle que reproduce Ray Ellenwood en su obra. Me trajo el recuerdo de la versión española del libro de caballerías de Roberto el Diablo, con sus capítulos de deliciosos títulos: “Cómo Roberto el Diablo fue engendrado y cómo concibiendo su madre le ofreció al Enemigo”; “Cómo fue bautizado y le llamaron Roberto, y los grandes signos que aparecieron en su nacimiento”; “Cómo Roberto mató a su maestro que tenía cargo de le enseñar”; “Cómo Roberto el Diablo se partió de la ciudad de Roán y se fue por el ducado de Normandía, robando y matando, y forzando sueñas y doncellas”; “Cómo el duque envió gente para prender a Roberto su hijo, a los cuales Roberto sacó los ojos”; “Cómo Roberto el Diablo mató siete ermitaños que halló en el monte”. Convertida en pieza de teatro, Roberto el Diablo se representaba aún en los años 50 en Sendim, Trás-os-Montes, Portugal.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Ana Orozco & Jean-Raphaël Prieto

Jean-Pierre Paraggio, frontispicio
de La belle affaire

En las ediciones Passage du Sud-ouest, Collection de l’umbo, acaba de aparecer un nuevo cuaderno poético, que en este caso reúne las voces de Ana Orozco y Jean-Raphaël Prieto, ambos participantes en las actividades del grupo surrealista de París desde hace ya algunos años, y por tanto nombres frecuentemente citados aquí.
Destaquemos el carácter novedoso, incluso insólito, de este poema que lleva por título La belle affaire, ya que se trata de un diálogo poético en que la voz femenina y la masculina se alternan quíntuplemente, en tiradas de gran aliento.
Se enriquece esta plaquette con uno de los maravillosos collages del infatigable animador de las “micro-publicaciones” del umbo, Jean-Pierre Paraggio.

“Le point sublime”, versión japonesa

Georges Sebbag, Le point sublime

Si recientemente se publicaba en ruso un libro de Péret (con Je ne mange pas de ce pain-là, La parole est à Péret y Le deshonneur des poètes), ahora sale en japonés una versión de Le point sublime, el fulgurante ensayo de Georges Sebbag aparecido en 1997 y que fue en la década de los 90 uno de los pocos libros verdaderamente valiosos sobre el surrealismo (de alcance general, precisamente ese mismo año aparecieron los otros dos: la Histoire du surréalisme de Gérard Durozoi y El objeto surrealista, de Emmanuel Guigon).
Claro que Rusia, o la felizmente finiquitada Urss, siempre fue un país hostil o ajeno al surrealismo, mientras que el Japón presenta todas sus credenciales en el planisferio surrealista, de ahí que este libro posea sus antecedentes, desde incluso los años 20.
Respetando la paginación original, esta edición ha estado a cargo de Masao Suzuki, a quien ya se deben algunos trabajos serios sobre el surrealismo y que además, aquí, hace un postfacio y entrevista al autor.

Retorno de Robert Lebel

Isabelle Waldberg/Robert Lebel, Masque à lame

Como ya anunciamos, han comenzado a publicarse las obras reunidas de Robert Lebel, un gran nombre del surrealismo, que solo dejó buenos recuerdos. Pero la preceden por muy pocos meses otras dos publicaciones importantes, como son la correspondencia con Marcel Duchamp (en un magnífico volumen de capa dura, muy cuidado y documentado) y el facsímil de esa joya editorial de 1943 (realmente solo se difundió al año siguiente) que es Masque à lame, conjunto de siete poemas ilustrados por las fotos de siete construcciones abstractas en tallo de haya realizadas por Isabelle Waldberg, cada foto acompañada de un breve pasaje del poema correspondiente.
En las páginas 94, 120, 123, 155-156 y 175 de la correspondencia entre Isabelle y Patrick Waldberg (Un amour acéphale: correspondance 1940-1949, Éditions de la Différence, 1992), así como en cartas de Lebel a Patrick Waldberg que están en el fondo Jacques Doucet, el poeta y la artista refieren el progreso de Masque à lame. Por aquellos años, en que residían en los Estados Unidos, tanto uno como otra se sentían especialmente atraídos por las máscaras amerindias, al igual que muchos otros surrealistas en el exilio.
Remitimos a una buena reseña de esta publicación, recordando también la magnífica que le ha hecho Gérard Durozoi en el n. 123 de Infosuu:

Correspondencia Duchamp-Lebel

Lebel y Duchamp, foto de Carol-Marc Lavrillier,
Archivos Jean-Jacques Lebel

En lujosa edición bilingüe de Getty Publications ha aparecido la correspondencia entre Marcel Duchamp y su amigo y principal estudioso, Robert Lebel. Título: The artist and his critic stripped bare. The correspondence of Marcel Duchamp and Robert Lebel.
El trabajo ha sido realizado por Paul B. Franklin (director de Étant donné), de manera seria y concienzuda, trazando una perfecta semblanza de Lebel en su extenso estudio, titulado “Marcel Duchamp y Robert Lebel. El arte de la amistad, una amistad del arte”, y anotando minuciosamente todas las cartas.
Prologa Jean-Jacques Lebel, quien en una entrevista anterior decía: “Solo vi una vez llorar a mi padre, y fue cuando murió Breton. Breton era un personaje central, mítico, para él y para todos nosotros. Mi padre sentía un respeto profundo y afectuoso por Breton”. Robert Lebel consideró la amistad de Breton “la más enriquecedora” de su vida, y Breton y Duchamp fueron sus dos “guías intelectuales”. Señálese además que fue Breton quien lo hizo interesarse por Duchamp.
En 1956, Duchamp cerraba una de sus cartas a Lebel con esta exclamación: “Vive le surréalisme, même”, aludiendo a la revista que entonces expresaba la voz surrealista, Le Surréalisme, même, cuyo título a su vez era un guiño a la obra cumbre duchampiana. Una enorme cantidad de poetas y sobre todo artistas que se forjaron en el surrealismo acabarían, en cambio, por no considerar sino el “même”.
En 1958, Lebel le pide a Duchamp algo para ayudar a Péret, enfermo y desalojado del cuchitril en que sobrevivía –¡uno de los grandes poetas del siglo XX! Duchamp envía por avión el chaleco de fantasía con cinco botones que llevan inscritas de abajo arriba y al revés las iniciales de su amigo.
El intercambio epistolar, donde predominan las cartas de Lebel, ya que Duchamp solía tirar casi todas las cartas que recibía a la papelera, guarda interés sobre todo para los estudiosos de Duchamp y gira preferentemente en torno a sus obras y al avance de esa obra capital que es el Sur Marcel Duchamp de Lebel. Rasgo común de los dos amigos era el gusto por el calambur, así que las cartas están atiborradas de ellos.

Marcel Duchamp, Chaleco para Benjamin Péret,
1958

Alfonso Peña

Alfonso Peña/Amirah Gazel, Psiche 403

Agulha dedica uno de “Viajes del surrealismo” a Alfonso Peña, quien además, recientemente, publicó su libro de relatos Labios pintados de azul, sobre el que damos un enlace.
“En mi vida la poesía siempre está presente por medio de trazos gestuales, de escritura automática, de sueños convertidos en collages. La poesía emerge como una revelación con sonido de tambor. Posee tentáculos cromáticos, formas equidistantes, organismos vivientes. Ella –que debe ser escrita por todos– me conduce a viajes sensoriales, a vivir en el pétalo rojo de una flor, en el estribo de una motoneta. Esplendor de pirámide maya, de faisán, de jade primigenio”.

Dubuffet, Desnos, imposturas

Acaba de publicarse el almanaque del art brut de Jean Dubuffet, que sigue a la reedición de dos obras de referencia sobre la materia, las de Lucienne Peiry y Michel Thévoz.

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Nueva edición de Desnos, a cargo de su principal estudiosa, la siempre fiable Marie-Claire Dumas:

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Damos este enlace en que puede leerse el magnífico rapapolvo de Dominique Rabourdin a Eddie Breuil tras que este, en un suplemento dedicado a Breton, dijera que “para muchos” –es curioso cómo algunos se escudan en este tipo de fórmulas– Breton fue un “torturador” (“un tortionnaire”). Como la mayoría de los lectores de Surrint tiene la buena brújula de no estar al tanto del mundillo académico, informamos de que Eddie Breuil es el coordinador del noticiero de corte universitario que semanalmente publica la Association pour l’Étude du Surréalisme, y que aludimos a él una vez a propósito de sus rápidas felicitaciones a Étienne Corvin por su expectoraciones contra Sade.
El patrón de la casa, Henri Béhar, por su parte, afirma que para “los historiadores” el surrealismo no acabó en 1969, o sea cuando lo decretó el gang Schuster, sino en 1966, cuando murió Breton. Duro les será a tan bucólicos espíritus asimilar la enciclopedia del surrealismo que sale dentro de unos meses en Gran Bretaña, aunque previamente ya han hecho caso omiso de los trabajos de Édouard Jaguer o Arturo Schwarz, por poner dos ejemplos de prestigio y así no tener que ponerme a mí, que no lo tengo. ¿Pero fuera de ellos mismos, quién hace caso de estos carrozas profesorales? El texto de Rabourdin es ejemplar.

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¿Pero qué decir de los chirridos que se escuchan por España? Me cuentan que en el suplemento cultural del periódico oficial de la derecha hispana, ABC (donde desde hace dos o tres décadas colabora una infinidad de intelectuales “progresistas”), los tópicos calumniosos sobre Breton han reaparecido como si nada con motivo del cincuentenario de su muerte. No otra cosa, con todo, podía esperarse de ese putrefacto país.