domingo, 29 de marzo de 2026

Dos libros de Bruno Jacobs

Bruno Jacobs, obra onírica

Quien ponga en el buscador de este blog el nombre de Bruno Jacobs, encontrará numerosas referencias a las señales que viene emitiendo desde la costa gaditana hace más de una década. Allí arribó en el año 2001, tras formar parte del grupo surrealista sueco y conectándose desde entonces al de Madrid, con muchas colaboraciones en Salamandra y en especial con Javier Gálvez. En Cádiz, restan memorables sus diferentes exposiciones callejeras, con que hacía burla de las exposiciones de los mercados y mercadillos artísticos.

Ahora, tras la publicación, en 2024, de La página blanca, donde mostraba su ubicación (sobre todo) en el pensamiento de Ducasse y de Nougé, avanza con dos libros de maravillosa calidad visual en que recoge material disperso y añade muchas novedades. Los títulos son Jornada permanente de salud visual y Los días naturales, pudiendo adquirirse a través del espacio propio La Grieta, donde también se muestran algunas de sus páginas.

Jornada permanente de salud visual consta de 82 páginas y 69 fotografías, todas ellas sobriamente tituladas y nos recuerda que la fotografía continúa siendo, con el collage, y desde hace ya unos buenos años, la más habitual manifestación del surrealismo. Tres fotos al final ("La memoria fotográfica", "La revelación fotográfica" y "El silencio fotográfico") reflexionan sobre su práctica, pero todas son un convite a la imaginación y a la inteligencia.

Los días naturales es un proyecto más ambicioso, urdido con habilidad y con numerosos textos, incluidos poemas, amén de las imágenes. El resultado es un volumen de gran dinamismo, del que, pese a la diversidad de sus seis capítulos, es difícil o imposible destacar alguno en detrimento de otro. "La poesía permanente", "Mimetismo poético" y "Notas sobre la ciudad onírica" establecen teorías sobre la poesía y el sueño, de pleno valor surrealista, pero son los pasos del caminante los que generan el ardor de estas travesías la mayoría por los parajes gaditanos menos conocidos, pero una parte por rincones de la ciudad de Veracruz, lugar de elección suyo por motivos precisamente oníricos. Y muchas veces, con las antenas muy atentas a las manifestaciones de la cultura popular, en la onda que propagaron sobre todo los surrealistas de Chicago, otro de los colectivos de los que él ha estado muy próximo.

Bajo el título principal de Los días naturales, aparece el de Obras nocturnas, como para señalar su relevancia, ya que se trata en realidad de su quinto capítulo. Incluye las citadas "Notas  obre la ciudad onírica", fotos nocturnas de Veracruz, una serie de "obras oníricas" y otra de "fotografías oníricas" (o sea, "vistas como tales en sueños", entre las cuales la antológica "Copa para amantes", el conocido "Paisaje  con el perfil de Marcel Duchamp" y una "muestra de un recién descubierto libro sobre André Breton compuesto de poemas escritos sobre tablones"), todo ello en consonancia con la bella aventura de Dreamdew, a la que ha estado asociado muchos años con el amigo Sasha Vlad. El siguiente y último capítulo de Los días naturales reproduce los tres números de La voz de la calle, "hoja callejera" cuya irrupción saludamos aquí en su día.

A veces seguimos a un poeta (o lo que sea) durante años, pero olvidamos con facilidad lo que de él hemos visto o leído. No es el caso de Bruno Jacobs, ya que la gran mayoría de las imágenes y textos mostrados en Los días naturales y que ya habían aparecido antes, logré detectarlos al instante. Lo que es inequívocamente la mejor señal, la de que estamos ante un surrealista que hace cosas intensas y por tanto memorables.

El amor libre