martes, 2 de enero de 2018

Comunicación de Richard Misiano-Genovese

Recibimos esta interesante comunicación de Richard Misiano-Genovese:


Artaud’s Umbrella.
Europe After the Rain…

In the Spring of 1988 there occurred a fatal car crash within yards of my studio loft. This occurred in a non-descript neighborhood we now consider as urban sprawl –being neither urban, nor quite suburban but rather somewhat in-between. The remnants of this tragic event were found scattered everywhere, and amidst oil stains in the pavement, there too were signs of blood. The tokens left behind were bits of glass and metal, a child’s white dress shoe, some scattered flowers from a bouquet, a dog collar, a discarded, broken umbrella, a trampled and damaged sweater, and repugnant as it all was, there was a fascist armband lying amidst the debris… could this all be simply circumstantial, or was this staged?
Let me be perfectly candid here –this neighborhood had a mystical air about it, with many bizarre occurrences over years, that I would eventually come to refer to as “Buñuel’s Alley” reminiscent of the flavor of any one of his film works. The building I occupied was next door to a church which only gave masses in Spanish, with the doors and windows wide open at all times, across the street, a convent where the nuns once managed to drive their car up on top of a row of hedges with this comical results of the car aiming skywards to the “heavens” and them running around trying to figure out how to undo this calamity. Another time I watched an absolutely beautiful young girl, all dressed in her best Sunday clothes, walk by –stop– and spit into the curbside of the road; or that time a man weaving down the road, crashed his car into the lamppost and with the car still running, wheels spinning, stuck at the post, exited the vehicle and calmly walked away from it all, absolving his guilt for his actions.
These were the kind of events that were common, everyday experiences in this odd, but interesting neighborhood. However on the day I returned to discover the accident, I got my Polaroid camera out and began photographing little scenarios reconstituted from the remnants of the day. My mind went in all directions, my imagination running freely, making associations of random detritus I found there on the pavement. The broken, twisted umbrella, with most of the fabric in tatters or removed immediately recalled for me Artaud. The association was incredibly strong for me: the war memorabilia and Artaud’s plea for release from the asylum during the Vichy government occupation. Additionally, the dog collar restraint emphasized the question of the relationship of image and object. How the pairing of elements can suggest a new dialogue by simply coming together to complete a visual phrase, a sentence, a thought.
These images bring together a beginning, middle and end to a storyboard, an idea, which when followed sequentially gives us a statement –not of fact, nor truth, but as an alternative discussion. Are facts any more important than suppositions when in the course of investigation of an image? Does the supplanting of one object over another change the direction of thinking? Do we then reach other conclusions of having brought word and image together, as in a secret, silent language? We know that images can evoke strong emotions as much as, or more than word pairings –still, the random juggling of everyday objects –the familiar and the strange– provide us with fertile ground in the imaginative ways we explore these elements in hopes of reaching other conclusions with what is presented to us. As if we were fitting pieces of a puzzle together, we’re discovering how chance plays a key role in redirecting our attention to imaginative scenarios from out of the mundane beginnings, no matter how horrifying these beginnings may have been…
Richard Misiano-Genovese
2017

lunes, 1 de enero de 2018

2018 (2)

Imágenes postales enviadas a los amigos surrealistas por Bruno Jacobs y Kenneth Cox, respectivamente:



domingo, 31 de diciembre de 2017

2018

Dos imágenes que hemos recibido para anunciar y celebrar el año nuevo:

Pnina Granirer, serigrafía, 1978

Elizé y Rik Lina, Wonderful surprises

Más esta de Dan Stanciu, arribada ya al filo del fin de año:


Soapbox, Sakolsky, Richardson, “Infosurr”, Naum, Péret

El último día del año nos trae tres nuevos números de Soapbox –91, 92, 93–, cargados como siempre de noticias y de poesía. En las ediciones de Pierre Mainard, nuevos libros de Anne-Marie Beeckman, Laurent Albarracin y Pierre Peuchmaurd. Como próximos a publicarse, La paupière auriculaire de Joël Gayraud en Corti y una reunión de textos sobre el surrealismo árabe en París por  El Janabi. Etc.
Y de lectura obligatoria, los extractos de un gran artículo de Peuchmaurd...

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El número 130 de Infosurr nos descubre dos publicaciones de este año no anotadas aquí.
En Portland, Ron Sakolsky publicó Birds of a feather, “Vuelos de la imaginación anarco-surrealista”, con dibujos de Laura Corsiglia:
Y en el País de Gales, John Richardson dio a conocer The Akasha suite, collages con textos breves que prefacia John Welson. Como quiera que uno de los pocos blogs que sigo es el de Peculiar Mormyrid, no entiendo cómo se me escapó la noticia que en su momento dieron de la aparición de esta nueva y magnífica publicación de Richardson:
Este número de Infosurr dedica notas y reseñas a obras y exposiciones ya atendidas aquí: Brève histoire de l’igloo africain de Les Coleman, L’almanach de l’art brut, El Gran Boscoso... es eso, de Eugenio Castro, el librito homenaje a Breton de Peculiar Mormyrid (Pas un cadavre), L’hiver de Julien Starck y Jean-Pierre Paraggio, la exposición de Paul Nash (en curso aún, en Newcastle), la exposición de Silbermann "Sam Berlinn", uno de cuyos “talismanes” ilustra esta nota. Hay también una semblanza de Élie-Charles Flamand por Dominique Rabourdin. En cuanto a la reseña que hace Laurens Vancrevel del catálogo A dream collection, editado por el museo Boijsmans Vanbeuningen, este es un libro que estoy esperando, para comentarlo a mi vez.
Es muy bueno que Infosurr se haya puesto, en trabajo acelerado, casi al día en la publicación de sus números, siempre fértiles en informaciones del “planisferio” surrealista.

Jean-Claude Silbermann,
Restauración de los poderes perdidos, 2017

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Un importante libro de Gellu Naum, con prefacio de Sebastian Reichmann, se ha publicado en la misma editorial que tradujo al francés su obra maestra, Zenobia. El título nos mantiene, tras el libro de Guy Cabanel, bajo el signo de la serpiente:

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El próximo lunes se inaugura en París esta exposición de Benjamin Péret, y por tanto nos mantenemos también bajo el signo peretiano y brasileño:

viernes, 29 de diciembre de 2017

Guy Cabanel y la letra que silba

Cubierta de Les sites du serpent,
con dibujo de Lucques Trigaut

Ya acababa 2017 cuando nos llega uno de los libros más bellos del año, y de nuevo en edición primorosa de Sonámbula, que suma así nada menos que diecinueve títulos del más genuino y espléndido surrealismo. Una cosecha sin parangón en el ámbito editorial de la última década, a nivel mundial.
Este es en Sonámbula el cuarto título de Guy Cabanel, uno de los poetas mayores del surrealismo, y hay que congratularse especialmente, ya que Guy Cabanel ha publicado casi siempre en pequeños cuadernos de ardua obtención. Aquí, a lo largo de doscientas páginas, se reúnen tres extensos poemas, que hasta donde yo sé no se habían publicado antes. Y digo esto por los nombres de los ilustradores, ya que si Lucques Trigaut aún anda por el mundo, no así Mimi Parent ni Robert Lagarde –este último tantas veces ligado a la poesía de Cabanel.

Dibujo de Robert Lagarde

Los tres poemas reunidos bajo el título de Les sites du serpent son “Samarkand”, “Stonehenge” y “Sseu-tch’ouan”. Se trata de lugares de peculiar fascinación para el poeta, quien en una nota informativa a mitad del libro nos revela su amor de la letra S “porque silba y evoca a la serpiente y a la seda”. También nos desvela, en la misma nota, algunas de las claves de los poemas.
Así, Samarcanda es para él como su “capital”, pero la atracción central es por la figura de Tamerlán, a cuyo “sueño”, que como se sabe ya impresionó a Poe, ha querido él otorgar su voz.
Stonehenge es “el más mágico de los lugares, el que introduce mejor y con más cautivadora majestad todo proceso iniciático” –Stonehenge y algunos espacios similares, como los que yo conocí en Évora (Almendres, a donde llegué en una inefable mañana oscura, encontrándome en un recodo del camino desierto de casas y de gente con tres silenciosos campesinos alentejanos –dos hombres y una mujer–  que se abrigaban del frío con una hoguerilla) y Reguengos de Monsaraz (Xerês, cambiado de sitio hace una década porque construyeron una monstruosa presa: a qué extremos llega esta civilización infame que nada respeta).
La provincia de Sichuán, por último, tan remota, es para Guy Cabanel un símbolo de la distancia que hay que tomar a veces con respecto a “lo cotidiano” (y en particular, añadiría yo, con respecto a esa obsesión por la “actualidad” en que generalmente se complace tanto el miserabilismo social como el individual, por no hablar de la tiranía de la banalidad y de las convenciones: apartamiento absoluto). Este último poema adopta forma coral, con cinco actos en que interviene una serie de voces, de las cuales solo dos permanecen a lo largo de todo el poema: “El viajero” y “En la brisa”, siendo otros de los “actores” “la tocadora de laúd”, “la máscara del gatopardo”, “un agua durmiente”, “el flautista”, “el monje pastor”, etc.; un apéndice da la partitura de las melodías para los diferentes coros.
¿Y qué decir de las ilustraciones –“Samarkand” por Robert Lagarde, “Stonehenge” por Lucques Trigaut y “Sseu-tch’ouan” por Mimi Parent–, sino que son una perfecta maravilla? Especial encanto ha tenido para mí ver nuevos dibujos de Mimi Parent, artista y personalidad entrañable y sublime. Pero los cuatro artistas exaltan la poesía sedosa y sibilante, sinuosa y susurrante de Guy Cabanel.

El viajero ante el coro de concubinas:
dibujo de Mimi Parent

jueves, 28 de diciembre de 2017

César Moro y su tortuga ecuestre

Alfonso Peña, "Con tus ojos de asalto nocturno"

Una preciosa edición de La tortuga ecuestre, el legendario poemario en lengua española de César Moro, acaba de aparecer en San José, Costa Rica, obra de Artedition.
La acertada presentación, “El fuego y la poesía en César Moro”, corre a cargo del poeta Omar Castillo, pero lo que convierte a esta edición en extraordinaria son los collages de Amirah Gazel y Alfonso Peña, cuatro por cada uno, más el de la portada realizado por los dos.
Dado que el poema es ya un clásico de la poesía surrealista, y que por tanto no necesita aquí presentación, reproducimos solo dos de los collages, así como tres imágenes del “lanzamiento” del libro. No podía habérsele hecho un mejor homenaje al gran poeta peruano.

Amirah Gazel, "Fulgor y sombra"


miércoles, 27 de diciembre de 2017

“Peculiar Mormyrid”, n. 6

En poco más de dos años, Peculiar Mormyrid ha llegado a su sexto número, esta vez dedicado a la Nocturnidad y a los “insomnes”, los “lunáticos” y los “noctámbulos”. La característica singular es la de haber sumido en el anonimato todas las colaboraciones, plásticas y escritas, en que vuelven a darse cita muchos componentes del surrealismo internacional. Quizás hubiera sido mejor idea que la del aburrido y en el fondo circunspecto anonimato, apelar a la imaginación y haberse inventado cada uno un nombre, incluidos los grupos de Ottawa y de París (para estos no hubo anonimato), que podían haber sido por ejemplo de la Cochinchina y el Kilimandjaro.
Como de costumbre, hay versión impresa y pdf que ofrece la propia página de Peculiar Mormyrid:

Mi pesadilla cuando dormí en la casa Usher