He aquí un libro de bolsillo que es el mejor homenaje que se le podía rendir a Annie Le Brun y que debería ser traducido a todas las lenguas. Si ella relata cómo los libros que vinieron a ser una revelación decisiva para ella (casualidades de la vida, como para mí, y a la misma edad, o sea los 16-17 años) fueron Nadja, el Manifiesto del surrealismo y la Antología del humor negro, no cuesta imaginar que, para un joven de hoy deseoso de escapar al embrutecimiento generalizado, estas ardientes páginas suyas podrían cumplir con ellos la misma función.
L'insistant désir de voir s'élargir l'horizon es el título elegido por Rémy Ricordeau y Sylvain Tanquerel, nombres que conocemos por las mejores películas de la colección Phares el primero y por el Grupo Surrealista de París el segundo. El conjunto es explosivo, con cinco entrevistas y una conferencia recientes y poco o nada conocidas, que dan de ella una imagen muy completa, en que esplende toda su agudeza y lucidez, toda su rabia y toda su pasión por reapasionar la vida. Como iniciación al surrealismo vale más que cualquier otra cosa que se haga actualmente.
La primera entrevista se la hicieron los propios editores en 2021, y en ella describe paso a paso su trayectoria intelectual, abierta con los citados libros de Breton, a quien conoce en Saint-Cirq-Lapopie en 1963. Interesa mucho ver cómo se sitúa en el grupo pero sobre todo en el equipo de Positif (bella evocación de Robert Benayoun), como rechaza naturalmente los blufs del estructuralismo, la "nouvelle vague" y el "nouveau roman", cómo interviene en los coloquios de Cerisy hablando del humor negro a pedido certero de Breton y cómo inicia su amistad con Toyen, índice todo de lo bien orientada que estaba su brújula.
Las preguntas de la segunda entrevista se las formula en 2001, en Croacia, un necio, quien le sirve en bandeja la oportunidad de ejercer su verba tan iluminadora como fulminante, sobre muy diversas cuestiones: la política cultural, los premios de literatura, la complicidad de los intelectuales con el Poder, las imposturas de los críticos de literatura, el fiasco del mayo francés, el neofeminismo, el Nuevo Orden Mundial, etc. Nos enteramos de que Dionyis Mascolo, hacia quien no tengo muchas simpatías, calificó Lâchez tout, en 1977, como "una mala acción" Y si ya aquí habla de Sade y del descubrimiento del "trop de réalité", lo hace también del gran Unabomber (a quien recordemos que prefació).
Volvemos a las preguntas inteligentes con la entrevista de 2007 por Anna Pravdová y Bertrand Schmitt, hechas con ocasión de la exposición Styrsky en Praga. Sade y Jarry, sus dos grandes referentes con Breton y Roussel son el tema primordial, como Toyen y el erotismo lo es en la conferencia dictada en Praga en 2021, intercalada entre la entrevista de 2007 y la de 2024, esta versando sobre todo de Jarry, de los aciertos profetizadores de Herbert Marcuse y de la belleza del mundo ("lo que no tiene precio"), en proceso de extinción acelerada.
La última entrevista, de 2024, apareció en el primer número de los Cahiers Breton, y se centra en su valoración del Primer manifiesto, pero aún se reproduce como apéndice su célebre artículo "Un estalinismo en enaguas", que levantó tanta polvareda como todas sus embestidas al carácter alienador del neofeminismo. Lo acompaña una divertida reacción a Lâchez tout, de título "Madame Judas"...
Este genuino libro de bolsillo es, para alguien joven que no la conozca aún, la mejor introducción a Annie Le Brun, e incluso vale como idónea introducción al lado más subversivo del propio surrealismo.
| La respuesta permanente de Annie Le Brun a todas las infamias e imbecilidades del mundo |