lunes, 16 de noviembre de 2020

Nelly Kaplan


Otra figura longeva si no del surrealismo de sus proximidades, Nelly Kaplan, murió el pasado jueves a los 89 años.
Transcribo la nota de Caleidoscopio surrealista y, como homenaje a su figura, reproduzco en un pequeño dossier varios documentos señalados en la nota: la respuesta a la encuesta del cuadro en Le Surréalisme, même, el artículo de Nancy Joyce Peters en Surrealism & its popular accomplices sobre Nea (su tercer largometraje, de 1976), el recuerdo de André Breton aparecido en La Nouvelle Revue Française y la portada del extraordinario libro de Georges Sebbag Le point sublime, tantas veces referido aquí.
Nelly Kaplan Nacida en Buenos Aires, Nelly Kaplan se encuentra en París con André Breton, encuentro que ella refiere en su contribución al número dedicado a Breton por La Nouvelle Revue Française en 1967, y que Georges Sebbag aborda en Le point sublime. André Breton. Arthur Rimbaud. Nelly Kaplan (1997). En el n. 2 de Le Surréalisme, même (1957), se publica en separata el guion inédito de Le royaume de la terre, que ha realizado con Abel Gance, junto a quien Nelly Kaplan asiste a algunas reuniones del grupo; en el sumario de la revista leemos: “Con Abel Gance, Nelly Kaplan ha hecho de la polivisión el instrumento más propio para instaurar sobre las pantallas el reino definitivo de las analogías. Gracias a ella, el cine será quizás un día surrealista”. La polivisión, equivalente cinematográfico de la polifonía musical, entusiasmaría a Breton. Al siguiente número de la misma revista, Nelly Kaplan es una de las personas que responden a la encuesta sobre el cuadro de Cornelius von Max, y en el último lo hace a la del strip-tease. También escribió en Positif y cultivó la narración, con varios libros entre los cuales destacan, firmados como Belen, La géométrie dans les spasmes (1959) y Le réservoir des sens (1966, con ocho dibujos de Masson, de quien ese mismo año llevó al cine una serie erótica). Su primera película, de 1961, versó sobre Gustave Moreau, de quien era una entusiasta, como Breton, cuya voz, por cierto, se oye allí. En 1971 filmó La fiancée du pirate, primera de sus cinco películas de ficción (a Néa, de 1976, dedicaría Nancy Joyce Peters un fino trabajo en Surrealism and its popular accomplices), y en 1974 publicó la arrasadora novela Mémoires d’une liseuse de draps. En 2002, Denys-Louis Colaux publicó un entusiasta (hasta, a veces, lo inaguantable) Nelly Kaplan. Portrait d’une filibustière.
Mis principales obsesiones: el odio de todas las formas de prejuicio, el amor del humor y el amor del amor.