domingo, 29 de noviembre de 2020

Guy Girard: “Ciel de paille”

 

Sonámbula prosigue su andadura de esmeradas publicaciones del surrealismo, ahora de nuevo con Guy Girard. Si en 2013 había aparecido en sus ediciones Maillot d’hécatombes pour Jeanne d’Arcula, con cubierta y dibujos de Laura Corsiglia, ahora lo hace Ciel de paille, con cubierta y dibujos de Sasha Vlad.

Ciel de paille se compone de 32 prosas de escritura automática, precedidas de unas interesantes reflexiones de Guy Girard sobre esta práctica que ha definido al surrealismo en su apuesta por rechazar los oropeles de la literatura y sumergirse en el territorio libre e ilimitado de la poesía. El “método” seguido difiere del bretoniano-soupaultiano de Les champs magnétiques y fue practicado por el poeta-artista entre agosto y diciembre de 1991, cuando acababa de incorporarse al grupo surrealista de París. No hace falta decir que el automatismo irriga toda su obra poética, tanto la que se expresa en verso (Le palier des gargouilles, 2005, L’oreiller du souffleur, 2008, y À l’ouest de l’enclume, 2018) como las prosas de Les coulisses du plomb (2015), más breves que estas dadas a conocer ahora.

Para Guy Girard (y yo lo suscribo) el automatismo esboza la utopía y, en ese sentido supone la “continuidad de las Islas Afortunadas” y no el “infortunio continuo” de que habló  Breton en 1933 (“Le message automatique”), expresión que ha sido archicitada por los detractores del surrealismo, descontextualizada y sin referencia alguna ni a consideraciones bretonianas muy posteriores ni a la propia fidelidad de Breton a su práctica.

Guy Girard y Sasha Vlad son dos de los nombres que en 2020 siguen demostrando, por parafrasear las palabras de André Breton en los idus de 1952, que el principio de la energía del surrealismo permanece intacto.

sonámbula



Dibujo de Sasha Vlad