sábado, 28 de enero de 2017

Documentos Artaud

Hoy se pone a la venta todo este material artaudiano.
Nos llegó ayer la noticia a través de un atento amigo, con estas palabras:
“Creo que puede interesarte este pdf que acabo de bajarme desde la página web de una casa de subastas. Parece ser que mañana, en algún lugar de Francia, la familia de Antonin Artaud pone en venta una serie de pertenencias personales del poeta: hay fotos (algunas bellísimas), cartas (una de ellas dirigida a Hitler!), postales, el pasaporte con el que pensaba viajar a México en el 35, libros, etc. Algunas de las fotos y de los documentos escritos (que cuentan con transcripción) son extraordinarios, aunque se hace triste tener que verlos con el precio aconsejado debajo de cada uno, y justo el día antes de que se dispersen en manos de coleccionistas”.

Georges Malkine, La morada de Antonin Artaud, 1968

miércoles, 25 de enero de 2017

Ciudades paralelas

Esta nueva publicación de las ediciones Solsticio toca una cuestión que me es particularmente cara. En efecto, desde los años más juveniles me revolvía yo contra los irrisorios cuando no deleznables nombres de las calles urbanas, e iniciaba el hábito de hacerme tarjetas de visita con direcciones inventadas. Allá por mediados los años 70, un amigo de Las Palmas fue a verme un día al sur de la isla y preguntó a los vecinos del Puerto de Mogán por la Calle de la Alquimia, donde vivía Juan Llampallas, “librero y anticuario”. Allí me había alquilado por unos meses una casa sin luz, pero con una asombrosa pared en que algunos hippies habían pintado una noche del desierto, atravesada por la letra y las notas musicales de Summertime. Luego, el Puerto de Mogán fue arrasado por un complejo turístico inicialmente “modélico”, hasta convertirse en la atrocidad que es hoy. Desaparecieron las barcas de los pescadores, la playa de callaos, un sabroso bar-restaurante con un cobertizo de caña y toda la vida tradicional de aquel bello lugar, hoy ocupado el año entero por los zombis turísticos.
Nombres hermosos que inventó la propia gente siguen siendo eliminados por la chusma política, que los sustituye por los gustos e intereses de su miserabilismo, a la vez que mantiene muchos totalmente abyectos. Una llamada “ley de la memoria histórica” parece que no pasaba de la amada guerra civil, y así, en la ciudad tinerfeña de La Laguna, a una de sus dos plazas principales (la otra es... la del Cristo) le sigue dando nombre el Adelantado Don Alonso Benítez de Lugo, un carnicero exterminador de indígenas canarios, sin que ello parezca importarle a nadie, o al menos sin que yo tenga noticias de que los independistas canarios hayan dicho nada –quizás sí, ya que gracias a ellos, a los jaleos que armaban en cada ocasión, se acabó con aquella farsa de sacar todos los años el pendón de la conquista en las ciudades principales de las islas, entre ellas la de La Laguna (un viejo político socialista de Las Palmas, de los de la cuerda más “revolucionaria” y antifranquista, cuando fue alcalde, aparte de reprimir una huelga de la basura que a punto estuvo, por su terquedad, de desatar una epidemia, lo enarbolaba muy solemnemente, en compañía del capitán general y el obispo, milagros que la democracia hace). Pero dato relevante: la gente popular no habla nunca de la Plaza del Adelantado, sino de la Plaza de la Recova, por estar ahí el mercado de la ciudad (estaba, ya que hace unos pocos años se vino abajo a los pocos meses de que lo reformara un arquitecto, existiendo ya el proyecto de hacer un espantoso edificio con centro comercial).
Como esta nota sobre la nueva publicación de Violeta Cadena y Ruiz de Murag, surrealistas conectados por la vía férrea Madrid-Cádiz, se ha vuelto tan digresiva, añadiré que, ya años después de Mogán, la aventura colectiva de de Insolación se llenó de tarjetas con direcciones inventadas, y que cuando ideé Cité Toyen lo primero que hice fue crear una onomástica de aquella urbe de 77 barrios modelada en la de París (pero con mucho de Lisboa); a título de ejemplo, el Barrio de la Mandrágora incluía la Plaza de las Ardillas, el Pasaje del Ultramueble, la Avenida de la Voluptuosidad y las calles del Bosque de las Calaveras, de las Caléndulas, del Centro del Mundo, de la Hamaca, del Hombre Perdido, de las Hermanas Papin, de Hoene Wronski, de Héctor Hyppolite, de las Minas del Zorro, del Portabotellas Perdido, del Pájaro Lúgubre, de las Urracas y de las Uvas.
Este folleto de Violeta Cadena y Ruiz de Murag, titulado La ciudad paralela, se abre con estas palabras:
Entramos en la ciudad como a tientas, pero no por azar.
Parte de la memoria de una ciudad queda registrada en los nombres de sus calles, cuya nomenclatura está colmada de personajes supuestamente relevantes: políticos, militares, escritores, artistas... cuando no de verdaderos tiranos y opresores.
Frente a semejantes esquelas de muertos, queremos reivindicar el sentido lúdico, poético y subversivo de los nombres de la ciudad paralela que, a modo de luz de sombra, relumbran en cada ciudad del mundo...”
En 20 ejemplos que acompañan unas líneas, los nombres oficiales van acompañados de los antiguos, que los superan rotundamente. Así, la Calle Doctor Ramón y Cajal era la Calle de la Aduana Vieja, informándosenos de que para atravesarla “es obligado pararse a jugar a las canicas junto a dos viejos marinero”, y la dedicada a la insufrible Fernán Caballero era la Calle del Aire: “...y el aire salobre hace estragos en calles comerciales del centro de la ciudad, arruinando toda su mercadería...”

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A veces el azar ofrece verdaderas perlas, y lamento ya no tener la foto de una calleja catalana llamada “Calle del Progreso”, bajo cuyo nombre se señalaba con una flecha la dirección del cementerio, que quedaba al final; esta foto se la envié a un amigo que iba a publicarla en una revista antiindustrial, sin que eso ocurriera ni la foto volviera a mí.
Mi nombre favorito de calle es sin duda el de la Rua do Imaginário, en Évora, Portugal. Aunque debe referirse a algún imaginero religioso que vivía en ella, la palabra designa también al que hace pronósticos del campo, al que adivina el futuro, pero sobre todo es legítimamente traducible por “Calle de lo Imaginario”, que es lo que hago yo. En Évora, los dísticos de la nomenclatura son muy bonitos, circulares con letras negras sobre fondo amarillo. La Travessa do Sol la fotografié también por su encuadre perfecto, pero la Travessa do Mal Barbado, o sea del Mal Afeitado, solo por su insólito nombre, que a su vez me recuerda la Travessa do Fala-Só, o sea del que habla solo, en Lisboa, a la derecha del ascensor de la Gloria. Doy por último la imagen de una esquina del Callejón de los Contrabandistas, que también en Lisboa forma parte de una pequeña red de casas a escala humana, una suerte de diminuto Barrio de los Contrabandistas.





domingo, 22 de enero de 2017

Casi Cline

Casi Cline, dibujo

De los nombres revelados por Peculiar Mormyrid, merece visitarse también la página de Casi Cline, con collages, dibujos, escritos y un “auditorio” que incluye poesía sonora y música experimental. Otra travesía del surrealismo.

Casi Cline, collage

Ráfagas

Joseph Cornell, interior de Islas Salomón

Muy interesantes comentarios a la encuesta sobre el mar del n. 4 de Peculiar Mormyrid, incluida una completísima reseña de David Nadeau:

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Publicación extremamente importante, que esperamos reseñar desde que la tengamos:

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Se anuncian en las ediciones de Les Hommes sans Épaules dos libros del surrealismo: uno de Nanos Valaoritis prefaciado por Christophe Dauphin y otro de Hervé Delabarre prefaciado por Alain Joubert:

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Noticias de Valère Novarina:

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El número 6 de L’Echaudée incluye el texto de Barthélémy Schwartz sobre Benjamin Péret y escritos de Alain Joubert, Alfredo Fernandes y Joël Gayraud:

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Libro con Will Alexander:

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Recopilación de J. K. Bogartte:

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La página de Albert Marencin remite a un buen fondo de documentación sobre el surrealismo serbio:

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En Barcelona, exposición de “mujeres surrealistas” conectadas con Cataluña, incluyendo, claro está, a Frida Kahlo, aunque por la única razón, bien cogida por los pelos, de que tuvo un amante catalán:

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A partir de febrero, retrospectiva parisina de Eli Lotar:

martes, 17 de enero de 2017

Guy Cabanel/Susana Wald: “Au féminin”

“El molde de la Imagen es lo femenino” (Sergio Lima).
Esta otra flamante publicación de las ediciones Sonámbula es una novedad en sentido absoluto. Efectivamente, nunca antes se había llevado a cabo una colaboración entre poeta y artista con estas características, ni siquiera en el ámbito por esencia comunitarista del surrealismo, tan fértil en este tipo de experiencias poéticas. Que Susana Wald y Guy Cabanel sean además dos de las figuras con una trayectoria más amplia en el surrealismo, muestra también que el surrealismo bebe en las fuentes de la eterna juventud.
Guy Cabanel reúne 50 poemas de una obra inédita suya titulada A fuerza de errar en los sueños, compuesta de seis libros en que cada hoja contiene una o varias imágenes sacadas de revistas, con su poema o poemas correspondientes, todos de diez versos. El punto común es lo femenino, porque, como dijo Lao-Tsé, “la virtud es lo misterioso femenino”, aserción comentada así por Cabanel en su “exergo” a los poemas: “Ese «misterioso» es lo que yo he intentado captar en numerosos personajes femeninos, buscando, imaginando la causa o la significación de una actitud, de una mirada, escribiendo a veces lo que me parecía leer sobre labios a punto de proferir sus secretos”.
Cuando Susana Wald recibe de Sonámbula los poemas de Guy Cabanel para ilustrarlos, va encadenando una serie de sorprendentes decisiones, cuyo resultado es este precioso libro. La primera idea es ilustrarlo de modo especial, para lo que va a valerse de unos dibujos de desnudos que presentaría a dos por página, siguiendo la sucesión numerada del poeta. Pero surge entonces otra idea, tan feliz como genial, la de “una especie de auto-cadáver exquisito”: “es decir, enlazando todos los dibujos entre ellos, de modo que el primero comunique con el segundo, luego este con el siguiente y así sucesivamente”.
El resultado es que, viendo las imágenes en sucesión, vamos a recorrer un asombroso panel de ocho metros de largo (y 16 centímetros de ancho). Y si vamos leyendo los poemas, los de cada página par remiten a la imagen anterior y los de cada página impar a la siguiente, con uno o más motivos comunes, en lo que es a la vez un juego delicioso y, como dije, sin antecedentes, dando la impresión de que ora la imagen inspira el poema ora el poema inspira la imagen.
Pero la propia Susana Wald aún tiene más que decir:
“He realizado estos dibujos en un flujo continuo de felicidad y de maravillamiento continuo. Los que incluyen algunos antiguos dibujos de desnudo han sido hechos de manera muy automática, habiendo recurrido incluso al collage a partir de elementos evocados por Cabanel, a los cuales he accedido documentándome con libros de historia natural y en internet.
Encuentro lo maravilloso en el sentido pleno de la palabra en el exergo de Cabanel, texto que acabo de leer y donde nos dice que estos poemas han sido escritos según un método parecido al mío, aunque invertido, con imágenes de personajes femeninos. El formato uniforme que he utilizado en la serie publicada por Sonámbula corresponde también al del número diez empleado por Cabanel para cada poema. Todo esto forma a mi juicio la realización de deseos emergentes que se complementan”.
Por acción de la varita mágica de la imaginación, y de los azares que siempre provoca, nada más pura y genuinamente surrealista que estas unísonas páginas aladas de Susana Wald y Guy Cabanel.

Dibujo de Susana Wald

domingo, 15 de enero de 2017

Jacques Lacomblez: “Bois flottés”


Sonámbula acaba de publicar una nueva recopilación de escritos del artista y escritor Jacques Lacomblez. Bois flottés recoge aforismos y pensamientos de los años 2008 a 2005, y viene ilustrado por dibujos del propio autor. La edición, como siempre en Sonámbula, es primorosa.
Jacques Lacomblez tiene ya más de veinte pequeñas ediciones de reflexiones y de poemas. Como en 2015 publicó en Quadri, con dibujos de Michèle Grosjean, De dérive et d’instant, poemas de 2012 a 2014, nada mejor ahora que remitir a un fino texto de Daniel Laroche que aborda ese cuaderno tanto como la figura de este poeta de madera de caoba, capital en las derivas flotantes del surrealismo belga.

Jacques Lacomblez, il.en Bois flottés

miércoles, 11 de enero de 2017

Kenneth Cox

Kenneth Cox, Un extraño en la puerta de la muerte,
18-II16, Newcastle upon Tyne

Otra página que merece una atenta visita es la de Kenneth Cox, componente del grupo de Leeds desde su formación. Esta página, con textos e imágenes y activa desde 2011, es deslumbrante, y aunque incluye material aparecido en Manticore y en Phosphor, predominan en ella los trabajos inéditos.
El “Journal” se compone de fotos y noticias breves, entre estas una colaboración con Niklas Nenzén, un homenaje al gran Tony Earnshaw y un comentario de su libro Musrum, sueños, un encuentro baudeleriano...
Los escritos se dividen en poemas, textos y reseñas. Destaquemos por ser un balance de primera mano el artículo dedicado al propio grupo surrealista de Leeds.
Donde Kenneth Cox se consagra es en el capítulo fotográfico. Édouard Jaguer, de haber podido hacer un segundo tomo de Les mystères de la chambre noire, no se hubiera conformado con reproducir solo una foto de Kenneth Cox, sin duda. Aparte muchas de carácter vario, con especial atención a los vagabundeos urbanos y siempre captando el impacto poético azaroso, podemos realzar aquí la serie de “Fantasmas objetivos”, el homenaje a Martin Stejskal, las fotos de Praga hechas en 2010 y la serie de las “Comidas”, muy svankmajeriana. Un puñado de collages completa un barril de sorpresas, puramente surrealistas.

Kenneth Cox, Tren fantasma

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El azar puso en mis manos al hacer esta noticia de Kenneth Cox el siguiente manifiesto firmado en 1993 por él y Sarah Metcalf. Aparte, en el penúltimo párrafo, la referencia al International Surrealist Bulletin y a la actividad surrealista entonces vigente (y que hoy, 23 años después, es por cierto bastante más amplia), este texto es de una actualidad absoluta.


Stephen J. Clark: “The satyr and other tales”

Stephen J. Clark, Aparición en Tuthill Stairs, 2007

En Caleidoscopio surrealista, esta es la breve semblanza de Stephen J. Clark:
“Otro de los componentes del muy creativo cuarteto surrealista de Leeds. Además de ensayista, es autor de dibujos, poemas, relatos, objetos y fotos, todos ellos de una gran intensidad visionaria, siendo sensacionales sus Apariciones, de las que hay tres muestras en el primer número de Phosphor. También es sorprendente su serie de collages Bestias fabulosas, luego creados colectivamente. En 2007 publica los poemas de The bridge of shadows, con fotos de Bill Howe, y en 2012 la novela In delirium’s circle, profusamente ilustrada por él mismo, y dando muestras de una imaginación gótica que cristaliza también en «The house of sleep», incluido en un volumen de homenaje a Gustav Meyrink”.
Esta entrada necesita ser actualizada, ya que por la página de Kenneth Cox nos hemos enterado de la publicación en 2015 de un segundo libro suyo: The satyr and other tales.
Ofrecemos aquí el enlace editorial (que a su vez remite a un texto del propio Stephen J. Clark sobre su libro), más el de una reseña. Y también el de la página suya, “The Singing Garden”.

Stephen J. Clark,
La Esfinge del Farol en Long Stairs, 2007

domingo, 8 de enero de 2017

David Nadeau

David Nadeau, uno de los nombres que aparecen recurrentemente en Surrint debido a sus incesantes actividades que conciernen sobre todo a la faceta hermética del surrealismo, acaba de publicar La cuisson de l’ œuf noir, prosa poética, en edición bilingüe francés-italiano, con un prefacio del esoterista Rémi Boyer y dibujos de Lukas Zanotti.
La novedad nos permite remitir a dos páginas animadas por Rémi Boyer, a quien conocíamos desde su presentación en Supérieur Inconnu, donde dio eruditas explicaciones sobre el título de la revista de Alexandrian. Rémi Boyer es el inventor del “incohérisme”, del que puede leerse su manifiesto en la página correspondiente (incoherism). Su otro sitio en internet es el titulado La lettre du crocodile, donde no falta la apelación al surrealismo y que dedica una de las entradas recientes a Lovecraft (cocodrilo).
En la “Clave de lectura” para La cuisson de l’ œuf noir, escribe Rémi Boyer:
La cuisson de l’œuf noir n’est pas une fantaisie charmante. Consciemment et inconsciemment, elle conduit à la croisée des sciences d’Hermès et de la Géométrie Sage, cette géométrie qui ignore le trait pour se consacrer à l’intervalle. La poésie, comme essence de la littérature, dans sa dimension crépusculaire, peut seule approcher le Grand Réel par des chemins serpentins, buissonniers, qui apparaissent au fur et à mesure que les pieds s’avancent dans le vide pour disparaître derrière le passant, un aventurier de l’Un certain”.

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Marie-Claire, Stupor mundi
Como ya advertimos hace un par de meses, en el n. 48 de la revista Vocatif de Niza hay un importante “manifiesto” de David Nadeau, para cuya composición ha seguido la técnica del juego de las definiciones híbridas propuesto por el Surrealist London Action Group en 2007. Este manifiesto viene acompañado de una nota iluminadora en que se reflexiona sobre el surrealismo gnóstico. Nadeau acompaña su trabajo de dos reproducciones de Cruzeiro Seixas, artista esencial en el tratamiento del tema de la navegación, y del dibujo Stupor mundi de Marie-Claire, por expresar el tema imperial abordado en el manifiesto.
En la página de Vocatif no ha aparecido aún referencia a este número, que también contiene un trabajo de Patrick Lepetit, pero suponemos que ello ocurrirá próximamente.


Cruzeiro Seixas, La realidad te espera

miércoles, 4 de enero de 2017

Steven Cline


Burrowing fruits, de Steven Cline, nombre clave de Peculiar Mormyrid, es una de las últimas ediciones surrealistas del año 2016.
Ya en 2015, el autor había publicado, dentro de las ediciones de Peculiar Mormyrid, Echo and other fragments, compuesto por las aventuras de los gemelos Eco y Eco y una serie de textos automáticos. Ahora se trata de una selección de collages y escritos de los últimos tres años.

Steven Cline, collage

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Steven Cline, collage

Es el momento de recomendar una visita –un viaje– a la página de Steven Cline, donde se nos depara una fiesta de la imaginación como solo el surrealismo sabe aún brindar.
La página se abre con una galería de 117 excelentes collages, la mayoría de un humor corrosivo, y continúa con una sección de escritos, que incluye una muestra de revistas donde se combinan collages y escritura.
De los vídeos, ya habíamos llamado la atención sobre The oneiric flood, integrado en el último número de Peculiar Mormyrid. Se suman a esta pieza las tres partes de Amalgamate, con injertos fantásticos, y Emergence.
En cuarto lugar, porque la poesía debe ser hecha por todos, hay colaboraciones collagistas con Casi Cline, Megan Leach, Andrew Mendez, Janice Hathaway.
Por fin, el blog acumula piezas muy variadas, con destaque para el sarcástico tratamiento de unos álbumes de familia encontrados en una tienda de Atlanta.

Steven Cline, collage en álbum de familia