jueves, 2 de junio de 2022

"Littérature", mayo de 1922

El 1 de mayo de 1922 se publicaba el número tercero de la segunda serie de Littérature, en que sobresalen el poema de Jacques Baron, el fenomenal relato de Péret en el albergue del Culo Volador y la primera versión del capítulo final de Poisson soluble, dos años antes de que apareciera el libro; también era el primer fragmento publicado.

Este mes anunciaba Littérature una maravilla que se puede admirar en pdf: las Répétitions de Paul Éluard, con dibujos de Max Ernst. Pero es que también en el mismo sitio puede verse completa otra colaboración igualmente maravillosa de Éluard y Max Ernst, también perteneciente a este año: Les malheurs des immortels.

Una pintura de Jean-Pierre Duprey

Jean-Pierre Duprey, Le possible du cristal, c. 1952

El próximo mes se subasta en París este óleo de Jean-Pierre Duprey, quien es más conocido como escritor y como escultor. Curiosamente, se da de él como desconocidos el título y la fecha, cuando al reproducirlo Édouard Jaguer en su catálogo Le mouvement Phases de 1952 à l'horizon 2001 lo databa y titulaba tal cual ponemos aquí.

Por increíble que parezca, no existe ni una sola publicación que se ocupe de la obra artística de Jean-Pierre Duprey (y un catálogo de 2007 sobre las esculturas ha desaparecido de todos los mapas). Si hubiera sido "persona menstruante", ya tendría infinidad de catálogos con raudales de discursos parasitarios, lo cual es sin duda una mierda en el otro extremo. Yo me contentaría con una monografía que aborde honestamente y reúna todas las cosas que hizo uno de los surrealistas claves de la mitad del siglo XX.

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Toyen, dibujo de la cubierta de La forêt sactrilège, 1970

El libro de referencia sobre Jean-Pierre Duprey sigue siendo el de Jean-Christophe Bailly publicado en la colección de Poètes d'aujourd'hui de Seghers. En la antología final se incluye Le temps en blanc, realizado con Jacques Hérold. Reproducido en blanco y negro, aquí lo tenemos a color. Se trata de un "cartel de predicción" que pensó Duprey colocar sobre los muros de París en la noche del fin del año 1950 pero que al final, concluido por Hérold en febrero de 1968, solo cumplió su función la noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1968, colocado por unos viejos amigos del poeta en un momento clave, como si quisiera predecir los acontecimientos del mes siguiente, que esperamos vuelvan a repetirse próximamente. Hay una "primera versión integral" de Le temps en blanc, dada a conocer por primera vez en la edición de las obras completas de Duprey, Derrière son double.




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Jean-Pierre Duprey (1930-1959). Un día de 1948, Jean-Pierre Duprey le deja a Breton el manuscrito de Derrière son double en la galería de La Dragonne, produciendo en él un entusiasmo instantáneo, hasta el punto de que, a los pocos meses, un fragmento aparece en la primera página del n. 5 de Néon. 1948 y 1949 son dos años de fiebre poética para el joven Duprey, que ve su libro publicado en 1950, con frontispicio de Jacques Hérold. Sale en las ediciones Le Soleil Noir, donde se publicarán hasta 1970 un total de cuatro libros suyos, con ilustraciones, además, de Max Ernst, Toyen y Matta. También en 1950, Breton cierra con un texto de Duprey la edición definitiva de su Anthologie de l’humour noir, y en el Almanach surréaliste du demi-siècle se incluye “Spectreuses II”, ilustrado por Max Ernst. Aunque algo ausente del grupo, no deja de firmar algunos tracts.

En 1951, Duprey cesa de escribir, dedicándose a la escultura del hierro (que expondrá en À l’Étoile Scellée), a los relieves, al dibujo, a la pintura. En 1954 se aleja del grupo, encerrándose en su forja, como un nuevo alquimista. Desde el 55 colabora con Phases, y en el 56 expone diecisiete esculturas, con texto de Édouard Jaguer en el catálogo. A principios de 1959 vuelve a la poesía, pero un día de primavera se dirige a la llama del Soldado Desconocido, ubicada en el Arco del Triunfo, y la apaga con sus orines. En vez de firmar manifiestos o manifestarse en las calles, tan solo ese acto no anunciado a nadie. Escribe Alain Jouffroy: “Este gesto se distingue en blanco sobre negro de todos los «escándalos» organizados por los movimientos de vanguardia: ni fotógrafo, ni periodista, ni manifiesto, sino la coincidencia extrema del pensamiento y el comportamiento, nada más”. Y Jean-Christophe Bailly: “Su acción fue realizada solitariamente y con todo conocimiento de los riesgos corridos. Jean-Pierre Duprey no se había nunca expresado políticamente –su firma en varios tracts surrealistas no basta para testimoniar tal preocupación–, pero cometió en el santuario de la patria el acto más escandaloso, profanando uno de los más ridículos y de los más hipócritas monumentos del orden establecido. Su gesto, en plena guerra de Argelia, se muestra como el más desesperado y el más salvaje que un individuo puede llevar a cabo. Lejos de las teorías, de las organizaciones, de los sistemas en que la subversión tiende a enfangarse, se inscribe como la desnudez misma de la revuelta: incapaz sin duda de cambiar nada en el momento, pero dibujando el rostro del desafío que un individuo puede lanzar a la sociedad que lo oprime.” Denunciado por dos testigos, Duprey es detenido, brutalizado y encarcelado, pasando luego al hospital psiquiátrico de Sainte-Anne, donde estuvo 23 días. Al salir escribe los poemas de “La fin et la manière”, que le envía con su mujer, Jacqueline Senard (ella misma una amiga del surrealismo, con muy lúcidos artículos en Le Libertaire), a André Breton, minutos antes de ahorcarse.

Poeta inmenso fue Jean-Pierre Duprey, que se consideraba “alérgico al planeta”. En la exposición “Éros”, el surrealismo lo homenajeaba con unos poemas incluidos en el catálogo, a fines del año en que Duprey se marchaba. A principios del siguiente, la revista Phases, en su n. 5-6, lo incluía en su “Antología permanente de la experiencia poética”, reproducía una bella carta dirigida a él por Jacques Lacomblez (con fecha de enero del 59) y publicaba un gran ensayo de Alain Jouffroy, “À Jean-Pierre Duprey, le Supérieur Inconnu”. En 1961, el n. 2 de La Brèche incluye un poema suyo, con un dibujo de su amiga Toyen, quien en 1970 ilustraría con seis dibujos La forêt sacrilège. En 1964, Jorge Camacho pintaba El cráneo de la noche. Homenaje a Jean-Pierre Duprey y La doble aparición de Monsieur H (el principal protagonista de Derrière son double), que serán los cuadros elegidos por Breton para acompañar al año siguiente su texto de Le surréalisme et la peinture “Brousse au-devant de Camacho”.

En el Dictionnaire général du surréalisme et de ses environs, Jean-Clarence Lambert ha hecho una buena semblanza de Duprey. Bailly se ha encargado de la monografía de la colección de poetas de Seguers; su estudio es excelente, llamándolo “el último de los grandes videntes”. En 1987, la revista surrealista Ojo de Aguijón homenajeaba su poesía que “se mueve con la pureza, la claridad y la fuerza de los elementos”, y en 1990 Gallimard publicaba todos sus escritos, con un gran texto de Jouffroy, tratándose de un libro clave y capital, como el de los escritos de Rodanski. Al año siguiente, en el n. 123-124 de Opus International (“André Breton y el surrealismo internacional”), un buen dossier sobre él incluyó artículos de Pierre Vandrepote, Serge Sautreau, Michel Bulteau y André Velter, más un dibujo de Jacques Hérold en recuerdo suyo, de 1971, y un retrato fotográfico hecho por Elisa Breton. En 1998, la revista de Rouen Les Carnets du Gueuloir le dedicó su n. 3, en 2001 Le Cherche-Midi dio a conocer poemas inéditos con el título de Un bruit de baiser ferme le monde y en 2007 se expuso en la galería Martel-Greiner de París su obra esculpida, con un amplio catálogo.

“Soy de aquellos cuyos ojos han partido hacia el horizonte”.

(Caleidoscopio surrealista)


sábado, 28 de mayo de 2022

Adrien Dax, surrealista


El próximo mes se subasta en París este collage de Adrien Dax. Adrien Dax fue un indagador apasionado del automatismo. Sus carteles interpretados y sus impresiones en relieve solo son conocidos dispersamente. Las segundas son una variante de la litografía, con que hacía intervenir al azar, partiendo de objetos tirados a la basura. Este ejemplo revela al Dax  obsesionado por el mundo mineral:

Adrien Dax, Bajo la corteza de las piedras, 1960

Sobre Adrien Dax no tenemos sino la recopilación de sus escritos y un pequeño pero rico catálogo de 2014 que yo anuncié en "Surrealismo internacional". Acabo de detectar que la dirección del pdf que di ya no existe, por lo cual señalo ahora la que está vigente.

Como las ilustraciones a dos páginas del catálogo aparecen en el pdf divididas, yo las presento a continuación completas. La primera es una obra sin título en que Adrien Dax trabajó en los años 70; la segunda es la foto del grupo en Saint Cirq-Lapopie, bien conocida; y la tercera carece de título y fecha. Mi ejemplar me lo envió como un "souvenir de París" mi amigo Guy Ducornet, quien compró el grafismo primero de la página 34.





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Adrien Dax (1913-1979). Adrien Dax descubre la pintura surrealista a través de Le Surréalisme au service de la Révolution y hasta funda en Tolosa, en 1933, un efímero grupo surrealista, inaugurado con una exposición colectiva. Comprometido en la lucha antifascista, en 1940 es transferido a un stalag del norte de Alemania. Se acerca al grupo de París desde 1947, colaborando en todas sus actividades a partir del 49, cuando debuta en el n. 5 de Néon con un dibujo. No solo cultiva las artes plásticas, sino que relata sus sueños y escribe artículos teóricos, como, para empezar, en el Almanach surréaliste du demi-siècle, “Perspectiva automática”, texto extraordinario en que señala la coincidencia entre las creaciones automáticas y las formas de la naturaleza. Son años de gran creatividad, con sus azarosas “impresiones en relieve”, sus “carteles interpretados”, dibujos, objetos como El relicario. En 1951 y 1952 publica en Le Libertaire dos soberbios artículos, uno de ellos atacando las concesiones de los artistas (Matisse, Léger, Braque, Chagall, Dalí, Miró con sus tapices de lujosas poltronas... aunque la lista de nombres sería hoy interminable); en el 52, es uno de los surrealistas que responden a El hombre rebelde de Camus en la revista marsellesa La Rue. Ilustra libros de Cabanel, Mayoux y otros. Su presencia es notable en todas las revistas, hasta L’Archibras. Así, por ejemplo, en el n. 2 de la revista Médium vuelve los ojos a un oriente desorientador, y en el 4 se ocupa de la “Actualidad del arte celta”; en el 2 de Le Surréalisme, même, colabora con “En el gran bazar del Hotel de los Sueños”, relato de cuatro bellas aventuras oníricas (“El maestro de las apariencias”, “El narguile de Beardsley”, “El frontispicio esculpido” –donde refiere un encuentro con Péret– y “Visión de entresueño”); y en La Brèche, con sus “Caligrafías” (n. 1) y con un artículo sobre Fourier (n. 4). El 21-7-1958, Breton le dedica el callao interpretado El gran Triskèle. En 1960, comienza a participar en las actividades del grupo Phases. Tras la desbandada schusteriana, lo vemos en Coupure, afirmando en el n. 5 (1970) que “las vías definidas por el surrealismo guardan, para mí, un valor ejemplar”, si bien poco después, en la encuesta sobre el surrealismo de Gradiva, reconoce que ha aceptado abandonar el epíteto “para disipar todo equívoco” (en su respuesta a la encuesta de Vincent Bounoure “Rien ou quoi?” ya había intentado justificar esa posición, como señala Alain Joubert, “con un «buen sentido» un tanto masoquista”). Un admirable texto, “Lecture en blanc”, encontramos en la colección Maintenant, que animaron en los 70 Annie Le Brun y Radovan Ivsic, y Adrien Dax participa también en el juego de los “objetos de identidad”, como en 1953 lo había hecho en “Ouvrez-vous?”. Esta era sin duda mejor compañía que la del equipo Schuster, y además en 1976 –año en que celebró, en la galería surrealista La Marée de Bruselas, su única exposición– lo vemos a toda plana en el catálogo de la exposición mundial del grupo de Chicago “Marvelous freedom/Vigilance of desire”. La fidelidad al automatismo de este artista excepcional es toda una lección para los que se obstinan en señalar las supuestas limitaciones de una aventura creativa que se identifica con la aventura de la libertad. En 2010 se reunieron sus Écrits y en 2013, año de su centenario, se publicó en el n. XXXIII de Mélusine un buen trabajo sobre él, por Raphaël Neuville, quien también escribirá el texto del pequeño pero muy bello catálogo de su retrospectiva parisina de 2014.

(Caleidoscopio surrealista)

Actualidad de Lou Dubois

Collage de Lou Dubois

Lou Dubois prosigue con su incansable actividad artística. Un poco le habíamos perdido la pista estos dos o tres últimos años, pero ya nos hemos puesto al día. Algunos collages suyos recientes pueden  ser vistos, fotografiados por Claude Burillon, en la página de Le Garage (Ramatuelle), donde expuso en octubre de 2022. En mayo de 2021 lo hizo en Les Yeux Fertiles, con "cajas misteriosas"; en junio en L'Oeil Hèliotrope de Arlés con "inencontrables y otros objetos inclasificables" y en Saint Cirq-Lapopie con "L'humour fou", que sí anuncié yo aquí; y en febrero de 2022 de nuevo en Les Yeux Fertiles con cuatro piezas eróticas que participaban en la colectiva erótica "Emprise des sens". Más collages ha expuesto, muy recientemente, en El Cairo y con Venus d'Ailleurs, también registrada aquí hace muy poco. Seguirán otra exposición este verano en el sur de Francia y en diciembre una más en su feudo de Les Yeux Fertiles.

Los collages de Lou Dubois maravillan desde hace un par de décadas. Siempre sorprendentes y de una jovialidad impertérrita, están llenos de claves y de retruécanos que a veces pueden escaparse al no francófono, pero que no obstan al placer visual ni al vuelo imaginativo.

En una entrada próxima nos ocuparemos de un flamante folleto de Sarane Alexandrian (a quien Lou Dubois estuvo estrechamente unido en la aventura de Supérieur Inconnu), ilustrado con collages suyos.

lunes, 23 de mayo de 2022

"Soapbox", 203-206

Muchas novedades y preciosas lecturas en el último trío de Soapbox.

Jacques Le Maréchal, Karabelgosoum, 1952

domingo, 22 de mayo de 2022

Paul Paun: quimeras

Paul Paun, Retrato de Reni Paun
como mujer insecto
, años 40

Esta exposición próxima de Paul Paon (o Paun) cuenta con un espectacular "dosier de presentación". El acontecimiento merece una próxima entrega nuestra con más material de esta excepcional figura del surrealismo rumano.

quimeras de paul paun

sábado, 21 de mayo de 2022

Antonella Gandini

Antonella Gandini, serie Otras naturalezas, 2018

En el número 3 de A Phala, Sergio Lima daba entrada a  unas anamorfosis de Antonella Gandini, incluyendo una entrevista en que la artista reflexionaba sobre el erotismo, el diálogo entre la pintura y la fotografía y la anamorfosis como "hipótesis del paisaje":


Posteriormente, volvimos sobre Antonella Gandini a propósito de un trabajo con Renzo Margonari y de su colaboración en el número que Peculiar Mormyrid dedicó a los viajes. Ahora, una exposición que se prolonga hasta el 30 de junio ha generado un magnífico catálogo con muchas reproducciones y una selección de iluminadores textos sobre su producción, entre los cuales destaca, como era predecible, el de Renzo Margonari, quien ha permanecido muy atento a su trayectoria. El artista de Mantua señala la cercanía a ciertos procedimientos del surrealismo y el carácter no ecléctico sino versátil de la posición de Antonella Gandini, pero mejor lo reproduzco tal y como aparece en el catálogo:


La propia artista habla de su "vena surreal, meditativa y órfica", lo cual no puede contradecirse, en esa comunicación muy original que entablan la pintura, el dibujo y la fotografía, pero también el collage y el cine.

La imagen con que que cierro esta nota la seleccioné un par de días antes de recibir una foto desconocida de Antonin Artaud que será subastada en París el próximo mes:

Antonella Gandini, serie A propósito de la apariencia, 2019