domingo, 18 de febrero de 2024

Lautréamont y el surrealismo (y 12)

2003 es un año capital en los anales lautreamontianos. Sobre todo porque se publican las 50 visions sur Maldoror de David Martí, pero también porque, por primera vez, son ilustradas las poesías de Ducasse, y nada menos que por Jean-Claude Silbermann. Es en L'Écart Absolu, y de Silbermann es también la autoría del prefacio. 

David Martí, Las entrañas de Maldoror

Jean-Claude Silbermann,"El plagio es necesario"

En 2005, Massimo Borguese, uno de los poetas plásticos verdaderamente novedosos del surrealismo, hace este homenaje al pulpo de Lautréamont, que precisamente dos años antes resucitaba en Barcelona David Martí:

Massimo Borguese, Gran pulpo lautreamontiano

De 2006 son estas dos obras maldororianas de otro artista español, Antonio Beneyto, expuestas por Miguel de Carvalho en la exposición de "surrealismo actual" celebrada dos años después en la ciudad portuguesa de Amadora, antiguo barrio de Lisboa:

Bestiario de Lautréamont

Al otro lado Lautréamont

De Carlos Martins es este Maldoror, datado en 2007:


El grupo surrealista de Londres, aparte un juego sobre los "manuscritos ocultados" de Lautréamont, auspició en 2007 un "potlatch" a partir de la célebre conminación del plagio: 12. Y en 2015 añadió este otro juego, para celebrar su aniversario: 3.

Un sueño de Mattias Forshage, con nuestro más estimado protector:


Un gommage de Eugenio Castro, de la serie entre 2009 y 2012:


Otro sueño, de Guy Girard, en su Abrégé d'histoire universelle vu en rêve (2012):


En 2016 aparecía la traducción neerlandesa de las poesías, por Laurens Vancrevel, con cubierta de Alex Januário, que fotografió los parajes natales de Ducasse:


Kenneth Cox, el 4 de abril de 2017, aniversario de Ducasse, descubre La capa de ante del cefalópodo:


Tres potentes collages de Pierre-André Sauvageot, con sus maldororianas leyendas correspondientes:

Et quand je commets un crime, je sais ce que je fais : je ne voulais pas faire autre chose! Debout sur le rocher, pendant que l’ouragan fouettait mes cheveux et mon manteau, j’épiais dans l’extase cette force de la tempête, s’acharnant sur un navire, sous un ciel sans étoiles. Je suivis dans une attitude triomphante, toutes les péripéties de ce drame, depuis l’ins- tant où le vaisseau jeta ses ancres, jusqu’au moment où il s’engloutit, habit fatal qui entraîna, dans les boyaux de la mer, ceux qui s’en étaient revêtus comme d’un manteau.

Et quand je rôde autour des habitations des hommes, pendant les nuit orageuses, les yeux ardents, les cheveux flagellés par le vent des tempêtes, isolé comme une pierre, au milieu du chemin, je couvre ma face flétrie, avec un morceau de velours, noir comme la suie qui remplit l’intérieur des cheminées : il ne faut pas que les yeux soient témoins de la laideur que l’Être suprême, avec un sourire de haine puissante, a mise sur moi.

... pendant que des légions de poulpes ailés, ressemblant de loin à des corbeaux, planent au-dessus des nuages, en se dirigeant d’une rame raide vers les cités des humains, avec la mission de les avertir de changer de conduite, le caillou à l’œil sombre, voit deux êtres passer à la lueur de l’éclair, l’un derrière l’autre ;

El vaso de Maldoror, dado a conocer en 2019 por el Grupo surrealista de Ottawa:


El Isidore Ducasse de Alberto Mayol, en 2020:


En 2022, un ensayo de Alexandrian sobre Breton "descubridor y redescubridor de escritores" aparece acompañado de diversos collages de Lou Dubois, uno de ellos dedicado a Lautréamont, como otros a Péret, Sade, Jarry, Rimbaud, Roussel o Lichtenberg:


Pero hay que volver de nuevo a Rik Lina, quien tras su lectura de los cantos en 1960 ha permanecido fiel a aquella revelación juvenil. De 2023 es su última pintura inspirada en Lautréamont, pero es que además hay que anteponerle dos imágenes con la imagen por excelencia, la segunda realizada ex profeso para la revista colombiana Punto Seguido, sustituyendo la mesa de disección por una mesa de coral (uno de sus paneles redondos de pinturas al óleo):




En 2024, Guy Girard dedica una de sus anagrafomorfosis a Isidore Ducasse (en el número 5 de Alcheringa hay otras, entre ellas una a Breton y otra a Poe):


Y acabamos con estos dos retratos, el primero por Dan Stanciu y el segundo por Sasha Vlad, tan plenamente de mi gusto este que no pude dejar de reproducirlo aquí hace unas pocas semanas (me parece la despedida ideal de Maldoror para todo momento):


viernes, 16 de febrero de 2024

Marianne van Hirtum, por Patrick Négrier

Marianne van Hirtum (1ª fila, segunda por la derecha),
en el desierto de Retz con el grupo surrealista, 1960

No se publica todos los meses, ni siquiera todos los años, una monografía excepcional sobre una figura del surrealismo que además no forme parte de esa galaxia de grandes nombres reconocidos y que son casi siempre del área exclusivamente artística. Pero la excepción ha saltado de manera inesperada con Marianne van Hirtum en un extraordinario ensayo que le ha dedicado Patrick Négrier, sólido y avezado filósofo conocido por sus estudios sobre esoterismo y masonería en particular.

Hirtum, poète surréaliste ya fue anunciado aquí, y aunque la información que nos llegaba dDesde el título del primer capítulo, vemos que no se ha intentado la operación habitual de aminorar el surrealismo de la figura estudiada: "Hirtum, una auténtica surrealista". Como tal es estudiada, a partir de su actitud de revuelta integral, de su capacidad de decir NO, consecuente a sus "posturas frente a las pruebas de la vida", título del capítulo siguiente. El cuarto lleva por título "Hirtum exégeta implícita de Lautréamont", que nos vuelve a situar en nuestras recientes preocupaciones ducassianas. Pero es en el capítulo sexto donde nos acechaba una verdadera sorpresa. Al tratar de la política y la poética en Hirtum, se califica su postura como la de un "individualismo anarquista garantizador de una libertad salutífera", individualismo libre que la alejaba de todo gregarismo, de "toda pertenencia ilusoria a una sociabilidad", pero apresurándose Patrick Négrier a aclarar (remitiendo al ensayo de Vratislav Effenberger "El individuo y el grupo") que ello no se contradice con su pertenecia duradera a la colectividad surrealista, ya que a lo que ella se negaba (a diferencia incluso de no pocos surrealistas) era a dejarse engañar por las cantinelas del mañana y de sus luchas sociales, a ese Futuro que no es otra cosa que el tiempo de la Muerte, o dicho con Jean-Louis Bédouin, en cuya cita mía favorita de la cuestión de la Utopía se apoya Patrick Négrier: "Somos utopistas; pero nuestra utopía es la vida, la vida inmediata, la vida que se descubre en su plenitud, aquí y ahora". ¿Y la sorpresa? La sorpresa está en que nuestro ensayista, al comparar las preocupaciones políticas de la época de Hirtum y las actuales se insurge ardiente y lúcidamente contra el actual mundialismo económico y su oligarquía del dinero, pasando revista en las páginas 120 y 121 a toda la peste contemporánea, a los continuos atropellos a los principios del "derecho natural" acontecidos por aquí (Occidente) desde la "pandemia" decretada por la siniestra OMS y en fin a todas las medidas que las élites financieras han ido imponiendo a sus títeres de los gobiernos occidentales y la complicidad de estos y de los llamados "medios de comunicación", que ya no son sino medios de transmisión e imposición de órdenes a los esclavos. Négrier se detiene en algunas aberraciones de su país, pero su análisis es aplicable al resto de los países. Y si se podrían discutir algunas de las respuestas que él baraja, difícilmente el retrato que hace de la época actual, en que hemos asistido de paso a la debacle de la propia inteligencia revolucionaria, que en paz descanse.

En este orden de cosas, Patrick Négrier hace unas puntualizaciones acertadas a la ilusión en que cayó el propio Breton con aquella pifia de Garry Davis y la "constitución de los Estados Unidos del Mundo", y lo hace ensarbolando las armas de la poesía y la libertad como contrapartida cara a las dictaduras políticas, que han pisoteado hasta las más nimias "libertades", sin grandes repulsas, apoyadas en su fascismo sanitario y últimamente su fascismo climático. Que en todos lados gobiernan criminales, señores, no se olviden de esta verdad elemental.

Uno de los capítulos más interesantes de este libro es el octavo, donde se estudia el arte poética de nuestra surrealista a través del Diálogo entre cocodrilo y sol, texto fascinante, aunque todos los suyos lo sean. Y Patrick Négrier nos brinda, a la vez que estudia las ideas objetivas de la escritora, un ensayo magistral sobre la propia poesía como fenómeno irreductible. Este libro ofrece más de lo que promete y va mucho más allá de su título.

El capítulo noveno, a la vez que subraya la importancia de su cercanía al pensamiento amerindio, estudia Proteus volens, uno de sus últimos escritos o "gritos", como así los llama Patrick Négrier, quien remata su breve conclusión general con estas palabras: "Marianne van Hirtum encarnó la esencia misma de la poesía en lo que la vida puede tener de duro, de terrible y de maravilloso a la vez".

Tras una cuidada y muy útil cronología, se reproducen algunas dedicatorias de Marianne van Hirtum a Patrick Négrier, demostrativas de lo estrecho de su amistad, a la que debemos algunas confidencias y detalles personales no meramente anecdóticos, o sea sustanciosos. Ella vivía en un piso de la Rue Delambre, por la que yo pasé accidentalmente la tercera y última vez que estuve en París, hará unos veinte años (prometí no volver jamás), encontrándome por fuera del Hotel Delambre la siguiente placa, y es que allí estaba el Hotel des Grands Hommes donde Breton y Soupault escribieron Les champs magnétiques; vivía pues ella en la misma calle (y muy cerca, ya que su número era el 1 y el del hotel el 35) donde nació la escritura automática y por tanto el propio surrealismo:

martes, 13 de febrero de 2024

"Caça e Pesca", 7

Entre las publicaciones cercanas al surrealismo, esta de Curitiba es una de las más ricas y dinámicas. Al celebrar su primer aniversario, se presenta con mayor vistosidad que nunca, y añade suelto un avión de papel con los "aviasueños" de Marceli Mengarda. Destaquemos como siempre las intervenciones de Natan Schäfer y Jasmina Schmidt, y además la traducción de un ensayo de Carl-Michael Edenborg aparecido ya hace años en el número 2 de la revista del Grupo Surrealista de Estocolmo El hombre de la calle, un artículo muy incisivo de Juan Carlos Otaño, dos sueños con un collage de Benjamín Rivera-Meza y, en la página de cierre, la presencia de Dan Stanciu y Sasha Vlad con su sentido tan peculiar de lo maravilloso. Natan Schäfer hace también una reivindicación merecida de César Aira, cuya proximidad al surrealismo no debiera soslayarse.

B. Rivera-Meza, collage de la serie El ángel sodomizado, 2022
arquivocontravento@gmail.com

jueves, 8 de febrero de 2024

Lautréamont y el surrealismo (11)

En anteriores entregas hemos dado cuenta de algunos hitos y rarezas que conforman el relato por hacer de la entente Lautréamont-surrealismo. No es nuestro afán ser exhaustivos, todo no puede estar, por olvido o por desconocimiento, y en ocasiones iremos haciendo añadidos.

Datan de 1980-1997 estas piezas de Jan Svankmajer, tituladas Negative Maldoror, la primera remitiendo al segundo canto y la segunda al cuarto:



De 1983 es esta pintura de Eugenio Granell, Las muchachas decapitadas de Maldoror, de la que siento no haber encontrado una reproducción en color:


A partir de aquí damos datos algo deslavazados. El primero tiene que ver con piezas a las que no hemos podido tener acceso. En efecto, es una pena que Mário Cesariny, en el catálogo de la exposición surrealista internacional celebrada en Lisboa en 1984, no reprodujera un collage de Gérard Legrand titulado Suplemento a los viajes de Maldoror, porque yo no tengo noticia de que pueda verse en ninguna publicación.  Al año siguiente, en Berlín Este, Maximilian Barck fundaba la asociación de escritores y artistas independiente Maldoror, y aún en 1989 inauguraba las Ediciones Maldoror.

En 1990, Rik Lina hace un nuevo homenaje a Maldoror, al que sucederá otro en 2000:



Vuelve sobre su hembra del tiburón en 1991, convirtiendo She Shark en un Maldoror (Del simbolismo al surrealismo):


Otro Maldoror, en 1992:


Es también él quien abre el apetitoso The Surrealist Book (número 5 de la revista Patricide), con este plato zampado en 2009:


Ludwig Zeller, en 1992, compone su collage Homenaje a Maldoror:


Al año siguiente, en el número 6 de Salamandra, dentro de la sección "Más realidad", Javier Gálvez, poeta árboreo, da cuenta de un maldororiano hallazgo:


En 1994, Víctor Chab (a quien ya hemos encontrado maldororamente en 1954, 1955 y 1970) expone una Suite del Canto IV, compuesta por dieciocho tintas y en el catálogo con un fino texto de Juan Andralis, recordando el impacto de Los cantos cuatro décadas antes (ver este enlace). He aquí dos de esas tintas:



De ahí saltamos al año 2003, que es otra fecha ineludible en los anales surrealistas de Lautréamont...

sábado, 3 de febrero de 2024

Lautréamont años 70


La década de los 70 se abre con esta gran exposición en la galería bonaerense Gradiva, organizada por uno de los bastiones del surrealismo en América, Aldo Pellegrini (CATÁLOGO). Él mismo hace la presentación y en ella participan, entre otros, Batlle Planas, Roberto Aizenberg, Oswaldo Borda, Víctor Chab, Noé Nojechowiz, Francisco Madariaga, Enrique Molina, Juan José Ceselli y Carlos Latorre, nombres todos ellos claves en el surrealismo argentino. En el número 5 de la revista Testigo, hay unas páginas iniciales sobre el surrealismo, con el artículo de Ceselli:



Simultáneamente a la exposición de Buenos Aires, se publica en Brasil una edición que lleva dibujos de Maninha, entre ellos este:


Al año siguiente, Rik Lina dibuja el primero de sus homenajes al cisne de Montevideo, titulado El meteoro Lautréamont:


Por su parte, Vincent Bounoure, en el número 4 del Bulletin de Liaison Surréaliste, se yergue contra las interpretaciones de Lautréamont que lo reducen a una "retórica de los contrarios". Esto, dentro del argumento de su Traité des contraires, cuyos capítulos supervivientes solo se publicarían en 1999 precisamente con el título de Les anneaux de Maldoror.

En 1972 aparece otra de las ediciones de los cantos a cargo de un surrealista, en este caso Ragnar von Holten, cuyos dibujos podemos ver en este enlace (que, adviértase, remite a su vez a otro en que están reproducidas muchas obras de este surrealista sueco).


1970, 1971, 1972... 1973 tampoco deja un hueco, ya que de esta fecha es el "retrato relámpago" de Murilo Mendes dedicado a Lautréamont y rescatado en el número 2 de A Phala:


Una nueva obra inspirada en Lautréamont es esta de Milan Napravnik, un objeto reproducido en el número 3 de Ellebore, 1976, con el título tomado del inmortal canto al océano, "Au clair de lune, près de la mer, dans les endroits isolés de la campagne":


Este mismo año tiene lugar la World Surrealist Exhibition de Chicago. Aunque no dedicó ningún "dominio" a Lautréamont, su catálogo se pone bajo su protección, o no se denominara la galería de los surrealistas de la ciudad del viento y de los blues Black Swan:


El catálogo de Chicago hace presente a Lautréamont en el dominio de Fantomas, pero se trata del retrato imaginario de Félix Vallotton, ya que solo un año después, o sea en 1977, publicaría Jacques Lefrère Le visage de Lautréamont.

Con motivo del gran encuentro surrealista en Chicago, Penelope Rosemont hace esta "fotografía objetivamente ofrecida a Isidore Ducasse", que Éduard Jaguer comenta en Les mystères de la chambre noire:


En 1976, Rik Lina vive en Bonaire, tierra de tiburones, e inspirado en ellos realiza el grabado y el pastel She Shark:



Y cerramos los años 70 de la mejor manera posible: con Ted Joans, de quien reproducía en 1978 Dream Helmet, revista de Bill Wolack, este poema: