miércoles, 17 de diciembre de 2014

Colección Francis Dumont

De las dos más recientes subastas parisinas en que interviene el experto Claude Oterelo, llamo la atención sobre el catálogo del 17 de noviembre, ya que se dedica a la colección de Francis Dumont. En portada, uno de los preciosos jeroglíficos de Eva Svankmajerova, lo que sorprende cuando lo habitual es que no se pase del período bretoniano.
Francis Dumont formuló en 1943 un cuestionario interesante sobre los maestros a los que se debe más, cuyo resultado no sé si llegó a publicarse (creo que no). La respuesta de Maurice Blanchard, como es de esperar, debe haber sido la mejor: “Le hasard, le temps, les brutes, les repus, les assis, leur absurdité et leur ignominie ont cultivé patiemment mon agressivité” (no traduzco, para que no se pierda lo de “les assis”, que envía al gran poema de Rimbaud, definitivo en la materia).
Una carta de Adrien Dax despotrica de Cocteau y evoca a René Alleau, con quien se encontró en Saint-Cirq: “Me ha parecido un hombre extraordinario desde cualquier punto de vista. Muchas reservas, una gran cultura, sin el menor sectarismo, en fin, tantas cosas que nos alejan, felizmente, de los habituales chamarileros de lo oculto”.
En imágenes, hay dos bellos dibujos de Camacho: Le boiteaux se révolte y Le loup. El primero figura en el anverso del catálogo de la exposición suya en la galería Raymond Cordier, en 1962, y lleva la leyenda “La belleza será convulsiva o no será. A. B.” El segundo está dedicado a Gilbert y Marie-Françoise Lely.


De Léo Malet hay varias cosas. Esta es una carta collage, en que una escultural muchacha le arroja una silla a los polis, reunidos en los Campos Elíseos  para defender una vez más el orden de los poderosos. En otra foto, realizada nada menos que por Denise Bellon, vemos a Malet haciendo de Nestor Burma, cachimba en una de las manos a pesar de levantarlas ante un enemigo que lo ha cogido por sorpresa. Se deduce de aquí que la foto de Malet que aparece en la página 174 de La vache enragée, y de la que no se dan créditos, es también de ella, ya que Malet aparece vestido igual, y debe tratarse pues de una serie sacada por la maravillosa fotógrafa surrealista.
Pero lo mejor viene de Claude Tarnaud: dos piezas en que se vale del collage, la cera y la tinta china, con destaque para esta: Les voyeuses Braille l’anémone de mer, precioso montaje hecho a partir de collages de manos.


¡Abajo la ciencia! (2)

El texto sobre la ciencia ha levantado algún revuelo, hasta el punto de habérseme llamado “estúpido”, “idiota” y “presuntuoso”. Quien considera que las rencillas internas son miserabilistas (y “estúpidas”, en palabra al parecer favorita), incurre exactamente en lo mismo que reprueba, ya que en ningún momento de mi artículo entro yo en calificaciones ni en descalificaciones. Como esta página, evidentemente, no nació para estos “infightings”, despojo ese artículo de lo que viene tras las citas, porque además, realmente, el debate me parece irrisorio.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Al día

Este sábado se presenta en Santiago de Chile Ventanas quebradas, nuevo libro de poesía de Rodrigo Verdugo, del grupo surrealista Derrame.
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Y también este sábado, se lanza en Lisboa el n. 73-74 de la revista anarquista A Ideia, dedicado al surrealismo en general, pero con destaque para la época lisboeta del Café Gelo. Coordinado por el mejor nombre posible: António Cândido Franco.
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Jacques Zimmermann, uno de las pocas figuras del surrealismo belga (vía Phases) con que aún contamos, expone una amplia retrospectiva en el Centre d’Art de Rouge-Cloitre, Bruselas, hasta el 25 de enero de 2015. En la hojilla del centro, leemos estas ajustadas palabras:
“Jacques Zimmermann explora un mundo de contenido poderosamente onírico que se sitúa en la encrucijada de las formas inventadas y del paisaje imaginario. Combinando sensaciones vegetales y alusiones minerales, esta suerte de paisajes instalan imperiosas trayectorias lanceoladas irguiéndose hacia el cielo o rayando horizontalmente el espacio como bajo el efecto de borrascas o de erupciones volcánicas. Esos paisajes fantásticos se revelan tanto más sugestivos y expresivos cuanto se abstienen de todo reflejo ilusionista, para dejar solamente hablar, más allá de los espectros tornasolados, la pura invención de las formas a la vez que el poder de las materias y, particularmente, de los colores”.


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En la colección del umbo, serie Passages du Sud-Ouest, acaban de publicarse Trois chemins de nuit, de Hervé Delabarre, y Carnets de voyage en bonhommie, de Ana Tot, con respectivos frontispicios de Bernar Sancha y Antonio Ramírez.
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La revista digital A Agulha, que incansablemente anima Floriano Martins, y donde siempre hay cabida importante para el surrealismo y cercanías, muda de dirección y publica su número 9 de esta segunda época. En el 8, que aún no conocíamos, hay estudios sobre La valija de fuego de Aldo Pellegrini, sobre María Meleck Vivanco y sobre Qorpo Santo (reconocido antecedente del surrealismo brasileño), más un fino trabajo de Claudio Willer sobre surrealismo y filosofía y un ensayo sólido de António Cândido Franco titulado “André Breton libertario y automatista”, en que se aborda en particular la relación bretoniana con el anarquismo francés. Ilustra Antonio Beneyto.
En el número 9, Susana Wald diserta sobre lo maravilloso y hay un estudio de Rosário Fusco (pionero del surrealismo en Brasil) y una entrevista sobre vanguardia y surrealismo rumanos, que quizás interese a los expertos en esa materia.
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Hablando de Rumanía, hasta el 31 de enero de 2015 se celebra en Bucarest una versión de la exposición de los surrealistas checos y eslovacos “Other Air”. Lugar: UNAgalería, y en simultaneidad, retrospectiva de Jan Svankmajer.
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Ab Irato publica un nuevo libro de Guy Cabanel, que es el tercero que le dedica. Journal intime, del que algunos pasajes habíamos leído en L’Échaudée (revista de “crítica social, poesía y utopía”, ya por su número 4), lleva dibujos de Jean Terrossian. He aquí un pasaje:
“Une petite chambre très pauvre meublée de deux chaises et d’un lit de bois très haut avec un édredon rouge.
Un homme épuisé de fatigue pénètre dans la pièce, monte sur une chaise et de là grimpe sur le lit, mais ne parvient pas à s’endormir. Il me semble que cet homme et moi ne faisons qu’un, mais je ne puis m’identifier totalement à lui.
Un mal de tête tenace me maintient entre inconscience et conscience. Brusquement la cloison s’ouvre et se referme. Une estafette vient m’ordonner de partir immédiatement pour une mission lointaine. Aussitôt l’homme fatigué s’enfonce dans la nuit. Et moi qui étais lui, je reste. Dès son départ, la chambre change d’aspect complètement. C’est un vaste salon aristocratique. Dégustant quelques liqueurs, une élégante compagnie y échange des propos mondains.
L’homme fatigué, déjà de retour, se tient dans un coin. Entre ces gens et moi, une hostilité s’est nouée. Moi seul entends le cri funèbre d’une trompe. Du balcon je peux voir un grand remous de foule d’où surgit une grosse voiture noire. Une femme vêtue de noir est assise au fond. À côté d’elle un homme d’allure noble et de taille gigantesque, mais tout noir, se tient debout. Les gens effrayés fuient ou meurent. Je crie: «Le prince de la Mort!». Mais personne ne m’écoute."
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Como se recordará, en 2011, varios grupos surrealistas (Derrame, Brumes Blondes, Slag, Leeds, Madrid, etc.) dieron su apoyo activo a la defensa de la poetisa surrealista y defensora de los campesinos y obreros indios Angye Gaona, detenida en Colombia con la acusación de “rebeldía” y “tráfico de estupefacientes” (¡!) y liberada cuatro meses después bajo fianza, tras la presión de grupos de defensa colombianos y extranjeros, entre estos los citados grupos surrealistas. Angye Gaona, que ha participado en “El umbral secreto” y otras actividades surrealistas, organiza este mes, en varios locales de la villa de Bucaramanga, un homenaje a los 50 años de Brumes Blondes, titulado “Lo que será”, con proyecciones de imágenes y lecturas de poemas contenidas unas y otras en el almanaque y con un taller de juegos surrealistas.


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De París me celebran la exposición de Adrien Dax en las galerías Convergences e Intuiti (barrio del Marais), que contrasta de modo total y absoluto con la de Jeff Koons (¡imagínese mi ignorancia del arte contemporáneo, que es la primera vez que oigo ese nombre!): “Jeff Koons ocupa el Museo de Arte Moderno durante seis meses... después de haber instalado sus enormes «perros» en Versalles... ¡Nunca tan POCO se habrá beneficiado tanto del dinero público!”.
Es la primera vez que la hija de Adrien Dax acepta exponer las obras de su padre, quien jamás hizo nada para promover su “carrera de artista” (solo le conozco una exposición en 1976, en Bruselas).
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Un número “hors-série” de Connaissance des Arts ha sido dedicado a la exposición de indios de las llanuras celebrada hace algunos meses en el Musée du Quai Branly. Todos los trabajos son buenos, y he aquí sus títulos: “El pueblo de las llanuras”, “Cazadores y caballeros”, “En busca de visiones”, “Un arte de la memoria”, “Lo que dicen las perlas”, “El tiempo de las reservas”, “Entre dos mundos”, “Indios de las llanuras en la pantalla grande”. En el penúltimo se reproducen algunas bellas pinturas de artistas indios. Arriba vemos El espíritu del viento, acuarela del artista comanche-kiowa Tsate Kongia (Blackbear Bosin), hacia 1955, evocación maravillosa de los tornados de la pradera, con las nobles figuras indias inmersas en una naturaleza tan pronto maternal como devastadora. No menos bella es Danza del sol cheyenne. El tercer día, otra acuarela, de hacia 1949, obra de de Wapah Nahya.
Pero aquí tenemos el Transtotem de Guy Ducornet, mi corresponsal de lujo en París, quien, al igual que André Breton, puede hablar de “mis amigos los indios”.


Entrevista a Cruzeiro Seixas

Cruzeiro Seixas, Na rua William Blake, 1986. Fund. C. de Miranda

A liberdade livre es el título de un pequeño libro en que José Jorge Letria entrevista a Cruzeiro Seixas.
Lo primero que hay que decir es que Cruzeiro Seixas da para muchísimo más, aquí la entrevista dedicándose sobre todo a seguir los avatares de su vida, con alguna que otra profundización. No hay supervisión de quien conozca mejor los intríngulis del surrealismo, y un Perfecto E. Cuadrado, por ejemplo, hubiera tenido algunas cosas que corregir. Así, José Pierre es llamado por Cruzeiro Seixas un par de veces Jean Pierre, y al hablar de André Koyné (sic) dice que este había “trabado conocimiento con uno de los mayores poetas del surrealismo. Ahora no consigo acordarme del nombre” –obviamente, César Moro. Más extraño es que Cruzeiro Seixas lamente que Fernando Alves dos Santos “merecía que se hiciese algo por él, pero los editores son muy perros”, cuando hace nueve años que Assírio & Alvim publicó su poesía completa, precisamente por manos de Perfecto E. Cuadrado. Cruzeiro Seixas dice que Cesariny, a Alves dos Santos, “no lo apoyó nada”, pero lo cierto es que intentó publicar en 1988, sin suerte, su último libro, De palavra a palavra.
El entrevistador cumple, pero saca su rejo de periodista en la página 25, cuando llama a André Breton “papa” y “controleiro” del surrealismo. Lo de “papa”, como siempre, me recuerda a Octavio Paz cuando llamó “cerdos” a todos los que se valían de esta designación, y a Pieyre de Mandiargues, que manifestó su deseo de romperle los bezos a quienes en su presencia hacían lo mismo. Por otra parte, en la solapa (que puede ser obra del entrevistador o no) se dice que Cruzeiro Seixas “es un artista plástico, comprometido con una estética surrealista”. Ello, pese a que él ha rechazado siempre aquella categoría, y que lo hace aquí mismo: “Si no me gusta el término «intelectual», todavía me gusta menos el término «artístico». Los pintores andan por ahí muy contentos con la designación de artistas. ¡Yo no! ¡Yo no quiero ser artista! Mi gran sueño es ser tan solo un hombre”. Y luego lo de la “estética surrealista”, que ya tiene que acabar de crisparlo. Eso mismo le hacía decir un periodista recientemente a Miguel de Carvalho, nada menos que como titular de una entrevista, y a pesar de que el propio Miguel de Carvalho le dijo que ni se le ocurriera poner tal cosa. En verdad, sería mejor que ningún surrealista concediera ya entrevista alguna a un periodista, cualquiera que sea. En tiempos de Breton, aunque también es verdad que se dejó entrevistar por algunos cretinos y cretinas, sin ir más lejos por el español José María Valverde, aún había un Henri Parisot, pero ¿hoy?
Cruzeiro Seixas es un excelente conservador, y yo nunca olvidaré su soberbio diálogo con Eurico Gonçalves, registrado en disco con motivo de la exposición “O surrealismo abrangente”, que tuve la suerte de ver en Lisboa. De ahí que haya aquí momentos apasionantes, con su energía de siempre. Para empezar, al defender, como siempre, el surrealismo: “Para mí ha sido una compañía de todos los minutos. Ha sido realmente el gran amor de mi vida”. A la pregunta de si es su “programa de vida” responde, por supuesto, afirmativamente: “Sí. Cuando encuentre otro, estoy absolutamente dispuesto a adoptarlo. Pero con 91 años ya no es fácil encontrar”. En otra ocasión lo expresó con aún mayor felicidad: “Existe, parece ser, quien esté cansado del surrealismo, pero no puedo dejar de sentir curiosidad por saber lo que descubrieron en su lugar”. ¡Bravo!
Ante tantos fracasos de proyectos revolucionarios, considera que “lo que se tendrá que inventar ahora, naturalmente a partir del surrealismo (pero nadie quiere, porque todavía no hay gente suficiente para creer en eso), es la idea de una otra libertad, pero eso a partir del surrealismo”. ¡Bravo, de nuevo!
Sobre el automatismo, siempre cuestión tan polémica e incomprendida, deja claro que su creación plástica está marcada por él tanto como su poesía. Luego están las evocaciones de sus amigos, en particular Cesariny y Lisboa, de quien dice: “António Maria Lisboa, a mi juicio, puede ponerse a mi lado y al de Cesariny. No en la extensión de la poesía, no es tan luminosa, es más subterránea, pero todo aquello es profundamente sentido y de una seriedad y honestidad a toda prueba. Y eso es una cosa que yo admiro profundamente en las personas”.
África merece algunas páginas estupendas, esa África que lo situó durante catorce años “lejos de esta civilización horrible” y en la que escribió toda su poesía, curiosamente en las andanzas por el interior, ya que la ciudad no le interesaba nada. Esto último me inspira personalmente un nuevo ¡bravo!, y no digamos cuándo, en el momento de referirse a su colección “abrangente”, al contar cómo esa colección se hizo siempre por trueque, dice: “Es una linda manera de hacerlo todo en la vida. Solo entraremos en una civilización seria cuando volvamos a trocar un burro por siete coles”.
Hay, por último, en esta breve reseña de un libro muy recomendable, algunas felices calas en la realidad portuguesa. Por ejemplo, sobre el 25 de abril. A la sazón, Cruzeiro Seixas dirigía la galería São Mamede, que con él realizó una labor pasmosa. Llega la fecha “revolucionaria” y empiezan a recibir llamadas telefónicas y cartas diciendo que iban a quemar todo aquello, lo que llevó al dueño a cerrarla y marcharse a París. Dice Cruzeiro Seixas: “En el campo de la libertad, será otra cosa, pero en el campo de la cultura ese es el cuadro que yo puedo trazar del 25 de abril. ¡Es triste! La cultura no veo que haya mejorado en nada, al menos en la razón de nuestra esperanza”.
Amenazas de todo tipo recibió por entonces Amália Rodrigues, que acabaron agriándole el carácter. A mí mucho me place que Cruzeiro Seixas la evoque de pronto, o sea sin que se la nombre el entrevistador, cuando este le señala que la “marca de su libertad” es el “desprendimiento del lado material de las cosas”. “Eso no quiere decir –le contesta– que yo sea muy feliz. No lo estoy. ¿Amália no era una mujer con una voz extraordinaria? ¡Y era tan infeliz! Y tenía dinero a montones. Una vez almorcé con ella y fue interesantísimo y conmovedor, porque todo lo que ella decía era cierto”. “Era –le dice José Jorge Letria, de quien por un momento olvido lo del “papa controleiro”– muy inteligente y una mujer de una profundísima intuición”. “Yo hoy –concluye Cruzeiro Seixas– aún me siento conmovido siempre que oigo su voz. Me parece extraordinaria la voz de ella. Es como la voz de este país si este país tuviera voz”. Esto último resulta contradictorio: Amália era esa voz, la de un mundo telúrico que prácticamente desaparecía con ella. “Es un fenómeno que aconteció en Portugal”, le oí decir a un hombre popular que, como yo, había asistido a un concierto suyo y se alejaba con unos amigos por la noche de Coimbra. La voz que había llevado al extremo máximo el inconfundible lirismo portugués, parecía ser para él un prodigio de la vida azarosamente encarnado en aquel pequeño país, pero estaba equivocado: era realmente la apoteosis de ese mundo de savia popular del que Amália venía, y que un misterioso “fado” había alimentado del más intenso lirismo –el derramamiento de la “saudade”, ese “sentido del alma”, como lo definió un espíritu gemelo de Amália, el poeta Teixeira de Pascoaes, y como sabe ese otro poeta inmenso que es Artur do Cruzeiro Seixas.

Sergio Dangelo, La promenade de Blake

¡Abajo la ciencia!

“El arte es el árbol de la vida; la ciencia es el arte de la muerte”. William Blake
“La ciencia descansa sobre el mismo presupuesto que el ideal ascético: un empobrecimiento de la vida –los afectos enfriados, el tempo retardado, la dialéctica ocupando el lugar del instinto, la seriedad grabada en los rostros y en los gestos. Examínense las épocas de un pueblo en las que el hombre docto aparece en el primer plano: son épocas de cansancio, de crepúsculo, de decadencia –la fuerza desbordante, la certeza vital han desaparecido”. Friedrich Nietzsche
“La ciencia moderna entera no tiene el menor valor de conocimiento”. René Guénon
“La ciencia nada explica”. Macedonio Fernández
“La ciencia, como la religión, nos lanza a todo tren hacia el abismo”. Malcolm de Chazal
“El biólogo pasa, la rana permanece”. Jean Rostand
“La ciencia teme el vuelo de la poesía y de la imaginación; tiene miedo hasta del amor”. Robert Benayoun
“Una ciencia envilecida desde el día en que abandonó el empirismo y la busca de la piedra filosofal por la fabricación en serie de sueños humanitarios y la transmutación del radio en bálsamo para cancerosos”. Robert Desnos
“Toda ciencia crea una nueva ignorancia”. Henri Michaux
“Los verdugos de nuestro tiempo están en los laboratorios”. Robert-Lucien Geeraert
“La ciencia, a causa de su método y de sus conceptos, ha promovido un universo en el cual la dominación de la naturaleza ha quedado unida a la dominación del hombre”. Herbert Marcuse
“La ciencia no me interesa. Me parece presuntuosa, analítica y superficial. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas todas que me son preciosas”. Luis Buñuel
“La ciencia no es más que una mitología. Sus leyes y su materia son puros mitos, y no tienen ni más ni menos realidad que las convenciones de un juego cualquiera”. Marcel Duchamp
“La ciencia es como una tumba, donde yacen las cosas o seres enclaustrados en plúmbeos nombres, que derivan del griego y del latín... Mirad las pobres flores, en los jardines, pegadas a la horrible etiqueta. Todas sufren del nombre que les fue impuesto, y sus pétalos claman por el otoño”. Teixeira de Pascoaes
“Monopolistas de la ciencia, y al margen, como tales, de la vida social, los sabios forman ciertamente una casta aparte que ofrece mucha analogía con la casta de los sacerdotes. La abstracción científica es su dios, las individualidades vivientes y reales son las víctimas, y ellos son los inmoladores consagrados y patentados”. Bakunin


miércoles, 3 de diciembre de 2014

“Hydrolith”, n. 2 (II)


Tras el ensayo de Bruno Jacobs que citábamos al final de la primera parte de esta reseña, encontramos un largo texto de Ribitch refiriendo sus indagaciones de carácter práctico en el lenguaje de los niños, a través de los cuentos inspiradores y apoyándose en maestros gitanos. La búsqueda de una restauración de la imaginación en el lenguaje de los niños se origina para él en el descubrimiento de los juegos surrealistas, por lo que tienen de liberadores de la imaginación, y de ahí que este texto sirva también como pórtico a los diversos juegos diseminados a lo largo de la revista.
El primero de ellos que vamos a citar procede del propio Ribitch: las “historias encadenadas”, juego descubierto al pulsar despistadamente una tecla mientras leía electrónicamente una novela erótica del siglo XIX. Frases resaltadas se fueron encadenando unas con otras, generando nuevos sentidos en un resultado que puede apreciarse con deleite a lo largo de dos extensas historias.
El otro juego de creación individual es obra de Sasha Vlad. Se trata en realidad de una “experiencia”, pero las fronteras aquí no son rigurosas. El punto de partida es un sueño en que se tiene la idea de hacer magia por la unión de diferentes objetos, y se llega a la conclusión de que bastaría con hacer que se tocaran. “He tenido antes –escribe Sasha Vlad– sueños sobre objetos que he intentado recrear visualmente, pero, evidentemente, este sueño me empujó a actuar por su «revelación», también. Como el sueño fue puramente verbal (algo raro en mi mundo onírico, considerando que soy ante todo una persona visual), elegí una manera de expresarlo visualmente”. Considerando que los objetos están hoy “en peligro de desintegración bajo el insidioso ataque de lo virtual”, decide valerse de todo tipo de objetos y de la forma del collage, que permite abolir las proporciones, como en los sueños. El fenómeno táctil, por supuesto, nos aproxima aquí de señeras investigaciones, en particular las realizadas por los surrealistas checos. Y es que no solo hay comunicación entre los seres humanos y los objetos, sino entre los propios objetos... El hallazgo de Sasha Vlad está en mostrar la magia de esa comunicación, gracias al fenómeno táctil. Su aportación me parece valiosísima, y viene acompañada de seis ejemplos de los que aquí vemos dos:


Estas “contactomanías oníricas” ya se anunciaban en Other air, y el texto de Sasha Vlad había aparecido en la página “Le poignard subtil”. Pero en este caso, se agradece su paso al soporte del papel.
Josie Malinowski presenta el juego de los “animales interiores”, en que han participado cinco miembros del Surrealist London Action Group: ella misma, Mattias Forshage, Paul Cowdell, Patrick Hourihan y Merl Fluin. El objetivo es encontrar los animales míticos que nos poseen, pero más interesante aun es el proceso por el cual Josie Malinowski llega al propio juego: ella sola se dedica a seguir por los laberintos de Londres, durante el mismo día, a alguien que la conducirá a algo sorprendente, que en el tercer caso es una postal con “el perro de Pompeya” y en el cuarto una estatuilla marmórea, que es la que va a inspirar el trazado simultáneo, en la misma tarde del descubrimiento, de los cinco “animales interiores” (¡el tercero es, incuestionablemente, el de Patrick Hourihan!):


El texto de Josie Malinowski es encantador, en esa busca de los “secretos de Londres” que solo las grandes ciudades pueden permitir, y no digamos cuando nos refiere, en la cuarta “persecución”, como, al perder por primera vez a la persona que seguía, ello quería decirle que “algo importante iba a ocurrir”. Esto es surrealismo en su quintaesencia.
Este grupo Slag se ha convertido sin duda en el número 1 en la cuestión de los juegos. Aquí tenemos también el titulado “Mutus liber”, bien sencillo como de costumbre, porque los mejores juegos surrealistas nunca han sido alambicados. Cada jugador mira la contribución del anterior solo unos segundos, hace una respuesta y se la pasa al siguiente, con la restricción de que el medio usado ha de ser diferente. Así, se comienza con un dibujo, se sigue con unos versos, luego con un dibujo, con una prosa, con otro dibujo, con una foto... Intervienen Paul Cowdell, Wendy Risteska, Patrick Hourihan (¡de nuevo inconfundible!), Merl Fluin, Aniano Henrique, Miguel Almagro y Josie Malinowski.
Del grupo surrealista madrileño, Eugenio Castro, Vicente García Escudero y Noé Ortega ofrecen un experimento de conversación surrealista, ejemplo de lo que puede ser un “lenguaje liberado”. Pero supongo que este texto aparecerá en el nuevo número de Salamandra, evitándome ahora el trabajo de leer la conversación propiamente dicha.
El grupo surrealista de St. Louis da una muestra de juegos clásicos del surrealismo: silogismos, condicionales, preguntas y respuestas y cadáver exquisito, este inspirado en el “estilo haiku” del poeta Quincy Troupe.
Por último, de los grupos de Londres, Estocolmo y Atenas aunados, tenemos, ya conocido, pero aquí con plenos detalles, “Surrealist survival kits”, que parte de una idea de Leonora Carrington. Son “colecciones de objetos poéticos, mágicos, oníricos que funcionan simbólicamente, como indicadores de nuestra capacidad de superar los límites de nuestra sustancia individual en la dirección de la total emancipación”. Creados en el encuentro de tres días en Atenas, al final se elaboraron las “instrucciones” para el uso de cada uno de esos grupos de “bártulos de supervivencia”, cuyas fotografías acompañan en el documento de Hydrolith las interpretaciones correspondientes.
No estamos aquí lejos de las recientes indagaciones sobre el objeto realizadas por el grupo surrealista de Madrid, indagaciones a las que se dedica en Hydrolith amplio espacio, con una crónica de los eventos y tres notables textos: el de Noé Ortega sobre los objetos suicidas, el de María Santana y Antonio Ramírez sobre “el objeto inesperado” y el de Vicente García Escudero intentando una taxonomía de los objetos urbanos. Menos el último (y quizás), todos estos textos son ya conocidos, alguno de ellos hasta en inglés. Lo mismo ocurre con los dos ensayos de José Manuel Rojo, con el de Will Alexander, con el de Pierre Petiot, con el de Javier Gálvez y con algunos más. Aunque se entienda el deseo de dar a conocer textos de otras lenguas, una cierta decepción producen tantas repeticiones. De esta manera, hasta comienza uno a aborrecer el internacionalismo surrealista, tan facilitado hoy por la comunicación electrónica. ¿No sería mejor una revista de menos paginación, pero más contundente en su fuerza original?
Más ensayos hay de Rik Lina, Hande Koçak, Richard Misiano Genovese, Paul Bogaers, Jeffrey Karl Bogartte, Parry Harnden, John Barrett Erickson, Michael Löwy... Alguno que otro resulta algo bisoño, cuando no se cita a Sartre sin despotricar de él, se toma en serio a una Louise Bourgeois o se habla de “automatismo estético”. Pero predominan las aportaciones valiosas, como la de Rik Lina sobre el automatismo colectivo (también total o parcialmente conocida), la de Michael Löwy sobre Mariátegui (acercando su honesta reflexión sobre el surrealismo a la que por aquel entonces hacía Walter Benjamin), las de Misiano Genovese sobre sus propias experimentaciones, la de Parry Harnden sobre las resistencias subversivas en internet, la de Jeffrey Karl Bogartte –espléndida– sobre “el método poético” o la de Paul Bogaers sobre la fotografía de los pensamientos. Este último nos da noticia de un libro suyo sobre estas búsquedas insólitas, publicado en 2010: Upset down.
Michael Löwy cita un pasaje de Mariátegui muy interesante: “¿Puede alguien imaginarse, en la occidental, burguesa, decadente Europa, una encuesta sobre el amor? (...) Es necesario un gusto absoluto por el desafío y la provocación para proclamar de manera tan apasionada las exigencias del amor”. He aquí lo que un hombre de la envergadura de José Carlos Mariátegui decía en 1930, y lo cito para que se lo compare con las acusaciones y valoraciones miserables que, desde su confortable atalaya académica post-mayo francés, se le han hecho al surrealismo y a Breton en particular por aquella encuesta, y no digamos por la de la sexualidad. (Sobre esta, cuarenta años después, podrá Maxime Alexandre escribir, con cursivas mías: “Todos los testimonios demostraban nuestra determinación de no separar la sexualidad del amor, en desacuerdo (una vez más) con una tradición sólidamente enraizada en el espíritu de nuestros contemporáneos”.)
Como ya he aludido a los textos de Merl Fluin y Eric Bragg en una nota aparte –el de Merl Fluin muy divertido y el de Eric Bragg, por mucho que plantee cuestiones vitales, desmedido en sus personalizaciones y con un resultado que al menos para mí deja incólume a Mattias Forshage–, solo me queda decir algo acerca del otro largo ensayo de Eric Bragg, también sumamente polémico en su defensa de una ciencia otra. Pero eso ya queda para la próxima ocasión.

El sentido mágico de Malcolm de Chazal

Cubierta de P. J. Morillas Rosa
Revelador de las muchas carencias de la cultura poética española es el hecho de que, hasta el momento, no existiera traducción de ningún libro de Malcolm de Chazal. Recientemente aparecía, en Madrileña de Juegos, Creativos y Literarios, la antología Historia del dodo, pero aún más importante es que, en la misma editora, vea ahora la luz una traducción completa de los 755 breves poemas que componen Sentido mágico.
La traducción la ha hecho, competentemente y con una buena “Introducción a Chazal”, el poeta Pedro José Morillas Rosa, quien, además, aporta al final unas notas aclaratorias a algunos de los poemas, en una de ellas nombrando a Ramón Gómez de la Serna, quien sin duda en la visión de algunas de sus greguerías no estaba muy alejado de Chazal. (Y si he podido considerar a Chazal como uno de los pocos pensadores verdaderamente originales del siglo XX, la clausura de ese arbitrario período me permite ya valorar como su escritor español más genial al hombre que tenía una pluma en cada dedo, la profusión no habiendo sido obstáculo para que se me haya encaramado a tal posición.)
Sentido mágico se publicó en 1957, después de que, en los años 40, André Breton descubriera Sentido plástico, otro de los grandes libros del teórico de la voluptuosidad, en este caso de aforismos y reflexiones deslumbrantes, bien merecedor de otra traducción.
Sentido mágico –escribe Morillas Rosa– “viene a colación al mundo para hablarnos o aún más, para cantarnos la desnudez y no sugerir, sino hacernos ver a golpe y galope de poema que en el origen de nosotros como visionarios está la auténtica verdad del universo”.
El libro será presentado... en una floristería, gran idea que sin duda hubiera entusiasmado al prodigioso artista de Isla Mauricio, tantas veces disertador de las flores, los colores y las mujeres. El propio traductor-poeta ha preparado para ello este breve documento: