Si en el dosier de Kafka y el surrealismo inserté la imagomorfosis de Robert Benayoun, no hice lo mismo con la de Baudelaire en el suyo:
Estas imagomorfosis de Benayoun (un surrealista que pide a gritos una recopilación de sus escritos dispersos) aparecieron en el número inaugural de Le Surréalisme, même, 1956. En el mismo número hay una bella nota de Alain Joubert sobre los indios aucas, que se refiere en realidad a la tribu waorani:
¿Qué ha sido de los waoranis? Lo peor hubiera sido su exterminio o extinción, pero tampoco podíamos hacernos muchas ilusiones: agredidos por sucesivas oleadas evangelizadoras, y con el negocio petrolífero por medio, hoy son sedentarios y dependientes, tan aculturados como para formar parte de los circuitos del siniestro "ecoturismo".
También en este número de Le Surréalisme, même, hay una página dedicada a Fahr-El-Nissa Zeid, quien viene a ser una princesa turca proclive al arte, que en los años 50 vivía entre París y Londres; nacida en 1901, vivió hasta 1991, y de su obra artística hay muchas imágenes en la red. La página de la revista surrealista presenta unas creaciones muy curiosas, anteriores a su inmersión en la abstracción lírica, que es la representada en esas imágenes. En el pasaje de Medio Oriente que le dedica Caleidoscopio surrealista a los turcos, Fahr-El-Nissa Zeid merecía aunque sea la referencia de haberle interesado al grupo bretoniano lo suficiente como para la consagración de esta página.


