martes, 7 de abril de 2026

"Images pilleuses" de Roland Sig

Constelación de los peces, 1983

Hace unos días dábamos noticia de la aparición de una monografía sobre Roland Gil que viene a hacerle justicia plena, valiendo una vez más aquello de que más vale tarde que nunca. Recordemos que se relacionó libremente con André Breton y de modo esporádico con el grupo parisino, no solo porque vivía lejos de París sino por poco gusto hacia la actividad colectiva. No parece que manejara una buena brújula, cuando vemos cómo optó por seguir a Jean Schuster (quien le dedicaría un buen artículo en 1988) y no se aproximó al equipo de Bounoure, aparte lamentar la expulsión de Max Ernst, más que justificada a tenor de aquello en que acabó convertido quien fuera su primera fuente de inspiración como collagista; también lamentaba, aquí tal vez con razón, que en el café se hablara más de jazz y cine que de poesía. Pero esto es ya anecdotario histórico, y carece de relevancia a la hora de lo principal, que es la emergencia de una obra muy singular y olvidada casi por completo.

El corazón crítico de este catálogo con infinidad de ilustraciones es de Patick Lepetit, quien se ha convertido en los últimos años en uno de los mejores estudiosos del surrealismo. Con magisterio, y tras haber enfocado en otros trabajos su prolongada faceta francmasónica, analiza sus collages, su situación en el surrealismo y su obra escrita, concluyendo con la afirmación de que Roland Sig "se inscribe plenamente en el movimiento surrealista". Hay también un estudio de Pierre Dourthe sobre sus collages eróticos y pornográficos, la mayoría de estos de un carácter blasfemo que hubiera puesto en éxtasis a Benjamin Péret, y entre ellos un homenaje a Oscar Panizza y El concilio de amor. Este estudio es seguido del relato erótico inédito "Alberte en tenue lamée la nuit", que iba a llevar ilustraciones de uno de sus amigos, Robert Lagarde. Otras páginas hay suyas, destacando "La comtesse aux images", y al final una cronología, pero la parte del león se la llevan las reproducciones de sus obras, que solía agrupar en series: "decalcomanimágenes", "colorocolages", "erastitudes", "transapariencias", "constelaciones", "Mutus liber", "Alvéolos del sueño", "Las iluminadoras", un brillante alfabeto, etc.

No todos los días se descubre un conjunto tan explosivo como este. Destaquemos además una bella carta-collage a Breton en 1951 (de la que se reproducen algunas de sus... 36 páginas). Breton poseía también un gran manuscrito ilustrado, pero más material procede de los archivos de Annie Le Brun y Radovan Ivsic o ha sido facilitado por su propia familia. En conjunto, un arsenal de collages, dibujos, pinturas, escritos y cartas que convierten este esmerado y hermoso volumen en una fiesta de la poesía y la imaginación.

"El deseo es mi dinamismo-dinamita".


Pedidos: librairie.metamorphoses@gmail.com. Y recordemos que esta librería ya ha publicado dos libros surrealistas extraordinarios: Chimères de Paul Paun (VER) y Tourbillon d'être de Ghérasim Luca (VER).
*
Una de las "iluminadoras" de Roland Gil es Justine, así vista en 1971 y que sumamos a nuestro inventario sadiano: