martes, 23 de noviembre de 2021

Witold Gombrowicz, por Georges Sebbag

El mentalista indomable

Gombrowicz mentaliste es el título de este excelente ensayo de Georges Sebbag, en que se aborda la figura y la obra de uno de los grandes escritores y espíritus del siglo XX.

En 1968, dentro del número 3 de L’Archibras (el de la portada con el teléfono Black Power), se publicaba una entrevista de Sebbag a Gombrowicz seguida de su artículo “La razón errante”, en que reseñaba su última novela, Cosmos, aparecida un año antes. Pero es que ya Sebbag había publicado en 1966, cuando era aún estudiante de filosofía, en Critique, la revista fundada por Georges Bataille, una recensión de sus obras publicadas en lengua francesa. Este interés por Gombrowicz ha tenido continuidad y se remata ahora, cincuenta y cuatro años después, con este libro que hubiera sin duda agradado a Gombrowicz, ya que a la vez que lúcido está por completo exento de esa pedantería que el escritor polaco detestaba.

Lástima que no llegara a buen puerto el proyecto de adaptación cinematográfica de Ferdydurke, evocado por Éric Losfeld en sus memorias. Dirigida por Sebbag, iba a contar como actores estelares con Mimi Parent, Alain Joubert y el propio Losfeld, quien estaba convencido de que aquel iba a ser para él el inicio de una gran carrera cinematográfica...

El repaso a las ideas motores de Gombrowicz se funde con un estudio de cada una de sus novelas, que fueron todas memorables. Como Georges Sebbag es un hombre del surrealismo, y uno de sus mejores estudiosos en el último medio siglo, no deja nunca de señalar las coincidencias de su escritor con este movimientoo, nunca traídas por los pelos. En varias ocasiones, Gombrowicz, que era un admirador de Lautréamont y de Jarry, celebró la pugna del surrealismo contra la Forma, y su interés por los fenómenos de azar objetivo no son desconocidos de cualquier lector de sus novelas. Pero además he aquí esta cita que yo he espigado en el repaso a algunas de sus páginas a que me ha convidado la lectura del libro de Georges Sebbag: “Todo lo que se refiere al sueño me fascina y me excita”. A lo largo de su indagación, Sebbag se apoya también en Roussel y en Trost.

He aquí un estudio que hace revivir al escritor de que se ocupa, lo cual es ave rara in terris. Pero es que además las obras de Gombrowicz han resistido muy bien el paso de los años y resultan hoy tan actuales como en el momento en que aparecieron. Georges Sebbag lo sabe y no deja de salpicar sus páginas de comentarios sobre la sociedad occidental que enlazan con otros libros suyos como Le masochisme quotidien, Le dégoût, le sans goût Le génie du troupeau o Le gâtisme volontaire, cuyos títulos ya son bastante orientativos y hasta no carecen de un cierto sabor gombrowiano.

En fin, la vuelta más esmerada y fértil a un escritor central y genuino, ahora que ya tenemos perspectiva para ver la de charlatanes que dio el siglo XX (no hablemos, por caridad, del presente).

gombrowicz mentaliste






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Esta obra de Georges Sebbag me llevó a repasar las publicaciones que tengo de Gombrowicz. Curiosamente, no encuentro ni una sola de sus novelas, perdidas en la vorágine de los años (alguna por prestarla y un par de ellas porque las leí en Portugal, donde yo me desprendía de los libros una vez acabados, ya que el movimiento constante no me permitía conservarlos). Pero sí tengo su diario (páginas arrancadas, ya que también lo leí en Portugal), su testamento, la embestida genial al Dante, el intercambio de cartas con Dubuffet (quien se queda un par de escalones por debajo de su interlocutor), su curso de filosofía en seis horas y cuarto y la invectiva contra la poesía. Esta última se publicó en Portugal junto a El deshonor de los poetas de Peret: un volumen explosivo, aunque no tanto como el que reunía a Vaché y Cravan, al que me he referido en otra ocasión.

La imagen de Gombrowicz es la de un feroz individualista: en los tiempos que corren hubiera sido de los pocos en negarse a esa monserga fascista hoy ubicua del “bien común” (no otra cosa representa el fascio), en cuyo nombre todos están siempre prestos a sacrificar la libertad individual. Tanto como la pedantería, el “olor a universidad” (la universidad era para él una fábrica de cretinos), los especialistas, las generalizaciones, el objetivismo o la ciencia (cuyo desarrollo significaba para él la muerte y a la que declaró “eterna guerra”), como la patria, los periódicos o la retórica, Gombrowicz detestaba el oscurantista “nosotros”. Actualísima es también su afirmación de que “la mentira permanente nos corroe”, o la consideración de que Europa es “un desierto” (y más aún: “la muerte”). En sus mejores momentos, el tono de las invectivas solo hace pensar en otro implacable: Thomas Bernhard. Yo me he deleitado leyendo de nuevo su burla de Borges y de su literatura sobre la literatura (aunque Gombrowicz reconoce que detesta aún más a quienes rinden culto al pope bonaerense), o las del estructuralismo, el nouveau roman, la filosofía occidental (de la que solo libra a Schopenhauer por haber escapado a las taras del “intelectualismo” y de la debilitación de la sensibilidad), el existencialismo, el marxismo. No conocía o recordaba yo, en cambio, el análisis demoledor a que sometió a Mascolo, un nombre conocido de los surrealistas, y es que Gombrowicz rechazaba con la misma fiereza tanto a los comunistas como a los católicos o a los chovinistas.

¡Qué espíritu tan saludablemente salvaje! Tuvo el valor de definir a la estupidez como “hermana gemela de la inteligencia” (y cómo olvidar su mejor apotegma “Cuanto más inteligente se es, más estúpido”). Y el día que visitó el Louvre lo describió como “uno de los lugares más estúpidos del mundo”. Ungaretti, cuando cayó en sus manos el magnífico panfleto contra Dante, escribió: “El libro de ese polaco sobre Dante es innoble. Es insensato e imbécil haber publicado una calumnia así. Yo lo he roto en mil pedazos y he enviado al diablo esa monstruosidad producida por un cretino”.

¿Quién tiene ya esa altura?  Autor, encima, de cinco novelas extraordinarias, Gombrowicz fue un maestro incomparable, cuya importancia capital Georges Sebbag nos ha vuelto a recordar de la mejor manera posible.

Blog en hibernación

Hoy se cumplen diez años de la apertura de este espacio dedicado al surrealismo. A la vista del espectáculo entristecedor, por no decir bochornoso, que viene dando el surrealismo, a lo que se suma el silencio en que están incurriendo algunos amigos (o que uno creía tales) de quienes antes recibía informaciones y de los que hoy me entero de lo que publican por otras vías, y como para mí no hay pasado si no hay presente, este blog entra en hibernación indefinida.

Lo que más me apena es no seguir divirtiéndome con estas antologías de imágenes, que de paso servían para joder la marrana:

última galería

giorgio agamben

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Martin Stejskal / Zuzana Lazarová


Martin Stejskal, uno de los grandes nombres del surrealismo checo, expone en una galería de Praga, conjuntamente con Zuzana Lazarová.

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La Galería Pstrossova 23, donde transcurre la exposición, advierte: “En relación con la situación epidémica, hay que observar las medidas de higiene y presentar un certificado de vacunación o una prueba negativa para covid-19”.

A estos extremos hemos llegado, por ahora (al principio era solo “un papelito para facilitar los viajes”), y este es la situación del surrealismo en noviembre de 2021. Por “medidas de higiene” se entiende lavarse las manos (de todo lo que está pasando) y llevar puesto un bozal (para ocultar aquello en que cada uno se ha convertido).

galería 34


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Como vemos en las siguientes fotos, los surrealistas checos se lo pasaron pipa en la apertura de su exposición, tras haber presentado su certificado “sanitario”, que margina a cuatro millones y medio de sus compatriotas, aunque ellos demuestren ser buenos ciudadanos preocupados por el BIEN COMÚN. Con la misma preocupación y la misma alegría en el trabajo, otros surrealistas que se han pasado la vida ladrándole al capitalismo, y que a la hora de la verdad han demostrado no ser sino sus mascotas, presentan sus libros y sus revistas o participan en un “encuentro de amigos” provistos de las mascarillas “sanitarias” con que muestran plena obediencia aun a las medidas más estúpidas del Régimen. Y ahora mismo, cuando las sociedades occidentales se han convertido en sociedades fascistas de coartada sanitaria, la tribu surrealista se entretiene contestando bucólicamente a una encuesta sobre... surrealismo y arquitectura. Esto es el surrealismo en noviembre de 2021.





lunes, 15 de noviembre de 2021

“Dreamdew”, n. 28

Nada menos que 28 números lleva ya este precioso boletín onírico. Esta vez ilumina la figura de un artista popular mejicano y sus “alebrijes”, complementando los deliciosos sueños de Remedios Varo traducidos a la lengua de William Blake. Y no falta, por supuesto, la habitual sección de sueños.

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domingo, 14 de noviembre de 2021

“Peculiar Mormyrid” y la reinvención del Viaje


Este es uno de los mejores números de la revista Peculiar Mormyrid, con infinidad de colaboraciones repartidas a lo largo de unas 250 páginas, y sin que ninguna de las verbales se convierta en el típico tostón habitual en otras. Con el reciente número de Alcheringa (Grupo Surrealista de París), brinda una óptima oportunidad de acceder a las fuerzas del surrealismo actual, fértil en indagaciones, propuestas e inventiva.

El volumen se estructura muy bien, en catorce secciones. Con abundantes ilustraciones a todo color, es un placer hojearlo, a distancia brutal de la edición digital (a ver si se les mete en la cabeza a todos que un libro o revista-libro sencillamente no existe).

En las “Preparaciones para el viaje”, Mattias Forshage pasa revista erudita a los viajeros sistemáticos, esporádicos o accidentales del surrealismo: Cramer, Viot, Mary Low, Artaud, Breton, Péret, Benoît, los emigrantes a América, Granell, Tarnaud, Ted Joans, Rik Lina... De Ted Joans no me consta para nada que trabajara en una empresa aérea ni sin duda puso nunca un “selfie”, y no conocer los viajes de Rik Lina no da permiso para cuestionarlos (en su casa de Amsterdam pueden admirarse sus cincuenta cuadernos de dibujos realizados a lo largo de sus dilatados viajes por el mundo). Pero sea como sea, el viaje surrealista queda a años luz del viaje romántico, y no ofrece nada que se pueda comparar ni remotamente al Voyage à Orient de Gérard de Nerval.

Sigue un cuestionario con respuestas del propio Forshage, Jason Abdelhadi, Michèle Bachelet, Steven Cline, Joël Gayraud, Stuart Inman, Juan Carlos Otaño y Christopher K Starr. Hay aquí observaciones muy interesantes y las preguntas están bien planteadas.

Sasha Vlad, movilomanía

La caja de sorpresas sigue con una soberbia colaboración de J. Karl Bogartte, la “movilomanía” de Sasha Vlad (dibujos realizados con el movimiento del autobús en que se viaja), un juego itinerante de The House of Mysticum, una muy fina comunicación de Antonella Gandini y otra de Janice Hathaway (con un divertido poema para acompañar las demostraciones de su viaje fotográfico en la propia casa), los encuentros por Jason Abdelhadi de unos naipes (entre ellos el del Barco Ebrio) dispersos por los alrededores del “Grotesque Nameless Monument” y un breve ensayo de Anthony Redmond que se cierra con unos versos del inmortal Hellhound on my Trail de Robert Johnson.

Es el momento de surgir una diatriba de lo más feroz contra el turismo y el “sistemático desencanto” del mundo llevado a cabo en estas últimas décadas hasta el último rincón del planeta. Todos los párrafos de esa página 89 los marqué con asteriscos e ídem toda la siguiente en general, hasta encontrarme al final con que Massimo Borguese nombra mis viajes portugueses, recorrido el rectángulo rebelde “a la manera de un rabdomante”. Nada puede halagarme y alegrarme más que un piropo a Lusitania fantasma y sus fotografías correspondientes: mis incontables vagabundeos, siempre solitarios y abismados, por la tierra portuguesa, creo que pueden ser un ejemplo de abolición de la contradicción entre viaje interior y viaje exterior, aparte haber sido fuente de la mayor parte de los poemas y relatos que he escrito en los últimos 34 años.

Esta implacable diatriba contra el turismo debe ser ubicada con todos los honores junto al “Manifiesto anti-turístico” de Joaquim Palminha Silva, publicado en el número 73-74 de la revista libertaria portuguesa A Ideia. Aquí antecede a otro de los momentos fuertes de la revista: “Reinventando el espacio (Memorias del agua)”, en que seis maravillosas pinturas de Izabella Ortiz inspiran un texto de Mattias Forshage magnífico como todos los suyos.

Izabella Ortiz, pintura

Los mormíridos elaboran luego unas estupendas tablas sobre los modos de transporte (en forma de encuesta), los viajeros estáticos, los grandes viajeros pre-surrealistas y los juegos surrealistas itinerantes, con sus lugares de celebración. Es otro de los puntos altos de este número, ya que el texto de Jason Abdelhadi cala bastante hondo y se enriquece con un apéndice curiosísimo en que intervienen el dibujante de cómic Rodolphe Töpffer, los circos que recorrían América, un misterioso hombre provisto de un yelmo que le impedía ver y que pretendía recorrer el mundo en 1908 tan solo con un carrito, con la finalidad de encontrar novia, un actor elizabethiano que viajaba danzando, el propio Charles Fourier y los viajes de la Armonía, etc.

Sasha Vlad y Dan Stanciu nos deleitan con seis nuevos capítulos de uno de los libros surrealistas más memorables de los dos últimos decenios: The Parasite of the Azure; he aquí uno de ellos:

Dan Stanciu/Sasha Vlad,
Le parasite de l'azur

En fin, para no ser prolijos (y de nuevo cada lector encontrará sus preferencias), resumiré destacando la sección centrada en el sueño; la dedicada a las islas, los archipiélagos y el surrealismo, en que, aparte la intervención preceptiva del Inner Island Group y el relato verdaderamente excepcional de un viaje  a Sirenusa por el grupo La Sirena (con un estupendo poema colectivo), la introducción nos recuerda la experiencia surrealista de 2017 en la isla de Wight (The archaeology of hope) y nos remite a un documento del grupo surrealista de Estocolmo (We see the sea); el guion de una película por Steven Cline; y un recorrido que consta en los Ghost Paper Archives. Más textos e imágenes hay de Bruno Jacobs, Paul McRandle, Javier Gálvez, Kathleen Fox, David Coulter, Doug Campbell, Vittoria Lion, Erik Vole, Hazel Cline, Guy Girard, Joël Gayraud, Tony Roehrig, Philip Kane, Abegalia, Benedict Keaney, Eugenio Castro, Wade German, Nicholas Alexander Hayes, Aaron Dylan Kearns, etc. Nada hay aquí de relleno ni nada que nos aleje del surrealismo.

Por descontado, cuando se La nombra, nadie habla sin respeto y devoción de la “Pandemia”, aunque Stuart Inmann cita el último libro de Giorgio Agamben (Where are we now?), uno de los pocos pensadores europeos que ha desenmascarado ese nuevo disfraz de Elohim. Por otra parte, hallo insidioso que uno de los colaboradores (carece de importancia cuál) insinúe que viajar sea “una necesidad humana para todos” (nunca me ha gustado eso de “todos”). Poco antes de la aparición del neoElohim, el presidente de España, un deficiente mental (y criminal) dijo, quedándose tan pancho, que el turismo “está inscrito en el ADN humano”, pero yo conocí en las tierras portuguesas de Miranda y Carrazeda seres sublimes (y para mí envidiables), hoy ya en la Tierra de la Verdad, que no salieron jamás de su aldea y de su entorno (lo cual sin duda nunca los acomplejó), por no hablar de los “viajeros sésiles” enumerados en una de las tablas de los mormíridos a que más atrás me refería.

Con diez espléndidos números en su haber, Peculiar Mormyrid expresa un surrealismo vivo y sin concesiones, ya con seis años en el candelero.

pm 10

Doug Campbell, Tormenta sobre Sirenusa, con el castillo de Praga

“There ain’t no such animal”

Haciendo la reseña del número 10 de Peculiar Mormyrid, tomo conocimiento de otro texto polémico, en el blog del grupo, sobre las “componendas” en el surrealismo:

no hay tal animal

sábado, 13 de noviembre de 2021

Cahiers Benjamin Péret n. 10

Jean-Jacques Lebel,
Benjamin Péret abriendo la oreja para escuchar el canto de un pájaro, 1958

Acaba de publicarse el décimo número de los Cahiers Benjamin Péret.

El principal dosier se dedica a las traducciones de Péret a otras lenguas (portuguesa, española, italiana, alemana, inglesa, etc.) y está lleno de curiosidades, no las menores la que ofrece una traductora al persa y las de Samuel Beckett reveladas por Gérard Durozoi. Los otros dosieres se dedican a David Gascoyne y J. H. Matthews, que supieron divulgar a Péret.

La sección de correspondencia da a conocer unas cartas a Westphalen, en que Péret pide ayuda al poeta peruano para su antología de cuentos y leyendas tradicionales.

Los estudios son tres, todos muy interesantes. Jacques Demarcq se ocupa de la antología de poesía surrealista que elaboró Péret y Arturo Schwarz publicó en Milán en 1959. Gérard Durozoi nos descubre las sorprendentes ediciones Kickshaws del tipógrafo John Crombie y Sheila Bourne, que contaron con poemas de Péret. Y Manon Julian ilumina la figura brasileña de Pagu (Patrícia Galvão), que conocemos gracias a Sergio Lima.

En los documentos encontramos al Péret traductor, en este caso del poeta peruano Augusto Lunel, y Hervé Girardin, Gérard Durozoi y Richard Walter homenajean a Jean- Michel Goutier, fallecido hace un año.

Las “Actualidades” recuerdan a Simone Debout, Her de Vries, Bernard Noël y Michel Zimbacca y proceden al habitual registro reseñístico. Es obligatorio señalar aquí la publicación de una muy importante monografía sobre Pieyre de Mandiargues:

visions de mandiargues

Hay reseñas también de Hiémale de Jacques Lacomblez, el primer tomo de los cuentos de Leonora Carrington en traducción francesa,  la monografía de Humphrey Jennings por Michel Remy y Neil Coombs, Les Sans-Culottides de Guy Girard, las cartas de André a Simone Breton, Na zona tórrida do Brasil de Péret en 100/Cabeças, etc.  (En la reseña de esta última se habla de “la calamitosa situación política y sanitaria que reina en Brasil”: por lo visto en Francia se vive en una armonía política y sanitaria digna de Fourier o de Jauja.)

Se cierra este número con un índice de los diez ya publicados. Como siempre, esmero de diseño y felices ilustraciones, de Jean-Jacques Lebel, de Jean-Claude Silbermann, de Guy Roussille, de Aube Breton, de Gilles Ghez, de Alex Januário.

cahier 10

Nuevo libro sobre Cravan

Rémy Ricordeau, autor del excelente film sobre Benjamin Péret en la colección Phares, ha publicado un libro de unas 250 páginas sobre Arthur Cravan, con posfacio de Annie Le Brun:

la terreur des fauves

viernes, 12 de noviembre de 2021

Breton y Oceanía

Natan Schäfer traduce al portugués y dedica palabras (que son ahora mismo de lo más valioso que nos viene del surrealismo) al maravilloso texto con que André Breton presentaba en 1948 una exposición de arte oceánico en París:

oceanía

Uli

Pour sûr tu es un grand dieu / Je t’ai vu de mes yeux comme nul autre / Tu es encore couvert de terre et de sang tu viens de créer / Tu es un vieux paysan qui ne sait rien / Pour te remettre tu as mangé comme un cochon / Tu es couvert de taches d’homme / On voit que tu t’en es fourré jusqu’aux oreilles / Tu n’entends plus / Tu nous reluques d’un fond de coquillage / Ta création te dit haut les mains et tu menaces encore / Tu fais peur tu émerveilles

(Estatuilla de Uli, con el poema de André Breton.)

Uli, en el estudio de André Breton

jueves, 11 de noviembre de 2021

Una respuesta de Guy Girard

Publicamos esta respuesta de Guy Girard a la reciente comunicación de Bruno Jacobs, aunque a partir de esta discusión volveré a la norma de este blog, que era no dar la palabra a voces ajenas.

(Por lo que a mí respecta, en estos momentos en que los Estados, convertidos a un totalitarismo de coartada sanitaria, cancelan las libertades cívicas y acosan y persiguen de manera criminal a amplios sectores de la población, y en que las élites financieras saquean a las clases populares y medias, todas estas cuestiones, aun coincidiendo en la conveniencia de preservar la radicalidad y ausencia de componendas del surrealismo, me resultan completamente inanes. Máximo cuando el surrealismo, por omisión o incluso concordancia plena con la mentira oficial –hay hasta surrealistas “históricos” que en su facebook se permiten burlarse de quienes no reciben el pinchazo que exige el Régimen y que de paso los convierte en productos patentados–, no parece sino apoyar este estado de cosas, como ya señalé recientemente.)


Conferencia de David Nadeau

 Nouveaux concepts en sciences humaines et sociales

À L’UNIVERSITÉ LAVAL

29-31 OCTOBRE 2021 

- David Nadeau, « La civilisation surréaliste », 30 octobre 2021

L’histoire du surréalisme, un mouvement généralement considéré comme dissout par l’historiographie post-moderne, a récemment été réévaluée par les historiens de l’art Steven Harris et Miguel Pérez Corrales. Les travaux de ces chercheurs tendent à démontrer une continuité prolifique de ce mouvement depuis les crises majeures qui l’ont agité dans les années quarante et à la fin des années soixante. En effet, le surréalisme n'a jamais cessé d'associer la transformation révolutionnaire de la société, l'expérience intérieure et la découverte artistique. Son programme est celui de la création d'un nouveau mythe, lequel ne se fixe pas de manière dogmatique dans une forme définitive. L'histoire de l'activité surréaliste forme peut-être elle-même le mythe de la quête, toujours recommencée, d'un nouveau mythe. Publié en 1976 sous la direction du poète Vincent Bounoure, l’ouvrage collectif La civilisation surréaliste marque le début de la période actuelle de l’activité de ce mouvement. Le mythe de la civilisation surréaliste, que l’auteur est le premier spécialiste à mettre de l’avant pour définir la portée de l'activité collective surréaliste de la période récente, est l’expression d’un désir utopique; celui de la résolution des contradictions de la civilisation actuelle par des forces créatrices et révolutionnaires. Autrement dit; la transformation sociale est nécessaire, afin d’abolir le capitalisme et l’État, mais elle doit s’accompagner d’une révolution d’ordre moral et poétique. Par exemple, l’auteur présentera la Sadean-Fourierist Tendency, une société secrète imaginaire créée en 2013 par l’artiste états-unien Craig S Wilson, et qui associe la critique du misérabilisme au projet libertaire de réorientation des relations humaines et de réinvention de soi. Il brossera le portrait d’un groupe d’ésotéristes et de créateurs qui ont été affiliés, dans les années soixante, à la loge maçonnique Thébah et qui ont contribué de manière singulière à une redéfinition surréaliste du rapport au sacré.

la civilización surrealista

Conversaciones con surrealistas portugueses

 

Escada líquida es el título de un volumen en que se recoge una serie de entrevistas realizadas en 1978 a figuras del surrealismo portugués. Lo prefacia con magisterio António Cândido Franco y las entrevistas fueron realizadas por Eduarda Feio y Maria Aurélia Marcelino; no dudan en hablar del “papa del surrealismo” y hasta en llamar “papa del surrealismo portugués” a Mário Cesariny, quien hizo pues bastante bien al rechazar ponerse al aparato. Lamentablemente, era el único que tenía algo que decir sobre el surrealismo, en aquella fecha.

António Risques Pereira no se inmuta con lo de Breton “papa”, y no tiene muchas ganas de hablar, o no tiene nada que contar. Mário-Henrique Leiria está más dicharachero, y en su caso él mismo sanciona lo del “papa”; es más: ni siquiera cree que Breton haya creado el surrealismo porque Heráclito ya era surrealista.

Estas indigencias no se dan en Cruzeiro Seixas, pero tampoco mayores entusiasmos tiene ni produce: es surrealista porque “infelizmente” nunca encontró otra filosofía que le interesara más. Concede, eso sí, que el surrealismo no es un movimiento artístico, sino una ética, con mayúsculas.

Fernando Alves dos Santos se reveló ilocalizable, y Pedro Oom no dice nada, salvo que al surrealismo le den por saco.

escalera líquida

Urge una devolución a los fantasmas del mar

El reciente comunicado de Bruno Jacobs ha levantado la polvareda esperada. Si alguien quiere tener verdadero conocimiento de lo que el surrealismo puede ofrecer hoy de mejor, podría, por ejemplo, acudir al número último de Peculiar Mormyrid (“La invención del viaje”), sin gangas ajenas al surrealismo y sin compromisos espurios, y si quiere tener un ejemplo de todo lo que denuncia Bruno Jacobs, ver este enlace de la llamada Maison André Breton, que todo verdadero viajero del surrealismo debe evitar cuidadosamente. Mejor se la hubieran devuelto a los marineros, que allí se hospedaban, o si no un cortocircuito sería bienvenido.

La galería de vedettes que exhiben sus “currículos” incluye muchos nombres totalmente desconocidos, que no deben tener ni un pelo de surrealistas. Desgraciadamente, se mezclan con ellos los de otros muchos totalmente fiables, al menos hasta ahora.

En los comentarios del blog, con mucha sensatez, Ella Fanon pregunta: “¿Y la cuestión del pase sanitario? ¿Ustedes se imaginan a André Breton presentando un código qr para tomarse un café con sus amigotes?” La respuesta es tan ridícula que no merece ni citarse. Recordemos, porque si no no se entiende nada de esto, que el inmundo Macarrón, quien ahora se prepara para relanzar las centrales nucleares mientras aprieta las limitaciones de su segregacionismo neonazi (aunque sin llegar a los extremos que deseaban los senadores socialistas), firmó el Libro de Honor de esa desdichada Maison.

international exhibition

La vieja normativa nacionalsocialista, actualizada
por Macarrón y sus cómplices de la izquierda y la derecha

domingo, 7 de noviembre de 2021

“Oposición surrealista”

Aunque esta página es principalmente informativa, siempre hemos defendido aquí la existencia de un surrealismo surrealista, sin ganga ajena, así como su firmeza a la hora de rechazar compromisos con el establishment cultural o político. Esta declaración de Bruno Jacobs va en el segundo sentido y es una importante llamada a la reflexión.



martes, 2 de noviembre de 2021

Michèle Bachelet, Sylwia Chrostowska, Katrin Backes, Toyen...

Las noticias del grupo surrealista parisino comienzan con esta exposición en curso de Michèle Bachelet, segunda que ella realiza:


En el número 2 de Alcheringa se da noticia de algunas publicaciones que se nos han escapado. Para empezar, esta narración de Sylwia Chrostowska:
Y de Sylvain Tanquerel y Katrin Backes esta colaboración en la revista Des Pays Habitables:

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No sé si he recomendado ya este documental sobre Toyen, que acompaña su exposición itinerante. Es valioso porque quien toma la palabra es Bertrand Schmitt. La exposición, además, está organizada nada menos que por Annie Le Brun y Anna Pravdová.
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Infosurr lanza a la vez dos números, el 151 y el 152, que reseñaré a mi vuelta de la playa del Roque de las Bodegas:


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Muy importante publicación de los poemas de Jean-Claude Barbé, editado por Pierre Vandrepote (lo que le da garantías) e incluyendo sus cartas a André Breton. Personalidad esquiva, al fin podemos acceder a él de manera global. Hoy me limito a anunciar la aparición del libro.

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Avalancha de estudios sobre el surrealismo, donde participa todo quisque: 

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Cuando la Dictadura Global se prepara ya para concluir su II Año Triunfal, a los pocos que hemos dicho NO al autoengaño nos ha servido la experiencia no solo para la revelación de los esclavos menos predecibles, sino para la de los HorsePower también menos predecibles. Aquí tenemos a uno de ellos, que con sus siniestras declaraciones solo consigue arrojar sombras sobre toda su trayectoria (y ni siquiera le concedemos a este cerdo el beneficio de que pueda estar ya a los 92 años medio podrido en vida):

Anne-Marie Castelain

Aunque no asociada al surrealismo, Anne-Marie Castelain fue una excelente artista que recibió el apoyo de Édouard Jaguer y su movimiento Phases. De la exposición celebrada en septiembre surge ahora un bello catálogo.


Benjamin Péret y las supersticiones

Tras ver las fotos supersticiosas de Javier Gálvez y Bruno Jacobs, busqué el artículo de Benjamin Péret, que viene a estar en el catálogo de la exposición de 1947, como apoyo de la famosa Sala de Superstición diseñada genialmente por Frederik Kiesler.

El artículo es extraordinario, tal y como yo lo recordaba (aunque, no sé por qué, creía que su título era “Elogio de las supersticiones populares”). Péret ataca la visión del “hombre positivo”, clasifica las supersticiones, a las que une la “conciencia poética del mundo”, y al final pone ejemplos de nuevas supersticiones, con su natural espíritu subversivo. Estas páginas, que extraigo de sus obras completas, merecen traerse ahora a colación, tras el resurgir en Cádiz del bello espíritu supersticioso.