lunes, 9 de abril de 2012

François Leperlier

François Leperlier es sobre todo conocido en el territorio surrealista por sus admirables libros sobre Claude Cahun (1999 y 2006) y por su edición de los escritos de Magloire-Saint-Aude, establecidos y presentados en 1998. Además, uno de sus libros de poemas, La dédicace intégrale (1986), fue ilustrado por Robert Lagarde, y otro, Édifices de mélancolie (1993), por Jorge Camacho. Sus restantes poemarios lo revelan tan fino poeta como ensayista, lo que no hace sino confirmar el que hoy describimos, Attraction, editado hace tres meses.
En esta ocasión, el ilustrador es el pintor, cineasta, grafista y escenógrafo Jean-Pierre Hamon, con siete planchas gráficas que, situadas entre algunas de las páginas de los poemas, se transparentan sobre ellos. Son en total 27 poemas en prosa, de los que vemos aquí “El campo de visión”:


Edificios de melancolía, editado en 1993, se abría con una cita del alquimista de leyenda Basilio Valentín: “Oh comienzo del primer comienzo considera el fin. Oh fin último examina el comienzo”. Diez pequeños dibujos de otro alquimista, Jorge Camacho, ocupaban las páginas pares, pero antes de ellos abría el libro el más espectacular, que aquí unimos al poema “Oratoria”:


Leperlier se dio a conocer al surrealismo en el n. 3 del Bulletin de Liaison Surréaliste, julio de 1971, cuando envió desde Caen, junto a tres amigos, una animosa carta bien titulada “Saque de centro” (“Coup de envoi”), que respondió Vincent Bounoure mostrando sus salvedades dentro de una aquiescencia de conjunto. Los cuatro jóvenes interesados en el surrealismo –en un momento en que algunos lo consideraban una aventura finiquitada– apelaban, sin ir más lejos, a “la constitución de un verdadero movimiento surrealista internacional”. Ya en los años 90, Leperlier dirigió la revista Le Cerceau, donde iba publicando unas “Asiduidades” siempre sagaces y jugosas. Los otros “instigadores” fueron Alain Joubert, Nicole Espagnol, François-René Simon, Anne-Marie Beeckman, Pierre Peuchmaurd y Véronique  Leblond, solo rompiéndose este anillo, que tanto brillaba en aquellos tiempos particularmente desérticos, tras 17 números, y por motivos no sabemos si más circunstanciales que esenciales.
“Nunca se ha visto nada, nunca se ha vivido nada antes de haber imaginado”.

“Mélusine” y el libro surrealista


El n. XXXII de la revista Mélusine (Cahiers du Centre de Recherche sur le Surréalisme), que dirige desde el año1980 Henri Béhar, lleva por título À belles mains. Livre surréaliste. Livre d’artiste. Recordemos que el n. IV, publicado en 1982, ya se ocupaba de Le livre surréaliste.
Desde el punto de vista surrealista, el trabajo más importante es el de Sergio Lima sobre el libro-objeto, trabajo firmado en 2010 y cuyo título es una conocida frase de André Breton: “Toute épave à portée de nos mains doit être considérée comme un précipité de notre désir”. En la parte final, Sergio Lima llama la atención sobre la importancia de los “cuadernos de poesía” Menú, que edita en Cuenca Juan Carlos Valera, para concluir con estas palabras: “El libro-objeto es el anti-libro. Libro-objeto o no-libro. El libro-objeto, como el arte mágico, es el resultado de los principios mágicos, de la libre asociación y del pensamiento por analogía, del proceso delirante que lo constituye. El libro-objeto es una explosión. Es la expresión de una visión otra. Es deseo deseante, puerta batiente. Así, el libro objeto es el objeto de deseo. Es lo prohibido. Y continúa siéndolo durante sus más altos vuelos”.
La introducción de este número la hace Elza Adamowicz, quien traza unas acertadas “aproximaciones metodológicas al libro surrealista”. Hay trabajos, evidentemente muy desiguales en calidad y en interés, sobre las ediciones GLM de las Obras completas de Lautréamont, sobre las colaboraciones entre Max Ernst y Paul Éluard, sobre las fotos de La femme visible de Man Ray, sobre Facile (Éluard/Man Ray), sobre Fata Morgana (Breton/Lam), sobre los libros objetos del canadiense Roland Guiguère, sobre Dons de féminines de Valentine Penrose, sobre las colaboraciones de Toyen con Annie Le Brun y Radovan Ivsic, sobre el Logbook de Christian Dotremont, sobre los libros de Gisèle Prassinos, sobre la obra del belga Marcel Broodthaers, sobre el poema de Pieyre de Mandiargues con litografías de Bona Les variations citadines (una de las cuales vemos en la portada de la revista, que aquí reproducimos), etc.
En el capítulo “Variété” hay artículos que se ocupan de Gellu Naum y Michel Carrouges, y en el de “Documents” de Nicolas Calas, Wols, René Crevel y la correspondencia entre André Breton y Maurice Fourré (1949-1955). De todos ellos hemos de destacar el de Stephen Steele sobre la gira de Crevel a fines de 1926 por Inglaterra (Londres, Cambridge, Oxford), para leer L’esprit contre la raison. En efecto, desconocíamos este viaje creveliano, que sin duda hay que anotar con fuerza en la lista de antecedentes más importantes de la eclosión surrealista británica de 1936.

Breve

Otro nauseabundo libro sobre André Breton acaba de publicarse. Se titula André Breton ou la hantise de l’absolu, y lo firma Jean Paul Török, de quien se nos dice que escribía en Positif y hasta había sido amigo de algunos surrealistas. No estamos para leer basura, está claro, y cualquiera que hojee este blog lo sabe. Pero sí que nos es grato señalar una buena, estupenda zurra suministrada por Dominique Rabourdin, disponible en la página www.arcane-17.com. En la misma página, también a la derecha, hay una conexión al encuentro radiofónico Breton-Péret-Ponge, bien más interesante, sin duda, que los eructos del tal Török.

miércoles, 4 de abril de 2012

Actualización de las “Adiciones y correcciones”

Hemos actualizado hoy miércoles –Y NO EL PASADO LUNES– el capítulo de adiciones y correcciones a Caleidoscopio surrealista, que el lector tiene en la columna de la derecha. Hay numerosas adiciones, sin que estén todas, ya que otras muchas son de simple enriquecimiento informativo. La primera edición de esta obra, como ya hemos señalado, es ante todo ensayística, en la esperanza de publicar en 2016 un volumen definitivo –en lo que se refiere, claro, a mi trabajo, ya que el surrealismo continuará siempre su singladura, que ahora mismo es muy rica, como muestran muchas notas de este blog, tales las relativas a los recientes eventos de Praga y Pensilvania, al grupo Slag, a la revista Debout sur l’oeuf, etc., etc.
Caleidoscopio surrealista está a punto –o al menos eso nos dicen– de recibir una edición digital, a cargo de la Casa del Libro. Hemos podido corregir una serie de erratas, pero no, en cambio, modificar la maquetación. Las correcciones en la edición digital están apuntadas en la presente actualización.

lunes, 2 de abril de 2012

“Other air”: Dos décadas de surrealismo checo-eslovaco (2)


Tal vez sea el tercer capítulo, titulado “La primavera”, el más rico de Other air. Se abre con Svankmajer introduciendo sus “objetos magmáticos”:
“The most auhentic works are undeniably those that come closer to the work of nature. Each conscious intervention by human hand is at the expense of this authenticity. For this reason, works of genuine authenticity are automatic texts, mediumistic, spiritist drawings, found objects (readymade), dream objects, certain fetishes of primitive societies, but above all the artwork of nature itself: roots, cave stalactites, rock formations, the fantastic drawings of agates, butterflies, beetles, animals in general, bones, conchs, etc. The power of authenticity is in no doubt here. Though we might avail ourselves of all this in our own work, the imitation of nature is not allowed us.– There is still one path: incorporate into the creative process the capacity of nature, its power and imagination. This is called objective chance.– For objective chance to function it must provoke, go against the stream. This is what I did with my magmatic objects”.
Más adelante, Svankmajer se ocupa del vocabulario táctil, y luego del dibujo automático y mediúmnico. Sobre este último, escribe en su flamante y espléndida obra Le surréalisme. Parcours souterrain Patrick Lepetit: “Los surrealistas checos, a principios del siglo XXI, se han lanzado, bajo el impulso de Alena Nadvornikova y de los Svankmajer en la producción de dibujos mediúmnicos, reencontrando así la muy antigua tradición espiritista de la Bohemia y de la Moravia. Bello ejemplo de permanencia de las interrogaciones surrealistas...” Encontramos aquí notas sobre los dibujos de Alena Nadvornikova (y sus pinturas), así como de Bill Howe, del grupo de Leeds. Ambos, por los demás, hablan de su propia actividad. En esta dirección crítica, Dryje aborda la poesía de Kristyna Zackova y Dryje y Solarikel cine de David Jarab. Del versátil Dryje he de destacar sobremanera sus asombrosas visiones arenosas, realizadas en 1999 y 2002, con varias muestras en las páginas 99, 173 y 183, la última un extraordinario “Homage to Picabia”:


Del juego colectivo “Antes y después” –con dos imágenes entre las que hay que llenar la historia intermedia–, presentado por  Sasha Vlad y Dan Stanciu, tenemos una pequeña muestra. Otro juego es el de las “Estaciones surrealistas de la cruz”, intervenciones de trece miembros de grupo en imágenes de nichos religiosos.
El humor reina en “El sueño del ataúd cantante”. Petra Mandel sueña con un instrumento musical: un ataúd con unas cuerdas de guitarra sobre la tapa y una ventanilla abierta de tal modo que permita a quien estuviera dentro cantar y hacer sonar las cuerdas, como una especie de arpa eólica surrealista. Johannes Bergmark no solo realiza el objeto sino que se mete dentro y se pone a cantar y berrear:


De Bergmark hay también, en la primera parte, una “escultura onírica”. Otros sueños, pero de sabor esotérico, originan pinturas, de Martin Stejskal y de Lucie Hruskova. El humor absoluto reina también en un sueño de Sasha Vlad. Victor y Théodore Brauner han vuelto de Bucarest y traen con ellos una capa hecha de clips. Sasha Vlad se hace una, y aquí lo vemos en una foto memorable:


Otro de los platos fuertes es el homenaje al poeta romántico checo Macha, aquí el grupo prolongando el entusiasmo que por esta figura tuvieron tanto Styrsky como Toyen, quienes ilustraron libros suyos, Styrsky incluso inspirándose en él para algunos de sus sueños. Realizan este homenaje de 2007 los Svankmajer, Roman Kubik y Martin Stejskal:


“The spring” lo cierra otro extenso ensayo, en este caso de Dryje. Se trata de una excursión crítica por la obra de los componentes principales del grupo, a partir de la distinción hecha por Karel Teige entre automatismo de visión y automatismo de creación. Anotaré que me es agradable ver coincidir a Frantisek Dryje conmigo en la perfecta puntualización que hace a las tonterías críticas del por otra parte maravilloso libro que en 2003 se publicó sobre nuestro amado Karol Baron.
Llegamos así al último capítulo, “El relámpago”, con collages eróticos de Albert Marencin, fotocollages de Ludvik Svab (combinando azarosamente en una foto varios fotogramas de diversas películas), un dossier sobre ventanas y defenestraciones (evocando, cómo no, el fundacional “Hay un hombre cortado en dos por la ventana” de André Breton), un divertido poema en homenaje a Arp y un ejemplo de “poema interminable” por Joseph Janda, notas sobre Kathleen Fox, Jakub Effenberger(de quien hay espléndidas fotos a los largo del libro), Josef Janda, Eva Svankmajerova, Ludvik Svab, Ody Saban, Frantisek Dryje (en tanto poeta), etc. Como cierre, Ludvik Svab brinda un lúcido apunte ensayístico: “Exento de cualquier preocupación estética o moral”.
Este catálogo es imprescindible, tanto para conocer la actividad del grupo surrealista checo y eslovaco en las dos últimas décadas como para su historiografía, ya que en las páginas finales se describe la cronología de dicha actividad desde 1990 a 2011, con un inventario de exposiciones, revistas, juegos colectivos y todo tipo de eventos. Un catalogo como este, en tanto manifestación de un grupo en plena acción surrealista, si lo unimos a otras publicaciones y a muchas noticias que hemos ido registrando a lo largo de estos últimos meses, demuestra fehacientemente la plena vitalidad del surrealismo.

Breves

Muy lúcido, incluso ejemplar, nos parece el documento “Surrealism is Revolutionary”, recientemente firmado por Paul Cowdell, Merl Fluin, Mattias Forshage, Aniano Henrique, Patrick Hourihan, Vangelis Koutalis, Josie Malinowski y Wendy Risteska (SLAG ~ Surrealist London Action Group), como continuación al que publicamos hace dos semanas (“Poaching Durruti’s Egg”). Remitimos de nuevo al blog correspondiente:
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Una muy notable obra ensayística sobre el surrealismo acaba de publicar Patrick Lepetit: Le surréalisme. Parcours souterrain, con nota inicial de Bernard Roger. Lepetit había publicado en 2008 un librito titulado Surréalisme et ésotérisme, que ahora desarrolla a lo largo de más de 300 páginas de enormes párrafos, y manejando las más variadas referencias bibliográficas, que van de los orígenes del movimiento surrealista hasta hoy mismo. Es esta una obra seria y sólida, de verdadera envergadura. He aquí las materias que va tratando, para que el lector se haga una idea: “Surrealismo y liberación del espíritu”, “Surrealismo y sagrado”, “Surrealismo y laberinto mental”, “Surrealismo y adivinación”, “Surrealismo y astrología”, “Surrealismo y romanticismo negro”, “Surrealismo y celtismo”, “Surrealismo y alquimia”, “Surrealismo y magia”, “Surrealismo, francmasonería y... vudú”, “Surrealismo y gnosticismo”, “Surrealismo y tradiciones”, “Surrealismo y mito”.
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Henri Béhar coordina el volumen Guide du Paris des surréalistes, recién salido de las prensas. Se centra la guía, con mapas, en el París de Louis Aragon, André Breton, René Crevel, Robert Desnos, Jacques Prévert y Philippe Soupault, y por tanto, suponemos, en los años 20/30.
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Un nuevo dvd de Fabrice Maze, con duración de 86’, está dedicado a Wifredo Lam: Wifredo Lam: au carrefour des mondes (1902-1946). Recordemos que ya han salido en la colección Phares otros de Yves Tanguy, André Breton Yves Elléouët, Marcel Duchamp, André Breton, Allan Glass y Robert Desnos.
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El grupo surrealista chileno Derrame organiza en Providencia un acto de homenaje a André Breton: “La travesía invisible: André Breton 1896-1966”, que tendrá lugar el 4 de abril.
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Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores acaba de publicar en España los Escritos de Marcel Duchamp, edición basada en la de Flammarion 2008.

Nuevas historias extraordinarias de Sarane Alexandrian


Es un placer reencontrarnos con el Sarane Alexandrian de siempre, dos años y medio después de su ausencia física. De él podemos decir lo que él dijo de Leo Malet, en “Un surrealista no ha muerto”: que “reaparecerá cualquier día, aquí o en otra parte”. No en vano el título de estas once “Historias extraordinarias”, publicadas en Éditinter Rafael de Surtis, es L’impossible est un jeu.
Hablamos de “nuevas historias extraordinarias” porque Alexandrian ya nos había brindado numerosos relatos extraordinarios, en los que hace el realismo bancarrota, tanto en sus novelas como en los deliciosos 60 sujets de romans au goût du jour et de la nuit, verdadero tour-de-force que publicó en el año 2000.
Uno de los relatos más insólitos del libro es el titulado “Las consultas del doctor Frangomate”, especialista de la “lectoterapia”. A uno de sus pacientes le receta, para curar su indigestión cerebral, los cuentos “ultramodernos” del propio Alexandrian, ya que contienen tres ingredientes muy activos de la “química intelectual”: la “parisina”, el “humor negro” y la “meta-ironía” duchampiana (“el arte de burlarse fríamente de todo, no pareciendo que uno se burla de todo”). La combinación de estos ingredientes daba sin duda el “noa noa” no solo de sus cuentos y hasta de todo lo que escribía Alexandrian, sino de su propia persona, vigorosamente presente en este conjunto de relatos.
El doctor Gildas Frangomate –evocador y superador del doctor Inverosímil de Ramón Gómez de la Serna– recibe por las noches y con cita previa. Puede recetar poemas de Hugo, de Reverdy o de Michaux, los retratos de los héroes de Verne, Los 120 días de Sodoma, “La idea fija” de Valéry y un largo etcétera. Se burla despiadadamente de sus enemigos, los universitarios y los críticos literarios, con sus criterios ridículos, como el del estilo o el de las “generaciones”. Hay también lecturas perniciosas. Así, “Karl Marx, incluso con solo hojearlo, provoca un estreñimiento intelectual pertinaz, que solo cesa cuando se hace una cura de Fourier”; “La náusea de Sartre es un vomitivo más eficaz que la ipecacuana. Es también un abortivo poderoso, muy recomendable para las interrupciones voluntarias de embarazo. Basta que una mujer en cinta lea el pasaje en que Roquentin toma conciencia de la «viscosidad» de la existencia, para abortar a causa de las contradicciones operadas sobre su matriz por esa evocación lamentable”. ¿Y qué decir de los libros soporíferos, o sea, de la inmensa mayoría de los libros que edita la humanidad desde el trágico invento de la imprenta? Que es preciso tener muchísimo cuidado con ellos: “Los libros soporíferos son innumerables, pero no hay que exceder la prescripción médica. Tres páginas de no importa qué novela de Marguerite Yourcenar bastan para dormir a quien sufra de insomnio, pero cuatro páginas lo embrutecen para siempre. Y si uno se lee la novela entera, corre el peligro de no despertar jamás”.
A la altura de esta historia se sitúa “El mejor de la clase”, sobre un pobre profesor enviado a un zoo universitario para darle clases a unos monos. Un colega le ha dicho que cuánto mejor sería enseñarle a callar a los monos que hablan lenguas humanas en la ciudad, pero no hay elección. En el aula, el barullo es enorme, ya que poco interés muestran sus alumnos por entender la poesía de Saint-John Perse. Todos comen en clase, eructan, se masturban y, como la clase es mixta, hasta las hembras invitan a los machos a coitos rápidos, recibiendo, en celos especiales, hasta a tres o a cuatro enamorados. En fin: una “anarquía irreductible”, máxime cuando al fondo hay siete ruidosos gorilas (uno de los cuales mide 2 metros y pesa 250 kilos). Pero avanzado el curso, se incorpora un mono zagüí que, para salvación del sufrido maestro, se le acerca para decirle que él ama a “Chain-Chonn Perche”.
“Los insulares insólitos” nos lleva a una isla poblada de centauros. El personaje principal practica el “arte efímero”, pintando sobre la tierra y fotografiando lo pintado, para luego exponerlo en Europa, del mismo modo que anteriormente dibujaba con tizas de colores sobre trozos de pizarra. Al encontrarse con el primer centauro, lo fotografía, pero este reacciona pateándolo. En un vídeo que circula ahora por la red, vemos a un horroroso occidental, bien provisto de toda su cacharrería tecnológica, encontrarse, allá por los años 70, con una tribu de la selva que, para su felicidad, no había visto jamás a un blanco. Por desgracia, en vez de patear al europeo –o, mejor, comérselo–, lo reciben con curiosidad y hasta acaban engatusados con sus porquerías industriales. En “Los insulares insólitos”, uno de los centauros se lleva a una de las muchachas –satisfecha con su rapto–, para acabar repudiándola por estar demasiado mal hecha. Volverá preñada, y el protagonista se pone a especular con los beneficios que podrá sacar de su descendencia una vez vuelvan a la civilización. Uno de los mejores momentos del relato es el de la borrachera de los centauros, acompañada de coitos, “algo no visto en los vestigios del arte griego”.
En “El rapto de la Gioconda”, tanto la figura de esta como los personajes de La embarcación para Citérea de Watteau desaparecen se sus cuadros, y es que, a causa de sus cuerpos fluidos, impalpables y no diáfanos, los personajes de los cuadros se animan (algo en cambio imposible para las estatuas, a causa de su material compacto).
En “El séptimo cielo”, el tanatófono nos pone en comunicación con los muertos, dialogando su inventor con el mismísimo Napoleón, o más bien recibiendo órdenes suyas. Swedenborg es aquí nombrado, como en otras páginas Paracelso, Papus, Saint-Simon, Toussenel, el quiromántico Desbarolles, o no fuera Alexandrian uno de los grandes conocedores del pensamiento oculto, que irriga muchas de sus creaciones y reflexiones.
Otras historias muy disfrutables son “El rey de las abejas”, sobre un suero que permite la transformación en abeja durante un tiempo, y “El asunto del Máscara de Hierro”, donde un lector sonado le atribuye a Alexandrian obras consagradas de la literatura, como En busca del tiempo perdido o Madame Bovary.
L’impossible est un jeu lleva un extenso prólogo de Christophe Dauphin, el gran especialista y devoto discípulo de Alexandrian, y una fina nota final de Dominique Sanda, escrita mientras contemplaba el “Rebis” de Maurice Baskine. En portada, la pintura Inventario de los objetos bizarros (2011), obra de Ljuba, uno de los artistas amigos de Alexandrian.