lunes, 20 de febrero de 2012

Un “Noa Noa” desconocido


El n.8 de los “Noa Noa” no lo distribuyó Cesariny, porque, como explica a lápiz, se perdió la leyenda del mausoleo fotografiado. Ahora yo he colocado la foto al dorso, tal y como se la envié a Cesariny.
Esto fue con una amiga en un cementerio madrileño que ya ni recuerdo. Había otra foto muy superior, en que ella trepa al crucificado, levantando una de sus piernas, para besarlo apasionadamente. En ese lúdico día, me saqué una dentro de una tumba familiar ya abierta, fumando cachimba y con rostro sonriente: claro que se trataba de un homenaje a la célebre foto de Jean Benoît.
Cesariny me escribía hablándome de publicar mis fotos portuguesas en Assírio & Alvim: “Seria muito bom”. Y me explicaba: “El «Jesús mío en vos confío» plus «Surrealismo» no quedó bien en el Noa-Noa que hice con él. Por eso no lo envié ni distribuí. Falta la inscripción, preciosa!, debajo. Por lo que, como ya le diré, va a ilustrar una prosa de porrazo bravo a la colonización y «cristianización» española de México, con una nota al pie diciendo: «Válido, en más ordinario, para la ocupación portuguesa en África, América y Oriente»”.
La foto “Surrealismo” la hice en la Costa Nova do Prado (Aveiro), donde las olas dejaban aisladas sobre la arena bellas formas de espuma. Luego hice otras fotos similares en la playa de Buarcos, pequeña y bonita población pesquera de la costa de Coimbra, jugando con la portada de la edición española de La clé des champs de André Breton, fotos que presento aquí:


Lo más sobresaliente de esta serie es el hecho de anunciar la llegada, 20 años después, a Buarcos, de Rik Lina, una de las figuras claves del surrealismo en los últimos tiempos. Por no decir la constitución –con Lina, Miguel de Carvalho, Seixas Peixoto y João Rasteiro– de la Cabo Mondego Section of Portuguese Surrealism –el Cabo Mondego, extremo de la Serra da Boa Viagem, abrigando el caserío de Buarcos.

Chassé-croisé Dada-Surréaliste 1916-1969


Con motivo de la exposición así titulada, se ha publicado un bello catálogo. La exposición se celebra, del 15 de enero al 1 de julio, en el Espace d’Art Contemporain Fernet Branca de Saint-Louis (Alsacia), y la organizan Georges Sebbag y Auguste Vonville. El catálogo reproduce muchas de las obras de Memorabilia, el extraordinario libro de Sebbag, quien ahora las comenta sucintamente, aportando además útiles fichas de cada artista. Reproducimos la contraportada, que nos da idea perfecta del contenido del catálogo tanto como del objetivo de la exposición: “un collage reuniendo y enlazando 200 cuadros, fotografías y esculturas, concebidos por 100 artistas surrealistas, dadas o emparentados”, resultando de ello“un formidable collage vivo y detonante”.

lunes, 13 de febrero de 2012

“Noa Noa” n. 7: Laurens Vancrevel



No podían faltar, entre las muchas conexiones internacionales de Mário Cesariny, los dos paladines del surrealismo en los Países Bajos, o sea Her de Vries y Laurens Vancrevel, quienes aún hoy se mantienen en la cresta de la ola del movimiento.
El surrealismo portugués, por los condicionamientos sobre todo políticos que sufría, se mantuvo en una experiencia más bien insular hasta que se produjo el contacto con Sergio Lima y la consecuente participación de los portugueses en la XIII Exposición Internacional del Surrealismo, celebrada en 1967 en la ciudad de São Paulo. En la revista correspondiente, o sea el capital n. 1 de A Phala, encontramos textos e ilustraciones de Cesariny, Cruzeiro Seixas, António Maria Lisboa, Antonio José Forte y Mário Henrique Leiria.
En 1971, Mário Cesariny aparece por vez primera en Brumes Blondes, concretamente, con un poema y una pintura (provista de una cita de Rimbaud), en el n. 3 de la II serie. En el n. 5 hay un cadáver exquisito hecho en el avión hacia Amsterdam con Laurens y Frida Vancrevel, en el 6 un poema y en el 7, abriendo la revista, el extenso poema a Breyten Breytenbach, encarcelado por el gobierno racista surafricano; este virulento poema lo firma Cesariny el 11 de noviembre de 1975, para celebrar la caída del régimen colonialista portugués (“diles que hay aquí en Portugal un hombre / que lloró de alegría / la medianoche del 11 de noviembre de 1975 / al ver por fin abatido el Reino Cadavérico de la dictadura portuguesa en África”). Por cierto que la portada de este número es la que publicamos hace siete días, con dibujo de Renzo Margonari.
En 1976, la revista surrealista que animaba John Lyle en Inglaterra, TransformaCtion, comienza a publicar “Góngora por cábala fonética”, lúdica experimentación hecha a partir de un soneto de Góngora. Pero dejemos que nos lo relate el propio Cesariny, en el índice de Primavera autónoma das estradas:
 “1973-1976. Peter Foster Marr inicia, vertiendo para el inglés, sin recurso al diccionario, por el sistema de cábala, o paranoia fonética, el soneto de Góngora. Mário Cesariny, por el sistema que se continuará, pone en portugués el traslado de P. F. Marr. Arnost Budik vierte para checoeslovaco la versión de Mário Cesariny. John Lyle revierte para el inglés la versión de Mário Cesariny. Laurens Vancrevel vierte para neerlandés la traducción de Arnost Budik. José Francisco Aranda pone en español la versión de Laurens Vancrevel. Jean-Clarence Lambert pone en francés la versión de J. F. Aranda, mientras que Pierre Dhainaut vierte, «en estilo antiguo», la versión de Mário Cesariny y Kent Smith retrovierte para el inglés la versión neerlandesa de Laurens Vancrevel”.
Tal vez no sea preciso decir que todas las versiones que logramos entender superan el lamentable soneto de Góngora, sobre “la brevedad engañosa de la vida”, ridículamente tópico y amanerado.
En el mismo año, Mário Cesariny y Laurens Vancrevel dibujan un cadáver exquisito con Ted Joans que se publica en el catálogo de la exposición surrealista internacional de Chicago. No está hecho entonces, ya que abajo lleva la fecha de 13-8-72:


Un año antes, en el n. 5 del Bulletin de Liaison Surréaliste, Laurens Vancrevel había publicado “Quinta mansión”, dedicado a Ted Joans, con referencia final a su rinoceronte y debajo la bestia totémica de Ted Joans dibujada por él mismo, y conteniendo la palabra “Surrealisim”:


1977 es un año clave, ya que Cesariny publica sus Textos de afirmação e de combate do movimento surrealista mundial, en los que, por supuesto, hay un importante “Dossier Amsterdam”. Este dossier comienza con el manifiesto fundacional de Her de Vries “Estado actual de las cosas” (1959) y sigue con “Condiciones de lucha” (1960) y “El rayo invisible” (1968) de Vancrevel. En este último leemos: “El surrealismo es ante todo un ataque contra los sistemas que obstaculizan la conciencia, como el racionalismo, el utilitarismo, el dogmatismo, fundados todos en ficciones que justifican lo que de hecho es detestable en la vida. Tales sistemas lo sacrifican todo, incluyendo el hombre, a una abstracción, llámese orden pública, mundo libre, bienestar general o bienestar de la humanidad, civilización cristiana o progreso técnico” (y sobre esto último: “el surrealismo niega el mito del desarrollo y del progreso”). Cierra este dossier un texto del propio Vancrevel contra la antología de la poesía surrealista portuguesa realizada por António Tabucchi, tomado del n. 2 de la revista Gradiva (1971). Las ilustraciones son de Rik Lina, Schlechter Duvall, Moesman, Tonny, Van Leusden y Her de Vries, más las portadas del último número de Brumes Blondes y de la traducción neerlandesa de Au château d’Argol de Julien Gracq, con ilustración de Raul Perez (1976). Y además, tenemos esta foto en que aparecen los dos amigos junto a Frida Vancrevel, datada en 1973:


En este año 77, Cesariny hace también la portada del número especial de Brumes Blondes “Coquille blanche”. En 1981, Laurens Vancrevel le dedica un poema, incluido luego en Het onzichtbare leven (La vida invisible), la recopilación de poemas de Vancrevel publicada por Brumes Blondes en 2009 y que recoge sus versos de 1960 a 2008 –y entre ellos, en la página 165, el que tradujo Cesariny para este “Noa Noa”. En 1984, Vancrevel no puede faltar en la gran exposición surrealista del Teatro Ibérico de Lisboa, y lo hace con poemas en su riquísimo catálogo, dedicados a algunos compañeros de ruta: Philip West, Jörg Remé, Rik Lina, Raul Perez y Mário Cesariny, para este el inédito “Remolino” (“bajo un chispear de azulejos /  el sueño escala la ciudad / de piedra de remolino // y soltando todas las anclas / entra en tu paraíso / entre perro infernal y gato celeste”).
Ya en los años 90, este tándem luso-holandés organiza la encuesta sobre André Breton que aparecerá en el n. 6 de la revista surrealista madrileña Salamandra (1993). Y así llegamos a la década pasada, con la III serie de Brumes Blondes, donde hay de Cesariny poemas, collages (uno de frases tomadas de periódicos, muy conocido, y el “Homenaje a Erik Satie”) y este aforismo: “El acto de amor es la escena misma del cadáver exquisito: es también la única escena donde la parte iguala al todo, en un espacio cerrado, hermético y circunscrito”.  Pero estamos ya en 2007, y Cesariny ha muerto el año anterior. También póstuma es la publicación, en el n. 4 de la IV serie (2009), de la aguada de 1982 “Amsterdam”.
Aún en 2011, al publicar Laurens Vancrevel su poema “A wartoe: een gedicht”, dialoga, entre otros, con Mário Cesariny, como se explica en una nota final. Y es que siempre seguimos dialogando con quienes han sido nuestros amigos (o con quienes nos han marcado, aún sin haber coincidido con ellos personalmente). Los otros con quienes dialoga el poeta son Empédocles, Hölderlin (que le inspira el poema, a partir de la famosa cuestión sobre para qué poetas en un tiempo de miseria), Octavio Paz, François Di Dio, André Breton, Paul Celan, Benjamin Péret y Philip Lamantia –sin duda, una bella galaxia,
No puede hablarse del surrealismo neerlandés, en tanto movimiento “de afirmación y de combate”, sin referirnos a la vez a Laurens Vancrevel y a Her de Vries, quienes han mantenido la llama del surrealismo en Holanda durante más de medio siglo y quienes han aglutinado a muchos surrealistas de muchos países diferentes en las numerosas publicaciones y exposiciones de Brumes Blondes. En este breve homenaje, motivado por este “Noa Noa”, no queremos que falte la evocación de Her de Vries, y lo hacemos con esta foto que un amigo de Brumes Blondes nos envió amablemente, para que la publicáramos en esta página:

Dorothea Tanning: “libre como el aire”


Según algunos libros, Dorothea Tanning había nacido en 1912, pero al parecer el dato verdadero es el que aparece en otras notas biográficas: 1910. Es decir que ha muerto a los 101 años, convirtiéndose así en la figura más longeva del planisferio surrealista.
Nacida en una población de Illinois, tras descubrir el surrealismo conoció, en 1942, a Max Ernst, con quien vivió hasta el fallecimiento del artista visionario.
Dos buenas monografías sobre Dorothea Tanning, con muchas ilustraciones, son las de Alain Bosquet (Pauvert, 1966) y Gilles Plazy (Filipacchi, 1976), pero sin duda que falta la obra de conjunto que esta artista se merece. En la de Bosquet, lo más interesante es la “Nota biográfica” que la propia Dorothea se hace, en tercera persona, y al comienzo de la cual nos encontramos con esta conmovedora declaración:
“A los siete años confeccionaba cubos en papel dentro de los cuales, antes de cerrarlos, introducía bolitas del mismo material, cubiertos de mensajes dirigidos a amores secretos. A veces sacudía los cubos, escuchaba el ruido del papel y soñaba con éxtasis en las palabras que contenían. De esta manera, sin saberlo, hizo su entrada en el surrealismo”.
Fue una gran lectora juvenil del verdadero romanticismo: las novelas góticas, las hermanas Bronté, Coleridge, Poe. Uno de sus grandes cuadros se titulará precisamente “A Mrs. Radcliffe called today”, con el título inscrito bajo tres columnas de una construcción gótica. Lo hizo en 1945, poco después de haber conocido a Max Ernst y a la perrita Katchina, que aparecerá en tantos de sus cuadros, como aparece en la foto de arriba. Recordemos que Max y Dorothea fueron grandes coleccionistas de las muñecas katchinas de los indios pueblo, al igual que Jorge Camacho o André Breton. En 1943 ambos habían pasado el verano en Sedona, Arizona, a donde vuelven en 1946, construyéndose una casa. La foto con que encabezamos esta nota es de 1944.


Los cuadros más conocidos de Dorothea son los primeros, con jovencitas perversas en escenas evocadoras de los miedos infantiles. El girasol es uno de sus motivos recurrentes, y aquí lo vemos en esta pintura de 1948. Posteriormente, el color cobra mayor importancia que las historias, hasta, a fines de los años 60, dedicarse a las esculturas de encajes, fieltro, lana, piel y tela, muy curiosas; como afirma John H. Matthews, “estos objetos de formas equívocas hacen tangibles las invenciones de una imaginación que consigue hacernos los honores del mundo de lo escabroso, en el sentido subversivo que reviste este término para André Breton”. También cultivó el collage y el aguafuerte, ilustrando a Crevel, a Luca y a Pieyre de Mandiargues, y también –con esa versatilidad creativa tan habitual en los terrenos del surrealismo– escribió: una autobiografía, novelas, poemas...
Alain Jouffroy la consideró “uno de los más grandes pintores del siglo XX”. Pero nosotros cerramos esta nota de homenaje con un sabroso pasaje del bello artículo que le consagró Pieyre de Mandiargues en su Quatrième belvédère. Tras relatar el descubrimiento exaltante de sus cuadros tan “extraños”, en la exposición internacional surrealista del 47, dice:
“Algunos hombres, entre los que me contaba, soñábamos con que mujeres terribles fueran lanzadas o soltadas en el arte y en la literatura, para turbar un poco el reino del existencialismo, que se tomaba por una escuela de filosofía, y el del patriotismo, que se ofrecía a darle el seno a los poetas con un celo de viejo travesti. Una nueva liberación, en cierta manera, pero que hubiera sido obra de amazonas... y el nombre de Dorothea Tanning se me había quedado en la cabeza como el de una neófita posible para la horda salutífera. Mi sorpresa, en los últimos meses de 1949, fue descubrir que la mujer terrible con quien yo había soñado era en realidad una encantadora muchacha y una pintora cuyo talento estaba en camino de renovarse totalmente”.

Raúl Henao/Rik Lina


Las Éditions Sonámbula, que animan Enrique Lechuga y Fernando Palenzuela, acaban de publicar un bello libro, en que aúnan sus fuerzas dos figuras claves del surrealismo: el colombiano Raúl Henao y el holandés Rik Lina. La combinación de la poesía de aquel y los dibujos de este, tan intensa la una como los otros, arroja chispas capaces de prenderle fuego a lo que sea. La mayoría, si no todos los poemas (26), son conocidos, pero ello no obsta nada a la fuerza de este conjunto de amor negro, en el sentido, por supuesto, alquímico-surrealista. Para más detalles sobre estos Poèmes de l’amour-rose/Poemas de amor-rosa, el lector puede dirigirse a la página de sonámbula: www.sonambula.org.

lunes, 6 de febrero de 2012

Margonari-Sebbag-"L’Impromptu"

Hoy nos ocupamos de un formidable artista surrealista: Renzo Margonari, y de una novedad bibliográfica de primer orden: el anunciado Surrealismo y filosofía, de Georges Sebbag. También reseñamos el n. 4 de L’Impromptu, diminuto boletín que en pocas páginas dice –y sobre todo sugiere– más que muchas gruesas revistas culturales. Por último, damos noticias de una exposición de Rikki Ducornet, un ciclo sobre Stanislas Rodanski y el libro-dvd Les surréalistes et le cinéma. Le désir de cinéma des surréalistes.

La aventura plástica de Renzo Margonari


Si el surrealismo en Italia no abunda en nombres plenamente surrealistas, hay unos cuantos que son de primer rango: Arturo Schwarz, Fabio de Sanctis, Enrico Baj, Renzo Margonari.
Renzo Margonari nació en Mantua en 1937, de padres anarcosindicalistas. Definiéndose como “surrealista por naturaleza”, referirá cómo aprendió a dibujar antes que leer, y el carácter de trance que el dibujo ha tenido para él.
En un tiempo marcado en Italia por los espacialistas y por el movimiento nuclear, no ajenos al surrealismo, Margonari se adhiere al surrealismo en 1958. Inicia una obra de una gran frescura creativa, que se ha aproximado a veces a la de Magritte, pero de modo a nuestro juicio excesivo, si no erróneo, ya que el arte de Margonari solo se parece a sí mismo, es extremamente original, y ajeno por completo a las fórmulas, a las modas y a las exigencias mercantiles. Un arte, como dice Lucio Pozzi, “acrónico”, y de una gran consistencia, sin momentos de depresión ni de extravío a la deriva. Sus pinturas llevan siempre el sello de la sorpresa y de la revelación que concede la confianza en el automatismo, a veces con una ambigüedad y un humor característicos. El dragón de Margonari, presente en tantos de sus cuadros, sufre bellas metamorfosis, siendo este fenómeno una de las claves de su pintura.
Pero Renzo Margonari ha sido también escultor, grabador, ceramista, cineasta, fotógrafo, ha trabajado las joyas, las piedras, el vidrio, y es un notable crítico de arte, siempre atento a las más valiosas apariciones plásticas. En todo ello se advierte, como dijo Patrick Waldberg de él, “la búsqueda de lo esencial”.
Celebramos a Renzo Margonari no solo por tratarse de un gran artista, sino por haber siempre afirmado su surrealismo, a diferencia de otros que beben en el surrealismo y luego se dedican a señalar su independencia cuando no su repudio. En 2008 se publicó en Mantua un gran catálogo suyo titulado Renzo Margonari. Mezzo secolo di surrealismo, cuyo título lo dice todo. Extraña pues su ausencia en muchos libros del surrealismo, exceptuado el Dictionnaire général du surréalisme et de ses environs, y gracias a Edouard Jaguer, en cuyo movimiento Phases el artista está presente desde 1968.
Renzo Margonari ha homenajeado en sus cuadros a Max Ernst, a Gustav Klimt y a sus compatriotas Alberto Martini y Alberto Savinio. Yo no conocía estos dos últimos homenajes, de 1986 y 1959 respectivamente, ya que hubiera incluido estos datos en las entradas correspondientes de Caleidoscopio surrealista.
Arturo Schwarz, Carlo Micheli, Mirella Bandini, Marialivia Brunelli y Mauro Corradini han dedicado buenas páginas a la pintura de este “argonauta de lo imaginario”, de quien dijo en una ocasión Jose Pierre: “Inclínate sobre los lienzos de Renzo Margonari y sabrás qué te habita y quién eres”.
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Ha habido muy pocos barómetros del surrealismo como la revista holandesa Brumes Blondes dada la presencia en ella de infinidad de surrealistas de todos los países, a lo largo de nada menos que medio siglo. Renzo Margonari realizó la portada del número 7 de la segunda serie, a caballo de 1975 y 1976:


Y aún en la última serie, muy reciente, colabora con textos y dibujos. En el número 5, de 2009, respondía a la encuesta del azar objetivo, y de su respuesta traducimos este párrafo, que hubiera hecho las delicias de Franklin Rosemont:
“Una tarde del año pasado, he recibido una llamada a mi teléfono móvil de una artista italoamericana residente en Nueva York, que iba a publicar una monografía sobre su arte. Me decía si podría autorizar la publicación de un texto que yo había escrito sobre ella una veintena de años antes. Sorprendido, le agradecí su cortesía, pero, como ni mi número de teléfono fijo ni el del móvil figuran en la guía, le pregunté que cómo había encontrado este. «Si le digo la verdad, amigo mío, he comenzado por componer al azar un número cualquiera de Mantua, y le he pedido a la persona desconocida que me diera su número... Y he tenido suerte, pues esa persona me ha dado su número de móvil». Por un feliz azar, ella había compuesto el número de alguien a quien yo había conocido el día anterior, pero con quien nunca me había encontrado antes. Al punto, recordé que esa dama era una pariente cercana de la célebre médium Eusapia Palladino...”
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Traducimos, por último (del italiano, por lo que espero no haya fallos significativos) estos “Primeros auxilios” de Renzo Margonari, que es como él titula esta “Guía en cinco puntos para (no) leer mis pinturas”. Pero asistamos antes a “La salida del último dragón”, en 2006, como al principio de esta nota nos revelaba “La invención de la noche” (1989):


Perenne nomadismo: la «revolución permanente» invocada por el Surrealismo invita a considerar que la trayectoria expresiva de un artista procede paralelamente a la existencial. Lo que acaba de suceder condiciona diversamente nuestros sentidos, que se adecuan a cada mínimo apremio (nada está previsto). La certeza es ser diferentes a como éramos un momento antes. El riesgo es interpretar de manera errada el nuevo estado que nos aporta el último momento, consolándonos con la convicción de que nada sea más creativo que el error.
Invención (etimológicamente: descubrimiento, constatación): cada obra modifica la realidad, ya que, antes de ser llevada a cabo, no formaba parte de ella. La verdadera «realidad» es entonces modificada por el artista, mientras que lo «real» comúnmente entendido es simplemente una convención conceptual que no nos concierne, perteneciendo al momento ya visto. La obra se hace presente solo en el instante en que resulta percibida y cada vez que ello acontece nuevamente.
Libertad: prioridad absoluta a la absoluta libertad. Es preciso ser libre sobre todo de uno mismo. En pintura lo «verdadero» y lo «fingido» tienen la misma madre, y por tanto pueden convivir en la misma imagen libremente.
Deseo: el deseo es la inteligencia que impulsa al artista a ser diferente de sí mismo convirtiéndose en lo que es, mientras ocurre la pintura, el instante de la sensación, del sonido, del sabor, del sentido inscrito en la palabra, del humor o de su causa, participando con la mente en el propio cuerpo, con cada átomo del propio cuerpo.
Enigma: cada expresión de arte puede ser entendida al contrario de su lógica: sin esta bivalencia no hay arte. Cada obra es una adivinanza sin solución, pero solución de una adivinanza. Esa es la solución”.