miércoles, 13 de febrero de 2019

Jan Bervoets: “Abstracciones tangibles”


Este es el nuevo libro de poemas de Jan Bervoets, publicado por la editorial anarquista de Utrech Kelder (editora de Lautréamont en los Países Bajos), con dibujos-collages de Rik Lina y, en la cubierta, un fragmento de una de sus pinturas free jazz. Se presenta el próximo domingo:
Sobre Jan Bervoets, surrealista demasiado poco conocido fuera de sus fronteras, nos escribe Rik Lina:
“Jan Bervoets is the poet of absolute freedom using engagement as weapon in a totally unpolitical way, so «feels» for me close to Benjamin Péret. No surprise he is one of the anarchists active here, using his pen in many articles in anarchist magazines.
As a poet he uses many many words, sentences and saying from popular and common language, slogans, advertisements etc. turning them into unexpected lines ; so he says it to be absolutely necessary for the surrealist poet to hit the streets. He says also: «I am taking the words back that advertisement steals from poetry!»”
Y Laurens Vancrevel: “In his poetry he tries for a definitive change of life and society, so nobody is being lived any more, but can choose for himself how to live and think.”


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También Rik Lina ha realizado la portada de otro libro de Gerbrand Muller, un amigo de los surrealistas neerlandeses:


domingo, 10 de febrero de 2019

Le Poignard Subtil

Bruno Montpied, Sueños ahogados bajo el mar, 1997

Le Poignard Subtil prosigue su andadura en que tiende inquebrantablemente “pasarelas entre el arte popular, el art brut, el art naïf, el surrealismo espontáneo y el arte inmediato”.
No solo llamamos de nuevo la atención hacia su blog siempre renovado, sino en concreto hacia las entradas recientes dedicadas al “juego del diccionario”, así como hacia el fotoblog del director del sitio, Bruno Montpied, en que va comentando sus propias obras: “producciones gráficas, pictóricas, fotografías y otras experiencias” que componen un mosaico fascinante, al que puede accederse tanto cronológicamente como a través de un excelente archivo temático.

martes, 5 de febrero de 2019

Claude Cahun / Suzanne Malherbe

Suzanne Malherbe y Claude Cahun

El siguiente documento denuncia una impostura con Suzanne Malherbe, en que ha incurrido el ayuntamiento parisino. Enviado al llamado Conseil de Paris, ninguna respuesta ha tenido, al cabo de ocho días. Lo que me ha dejado perplejo es leer la deliberación consistorial sobre Claude Cahun, emitida en 2018; cándidamente, yo creía que a tanta memez solo podían llegar las instituciones españolas.

domingo, 3 de febrero de 2019

Una antología de Élie-Charles Flamand

Aunque publicada, en La Lucarne Ovale, hace tres años y medio, y señalada aquí en dos ocasiones, llamo la atención hoy especialmente sobre esta antología poética de Élie-Charles Flamand, Braise de l’unité. Un poeta como Flamand debería leerse en su totalidad –unos treinta cuadernos–, pero este volumen asume características especiales, ya que, por una parte, la selección fue hecha por Obéline Flamand (de quien es la viñeta de portada) con el visto bueno del escritor, y, por otra, la enmarcan dos textos magníficos sobre su poesía, a cargo de Gwen Garnier-Duguy y Marc Kober.
Se cubre un período que va nada menos que de 1957 a 2014, y se comienza, como era de esperar, con À un oiseau de houille perché sur la plus haute branche du feu, el legendario poema dedicado a André Breton e ilustrado por Toyen.
En su prefacio, “La palabra de Élie-Charles Flamand”, Garnier-Duguy calibra su poesía como “una de las más bellas y más potentes de nuestro tiempo”. Su “lengua única”, su “mirada única”, las ve como opuestas “a las fuerzas de muerte que hoy contaminan la superficie del globo, enfangado en los mecanismos de deshumanización absoluta”.
Marc Kober, en “El tesoro de Élie-Charles Flamand”, diserta sobre su “periplo espiralado” y describe la antología como una serie de cortes en los filones de una mina poética. La poesía de Flamand –llena de metáforas soberbias– es “iniciación y alquimia”, “diario de a bordo de un viaje del interior”, “búsqueda amorosa que tomaría por objeto el secreto del universo”.
Marc Kober señala la proximidad gráfica de la poesía de Flamand con la obra de Toyen, lo que me ha llevado a reproducir aquí su poema “En proie à leurs regards”, incluido en La lune feuillée (1968), junto a la pintura de Toyen que lo inspiró.

“En proie à leurs regards

À Toyen

Une pluie d’yeux en fusion
Strie la falaise de givre où s’émousse le biseau des reflets
Vitrifie la brume cendreuse qui noyait nos plus secrètes ruines
Calcine l’ombre portée de nos masques

Illuminés au plus bas de notre fondrière
Riches d’un long coeur avec les filons
Nous les vigiles
Nous pouvons lever nos paupières lourdes de limon
Et ceints du diadème de nos larmes
Briser les serrures de l’ultime ouragan

Toyen, En proie à leurs regards, 1957

jueves, 31 de enero de 2019

Jesús García Rodríguez: “Poikilía”

Dibujo de Leticia Vera

Las Ediciones de la Torre Magnética, en su colección de poesía Los Peces Solubles, acaban de publicar la continuación de Migración, poema de Jesús García Rodríguez (Grupo Surrealista de Madrid) que anunciamos aquí hace tres años. Se trata de una vasta trilogía –la Trilogía de la troposfera– en que se alían el himno y la invectiva. Si Migración se estructuraba en cantos en prosa poética, Poikilía lo hace en capítulos cuyos versículos evocan las tiradas de la poesía épica, aunque de lo que más cerca está es de la poesía ilustrada, claro que con ideas remozadas y un furor que faltaba a aquella.
Un prólogo del propio autor arroja luz más que suficiente sobre sus intenciones y el sentido tanto de Poikilía como de la Trilogía de la troposfera.
Como frontispicio, un bello dibujo de Leticia Vera que nos lleva al motivo central: la selva, como oposición a la vida civilizada.
migración

domingo, 27 de enero de 2019

Pavel Reznicek

A mi manera, homenajeo hoy a Pavel Reznicek, que se fue a vagar por las estrellas el pasado verano.
Tras la nota de Caleidoscopio surrealista, doy acceso a un pdf que he compuesto con muchas de sus colaboraciones en revistas del movimiento surrealista (la excepción es Gradiva, de corte más académico, pero donde salió mucho material importante). La sucesión es cronológica, desde 1973 con el Bulletin de Liaison Surréaliste a 2009 con Brumes Blondes.
¡Un verdadero banquete de escritura surrealista de los más altos vuelos!

Pavel Reznicek (1942). Soberbio poeta y prosista, incorporado al grupo surrealista en 1961. En 1974 inauguró la primera revista “samizdat” de su país, Cigarro, aún existente, y hasta el 89 solo se expresó a través de estas publicaciones clandestinas. En los 70 colaboró con el grupo parisino, que le publicó el poema “Variedades de tabacos” en el n. 3 del Bulletin de Liaison Surréaliste. Este poema, el titulado “Punta de lengua” traducido en el n. 2 de Salamandra, los tres que han aparecido en Brumes Blondes, el relato “Vilma” seleccionado por Michael Richardson para The myth of the world, los textos que incluye Petr Kral en su antología y el magnífico “El imbécil” (perteneciente a una serie de prosas en que su autor adopta también la forma de un cura, de una silla, de una mujer, de un ciego, de Reznicek, etc.), publicado en el n. 4 de la segunda serie de Phases (1974), dan una buena prueba de su valía surrealista, y más escritos suyos pueden espigarse hasta nuestros días en The Moment, Le Melog, La Crécelle Noire, Gradiva, TransformaCtion, Ojo de Aguijón, Extrance, Flagrant Délit, Droomschaar, Jazz. Reznicek cuenta con más de veinte libros de poesía y prosa, y ha traducido a poetas como Joyce Mansour y Benjamin Péret. Su delirante novela El techo fue trasladada al francés (Le plafond, Gallimard, 1978, con un prólogo insulso de Milan Kundera y unos “retratos imaginados” que le hizo Pol Bury), así como una antología de Poèmes (1977) y la citada serie de cuentos L’imbécile (1986, cubierta de Jules Perahim). En los años 90 publica sus memorias.

“A Ideia” y el surrealismo

De nuevo un número de la revista portuguesa de cultura libertaria A Ideia dedica amplio espacio al surrealismo, y no solo en Portugal. Mucho me gustaría reseñarla ampliamente, ya que cuenta con muchísimos trabajos de enorme interés a lo largo de más de 300 páginas, pero me limito a destacar el material referente al surrealismo.
En primer lugar encontramos unas cartas de Mário Cesariny a Guy Girard, con quien vence la antipatía francesa que le habían provocado los señores del “surrealismo histórico”. Gira este puñado de cartas en torno a la importante declaración internacional surrealista de 1992 contra los hipócritas eventos que celebraron entonces el llamado “descubrimiento de América”. Esa declaración, por cierto, la traduje yo en Canarias, tras habérmela mandado el propio Cesariny, quien me contaba cómo, del epígrafe del texto original, había desaparecido, en todas las versiones (inglesa, francesa y española) del Bulletin International du Surréalisme en que fue publicado, este inciso de Breton: “en tanto que no se sepa hacer nada sin poner para ello cara de saberlo todo, con la Biblia por un lado y Lenin por el otro”. Palabras que Cesariny consideraba “magníficas”, pero que alguien había cortado “sabe el diablo surrealista por qué”. Aunque yo creo que es fácil saberlo (y que Cesariny también lo sabía).
Se amplía el contenido con la reproducción de otras tres declaraciones del grupo parisino, pertenecientes a distintas épocas.
A lo largo de una entrevista al Grupo Surrealista de Madrid, este expone su trabajo de tres décadas. Se trata de un documento excepcional, que debería darse a conocer en otras lenguas. También aquí el contenido se complementa, destacando en particular el ensayo que dedica Laurens Vancrevel a Eugenio Castro.
Vancrevel precisamente, en la sección de “Lecturas y notas”, se ocupa de dos folletos subversivos de Ron Sakolsky. Y António Cândido Franco, cuerpo y alma de A Ideia, indaga en los orígenes neorrealistas de Cesariny y presenta la comunicación que Cesariny dio a la Asociación Portuguesa de Escritores en 1975. En esta comunicación predominan los elementos lúcidos, pero no faltan otros más discutibles. En concreto, cuatro: Cesariny parece ignorar la excepcional riqueza fonética de la lengua portuguesa cuando malinterpreta la confusión de Jonathan Griffin al verse en las calles de Lisboa con un manual de portugués y no entender absolutamente nada de lo que oye (¡encima, alguien que habla una lengua sonoramente menesterosa, casi esperántica, como es la inglesa!); aunque acierta en la valoración globalmente negativa de la cultura renacentista y del clasicismo camoniano, pasa por alto el valor de ruptura de la pasión amorosa en Camoens (algo señalado en cambio por su amigo Sergio Lima) y es una lástima que solo un cuarto de siglo después haya aparecido en Fenda el trabajo de José Madeira Camões contra a Expansão e o Imperio. Os Lusíadas como antiepopeia; pide para la universidad la “creación de una cátedra de revolución de la lengua portuguesa”, lo que suena sin duda muy bonito, pero que revela cómo por aquellos años aún seguía creyendo en esa institución occidental absurda, idiota desde su propio nombre y desde sus propios orígenes monásticos; por último, dice nada menos que “el pueblo comienza ahora a tener acceso a la cultura”, como si antes no la hubiera tenido –propia, soberbia, incluso suntuosa en su oralidad– y como si en realidad no fuera en las décadas siguientes ese pueblo a dejar de de ser pueblo y llegar al verdadero, irreparable analfabetismo mental.
Pero innumerable contenido hay aquí que merece conocerse, poniendo en juego nombres como los de Rimbaud, Kafka (por Michael Löwy), Hölderlin, Agostinho da Silva, Tolstoi (magníficos trabajos de Pierre Thiesset, incluido un “Tolstoi contra Lenin”), Ursula Le Guin, John Zerzan, Pessoa, Bocage, etc., y materias fascinantes como la de las conexiones entre el taoísmo y el libertarismo. Esta (y otra curiosamente también portuguesa, Flauta de luz) es una de las pocas revistas “radicales” que no resultan asfixiantes ni incurren sobre el surrealismo en la estupidez de que hace unos años dio muestra la española Cul de sac, al darle la palabra en un número sobre la posmodernidad a un obsoleto trabajo antisurrealista de Hans Magnus Enzensberger como única forma que encontraron de tratar el fenómeno surrealista.