domingo, 27 de enero de 2019

Pavel Reznicek

A mi manera, homenajeo hoy a Pavel Reznicek, que se fue a vagar por las estrellas el pasado verano.
Tras la nota de Caleidoscopio surrealista, doy acceso a un pdf que he compuesto con muchas de sus colaboraciones en revistas del movimiento surrealista (la excepción es Gradiva, de corte más académico, pero donde salió mucho material importante). La sucesión es cronológica, desde 1973 con el Bulletin de Liaison Surréaliste a 2009 con Brumes Blondes.
¡Un verdadero banquete de escritura surrealista de los más altos vuelos!

Pavel Reznicek (1942). Soberbio poeta y prosista, incorporado al grupo surrealista en 1961. En 1974 inauguró la primera revista “samizdat” de su país, Cigarro, aún existente, y hasta el 89 solo se expresó a través de estas publicaciones clandestinas. En los 70 colaboró con el grupo parisino, que le publicó el poema “Variedades de tabacos” en el n. 3 del Bulletin de Liaison Surréaliste. Este poema, el titulado “Punta de lengua” traducido en el n. 2 de Salamandra, los tres que han aparecido en Brumes Blondes, el relato “Vilma” seleccionado por Michael Richardson para The myth of the world, los textos que incluye Petr Kral en su antología y el magnífico “El imbécil” (perteneciente a una serie de prosas en que su autor adopta también la forma de un cura, de una silla, de una mujer, de un ciego, de Reznicek, etc.), publicado en el n. 4 de la segunda serie de Phases (1974), dan una buena prueba de su valía surrealista, y más escritos suyos pueden espigarse hasta nuestros días en The Moment, Le Melog, La Crécelle Noire, Gradiva, TransformaCtion, Ojo de Aguijón, Extrance, Flagrant Délit, Droomschaar, Jazz. Reznicek cuenta con más de veinte libros de poesía y prosa, y ha traducido a poetas como Joyce Mansour y Benjamin Péret. Su delirante novela El techo fue trasladada al francés (Le plafond, Gallimard, 1978, con un prólogo insulso de Milan Kundera y unos “retratos imaginados” que le hizo Pol Bury), así como una antología de Poèmes (1977) y la citada serie de cuentos L’imbécile (1986, cubierta de Jules Perahim). En los años 90 publica sus memorias.

“A Ideia” y el surrealismo

De nuevo un número de la revista portuguesa de cultura libertaria A Ideia dedica amplio espacio al surrealismo, y no solo en Portugal. Mucho me gustaría reseñarla ampliamente, ya que cuenta con muchísimos trabajos de enorme interés a lo largo de más de 300 páginas, pero me limito a destacar el material referente al surrealismo.
En primer lugar encontramos unas cartas de Mário Cesariny a Guy Girard, con quien vence la antipatía francesa que le habían provocado los señores del “surrealismo histórico”. Gira este puñado de cartas en torno a la importante declaración internacional surrealista de 1992 contra los hipócritas eventos que celebraron entonces el llamado “descubrimiento de América”. Esa declaración, por cierto, la traduje yo en Canarias, tras habérmela mandado el propio Cesariny, quien me contaba cómo, del epígrafe del texto original, había desaparecido, en todas las versiones (inglesa, francesa y española) del Bulletin International du Surréalisme en que fue publicado, este inciso de Breton: “en tanto que no se sepa hacer nada sin poner para ello cara de saberlo todo, con la Biblia por un lado y Lenin por el otro”. Palabras que Cesariny consideraba “magníficas”, pero que alguien había cortado “sabe el diablo surrealista por qué”. Aunque yo creo que es fácil saberlo (y que Cesariny también lo sabía).
Se amplía el contenido con la reproducción de otras tres declaraciones del grupo parisino, pertenecientes a distintas épocas.
A lo largo de una entrevista al Grupo Surrealista de Madrid, este expone su trabajo de tres décadas. Se trata de un documento excepcional, que debería darse a conocer en otras lenguas. También aquí el contenido se complementa, destacando en particular el ensayo que dedica Laurens Vancrevel a Eugenio Castro.
Vancrevel precisamente, en la sección de “Lecturas y notas”, se ocupa de dos folletos subversivos de Ron Sakolsky. Y António Cândido Franco, cuerpo y alma de A Ideia, indaga en los orígenes neorrealistas de Cesariny y presenta la comunicación que Cesariny dio a la Asociación Portuguesa de Escritores en 1975. En esta comunicación predominan los elementos lúcidos, pero no faltan otros más discutibles. En concreto, cuatro: Cesariny parece ignorar la excepcional riqueza fonética de la lengua portuguesa cuando malinterpreta la confusión de Jonathan Griffin al verse en las calles de Lisboa con un manual de portugués y no entender absolutamente nada de lo que oye (¡encima, alguien que habla una lengua sonoramente menesterosa, casi esperántica, como es la inglesa!); aunque acierta en la valoración globalmente negativa de la cultura renacentista y del clasicismo camoniano, pasa por alto el valor de ruptura de la pasión amorosa en Camoens (algo señalado en cambio por su amigo Sergio Lima) y es una lástima que solo un cuarto de siglo después haya aparecido en Fenda el trabajo de José Madeira Camões contra a Expansão e o Imperio. Os Lusíadas como antiepopeia; pide para la universidad la “creación de una cátedra de revolución de la lengua portuguesa”, lo que suena sin duda muy bonito, pero que revela cómo por aquellos años aún seguía creyendo en esa institución occidental absurda, idiota desde su propio nombre y desde sus propios orígenes monásticos; por último, dice nada menos que “el pueblo comienza ahora a tener acceso a la cultura”, como si antes no la hubiera tenido –propia, soberbia, incluso suntuosa en su oralidad– y como si en realidad no fuera en las décadas siguientes ese pueblo a dejar de de ser pueblo y llegar al verdadero, irreparable analfabetismo mental.
Pero innumerable contenido hay aquí que merece conocerse, poniendo en juego nombres como los de Rimbaud, Kafka (por Michael Löwy), Hölderlin, Agostinho da Silva, Tolstoi (magníficos trabajos de Pierre Thiesset, incluido un “Tolstoi contra Lenin”), Ursula Le Guin, John Zerzan, Pessoa, Bocage, etc., y materias fascinantes como la de las conexiones entre el taoísmo y el libertarismo. Esta (y otra curiosamente también portuguesa, Flauta de luz) es una de las pocas revistas “radicales” que no resultan asfixiantes ni incurren sobre el surrealismo en la estupidez de que hace unos años dio muestra la española Cul de sac, al darle la palabra en un número sobre la posmodernidad a un obsoleto trabajo antisurrealista de Hans Magnus Enzensberger como única forma que encontraron de tratar el fenómeno surrealista.

viernes, 25 de enero de 2019

Noticias de Her de Vries

Her de Vries, El paisaje prohibido, 1994

El adjunto documento, en neerlandés, de la Galería Krans ofrece noticias muy buenas de Her de Vries, figura decisiva del surrealismo en sus avatares posteriores a la muerte de André Breton.
Vincent Krans relanza este año su galería, situada en una antigua granja, donde ya expuso las obras de Her de Vries. Allegado de Moesmans, a él se debe también el libro dedicado a Her de Vries. Su texto de ahora es magnífico y comenta algunas de las obras más emblemáticas del gran surrealista holandés, en concreto el retrato de Beton, El regalo reenviado y El violín de Ingres. Hay una nota que me mereció una saludable carcajada: “Junto a su puerta de entrada, De Vries tenía un letrero con el texto 'Bureau de Recherches Surréalistes', que impresionó a los residentes que vivían en la convicción de que De Vries desempeñaba una función importante en el departamento de investigación criminal”.
Es una satisfacción absoluta saber que parte de las cajas y objetos de Her de Vries han encontrado un espacio idóneo para su conservación y fruición. El Museo Boijmans Van Beuningen de Róterdam posee ya la mejor colección de surrealismo internacional de los Países Bajos, y entre ellas las tres cajas citadas de Her de Vries.
galería krans

miércoles, 23 de enero de 2019

Vaché-Breton

Más sobre una efemérides capital señalada aquí hace un par de semanas:


lunes, 21 de enero de 2019

“Analogon”, 86


Acaba de publicarse el tercer número del año 2018 de Analogon.
Sobre la temática central (la identidad), hay una encuesta con respuestas de J. Svankmajer, J. Gabriel, B. Solarik, M. Stejskal, T. Kroupa, R. Kubic, J. Kohout, K, Pinosová y P. Martinec.
Destaca también el tributo a Pavel Reznicek, desaparecido el pasado verano y a quien espero pronto dedicar un dossier.

*

Al margen: ¿para cuándo un número de revista surrealista dedicado a las culturas amerindias? Es algo que no se ve desde 1943, cuando la figura íntegra y genial de Wolfgang Paalen forjó el admirable número 4-5 de Dyn.

domingo, 20 de enero de 2019

"No more fattening frogs for snakes!"

It took me a long time to find out my mistakes
But I’m not fattenin’ no more frogs for snakes.
                          Sonny Boy Williamson
                                                               
The Unist’ot’en are the Big Frog clan of the Wet’suwet’en nation. They defiantly croak at the colonizer’s yoke without reservation. They are hungry for decolonization. We honor their spirited resistance to colonial authority and offer our wholehearted solidarity.

That the Canadian government would like to fatten indigenous peoples up for the kill should come as no surprise. One aspect of colonial policy has always been to “fatten frogs for snakes”, either by cajolery, bribery or by the deadening domestication of the feedlot. In this case, the snakes are the extractive tentacles of the fossil fuel industry whose serpentine form is the pipeline. That venomous symbol is the opposite of the lifegiving phallus of Eros. It is the phallus of death and destruction. Destruction of the land and death to the people of the land.

The autonomy of the Unist’ot’en frog pond is in danger as their un-ceded territory outside the confines of the reserve is threatened by TransCanada (TC Energy)/Coastal GasLink predators. “Why not just cut your losses and fatten up at the corporate trough,” say the colonizers with a wink? But the hereditary chiefs have refused to allow the living body of the land to be carved up without a fight. They yearn for long-term sustenance rather than the empty calories of fast-food trickery. In contrast, the reservation band councils have signed on with the LNG industry for the chance to get a piece of the pie after having so long been restricted to the meager crumbs from the colonial table. But the whole frackin’ pie is rotten! It has been (half)baked by the same people who came to these lands from Europe over 150 years ago with a bible in one hand and a gun in the other. They were the missionaries of cultural genocide who sought to colonize the minds of the next generation in the residential schools.
And the colonial drive for assimilation is not dead yet. Take your pick says the latest, Great White Father, Justin “Sunny Ways” Trudeau:  the bureaucratic carrot of government-sponsored “reconciliation” or the military stick of RCMP invasion. These are the current faces of the ongoing Canadian policy of assimilation which often amounts to little more than guilt-ridden calls for “healing” on the part of the descendants of the settlers while the “hurting” still goes on in relation to indigenous communities. While bewildered settlers, hypocritical politicians and smug media talking heads arrogantly presume that strawman “consultations” are enough to smooth over historic antagonisms, the colonizers relentlessly continue to drain the pond of its nutrients and pollute the groundwater of life that still flows in the veins of the land.

We stand with those traditional chiefs responsible for the health of the land in their opposition to the toxic pipeline and its world. Proudly they proclaim the sovereign basis for their actions in protecting their own territory: “We are not protestors. We are Wet’suwet’en!”. 

As surrealists opposed to the institutional violence of the Canadian state and the physical violence of the RCMP’s war on the Unist’ot’en land defenders, we dream of a mighty “rain of frogs” to cleanse the Earth!

A Joint Declaration by Amphibians for Decolonization

 Inner Island Surrealist Group (K’ómoks/Pentlatch territory)
Ottawa Surrealist Group (Algonquin Anishnaabeg territory)

sábado, 19 de enero de 2019

Renzo Margonari: “Desórdenes paratácticos”


De la exposición que celebra Renzo Margonari en Mantua, dedicada a su obra del último decenio, emerge un magnífico libro con medio centenar de reproducciones y un brillante prefacio de Marco Tonelli.
“Margonari hace de cada imagen un mundo en sí mismo y del conjunto de todas una cosmogonía personal donde la Improvisación y el Automatismo son las deidades que actúan y crean el mundo en nombre del Inconsciente y la Imaginación. Cada pintura tiene su propio estilo, asume una posición frente al mundo de lo visible, expresando toda su carga ultravisible, proyectando fuera de sí un fluido, denso y viscoso, líquido e inflamable, que abre aquí y allá vislumbres de imágenes imposibles.” (Marco Tonelli)

Renzo Margonari, Así sucede, silenciosamente, 2018