lunes, 10 de abril de 2017

Paul Nash, Yves Laloy, Jorge Camacho

Paul Nash, The white horse, Uffington, Berkshire, c. 1937

Una retrospectiva de Paul Nash, a quien tantas excepcionales fotografías y pinturas debemos, se inauguró ayer en Norwich:

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Hace unos días dio por su parte comienzo en la estupenda Galerie 1900-2000 una exposición de Yves Laloy: 

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Y el día 22, en la galería parisina de Sophie Scheidecker, se anuncia una de nuestro inolvidable Jorge Camacho, sobre la que volveremos para entonces.

Jorge Camacho, El sueño de Sancho, 1978

sábado, 1 de abril de 2017

La estrella polar de “Arcane 17”

He aquí otra publicación importante del nuevo año, aparecida en Dark Window Press. Cristaliza así en forma de libro la parte de la exposición “Nyth Grug” que tuvo lugar en el País de Gales el verano de 2015, y que llevaba por título “Dominio de Arcane 17” –previamente se publicó el volumen dedicado al “Dominio de Alicia”, aquí ya reseñado.
Han contribuido a las imágenes Patrick Lepetit, John Richardson, Michael Löwy, Wedgwood Steventon, Jean-Pierre Paraggio, Neil Coombs, Guy Ducornet, Guy Girard, Michel Remy, Pierre-André Sauvageot, Pedro Prata, Miguel de Carvalho, Seixas Peixoto, Desmond Morris, John Welson, Kathy Fox, Ody Saban, Beth Garon, Paul Garon, Jean-Claude Charbonel (a título póstumo, y recordado en un epígrafe inicial), Laurens Vancrevel, Gregg Simpson, Rik Lina, Mary Jacob y Krzysztof Fijalkowski; en la ilustración de portada, Guy Girard y John Welson presentan a Melusina en la Fuente. Predomina el collage y hay sobre todo colaboraciones, casi todas inspiradas en la obra de Breton. El resultado, en la pluralidad de su calidad imaginativa y poética, es deslumbrante.
La introducción, que apela a la “esperanza” en el “futuro” y señala la vigencia de una obra de Breton tan visionaria y revulsiva como discutida e incomprendida, es de John Richardson y John Welson. Hay buenos ensayos de Patrick Lepetit y David Nadeau, textos más breves de Guy Girard, Michael Löwy, John Richardson (una pieza eligiendo una palabra de cada página del libro) y Marie Pierre (quien presenta su graciosa colaboración con Richardson) y poemas de Richardson/Welson, Francine Samuel y Mary Jacob.
Esta es una publicación magnífica, que complementa óptimamente Alice, the looking glass threw, también editado por Dark Window Press.

John Welson, Pedro Prata, Miguel de Carvalho,
Rik Lina y Seixas Peixoto,
Siete flores convertidas en estrellas

Max Vincent, GSM, “Infosurr”, Lenin

Ávidos que estamos de pensamiento crítico verdaderamente lúcido e independiente, produce especial satisfacción la existencia de una página como esta de Max Vincent, en la que se encontrará un apartado dedicado al surrealismo, con ensayos de envergadura:

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Este enlace da cuenta de las actividades del Grupo Surrealista de Madrid a lo largo del período 2013-2016, actividades que han tenido casi todas un eco en este espacio:

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El nº 126 de Infosurr ofrece una excelente reseña del libro de cartas de Breton a Simone por Jean-Pierre Lassalle y notas sobre publicaciones a que no hemos aludido aquí. Entre estas, señalemos el n. 13 de The Oystercatcher (Laurens Vancrevel destaca los textos de Ron Sakolsky y Penelope Rosemont), el cuento filosófico de Jacques Abeille La grande danse de la réconciliation (que cierra su Cycle des contrées, iniciado en 1986) y dos cuadernos de la serie Lost and Found dedicados a Ted Joans (lost and found).

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No sabemos si por iniciativa de la editorial o de los tres editores, el ejemplar de André Breton’s Arcane 17, a lodestar for the 21 century viene acompañado, como celebración de otro 17, de un sello con la siniestra imagen “real-socialista” de Lenin-Cristo adoctrinando a los obreros-apóstoles en su santa “revolución” (los campesinos se daban por imposible y por ello serían masacrados a millones). Lamentablemente, mucho surrealismo sigue apegado al folklore “revolucionario” de los verdugos de Kronstadt, cuyo partido único liquidó a todo el resto de las fuerzas como mínimo tan revolucionarias como lo eran ellos en su origen. Si por aquí pasa la “esperanza” en el “futuro” de los surrealistas, que me guarden un huevo de la echadura.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Surrealismo y Argelia


El número 201-204 de la revista Algérie Littérature/Action, que tras muchos avatares ha llegado a mis manos con varios meses de retraso, merece destacarse especialmente, ya que supone el tratamiento muy amplio y serio de una materia importante en la historia política del surrealismo y también en la de su proyección internacional.
La primera parte, bellamente ilustrada, se consagra a Baya y se abre con el texto que escribió André Breton en 1947. Contiene una biografía, una entrevista de 1994 (Baya moriría en el 98), otra con Hamid Nacer-Khodia sobre Jean Sénac y ella, dos poemas dedicados por Sénac, textos sobre su obra y por último, firmado por Mohamed-Karim Assouane, el artículo “Baya y Henri-Cachin Kréa, dos argelinos en casa de André Breton”.
Este artículo nos conduce al apartado “Henri Kréa y los surrealistas”, que comienza con una retahíla de recuerdos por Jean-Jacques Lebel, algo soporífera, pero que incluye unas estupendas líneas sobre Éluard visto como “el menos intenso de los poetas surrealistas”, como un surrealista de “postura estetizante”, que Lebel opone con acierto tanto a Péret como a Artaud. Pese a las cálidas dedicatorias de Kréa a Breton (que yo cito en la segunda edición de Caleidoscopio surrealista), Lebel concluye afirmando que “en el fondo la proximidad de Kréa al surrealismo fue bastante episódica y frágil”. Alain Joubert completa el perfil de Kréa, de quien se reproducen luego su texto en Front Unique (“La revolución argelina o la victoria del espíritu”) y cuatro páginas de las Occultations que hizo con Erró en 1959.
En eco al encantamiento de Breton por Baya tenemos el que tuvo por la cantante Taos Amrouche. El texto de Marie Virolle se acompaña de una página inédita de azar objetivo bretoniano en la que el fundador del surrealismo nombra a Taos Amrouche, que luego es evocada por Aube Breton.
Entramos en el tramo político con “André Breton y los surrealistas: pensamiento/acción colonialista”, documentado de forma impecable. Está muy bien haber comenzado con un estudio sobre la intervención del surrealismo naciente en la cuestión de la guerra del Rif, ya que es el inicio de su constante y siempre virulenta postura anticolonialista. Alain Joubert es entrevistado a propósito del surrealismo y el colonialismo y luego, con Guy Ducornet (que se exilió a América), da cuenta de lo que suponía en la época el llamado “servicio militar”. Hay aquí la joya de una carta en clave hilarante que le envió Péret desde Francia.
La única sección endeble es la que se titula “Los pintores surrealistas y la revolución argelina”, ya que se enumeran en ella una serie de nombres de surrealistas accidentales, como Cesare Peverelli, o que ya no eran exponentes del movimiento surrealista, como André Masson. En uno de los textos, se consideran “pintores del movimiento surrealista” a muchos que nunca lo fueron, como Parré, Recalcati, Abidine, Arroyo o Kijno. El artículo de Fadila Yahou se dedica al Gran cuadro antifascista colectivo, “la obra más emblemática de la lucha anticolonialista”, realizada por Baj, Lebel, Dova, Crippa, Erró y Recalcati entre 1960 y 1961.
Por último, hay un capítulo sobre el surrealismo en la literatura de Argelia y del Magreb, centrado en las figuras de Habib Tengour y Kateb Yacine y en el libro ya clásico de Hédi Abdel-Jaouad Fugues de Barbarie, que tanta utilidad ha tenido para descubrir aventuras ignotas –me encontré con este libro de preciosa portada, donde aparece una Mona Lisa bellamente arabizada, al pasar accidentalmente por la librería Mona Lisait, en el viaje a París que hice en octubre de 2003.
Ha dirigido este número, de un modo que sorprende por su competencia, Marie Virolle, quien no merece sino felicitaciones por tan gran trabajo.

Baj, Crippa, Dova, Erró, Lebel y Recalcati,
El gran cuadro antifascista colectivo, 1960-61

sábado, 25 de marzo de 2017

“Dreamdew”, n. 8

Ya ha aparecido el n. 8 de Dreamdew, con material como siempre excelente. Dato curioso, en una de las secciones hay una breve reseña de la exposición de Marsella “Le rêve”, de cuyo catálogo nos ocupamos hace unos días, dándose la coincidencia en la valoración de la exposición por Dreamdew y la del catálogo por nosotros, negativas en conjunto ambas, frente al consenso encomiástico que parece haberse dado.

John Welson/John Richardson,
El mar de los sueños

miércoles, 22 de marzo de 2017

Sueños marselleses

Aunque en su momento anuncié la exposición dedicada al sueño por el museo Cantini de Marsella (septiembre de 2016-enero de 2017), solo ahora, gracias a un amigo, me llega a las manos el catálogo.
La parte del león se la lleva el surrealismo, pero, como siempre en las instituciones museísticas (y académicas), reducido a la época de Breton, y sobre todo a las primeras décadas, abundando en consecuencia las imágenes y los comentarios más que trillados. Por otra parte, si no se hace caso alguno al surrealismo del último medio siglo (incluido el checo), lo que lo sustituye es, en líneas generales, de una pobreza y de una banalidad más que penosas.
Kay Sage, Casandra, 1941
Pero hechas estas salvedades, también hay cosas buenas, empezando por la travesía que Emmanuel Guigon, principal autoridad en la materia del objeto surrealista, hace sobre el “sueño-objeto”, de los inicios a los años 60. Sigue un buen trabajo de Olivier Coisinu titulado “Los estados segundos: en la fuente del sueño surrealista”, donde se ocupa sucintamente de las teorías de Maury, Hervey de Saint-Dénys, Charcot, Janet, Myers, Mesmer, William James y Bergson para enmarcar el tratamiento de los primeros pasos dados por el surrealismo en la gran materia del sueño. En tercer lugar, Guillaume Théolière capta cuatro momentos: el del tarot de Marsella en 1941 (ocupándose de las poco conocidas cartas de Kay Sage sobre Casandra y de Gordon Onslow Ford sobre Peter Ibbetson, que quedaron en proyecto); el de Dreams that money can buy, la ecléctica película de Hans Richter, Nueva York, 1942; y, alejándonos ya del surrealismo, los de Dalí en Los Ángeles, 1944, y Brion Gysin en Marsella, 1958.
El catálogo de imágenes parte del simbolismo, con destaque, por lo menos conocidas que son, para las obras de Léon Spilliaert y Valère Bernard.
Gordon Onslow Ford,
Peter Ibbetson, 1941
La cronología es un fiasco. Los hitos están bien señalados hasta los años 40, pero a partir de ahí las chorradas se van acumulando, para concluir con el potaje cultural de las últimas décadas. Todo se tuerce en realidad cuando en 1936 aparece Céline de quien se cita su afirmación de que, de haber dormido bien, no hubiera escrito nunca una línea –¡lo que hubiéramos ganado, con la de somníferos potentes que hay hoy! Por último, la bibliografía, más que “selecta” es ridícula, sin que ni siquiera venga citado el excepcional estudio de Sarane Alexandrian, quien parece seguir siendo una bestia negra para los trabajos académicos en general, algo que en último término mucho lo honra.
Esta breve reseña da a entender por qué ya no pido este tipo de catálogos, ni los trabajos universitarios en general. Estos mismos días, en la Sorbona, tenía lugar un seminario sobre La Main à Plume, que se presentaba como reivindicativo, al afirmar que este grupo surrealista es “aún mal conocido” y que ha sido “marginalizado por la historia oficial del surrealismo”. Pero La Main à Plume goza de excelentes estudios y antologías, y es un misterio lo que pueda ser la “historia oficial” del surrealismo –en cualquier caso, La Main à Plume está suficientemente tratada en historias como la de Durozoi o enciclopedias como la de Biro y Passeron.

Eric Bragg, Objeto onírico: invasión, 2006

sábado, 18 de marzo de 2017

“Soapbox”, 71-74

Una nueva tanda de “cajas de jabón” para propagar la poesía acaba de colocar Jean-Pierre Paraggio a nuestra disposición:

Jean-Pierre Paraggio, frontispicio de
Quelques mots claires, de B. Chaput

A la vez, damos noticia de dos muy recientes poemarios ilustrados por él: À, de Laurent Albarracin (cuarenta poemas, colección del Orpiment, ediciones del Réalgar, con cuatro pinturas más las de la cubierta), y Quelques mots claires, de Benoît Chaput (siete poemas, colección del umbo, Passage du Sud-ouest, con pintura de frontispicio).
Todos los poemas de À comienzan con la a preposicional, y de ellos reproduciré el más apropiado para estas fechas, en que estamos a la espera de que lleguen las andoriñas de Bécquer y Ramón:
                        À sa propre vitesse l’hirondelle est dédiée
                        poème écrit d’une pure dédicace
                        en l’air, de sa mine de graphite pur
                        et son paraphe à rien attaché
                        son estafilade de perles noires
                        sa loquacité muette, insituable
                        par l’equivocité d’un cri entrant
                        dans une épée, s’y carrant à l’aigu

Jean-Pierre Paraggio, ilustración de
À, de Laurent Albarracin