sábado, 11 de marzo de 2017

Ithell Colquhoun y las piedras vivientes

Tarot de Ithell Colquhoun, 1977

Siguen publicándose las obras de Ithell Colquhoun, fascinante figura del surrealismo británico. La última es Living stones, lo que aprovechamos para remitir a la página de esta incomparable surrealista-ocultista.

Fourier y el surrealismo

El número 27 de los Cahiers Charles Fourier está dedicado al redescubrimiento de Fourier por Breton y los surrealistas, y tendrá continuación. 

Nougé, Cesariny

Reunión de todos los escritos publicados en vida por Paul Nougé, la figura capital del surrealismo belga junto a René Magritte:


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Quien le hubiera dicho a Mário Cesariny que acabaría glorificado en el mamotreto cavaquista del Centro Comercial de Belém. Todo ello con amplio aparato de música burguesa (me entero que lo enseñó a tocar piano el nefando Lopes Graça), en esa Lisboa que si con el odiado meapilas de Salazar logró escapar a la destrucción bélica, no lo ha podido ya a la destrucción maciza de la industria pesada turística.
(Hablando de industria pesada y depredadora, Cesariny también hizo la gracia de acabar aceptando un premio de la Fundación EDP, siglas que significan Electricidad de Portugal, pero que realmente quieren decir Empresa Destructora de Portugal, dada su feroz desfiguración de la tierra portuguesa, culminada hace tan solo un año con la erección de la brutal presa del Tua –¡en pleno “Patrimonio de la Vanidad”!–, que asesinó el sublime valle del Tua y liquidó una de las líneas férreas más espectaculares del mundo. Hoy esa fundación es una de las “especialistas” en la obra de Cesariny.)
Este es el calendario de la cesarinada lisboeta, en el décimo aniversario de su óbito:

miércoles, 8 de marzo de 2017

Los “retratos metafísicos” de Paul Lemuel Cabanel

Hace unas semanas destacábamos en uno de los números de Soapbox el poema de Paul Lemuel Cabanel “El enigma de Benjamin Péret”. Ahora, ese poema acaba de aparecer dentro de un poemario que merece anotarse en este blog de surrealismo. En efecto, De la nue, apparus, editado en Tolosa, incluye una serie de “retratos metafísicos” de diferentes figuras del surrealismo, entre las cuales –aparte Péret– André Breton, Ghérasim Luca, Aimé Césaire, Yves Tanguy y Wifredo Lam; pero también hay nombres que no nos son indiferentes, como William Blake (y su “palabra de Mago”), Vincent Van Gogh o Piranesi, y un largo poema al retrato ocultista de Mme. Stuart Merrill realizado en 1892 por el pintor simbolista Jean Delville.
“Desierto” evoca los “desiertos” pictóricos de Yves Tanguy, sin los cuales el surrealismo no sería lo que es:
“Plantés dans le désert, des convives / soutenus par leur ombre métaphysique. / Perle l’effroi provocant du silence / en des eaux laquées des signes. // Des croûtes de silence happent l’ermite / épiant l’épopée des homuncules. // Orgue d’or dans un jardin des Hespérides, / crissement muet du grillon / au contact d’une rose des sables, / cérémonie martelée au fond des brumes... ou des eaux.”
De la nue, apparus es un homenaje de Paul Lemuel Cabanel a su abuelo, Guy Cabanel, uno de los poetas mayores del surrealismo, en su 90 aniversario. Un extenso poema, “La pintora y el poeta”, está dedicado a la vez a la maravillosa Mireille Cangardel, “su compañera habitada de mundos extraños que su pincel desvela”.
Una segunda parte de este cuaderno, en consonancia plena con la poesía de Guy Cabanel, se compone de breves poemas de inspiración oriental. Y de nuevo, como en los retratos metafísicos, Paul Lemuel Cabanel, muestra ser un poeta que cree en el “poder mágico de la imagen” y para quien “lo Maravilloso es una Revelación”.
Este muy bello poemario ha sido editado por el propio autor.
lemuelcabanel@gmail.com

Jean Delville, Mme. Stuart Merrill 
("Vert céladon les yeux initiés /
de Madame Stuart Merrill /
épousent les voix de l'au-delà")

El surrealismo en Egipto: 1938-1948

El catalogo francés de la exposición parisina dedicada al grupo Art et Liberté ha sido traducido con motivo de la traslación madrileña que ya anunciamos. Se trata de un catálogo de referencia, sobre todo en el aspecto documental e iconográfico, ya que el estudio que lo acompaña se centra sobre todo en la cuestión del nacionalismo y el internacionalismo, sin indagación especial en las obras. Los comisarios califican los tiempos actuales como “una época en que el mundo es cada vez más diverso”, aunque mi apreciación es diametralmente opuesta.
En un período imposible que más turbulento, el surrealismo tuvo una bella recepción en Egipto, cumpliendo, como en tantos otros lugares, una función eminentemente liberadora. La figura central es sin duda Georges Henein, uno de los grandes del movimiento surrealista, pero hay otros nombres muy valiosos, como El-Telmisany, Ramses Younane (de quien es la imagen elegida para la cubierta), Fouad Kamel y otros que reciben al final útiles semblanzas, incluidas las de Lee Miller y Mayo, que actuaron como enlace entre París y El Cairo, o las de Albert Cossery, Edmond Jabès, Eric de Nemes.
El aparato ilustrativo se divide en las siguientes secciones, acompañadas de buenas notas introductorias: “La revolución permanente”, “La voz de los cañones”, “Cuerpos fragmentados”, “La mujer de la ciudad”, “Realismo subjetivo”, “El Grupo de Arte Contemporáneo”, “Escribiendo con imágenes” y “Fotografía surrealista”.
Edita Skira, pero la exposición tiene lugar en el museo monárquico de Madrid, que hace preceder el catálogo de un interminable prólogo jactancioso del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (sic).
Recordemos que sobre el surrealismo en Egipto hay una importante página:
“Todos ustedes conocen esos quioscos grisáceos y sosos que albergan tanto potentes transformadores como cables de alta tensión y en cuyas puertas una breve inscripción suele advertir: «Prohibido abrir: peligro de muerte». Pues bien: el surrealismo es algo sobre lo que una mano de innumerables dedos ha escrito su réplica a la fórmula anterior: «Por favor, abrir: peligro de vida».” (Georges Henein)


sábado, 4 de marzo de 2017

Una saga de Drácula, por Guy Girard

Pierre-André Sauvageot, frontispicio de
La geste de Dracula en Cotentin
La entrega número 19 de las autoediciones de Guy Girard relata un capítulo de la vida de Drácula, una “gesta” hebdomadaria, de lunes a domingo, en la región más septentrional de Normandía.
La “misión” de Drácula en Cotentin solo se desvela el último día, o mejor dicho la última noche: el encuentro en el museo Emmanuel Liais de Cherburgo con la momia de una princesa egipcia. El inepto de Van Helsing, comiéndose una barra de chocolate en el campanario de la catedral de Coutances, ni se entera de los movimientos de su ancestral enemigo, a diferencia de lo que ocurre con Madame Chantelouve, la diabólica amante de Durtal.
Una vez más, el surrealismo, con todo lujo poético y como hicieron tantas veces los románticos, se nutre de lo mejor de la llamada “cultura popular”.

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Vale la pena deambular por la geografía normanda en que se mueve Drácula durante estas siete jornadas. Todo comienza entre el Mont Saint-Michel y el islote de Tombelaine (véase la imagen de Sauvageot), pero un vistazo a las fotos de estos lugares no deja de mostrar un tropel de coches con que se desplazan esos insaciables vampiros miserabilistas que son los turistas. También aparece Flamanville, y si el relato de Guy Girard lo concluyó el 16 de enero de 2017, podría señalarse que el 9 de febrero tuvo allí lugar un escape en la central nuclear (Francia es actualmente un polvorín nuclear), que hace pensar en la “fábrica subhumana” a que el relato se refiere en otro lugar. Drácula pasa por el semáforo de Flamanville, hoy convertido en restaurante fino.
En el lado bueno, agrada saber que el museo Emmanuel Liais, famoso por su tiburón y por la momia que se trajo Napoleón de Egipto en 1832, conserva todo su carácter de viejo museo de provincia, de “cabinet de curiosités”. En general, todos los museos europeos han sido pasto del funcionalismo y el didactismo más apestosos, con resultados a veces trágicos, como ocurrió con el del Abade de Baçal en Bragança; recuerdo en Portugal dos, sensacionales: el de Lamas (Aveiro), iniciativa de un prócer a lo Ciudadano Kane y que debe continuar igual, y el rural de Estremoz, atiborrado de bellezas inauditas, y que ya habrá sido racionalizado, puesto que recuerdo cómo la funcionaria a su cargo hasta me pedía disculpas por aquel batiburrillo sublime.
Pero ahora lo que hace falta es continuar la aventura de Drácula, a quien parece esperar en el puerto de Cherburgo nada menos que el fantasma del Titanic, con sus “cuatro chimeneas tan lúgubres y descarnadas como las torres de un lejano castillo de los Cárpatos”...

martes, 28 de febrero de 2017

Pierre-André Sauvageot: fotos y fotocollages

Pierre-André Sauvageot, imagen de la película Rue K.

Llamamos la atención sobre otra página que merece conocerse: la de Pierre-André Sauvageot, a quien ya hemos dedicado aquí una nota y a quien frecuentemente aludimos por su participación en las publicaciones colectivas del grupo surrealista de París y por sus frontispicios a las periódicas autoediciones de Guy Girard.
La sección de fotocollages es espléndida, y si algunas de las series ya son conocidas (“La vida secreta de las estatuas”, “París tropical”, “Grandes mareas de equinoccio”, “Breton en China”, “Estatuas y rocas”, “Ciudad y cine”, este último con todas las imágenes de esa joya que es Paris Thèbes), otras son parcial o totalmente novedosas: la de fotocollages inspirados en Los cantos de Maldoror (que saben a poco, deseando que esta serie aumente), la de interiores con animales (asociándolos al mobiliario), las “onirografías” (acompañadas de un texto sobre la práctica collagista, y de divertida visión), los inspirados en El campesino de París y Aniceto o el panorama, “Las máquinas de lo extraño” (con el conocido “Escuchador” y el para mí desconocido “Medidor de acantilados”, cuyas características son definidas en la página), etc.
En la sección de fotos destaca la serie marina y la de visiones femeninas en el bosque. Pero la sorpresa es la conexión establecida con la película que recientemente recomendamos de Jean-Claude Mornard Una aventura de Harry Dickson, ya que hay aquí una serie de fotos para un proyecto de filme realizado sobre Jean Ray y Harry Dickson, además de un conjunto dedicado a la reunión de la Sociedad Sherlock Holmes de Francia en el Tren Azul, estación de Lyon, año 2000.  Unas fotos de Praga también iban dirigidas a un filme, con Prokov Voskovec como protagonista.
La serie fílmica, compuesta sobre todo por documentales sobre figuras de revuelta y artistas del cómic, tiene como plato fuerte “Rue K.”, uno de los mejores cortometrajes surrealistas de estos últimos años.

Pierre-André Sauvageot, Medidor de acantilados