domingo, 31 de julio de 2016

Seres totémicos emergiendo de la hierba


De nuevo asistimos a una colaboración entre Allan Graubard y Gregg Simpson, sino que ahora los textos de aquel no casan con collages de este, sino con dibujos a tinta negra. Son diez poemas con diez dibujos, más cuatro a tinta roja que pasan de una página a otra.
Tras Night Hawk y The Garden of Hesperides, estas sirenas vuelven a hacer sonar la noble tradición tan surrealista de la inspiración aliada.
“The monkeys are angry tonight / The crescent scorpion moon in that soft glimmering electric storm // Jungles drip into slim glasses / Undersea migrations / Totemic beings emerge from the grass // Suicide Alley kneels down to freshen its visions / Once we were there // Plutonic rhapsody played for the last time / The glittering sea // Drinks in the basement where dusk wrings its yellow fingers / Over an empty word // On any watery vacuity / Solaric intensities graven in emerald // Lightning, lowing and distant / Rain and whiffs of salt // Sometimes in the back seat overlooking Beverly Hills”

Gregg Simpson, Sirenes

Radovan Ivsic y el bosque insumiso

Rik Lina, Forest moon, 1995

El pasado otoño tuvo lugar en el Museo de Arte Moderno de Zagreb la exposición “Radovan Ivsic et la forêt insoumise”, y para acompañarla fue publicado un volumen coeditado con Gallimard y por tanto muy fácil de obtener. Consta de 200 páginas con muchas fascinantes reproducciones en color y un extenso ensayo de Annie Le Brun.
El mundo poético y dramático de Radovan Ivsic, todo él ya felizmente asequible en la propia Gallimard, es evocado de modo inmejorable en su encuentro con imágenes y objetos, funcionando como clave lo que de insumisión hay en la realidad y el símbolo del bosque, erigido contra la civilización judeo-cristiana, burguesa y tecnológica. Como yo me muevo por un bosque todos los días (actividad gratificante, absolutamente, aunque con el coste heroico de tener que ir esquivando los signos malignos de conversión en un polideportivo y de reducción a un parque-reserva turístico que se observan en él, como en casi todos), puedo apreciar con especial delectación tanto este conjunto de imágenes como el ensayo agudo y profundo de quien tantos años fue la compañera de una figura surrealista excepcional como ha sido Ivsic. Solo echo en falta, en la galería de reproducciones surrealistas, un poco más de audacia, como sería la evidente de incluir a Rik Lina, el pintor-poeta de las profundidades forestales (y submarinas).
Esa galería cuenta, en un sentido amplio, con los nombres de Styrsky, Heisler, Toyen, Matija Skurjeni, Masson, Tanguy, Lam, Gabritschevsky, Miró, Benoît, Schröder-Sonnenstern, Scottie Wilson, Meret Oppenheim... Nombres de épocas pretéritas, o de la pintura llamada “naif”, son Courbet, Altdorfer, Doré, Víctor Hugo, Felicien Rops, Ivan Generalic, Slavko Kopac... Súmense a ellos las obras de poco conocidos artistas croatas y las de fotos de bosques devastados por la guerra (volviendo al párrafo anterior, no deja de haber una equivalencia degradante con las que podrían hoy sacarse de esa legión de cretinos que corren por todas partes, no perdonando ni los más recónditos senderos de los bosques).
Máscara del Diablo de la Bemposta, Portugal
En el ensayo de Annie Le Brun funciona como detonante una conocida frase atribuida a Chateaubriand, aunque no figura en ninguno de sus escritos: “Los bosques preceden a los hombres, los desiertos les siguen”, y entre los referentes que luego se suceden tenemos a Max Ernst, el aduanero Rousseau, Martinique charmeuse de serpents (y los cuadros selváticos de Masson), la célebre imagen de Magritte con la frase “Je ne vois pas la... cachée dans la forêt”, la materia de Bretaña, las revelaciones románticas y simbolistas, el fabuloso “bosque de los sueños” de los aborígenes australianos, los cuentos populares con sus pruebas y aventuras y la cultura popular de las máscaras, enlazando siempre la escritora todo ello con la obra de Radovan Ivsic, con “la formidable interiorización del bosque que inerva su lenguaje”. Convulsivas máscaras para la extraordinaria pieza Le roi Gordogane (que ha disfrutado también de dibujos de Skurjeni) hicieron Toyen en 1976 y Jacques Bioulès en 1989, valiéndose de elementos boscosos.
Formidable sin duda alguna es, por terminar con palabras de la ensayista, este “puzzle de sensaciones, de deseos, de miedos, de impresiones, de ideas... que se ha constituido para evocar el universo sensible de Radovan Ivsic”. Es un gran homenaje que redondea gloriosamente la lista de libros aparecidos desde 2004: Poèmes, Théâtre, Cascades, À tout rompre y Rappelez-vous cela, rappelez-vous bien tout, este último publicado a tiempo de recibir una reseña nuestra. Un conjunto que es un tesoro vivo del surrealismo, un bosque de sueños y poesía.

miércoles, 27 de julio de 2016

Surrealistas checos y eslovacos y André Breton


Abrimos otra pequeña antología con este retrato de Jiri Kolar, y la continuamos con las portadas de Toyen para Los vasos comunicantes y La lámpara en el reloj, su dibujo en la serie Ni alas ni piedras. Alas y piedras, el admirable libro objeto de Heisler y las portadas de Vaclav Zykmund para L’air de l’eau (que él mismo tradujo y editó) y de Sima para Nadja.
Un texto muy divulgado, pero que vale la pena siempre recordar, es el de Albert Marencin:
http://arcagulharevistadecultura.blogspot.com.es/2016/01/albert-marencin-andre-breton-y-los.html

Los vasos comunicantes, 1934,
portada de Toyen
La lámpara en el reloj, 1948,
portada de Toyen









Toyen, serie Ni alas ni piedras. Alas y piedras, 1949


Jindrich Heisler, libro-objeto-poema para André Breton,
L'amour fou, 1950

domingo, 24 de julio de 2016

Surrealistas belgas y André Breton

Jacques Lacomblez, L'air de l'eau, 1999

Presentamos hoy un pequeño y selectísimo  dossier de homenaje belga a André Breton. Lo componen:
El poema de Mesens “Le troisième front”, lo que aprovecho para señalar una errata recién descubierta en Caleidoscopio surrealista, p. 265, ya que allí se dice que este poema se publicó en el n. 2-3 de VVV (1943), cuando realmente apareció en el n. 4 (1944). Extrañamente, no fue reproducido en L’alphabet d’étoiles d’E.L.T. Mesens (2012).
El artículo elegiaco que le dedicó Marcel Lecomte en 1966, y que fue además el último que escribió –­Lecomte solo le sobrevivió siete semanas.
Cuatro preciosas imágenes de una de las figuras más grandes que ha dado el surrealismo en aquella tierra, Jacques Lacomblez, cuya obra de enorme calado poético prosigue imperturbable en lo que llevamos de siglo (¡y desde 1950!). Hemos elegido las que conocemos en color, pero hay otras: “A moi la fleur du grisou” (verso de “Le puits enchanté”), “Mais où sont les neiges de demain?” (frase de “Il y aura une fois”, la soberbia introducción a Le revolver à cheveux blancs), En marge de “Poisson soluble”... Si Point du jour y L’air de l’eau son dos conocidas obras bretonianas, el verso “du luxe et du feu des grandes profondeurs”, que da título al cuadro que vemos de inmediato, pertenece a uno de los poemas de Martinique charmeuse de serpents, “Ferrets de la Reine Noire”:
“A l'autre extrémité de l'archet, le marché aux poissons déroule ses fastes aux lueurs sidérales du diodon, du coffre et de toute la gamme, du jaune soufre au violet évêque par les plus hardies zébrures, les plus savants mouchetages, les plus capricieux glaçages, de vrais poissons-paradis ardents comme des gemmes. Ce qui confère à cette pauvre lucarne en plein ciel son trouble caractère, c'est aussi que viennent mourir à elle quelques étincelles du luxe et du feu des grandes profondeurs. Sous l'étal miroitant à l'infini, dans l'ombre s'amoncellent, gorgées de roses rouges et roses, les conques vides de lambis dans lesquelles fut sonnée la révolte noire très sanglante de 1848”.

Jacques Lacomblez,
...du luxe et du feu des grandes profondeurs (A. Breton)


Jacques Lacomblez, Point du jour, à A.B., 1998




Jacques Lacomblez,
La forêt interdite ou les Fées au vert, à A.B., 1998

miércoles, 20 de julio de 2016

Valery Oisteanu

En el último número de Infosurr hemos de destacar la reseña muy rica que Laurens Vancrevel hace de Anarchy for a rainy day, ya que vale como introducción a una figura que, como otras de los Estados Unidos, ha escapado a los panoramas que se han centrado en el grupo originado en Chicago. Oisteanu nació en la Unión Soviética en 1943 y hubiera sido el único surrealista ruso de todos los tiempos, si no fuera porque se formó realmente en Rumanía y desarrolló toda su obra en los Estados Unidos. Aunque muy marcado por el dadaísmo y abierto a corrientes como la literatura beat, y por mucho que el predominio ideológico marxista-leninista del grupo de Franklin Rosemont lo hayan llevado a trazar su propio camino, Oisteanu es un nombre del surrealismo. De hecho, entre 1973 y 2015 fundó con otros amigos el colectivo Poets and Artists Surreal Society, y en 1978 colabora en Dream Helmet como en tiempos recientes aparece en Lo que será, A Phala o The Annual. Es autor de una docena de poemarios (acompañados de fotos y collages), de un libro de relatos y otro de ensayos y de infinidad de artículos; además, es otro de los nombres del surrealismo cercanos al jazz, incluso colaborando en las sesiones de Jazzpoetry. El libro que reseña Laurens Vancrevel incluye homenajes a muchos nombres del surrealismo, como Paul Delvaux, Tristan Tzara, Arshile Gorky (quien “habla” con Jackson Pollock), Eugenio Granell (este, reproducido en el n. 3 de A Phala), Simon Vinkenoog, Gellu Naum, Sarane Alexandrian, Philip Lamantia y Ted Joans.
Elegimos reproducir los poemas a los últimos cuatro nombres citados, pero también el texto de Vancrevel, inmejorable presentación de este poeta.






















*

Le poète et collagiste Valery Oisteanu a trouvé la liberté d’expression ainsi que le nouveau monde du surréalisme et les échos de Dada lorsqu’il s’est établi à New York en 1973, après un parcours difficile à travers le monde communiste, ou plutôt stalinien. Il est né en 1943 dans la ville minière Karaganda en Kazakhstan, lieu redouté de camps staliniens, de travaux forcés et d’exil contraint de minorités ethniques d’Union soviétique; il y a vécu jusqu’en 1954. À cause d’un antisémitisme renaissant et de la répression de la communauté juive, son père décida qu’il fallait essayer à quitter l’Union Soviétique et passer secrètement en Roumanie, dont le régime communiste avait une réputation relativement plus favorable , même envers les juifs – malgré le fait que les juifs roumains étaient constitutionnellement exclus des droits civils. Ainsi, Valery Oisteanu devint un «juif roumain» à l’âge de 11 ans. Il dû échanger son éducation russe pour la roumaine. Il fut un lycéen et un étudiant brillant; il reçut le diplôme d’agrégé en chimie à l’école polytechnique de Bucarest. Il écrivait des poèmes en roumain; en 1970, il publia à Bucarest son premier recueil, Proteze [Prothèse]. Lorsque la vie devenait de plus en plus pénible sous la dictature de Ceauscescu, il sollicita l’autorisation d’émigrer en Amérique. Cette autorisation, qui n’était pas accordée aux citoyens roumains sans paiement d’une compensation énorme des services d’état reçus, était accordée tout de suite aux juifs…
Arrivé à New York en 1973, Oisteanu changea de langue pour la deuxième fois. Il trouva vite son chemin dans cette ville polyglotte et cosmopolite. L’œuvre de Tristan Tzara, le dada roumain, qu’il lu alors pour la première fois, devait rester sa source d’inspiration majeure. Il entra en contact avec des poètes de la génération « beat » tels que Ted Joans, Ira Cohen, John Digby, Bill Wolak, proches des idées du surréalisme. Il rencontra aussi des artistes d’avant-garde tels que Julian Beck et Judith Malina du Living Theatre qui furent des amis fidèles. Le poète Charles-Henri Ford, l’ami des surréalistes dans les années 40, entretenait une sorte de salon d’artistes dans son vaste appartement du Dakota building, et celui-ci priait Oisteanu de se joindre à ces rendez-vous.
Valery Oisteanu, Autorretrato
En 1977, Oisteanu publia son premier recueil de poèmes en anglais qu’il avait présentés à ces sessions de poésie-jazz. Il s’adonnait à l’art du collage et il exposait ses créations dadaïstes-surréalistes dans des galeries d’art expérimental. On lui suggéra de rejoindre le groupe des surréalistes à Chicago, mais leurs déclarations marxistes l’avaient refroidi après ses mauvaises expériences avec la pratique du marxisme au Kazakhstan et en Roumanie; il préfére une attitude libertaire et veut rester indépendant de toute sorte de groupe organisé sur une doctrine. Par contre, il fonda le cercle surréaliste informel, appelé «Poets & Artists Surreal Society» (PASS), auquel il invitait ses amis John Digby, Bill Wolak, Charles Simic, Nanos Valaoritis, Marie Wilson, Allan Graubard, Jordan Zinovic, Nina Zivancevic, Paul Mc Randle et autres sympathisants du surréalisme. Sous l’enseigne de PASS, des éditions surréalistes ont vu le jour. Son plus récent recueil (le dixième en langue anglaise), Anarchy for a Rainy Day [L’Anarchie comme une poire pour la soif] (2015), contient de très forts poèmes politiques et humoristiques qui font penser au Je ne mange pas de ce pain-là de Benjamin Péret ; ainsi le fulminant «The Crime of Free Expression» se termine par ces lignes:
«Occupez Wall Street n’est pas mort, il est devenu global ! / Occupez la Paix ! Occupez l’Environnement ! / Occupez la Connaissance ! Occupalooza Bébé ! / Ne vous laissez pas doubler par le temps ! / Occu, Occu, Occupez ! le vaste monde entier.»
Magnifique est son poème-manifeste sur surréalisme à venir, «Surreal Cosmos: Letter to a Future Generation»:
«Résistez. Provoquez. Inspirez et Illuminez. / Ce sont là quelques outils de l’avenir surréaliste / De façon magique nous avons choisi tous la même longueur d’onde / Nous partageons le désir de nous unir dans une révolution de la pensée.»
Le recueil se termine par un groupe de beaux poèmes hommages à plusieurs amis disparus ces dernières années : Sarane Alexandrian, Ted Joans, Ira Cohen, Philip Lamantia, Simon Vinkenoog, Judith Malina et autres. Ce livre explosif annonce l’impérieux avenir de la liberté et de la poésie. Peu avant sa mort, Judith Malina commentait ce beau recueil par les mots suivants: «Lire Valery Oisteanu c’est pénétrer dans soi-même et resurgir muni d’un vocabulaire dont vous ne saviez pas qu’il existe.»
(Laurens Vancrevel)

Miscelánea


Analogon dedica su número 78 a la repulsión y el asco, combinando como de costumbre textos del grupo checo y eslovaco con colaboraciones del movimiento surrealista internacional y con escritos clásicos que se han ocupado de la materia en liza.

*

Joël Gayraud escribe sobre las esculturas de Virginia Tentindó:
Y también, en el excelente blog de Isabelle Dalbe, puede verse ahora mismo el cartel de la exposición de Jean-Pierre Paraggio que se inaugura en unos días:

*

En Pham Press acaba de aparecer otra de las rutilantes colaboraciones entre Alan Graubard y Gregg Simpson, titulada Sirenes, que comentaremos de aquí a un par de semanas.

*

Juan Sánchez Peláez, gran surrealista venezolano, es la figura que ha comenzado a enfocar Xesús González Gómez en el blog del Grupo Surrealista Galego:

*

En el museo nacional de arte moderno de París, se celebra, a partir del 19 de octubre, una exposición dedicada al movimiento egipcio Art et Liberté, centrado en los años 30 y 40 en la figura de Georges Henein (“Art et liberté. Le surréalisme en Egypte”).

*

Vigente, desde el 12 de junio, está la exposición dedicada a Schwitters, Arp y Miró, en Zurich:

*

Acaba de aparecer en las ediciones Vinea de Bucarest una edición bilingüe (con el manuscrito rumano en facsímil) de El vampiro pasivo de Ghérasim Luca: Le Vampire passif/Vampirul pasiv. El texto de Petre Raileanu es posible leerlo en su página:

*


Esta foto de Javier Gálvez (“Breton, el proyector... Breton, le projecteur... Breton, the projecteur... Breton, projektor...”) podía haber ido en el homenaje de Peculiar Mormyridin.

domingo, 17 de julio de 2016

André Breton, 1966-2016

Guy Ducornet

En septiembre de este año se cumple el cincuentenario de la muerte de André Breton. Es el momento de recordar aquí el trabajo, excepcionalmente documentado y certero, que Jesús González Gómez le dedicó, en 2012, a los comentarios aparecidos en la prensa española en 1966. Dividido en varias partes, puede seguirse a partir de la primera de sus entregas:

*

John Richardson, Homenaje a André Breton

A la vez, ya que, debido a su funcionamiento catastrófico, no hay modo de que los correos canarios me hagan llegar los números impresos de Peculiar Mormyrid, vuelvo a tejer algunos comentarios al estupendo homenaje a André Breton del n. 3, consultándolo en su página.
Ya hice una descripción general, por lo que ahora destaco una serie de contribuciones. Así, el largo poema colectivo del Grupo Surrealista de París. El divertido relato de la agresión bretoniana a Ilya Ehrenburg que ha hecho el gran surrealista de Otawa Jason Abdelhadi. El precioso poema-objeto de Élise Aru “La noche del girasol”, traslación visual del famoso poema “Girasol” de Breton. El dibujo de Maurizio Brancaleoni “La mujer de cabellera de bosque”, junto a un poema suyo a Breton. El poema de Alex Januário, que comienza con estos versos: “Recuerdo su castillo de mirada salvaje / en un círculo de fuego y profundas raíces de cristales / esculpidas por la rebelión del sueño en noches envenenadas por el cuerpo amoroso”. La escultura-homenaje de Virginia Tentindó, con un bello texto de Joël Gayraud en que la figura femenina es Mélusine. El dibujo Amour-fou de Rik Lina.

Élise Aru, La nuit du tournesol

La sección de sueños y encuentros es muy rica, y se abre con David Nadeau, a quien Breton se le aparece vestido de explorador británico. De Craig Wilson hay dos sueños-encuentros, uno en el sur de Illinois y otro en una gran piscina cubierta, con las piernas bretonianas convertidas en una cola de pez gigante. Paul McRandle juega con él en un hotel neoyorquino, allá por 1946. Mari Brothers (precioso texto) nos traslada a la Grecia de los años 30. Joël Gayraud refiere tanto un sueño con máscaras como un hecho de azar objetivo. Dan Stanciu nos descubre a un Breton especialista en música moderna (“Veo en mis sueños un disco de vinilo, el álbum de un grupo llamado WITT, cuyo solista se llama Mills. El título del álbum es El niño alado internacional, y las piezas grabadas están tomadas de la banda sonora de un dibujo animado homónimo. En la contraportada del disco se puede leer un comentario de André Breton”). Y de Jean-Pierre Guillon ha sido un acierto extraer uno de los pequeños fragmentos oníricos de Les nuits du veilleur de nuit.

Rik Lina, Amour-fou, homenaje a André Breton

Escasas resultan en cambio las respuestas al “Ouvrez-vous?” actualizado a la figura de Breton. No parece que hubiera sido difícil obtener una mayor cantidad. Yo estoy seguro de que Breton se hubiera interesado mucho más por interrogarnos a nosotros sobre el mundo y sobre el devenir del surrealismo que por contestar a nuestras dudas sobre él. Entre las respuestas, por su carácter conmovedor, me quedo con la de Penelope Rosemont: “Lo considero el mejor amigo de siempre. Sería maravilloso verlo. Quizás la mayor influencia en mi vida. Igual que ayer, aunque hayan pasado 50 años. En el ojo de mi mente, aún lo estoy viendo claramente, y a Toyen, y a los amigos de París”.