sábado, 14 de mayo de 2016

“Caleidoscopio surrealista” en pdf


Dada la muy deficiente distribución de la segunda edición de Caleidoscopio surrealista, he decidido subirlo a este blog como pdf de descarga gratuita. El documento es seguro, solo siendo de lamentar que, por motivos ajenos a mi voluntad, aparezcan las páginas con las marcas de impresión.
Con respecto a la edición impresa se han podido corregir un par de erratas advertidas, a saber:
p. 15, párrafo 2: las primeras lecturas bretonianas de Rimbaud son dos años anteriores (1914 y no 1916), como se señala en la cronología general.
p. 400: la fecha es 1987, no 2012.
p. 752, año 1987, M: “Oiseau hermétique”, redactado por Michael Löwy y publicado primero en inglés, fue firmado por el grupo de París, pero también por surrealistas de Praga, Buenos Aires, Londres y Nueva York, en una colaboración internacional que no se daba desde hacía años. Erróneamente, este documento aparece también en la fecha de 1984.
No se han hecho actualizaciones, que se desprenden de las notas aparecidas en el blog durante los últimos meses.
A la vez, anuncio para el próximo mes, distribuido por lulu.com, el segundo tomo de Surrealismo: el oro del tiempo.

“Peculiar Mormyrid”, n. 3: Homenaje a André Breton

Difícilmente igualable va a ser este espléndido homenaje que le dedica Peculiar Mormyrid a André Breton, con el título de “Pas un cadavre: 50 years since the death of André Breton”, integrado en el número 3 de su revista de plasmación digital e impresa.
La introducción es impecable, y a ella hay que sumar un breve texto de Paul Cowdell que lo dice todo, tras señalar cómo ya son más los años del surrealismo sin que con André Breton.
Muchos han intervenido en este “homenaje a la memoria de André Breton y al espíritu de la revuelta que él continúa a inspirar”: Jason Abdelhadi, Guy Ducornet, Élise Aru (el precioso poema-objeto “La noche del girasol”, traslación visual del poema bretoniano), Maurizio Brancaleoni (un poema dedicado y el dibujo “La femme à la chevelure de feu de bois”), Casi Cline (el relato de una aventura con Breton), John Richardson y John Welson (el collage “André Breton. Lighting up”), Claude Cauët (un divertido texto y un collage), Daniel Fierro, Miguel de Carvalho, Guy Girard, el Grupo Surrealista de Paris (un poema colectivo), John Richardson, Alex Januário, Valery Oisteanu, Andrew Mendez, Scherezade Siobhan, Rik Lina (el dibujo “Amour fou. Homenaje a André Breton”), Arthur Spota, Joël Gayraud, Mitchell Pluto, Virginia Tentindó (una escultura homenaje).
Hay también una encuesta en la que el “Ouvrez-vous?” se aplica ahora al propio fundador del surrealismo y una sección de “Sueños y encuentros” con textos de David Nadeau, Craig Wilson, T.D. Typapdos, Paul McRandle, Maria Brothers, Joël Gayraud, Mattias Forshage, Penelope Rosemont, Alfredo Fernandes, Guy Girard, Jean-Pierre Guillon, Ana Orozco, Dan Stanciu.
Aparte este tan rico homenaje, hay muchas más cosas en el número, incluida una sección sonora (Johannes Bergmark, Casi Cline y David Nadeau), otra fílmica (Steve Cline con Amalgamate 3 y Steve Morrison con Monte Análogo e Historia natural), de nuevo el juego de lo que está errado en una fotografía, poemas e imágenes, entre estas de Renzo Margonari, Janice Hathaway, Ody Saban, Bill Wolak, Sherri Higgins, Kirin, y Jaan Patterson.
En suma, un número espectacular sobre el que aún volveremos.
http://peculiarmormyrid.com/issue-3/

Foto de Guy Ducornet

Centenario de Juan Eduardo Cirlot

El centenario de Juan Eduardo Cirlot, nacido el 9 de abril de 1916, aparte una nueva antología y una biografía, ha significado la exhumación de su única novela, cuya “moralidad” calificó la censura franquista de “grosera y repugnante”, vetando su publicación en 1950, con unas cincuenta páginas en total marcadas en rojo. Titulada Nebiros, la edita Siruela, y relata los pensamientos de un personaje desde que sale de su oficina hasta que llega de madrugada a su casa, tras un recorrido por los bares y prostíbulos del barrio chino. Nebiros, el más valiente de los marqueses del infierno, adoptaba la forma de un cuervo, tenía a sus órdenes diecinueve legiones de demonios y hacía a los hombres que se le dedicaban gentiles y astutos en todas las artes.
Los censores han sido grandes críticos literarios. Impagable es su “reseña” de Nebiros:
“Libro fatalista, saturado de contradicciones y pesimismo, cuyo protagonista –un imaginativo sexual, tímido y sin fe–, después de un largo paseo por los prostíbulos de su ciudad, en el que se le ocurren los más paradójicos y peregrinos comentarios, llega a la escéptica conclusión que toda ansia de superación y mejora espiritual es inútil. El libro además de pesado es peligroso por los disparates que dice, y la turbia sexualidad servida en descripciones pornográficas, y no está exento de cierto matiz demagógico. De una moralidad grosera y repugnante. No se debe autorizar”. 

sábado, 7 de mayo de 2016

Jesús García Rodríguez: una migración sobre la faz de la Tierra

Componente del Grupo Surrealista de Madrid, Jesús García Rodríguez lleva a cabo una fértil labor como poeta, ensayista y traductor. Cofundador de la colección Ondina de poesía, ha dado a la luz varios libros en ella (La muerte del capitán, 31 sonetos reciclados, El sexo portátil), así como en las Ediciones Imposible (La dolorosa y trágica historia de Ambrulia Micaela, santa, puta, virgen y mártir, Superfreak, Obituario español, El ventilador pensativo, Fragmentos escogidos, Desmontando a Sade), y está presente en las principales antologías y libros colectivos del grupo español, (Indicios de Salamandra, La experiencia poética de la realidad como crítica del miserabilismo y Situación de la poesía (por otros medios) a la luz del surrealismo), ello aparte sus incisivas contribuciones a Salamandra.
Ahora, Jesús García Rodríguez publica un librito sorprendente en las Ediciones de la Torre Magnética: Migración, donde se vale de una prosa tan suntuosa como cautivadora, una prosa hímnica que  es la única que puede expresar adecuadamente todo el misterio y la fastuosidad del mundo y de “la ardua marcha de los pueblos, como espejismos sobre la nieve”, y que hace pensar en poemas muy antiguos pero también en páginas de Schwob, Cirlot o Lovecraft. Un epígrafe de los Poemas bárbaros de Leconte de Lisle conduce, en las últimas páginas, a la denuncia de la civilización más nefasta: “Y el destructor de los bosques, el hombre de piel blanca y mente enferma, solo ama el dinero y el número –¿acaso Dinero y Número no son uno y lo mismo? Y su amor al número es proporcional a su odio a la vida, y su odio a la multiplicidad es proporcional a su obsesión con lo uno. Mas él también, y todos los oropeles de su soberbia, serán solo carroña lacerada en el vendaval inmisericorde del tiempo. Descanse en paz, y que el humilde acanto y el torvisco y el oloroso toronjil florezcan siempre sobre las ruinas de sus fútiles civilizaciones”.
Pero dejemos al propio poeta expresarse sobre estas migraciones, que han llevado ilustraciones de otro miembro del grupo, Antonio Ramírez. El texto siguiente funciona como “prólogo” del impresionante poema.

*

“Esta migración en el tiempo y en el espacio parece querer seguir el vuelo estacional de las aves, y verlo todo desde esa perspectiva itinerante; en ella no hay nostalgia del pasado, ni fervor profético: se aferra al ahora como una garra a su presa, un ahora que, como siempre, es nunca y siempre. Se vislumbra en sus frases una voluntaria negación de la Historia.
En ella se quieren aparear épica y lírica, y quizá no lo consigan. El tono épico predomina, pero eso no significa nada.
El constante salto en el tiempo y en el espacio solo busca aproximar en lo posible el relato a la lógica de los sueños.
Sus palabras son densas y sonoras porque así siento yo el mundo y su despliegue. Cómo uno dice el mundo es la manera que uno tiene de crearlo, de recrearlo. Aquí más que nunca el poema es cosmogonía.
Pero el sentido final de la obra no es estético ni poético, sino ecológico: la diversidad de formas de vida de la naturaleza está y debe estar siempre muy por encima del dominio homogeneizador de las devastadoras tecnologías humanas.
Al último canto no acompaña ordinal alguno porque este poema –como todo poema– puede y debe ampliarse hasta el infinito”.

Antonio Ramírez, Amor crepuscular

Ghérasim Luca

Ghérasim Luca, La révolution  d'abord

La revista Europe dedica su número 1045, de este mes, a Ghérasim Luca, con textos entre otros muchos de Joël Gayraud (un “retrato superanalógico”), Sebastian Reichman, Jean-Jacques Lebel y Alice Massénat.
Y Jose Corti, donde han aparecido poco a poco sus obras, anuncia ahora La paupière philosophale.

Un poema de Ribitch a Toyen


Viejos amigos del surrealismo



(Texto e imagen, reproducidos de la monumental obra Culturas de los indios norteamericanos, Könemann, 2000.)