miércoles, 10 de diciembre de 2014

¡Abajo la ciencia!

“El arte es el árbol de la vida; la ciencia es el arte de la muerte”. William Blake
“La ciencia descansa sobre el mismo presupuesto que el ideal ascético: un empobrecimiento de la vida –los afectos enfriados, el tempo retardado, la dialéctica ocupando el lugar del instinto, la seriedad grabada en los rostros y en los gestos. Examínense las épocas de un pueblo en las que el hombre docto aparece en el primer plano: son épocas de cansancio, de crepúsculo, de decadencia –la fuerza desbordante, la certeza vital han desaparecido”. Friedrich Nietzsche
“La ciencia moderna entera no tiene el menor valor de conocimiento”. René Guénon
“La ciencia nada explica”. Macedonio Fernández
“La ciencia, como la religión, nos lanza a todo tren hacia el abismo”. Malcolm de Chazal
“El biólogo pasa, la rana permanece”. Jean Rostand
“La ciencia teme el vuelo de la poesía y de la imaginación; tiene miedo hasta del amor”. Robert Benayoun
“Una ciencia envilecida desde el día en que abandonó el empirismo y la busca de la piedra filosofal por la fabricación en serie de sueños humanitarios y la transmutación del radio en bálsamo para cancerosos”. Robert Desnos
“Toda ciencia crea una nueva ignorancia”. Henri Michaux
“Los verdugos de nuestro tiempo están en los laboratorios”. Robert-Lucien Geeraert
“La ciencia, a causa de su método y de sus conceptos, ha promovido un universo en el cual la dominación de la naturaleza ha quedado unida a la dominación del hombre”. Herbert Marcuse
“La ciencia no me interesa. Me parece presuntuosa, analítica y superficial. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas todas que me son preciosas”. Luis Buñuel
“La ciencia no es más que una mitología. Sus leyes y su materia son puros mitos, y no tienen ni más ni menos realidad que las convenciones de un juego cualquiera”. Marcel Duchamp
“La ciencia es como una tumba, donde yacen las cosas o seres enclaustrados en plúmbeos nombres, que derivan del griego y del latín... Mirad las pobres flores, en los jardines, pegadas a la horrible etiqueta. Todas sufren del nombre que les fue impuesto, y sus pétalos claman por el otoño”. Teixeira de Pascoaes
“Monopolistas de la ciencia, y al margen, como tales, de la vida social, los sabios forman ciertamente una casta aparte que ofrece mucha analogía con la casta de los sacerdotes. La abstracción científica es su dios, las individualidades vivientes y reales son las víctimas, y ellos son los inmoladores consagrados y patentados”. Bakunin


miércoles, 3 de diciembre de 2014

“Hydrolith”, n. 2 (II)


Tras el ensayo de Bruno Jacobs que citábamos al final de la primera parte de esta reseña, encontramos un largo texto de Ribitch refiriendo sus indagaciones de carácter práctico en el lenguaje de los niños, a través de los cuentos inspiradores y apoyándose en maestros gitanos. La búsqueda de una restauración de la imaginación en el lenguaje de los niños se origina para él en el descubrimiento de los juegos surrealistas, por lo que tienen de liberadores de la imaginación, y de ahí que este texto sirva también como pórtico a los diversos juegos diseminados a lo largo de la revista.
El primero de ellos que vamos a citar procede del propio Ribitch: las “historias encadenadas”, juego descubierto al pulsar despistadamente una tecla mientras leía electrónicamente una novela erótica del siglo XIX. Frases resaltadas se fueron encadenando unas con otras, generando nuevos sentidos en un resultado que puede apreciarse con deleite a lo largo de dos extensas historias.
El otro juego de creación individual es obra de Sasha Vlad. Se trata en realidad de una “experiencia”, pero las fronteras aquí no son rigurosas. El punto de partida es un sueño en que se tiene la idea de hacer magia por la unión de diferentes objetos, y se llega a la conclusión de que bastaría con hacer que se tocaran. “He tenido antes –escribe Sasha Vlad– sueños sobre objetos que he intentado recrear visualmente, pero, evidentemente, este sueño me empujó a actuar por su «revelación», también. Como el sueño fue puramente verbal (algo raro en mi mundo onírico, considerando que soy ante todo una persona visual), elegí una manera de expresarlo visualmente”. Considerando que los objetos están hoy “en peligro de desintegración bajo el insidioso ataque de lo virtual”, decide valerse de todo tipo de objetos y de la forma del collage, que permite abolir las proporciones, como en los sueños. El fenómeno táctil, por supuesto, nos aproxima aquí de señeras investigaciones, en particular las realizadas por los surrealistas checos. Y es que no solo hay comunicación entre los seres humanos y los objetos, sino entre los propios objetos... El hallazgo de Sasha Vlad está en mostrar la magia de esa comunicación, gracias al fenómeno táctil. Su aportación me parece valiosísima, y viene acompañada de seis ejemplos de los que aquí vemos dos:


Estas “contactomanías oníricas” ya se anunciaban en Other air, y el texto de Sasha Vlad había aparecido en la página “Le poignard subtil”. Pero en este caso, se agradece su paso al soporte del papel.
Josie Malinowski presenta el juego de los “animales interiores”, en que han participado cinco miembros del Surrealist London Action Group: ella misma, Mattias Forshage, Paul Cowdell, Patrick Hourihan y Merl Fluin. El objetivo es encontrar los animales míticos que nos poseen, pero más interesante aun es el proceso por el cual Josie Malinowski llega al propio juego: ella sola se dedica a seguir por los laberintos de Londres, durante el mismo día, a alguien que la conducirá a algo sorprendente, que en el tercer caso es una postal con “el perro de Pompeya” y en el cuarto una estatuilla marmórea, que es la que va a inspirar el trazado simultáneo, en la misma tarde del descubrimiento, de los cinco “animales interiores” (¡el tercero es, incuestionablemente, el de Patrick Hourihan!):


El texto de Josie Malinowski es encantador, en esa busca de los “secretos de Londres” que solo las grandes ciudades pueden permitir, y no digamos cuando nos refiere, en la cuarta “persecución”, como, al perder por primera vez a la persona que seguía, ello quería decirle que “algo importante iba a ocurrir”. Esto es surrealismo en su quintaesencia.
Este grupo Slag se ha convertido sin duda en el número 1 en la cuestión de los juegos. Aquí tenemos también el titulado “Mutus liber”, bien sencillo como de costumbre, porque los mejores juegos surrealistas nunca han sido alambicados. Cada jugador mira la contribución del anterior solo unos segundos, hace una respuesta y se la pasa al siguiente, con la restricción de que el medio usado ha de ser diferente. Así, se comienza con un dibujo, se sigue con unos versos, luego con un dibujo, con una prosa, con otro dibujo, con una foto... Intervienen Paul Cowdell, Wendy Risteska, Patrick Hourihan (¡de nuevo inconfundible!), Merl Fluin, Aniano Henrique, Miguel Almagro y Josie Malinowski.
Del grupo surrealista madrileño, Eugenio Castro, Vicente García Escudero y Noé Ortega ofrecen un experimento de conversación surrealista, ejemplo de lo que puede ser un “lenguaje liberado”. Pero supongo que este texto aparecerá en el nuevo número de Salamandra, evitándome ahora el trabajo de leer la conversación propiamente dicha.
El grupo surrealista de St. Louis da una muestra de juegos clásicos del surrealismo: silogismos, condicionales, preguntas y respuestas y cadáver exquisito, este inspirado en el “estilo haiku” del poeta Quincy Troupe.
Por último, de los grupos de Londres, Estocolmo y Atenas aunados, tenemos, ya conocido, pero aquí con plenos detalles, “Surrealist survival kits”, que parte de una idea de Leonora Carrington. Son “colecciones de objetos poéticos, mágicos, oníricos que funcionan simbólicamente, como indicadores de nuestra capacidad de superar los límites de nuestra sustancia individual en la dirección de la total emancipación”. Creados en el encuentro de tres días en Atenas, al final se elaboraron las “instrucciones” para el uso de cada uno de esos grupos de “bártulos de supervivencia”, cuyas fotografías acompañan en el documento de Hydrolith las interpretaciones correspondientes.
No estamos aquí lejos de las recientes indagaciones sobre el objeto realizadas por el grupo surrealista de Madrid, indagaciones a las que se dedica en Hydrolith amplio espacio, con una crónica de los eventos y tres notables textos: el de Noé Ortega sobre los objetos suicidas, el de María Santana y Antonio Ramírez sobre “el objeto inesperado” y el de Vicente García Escudero intentando una taxonomía de los objetos urbanos. Menos el último (y quizás), todos estos textos son ya conocidos, alguno de ellos hasta en inglés. Lo mismo ocurre con los dos ensayos de José Manuel Rojo, con el de Will Alexander, con el de Pierre Petiot, con el de Javier Gálvez y con algunos más. Aunque se entienda el deseo de dar a conocer textos de otras lenguas, una cierta decepción producen tantas repeticiones. De esta manera, hasta comienza uno a aborrecer el internacionalismo surrealista, tan facilitado hoy por la comunicación electrónica. ¿No sería mejor una revista de menos paginación, pero más contundente en su fuerza original?
Más ensayos hay de Rik Lina, Hande Koçak, Richard Misiano Genovese, Paul Bogaers, Jeffrey Karl Bogartte, Parry Harnden, John Barrett Erickson, Michael Löwy... Alguno que otro resulta algo bisoño, cuando no se cita a Sartre sin despotricar de él, se toma en serio a una Louise Bourgeois o se habla de “automatismo estético”. Pero predominan las aportaciones valiosas, como la de Rik Lina sobre el automatismo colectivo (también total o parcialmente conocida), la de Michael Löwy sobre Mariátegui (acercando su honesta reflexión sobre el surrealismo a la que por aquel entonces hacía Walter Benjamin), las de Misiano Genovese sobre sus propias experimentaciones, la de Parry Harnden sobre las resistencias subversivas en internet, la de Jeffrey Karl Bogartte –espléndida– sobre “el método poético” o la de Paul Bogaers sobre la fotografía de los pensamientos. Este último nos da noticia de un libro suyo sobre estas búsquedas insólitas, publicado en 2010: Upset down.
Michael Löwy cita un pasaje de Mariátegui muy interesante: “¿Puede alguien imaginarse, en la occidental, burguesa, decadente Europa, una encuesta sobre el amor? (...) Es necesario un gusto absoluto por el desafío y la provocación para proclamar de manera tan apasionada las exigencias del amor”. He aquí lo que un hombre de la envergadura de José Carlos Mariátegui decía en 1930, y lo cito para que se lo compare con las acusaciones y valoraciones miserables que, desde su confortable atalaya académica post-mayo francés, se le han hecho al surrealismo y a Breton en particular por aquella encuesta, y no digamos por la de la sexualidad. (Sobre esta, cuarenta años después, podrá Maxime Alexandre escribir, con cursivas mías: “Todos los testimonios demostraban nuestra determinación de no separar la sexualidad del amor, en desacuerdo (una vez más) con una tradición sólidamente enraizada en el espíritu de nuestros contemporáneos”.)
Como ya he aludido a los textos de Merl Fluin y Eric Bragg en una nota aparte –el de Merl Fluin muy divertido y el de Eric Bragg, por mucho que plantee cuestiones vitales, desmedido en sus personalizaciones y con un resultado que al menos para mí deja incólume a Mattias Forshage–, solo me queda decir algo acerca del otro largo ensayo de Eric Bragg, también sumamente polémico en su defensa de una ciencia otra. Pero eso ya queda para la próxima ocasión.

El sentido mágico de Malcolm de Chazal

Cubierta de P. J. Morillas Rosa
Revelador de las muchas carencias de la cultura poética española es el hecho de que, hasta el momento, no existiera traducción de ningún libro de Malcolm de Chazal. Recientemente aparecía, en Madrileña de Juegos, Creativos y Literarios, la antología Historia del dodo, pero aún más importante es que, en la misma editora, vea ahora la luz una traducción completa de los 755 breves poemas que componen Sentido mágico.
La traducción la ha hecho, competentemente y con una buena “Introducción a Chazal”, el poeta Pedro José Morillas Rosa, quien, además, aporta al final unas notas aclaratorias a algunos de los poemas, en una de ellas nombrando a Ramón Gómez de la Serna, quien sin duda en la visión de algunas de sus greguerías no estaba muy alejado de Chazal. (Y si he podido considerar a Chazal como uno de los pocos pensadores verdaderamente originales del siglo XX, la clausura de ese arbitrario período me permite ya valorar como su escritor español más genial al hombre que tenía una pluma en cada dedo, la profusión no habiendo sido obstáculo para que se me haya encaramado a tal posición.)
Sentido mágico se publicó en 1957, después de que, en los años 40, André Breton descubriera Sentido plástico, otro de los grandes libros del teórico de la voluptuosidad, en este caso de aforismos y reflexiones deslumbrantes, bien merecedor de otra traducción.
Sentido mágico –escribe Morillas Rosa– “viene a colación al mundo para hablarnos o aún más, para cantarnos la desnudez y no sugerir, sino hacernos ver a golpe y galope de poema que en el origen de nosotros como visionarios está la auténtica verdad del universo”.
El libro será presentado... en una floristería, gran idea que sin duda hubiera entusiasmado al prodigioso artista de Isla Mauricio, tantas veces disertador de las flores, los colores y las mujeres. El propio traductor-poeta ha preparado para ello este breve documento:

miércoles, 26 de noviembre de 2014

“Hydrolith”, n. 2 (I)


Este segundo número de Hydrolith vuelve a ofrecer una representación muy amplia del movimiento surrealista actual. Amplia pero no exhaustiva, ya que, por ejemplo, del grupo surrealista a mi juicio más valioso, el checo y eslovaco, que suele ir por libre, no hay colaboración alguna. Se trata, pues, de la reunión de grupos e individualidades que se han aproximado en un proyecto que auspician ahora Eric Bragg y Ribitch; el número primero añadía en el editorial los nombres de Merl Fluin, Mattias Forshage, Shibek y Nikos Stabakis, por lo cual los polos geográficos eran Berkeley, Londres, Estocolmo, Portland y Atenas. La polémica desatada por el texto de Eric Bragg hará sin duda que un tercer número, si lo hay, no suponga la coalición de fuerzas de estos dos primeros, ya que no hay conflictos que no arrastren otros.
Con respecto al primer número, encontramos bajas considerables: Raúl Henao, Kathleen Fox, Bill Howe, John Welson, Joël Gayraud, Michel Zimbacca, Dominique Paul, Bertrand Schmitt, Katerina Pinosova, Allan Graubard, Robert Green, Debra Taub..., pero, en contrapartida, en el total de 99 nombres de este número aparecen muchos nuevos, concretamente 61, por lo que solo 38 coinciden en uno y otro. El peso mayor va para los grupos de Estambul, Madrid, Londres, Atenas y Estocolmo, con muchas colaboraciones holandesas.

Sharon Olson, The healer

Entre las abundantes ilustraciones, con predominio de los collages y los dibujos, pero también con pinturas y trabajos digitales, solo puedo destacar algunas preferencias: John Adams, de Austin, que además se encarga de la portada; David Coulter con sus collages ya comentados aquí; las cubomanías de Richard Waara, a partir de la Melancolía de Durero, tan apreciada por los nervalianos; los collages del Inner Island Surrealist Group; el arcimboldiano Curandero de Sharon Olson, de Grass Valley, California; y el muy original cómic de Xtian, de Melbourne, titulado The micturating angel, “cuento de ciencia y erótica” en que se interviene sistemáticamente, con un resultado muy divertido, sobre unas figuras a lo George Levis, narrándose las historias de las muchachas Bella, Hayley, Molly, Gaby y Lucinda –todo un descubrimiento, que nos da ganas de hacer lo propio con tantos comics favoritos, o incluso indiferentes (en estos, la mejoría sería obvia).


Más ilustraciones –una pequeña parte de ellas, ya conocidas– hay de Wedgwood Steventon, Wendy Risteska, Timothy B. Layden, Susie Malinowski, Paul Cowdell, Lisa Simonson, Andrew Juris, Richard Misiano-Genovese, Dale Houstman, Shibek, Dan Boyer, Mary Behm-Steinberg, Ali Mete, Sancak Taroolu, Rafet Arslan, Ayse Ozkan, Cins, Rik Lina, Miguel de Carvalho, Alex Januário, Sergio Lima, Zazie, Her de Vries, Bastiaan Van der Velden, Guy Girard, Antonio Ramírez, Dan Stanciu, Alexandra Halkias, Elias Melios, Diamantis Karavolas, Alex Fatta, David Nadeau y Pascale Dubé. Llamo también la atención hacia un valioso texto de Miguel de Carvalho sobre sus propios collages, a mi juicio inédito.
Entre los poemas y las prosas contenidos, y, como siempre, haciendo notar mis limitaciones con la lengua del Imperio, única de Hydrolith, momentos fuertes me parecieron “La práctica de la noche” de Josie Malinowski; “El demonio del paraíso. Un sueño dantesco”, de Laurens Vancrevel con imágenes de Jörg Remé, a quien va dedicado; “Allucinatio insulae” de Noé Ortega y Eugenio Castro; “Cada hombre su propio Fantômas, o de nuevo con nostalgia”, de Paul Cowdell, que ya añadí a la lista de homenajes fantomáticos del surrealismo, aquí pidiéndosenos no solo admiración hacia el Maestro, sino que seamos él; y el soberbio extracto del libro de Dan Stanciu Actos calientes en un decorado negro sobre escenas separadas por una línea pesada, de 2011.
Otros textos “creativos”, aunque en algunos casos las fronteras con el lenguaje ensayístico se diluyan, hay de Beatriz Hausner, Peter Dubé, Gaetan Blais, David Nadeau, Josse De Haan, Rodrigo Hernández Piceros, Andrew Torch, John Adams, Sotère Torregian (ya conocidos, pero también un homenaje a Marie Wilson y Nanos Valaoritis), Andrew Joron, Dale Houstman, Alexandra Halkias, Yannis Xourias, Rafet Arslan, Aye Ozkan, Ali Kartal, Zuca Sardan, Sergio Lima (“La imagen como conocimiento”, en versos que completa el ensayo “Imágenes en libertad”), Hans Plomp, Pieter Schermer, Wijnand Steemers, Merl Fluin y Jesús García Rodríguez (“30 proverbios de los Padres del Desierto”).
Este número de Hydrolith se ameniza con una serie de “noticias latentes” enviadas por los colaboradores, en la vieja tradición surrealista de los “faits divers”. Encuestas solo hay una, pero importante. Viene del grupo de Atenas, y, titulada “Los misterios del Minotauro”, se ocupa de la película The devil’s man, dirigida en 1975 por Costas Carayannis con intervención de Peter Cushing y Donald Pleasance y música de Brian Eno. Yo no la he visto, y Carlos Aguilar, un habitualmente buen detector de bodrios, la califica como tal, aunque señalando su valor “exótico”. Es lo de menos que sea un bodrio o no, porque las preguntas sobre la película recibieron respuesta ¡antes de que nadie la viera! Tras las respuestas de pura inspiración, vienen las respuestas “correctas” y una nota de Nikos Stabakis, presentador de este documento que es preciso unir al de la famosa encuesta de L’Âge du Cinéma sobre El embrujo de Shangai.
Declaraciones colectivas las hay del grupo turco (“Revuelta: el juego del nuevo milenio”), del Inner Island Surrealist Group (“Funeral del Imperio”, ya aparecido en el n. 9 de The Oystercatcher), del grupo de Saint Louis (sobre las revueltas de este mismo año, motivadas por un nuevo acto racista) y de los grupos de Madrid y Atenas (también sobre las revueltas sociales, en este caso las bien conocidas agitaciones de los últimos tiempos en estas ciudades).
En siete días continuaremos con este comentario descriptivo, deteniéndonos en los juegos y experiencias y en los numerosos ensayos contenidos, algunos de extremo interés, como el de Bruno Jacobs “Surrealismo y esfera cultural”, del que extraigo estas palabras para concluir: “El surrealismo sigue siendo una cuestión de principios, de método y de actitud para cambiar definitivamente el actual estado escandaloso de cosas; para cambiar, de manera fundamental, la vida. Su característica principal es, en el fondo, la de armonizar el pensamiento crítico y el espíritu poético, la reflexión y la sensibilización”.


Poemas amorosos de Guy Girard


La entrega número 12 de estos pequeños y muy versátiles cuadernos que Guy Girard edita en su casa de Saint-Ouen, nos trae su poesía amorosa y hace pensar sobre todo en algunos poemas de L’oreiller du souffleur, que las Éditions Surréalistes publicaron en 2008, y, sobre todo, en el titulado “Sybille infuse”, que Guy Girard había avanzado en 2005 como plaquette.
El frontispicio es de Sabine Levallois, cuyos dibujos y monotipos convertían a L’oreiller du souffleur en un bellísimo libro y que, además, también había hecho los dibujos de Le palier des gargouilles, colaboración de Guy Girard con Alice Massénat, aparecida en las mismas Éditions Surréalistes, en 2005.
Un cierto estremecimiento produce la nota a estos ocho poemas que componen Cognée d’octobre, ya que nos coge de sorpresa al aludir a la muerte de Sabine Levallois, que es a quien iba dirigido “Sybille infuse”. Sin duda que sus dibujos, de los que aquí vemos dos, revelan una imaginación que le pertenecía, puro ritmo, magia y candor.


Rápidos

Vivamente recomendable, ya que lo hace David Nadeau, es el blog “Présence du surréalisme”, con numerosos documentos recientes del movimiento surrealista y cercanías:
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“Joyce Mansour, poetisa y coleccionista”, es el título de una exposición en el Musée du Quai Branly.
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Comienza en los museos de Estrasburgo una exposición dedicada a Jules Perahim, que llegará al 15 de marzo. Se celebra así el centenario del artista, nacido en 2014. Mañana, en el Instituto Rumano, intervendrán Marina Vanci-Perahim, Serge Fauchereau y Ion Pop.
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En Vila Nova de Famalicão tienen lugar los VIII Encontros Mário Cesariny. Entre los actos, este sábado se presentan tres publicaciones: el cuaderno 13 del Centro de Estudos do Surrealismo, A palavra que detona, de António Gonçalves; Cesariny –em casas como aquela, de Duarte Belo y João Pinharanda; y Cartas de Mário Cesariny para Cruzeiro Seixas, de Perfecto E. Cuadrado. Tras la presentación habrá un concierto de Ibu Galissá y António Poppe, titulado “Cesariny Iluminações Rimbaud”.
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Mientras algunos surrealistas –no solo Eric Bragg– quieren conducir el surrealismo hacia los laboriosos caminos de los estudios científicos (o derrochan sus energías en las trabajosas batallas político-sociales), Soapbox prefiere unir estas dos citas, una del fumador de habanos y “hombre más inteligente del siglo XX”, como lo llamó André Breton, y otra de la divina Pandora:
“Me hubiera gustado trabajar, pero había en mí un fondo enorme de pereza. Me gusta más vivir y respirar que trabajar. No considero que el trabajo que he realizado pueda tener en el futuro ninguna importancia desde el punto de vista social. Así pues, mi arte consistiría en vivir; cada segundo, cada respiración es una obra que no está inscrita en ninguna parte, que no es ni visual ni cerebral, y sin embargo existe. Es una especie de constante euforia”. (Marcel Duchamp.)
“Solo soy verdaderamente feliz cuando no hago nada, absolutamente nada. No comprendo a quienes les gusta trabajar y hablan de su oficio como si se tratara de un maldito sacerdocio. Para mí, no hacer nada es como flotar sobre agua tibia. La delicia, la perfección”. (Ava Gardner.)
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He aquí una foto de Raman Rao, no incluida en Accidental windows:

Raman Rao, She reminds me of someone I knew in Detroit

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Otra foto, pero por Alex Januário: Los guantes de absenta, dialogando con La bebedora de absenta de Mesens, collage reproducido no hace mucho aquí mismo, y también con los guantes de la edición Ardemar y con los de la Luvaria Ulisses:

Alex Januário, As luvas de absinto,París, 2009

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Y, también de Alex Januário, un collage de lo que parece ser una nueva “serie”:


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Al fin sale el nuevo número de Salamandra. Esta es la noticia que da de su aparición el Grupo Surrealista de Madrid:
“¡Ya está aquí la revista más inactual del mundo!
El Grupo Surrealista de Madrid tiene el placer de anunciaros que por fin está disponible el nuevo número de su revista Salamandra. Tras cuatro años (para nada improductivos, por otro lado) desde el lanzamiento del anterior número, nuestra Salamandra ha crecido y este doble número 21-22, que bien podría ser triple, ha alcanzado las 352 páginas porque sí, por placer, y porque es necesario para socavar las bases de la dominación plantando las semillas de la verdadera vida.
Este nuevo número se presentará en el Ateneo Cooperativo Nosaltres (c/ Esperanza 5, Madrid) el próximo viernes 28 de noviembre, y en Enclave de Libros (c/ Relatores 6, Madrid) el sábado 13 de diciembre. Os mantendremos informados.
Portada color plata hombre lobo, y el contenido más contundente y perturbador de nuestra época: Crítica y onirocrítica de la ciudad. Materialismo poético. Teoría crítica del valor, el trabajo y la revolución. Más realidad, y el Laboratorio de lo Imaginario. Exterioridad, el sueño y los sueños. Objetos, fantasmas, y el objeto fantasma. Huelgas, revueltas, mareas y juegos surrealistas. La poesía, y los poemas. Y el lenguaje del Régimen por fin dominado.
En este enlace podéis ver el índice y el editorial de la revista:
Además, aquí os dejamos uno de sus textos a modo de aperitivo:
¡Disfrútenla solos o en compañía!”.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La Belle Inutile: “Lithaire”


La Belle Inutile se define como “un grupo de amigos localizado en Europa, Norteamérica y Suramérica, que comparten una orientación surrealista y un interés por las artes mixtas, las ciencias, la tecnología y las ideas”. Desde 2008 sus publicaciones son muchas (todas asequibles vía lulu.com) y, aparte los dos números de Loup-Garou, se componen de títulos de Richard Misiano-Genovese, Jean-Pierre Depétris, Jeffrey Karl Bogartte, Pierre Petiot y Francine Laugier. Algunas de ellas ya las hemos noticiado o reseñado aquí.
La última publicación de La Belle Inutile es Lithaire, recopilación en la que intervienen Bernard Dumaine, Claude-Lucien Cauët, Guy Girard, Pinina Podesta, Martín de Diego Sabada, Ribitch, Jean-Pierre Depétris, Ody Saban, Pierre Petiot, Thomas Mordant y Zazie. Zazie, que lo hace con seis de sus sueños digitales –también recientemente en sus ediciones publicó Somnium digitale– es uno de los nombres fijos de La Belle Inutile. Imágenes de Bernard Dumaine abren este cuaderno de 68 páginas. Dos de ellas son cadáveres exquisitos, uno con Martín de Diego Sabada y otro con Pinina Podesta, este diferenciándose más que el otro de la imaginación fantástica de corte gótico que caracteriza a este artista:


En el n. 2 de S.u.rr..., el poeta y ensayista Claude-Lucien Cauët, componente del grupo surrealista de París, publicaba unas “Ideas a propósito de lo impensable” que anunciaban muchos escritos curiosos y trastornadores, reunidos en varias publicaciones: Événements, Nomades, Anecdotes, Rencontre, Essai d’autocosmologie, Le passager incertain, En cours. De Cauët, cuyo nombre aparece en Analogon, Le pied de grue, Cahiers de l’umbo, Lo que será y La chasse à l’objet du désir, comentábamos hace poco sus dos colaboraciones con Guy Girard: Les cerises, le soleil et l’escargot y Pornographie courtoise. Aquí aparecen extractos de dos títulos nuevos: “Débordements” y “A portée de voix”, acompañados de imágenes de Zazie y Girard. Girard interviene con sus ya conocidos poemas coreanos y con el relato de unos “momentos de lo maravilloso”, cuando la poesía, “esa inesperada recalificación de la vida inmediata”, hace trizas la banalidad reinante –porque, en efecto, “lo maravilloso es esa belleza ofrecida con todo esplendor por la verdad práctica de la poesía”. Pero lo más interesante de estas tres páginas de Guy Girard es su consideración final sobre lo que persiste en “querer pintar” y sobre las “criaturas” que pinta, y sin las cuales yo diría que al surrealismo de estos últimos tiempos le falta algo esencial. Similarmente podía haber hablado de sus poemas e invenciones, en los que se confirma también su visión de que el “poder de revelación del amor y de Eros es la razón de ser de todo lenguaje”.
Seis poemas de Jean-Pierre Depétris llevan como pórtico una visionaria ilustración de Ribitch: Season of the witch. Depétris ha publicado en La Belle Inutile la saga de Bolgobol, definida como una novela filosófica en forma de diario de viaje on-line, que consta ya de cuatro volúmenes: À Bolgobol, En revenant à Bolgobol, Autour de Bolgobol y Entre Tangaar et Bolgobol, a los que sucedió en 2010 Pour un empirisme poétique.
El fastuoso colorido y la no menos fastuosa imaginación de Ody Saban irrumpen en La Belle Inutile con cinco muestras entre las cuales Dans la forêt Lacandone, Kachina Angwusnasomtaka pendant le rite d’initiation pour les nouveaux nés y Sus au misérabilisme. El primero la suma a la bella lista de surrealistas fascinados por las culturas pueblo, y el segundo vuelve a erguirse contra la hidra de la que dijo André Breton en 1956 que era “uno de los fenómenos específicos de la época” –y que desde entonces nunca se ha replegado, sino que más bien ha asomado constantemente nuevas cabezas.
La muñeca kachina Angwusnasomtaka no es otra que la Madre-Cuervo, madre de todas las kachinas, portadora de unas hojas de yuca con que flagelaba a los muchachos recién iniciados. Breton tuvo dos, una hopi y otra zuñi, que es en la que se inspira Ody Saban, con sus brazos articulados y las alas insertadas:


La vertiente ensayística de Lithaire corresponde a su principal animador, Pierre Petiot, quien diserta, con ilustraciones de Ribitch, sobre los “utensilios”, discerniendo entre sus diversos tipos, con dos polos extremos: el de los utensilios que “crean nuevas libertades”, que “abren nuevas aventuras”, y el de los “realistas” (¡miserabilistas!), que “nos reemplazan”. En una atinada ejemplificación, describe la subversión de los viejos lavaderos por parte de las mujeres que acudían a ellos, oponiéndolos a su sustitución por las lavadoras, que “transmutan las potencialidades de lo imaginario en nada”, y yo hubiera añadido que los lavaderos eran espacio no solo de amores y chismorreos, sino de canto, cuando el pueblo cantaba (a una lavandera oyó el maestro de la etnografía portuguesa, Leite de Vasconcelos, hace ya un siglo, una melancólica cantiga de amor que lo transfiguró, y fue también hace ya un siglo cuando Menéndez Pidal, al oír cantar a la lavandera de Osma, tomó conciencia de la perduración de los romances legendarios en los pueblos panhispánicos, punto de arranque de una gigantesca recopilación que llega a nuestros días). Pierre Petiot, en uno de los capítulos de su ensayo, al detenerse en lo que tienen los locos que enseñarnos sobre nuestra relación con los utensilios, escribe: “No se agradecerá lo suficiente a los surrealistas el haberse interesado por la locura, y el haberlo hecho no bajo el ángulo médico (y por tanto realista), que busca liberar al loco de su locura, sino al contrario, según ese genio oblicuo que consiste en utilizar las enseñanzas sacadas de la locura para liberar a los no-locos –y por tanto también a los locos, como consecuencia inmediata”.
Lithaire contiene, por último, dos poemas de Thomas Mordant, uno de ellos un “poema negro”. Al final hay una lista de publicaciones poco fiable, ya que, al cotejar yo la fecha de los libros de Richard Misiano-Genovese, de ocho hay al menos cinco que vienen mal. Así nos dedicamos luego a repetir datos erróneos. A los soberbios libros de Bogartte, sumemos dos de Francine Laugier: Images du monde flottant y Quelquefois nous paraissons heureux.
En suma, una publicación muy distinguida, que viene a ser como un número 3, o un número “fuera de serie”, de Loup-Garou.
www.labelleinutile.eu