lunes, 13 de enero de 2014

Almanaque de Brumes Blondes

Tras Other Air y el n. 2 de A Phala, y anunciándose para el verano un nuevo Hydrolith, llega el momento de afirmarse el almanaque aniversario de Brumes Blondes como una de las grandes publicaciones surrealistas de esta época.
Más de 500 páginas son un duro aunque más que sabroso bocado para que podamos hacerle ya una reseña, que además habrá de ser dividida en varias partes, dada la riqueza del contenido, repleto, aparte los numerosos poemas e imágenes, de ensayos enormemente sugestivos. El tamaño pequeño contribuye a convertir el volumen en una preciosidad.
Son en total 173 contribuciones de 25 países, justo corolario a una revista que, desde 1964, se inscribió en el oleaje internacional del surrealismo. La edición podrá obtenerse vía lulu, pero ya anunciaremos cuando ello sea posible, puesto que por ahora solo hay ejemplares impresos para los colaboradores.
En el editorial, Her de Vries y Laurens Vancrevel señalan el carácter revolucionario y del surrealismo, de cuya permanencia este almanaque quiere ser una manifestación –quiere ser, ¡y sin duda lo es!

50 años de surrealismo

Como preámbulo a la cronología que cierra el almanaque de “Brumes Blondes”, hay un texto mío en que intento, muy sucintamente, referir lo esencial de tan amplio periodo. Por desgracia, al enviárseme la traducción francesa, no la revisé sin cotejar el original, y me confié en su fiabilidad, seguramente porque siempre he preferido ser confiado a “condenado por desconfiado”, cuando para algunas cosas vale más lo segundo que lo primero. Son pues un fallo finalmente mío los datos en negritas, y de los cuales el único importante es que no aparezca en el texto traducido, evidentemente por un salto de línea del traductor, referencia alguna al grupo surrealista de Madrid y la revista “Salamandra”, mientras que se hace al grupo Melmoth llegar hasta la actualidad. Lo lamento sinceramente. En el error de los boletines, de la traducción se desprende que el segundo fue firmado solo por los grupos que se enumeran, cuando son grupos que se añadieron a las firmas anteriores. Diferencia de matiz, aunque sin mayor importancia, hay en la referencia a Raúl Henao.
1964-2013: cincuenta años de surrealismo, en una cronología obligatoriamente incompleta (pero en la que esperamos no haya faltado lo esencial) y que además se ve afectada por la ausencia de todo el período anterior, a la espera de algún día elaborar un calendario integral, desde el encuentro Vaché-Breton, y con todos los datos disponibles.
Si algo demuestra esta cronología es la pervivencia siempre firme de la aventura surrealista, en una geografía tan móvil como amplia. En los primeros años que documentamos, París seguía siendo el corazón de esa aventura: La Brèche, “L’Écart Absolu”, la presencia de André Breton... Mientras, proseguía el surrealismo en Bélgica y en Praga, en Italia irrumpía la Officina Undici, en Caracas el grupo El Techo de la Ballena ponía a la sociedad en polvorosa, Chicago se incendiaba de surrealismo con “The forescast is hot!”, era lanzada en Holanda la primera serie de Brumes Blondes, surgía en Moravia el grupo Lacoste.
Entre los años 67 y 69 incluso puede hablarse de un reforzamiento internacional del surrealismo: en Brasil con la exposición “A Phala” (y su densa revista), en Inglaterra con TransformaCtion y la exposición “The Enchanted Domain”, en Chile con las actividades de La Casa de la Luna. Mientras, resurgía en Checoslovaquia plenamente el grupo de Praga (“Le principe du plaisir”, “Plate-forme de Prague”, el primer número de Analogon), Les Lèvres Nues y Brumes Blondes iniciaban su segunda serie (Brumes Blondes siempre con un sentido muy internacionalista, como Phases, que también abría su segunda serie), en los Estados Unidos la actividad surrealista de Chicago (Surrealist Insurrection y la exposición del 68) se complementaba con la de San Francisco...
Es en este contexto donde va a romperse el grupo de París, tras sucesivas crisis muy bien relatadas por Alain Joubert en Le mouvement des surrélistes. L’Archibras, revista magnífica en sus primeros números, va manifestando sus contradicciones y acaba por desaparecer. En 1968, aún los surrealistas de París (sin olvidar al grupo L’Écart, de Lyon), aparecen con fuerza en las Entretiens que organiza Ferdinand Alquié y se siguen publicando libros muy notables, como los de Toyen con Annie Le Brun y Radovan Ivsic, o el de Camacho con Bounure, pero al año siguiente adquiere una importancia desmesurada el triste “Quatrième chant” de Jean Schuster, quien, con algunos componentes del grupo, decreta la muerte del surrealismo “histórico” y prohíbe el uso de la palabra “surrealismo”. Al fin se encontraban los estamentos académicos y periodísticos, servida en bandeja, y avalada, la posibilidad de ponerle una fecha de defunción al surrealismo, lo que hicieron con mucha diligencia, y seguirán haciendo hasta nuestros días.
Pasa el surrealismo entonces a un cierto ocultamiento, sumando a sus enemigos de siempre los que han sido llamados por eufemismo “liquidacionistas” (a quienes además no han faltado discípulos). Como era de esperar, la reacción fue inmediata, tal se puede ver en el documento “Surrealism now” de ingleses y holandeses, en las espléndidas burlas de un Marcel Mariën, en los exabruptos de Mário Cesariny y sobre todo en la aparición del Bulletin de Liaison du Surréalisme, que congregaba a los miembros del grupo fieles al surrealismo, con mucha aportación extranjera y en especial del grupo de Praga. Estamos en 1970, año al que hay que sumar la aparición del primer número de Arsenal y las importantes exposiciones de Santiago de Chile y Buenos Aires.
Esta reactivación del surrealismo ofrece una serie de hitos a los largo de los años 70, y sobre todo de la segunda mitad: en 1976, La civilisation surréaliste en París, la enorme exposición mundial “Marvelous Freedom/Vigilance of Desire” en Chicago y los Textos de afirmação e de combate do movimento surrealista mundial de Cesariny; en 1977, los dos números de Surréalisme en París y la aparición de los grupos de Vancouver y de Australia, que suceden al de Columbus en el 74; en 1978, las exposiciones de Wisconsin y de Londres, donde al año siguiente nace el grupo Melmoth. Pero es que además tenemos las actividades en Buffalo, Utrecht, São Paulo, Toronto (con las ediciones Oasis), San Francisco, Milán, Amsterdam, Lisboa y, por supuesto, Praga, donde son incontables las publicaciones poéticas, juegos y pinturas colectivos, encuestas, pinturas, objetos, antologías, siempre con el carácter experimental tan propio de este grupo.
Téngase en cuenta, también, que esta cronología, por abreviar, solo nombra los primeros números de las revistas –modo de expresión clave del surrealismo–, y que en cada año faltan pues las que seguían saliendo regularmente, del mismo modo que solo nombramos las principales publicaciones de algunos autores prolíficos pero esenciales, como, se me ocurre sobre la marcha, un Guy Cabanel, un Ghérasim Luca, un Ludwig Zeller, un Mário Cesariny o un Pierre Peuchmaurd, lo mismo pudiendo decirse de los artistas y sus exposiciones. Además, figuras aisladas extremamente importantes, como Raúl Henao en aquella misma década, siguen apareciendo.
En los años 80 prosigue la actividad en París, Australia, Toronto, San Francisco, Columbus, Lisboa, São Paulo, Praga, etc. En Buenos Aires tenemos al grupo Signo Ascendente, en los países nórdicos a Dunganon y el Surrealistgruppen sueco (muy creativo, combativo y duradero), en Vancouver al grupo Melmoth (que llegará a 1999), en Madrid a Salamandra (live and well hoy mismo, y sin nunca parar), en Montreal a los automatistas de Les Boules. La década se remata con la aparición del extraordinario n. 4 de Arsenal, que hace un repaso al surrealismo en todas sus proyecciones a lo largo y ancho del mundo.
Encadenando décadas, la siguiente se abre en 1990 con el resurgir de Analogon y con la revista Droomschaar, que conduce al año siguiente a la creación del grupo CAPA, decisivo en la cuestión, capital para el surrealismo, del automatismo colectivo. Si en los años 80 volvían las Ediciones Surrealistas (en París, Chicago y Estocolmo), ahora es la vez del Boletín Internacional del Surrealismo (con un antecedente en 1986, por los grupos de Chicago y Estocolmo). El primero aúna fuerzas de Checoslovaquia, París, Estados Unidos, Buenos Aires, Estocolmo y Madrid, mientras que el segundo, contra la grotesca conmemoración del “descubrimiento de América”, añade grupos y nombres de Australia, Dinamarca, Gran Bretaña, Holanda, Portugal y São Paulo. Estos boletines no tienen continuidad, lo que quizás estuvo bien, ya que, a mi juicio, implicaban el riesgo de oficializar el surrealismo, aparte el darle voz a unos grupos en detrimento de otros y el riesgo de dejar de lado muchas aventuras solitarias que el surrealismo siempre ha respetado cuando genuinas y honradas. Fundamental es en estos años la irrupción del grupo de Leeds, con los diez números (excepcionales) de Black Lamplight y en seguida Manticore. En Estocolmo se publican los ocho de Stora Saltet y en París vuelven las revistas surrealistas con el primero de S.u.rr... Un libro detonante fue Le Punching-ball & la Vache à lait de Guy Ducornet, ya que supuso una respuesta lúcida y contundente a la impostura académica sobre y contra el surrealismo.
La primera década del nuevo siglo también se abre de modo espectacular: grupo Derrame en Chile, grupo deCollage en São Paulo, grupo griego de Ioaninna. Las revistas no cesan: dos nuevas series de Brumes Blondes, Styxus (grupo Stir Up), Derrame, Phosphor (Leeds). En 2005 nacen SLAG (Surrealist London Action Group) y la plataforma Sonámbula, como en 2007 el grupo turco y en 2008 la Cabo Mondego Section of  Portuguese Surrealism, al socaire de la exposición de Coimbra “O reverso do olhar”, que pone en el candelero a todo el surrealismo “actual”. En su misma línea, Derrame lleva a cabo en Santiago la exposición “El umbral secreto”.
Los últimos años han ofrecido la continuidad irrefutable de la aventura surrealista que evidencia nuestro trabajo. Hydrolith (2010) reúne multitud de intervenciones de diferentes grupos, que ofrecen un panorama de gran riqueza. Invisible Heads (2011) revela la fecundidad creativa, incluida la fabulosa colaboración con los indios hopi, de nombres muy interesantes que siguieron un camino diverso al del grupo Arsenal. Debout sur l’Oeuf (2011) reúne en una lujosa revista-objeto a los surrealistas portugueses y muchos amigos surrealistas del mundo. A Phala (2013), como queriendo corroborar de modo absoluto la continuidad “irrefutable” de que hablábamos, saca un número de 400 páginas 47 años después del primero y siempre de la mano de uno de los pilares del surrealismo en todo este medio siglo: Sergio Lima. El grupo SLAG y la revista Patricide dan una nota de vivacidad absoluta, como los fotomontajes de Neil Coombs y las pinturas de Patrick Hourihan, verdaderas aportaciones novedosas. La tradición de las comunicaciones casi secretas prosigue, por ejemplo, con las deliciosas autoediciones de Guy Girard. Y en Praga, la exposición “Other Air”, con un catálogo modélico, no solo daba cuenta de la actividad del grupo checo y eslovaco desde 1990, (con el cine maravilloso de Jan Svankmajer, pero como siempre con infinidad de juegos, objetos, experimentos, performances, debates, antologías, etc.), sino que se proyectaba en un mañana jugador que es el del propio surrealismo, en su voluntad de encarnar, en un mundo catastrófico, las llamas policromas de la vrai vie.

Nueva exposición en Cádiz


En el Cádiz costero ha tenido una nueva exposición auspiciada por Bruno Jacobs, quien me ha hecho el honor de presentar una serie de fotos lusitanas mías, bajo el título de “Mares y fábulas”.
Esta es la segunda de las exposiciones sorpresas que organiza Bruno Jacobs. La primera tuvo lugar en la Galería 13, pero al transformarse el espacio, se tomó la decisión de convertir estas exposiciones en "vagabundas", no adscribiéndose así a un lugar fijo y evitando de paso crear una suerte de concepto.
Las fotos fueron elegidas por el propio galerista, idea que me parecía más adecuada que la de hacer yo la selección. En la hipótesis segunda, yo pensé en una selección de fotos marinas, lo que hubiera explicado mejor, eso sí, el hecho de que se desatara una tormenta marina de viento y agua que redujo el tiempo de exposición a 24 horas. ¡Exposición fulgurante, a la que me hubiera gustado asistir si en 2005 no hubiera dejado yo definitivamente de moverme de la montaña de Anaga y sus alrededores, en la isla de Tenerife!
La exposición fue oficialmente abierta en el callejón Osorio el 31 de diciembre de 2013, por lo que  pudo atravesar brillantemente de un año a otro y ser vista por gente bien dispuesta.
El galerista me escribe: “Todo salió bien de verdad, en un callejón de alta calidad. Pasa bastante gente por allí. La exposición duró algo así como 24 horas, cuando empezó a sufrir el fuerte viento y sobre todo la lluvia. Mala suerte, pero es así al borde el Atlántico… En cualquier caso, supongo que tuvo muchos «visitantes»”.
La exposición “Mares y fábulas” fue oficialmente abierta por Eugenio Castro, Roman Dergam, Bruno Jacobs y Javier Gálvez, a quienes vemos en esta imagen de izquierda a derecha y a quienes agradezco efusivamente su disponibilidad y su generosidad.


miércoles, 8 de enero de 2014

Centenarios

Los centenarios de 2014 muestran la dimensión absolutamente internacional del surrealismo: solo encontramos un nombre francés, el de François Valorbe, y todos estos de la proyección sin fronteras del surrealismo: Jindrich Heisler, Jiri Kolar, Vaclav Zykmund, Theodore Brauner, Jules Perahim, António Dacosta, Asger Jorn, Karl-Otto Götz, Gerome Kamrowski, Teresa d’Amico, Teófilo Cid, Octavio Paz, Georges Henein.
En 1914 pintó Giorgio de Chirico cuadros extraordinariamente influyentes: El genio cautivo de un rey (reproducido en Le surréalisme et la peinture, y que compró Doucet por consejo de Breton), El enigma de la jornada (que originaría en 1924 una “investigación experimental” por parte del grupo), Misterio y melancolía de una calle, La conquista del filósofo, El enigma de la fatalidad, El viaje sin fin (que tuvo Duchamp), La incertidumbre del poeta, El destino del poeta, Paisaje metafísico con torre blanca, La nostalgia del poeta (retrato premonitorio de Apollinaire), El canto de amor (decisivo en Magritte), El paseo del filósofo, Melancolía de la partida, El cerebro del niño, El enigma de la partida, Turín primaveral... En fin, una cosecha apabullante, en un año que además vio aparecer en sus pinturas la imagen del maniquí.
Este fue también el año en que André Breton descubre a Rimbaud, así que puede considerarse, en la génesis del surrealismo, el primer año clave.
Merece hoy recordarse El cerebro del niño en su “versión surrealista”. Este cuadro lo tuvo Breton desde que lo vio expuesto en el escaparate de la galería Paul Guillaume, bajándose del autobús en que viajaba para poder apreciarlo; luego, al cederlo para una exposición que tenía lugar en la misma galería, le ocurrió lo mismo a Yves Tanguy, quien entonces ni conocía a Breton, y para quien sería tan decisivo como El canto de amor para Magritte. Pero la “versión surrealista” solo llega en 1950, cuando Breton lo incluye en el Almanaque surrealista del medio siglo, transformado por Toyen (Pierre Demarne aseguraba que por Hérold), quien maquilló y le abrió los ojos al personaje: es el Despertar del «Cerebro del niño». Breton, en una carta a Robert Amadou de 1953, publicada en Perspective cavalière (que en España se tituló Magia cotidiana), aborda El cerebro del niño y su “poder de impacto excepcional”.


Julio Monteverde: objetos y poemas

Seguimos en el mundo de los objetos surrealistas. Julio Monteverde y Julián Lacalle, como ya anunciamos, acaban de publicar el librito Casa de fieras, juego a dúo donde buscan “internarse en el mundo de los objetos”, acariciados “con un amor infinito”, ya que alrededor de ellos “un espacio vibra, provocando una tensión particular”. Son en total 18 los objetos que aquí hablan, en breves prosas, de un modo que en seguida me recordó los poemas surrealistas del insólito poemario de Pedro García Cabrera Dársena con despertadores (1936), uno de los cuales se titula precisamente “Habla un interruptor”. Los mejores personajes de Casa de fieras son los que se emparientan con el “signo ascendente” de los poemas, muy líricos, de Dársena con despertadores: “el pájaro de tinta” (un tintero tumbado, con su pincel-cola y la etiqueta despegada en forma de alas), “el caracol sordomudo” (una cinta métrica), “el ciempiés” (un peine), “el loro” (la cabeza de unos alicates), “el tiburón materialista” (la hoja de una navaja), “el cuervo albino” (unas tijeras blancas)..., y por supuesto los de carácter enigmático, que son “el cisne de la transformación” y “el hombre raíz”. Enigmática y poética es también la fiera de la portada y del marcador del libro, que podemos ver a la derecha de esta nota –y que, pese a sus muchas bocas, no sabemos nada de lo que dice, quedando como una invitación a que cada uno lo suponga o imagine.
Julio Monteverde, de quien ya reseñamos aquí su muy notable ensayo De la materia del sueño, ha formado parte del grupo surrealista madrileño, aunque ya no actualmente. Ello no ha implicado ruptura con sus viejos amigos, ni rechazo de la aventura surrealista. En 2011, las Ediciones La Bella Cristalera, del grupo, publicaron un cuaderno que solo ahora he podido conocer: limo contagio australia trimestre, y que ofrece un gran interés. A partir de la anotación en duermevela de estas cuatro palabras sucesivas, Julio Monteverde compone un cuaderno de cuatro poemas que se corresponde cada uno con una de esas palabras. En una nota final, escribe: “Si estas palabras no hablan por lo que son, pero continúan siendo puntos reconocibles en la línea del sueño, parecen ocultar algo parecido a un sentido que comenzaría a desvelarse en el reconocimiento de su presencia”. Nada más cercano al Le la de André Breton, aunque en su caso eran cuatro frases apuntadas en de sendas noches de los años 50, y también en el estado de duermevela. Las cuatro palabras del texto de Julio Monteverde “permanecen como cuatro notas de un acorde de sueño, primero sucesivas y justo después perfectamente simultáneas (por agregación)”, acorde de “armonía perfecta y necesaria”, y armonía sentida como “una última puerta”.
Porque “las agujas / de nuevo / marcan un tiempo esencial”.

Fotografía de Yolanda López

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Alcoholes

Jean-Pierre Lassalle colabora en el volumen Alcools (Du Lérot, éditeur, Tusson, Charente, 2013), con un breve trabajo sobre los “Alcoholes surrealistas”. Los surrealistas, es bien sabido, han sido en general sobrios, no atrayéndoles mucho, a diferencia, por ejemplo, de los músicos de blues, el culto báquico, ni, a diferencia de los de jazz, los “paraísos artificiales”, ya que lo suyo es el “estupefaciente imagen”. Pero las excepciones tampoco son pocas. En el capítulo de las copas, Lassalle nombra a Yves Tanguy, Jean-Louis Bédouin, Francis Meunier, Adrien Dax... Muchos quedan en el tintero, a veces por delicadeza y a veces por falta de noticias relevantes. Entre los canarios, el caso Domínguez es bien conocido, pero también está Emeterio Gutiérrez Albelo, no ya el de la época post-surrealista, sino el de los propios años mozos; en Romanticismo y cuenta nueva hasta hay un poema titulado “Trompo de domingo”, en que describe una borrachera en la plaza de Icod, jugando con el doble sentido de la palabra “trompo”, pero son muchas las referencias a la bebida en este libro y en Enigma del invitado, e inmortal esa cómica y brutal parodia de la llamada Santa Cena, en que doce perros famélicos, al descorchar el “amo” la botella de champán, se abalanzan sobre él y lo convierten “en un puro / garabato de huesos”. En similar bohemia alcohólica desembocó el chileno Teófilo Cid, pero por aquel entonces ya se había desencantado del surrealismo. Más recientemente, se quisieron atribuir al alcoholismo las infamias que un ex surrealista largó sobre Jorge Camacho, al ser entrevistado por una revista comunista.
Ahora bien: el mayor interés de este artículo de Lassalle es la evocación del gran Mesens, “el más fascinante de los alcohólicos del grupo” y un hedonista en todos los órdenes de la vida, empezando por el sexual y siguiendo por el gastronómico. Él mismo decía sobre sus alcohólicos “gustos personales”, en la encuesta magritteana de Le Savoir Vivre, año de 1946: “El gin en cantidad media; la ginebra holandesa (solo un vasito); el whisky escocés e irlandés en bastante cantidad y sin agua; la absenta (dos vasos, de preferencia en los alrededores del Jardín de Luxemburgo entre las 6 y las 7 de la tarde); el slivowitz (¡ortografía!) (una media botella en los alrededores de Salzburgo pero lejos de los espectáculos de M. Max Reinhardt); el armagnac después de cenar (sobre todo después de una mediocre cena londinense en tiempos de paz)”. A esta lista de bebidas sigue la de comidas y la del tabaco, con relieve para los cigarrillos americanos y los puros habanos y de Jamaica.
Mesens no solo mantuvo el pabellón de la ilustre absenta –“el demonio verde”–, sino que pintó en 1965 (con collage) a esta “bebedora de absenta”:


Roussel en Brasil

En Brasil, Cultura & Barbarie acaba de publicar un rico volumen dedicado a Raymond Roussel, de características similares al Locus Solus. Impresiones de Raymond Roussel  de Turner que reseñamos aquí mismo en 2012. Lo novedoso son las colaboraciones brasileñas, ya que los textos clásicos son más o menos los mismos, siendo de lamentar que se haya mantenido a Cocteau y aparezca el no menos deleznable Montesquiou, mientras que en cambio desaparece Annie Le Brun, autora del principal libro sobre Roussel (Vingt mille lieus sous les mots, Raymond Roussel, 1994). Centrado también en Locus Solus, el volumen incluye textos de Breton, Éluard, Desnos, Pauvert, Vitrac, Soupault, Bataille, Leiris, John Ashbery y, por supuesto, el propio Roussel.
Este “Dossié Raymond Roussel” constituye el n. 98 de la revista Sopro, y coincide con la publicación de la primera edición de Locus Solus en lengua portuguesa. También, con la aparición del n. 2 de A Phala, donde se incluyen dos páginas del manuscrito de uno de los libros verdaderamente míticos y capitales de la literatura moderna.
http://culturaebarbarie.org/
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Las conferencias sobre el objeto surrealista de Emmanuel Guigon y Georges Sebbag, con subtítulos en español, pueden seguirse en estas direcciones:
http://www.youtube.com/watch?v=hmFWu3SFc3g