miércoles, 20 de noviembre de 2013

“El surrealismo y el sueño”


En Madrid transcurren a la vez tres exposiciones de interés para nosotros: una sobre Méliès, otra sobre precedentes del surrealismo y la de “El surrealismo y el sueño”, cuyo catálogo vamos a reseñar hoy, brevemente.
Una amiga madrileña de confianza, para referirse a la presentación, se me refirió al “sarao de la Thyssen”, lo que desde luego no dudo. Pero yo solo tengo a mano el catálogo, que es otra lujosa publicación más, en capa dura, sobre el surrealismo reducido a los años 20-40 y a algunas prolongaciones de sus supervivientes. En este sentido, es más de lo mismo, con obras entre las que abundan las ya muy conocidas, y sin que falte alguna que otra ridiculez de Leonor Fini, Paul Delvaux, Salvador Dalí y el triste Domínguez picassiano. Otras piezas resultan más sugestivas, como la serie de durmientes de Brassaï, los Toyen o los Tanguy, y también se agradece, en las proyecciones fílmicas, las de tres películas de Joseph Cornell.
Los textos son solo tres, y están a cargo de Georges Sebbag, José Jiménez y Dawn Ades. El de esta última explora la cuestión a través de una obra de Miró (Foto: Este es el color de mis sueños). El de Sebbag (“La pintura animada del surrealista que sueña”) responde a las expectativas que levanta siempre un ensayo suyo, aliando brillantemente a sus preocupaciones habituales las referencias más inesperadas y eruditas, para señalar al final cómo “hay un mismo principio generador y motriz que podría aplicarse a todas las expresiones y manifestaciones surrealistas –collages, textos automáticos, relatos de sueños, manifiestos, panfletos, dibujos, cuadros, fotos, objetos, revistas, exposiciones–, y ese principio es el de las imágenes animadas del sueño”. Resta el de José Jiménez, que es quien presenta el aparato expositivo. Lo hace bastante bien, con competencia y considerando el surrealismo como una “actitud ante la vida”, y no solo como “un movimiento artístico”. “El surrealismo ha sido, y en alguna medida todavía es, un catalizador, un impulsor, de un proceso de liberación del psiquismo y de expansión de lo sensible en el que ya no hay vuelta atrás. La exposición pretende mostrar que esa huella, esa gran ola de transformación de la sensibilidad, tiene una de sus raíces más profundas en la vinculación surrealista entre sueño e imagen”.
Para estudiar “la modulación del sueño en el horizonte plástico del surrealismo”, José Jiménez parte de algunos precedentes del surrealismo, en concreto Goya, Hugo, Grandville, Carroll, Redon y Rousseau, en una lista que puede, claro está, ser diferente. Ya con Chirico estamos en las mismas puertas del surrealismo,  que luego se despliega en los nombres de Max Ernst, Magritte, Dalí, Picasso, etc. (Me entero que una obra del pintor de toros y palomas, por la que yo no daría ni un céntimo, se vendió hace unos meses en 120 millones de euros).
Es una pena que este trabajo derrape al final con las típicas bobadas sobre el surrealismo y las mujeres (bobadas que, eso sí, cada vez se ven obligados quienes las largan a matizarlas más) y con una muestra de incomprensión absoluta del interés surrealista por el saber esotérico. El surrealismo seguirá plenamente vigente en tanto predomine, entre otras cosas consustanciales a ella, esta mentalidad racionalista/realista que considera a la magia “superstición”. Se repite aquí también que el surrealismo ha producido “un profundo cambio de la sensibilidad moderna”. Aunque no sepamos con claridad qué es eso de la “sensibilidad moderna”, yo creo que si por tal se entiende la sensibilidad dominante actualmente en nuestras sociedades occidentales, esa es un horror, y que el surrealismo no ha influido absolutamente nada en ella (¿o quizás, como mucho, algo en algún pedazo de su fea cáscara?).
Los “coqueteos” del surrealismo con el espiritismo y el ocultismo realmente no han existido nunca, ya que el surrealismo socavaba la propia base de uno y de otro, y el “Dios es un cerdo” de André Breton, proclamado en 1928, nunca ha dejado márgenes de duda a la hora de percibir que las investigaciones surrealistas nada han tenido que ver nunca con creencias espiritistas o divinas, sino con la profundización en el espíritu humano y en su puesta en acción colectiva. Lo que se ha dado es un interés nunca desmentido por los saberes tradicionales (y en particular la alquimia), que, como muy bien señalaba recientemente Annie Le Brun, un René Alleau, pieza del surrealismo que era un sabio en la materia, y a cuyo dossier de hace una semana remitimos para la evidencia, desprendía constantemente de la ganga ocultista que se le podía haber adherido.
Más que un catálogo sobre el surrealismo y el sueño reducido aquel a un objeto artístico y estático, hace falta la traducción del libro clásico de Sarane Alexandrian, apasionante continuación de la gran obra de Albert Béguin sobre el romanticismo y el sueño. José Jiménez, por suerte, se apoya bastante en Alexandrian, pero el propio libro de Alexandrian necesita ya una actualización, porque la exploración del mundo de los sueños ha continuado en el surrealismo de las décadas posteriores a las que se ha estipulado tratar hasta la saciedad. Las imágenes que acompañan esta nota son solo una simbólica muestra, tomada del catálogo de los surrealistas checos y eslovacos Other Air (2012), donde se dedican varias páginas a una cuestión en la que han sido maestros desde siempre y en la que tampoco pueden dejarse de lado las reflexiones capitales de Dolfi Trost en los años 40, la encuesta que en 2003 hizo la revista S.u.rr… sobre el sueño, el lenguaje y la imagen, o, ya que fue publicado en España (y hace solo un año), el ensayo De la materia del sueño, de Julio Monteverde, componente del grupo surrealista Salamandra.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

René Alleau

La desaparición, en el mes pasado, de René Alleau (1917-2013), fue señalada con su lucidez y agudeza habituales por Annie Le Brun, en un artículo a cuya lectura remitimos hace siete días. Hoy, como homenaje a esta figura extraordinaria, ofrecemos a los lectores un dossier con sus textos más relacionados con el surrealismo. En Caleidoscopio surrealista, esta fue la semblanza que de él hice:

De octubre de 1952 a junio de 1953, las parisinas conferencias que sobre la alquimia da en la Sala de Geografía René Alleau atraen la atención de los surrealistas. Breton da noticia de ellas en el primer número de Médium. Desde ese momento, Alleau se convierte en un amigo del grupo, siendo él quien sugirió el nombre hermético de la galería À l’Étoile Scellée. En 1953 publica un libro capital: Aspects de la alchimie traditionnelle. En 1954 encontramos un artículo suyo en el n. 2 de Médium, con una alusión a “los primeros hombres desintegrados en Hiroshima y Nagasaki gracias a los progresos de la ciencia y de la industria contemporáneas”. En el n. 3 hay nada menos que tres textos suyos, uno de ellos el excepcional “Psicoanálisis y alquimia”, y en el 4 otro gran ensayo, distinguiendo entre estructuras imaginarias “abiertas” y “cerradas”. Otro de sus espléndidos escritos, en el número primero de Le Surréalisme, même (1956), es “Gradiva rediviva”, corrigiendo el análisis que hizo Freud del relato de Jensen. En 1958 le escribe en la dedicatoria personal a André Breton de De la nature des symboles: “Para André Breton con todo mi profundo afecto este poema a la gloria del corazón fuera del cual no hay realidad o verdad”. En 1962 responde magistralmente a la encuesta “El mundo al revés” de la revista La Brèche (n. 2), como ya lo había hecho en 1957 a la de L’art magique. En 1965 dirige el monumental Dictionnaire des jeux, con un capítulo dedicado a los juegos surrealistas, que escribió Philippe Audoin. En 1976 no sólo publicó su otro gran libro: La science des symboles, sino que participó con un gran texto (“La partida de Egipto”) en el volumen colectivo de los surrealistas checos y parisinos La civilisation surréaliste, y presentó con otro la exposición de Jorge Camacho “La danza de la muerte”. En 1986 responde, en tanto autoridad absoluta en la materia, a la encuesta de Arte e alchimia urdida por Arturo Schwarz, quien además incluye las reproducciones de sus bellos cuadros de los años 80 Dánae, Las raíces de la obra, La oración filosofal y En la floresta del ermitaño. En 1991, el catálogo sobre André Breton motivado por la exposición en el Museo Nacional de Arte Moderno lleva un estudio suyo de Arcane 17 que es lo mejor de esa monumental publicación (“El misterioso Libro de Horas del sueño de Elisa”). En 1998, su texto sobre “las conferencias herméticas” en la Sociedad de Geografía es a su vez uno de los platos fuertes del número de homenaje a Breton de la revista La Herne, ya que va además precedido de unas excelentes notas sobre Breton y el pensamiento “tradicional” por Marie-Claire Dumas (con un apartado dedicado al propio Alleau) y antecede a la catalogación de la biblioteca hermética bretoniana. En 2003 es uno de los firmantes de Le grimoire sans la formule, y en 2006 refrenda À la niche les glapisseurs de dieu! Nuestro admirable, entrañable René Alleau.
“Crever le tambour de la raison raisonnante et en contempler le trou”.

En las páginas del siguiente dossier, hemos insertado:
  1. La nota de André Breton en la hojilla Médium.
  2. Los cinco textos en la revista Médium.
  3. “Gradiva rediviva”.
  4. La respuesta a la encuesta sobre el arte mágico.
  5. La respuesta a la encuesta“El mundo al revés”.
  6. “La partida de Egipto”.
  7. El ensayo sobre Jorge Camacho.
  8. La respuesta a la encuesta “Arte y alquimia”.
  9. El texto sobre el manuscrito de Arcane 17.
  10. “Au périscope du temps”, breve artículo de Alleau para André Breton en perspective cavalière (1996).
  11. Fragmento sobre Alleau del texto de Marie-Claire Dumas (“Notes sur André Breton et la pensée «traditionnelle»).
  12. Texto de Alleau en Le Herne, cerrando circularmente este dossier.
Carpeta Alleau

Rápidos

El pasado jueves, en Santiago de Chile, tuvo lugar un debate sobre “Surrealismo en Chile: 25 años de la Mandrágora”, con intervenciones de Rodrigo Verdugo (grupo Derrame), Luis de Mussy (estudioso de Mandrágora), César Cuadra (escritor y crítico) y Marcelo Mendoza (editor de Mandrágora Ediciones).
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El 29 de noviembre abre en Amsterdam la exposición de Rik Lina “Huracán”, que sin duda hará honor a su nombre. Una exposición de Rik Lina está siempre en ruptura con las exposiciones artísticas de uso y costumbre.
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Una buena noticia es la recuperación por Jean Michel Place de la colección Surréaliste, dirigida por Georges Sebbag, y de la que habían aparecido seis de sus trece volúmenes proyectados. Acaba ahora de publicarse el que dedica el propio Sebbag a las “recherches” del grupo parisino.
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He aquí dos bonitos carteles de dos importantes exposiciones –la de Victor Hugo plenamente garantizada, ya que la coordina Vincent Gille.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Cesariny revisitado

Un pequeño homenaje a Mário Cesariny es este número monográfico de la revista tinerfeña La Página. Inicialmente la idea era incluir la correspondencia de Cesariny con Sergio Lima, pero, al estar las muchísimas cartas solo en versión original, y haber dificultades en organizarlas a tiempo, se acabó desistiendo de la idea. El director y editor de La Página es un trabajador a destajo, por lo que, además, ni yo tuve acceso a una lectura final que hubiera alterado algunas cosas, como por ejemplo la no anotación de algunos errores en las cartas de Granell a Cesariny (Vancravel por Vancrevel en dos ocasiones, Arpad Mezei convertido en checo) y una referencia en mi comentario de los “Noa-noas” a un cadáver exquisito de Cesariny, Vancrevel y Ted Joans, que donde aparecerá es en El oro del tiempo, próxima publicación de La Página recopilatoria de los textos de “Surrealismo internacional”.
El número se abre con la adaptación de mi nota sobre Cesariny, y también aquí hubiera incluido unas adiciones, en particular sobre los trabajos rimbaldianos –muy importantes– de Cesariny y sobre la edición de 2007 de Titânia. História hermética em três religiões e um só Deus verdadeiro –libro escrito en 1953, Cesariny lo editó en 1977, pero solo lo dio por concluido en 1993; la edición de 2007 lleva cinco preciosos dibujos de Cruzeiro Seixas, pero, como no hay nada que no tenga un sino, sin los pies correspondientes.
En una nota así (o sea, perteneciente a un volumen celebratorio), tampoco hubiera dado cabida a mi enojo porque Cesariny, al final de su vida, hubiera aceptado recibir en su casa a algo tan asqueroso como un presidente de la república, o sea alguien que forma parte de lo más bajo de la escala humana. Espero que, al llevar acompañamiento mediático, a este triste y nocivo Jorge Sampaio (hombre de leyes) no se le haya ocurrido proferir un discurso, pues los que daba eran famosos por poner a dormir a la audiencia en cuestión de escasos minutos. ¿Cómo podemos imaginar al indomable Cesariny en el momento en que recibe de aquellas manos la Gran Cruz (¡!) de la Orden de la Libertad? No sé si es lo mismo, pero he leído que también lo hicieron Caballero de la Orden de Santiago de la Espada (¡!).
En 1966 decía Cesariny en Madrid, públicamente: “La libertad no es una cosa que se da o se recibe, como un regalo de navidad. La libertad es algo que se le arranca a quien, hombre, cosa o idea, trae el uniforme del verdugo. No existe hombre libre sino en la conquista de la libertad”. Con estas palabras hubiera cerrado yo mi nota sobre Cesariny, porque ese era el verdadero Cesariny, y no el que aquella noche se disfrazó para recibir a uno de los verdugos del Portugal saqueado y arrasado por el montaje democrático y por el macroproyecto de la Europa del capital.
El gran difusor de la obra de Cesariny, o sea Perfecto E. Cuadrado, avanza con un bonito ensayo sobre los “silencios, diálogos y monodiálogos” del surrealismo en España y Portugal. Nadie como él puede abordar esta cuestión, que se detiene en la presencia hispánica en los pintores surrealistas lusitanos, en concreto Cândido Costa Pinto, Marcelino Vespeira, António Dacosta, Fernando José Francisco y, por fin, Mário Cesariny, en quien rastrea la huella hispánica a lo largo de su producción poética; la lectura “siempre sagaz y siempre iluminadora” de la obra de autores hispánicos (Jorge Camacho, Octavio Paz, Luis Buñuel); el “Dossier España” de los capitales Textos de afirmação e de combate do movimento surrealista mundial, las frecuentes visitas del poeta a España y su amistad en particular con José Francisco Aranda, con Enrique Carlón y con el grupo surrealista Salamandra; y, por último, la difusión de su obra en España, donde el propio Perfecto E. Cuadrado se ha ocupado de él amplia y frecuentemente (Ortofenia y otros poemas, 1989; antología y encuesta sobre él en el n. 6-7 de Espacio/Espaço escrito; Un país de bondad y de bruma, 1998; De profundis amamus, 2001; y “Navío de espejos” en el número 43 de La Página también dedicado a Cesariny, 2001).
Un apartado especial se dedica a la relación muy amistosa entre Cesariny y Eugenio Granell, dos colosos del surrealismo en la Península Ibérica que desde principio de los años 70 mantuvieron un fructífero y apasionante diálogo. En las cartas de Granell, hay referencias al encarcelamiento de Breyten Breytenbach (y por cierto que Granell fue el primero que me habló de él) y a las lecturas que Granell hace de algunos libros de Cesariny, en concreto Nobilissima vissão, Burlescas, téoricas e sentimentais y los Textos de afirmação e de combate. Este último, “estupendo cofre de sorprendentes tesoros”, es visto como un libro “hecho a cañonazos de pura libertad”, pero Granell le hace una reserva: la inclusión de “ciertos nombres de quienes tal vez estén manchados por sus veleidades político-religiosas y por su voluntaria profesión de enterradores del surrealismo”, en la primera categoría encajando, creo, Aragon y Sadoul (¿y Arrabal?) y en la segunda sin duda Jose Pierre y Jean Schuster.
Lo que sigue en este número lo tiene en esta página el lector: mi trabajo sobre los “Noa noa” de Cesariny, que aparecen muy bien reproducidos. Repasando las cartas que tengo de Cesariny, encontré un par de datos al respecto. En una del 2 de agosto de 1988, me comenta que, por diversos motivos editoriales, se ha abandonado el proyecto del n. 2 de A Phala, al alimón con Sergio Lima (con quien Cesariny me había puesto en contacto un año antes). En Portugal, el nombre “A Phala” había sido “usurpado” por la editorial Assírio & Alvim para un boletín de actualidad cultural, y por ello Cesariny piensa ahora en reconducir la revista con otro título, que no es otro que... ¡Noa-Noa! También me cuenta que no le gusta lo de “Revista do Movimento Surrealista”, porque “quien cree que lo es, cree que lo es, y quien cree que no, ¡muchas felicidades!” El título sería un “homenaje en serio y de verdad al primero (que se sepa) en marcharse huyendo de este continente, el ilustre Gauguin”. A los pocos meses, Cesariny avanzaría con las hojas que llevan el título destinado a la revista.
En la carta en que Cesariny me enviaba el Noa noa de los surrealistas argentinos contra la pareja Schuster-Pierre, me dice, en su estilo inimitable: “Los señores Jose Pierre y Jean Schuster son, a lo largo de muchos años ya, gente de pasado poético surrealista ninguno. Historialistas. Como tal, han decidido firmar el descenso a la tierra de mutis (el fin del Surrealismo como tal) en el año tal-tal (1969, creo). Crearon hasta una asociación para probarlo, escribirlo y confirmarlo. A eso están dedicados sin encanto y con alguna grosería. Le mando el manifiesto que, con motivo de una Semana Surrealista en S. Paulo, Brasil, algunos surrealistas argentinos firmaron y leyeron contra esos dos. En cuanto a Édouard Jaguer, que yo estimo y admiro, se ha puesto en contra de la publicación, portuguesa o francesa o china, del texto de los supracitados argentinos. El porqué no me lo concibo. ¿Será porque, como me escribe Petr Kral, los surrealistas parisinos se han transformado todos en unos «tíos viejos» (él dice: tías)? De todos modos, Jaguer es un tío grande, de una estatura que ninguno de los otros dos tiene. ¿Los necesitará para pequeños líos?”


En otra carta, pero ya de 1993, me encuentro este mini Noa noa, motivado por su cólera al ver el sello bretoniano de los correos franceses (¿y qué decir del de Malraux, en que se valieron de una foto suya... quitándole el cigarro de la boca?). Al dorso pone: “M. C. 30 exemplares”.
Para la historia de los pequeños misterios del surrealismo, retengo un detalle de esa carta. Cesariny me envía el documento “1499-1992”, contra la celebración del “descubrimiento” de América, que fue firmado por varios grupos surrealistas y que yo traduje en Canarias. Y me cuenta cómo, del epígrafe del texto original, ha desaparecido, en todas las versiones (inglesa, francesa y española) del Bulletin International du Surréalisme en que fue publicado, este inciso de Breton: “en tanto que no se sepa hacer nada sin poner para ello cara de saberlo todo, con la Biblia por un lado y Lenin por el otro”. Palabras que Cesariny considera “magníficas” y que alguien ha cortado “sabe el diablo surrealista por qué”.
Cierra este número de La Página una “brevísima antología” de poemas hecha por Perfecto E. Cuadrado, y que precede una lista de sus obras y de las principales traducciones que han tenido. Antología en efecto muy breve, pero que contiene algunos de los poemas híticos de este poeta (y artista) extraordinario, como “You are welcome to Elsinore”, “A Antonin Artaud” y “El navío de espejos”.

Alleau, l’impromptu, zuca, luca

Recientemente ha desaparecido René Alleau, lo que ha motivado unas líneas de Annie Le Brun:
http://www.pauljorion.com/blog/?p=59585
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El n. 11 del’impromptu, “boletín de la sed universal”, presenta sobre todo poemas, de Louis-François Delisse, Emilio De Santi, Jean-Raphaël Prieto, Robert San Geroteo, Jean-Yves Bériou, Laurent Albarracin y Jean-François Rousseau. En las imágenes, hay dibujos y collages de Marcel Miracle (portada, y dos en el interior, con versos), una foto de Geneviève Berg y un collage del animador del boletín, Jean-Pierre Paraggio:


Las lecturas se completan con una “carta” de Bessompierre y algunas ráfagas del “Folletín” de Olivier Hervy. Y, como siempre, están las sugerencias de lecturas, entre las que destacan los libros que edita Jean-Christophe Guédon: en La voix osseuse y La chair et ses fantômes se incluyen textos de Jacques Abeille, Guy Cabanel, Hervé Delabarre, Jean Christophe Belotti, Guy Girard, Alain Joubert, Georges-Henri Morin, Jean-Yves Bériou y Anne-Marie Beeckman, por citar nombres bien conocidos de “Surrealismo internacional”, y L’autre, con un dibujo de Jean Benoît, consta de un montón de términos de la lengua francesa sobre el sexo femenino y el masculino (¡600 por cada uno!).
Apuntemos en la sección de librería las importantes traducciones al francés que se han hecho en los últimos años de Alejandra Pizarnik. Por otra parte, en inglés ha aparecido The Nothing Bird, traducción de poemas de Pierre Peuchmaurd.
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Zuca Sardan, acaba de iniciar una serie de Impresiones de África, que esperamos ver publicada próximamente.


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El n. 7 de la revista Hyperion va dedicado a Ghérasim Luca en su centenario. Hay una buena contribución de nombres del surrealismo: Krzysztof Fijalkowski, Allan Graubard (quien también se encarga de la presentación), Will Alexander, Richard Waara y Sasha Vlad, que hace una selección de cubomanías.
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Un documento de librería interesante, con buenas imágenes:
https://docs.google.com/file/d/0BwSKTT8M1jb-b0FSdDhFT3g5d0U/edit?usp=sharing&pli=1

miércoles, 30 de octubre de 2013

Byron Baker


El azar quiere que nos ocupemos en semanas sucesivas de dos figuras claves del surrealismo de Los Angeles, ya que en poco espacio de tiempo han aparecido el libro de Jhim Pattison y este cuaderno de dibujos automáticos de Byron Baker.
Hijo de un batería de big band jazzísticas, su encuentro capital fue un dibujo de Joan Miró en un álbum de Dave Brubeck. Arte y música se convertirían así en los dos faros de su vida.
Baker y Pattison entraron en el surrealismo al mismo tiempo, o sea al poco de producirse la desafortunada ruptura en el grupo centrado en Chicago. Ambos animan el Armaghetto Ensemble y Mal Occhio, ambos participan tanto en la exposición de 1983 “Harvest of Evil” como en la película Door to Freedom, del año siguiente, y ambos forjan Una Sull’atra (One on Top of the Other, poema de Pattison con dibujos de Baker).
Las pinturas y los dibujos de Byron Baker están bien representados en Invisible Heads (pp. 110, 111, 120, 121, 207, 257, 309, 540, 642, 643). Llama poderosamente la atención la coherencia de la obra de este artista, puesto que sus dibujos de 1976-1977 guardan estrecha relación con los que ahora presenta en Searings, una centena realizados entre 2009 y 2013. El último de Invisible Heads es precisamente de 2009 y pertenece a la “familia” de los incluidos en el grupo dos de Searings, que ha sido estructurado en ocho “grupos” de diferente tonalidad. En el sexto, hay unos cuantos que nos hacen pensar en algunos de los realizados recientemente por Antonio Ramírez, del grupo español Salamandra, aunque las diferencias no salten menos a la vista.
Los dibujos de Byron Baker son una fiesta del automatismo, e inspiran a Stephen Lock y Will Alexander breves textos, que concluyen respectivamente así:
“Byron Baker has obviously witnessed the flights of immense glass waterbirds, and we are the lucky ones to see his translations of their infinite trails upon the whitening foam of the sea.”
“In the book’s colour field as well as its black and white counterparts, one feels the original force of an optic tornado, of an apparitional calligraphy entwining itself inside one’s neural ore. In Baker’s Searings there remains constant reference to the Sophia Perennis via the visual.”.
También poeta, de Byron Baker hay en la página 202 de Invisible Heads el que expuso en “Harvest of Evil” y en la 668 el que dedicó en 2009 a su viejo amigo Jhim Pattison, y del que, por no cambiar la costumbre de este día, voy a reproducir los últimos versos:
“how elegant the plumage of your totem,
the Owl, as it lights upon your horizon
carrying a message forever unfolding in its wings...”


Novedades

Han aparecido a la vez el n. 1 de los Cahiers Artaud y el 2 de los Cahiers Benjamin Péret. El primero, con 240 páginas y al precio de 35 euros, en las Éditions Cahiers. Sobre el segundo hablaremos cuando lo tengamos en mano, y es que, por las razones que sean, Péret interesa sobre todo a los surrealistas y a los amigos del surrealismo, mientras que Antonin Artaud es pasto, desde los tiempos telquelianos, de la más insufrible logorrea universitaria –de ahí que no se nos hagan muy apetecibles sus Cahiers.
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También prosigue su travesía, nada menos que ya en su n. 30, el boletín de la Asociación de Amigos de Maurice Fourré, Fleur de Lune.
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François-René Simon sigue devotamente ocupándose del gran Stanislas Rodanski, y acaba de editar en Gallimard Je suis parfois cet homme y en las Éditions des Cendres Substance 13. Ya no puede tardar una edición muy aumentada de todos los escritos de Rodanski.
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Rodanski está presente en una de las grandes obras de su amigo Claude Tarnaud: L’Aventure de la Marie-Jeanne, que fue editada preciosamente por L’Écart Absolu y que ahora reedita Les Hauts Fonds, aunque al parecer sin los maravillosos dibujos de Jorge Camacho. El otro nombre presente en esta aventura es Gherasim Luca, con quien de hecho iba a escribir el libro a partir de la correspondencia entre ambos, y con quien Tarnaud visita, junto a Gilles Ehrmann, el Palais Ideal del cartero Cheval. A lo largo de L’Aventure de la Marie-Jeanne nos vamos encontrando además con la letra H (anunciando, con su carácter “erótico solemne”, las páginas de Eugenio Castro), las cartas del tarot, las muñecas hopi, los arrecifes de madréporas de Mogadiscio, los Grandes Transparentes, Rimbaud, Thelonious Monk, Jarry, Heisler, Maldoror, el capitán Hateras (“mi héroe imantado”), el capitán Nemo (“rebelde decisivo”), el Holandés Errante...
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Henri Béhar ha procedido a establecer la edición definitiva de los poemas de Roger Vitrac, con el mismo título de 1964: Dés-lyre. Los presenta y anota en las ediciones de la Nouvelle Revue Française. Se incluye, por supuesto La lanterne noire, de 1925, “poemas surrealistas” dedicados a André Breton. Hay también poemas a Artaud, Éluard y Saint-John Perse, así como la “Prière à Saint-Pol-Roux”.
Dés-lyre puede consultarse en la siguiente dirección:
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En las Ashgate Studies un Surrealism ha aparecido Surrealism and photography in Czechoslovakia, 214 páginas con 72 ilustraciones en blanco y negro, al alto precio de 55 euros. Textos de Krzystof Fijalkowski, Michael Richardson y Ian Walker.