lunes, 10 de junio de 2013

Breves


En Toulouse la actividad poética es incesante: dos nuevos cuadernos del umbo, nada menos que por Guy Cabanel, Georges-Henri Morin y Jacques Abeille, el anuncio de un inminente l’impromptu y el de un “suspiro del umbo” titulado Soapbox, en su primera irrupción. Todo, para un mes de junio muy prometedor.
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Carlos Barbarito ha inaugurado un blog que recoge (en textos breves e imágenes) visitas a talleres de artistas argentinos. El primero de ellos es Victor Chab, figura central del surrealismo argentino.
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El boletín que todas las semanas edita Mélusine, y que coordina Eddie Breuil (o coordinaba, ya que esta semana ha cambiado de manos), resultó especialmente rico en su semana 23 de este año.
Por él nos enteramos de la publicación en la revista Europe de un inteligente artículo de Henri Béhar: “Isidore Ducasse lector de Charles Fourier: el método del apartamiento absoluto”. Puede consultarse en la siguiente dirección:
También, de una exposición en la fundación Beleyer de Bâle, que se titula “¿Por qué el surrealista Max Ernst es subestimado?”, título que a mí me extraña, porque no me parece que Max Ernst, un artista consagrado, pueda sugerir esa pregunta.
También, para los amantes de la epistolografía, la publicación, en las ediciones Joseph K, de la correspondencia entre Michel Leiris y Jacques Baron, de 1925 a 1973, llena de alusiones a los nombres del surrealismo.
Una conferencia sobre el maestro Alphonse Allais (“L’allégresse sans graise d’Alphonse Allais”), abundante en referencias al texto clásico de Breton en su Antología del humor negro, es brindada por su autor, de quien se da generosamente el correo, para los pedidos oportunos:
Por último, se reproducen varios de los muy sintéticos “epitafios” que Arturo Schwarz ha dedicado a las figuras del surrealismo y a sus grandes inspiradores (Artaud, Breton, Desnos, Péret, Lautréamont, Kafka, Tanguy, Vaché, Apollinaire, Césaire, Duchamp, Fourier, Rimbaud, etc.), en el “Pequeño abecedario laico” de su reciente libro Mattino dolce interminabile  è il suo corpo.
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He aquí dos retratos dobles de Zuca Sardan. He hecho una composición, porque si no el espectador, a no ser que sepa yoga, tendría complicada la doble visión.

lunes, 3 de junio de 2013

Dos nuevos juegos poéticos de Guy Girard


Ya son siete las diminutas pero muy sustanciales autoediciones que Guy Girard ha sacado en Saint-Ouen: Trois poèmes coréens, Tarzan est un autre, Abrégé d´histoire universelle vu en rêve, Ode à une théière apocalyptique, Manuel de zoologie onirique, André Breton en Chine y ahora Pierre des nautiles.
Pierre des nautiles, al igual que el recentísimo André Breton en Chine, es una publicación que incita a un nuevo juego de la imaginación. Guy Girard comienza por defender la imagen poética, “todas las imágenes que trastornan el entendimiento común”, para luego atacar a espuela viva la poesía minimalista, que es la que cultivan gran parte de los poetas para quienes la imaginación es una facultad que no existe porque no la tienen, o que, si la tienen, ascéticamente la reprimen. Dicho por Guy Girard: “Las búsquedas minimalistas en el dominio de la expresión poética escrita no son más que la traducción de un febril temor ante los recursos de la imaginación lírica. Desde hace algunas décadas, infinidad de hombres de letras que se llaman poetas han trabajado por imponer esa negación de la invención poética, que consiste en reducir el aliento verbal dentro de una marmita esencialista al fondo de la cual no quedan, sin sorpresa alguna, más que lugares comunes y frases hechas”. En el consecuente reino del “espíritu de seriedad”, lo que se aborta es “un lirismo privado de revuelta y de pasiones incontrolables”.
Pero Guy Girard ha encontrado un medio de divertirse con todas esas “maceraciones minimalistas, risible miseria en medio de la asfixiante miseria mental de este tiempo”. Consiste en añadir, a cada verso de unos de esos poemas minimalistas de seudopoetas que todos conocemos (y yo ya tengo algunos en mente), unas cuantas palabras que permitan no perder la conexión sintáctica con el siguiente famélico verso. El poema se ve así “completado”, pudiéndose metamorfosearse “su pretenciosa vacuidad” en “ese camino hacia el exceso que sigue la aventura lírica”.
El bombo de la fiesta no ha sido otro que Pierre Dhainaut (y de ahí lo de Pierre des nautiles), un personaje lamentable de quien ya dio buena cuenta Edouard Jaguer en el n. 17 de Infosurr, con palabras que me sirvieron para trazarle la semblanza en Caleidoscopio surrealista, a cuya segunda edición tendré que añadir bibliográficamente esta hilarante reseña de Guy Girard. El poema que elige, “Ninguna huella”, en efecto de una vacuidad y pretenciosidad insoportables, se ve corregido y mejorado en el sentido del humor y de la imaginación. Por ejemplo en estos tres versos: “L’espace / à l’interieur des fruits / comme autour d’un poème”, que pasan a ser: “L’espace s’est encore plié et replié / à l’interieur des fruits que cuillent les yeux sauvages / comme autour d’un poème. L’unique poème de ton cul”. O en los que cierran el poema: “La nuit, / tu ne t’effaces pas, / tu consens à l’air libre”, que dan ahora: “La nuit, ce n’est pas la nuit mais l’inouï de l’amour, / tu ne t’effaces pas, tu n’effaces que ce poème inutile, / tu consens à l’air libre. Libre et plus libre que toi-même”.
En una segunda parte de este cuaderno, Guy Girard coge otro texto de Pierre Dhainaut, compuesto de chorradas pedantescas, y le da una tunda similar, aunque ahora valiéndose del método ducassiano. La única pena es no tener aquí a mano el original, que se titula “Lignes vocales”, como su correspondiente... “Vignes locales”.
¡Y muchas gracias a Guy Girard, por habernos hecho saber que esa montaña amormante de poemas “minimalistas” al menos tiene una utilidad!
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Simultáneamente, Guy Girard ha procedido a un juego de interacción entre imagen y texto, pero esta vez en tándem, con Claude-Lucien Cauët. El resultado es Les cerises, le soleil et l’escargot. Guy Girard, ahora en su faceta plástica, realiza un dibujo inicial (tan solo un caracol de cabeza solar sobre un dado, a un lado de la página), que inspira un texto a Claude-Lucien Cauët, a partir del cual Guy Girard completa su dibujo, y así sucesivamente. Como señala la nota de presentación, “contrariamente a otros juegos surrealistas, el azar solo interviene, eventualmente, en las producciones de cada uno, y no en su encuentro, que está por completo decidido”. Este “juego de influencias”, que evita, por supuesto, tanto que el texto comente el dibujo como que el dibujo ilustre el texto, lo retrotrae Claude-Lucien Cauët al arte de las cavernas.
Lo que podemos ver aquí es el proceso del dibujo realizado, en su estilo inimitable, por Guy Girard, en un proceso de recargamiento que, lógicamente, no se da en los seis correspondientes textos, muy interesantes también y llenos de motivos y temas muy característicos del surrealismo:

Centenario de Meret Oppenheim


Este objeto de Her de Vries fue realizado en 1996, pero nos vale para recordar a Meret Oppenheim en su centenario.
De la propia Meret elegimos este otro objeto, cuyos materiales son una copa de cerveza, gomaespuma y –tan asociado a ella– piel. Se trata de una “joven ardilla”, a la que dio vida esta excepcional inventora:

lunes, 27 de mayo de 2013

“A Phala”, n. 2


Tras muchos avatares referidos en la página de créditos, A Phala, “revista del movimiento surrealista” que dirige Sergio Lima, acaba de publicarse. Pocos ejemplos tan claros de la continuidad del surrealismo como esta revista-almanaque, cuyo número 1, “catálogo de la primera exposición surrealista, teniendo como temas la mano mágica y el andrógino primordial”, vio la luz en agosto de 1967. En medio no queda un vacío, sino la actividad incesante de Sergio Lima, no solo de una extraordinaria riqueza personal sino, por un lado, aglutinadora de fuerzas en el Brasil, con varios grupos surrealistas, y, por otro, bien ligada al surrealismo de los más variados lugares.
A Phala supera pues con creces el otro interregno más largo de las revistas del surrealismo: el de Analogon, que entre su número primero y el segundo dejó pasar 21 años. Analogon ya no ha parado, y en cuanto A Phala sabemos que está en marcha un tercer número, para el próximo año.
Este número consta de 407 páginas exactamente en el mismo formato y con las mismas características del primero, que tenía 160. Una de las primeras cosas positivas que hemos de resaltar es que la revista carezca por completo de subvenciones o apoyos institucionales o de cualquier otro tipo, lo que tiene más mérito al tratarse de una edición de calidad, con buen papel y compleja maquetación de Rodrigo Mota, que hubo al final que adaptar a una serie de actualizaciones y añadidos.
Por descontado, la revista lleva el sello personalísimo de su director, de sus preocupaciones y sus amistades electivas. Al final de cada texto de las materias pautadas, hay una frase o definición de la imagen en el surrealismo, ya que, a los temas del 67, o sea la mano mágica y el andrógino primordial, suceden o corresponden ahora los de la imagen explosiva y el retorno por lo salvaje.
El centro astrológico de la revista es un muy bello calendario de efemérides surrealistas, que, como ocurre tan frecuentemente en el surrealismo, no es más que una puerta que se abre, ya que aquello que nos ofrece es solo un atisbo de lo que se podría descubrir y hacer.
La vertiente brasileña, como es de esperar, resulta la más rica: documentos sobre la exposición del 67, la carta abierta a Óscar Domínguez que Fátima Roque leyó en Tenerife cuando el congreso Surrealismo Siglo21, un texto sobre el collage de Maria Regina Marques, los dibujos de Heloísa Pessôa, las historietas en verso e imagen de Zuca Sardan, un ensayo de Marcus Salgado sobre Cruz e Sousa y otro de Deusdédit de Morais sobre Gérard de Nerval, textos de los “surrealistas negros” del Brasil antologados por Franklin Rosemont y Robin D. G. Kelley, las “pinturas negras” de Paulo Leite, las calcomanías “Retorno a lo salvaje” de Sergio Lima precedidas de su ensayo “El retorno por el primitivismo es la vuelta a lo salvaje de la imagen”, un reportaje sobre el arte de los indios del Amazonas y un amplio dossier del grupo deCollage, que ha aliado fuerzas con Sergio Lima y sus amigos en este número capital.
La vertiente americana se completa con Ludwig Zeller y los poemas y collages de “Mujer en sueño”, Alejandro Puga y la selección de fragmentos de “Pájaro galante”, un largo poema de María Meleck Vivanco con entrevista de Raúl Henao y un dossier Buenos Aires con poemas de Silvia Guiard, Pablo Baldomá y Carmen Bruna más el ensayo de la primera (ya conocido, pero que no está de más que aparezca también aquí) sobre “el Surrealismo en la lucha contra la Dictadura”. La conexión São Paulo-Buenos Aires viene de lejos, y también hay aquí ilustraciones de Víctor Chab y Jorge Kleiman.


No podía faltar la presencia portuguesa, con destaque para Mário Cesariny, un poderoso aliado de Sergio Lima en Portugal durante décadas, como hoy lo es Miguel de Carvalho, cuya Cabo Mondego Section of Portuguese Surrealism hubiera estado en este número bien presente de no haber estado la revista en el dique seco estos últimos años. Incluso este segundo número se presenta como un homenaje a Cesariny, partícipe del primero y animador del proyecto de un segundo.
Siguiendo con el ámbito europeo, tenemos: los “Lugares soñados” de Lou Dubois (relatos y collage); el “Free Jazz” de Rik Lina (relación de algunas de sus aventuras automatistas); las fotos de Javier Gálvez; un dossier Svankmajer donde se incluye su magnífico “Decálogo”; ensayos de François Leperlier (sobre Le point sublime, obra cumbre de Georges Sebbag), Michael Löwy (sobre Claude Cahun), Alain Joubert (hablándonos de Breton y de Gombrowicz), Georges Sebbag (“Futuro futurista, presente dadá y tiempo sin hilo surrealista”) y Roger Renaud (dos de los soberbios textos antirromanos que publicó en el Bulletin de Liaison Surréaliste); tres páginas manuscritas de Locus Solus...
El grupo de París, decisivo en la exposición de 1967, marca aquí su presencia con una “carta abierta” de 2005 en que traza su historia desde aquella época y con un “Teléfono árabe surrealista”. Otro de los muchos enlaces con el primer número es la presencia de Benjamin Péret, al haber Sergio Lima unido el poema con títulos de filmes que publicó Péret en L’âge du Cinéma allá por 1951 al relato con títulos de cuadros de Magritte que dio a conocer Her de Vries en 1995 (“Esto no es una simple historia de amor”). Dos experimentos lúdicos con el sello imaginativo del surrealismo.
Me resta, en esta reseña descriptiva, referirme al homenaje a Renzo Margonari y a los “retratos relámpago”. El homenaje a Margonari fija su atención en un gran artista que se ha movido en un contexto bastante hostil al surrealismo: Italia, y que además ha sido perjudicado, desde un punto de vista estrictamente surrealista, por una desafortunada caracterización de su pintura como “parasurrealista” y por el hecho de haber formado parte del movimiento Phases, que a veces ha supuesto, para los más dogmáticos o sectáreos, una marca de distancia del surrealismo, lo que si en ciertos casos es cierto, en otros, como es el caso de Margonari, no se verifica en absoluto.
Los “retratos relámpago” continúan este apartado de homenajes, conformando una sección muy atractiva y bellamente diseñada, con Murilo Mendes retratando poéticamente a Lautréamont, a André Breton y a Elsie Houston, Raúl Henao a Jorge Cáceres, Tony Pusey y Philip West y Gilbert Lely a su amado Sade.
¡Qué revista del surrealismo! Digamos por último que en España se distribuye regularmente, ya que ha sido editada e impresa allí (con el apoyo decisivo de la editorial tinerfeña La Página), pero que para el resto del mundo el distribuidor es la librería de Miguel de Carvalho, cuyos enlaces son:
Miguel de Carvalho, Adro de Baixo, 6, 3000-420, Coimbra, Portugal.

Luca, Trost


Este fin de semana comienzan dos eventos resaltables.
En Bucarest, del 30 de mayo al 3 de junio se celebra un congreso sobre Ghérasim Luca, con motivo de su centenario. Aunque no se deba generalizar, no dejamos de recordar las palabras de Sarane Alexandrian cuando se indignaba con los que se acercan después de muerto a un poeta de la magnitud de Gherasim Luca, postergado en vida y que se suicida ante la infamia de un mundo que ignora a la poesía, cuando no hace escarnio de ella.
En segundo lugar, del 30 de mayo al 30 de junio hay en la galería Artemper de París una exposición titulada “Mundos imaginarios”, que reúne obras “fantásticas” y “surrealistas”, cóctel poco armonioso. Están los nombres de William Gear, Francis Bott, Joseph Kurhacek, Alberto Martini, Armand Simon, Stanley-William Hayter, Dolfi Trost y otros que desconozco, porque deben ser “fantásticos”.
Dolfi Trost es el enlace con el congreso de Bucarest, ya que se trata de uno de los grandes nombres del surrealismo rumano. Este óleo sobre cartón, de 1952, perteneció a André Breton y se titula Angustia cósmica:

lunes, 20 de mayo de 2013

Dave Bobroske


Uno de los grandes exponentes del automatismo plástico, Dave Bobroske, acaba de fallecer en Holanda.
Nacido en Vancouver en 1949, tras sus estudios artísticos escogió vivir en Utrecht, la ciudad de los pintores surrealistas Johannes Moesman y Willem Wagenaar.
Junto al compositor canadiense Paul Goodman, que también residía en Holanda, organizó la revista Thumor y participó en el grupo experimental de multi-media y música electrónica Midim, con diversas intervenciones en  los años 1990 y 1991. Entre 1990 y 1995, fue uno de los nombres de la muy importante revista anarco-surrealista de Amsterdam Droomschaar. Pero sobre todo conocemos a Dave Bobroske por haber sido uno de los más importantes componentes, desde 1991 hasta 2013, de CAPA (Collectiv Automatic Painting Amsterdam), al que tanto debe el automatismo surrealista en su decisiva vertiente de creación colectiva, ajena a todo valor narcisista o mercantil.

El trabajo de Dave Bobroske era muy versátil, viajando entre reveladores dibujos caligráficos, profundas investigaciones en la poesía visual, performances, instalaciones, libros artísticos y objetos, muchas veces todo ello inscrito en aventuras colectivas.
En el catálogo de la exposición de Coimbra “O reverso do olhar”, podemos apreciar tres muestras en tinta china sobre papel del automatismo de Dave Bobroske. Otras exposiciones personales y colectivas suyas tuvieron lugar, siempre en contextos surrealistas, en Utrecht, Amsterdam, Paris, Hannover, Poznan, Santiago de Chile...
Encabezamos esta nota con “La historia de un ojo de cerradura”, obra CAPA de Bobroske, Rik Lina, Geert van Mulken y Paul Goodman, y a la derecha tenemos Icarus, collage de grandes dimensiones, hecho con Goodman y Lina.
Natures Spine (1993) fue realizado junto a Gerda vander Krans, Rik Lina y Miguel Lohlé. La intervención tuvo lugar en la Galerie 13 de Hannover, cada obra llevada a cabo en unos 5 ó 10 minutos:


La siguiente foto pertenece a una de las “performances” de Bobroske, en este caso en colaboración con el poeta compositor Paul Goodman: Quadrinom (1992), también en la Galerie 13. Bobroske trabajó en cuatro largos paneles plásticos, valiéndose de diferentes materiales, mientras que Goodman, acompañado de su música electrónica, leía su poesía automática:


Seguimos con los tres dibujos incluidos en el catálogo “O reverso do olhar”:


Y concluimos con la portada de un libro en que se verifican de nuevo los dos grandes nortes de Dave Bobroske: el automatismo y la actividad colectiva.

Breves

He aquí algunos enlaces sobre la reciente exhibición del grupo checo y eslovaco en Trutnov:
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Por su parte, el incansable Arnost Budik organiza esta exposición itinerante internacional, cuyo catálogo lleva un breve texto suyo sobre “erotismo o sexualidad”. Participan en ella, aparte el propio Budik, Rafet Arslan, Pavel Bezdecka, Josef Bubenik, Miguel de Carvalho, Zdenek Cibulka, Cins, Jan Docekal, Aube Elléouët, Linda Filipová, Amirah Gazel, Jiri Havlicek, Martin Hronza, Lubomir Kerndl, Gabriela Kopcová, Alla Kovalska, Josef Kremlacek, Vladimir Kubicek, Henry Lejeune, Rik Lina, Miguel Lohlé, Luiz Morgadinho, Ayse Ozkan, Vaclav Pajurek, Zdenek Piza, Pedro Prata, João Rasteiro, Tomas Rayner, Pavel Reznicek, Walter de Rycke, Enrique de Santiago, Jaroslav Marak, Cruzeiro Seixas, Sam Schwimmer, Erszi Szabo Stefunková, Jiri Tichy, Oldrich Vorel, John Welson y Jan Wolf.
Al mismo tiempo tenemos noticia de que ya apareció el número 5 de Styxus, revista del grupo surrealista Stir Up, que esperamos reseñar próximamente.
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El n. 2 de L’art du jazz (Éditions du Félin) incluye textos sin duda valiosos de Jean-Yves Bériou (“Third Ear Recitation”), François-René Simon (“Konrad Klapheck: le jazz en apparence”), Alexandre Pierrepont (“Musique domaine du possible: New Yorubas dans les nouveaux mondes”) e Ildefonso Rodríguez (“Jazz en la boca”). El texto de Jean-Yves Bériou, que ya hemos podido leer, es de veras magnífico, una reflexión de altura y profundidad sobre las relaciones entre el automatismo poético y la improvisación musical.
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Miguel Estrada, "Mosaico"
Miguel Estrada es un mejicano en Praga que se siente muy cercano a la revolución surrealista. Se define como “flâneur de rêves”, hace pinturas, dibujos y poemas automáticos y lleva un diario de sueños. En su blog, Miguel Estrada muestra cómo se inspira en el México que ha fascinado a los surrealistas. Por otro lado, se nos ocurre pensar, el encuentro del México anterior a la barbarie civilizadora y la Praga mágica, por oculta que esta esté bajo la horrorosa banalidad turística, ¿no daría unos resultados explosivos?