El verano sigue recibiendo llamas surrealistas, y esta vez hemos de anunciar la aparición del libro Passage public de Joël Gayraud. A Gayraud dedicamos el 21 de diciembre de 2011 una nota de recepción de su muy bello poema Clairière de rêve. Ver Pdf.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Lina, Camacho, Laloly, Hydrolith
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| Rik Lina, "Flower coral", 1982 |
La exposición “Para montante das fontes”, que celebra actualmente en Espinho, junto al más rugiente Atlántico, la Cabo Mondego Portuguese Section of Surrealism, se enriquece del 8 de septiembre al 28 de octubre con una muestra de uno de sus componentes, Rik Lina. Título: “Branco & Negro”.
En septiembre-octubre estará disponible el libro-objeto Bocetos de Jorge Camacho, con textos de André Breton, Joyce Mansour, Torgia, Mario Carreño, Carlos M. Luis, Surpik Angelini y la coordinadora de la edición, Carmen Elías. A lo largo de 384 páginas aparecen reproducidos 170 bocetos a lápiz y 180 cuadros a todo color, en lo que sin duda será una publicación imprescindible para comprender el proceso creativo de este gran mago y poeta del surrealismo. Editado en papel estucado mate de 150 gramos con encuadernación en tapa dura, su tirada es de 500 ejemplares (a 90 euros), de los cuales 100 con un estuche en cartón y “sorpresas” en el interior (a 120 euros).
Quienes deseen hacerse con esta maravilla, deben escribir a:
Un buen texto reciente sobre Yves Laloy/André Breton encontramos en esta dirección:
Se anuncia para inicios de 2013 el segundo número de Hydrolith. Como es sabido, el primero apareció en 2010, publicado en Berkeley (Oyster Moon Press), y en sus muy densas 240 páginas participaban surrealistas de Portugal, España, Canadá, Estados Unidos, Turquía, Grecia, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, República Checa, Colombia, Rumanía, Indonesia, Argentina... En fin, una demostración de fuerza que ha sido quizás la más importante del surrealismo en los últimos tiempos, junto a “O reverso do olhar” (Coimbra, 2008) y “Other air” (Praga, 2012). La portada de ese primer número, que vemos aquí, llevaba una ilustración de Ribitch.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Canadá: Costa Oeste
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| Gregg Simpson, "The genagual", 1975 |
En tierras canadienses, el surrealismo ha encontrado una acogida muy especial en la llamada Costa Oeste, y en particular en la ciudad de Vancouver.
Surge allí el surrealismo precisamente en el momento en que la crisis del grupo parisino lleva a que algunos de sus componentes más pusilánimes decreten el fin de la aventura surrealista. Es un momento en que se da, paradójicamente, una reactivación del surrealismo en su proyección internacional: Praga, Chicago, Inglaterra... Vancouver.
De aquel período “instintivo” que va de 1965 a 1970, el pintor y músico Gregg Simpson – la estrella fija del surrealismo en la Costa Oeste–, ha escrito:
“Artistas como Gary Lee Nova producían obras fuertes en acrílico influenciadas por el pop y collages confeccionados con viejos grabados. Jack Wise, un abstraccionista místico a la manera de Mark Tobey, vivía en una isla y producía cuadros mandala semejantes a joyas. El poeta bill bissett componía poemas sonoros, collages y creaba cuadros con reminiscencias de los petroglifos de los indios nativos. El pianista, artista y poeta Al Neil creaba montajes fragmentados que recordaban a Kurt Schwitters, después tocaba en un trío, del cual también yo formé parte, donde los collages sonoros y lecturas de poesías cortadas complementaban nuestro free jazz. Fue un tiempo emocionante en la historia de Vancouver”.
Gregg Simpson señalará también, en la génesis del grupo, la influencia de los psiquiatras-surrealistas Grace Pailthorphe y Reuben Mednikoff, quienes, durante su estancia en Vancouver, enseñaron las técnicas automatistas a Jock MacDonald.
En este período merecen destacarse también la exposición de pinturas hexagonales de Gary Lee Nova y los trabajos cinematográficos de los poetas david uu, Gerry Gilbert y Gregg Simpson y de los cineastas Al Razutis, Dave Rimmer, Al Sens y Gary Lee Nova. Entre el 67 y el 68 realiza Simpson Life with Dada.
1970 es un año importante, al publicarse The Triumph of the Surreal de Simpson y, editado por él mismo, Splendor Solis, con imagen y escritos suyos y de uu, Neil, Nova, Wise, Ed Varney, Michael de Coursey, Gilles Foisy, Gathie Falk, Glenn Lewis.
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| Ed Varney, "Knight Inlet Monument", 1980 |
Al año siguiente, Gregg Simpson y david uu crean una logia (¡lástima no lo hubiera sabido Ithell Colquhoun!), que desarrolla numerosas actividades y que confirma la vertiente esotérica del grupo. El hermetismo y la alquimia, viejas preocupaciones surrealistas, determinan la exposición colectiva “El paisaje metafísico”, en 1973, con participación de Simpson, uu, Wise, Nova, Varney y Foisy. El primero publica este año Apariciones (collages) y Saturated Scenes (novela-collage), mientras que uu inicia la edición del periódico Lodgisticks.
Por fin, en 1977 se crea el West Coast Surrealist Group, apareciendo en su exposición inaugural los nombres de Robert Davidson, Ted Kingan, el fértil narrador Michael Bullock, Leo Labelle y, por supuesto, Gregg Simpson. El grupo se verá reforzado con la llegada, un año después, de los checos Ladislav y Martin Guderna.
La asociación al surrealismo internacional se inicia en 1978, cuando Bullock, Simpson, Davidson y Kingan participan en la gran exposición londinense “Surrealism Unlimited”, organizada por Conroy Maddox, el bastión del surrealismo en Gran Bretaña.
Se funda en 1982 el grupo Melmoth, formado por Simpson, Bullock, los Guderna, Varney, Hosea, Lori-Ann Latremouille, André Somov, Rose Marie Tremblay, Tim Lies. Surgen la Melmoth Gallery y las revistas Melmoth y Scarabeus. El viejo errabundo, ubicuo, halla unos años de reposo tanto en Canadá como en Inglaterra, donde el surrealismo ya contaba con otro grupo Melmoth.
Una nueva afirmación en el internacionalismo surrealista dase en 1984, cuando Kingan, los Guderna y Simpson participan en la exposición, puramente surrealista, que Mário Cesariny y Carlos Martins organizan en la ciudad de Lisboa. En esta hoy mítica exposición colaboraba el movimiento Phases, al que se acercan en seguida los surrealistas canadienses, y de este modo Ladislav Guderna organiza con Phases, el mismo año, en Vancouver, la exposición internacional surrealista “Signs and Enchantments”. Melmoth sigue vigoroso, incorporándose al grupo Davide Pan y Sherid Wilson, como poco después Martin Honisch.
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| Ladislav Guderna, "Lunes II", 1980 |
A las ya puntuales colaboraciones con Phases, debemos sumar la participación de Ladislav Guderna en la exposición que, en 1985, hace el muy activo grupo Dunganon en Suecia. En 1993, Al Neil, a quien nombramos en los orígenes, expone una serie de retratos de René Daumal, y en 1997, Varney hace un retrato de André Breton.
En 2008, Gregg Simpson, Pnina Granirer, Gordon Payne y Martin Guderna participan en “O reverso do olhar”, la espectacular exposición internacional de Coimbra organizada por Miguel de Carvalho. Simpson, Pnina, Labelle y Lori-Ann están luego presentes en “O umbral secreto”, Chile, 2009-2010, como Simpson en “Surrealism2012: Toward the World of the Fifth Sun”, Pensilvania, 2012.
La aventura surrealista del grupo de la Costa Oeste canadiense está referida con lujo de imágenes en su página: http://www.greggsimpson.com/westcoastsurrealists.html. El grupo lo constituyen hoy Ted Kingan, Gregg Simpson, Robert Davidson, Lori-Anne Latremouille, Martin Guderna, y Gordon Payne. Con respecto al grupo fundacional (1977), permanecen los tres primeros.
En 1983, Jose Pierre, en L’univers surréaliste, dio cabida a los nombres de Ladislav Guderna, Gregg Simpson, Ted Kingan y Ed Varney. Y más recientemente es obligatorio citar el cuaderno dedicado al grupo por la Fundación Eugenio Granell, ya que contiene un útil texto de Gregg Simpson y reproducciones de los cuatro artistas presentes en “O reverso do olhar”.
Pero una vez más hemos de lamentar la ausencia de un libro: en este caso el que nos dé algún día una visión plena y cabal, con riqueza iconográfica y textual, de la tan rica y ya dilatada aventura surrealista en la Costa Oeste canadiense, una aventura que sigue abierta y con muy buena salud.
Ilustraciones
El cuadro que encabeza esta nota, “The genagual”, de Gregg Simpson, lo incluyó Jose Pierre en L’univers surréaliste, informándonos que la palabra la forjó el artista a partir del adjetivo “genético” y del término “nagual”, “que en México designa a la vez el culto mágico fundado en el uso de alucinógenos, el hechicero que de él saca partido y el espíritu, generalmente temible, que el poder del espíritu consigue suscitar”. Para Jose Pierre, “el soberbio contraste entre los volúmenes abigarrados de la parte inferior del cuadro y las armoniosas y transparentes volutas de humo de la parte superior” evocan “el «punto del espíritu» en que lo real y lo surreal «cesan de ser percibidos contradictoriamente»”. La trayectoria creativa de Gregg Simpson es de una extraordinaria riqueza, y ella sola bastaría para dar un especial relieve a la proyección surrealista en la Costa Oeste como aportación de primer rango al mosaico surrealista posterior a la desaparición de André Breton.
La imagen de Ed Varney fue también seleccionada por Jose Pierre para L’univers surréaliste. Tras señalar que “knight inlet” significa “la cala del caballero” y que se encuentra situada en pleno país kwakiutl, Jose Pierre cree ver en esta pirámide de luz erigida en el corazón de la cala “un homenaje global a los indios de América”, pero sea como sea, “este monumento pretende con evidencia integrarse en el paisaje austero del fiordo de flancos cubiertos de sombríos bosques a la vez que se distingue por su brillo mismo”, la luz expresando quizás el mensaje de los kwakiutl, cuya cultura, de prodigiosos totems, tanto ha fascinado a los surrealistas.
Sobre Ladislav Guderna y la imagen que de él reproducimos, escribe Jose Pierre: “Nacido en 1921 en Nitra (Checoslovaquia), Ladislav Guderna ha participado desde 1938 en la difusión del surrealismo en su país de origen. Instalado en Canadá desde 1968, ha acabado por madurar allí su obra, cuyos rasgos principales son una extrema densidad formal, un humor a menudo chocante y una muy sensible apertura a las preocupaciones eróticas. Pero un cuadro como «Lunes II», cuya riqueza temática no tiene igual más que en su alegría, revela también un alma infantil para la cual los corsés de las bellas damas o los biombos en forma de bosques son tan emocionantes como los paraguas, los globos dirigibles o los peces voladores. Y es muy raro que la ingenuidad preservada vaya unida a una ciencia tan depurada de los medios técnicos”.
Pero muchísimo resta por decir de este grupo canadiense. Puntal del mismo ha sido Ted Kingan, un artista de veras espléndido, y cuatro de cuyas potentes imágenes pueden verse ahora en la página referida. En cuanto a la figura de Ladislav Guderna, está enfocada en una excelente galería online:
Interesante para las relaciones entre el surrealismo y el romanticismo, y entre poesía escrita y poesía plástica, es, por último, este collage que david uu hizo en 1970: “Pleasure Dome of Kubla Kahn” ("In Xanadu did Kubla Khan / A stately pleasure-dome decree").
miércoles, 29 de agosto de 2012
Agustín Cárdenas
Hasta el 16 de septiembre se exponen 90 obras de Agustín Cárdenas en el Château de Biron y los jardines del Manoir d’Eyrignac.
Al morir en 2001 este gran artista, que fue uno de los mayores escultores del surrealismo y que participó en su aventura desde fines de los años 50 hasta 1969, Jean-Michel Goutier le dedicó en el número 39 de Infosurr la siguiente semblanza:
“Agustín Cárdenas, «el escultor surrealista por excelencia» según André Pieyre de Mandiargues, nacido en Matanzas (Cuba) en 1927, el mismo año que su biógrafo Jose Pierre, ha muerto en La Habana el 9 de febrero de 2001.
Educado de1943 a 1949 en la Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro de la capital cubana, Cárdenas, después de haber realizado en 1947 sus primeras obras en un espíritu próximo al de Bourdelle, rompe definitivamente con la enseñanza académica. Sus búsquedas lo llevan a interrogar la tradición de la escultura africana, en especial la de los dogones, y a inclinarse con atención sobre todos los documentos que testimonian la revolución lírica emprendida por Hans Arp, Constantin Brancusi y Henry Moore.
Llegado a París a fines de 1955, Cárdenas expone por vez primera en mayo de 1956 en la galería À l’Étoile Scellée con su compatriota Fayad Jamís, ambos saludados en el folleto de invitación por Jose Pierre y Jacques Sénelier. El primero insiste sobre «el flujo de sangre nueva, acontecimiento tan raro entre los muros anémicos de las galerías», mientras que el segundo señala, en los dos artistas, el poder de «liberar el fuego en toda su pujanza original y de extraer de él el principio activo».
Tres años después, en 1959, André Breton escribirá un prefacio para su primera exposición personal, en la galería La Cour d’Ingres, y a partir de esa fecha el creador del «gran tótem en flor que, mejor que un saxofón, enarca la cintura de las bellas», participará en todas las manifestaciones artísticas organizadas por los surrealistas.
Quiero terminar esta noticia con una cita de Jose Pierre, el amigo dedicado, autor en 1972 de la obra de referencia sobre el escultor cubano (Agustin Cárdenas, Éditions de La Connaissance, Bruselas), al cual consagró algunas de sus más bellas páginas y en cuya obra ha sabido revelar y exaltar, más allá del prodigioso magisterio de la materia trabajada, pero igualmente, y es ahí donde Cárdenas es universal, más allá «de las exclusividades étnicas o estéticas», la exigencia y la gracia:
«La exigencia y la gracia, para los espíritus superficiales, son nociones contradictorias o, como mucho, complementarias. Para mí, Cárdenas aporta la prueba de que, si se arraiga profundamente en nosotros, en nuestro trasfondo mítico, la exigencia creadora se viste infaliblemente de las más valiosas seducciones»”.
Ilustración: “La bolita”, 1972.
Centenario de Gordon Onslow-Ford
El 26 de diciembre de 1912 nacía en Wendover, Inglaterra, Gordon Onslow Ford, curiosamente un día antes de que, en Ledbury, también Inglaterra, lo hiciera Conroy Maddox.
Aunque la crítica académica, al tratar de Onslow-Ford, en seguida se apresure a señalar que, en 1943, “abandonó” el surrealismo, el artista prosiguió una obra perfectamente ubicable en el surrealismo. Ello lo señala con claridad Edouard Jaguer en el texto que hemos elegido traducir: la semblanza que le dedicó en el n. 55 de Infosurr.
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“Nacido en 1912 en Wendover, Inglaterra, Gordon Onslow-Ford, uno de los últimos grandes inventores de formas de antes de la II Guerra Mundial, ha fallecido el 9 de noviembre en su propiedad de Inverness, California, donde se había instalado en 1958.
En 1936, Onslow-Ford, animado de una curiosidad demasiado voraz para el joven oficial de la Royal Navy que entonces era, llega a París, donde frecuenta brevemente los estudios de André Lhote y de Fernand Léger antes de encontrar a un ex-arquitecto de su edad, llamado Matta Echaurren. Este encuentro decidirá su destino, puesto que Matta, recomendado por Federico García Lorca a Salvador Dalí y a André Breton, acaba de adherirse al movimiento surrealista. Matta le presenta por su parte Onslow-Ford a sus nuevos amigos: en Trévignon, Bretaña, cerca de Concarneau, los dos pintores van a dedicarse a las lides del «automatismo absoluto», verdaderas jam-sessions pictóricas donde cada uno, en una emulación febril, explora a su manera el mundo completamente nuevo de las «morfologías psicológicas» –término del que son los inventores. A su regreso, André Breton y sus amigos acogen con entusiasmo la fiesta experimental que les es ofrecida, y no sin razón, puesto que Onslow-Ford y Matta acaban de lanzar la pintura surrealista a una nueva órbita: toda la abstracción de los años 50 y siguientes se encuentra ya contenida en esos panoramas cósmicos, de los que se puede decir que son «abstractos» por la forma, mas resueltamente surrealistas en el espíritu, haciendo eco sin que nadie lo sepa a las búsquedas emprendidas en un dirección análoga por Hans Hartung. Breton escribe en 1939:
«Hay hoy una curva de Onslow-Ford, maravillosa de soltura y de seguridad, y habría que dar diez años marcha atrás para encontrar un equivalente sensible en Miró... Onslow-Ford tiende a describir un mundo donde se desunen los últimos ángulos del cubismo. Su compás de marino está arreglado de manera que le permita hacer frente a todas las variaciones de la inclinación magnética sobre el plano humano más móvil que las olas».
Pero el n. 12-13 de Minotaure apenas aparecido (donde Breton publica una reproducción en colores de Matta y Onslow-Ford, junto a Wolfgang Paalen e Yves Tanguy), la guerra estalla. Los acontecimientos de 1940 lo conducen a Londres, acompañado por Esteban Francés. Antes de llegar a los Estados Unidos, participa en el n. 18-20 del London Bulletin de E.L.T. Mesens y Roland Penrose, donde redacta dos artículos sobre el azar objetivo y sobre la escultura de Henry Moore, y presenta los «paisajes psicológicos» de Matta y Francés, así como sus propios trabajos: participación deslumbrante que constituye el castillo de fuegos artificiales que es el último número del London Bulletin. En los Estados Unidos, reencuentra a André Breton, Nicolas Calas, Yves Tanguy y Matta, colabora en VVV, se alía con Robert Motherwell, da varias conferencias en la New School for Social Research, organiza varias exposiciones. Luego, se marcha a México, donde se han refugiado Benjamin Péret, Leonora Carrington y Wolfgang Paalen. Con este, publica la bella revista Dyn (1942-1945), coeditada por su mujer, Jacqueline Johnson, con el apoyo de Eva Sulzer. Data de entonces la ruptura de sus lazos con el movimiento surrealista, pero el propio Onslow-Ford ha afirmado a lo largo de su vida que, en el fondo, su búsqueda artística se definía como una prolongación natural de las preocupaciones surrealistas. Pese a ello, Dyn puede ser vista como plataforma de una cierta «disidencia» del surrealismo, confirmada por la creación por él, Paalen y Lee Mullican del grupo Dynaton. En 1947, el pintor se embarca para California, que se convertirá en su tierra de adopción, primero en Sausalito, donde había anclado su ferry Vallejo transformado en estudio de pintura, y luego, en 1959, en Inverness, donde vivirá y creará, hasta su reciente desaparición a la edad de 90 años, en un espacio silvestre y salvaje. Vincent Van Gogh lamentaba haber pintado siempre «las estrellas demasiado grandes». Onslow-Ford, el viejo marino, no ha temido hacerlas por completo desmesuradas, ojos en estado salvaje que conducen los límites de la mirada hasta las regiones míticas a donde ningún telescopio llegará jamás”.
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Tan solo falta en esta escueta semblanza una referencia al impacto que sobre Onslow-Ford produjeron los indios tarascas, capítulo importante de las relaciones del surrealismo con las culturas amerindias –unas relaciones, por cierto, tan ricas y esenciales, que darían, bien hecho, un muy bello libro, desde Seligmann y Breton a Thom Burns y Jean-Jacques Jack Dauben.
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La imagen que encabeza este sencillo homenaje es de 1939 y lleva por título “La casa que habito”, referencia al conocido pasaje de El amor loco: “La casa que habito, mi vida, lo que escribo: me gustaría que, de lejos, todo ello tuviera el aire que, vistos de cerca, tienen esos cubos de sal gema” (en Nadja, Breton hablará de “mi famosa casa inhabitable de sal gema”). Este pasaje lo ilustraba una foto de Brassaï, que es como una primera versión de la imagen de Onslow-Ford:
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Concluyo con la reproducción de esta fascinante carta que Onslow-Ford envió a André Breton en 1941 y que acaba así: “Recuerdo los guijarros que usted buscó durante toda una jornada en Chemillieu para hacer un poema-objeto. Las palabras que he escrito no son más que el fondo para los guijarros que yo le ofrezco en esta hoja”. Esta página la reproduce y estudia Georges Sebbag en el capítulo “Onslow-Ford o el viaje del pintor” de su hermoso libro Memorabilia, incluso aislando en otra página, con sus títulos, los 18 callaos que ha pintado, y que son, sucesivamente, en la primera columna, “Las cuatro atmósferas”, “Las cinco vistas concéntricas del mundo”, “La nueva sustancia del mundo”, “Nacimiento de criaturas extrañas”, “Criaturas aparecidas en los viajes precedentes”, “La máquina de seducir”, “Primera casilla de damero”, “Segunda casilla de damero”, “La criatura violeta maltratada”, “Los árboles danzarines tragadores de estrella” y “El brazo de un ser misterioso”, y en la segunda, “Los fantasmas de las brujas”, “La criatura ciega”, “El estimulador de Atmósfera”, “El pecho traspasado de una giganta”, “La piedra y la hoja entrelazadas”, “Los rayos de vida” y “El cristal espejo del viaje”:
miércoles, 22 de agosto de 2012
Fantasmas británicos del surrealismo
Neil Coombs, artista y escritor del País de Gales, fundador y editor de la publicación surrealista Patricide (http://darkwindowspress.com/), expone a partir de fines de septiembre, en el castillo de Bodelwyddan, una serie de fotomontajes muy curiosos, bajo el título de “Los fantasmas del surrealismo”. Pero dejemos que él mismo nos exponga las características y el sentido de estas piezas, fascinantes a tenor de la que aquí reproducimos:
“The photomontage pieces that form the core of this project are built around a repeating grid of 15 rectangles into which photographs from a specific location are placed to form a playful spirit or ‘phantom’ of place. Each phantom is from a different location and each site chosen has personal resonances or relates to the history of surrealism in Britain and Europe. The works are both an interpretation of landscape and place as well as an opportunity to explore the history of the surrealist movement in Britain and how the idea of surrealism is often tied to landscape explored, not for its picturesque or romantic aspects but for its psychological and visionary resonance. In order to produce the work for this project, I have travelled to a range of locations in the UK in order to collect a body of photographs that have been used in the construction of the phantom pieces. The Phantom works are large scale digital exhibition prints. The exhibition will also include other collage and photographic work alongside collaborative projects, including the Alpine Phantoms and the touring exhibition of artists’ books Desire in a Book. Progress has also been recorded on the Phantom Map (http://surrealphantom.wordpress.com/)”.
Neil Coombs es editor del volumen Alpine Phantoms: on the fantastic lure of the mountains. En cuanto a Desire in a Book, puede consultarse el siguiente blog:
Centenario de Conroy Maddox
Se cumplen en diciembre los cien años del nacimiento de uno de los grandes nombres del surrealismo: Conroy Maddox. Figura apasionante, y creador de una obra apasionante, Conroy Maddox fue surrealista desde que, a los 22 años, descubrió por azar el surrealismo, hasta la fecha de su muerte, en 2005. O sea, setenta años de aventura surrealista. En una ocasión dijo que el surrealismo no es como el yogur, ya que no tiene fecha de caducidad Y en 1987 (fecha a la que pertenece Hotel de Sade):
“El surrealismo a lo largo de los años no ha perdido nada de su significación emancipadora. Las causas de su revolución en la conciencia y en la liberación social son tan actuales como siempre. Debe reconocerse que ningún movimiento ha tenido tanto que decir sobre la condición humana ni ha situado de manera tan determinada la libertad, a la vez poética y política, por encima de todo. Siempre habrá algo más que conquistar”.
Quien percibía en el surrealismo “una libertad revolucionaria que puede desafiar la banalidad de la vida cotidiana”, respondía así a la célebre encuesta de Le Savoir-Vivre (1946):
Lo que más detestaba: “El mito cristiano que ha intentado imponer al poeta y al pintor una ilusión putrefacta. Pues solamente en el embotamiento de una adhesión patológica que parece interminable se puede esperar del artista creador que continúe siendo el propagandista de las «producciones repugnantes». El pan mohoso, el vino aguado, el embarazo sin copulación y todos los símbolos que se han convertido en la joyería barata de las santas tiendas, y esos focos de religión que nunca han dejado de producir su variedad propia de frutos podridos. Los símbolos místicos 3, 5, 7 de la filosofía rosacruz, las apariciones envueltas en el vestido de queso del espiritualismo, y más recientemente los mandalas formulados por las viejas damas admiradoras del cura-doctor Jung”.
Lo que más amaba: “Todas esas mujeres que aparecen de modo violento, cuyas acciones brotan de regiones indeterminadas. Esther Cox, «the poltergeist», quien durante su papel implacable permaneció segura de sí misma en el estado irisado de la propia imaginería. El barroco. La noche. Lo maravilloso”.
Lo que más desea: “La liberación de la imagen poética, que, no estando ya detenida ni por nuestro mecanismo interior ni por lo que es externo a nosotros, cede a una metamorfosis y descubre la existencia de una contra-realidad que reside permanentemente en el inconsciente humano. La lucidez, sin la cual no hay arte”.
Lo que más teme: “Todas las cosas que no son susceptibles de conocer la metamorfosis”.
A la “poltergeist” Esther Cox (cuya experiencia tuvo lugar en 1878, cuando tenía 19 años) había Conroy Maddox dedicado en 1941 el siguiente cuadro, con que participó en la exposición parisina “El surrealismo en 1947” . El artista, a quien fascinaba el fenómeno, asociado generalmente a muchachas adolescentes, plasma la creencia de que fósforos encendidos caían del techo durante la experiencia:
Quizás su cuadro más famoso sea Pasaje de la Ópera, pintado en 1940. Es una portada ideal para El campesino de París, ya que no solo se inspira en el memorable capítulo de Aragon sobre los pasajes parisinos, sino que nos retribuye perfectamente la atmósfera “metafísica” de dichos pasajes. El Pasaje de la Ópera, desafío a las ignominias del Progreso, ya no existe, pero ello, como señalaba George Melly en su extraordinario Paris and the Surrealists, no hace sino darle a estos lugares esfumados “un mayor sentido y un particular patetismo”. Conroy Maddox creía, ya en los años 70, que el recuerdo de su cuadro partía más de una foto del lugar que de la visita hecha años antes, cuando anduvo por París. Ello explicaría los tonos grises. En 1970 ve otra foto y aprecia algunas discrepancias arquitectónicas, aparte no aparecer ninguna estatua, como él pensaba. El león no procedería de la transformación de esa estatua supuesta, sino del recuerdo subconsciente del león de Belfort, figura recurrente de los collages ernstianos. El Pasaje de la Ópera era un lugar frecuentado por prostitutas, lo que implicaba “un desafío a la respetabilidad de la sociedad, grato al grupo surrealista”. Lugar decimonónico, señala Melly, no evocaba para nada los años 20, con su pasión por la velocidad, el aerodinamismo, el teléfono, los rascacielos. De hecho, sorprende lo poco que la vida moderna impacta a la imaginación surrealista. Ciencia y tecnología le son ajenas. El cine fue bienvenido, ciertamente, pero a causa solo del efecto hipnagógico de su imaginería. En general, el surrealista prefiere mirar hacia atrás”. Melly, entonces, orienta certeramente su reflexión hacia la cuestión bretoniana de los castillos.
Lamento no disponer de una reproducción en color de El secreto de las rocas, pintura de 1993 que me dejó impresionado al reconocer en el paisaje central las abismales “cortas” que, precisamente por aquellos años, me hechizaban en la abandonada Mina de São Domingos, al sur de Portugal:
Quien desee conocer bien la obra de Conroy Maddox tiene la fortuna de que existen dos libros espléndidos sobre él. Uno es Surreal enigmas (1995), recopilación de todos sus escritos, formidables, en cerca de 200 páginas, con muchas ilustraciones y al final textos de George Melly, Desmond Morris, Roger Cardinal, Simon Wilson, Toni del Renzio, Michel Remy. El otro es The scandalous eye. The Surrealism of Conroy Maddox, presentación y estudio muy agudo y profundo de toda su obra, en 290 lujosas páginas que concluyen con un catálogo general. Dos volúmenes maravillosos, por los que hemos de agradecer infinitamente a Silvano Levy –los hados le sean siempre propicios. En la portada del primero vemos La torre, de 1971, y en la del segundo un detalle de Relación apasionada, de 1940.
(Sin ánimo de ser quisquilloso, y dejando claro que esto nada significa al lado del invalorable regalo de estos dos libros, sí quisiera señalar que, en la página 127 de la segunda obra, llevado de un injusto juicio de John Lyle, Silvano Levy opina que el grupo de París “condenó” la exposición de 1967 “El dominio encantado”, lo que no es cierto, ya que en la página 83 de L’Archibras nos encontramos con una nota calurosa de Robert Benayoun, quien además participó en el evento. La supuesta “condena” estaría en decir que se trataba de una “reunión nostálgica”, lo que no es inexacto ya que se reencontraban amigos largo tiempo distanciados, pero es que la cita continúa así: “reunión nostálgica, pero preparadora de un claro resurgir de actividades”, en lo que Benayoun, además, acertaba plenamente. También, algunas páginas después, es erróneo, al abordar el conflicto de John Lyle con los muchachos de Coupure, afirmar que esta revista era el órgano de expresión de los surrealistas franceses, ya que precisamente sus adalides –Schuster, Pierre y Legrand– eran los capitanes del liquidacionismo surrealista.)
Contribuye a nuestra estima absoluta de Silvano Levy el no solo haber llevado a cabo estos dos libros en estrecha colaboración con Conroy Maddox, sino el haberlos publicado en vida de este, a diferencia de lo habitual.
Dotada de una extraordinaria frescura, y surrealista al cien por cien, la obra de Conroy Maddox, inmensa, y aún por explorar, es una invitación insuperable al viaje poético y a la “libertad revolucionaria”.
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