lunes, 27 de febrero de 2012

Jeffrey Karl Bogartte


La primera vez que tuvimos noticia de Jeffrey Karl Bogartte fue a través del imprescindible Les mystères de la chambre noire de Edouard Jaguer. No solo las fotomorfosis eran un capítulo importante de las últimas tendencias automatistas tratadas en el libro, sino que al final de este se incluía un gran texto teórico del artista. Una de las dos ilustraciones llevaba por título “Los invitados a la boda han llegado”, y nos era imposible no pensar en el Enigma del invitado de Emeterio Gutiérrez Albelo:


Componente del grupo de Chicago, Bogartte publicaría en The octopuss-Typewriter otro notable texto: “El arma poética”, que aquí tenemos ilustrado por “La morfología de la histeria” (estábamos en 1978, y al año siguiente no sorprendía encontrar a Bogartte en el catálogo del centenario de la histeria celebrado por Arsenal):


El artista definía las fotomorfosis como “una forma de alquimia, de magia. Y más seguramente, un ejemplo de azar objetivo”, mientras que Jaguer las relacionaba con las autocopias de Théodore Brauner, señalando su aportación capital al dominio de la foto experimental, aunque, como siempre en el surrealismo, al servicio de la poesía.
También escritor, son magníficos sus relatos, tanto como las breves prosas de The wolf house (La Belle Inutile, 2009), de las que hay amplia muestra en Hydrolith, gran publicación del surrealismo internacional aparecida en 2010.
De su actividad actual tenemos aquí dos muestras. La que encabeza esta nota se titula “Perilous” y la que la cierra “Equal”:

Alex Januário


Así era presentado Alex Januário en el catálogo O reverso do olhar, Coimbra, 2008:
“Nació en São Paulo (Brasil, 1977). Fue fundador y miembro dinamizador  del grupo surrealista deCollage (2001-2007). Es poeta, y fue por la poesía de la palabra cómo, por evolución natural, llegó a la poesía de la imagen o collage, afirmándose como collagista. En 2004 organizó con Konrad Zeller la muestra «Convocatoria de los cómplices», exposición que celebró los 80 años del Primer Manifiesto de André Breton. Fue responsable de la primera fase de la revista A via queimante, ligada al extinto grupo. Expuso con el grupo Derrame en 2006 en Santiago de Chile (La voz del animal metafísico) y en la Fundación Eugenio Granell en Santiago de Compostela –“Sonámbula. Inconscientes para una geografía onírica” (2007), organizada por el mejicano Enrique Lechuga. Colaboró por un período relativamente corto con el Grupo Surrealista de São Paulo. En su último viaje a Portugal (diciembre de 2007) realizó una intervención pública en Famalicão, en el garaje de los autobuses, con una exposición de dibujos automáticos después de leer en voz alta el texto La oveja galante de Benjamin Péret. En su brazo izquierdo presenta el tatuaje «Je cherche l’or du temps». Vive en São Paulo”.
Sin duda que Alex Januário busca el oro del tiempo, que es la única manera de honrar la vida en este mundo insano. En la exposición de Coimbra, tres de sus collages, todos de 2008, llevaban los siguientes títulos: “Benjamin Péret preso a lo sublime”, “Mário Cesariny ejerciendo los campos magnéticos a mi paso por Coimbra” y “Mi encuentro con la Torre Saint Jacques”, títulos que lo dicen todo acerca de su ubicación en el corazón mismo del surrealismo. Al año siguiente aparecía su libro de collages Sete anos, siendo de resaltar aquí la plena vitalidad que la práctica poética del collage posee en la presente aventura surrealista –como la ha poseído siempre–, sin merma alguna de poderío e inventiva, sin ninguna decadencia repetitiva, o no hubiera abierto la invención del automatismo un verdadero infinito.
De Alex Januário sospechamos que nunca dejará la cresta de la ola surrealista. Hoy acompañamos esta nota de dos collages suyos.

Monsu Desiderio


Este bello homenaje que el poeta Alejandro Puga le ha hecho a Monsu Desiderio, y que lleva por título “Los vuelos de Desiderio”, nos permite una rápida evocación.
La enigmática figura seiscentista se encontraba sepultada en el olvido hasta que el surrealismo se fijó en él. En L’art magique, esa obra capital realizada por André Breton y Gérard Legrand en 1957, se reproducen tres extraordinarias obras suyas: “Arquitectura imaginaria”, “Los infiernos” y “Ataque a un palacio”, y se dice que, con Gustave Moureau y Giorgio De Chirico, Desiderio es uno de los tres genios que han reencontrado el sentido de la magia en la cultura mediterránea.
Dos años después, André Masson dedicaba un breve texto al “pintor sismógrafo”, “inventor de una ambigüedad delirante”. Masson concluye con la afirmación de que su divisa podría decir: “Sombra en el corazón de una sombra, he aquí el hombre”.
El verdadero sucesor de Desiderio sería Piranesi, también altamente valorado en el surrealismo, y también por su arquitectura visionaria y por su poética de las ruinas.
En el excelente artículo de Jerôme Duwa “Beau comme un vaste champ de ruines”, publicado en el n. XXIX de la revista Mélusine, este ensayista parte del citado “Ataque a un palacio”, modelo de arquitectura visionaria, con esos tan impresionantes como fantasmales edificios de extraña luz propia y estilización ecléctica:


Marcel Brion también se ocupó de Desiderio, pero la obra clave solo aparecería en Milán en 2004: François de Nomé e Didier Barra. L’enigma Monsù Desiderio, libro de 354 páginas de Maria Rosaria Nappi con 254 obras comentadas de esos dos franceses en la Italia de principios del XVII, que ocultaban sus nombres tras el de Monsu Desiderio. Está en italiano, por lo que en lengua francesa hay que acudir a Enigma Monsù Desiderio. Un fantastique au XVII siècle, 2004, o, antes, a Didier Barra et François de Nomé dits Monsu Desiderio, de Félix Sluys, 1961, y  Monsu Desiderio ou le théatre de la fin du monde, de Pierre Seghers, 1981.

Noa Noa n. 9: Philip West


“Lo que ocurre dentro de la pintura carece de sentido, no tiene razón de ser, a menos que influya en lo que ocurre fuera de la pintura. Cuando Breton habla del surrealismo como «la emancipación total del hombre» o «la expresión humana en todas sus formas» debemos entender bien sus calificativos. La expresión de que habla no es la expresión plástica, sino la expresión plástica más la expresión verbal, más la expresión moral, la expresión social, etc., etc. El surrealismo es un tesoro colectivo y a la vez el agente catalizador que nos permite llevar ese tesoro, esa poesía, a la vida cotidiana para transformarla. Sería un error confundir la producción de una pintura o poema onírico con el surrealismo. Lo que produce el pintor es pintura, no surrealismo. Para hablar de este último habría que interrogar sus motivos. El poeta vive en la poesía y no de ella.”
Pertenece esta cita a la entrevista que Juan Calzadilla le hizo a Philip West para el catálogo de una de las cinco exposiciones que este celebró en Venezuela. Allí se relacionó con los supervivientes de El Techo de la Ballena, pero también con los indígenas del Orinoco y del Amazonas, traduciendo algunos de sus mitos y cuentos.
Philip West es uno de los artistas que abrazaron el surrealismo gracias a la labor nunca suficientemente celebrada de John Lyle, quien vino a convertirse en sucesor de Mesens como aglutinador y animador de las fuerzas surrealistas en tierras británicas, y gracias a quien ha habido una continuidad surrealista en aquellas latitudes desde la exposición del 36 hasta hoy mismo, con el vibrante grupo de Leeds. Desde 1983, Philip West se establecería en Zaragoza (no entendiendo yo, por cierto, que la sociedad hispana le haya parecido menos horrenda que la británica). Un espíritu internacionalista como él –presente en muchas de las revistas claves del movimiento– estaba llamado a contactar con el faro del surrealismo en el occidente peninsular, o sea el inamovible Mário Cesariny. Así, es de esperar ver su presencia en la gran exposición del Teatro Ibérico, 1984. En el 92, incluso tenemos unas fotos suyas en el estudio de Cesariny, como esta en que firma en la columna donde es bien visible la rúbrica del feroz rinoceronte Ted Joans:


Philip West desapareció prematuramente, dejando muchos grandes amigos que lo han extrañado muy dolorosamente. Pero cuenta con dos publicaciones espléndidas, que no deben faltar en ninguna biblioteca del verdadero surrealismo. La primera apareció en 1998: Philip West. El legado de un artista y la hizo la Fundación Eugenio Granell, rica en obras suyas, pero que además cuenta con su biblioteca, donada por el artista, que fue amigo del maestro Granell. Este catálogo, muy bien ilustrado, consta de muy buenos textos, en particular de Paul Hammond, Edouard Jaguer, Michael Richardson, Sergio Lima, Michel Remy, Cruzeiro Seixas, Raúl Henao y Conroy Maddox, definiendo Jaguer su pintura como “una corona de luciérnagas sobre un signo de interrogación”.
La otra obra es Philip West. El surrealista encontrado en Zaragoza, año 2000, al alimón publicada por la Diputación de Zaragoza y de nuevo la Fundación Eugenio Granell. Este volumen se abre con otro gran texto de Hammond, más extenso y completo que el anterior, y con entrevistas, declaraciones y ficciones de Philip West (de lamentar la presentación chapucera de la titulada “Siete días”, procedente de la revista de Lyle, TransformaCtion).
La litografía que eligió Cesariny para sus detonantes noanoas es de 1978, pero ya Philip West había titulado seis años antes así el siguiente óleo, que lamento no reproducir sino a blanco y negro:


De esta obra hecha a los 22 años, dice Paul Hammond que “tiene ya el sello de sus obras maduras de finales de los setenta”: “la composición simétrica y frontal, con su cualidad jeroglífica, más sus colores y su dibujo«heráldicos», serían a partir de entonces una constante en la obra de West”. Señalemos que la tesis de final de carrera de Philip West fue sobre El libro de los muertos, y que era un entusiasta de la mitología egipcia (como de la ornitología). Y como curiosidad, contemos que una serie de fotocopias le salieron arrugadas a Cesariny, por lo cual se le ocurrió la cesarinesca idea de hacer una “special issue with wrinkles” de 35 copias (aquí vemos la copia 17, aunque el pie es de la copia normal n. 31). Adviértase también lo de “Zaragoza, England”, dándole al acendrado nacionalismo hispánico un nuevo quebradero de cabeza gibraltareño.
“El surrealismo no es un estilo o una estética pictórica, sino un espíritu de búsqueda de la libertad que rechaza totalmente la concepción renacentista del arte, limitada y mediocre, y que propone devolver al hombre la creatividad libre de los límites impuestos por la razón y el consumo”.

Exposiciones surrealistas

El año 2012 se ha iniciado en fuerza, con dos grandes exposiciones del surrealismo, una en Reading (Pensilvania) y otra en Praga.
Sobre la primera ya remitimos, hace algunas semanas, al enlace http://surrealismin2012.org/surrealists_and_friends.htm. Dedicada a Franklin Rosemont, “Surrealism in 2012: Toward the world of the Fifth Sun” incorpora a más de un centenar de participantes, surrealistas y amigos del surrealismo. Unas pocas obras, suerte de homenajes, son de surrealistas ya desaparecidos: Karol Baron, E. F. Granell, Ted Joans, Mary Low, Conroy Maddox, Djordje Kostic, Marianne Van Hirtum, Schlechter Duvall, Daniel del Valle (¿?), Gerome Kamrowski, Don Lacoss. Como es de esperar, la presencia primordial es estadounidense: Gale Ahrens, Lawrence von Barann, Jen Besemer, Robert Bissett, Amy Boemig, Daniel Boyer, Ronnie Burk, Barry Cohen, Laura Corsiglia, Dennis Cunningham, John Duda, Dick Elliot, Beth Garon, Paul Garon, Robert Green, Brian Rogers, Morris L. Greenia, Penelope Rosemont, Janice Hathaway, Li Hidley, Louise Simons, T. T. Hosey, Corinna Jablonsky, Joseph Jablonsky, Joseph Jablonsky, Kate Khatib, Winston Smith, Patrick Turner, Richard Szczepaniak, Gina Lintherland, Debra Taub, David London, Apio Ludd, M. K. Shibek, David Marcus, Tristan Meinecke, Franklin Miller II, Joel Williams, Mark Westling, Alberto Weller, Anna Novak, Martin Plaut, Irene Plazewska, Nancy Peters, Diane di Prima, Hal Rammel, Kait Rhoads, Re Desarbres, Rikki, Jean Jacques Dauben .
De Suecia tenemos al grupo surrealista de Estocolmo, con John Anderson, Mattias Forshage, C. M. Lundberg y Niklas Nenzén, y a Bruno Jacobs.
De Holanda, a Her de Vries.
De Inglaterra, al grupo Slag, con Paul Cowdell, Merl Fluin, Patrick Hourihan, Josie Malinowski y de nuevo Mattias Forshage, y a Neil Coombs, Wendy Risteska, John Welson y Kathleen Fox.
De Brasil, a Sergio Lima, Alex Januário, Fátima Roque, Maria Marques, Heloisa Pessoa, Leandro Santos y Nilmar Silveira.
Del Canadá, a Gregg Simpson, Jesse Gentes, David Nadeau, Sheila Wopper, Ron Sakolsky, Anais Larve y el grupo de Montreal Les Boules.
De Portugal, al patriarca de la exposición, Cruzeiro Seixas, y a la Cabo Mondego Portuguese Section of Surrealism, con Miguel de Carvalho, Rik Lina, Luiz Morgadinho, João Rasteiro, Seixas Peixoto, Marta Peres y Pedro Prata.
Del grupo Capa, a Jorge Herrera Fuentealba, James Burns, Freddy Flores-Knistoff, Miguel Lohlé y de nuevo Rik Lina.
De Francia, a Michael Löwy, Guy Rousille, Guy Girard, Hervé Girardin, Jean-Claude Charbonel y Mordy Sabbath (Ody Saban + Thomas Mordant).
Del grupo de Praga, a Martin Stejskal, Jan Svankmajer y Katerina Pinosova.
De Australia, a Hilary Booth y Michael Vandelaar.
De los países hispanoamericanos, a Ludwig Zeller, Susana Wald, José Herrera Huerta, Enrique de Santiago, Raúl Henao, Jorge Kleiman, Amirah Gazel, Magdalena Issacson, Francisca Bravo Olguín y Andrés Soto Núñez.
Nombremos por último a Misiano-Genovese, Tatsuo Ikeda, Haifa Zangana, El Janabi y Luis García Abrines, única representación con nombre español, aunque no sabemos si es a título presente o solo de viejo amigo (ya Abrines participó en la exposición del 76).
En cuanto a la exposición de Praga, “Other air”, centrada en las dos últimas décadas del grupo surrealista, basten estas dos fotografías enviadas por nuestro amigo Guy Ducornet, una de la galería en que se celebra y otra con la lista de los participantes, lista que aglutina también a los surrealistas del grupo parisino y a los amigos de Leeds.


lunes, 20 de febrero de 2012

Centenario de Max Walter Svanberg


Hoy, 20 de febrero de 2012, hace 100 años que nació, en Malmoe, Max Walter Svanberg, un artista muy estimado por muchos surrealistas y que fue, pese a algunas reservas suyas, un amigo del surrealismo.
“Toda la pintura de Svanberg glorifica la feminidad universal, sea que imagine un reloj que se metamorfosea en mujer, sea que describa una mujer maravillosa con dos cabezas o tres piernas, una boca en forma de mariposa o de flor, senos parecidos a pájaros, un cuerpo de contornos de paisaje” (Sarane Alexandrian).
En 1953 pintó “La visión y la copa del amor. Homenaje a André Breton”. En 1954, el n. 3 de Médium llevó 22 ilustraciones suyas. Siete años después, le hacen un homenaje colectivo André Breton, Robert Benayoun, Vincent Bounoure, Radovan Ivsic, Gérard Legrand, Jehan Mayoux, Pieyre de Mandiargues, Joyce Mansour, Jean Schuster y Jose Pierre. A Breton debe Svanberg las mejores páginas que se le han dedicado; de Joyce Mansour había ilustrado en 1958 Les gisants satisfaits; Jose Pierre le consagraría en 1975 una extraordinaria, definitiva monografía: Max Walter Svanberg et le règne féminin; Robert Benayoun pondrá una ilustración suya en la cubierta de su precioso libro Érotique du surréalisme (1965), en concreto el collage “Jornada de la constelación de Géminis”:


Entre sus creaciones más sorprendentes se encuentra la serie dedicada a las Iluminaciones de Rimbaud (1958), una de las cúspides de ese rico apartado del arte moderno que es la ilustración de libros poéticos.
Pieyre de Mandiargues no solo le dedicó el largo poema en el citado homenaje del 61, sino un bello texto de 1967, incluido en el Troisième belvédère, al que pertenecen estas palabras con que cerramos esta breve evocación del “maravilloso Max Walter”:
“Difícil, muy difícil, en verdad, es la distinción entre lo que en el arte es maravilloso y lo que no es más que fantástico. Más que argumentar, es preciso recurrir a los ejemplos. Lo que desde mi punto de vista se impone ante todo en la época actual es el hecho de la obra pintada, dibujada, grabada o pegada de Max Walter Svanberg, pues no hay nada en los trabajos de este gran inspirado que no sea puro deslumbramiento para el espectador y que no testimonie un deslumbramiento parecido del creador. Svanberg es un iluminado que nos ilumina (y es con todo derecho que ha escogido los poemas de Rimbaud como tema de sus ilustraciones). Una ilustración es definida de alguna manera porque nada bajo puede entrar en ella sin destruirla. Así, las bizarrerías más extremas puestas en imagen por Max Walter no dejan nunca las más altas y las más nevadas cimas del espíritu”.

“Other air”, Praga


Desde el 10 de febrero, y hasta el 4 de abril, se celebra en la galería del viejo Hôtel de Ville de Praga la exposición titulada “Other air” del grupo surrealista checo. Se trata de dar a conocer una muestra de la rica actividad del grupo desde la exposición de 1989, pero, como es de esperar, ni todo se reduce a la exposición ni falta la colaboración de amigos del grupo, en particular los del grupo parisino, con el que las relaciones han sido siempre especialmente sólidas, desde los años 30 y en especial, de modo ininterrumpido, desde 1969.
En el capítulo cinematográfico, habrá proyecciones en el cine Ponrepo. Y no faltarán algunas experimentaciones, como la de Svankmajer sobre los sedimentos de objetos colocados en el agua de unas termas.
En la imagen de hoy, vemos una instalación del inolvidable Karol Baron: “Enigma Toyen y Styrsky”, de 1995.